Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la
genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo
que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa v_v….aclarado
esto aquí vamos.
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Con la participación especial de Ruy Glass
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Capitulo 6:
Prueba de Fuego
“No suelo escribir de mis emociones pero a veces…
A veces mis emociones escriben de mí”
Θ Inuyasha…
Θ Dime mi amor…
Kagome se seguía sonrojando y
recorriéndole una cosquilla por la espina cada vez que él le decía así, pero la
hacia muy feliz.
Θ Por qué no nos conocemos?? –
dijo ella pudiéndose notar sólo en la maquina algo nerviosa.
Θ Conocernos?? – dijo casi en
el mismo tono, o al menos ella así lo imagino.
Θ Si, es decir yo se que vamos en la misma universidad
incluso, aun así, con lo inmensa que es no estoy segura de poder encontrarte, y
quiero conocerte.
Θ Suena bien para mí. – dijo animado por la idea.
Θ Cuándo?? – dijo tratando de
reprimir su nerviosismo.
Θ No lo se, -
dijo dudando - quieres que sea ahora??
Θ No lo se, si me gustaría pero… - se tarde un poco mas
de lo normal en continuar escribiendo -
no estas un poco asustado??
Θ Por Qué?? – dijo confundido.
Θ Esta es literalmente… - dijo en esto que había pensado
desde que descubrió que estaba enamorada de ese chico - una prueba de fuego.
Θ Por qué?
Θ Es decir, si toda la atracción que sentimos así, de
esta manera sólo platicando la rompemos cuando nos veamos a la cara, si no te
gustó.
Θ O yo no te gustó a ti. – dijo pensándolo muy seriamente.
Θ No lo se.
Θ Kagome, yo si quiero conocerte, hagamos algo, esta
semana haré un viaje, regresare en 7 días, me voy este lunes, piénsalo y me lo
dices vale.
Θ Está bien.
Esa noche la pasaron platicando y
haciendo el amor, muy a su manera hasta la madrugada, como cada vez que podían.
La idea estaba metida ya en su cabeza,
ya no podían esperar más, tenían que verse de una vez por todas y morían ambos
por hacerlo.
Kagome estaba asustada, algo en su
propia estima había quedado algo, lastimado, desde su matrimonio y pese a que
era muy bonita y que llamaba la atención de muchos chicos no se sentía como una
mujer hermosa, tenía miedo de que esa burbuja que había hecho con Inuyasha se
fuera a romper si se conocían pero no podían llevar una relación platónica para
siempre cierto??
“recordara
lo que me pidió aquella vez” se puso a pensar esa noche antes de irse a
dormir.
------------------------------------Flash
Back ------------------------------------
Una tarde de domingo, Kagome e Inuyasha
platicaban asuntos un poco subidos de tono a veces acostumbraban eso para
divertirse un poco.
<<Kagome, puedo hacerte una
pregunta y no te enojas>>
<<Bueno si no me lo preguntas,
como podremos saberlo>>
<<Un día, cuando ya nos
conozcamos… no mejor no estoy loco creo que te vas a enojar>>
<<no me
enojo Inuyasha, sólo puedo responder de dos formas si es una pregunta>>
<<Cuando nos conozcamos, te
gustaría hacer el amor conmigo… ¿de verdad?>>
Kagome se quedo muda un segundo, él le
estaba proponiendo… si eso justamente, lo dijo muy claro.
Estaba sola en casa, fue a su armario y
de un cajón saco un par de audífonos para el celular, se sentó en su cama y
marcó el teléfono de Inuyasha, el timbre sonó dos veces.
- bueno. – contestó un chico que se oía
tímido en ese momento
- Inuyasha?? – dijo ella, mentalmente se
dijo “y quien más puede ser Kagome”
- Kagome… - dijo él en el mismo tono
- Si, soy yo.
- Dime. – dijo casi amortiguado por el
sonido exterior, él iba en camino a su casa en un autobús.
- Es en serio lo que me preguntaste?? – fue el grano la chica.
- Pues… si, oye si te hice enojar sólo
olvídalo vale.
- Si quiero. – dijo como si hubiera salido
de golpe de su garganta.
- Qué??
- Que, si quiero
- En serio. – se oía desconcertado.
- Si.
- Oh, vaya.
- Sólo te llame por eso, no me gasto tu crédito,
vale, seguimos en contacto – sólo quería un pretexto para colgar, todos los
colores se le subieron a la cara, estaba muy nerviosa.
- OK, seguimos en contacto.
- Cambio y fuera. – colgó el celular.
------------------------------------End
Flash Back ------------------------------------
Ella recordando eso se quedo mirando el
techo, blanco, aquella ocasión los motivos por los que había dicho que si
habían sido muy distinto, es decir, todavía no tenía fe en ningún hombre, no
quería relacionarse con nadie, pero… Inuyasha en ese entonces sabía como
ponerle los cabellos de punta sólo con alguna insinuación, no sabía exactamente
por que, no era algo que le hubiera pasado nunca, con absolutamente nadie, ni
siquiera con Hoyou, pero él, había algo en la forma en la que Inuyasha decía
las cosas que la ponía nerviosa e inquieta; se imaginaba todo lo que él le
decía, y parecía tan experimentado, parecía tan a sabiendas de lo que hacía, a
veces no le creía cuando él decía que aun no tenía relaciones sexuales con
nadie.
Él le había dicho que había estado muy
cerca con Kikyou, que habían pasado a “tercera base” un par de veces, pero que
nunca en realidad lo había hecho, él sabía también que ella ya no era virgen,
supuso muchas veces que eso había picado su orgullo pero él seguía
comportándose como siempre, no sabía si eso cambiaria ahora que ellos eran novios, por llamarlo de alguna manera,
ella se lo había dicho cuando le había empezado a hablar de Hoyou, cuando ellos
aun eran amigos, podía cambiar ahora que eran pareja, pareja por Internet, que locura, claro, ya lo había hecho antes,
pero era un juego, sólo un chico pare decirle cosas dulces y bonitas, para
enviarle tarjetas cursis y reírse con él y a veces de él, pero esto era tan
distinto, estaba contando las horas para que el
encuentro con Inuyasha se diera, y de ahí… que pasara lo que tuviera que
pasar.
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- Lo vas a conocer por fin.
Un grito se escuchó por toda la facultad
de psicología, cada alma en la facultad debió poder escucharlo.
- Si Amai.
- Ahaaaaaaaaa que bueno – grito su amiga
de lo más feliz y la empezó a jalar hacia las escaleras – vamos, vamos.
- Tranquila Amai no será ahora, será hasta
dentro de una semana, él esta de viaje
- Pero por que, oh Kagome¡¡ han pasado tantos meses no puedo creer que puedas esperar
una semana más.
- Yo tampoco – miro nerviosa sus manos, tronándose
los dedos a cada momento - no se si pueda esperar sin que me de un colapso
nervioso.
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Esa semana nadie vio más activa a
Kagome, no podía estarse quieta, simplemente andaba como maquina en su casa,
limpiando cuanto podía, cada parte de su casa, era su mecanismo de defensa.
Ante el nerviosismo debía moverse y hacer algo, si no podía quebrarse, limpio
cada uno de las repisas de la casa, acomodo como 5 veces su habitación de una
forma distinta, tenía todo impecable, lo más impecable que ella podía al menos,
su mamá no podía seguirle el paso, se preguntaba que era lo que le pasaba,
cuando le dijo que finalmente conocería al chico con el que platicaba todos los
fines de semana, no le cayo muy en gracia, más que nada por la anterior
experiencia de su hija, pero bueno, era lógico, ella debía seguir adelante, era
lo normal.
Pasó toda la semana así, pero finalmente
el domingo llegó, estaba al borde del
ataque de nervios, pero al mismo tiempo estaba absolutamente feliz, su teléfono
sonó a las 10:30 p.m. Todo ese día no había sonado y ella estaba inquieta por
eso pero finalmente lo hizo.
<<Hola amor como estas??>>
<<Bien amor, algo nerviosa>>
<<Yo igual, pero estas lista,
estas segura, aun podemos posponerlo un poco más. >>
<<NO… oh no, no me digas eso, créeme he lidiado con mis nervios todo
este tiempo como para que me digas algo así, no seas cruel. >>
<<No soy cruel sólo quiero que
estés segura de lo que quieres ahora, yo
puedo esperar, quiero que estés bien segura de lo que sientes al menos, he
pensado en lo que me dijiste y creo que tienes razón, no quiero que esto se
rompa así. >>
<<Inuyasha creo que no importa si
nos conocemos ahora o esperamos más, yo estoy segura de cómo me siento ahora,
no se si tu lo estas. >>
<<Lo estoy. >>
<< Entonces no esperemos más, creo
que ya esperamos lo suficiente, por favor, lo que pase, pasara, tengamos fe en
que todo va a salir bien>>
<< Esta bien, como tú digas, he pensado,
me gustaría que me esperaras en la estación de autobuses, yo llego mañana por
la tarde, y no se donde citarte, no importas si tengo que andar con maletas,
estoy muy impaciente, por favor>>
<< Como tú quieras, concuerdo
contigo, me muero de ganas por que llegue ese momento>>
<< Bien mañana a las 3: 00 p.m.
aproximadamente en la estación de autobuses, iré vestido de negro, una chamarra
de un equipo de football y tu??>>
<<sólo puedo decirte que iré
vestida de blanco. Lo demás tendrás que averiguarlo tu mismo. >>
<< Ok linda, que sea como tu
quieras, me costara mucho trabajo conciliar el sueño esta noche >>
<<a mi también Inuyasha, a mi
también >>
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El día no pudo empezar antes de lo
contrario ella hubiera amanecido antes, estaba muy nerviosa, toda la noche no
pudo dormir, y por ratos había caído en sueños profundos que trataban todos de
lo mismo, de la llegada de Inuyasha, lo más extraño de todo, todos sus sueños
no tenían una figura, sólo una sensación de pertenencia, un aroma, un calor,
todo eso menos una figura, era normal después de todo, no tenía aun ninguna
figura de Inuyasha, no había intercambiado fotos ni nada por el estilo así que
todo era aun un misterio.
No se levanto en seguida más una de una
vez las piernas le habían temblado al intentarlo, se rió ante si misma al
descubrirlo más de tres veces, “vamos Kagome te tienes que levantar o de lo
contrario en realidad no lo vas a conocer”
Se levanto de buen humor, preparo el
desayuno y se sentó a desayunar con los demás, su alegría se leía a cinco
leguas, pero a nadie le extrañaba se la había pasado fastidiando… si
fastidiando era la palabra a cada persona
que se había topado en su camino toda esa semana, estaba muy nerviosa y todo el
mundo que se le había ocurrido preguntarle que le pasaba había ido entretenido
con la historia de su amor de Internet que llegaría en unos días, a Rina, una
compañera de clase, le encantaba recordárselo cada media hora para verla dar de
saltos en el salón. Y finalmente el día había llegado, después de desayunar
entro en su cuarto y se dio un muy largo baño, tenía que calmarse él llegaría
hasta las 3 de la tarde y no podía encontrarla en se estado cierto. Salio y se
comenzó arreglar con sumo cuidado, quizás con más sumo cuidado que nunca en su
vida, no era chica de maquillaje ni arreglo exhaustivo, pero hizo lo mejor que
pudo, desde crema para el cuerpo perfumada, hasta rubor y polvo facial, lo mejor
aplicado posible, tenía que durarle toda la tarde o eso quería, sombras azules
y brillo de labios, miro la ropa en el perchero, aun falda corta, más corta de
lo que acostumbraba en realidad y una blusa sin hombros blanca también, una
especie de pareo blanco y azul hecho de algodón y zapatillas blancas,
“blanco…creo que me lo tome muy en serio ^_^”
Eran la el medio día y ya estaba lista,
no podía esperar más, aviso y salio de la casa.
Inuyasha venia en su autobús, había sido
un viaje muy largo, tenía ya dos horas en el transporte y sólo pensaba que
faltaban dos más, estaba impaciente por llegar, en realidad tenía muchas ganas
de verla de conocerla… pensaba en un millón de cosas, las más importantes y las
más insignificantes sentado en su lugar sin hallar con más que distraerse que
una vieja y aburrida película en
Ella llego por fin al centro de Tokio,
era un lugar enormemente concurrido, especialmente en las vacaciones, y ella en
ese momento se sentía muy pero muy incomoda, la forma en que algunas personas
la miraban era como si fuera literalmente desnuda. “la única vez, lo prometo,
esta será la única vez que yo use esta falda, o al menos este conjunto
completo”
Se metió en una librería para liberarse
de la mirada curiosa de los varones, pero no del dependiente de la librería, se
puso a ver libros discretamente siempre pendiente de no agacharse más de la
cuenta “vaya cosa para recordar del día que lo conoció, que me sentía incomoda
por un triste pedazo de tela”. El Hombre
Bicentenario y otros cuentos, de Isaac Asimov parecía una buena elección en ese momento, se
decidió y lo compro, salio de ahí y si, la seguían mirando, miro algún lugar
donde pudiera literalmente ocultarse y miro la cúpula de una capilla se dirigió
hacia allá
El viaje le había parecido eterno desde
Yamanashi. Por fin estaba entrando a los distritos de Tokio su cabeza no había
parado de trabajar, sólo quería llegar, y buscarla, la chica vestida de blanco,
no podía imaginar, sólo podía saber que tenía que ser tan bella por dentro como
por fuera, tenía que serlo, sólo quería llegar y poder ver por fin a su novia
Los templos le regalaron calma siempre,
pero estar ante un altar era distinto, había algo más profundo al estar en una
capilla en lugar de un templo, había más intimidad, sólo había un par de
mujeres orando en ese lugar y ella se sentó lejos de ellas, miro el altar y
elevo una plegaria.
“señor, yo no se si lo que estoy
haciendo sea lo correcto, aun no se que es lo que va a pasar de ahora en
adelante, pero quiero ser feliz, no importa por cuanto tiempo, es lo único que
quiero, creo que ya he pasado por demasiado, trate de ser buna y hacer lo
correcto y sufrí mucho por eso, creí que haba encontrado la felicidad y me
arroje a ella y salí lastimada, déjame
ser feliz por favor, déjame encontrar a alguien que me haga feliz y que yo
pueda hacerlo feliz a él, hace muchos años te pedí, que no me dieras la
felicidad si no querías pero que me dieras a alguien que yo pudiera hacer
feliz, a alguien que me necesitara más que yo a él y creí que lo habías hecho,
cuando conocí a Hoyou, pero no fue así, se que te reclame mucho en ese momento,
que pensé cosas que debiste reprobar mucho, pero ahora… si esto es aun
reconciliación, si esto es una paga, lo acepto, señor no quiero ser rebelde o
presuntuosa, sólo quiero ser feliz, si tú me das a esta persona te juro que
haré todo lo posible por ser feliz con ella y hacerlo al mismo tiempo muy feliz
a él… haré todo lo que este a mi alcance para ser feliz, por un día, dos o
tres, no importas si sólo son tres días, tratare de hacerlos los más felices de
mi vida, si hago algo equivocado, repruébame como lo consideres, por que
lamento decirlo, de todas formas lo haré.”
Se levanto y limpio se dio un último
retoque a la falda antes de salir, el teléfono sonó y lo saco de su bolsa
<< Estoy llegando ya, estoy cerca
de la central mi vida. >>
Su corazón se detuvo un minuto y su
piernas temblaron de nuevo “dios mió ayúdame”
<< He legado>>
Respiro cuando llego a la puerta de la
central de autobuses. Entró tratando de tomar valor y se paró a un lado de una
columna, ¿donde debía pararse?, ¿donde debía ponerse para verlo?, ¿donde
estaban las puertas de los andenes? Su cabeza estaba trabajando a mil por hora,
si no hacia algo, caería desmayada por la impresión y no quería que de esa
forma él la conociera, fue hacia donde vio a toda la gente entrando a
Inuyasha no podía esperar, lo había entretenido
un minuto más en el autobús por sus maletas dentro del maletero, estaban
bajando varias maletas más para poder bajar la suya, quería salir de ese lugar
corriendo quería buscar a esa chica de blanco que debía estarlo esperando, por
fin le dieron su maleta y pudo salir de los andenes.
Kagome estaba respirando pesadamente
parada frente a las puertas de los andenes, las personas ya estaban terminando
de salir, las últimas traían grandes maletas, ella buscaba con la mirada al
chico de negro que debía ser Inuyasha, de pronto un chico con una chamarra
negra con un símbolo conocido de fútbol americano estaba parado delante de
ella. Ella abrió los ojos enormes “no es él…??”
Inuyasha estaba parado en al puerta con sus
maleta en la mano, vio a todas las personas y vio entonces a una chica, de
falda corta blanca y un libro grueso en las manos, pero él. “no es la misma
chica…??”
------------------------------------Flash
Back ------------------------------------
Aquella tarde llovía mucho, Kagome había
salido temprano ese día y la lluvia la había pescado, sus compañeros había ido
a una reunión por el cumpleaños de una compañera con la que no simpatizaba
demasiado además de la ultima fiesta en su cumpleaños la había dejado con
suficiente para todo el año.
Era sábado y los sábados no todas las
facultades tenían clases, sólo ellos,
sólo un par temprano y algunas otras como medicina o derecho, además llovía,
todos buscaban como transportarse e ir a casa.
Marco y mando un mensaje, nada, no
salía, era la tercera vez que lo intentaba y estaba un poco impaciente, debía
decirle que esa noche quizás llegaría un poco tarde por un compromiso en que su
mamá no le había avisado, no quería ningún disgusto con él. Llego a la copa da un
árbol para protegerse de la lluvia una persona más estaba allí, un chico, no lo
volteo a ver muy bien, sólo lo volteo a ver de reojo cuando el sonido
característico de un celular le llamo la atención, ella volvió a lo suyo y lo
trato de nuevo.
- Diantre. – dijo para si molesta.
- Creo que no hay servicio –dijo el chico
a su lado.
- Parece que no - sólo así lo volteo a ver.
“dioses” a un lado de ella había un chico sumamente atractivo, a menos
dentro de sus parámetros
Era un chico de cabello largo y negro,
algunas hebras de lo que parecía ser plateado se veían a través de su cabello o
era alguna ilusión de sombras, venía con una chaqueta negra y un pantalón
blanco, era delgado, pero eso no importaba mucho y muy alto, debía llevarle a
ella como
Inuyasha sintió la mirada de la chica,
se había hecho muy receptivo en ese tipo de aspectos y la volteó a ver, era muy linda, de cabello largo y
castaño, ojos marrones y piel clara, venía con un pans negro y una camiseta
blanca.
- espero que se restablezca pronto, tengo
que enviar un mensaje lo antes posible.
- Yo también, salí temprano y quería
platicar unos minutos con mi novia.
- Que curioso yo me quería comunicar con
mi novio también – tuvo la oportunidad de voltear con más confianza y sonreír,
él chico hizo lo mismo y una corriente la recorrió de punta a punta de la
columna vertebral.
- La tecnología no es tan útil como aparenta
a veces.
- Si lo se es una molestia
- Vienes de psicología verdad??
- Ah, pues si, cómo lo sabes??
- La forma en la que miras… - notó como la
chica se sonrojaba – es decir, disculpa, es sólo que soy muy receptivo a las
miradas.
- Lo siento, es sólo una mala costumbre
del psicoanálisis, te proporciona un ojo clínico constante.
- Mi novia estudia en psicología.
- En serio, en que grado va, quizá la
conozco.
- Ella… cielos, sabes una cosa… no lo se
jaja
- Jaja jaja – “vaya novio… pero en
realidad yo tampoco le he dicho a Inuyasha en que grado voy”
- Sólo llevamos un par de semanas juntos a
pesar de que nos conocemos hace un bien tiempo, casi 6 meses, si no me equivoco
ahora esta en segundo semestre.
- En serio, yo también, quizás al conozco.
- Tienes una ventaja sobre mi
- … - ella no entendió el comentario, pero
igual lo dejo pasar por alto. – algo te preocupa verdad.
- Si un poco, no es nada importante, es
sólo que tengo la sensación de que mi chica tiene que decirme algo, es raro
sabes, no tenemos mucho de conocernos, pero me he dado cuanta que a veces
podemos sentirnos desde lejos.
- Sentirse…
- Si, es decir, ella a veces cuando estoy
algo deprimido me llama, sin motivo, sólo me llama, y me lo dice a veces sabe
muy bien distinguir como me siento, a veces eso nos ha provocado alguno que
otro problema.
- Se de lo que hablas, por eso a veces odio saber leerlo entre líneas, es muy
fácil, él se muestra completamente cuando esta celoso o enojado.
- Vaya, yo pensé que ella y yo éramos la
única pareja así.
- No lo creas, saber eso es casi cosa de
psicólogos.
Kagome vio venir su transporte e hizo la
parada desde el árbol para no mojarse, esperaba que la viera, el autobús se
detuvo.
- bien me voy, hasta luego – se despidió
como lo pidió su educación. – un gusto conocerte.
- Hasta luego, quizá nos volvamos a ver.
- Espero que si- dijo con una sonrisa
cordial, el autobús pito para llamarla a subir finalmente – me voy o me deja.
- Bien hasta luego…. – “pero como te
llamas??”
En el momento en que quiso preguntarle
su nombre el autobús había arrancado y sólo agito la mano para despedirse.
Kagome subió al bus y lo vio desde la
ventanilla, vio al chico agitar la mano e hizo lo mismo cuando estuvo lo
bastante lejos se acomodo en su lugar cubriéndose bien con su suéter que apenas
sacaba de la mochila, como chispazo llego la idea sobre ella. “No le pregunte
ni su nombre, que boba… dioses espero que Inuyasha sea la mitad de guapo… bueno
pero eso en realidad no importa mucho, Inuyasha es perfecto como es” sacó su
celular y lo intentó de nuevo “si” el mensaje esta vez salió.
El chico vio alejarse al autobús con la
extraña chica adentro “me pregunto si Kagome será tan bonita como esa
chica…estoy seguro de que si”. El sonido de su celular lo llamo a tierra de
nuevo, un mensaje de Kagome
<< Hola amor, tengo que avisarte
que esta noche quizás llegue un poco tarde, un compromiso familiar>>
Él suspiro, de nuevo tarde, eso era lo
que le quería decir vaya… recordó a la chica del bus, esperó que ella también
pudiera comunicarse con su novio.
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End Flash Back ------------------------------------
Era le chico, el mismo chico que había
vito ese día en la facultad. “no puedo creerlo”
Tenía que ser ella, era la misma chica
que había visto aquella vez en la copa del árbol con su celular, esta vez
vestida completa de blanco a excepción de pareo banco y azul en su cintura, la
volteo a ver y ella lo saludo, la más bella sonrisa que en su vida hubiera
visto se pintó en sus labios, sólo fue hacia ella.
Ella lo saludó con una mano, mientras la
otra aferraba el libro como su fuera un salvavidas, él se acerco y cuando
estuvo lo suficientemente cerca, soltó su maleta y la abrazó como si la vida se
le fuera en ello, ella lo sintió abrazarla y lo olvidó todo, en ese momento
nada significaba alguna cosa en ese mundo, lo sintió abrazarla fuerte y fue un
sentimiento inmenso de que estaba llenando algo dentro de ella misma, felicidad, era eso, sólo felicidad,
sólo la soltó lo suficiente para poder besarla en los labios, y se sintió
completa en ese momento, un beso solamente para llenarla por entero, lo beso de
la misma forma con ganas incluso de llorar, no recordaba ya la ultima vez que
había sentido esto con alguien, pero se sentía tan bien, tan correcto.
- Kagome… - dijo a penas al soltarla, sin
soltar su abrazo.
- Inuyasha… - ella dijo de la misma manera
aferrada a su abrigo – no puedo creer que por fin estés aquí.
Todas las personas que iban entrando del
siguiente autobús debieron verlos las taquilleras a unos pasos y los curiosos
que estuvieran ahí queriendo ver ese beso o sólo bajo la falda de Kagome los
vieron, pero nada les importó, por un momento no existía nada más en el
universo que Inuyasha y Kagome… y este era sólo el empiezo de su historia.
Fin
capitulo 7
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
22 de Julio de 2005
11:14 p.m.
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Sainz shen Mimi chan