Todos los
personajes de la serie de Inuyasha
pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece
a mi v_v….aclarado esto aquí vamos
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Capitulo 20:
AMOR
Nota de autora: OK esto va a ser algo
complicado, me he quejado con una persona, no mejor dicho dos del aire que
siempre han tenido los lemon en este fic, demasiado escondidos y demasiado
discretos por que para el tipo de personaje que me toco manejar en ningún
momento tenía humor de… bueno ya saben de que así que posiblemente este sea en capitulo
mas descarado de toda la serie advertidos están chicos… Ahaaa y la canción por
supuesto la dedico especialmente que sabe que es un himno casi para nosotros a
mi dragón de cristal con los mejores sentimientos y únicos para ti… Aishiteru.
Santa Lucia
Miguel Ríos
La luz en la habitación
era tan tenue, todo estaba callado, el reloj a un lado de su cama marcaba las 2:30 a.m. No podía dormir, después de un
sueño que consecutivamente la despertaba a esas horas se quedaba despierta
durante una hora aproximadamente, este sueño empezaba a volverse demasiado
recurrente, pero era algo normal, después de tanto tiempo el lejos de ella eso
era algo natural.
-
Inuyasha… susurraba muy suavemente esperando que ninguna de las
personas en la casa pudiera escucharla, que sus suspiros fueran lo
suficientemente discretos como para no alarmar de su estado a su mamá.
Era tan normal que en
algunas noches a pesas de sacrificar un poco de su descanso esperanza este
sueño con impaciencia, la mantenía inquieta durante casi todo el día, algunas
imágenes recurrentes llegaban a su cabeza en chispazos a veces haciéndole
recorrer una energía calida e inquietante por la espalda…
Algunas veces en el
trasporte de regreso a casa se subía una pareja, una pareja que siempre iba de
la mano y se sentaban casi al fondo al igual que ella, pretendiendo ir cómodos
si el trasporte no se llenaba demasiado, algunas veces el transporte viajaba en
la carretera abierta con las luces apagadas, a petición de algunos usuarios que
procuraban descansar, un par de veces había visto a esa pareja y no es que ella
fuera vouyerista ni nada por el estilo, ellos solían sentarse justo delante de
ella, era imposible no verlos, y a veces una humedad… que no podía denominar
como incomoda se creaba en medio de sus piernas… esos chicos, no mayores que
ella misma empezaban a besarse, la ultima vez se habían sentado justo delante
de ella solo por un asiento, así que no se había perdido de nada, los hondos
suspiros que daban que solo así, de cerca, eran de verdad notables y como la
mano de la desconocida de cabello teñido de rojo descansaba tranquilamente
sobre la pierna de el chico de uniforme negro y como la de el mismo descansaba
en la de ella desnuda.
“Yo quiero eso” pensaba
en ese momento, recordaba eso y recordaba lo pasado con Inuyasha allí mismo en
su propia cama, caricias por demás atrevidas, que en momentos de una increíble
intimidad y que no había nadie en casa había podido compartir, como quedaban
los gemidos tímidos ahogados en medio de besos o al morderse los labios
“Yo deseo eso” pero el
problema no era solo desearlo el problema era que lo deseaba con él, solo con
él, de alguna manera ella lo reconocía así, Inuyasha era su fuente inmediata y
única de placer, así como de su amor, por primera vez en toda su vida podía
relacionar las dos cosas al mismo tono y al mismo tiempo.
La transición de su
primera vez con Hoyou había sido muy distinta, ella lo amaba pero había ido a
él todo el tiempo con un cierto temor que no podo desterrar nunca o quizás del
cual él nunca se dio cuenta, había algo un tanto brusco en las relaciones
sexuales que ellos tenían, la inexperiencia, la edad, las costumbres de cada
uno, nunca se había preguntado que era, por que lo amaba y nada era mas
importante en eso… pero Inuyasha…
Inuyasha era como una
pequeña droga que se había clavado hasta el fondo de su alma y la había dejado
envenenada quizás de por vida…
A menudo me
recuerdas a alguien
Tu sonrisa la imagino sin miedo
Cerraba los ojos y lo podía
ver, su presencia en esa oscuridad se volvía algo efímero, era extraño, ella
sabía que él no estaba allí pero igual podía sentirlo a su alrededor, podía ver
su calida sonrisa, siempre dulce, siempre comprensiva, siempre cargada de un
sentimiento hermoso para ella, era fácil poder leer su rostro, no solo en las
marcas que su vida había producido en su rostro, las líneas de expresión muy
suyas que ella buscaba en la oscuridad y sus dos ojos marrones, casi verdes,
casi miel, casi dorados.
Posaba su mano en su
pecho, justo debajo del cuello y lo podía sentir, había algo mágico en ese
momento, en que ella dejaba de pensar y se entregaba a lo que sentía, se
borraba su propio cuerpo de su tacto y quedaba él en esa habitación, no era su
mano en ese momento si no la de él, que bajaba lentamente por la hendidura de
sus pechos a su estomago donde se entretenía dando varias vueltas en su ombligo
suavemente.
-
Inuyasha… - suspiraba de nuevo, mientras el aire algo frió de la
ventaba entraba arrojando ese suspiro a la inmensidad.
Invadido
por la ausencia
Me devora
la impaciencia
Te
preguntas si un día te veré….
Kagome se hubiera
sorprendido mucho al sentir el alcance de sus deseos, en algún punto lejano de
ella, había un chico que pasaba por lo mismo, la misma sensación de extrañar un
cuerpo a su lado, un cuerpo que si era cierto nunca había compartido del todo,
es decir nunca había tenido a esa chica de cabellos azabaches una noche entera
solo para descansar a su lado, la única noche que había compartido juntos ella estaba
tan llena de emociones grises que no habían podido dormir bien ninguno de los
dos pero ahora la extrañaba como su siempre hubiese estado allí, recorrió sus
mano por la cama vacía como creando la imagen de esa chica, pasando su mano por
la sabana lisa y después haciendo un par de círculos ,donde si ella estuviera
allí, estuviera su estomago.
-
Kagome…
Demasiados días, horas,
minutos deseando sentirla cerca, deseando poder abrazarla, besarla, tocarla,
sentirla, aunque fuera solo un minuto, lo mas común es que después de la dura
labor en la clínica cayera rendido en la cama y no despertara hasta el día
siguiente, listo para seguir, pero no, no era nunca así, se recostaba siempre
para dedicarle un par de pensamientos a ella, después de poder “hablar” con ella un par de horas por
medio del celular, que después de un rato ella diera las buenas noches y el
hiciera lo mismo y al sentir solo al silencio a su lado la realidad lo
golpeaba, la extrañaba, la necesita, añoraba su presencia, una sentimiento de…
si, angustia, se instalaba en medio de su pecho y por minutos se llegaba a
preguntas si siquiera la volvería a ver… desesperadamente se decía a si mismo
que si.
Exhausto después de
cambiar su ropa por un cómodo pans y una camiseta blanca[MC1] y trataba de descansar o
con un poco de suerte no hacerlo algunas noches, se recostaba y entre las
sombras de su rustica habitación aparecía ella, posaba una mano calida sobre su
mejilla y su sueño, si es que era un sueño empezaba.
-
Kagome… - bajo su rostro a ese lugar a un lado de su cama y
capto su aroma calido y reconfortante.
Ya se todo de tu vida y
sin embargo
No conozco
ni un detalle de ti.
Conocer tan a fondo a una
persona para poder crearla con el simple uso de tu imaginación, y con el deseo de
tu alma es muy difícil, hay que saber cada lugar, cada marca, cada curva y cada
centímetro de piel, atreverse a explorar a descubrir el uno en el otro cada
parte de su exterior y su interior, si no la imagen que crearías es solo un
dibujo mal hecho, lo que ellos creaban era una perfecta pintura, casi una
fotografía.
Aun así ellos no hubieran
tenido aun la oportunidad de explorarse por entero, su energía vital, su deseo
el uno por el otro era el molde de esas imágenes, su deseo, el deseo
completamente reciproco que ambos de profesaban, que no podían satisfacer de
ninguna otra manera por que en ese momento estaba tan mezclado con su amor que
no había manera de copiarlo o sustituirlo.
Como un acuerdo tácito
entre ellos y al mismo tiempo desconocido, esa entrega de energía cada uno en
su habitación, cada noche se conectaba entre si, era imposible pensar que una
energía tan poderosa como esa se perdiera en el espacio sin poder tener eco en
nada, tenía que reflejarse en algo, en alguien…
El teléfono
es muy frió
Y tus
llamadas son muy pocas
Yo si
quiero conocerte y tu a mi
Por favor
Le calor de una mano era
inconfundible, incluso solo de sus manos, recorriendo con sobriedad sus
piernas, sus labios haciendo caminos húmedos por su cuello, todo eran tan
innegablemente real en ese instante… en ese momento que su conexión era tan
perfecta que no había distancia, en las que las llamadas de solo minutos no
existían, donde podían hablarse y resentirse con libertad ninguno encerrado en
ningún aparato… Tocar,
sentir, conocerse, todo y nada tenía sentido en un instante…
Reencontrarse volver a conocerse en ese instante mágico donde se
entregaban en energía uno y otro donde la realidad no existía y el poder de su
deseo les daba la posibilidad de sentirse, de amarse.
Dame una cita
Vamos al
parque
Entra en mi
vida sin anunciarte
Con los ojos cerrados
podían verse el uno al otro de nuevo, tener la misma sensación calida y
tranquila de las manos enlazada caminando por el parque, jugando una carrera, ocultos
en alguna pequeña cafetería o algún bar, diciéndose cosas dulces en los oídos,
revivir la sensación de un beso como los dados en ese corto, tan corto periodo
juntos
Era inevitable terminar
de recorrer la mano entre las piernas y dejar sentir ese tacto debajo de la
ropa interior sintiendo el vello grueso y crespo entre las piernas y sentir un
fuete escalofrió.
-
Inuyasha…
Era inevitable terminar
en el mismo lugar, tratando de salvar esas emociones entregándose a ellas,
arropar con su mano su eje caliente y rígido sintiendo una sensación casi
quemante por dentro, urgente de algo.
-
Kagome…
Ella casi temblaba al
escuchar su voz…
-
Kagome… - escuchaba su voz, sus sentidos, o su imaginación lo
que fuera no le importaba.
-
Inuyasha… - suspiraba sin aliento sintiendo su propio aliento,
el de Inuyasha, chocando en su cuello, lo podía sentir, que importaba ¿Cómo? o
¿Por qué?, podía sentirlo.
Abre las
puertas
Cierra los
ojos
Vamos a
vernos poquito a poco
Sentir el peso de ese cuerpo
tan conocido tan ansiado tan querido sobre ella, la forma en la que respiraba,
como la presionaba sobre la cama como un espíritu sobre ella, pero lejos de
causar temor, ante la conciencia tacita de quien era ese espíritu solo se
dejaba guiar, solo cerraba los ojos y lo dejaba hacer, recorrer sus manos por
sus piernas, perderlas entre su entrepierna y acariciar allí, donde la piel
estaba encendida y la carne latente y excitada, siendo un beso robado por sus
labios.
El aguantando al máximo
reteniendo lo mas posible el deseo, mientras no podía al mismo tiempo estar mas
excitado, sintiéndola allí, a su lado, su aroma, el sonido de su voz, el calor
de todo su cuerpo, casi podía escucharla gemir en impaciencia por sus caricias,
besar sus labios llenos y rosados, mientras ella apretaba su miembro rígido y
tiesto, obligándolo a gemir con la misma impaciencia, dejar colar los gemidos
por sus labios.
Dame tus
manos
Siente las
mías
Como dos
ciegos
Santa Lucia…Santa Lucia
Después solo se sostenía
de las sabanas rosadas de su cama cuando lo sentía adentro, todo su peso, todo
su calor pegado a su piel, su rigidez dentro de ella, empujando, levantándola,
llenándola, desconectándola de la realidad, llevándola a una propia donde no
eran sus propias manos las que hacían aquella labor si no él, su miembro dentro
de ella, sus labios mordiendo sus pezones, sus manos entrelazadas con las de
ella sosteniéndose también entre las sabanas rosas, atornillando los ojos a mas
no poder dejando las sacudidas de placer esparcirse por su cuerpo, dentro de su
propia cabeza gritando sin pudor, sin el temor de ser escuchada una y otra vez
su nombre “Inuyasha… Inuyasha… Inuyasha”
El podía sentir el calor
casi quemante de la cavidad de su mujer, el movimiento rítmico que producían
sus caderas contra las suyas, escuchándola gritar su nombre mientras tenía los
ojos cerrados, él imitándola, cerrando los suyos al sentir como su excitación
lo llevaba al limite, sentir como esa energía era comprimida en un solo lugar y
salía disparada de su cuerpo mientras él tenía sus manos sujetas aplastándolas
sobre la cama mientras un orgasmo real, completamente real lo barría.
Ella llegaba al limite de
sus fuerzas cuando el apretaba el movimiento y la empujaba mas profundo sobre
su cama, su cuerpo se volvía rígido mientras era sacudido por una enorme ola de
placer que viajaba desde el cuerpo de él cuando esparcía su semilla dentro de
ella, llenando de un calor casi doloroso su cuerpo, corriendo por su espalda
casi como un rayo tan veloz y con tanta fuerza que le dejaba la mente en blanco
un instante, apretó las manos de su amante que parecía atravesar por el mismo
trance con fuerza, pego su rostro al suyo con fuerza sintiendo como una gota de
sudor bajaba por su frente.
-
Inuyasha… susurro muy suavemente.
-
Kagome… - susurraba el también sintiendo como su compañera se
iba poco a poco relajando.
Después venia la calma,
el cuerpo se extenuaba y solo seguía el descanso.
Kagome continuaba con los
ojos cerrados, la imagen y la presencia de Inuyasha poco a poco se iba borrando
y antes de que se extinguiera se permitía poder abrazarlo y decirle muy
suavemente:
-
Inuyasha… te amo – diciendo esto se despedía de su amante y se refugiaba en las almohadas de su cama
como si fuera el pecho de ese ser tan amado.
-
Yo también pequeña – decía solo al aire el joven de largo
cabello negro y cuerpo sudoroso en medio de las sabanas – te amo
Después de eso quedaba
rendido y extenuado entre las sabanas para dormir profundamente.
A menudo me recuerdas a
mí…
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La primera
vez pensé se ha equivocado
La segunda
vez no supe que decir que decir
26 de agosto
- - Ring Ring - -
Kagome se levanto rápido y
nerviosa mientras apretaba el pequeño aparato en sus manos de del cual salía el
sonido, la mayoría de sus compañeros y la profesora la miraban casi como si en
lugar de un celular trajera un cadáver en las manos gritando, bueno
definitivamente no era muy buena idea tener el celular encendido en la clase de
la profesora Nori[MC2] de historia y conocimiento, de
hecho era la peor idea.
-
Señorita Higuarashi coja sus cosas y
retírese. – dijo con un extraño acento extranjero.
-
Pero… profesora.
-
Por favor atienda sus asuntos y deje
continuar la clase.
-
Si profesora – dijo dándole la espalda,
los puñales que salían ese minuto de sus ojos podían despedazarla y si los veía
era casi suspensión segura del mismísimo curso.
A regaña dientes tomo sus cosas y salio de la clase. Una vez afuera
aventó la mochila a un lado y descargo su furia contra la pobre…
-
jamás y nunca vuelvo a tomar clases con
esa…. Ahaaa
- - Ring Ring - -
El teléfono volvió a sonar y vio la pantalla del mismo
-
Inuyasha… - era extraño, tenían una implícita
regla donde ninguno de los dos interrumpía sus labores del día y se llamaban
hasta las 8 de la noche para no interrumpir en algo a menos de que fuera algo
importante. – bueno.
-
Hola preciosa
-
Hola, pasa algo Inu???
-
Oh no.
-
NO – su tono de voz sonaba molesto,
verdaderamente molesto.
-
Te he interrumpido en algo importante.
-
¡¡Oh no que va!!, solo la profesora Nori
me saco del salón cuando el celular sonó a mitad de su clase – dijo y se
levanto para poder mirar el paisaje desde los ventanales que se abrían a lo
largo de el horizonte, el sol estaba bastante alto, serian quizás las 12:00 o
12:30 de la tarde por la cantidad de sol – pero bueno ese es su temperamento.
-
Lo siento mucho linda, no quise causarte
problemas.
-
No te preocupes – dijo deseando poder sacar
un cigarrillo allí mismo y calmar un poco sus nervios, se abstuvo cuando
alguien pareció acercarse a el ventanal en que ella estaba, si era un persona
como Kouga podía molestarle bastante el humo. – en serio no pasa nada.
-
Nop – dijo en un tono que a ella le
pareció un susurro – solo quería decirte algo.
-
¿¿Que cosa?? – la comunicación se corto
en ese momento, ella volteo a ver su teléfono extrañada el icono que marcaba la
recepción marcaba normalmente.
-
Feliz aniversario. – alguien dijo a su
espalda.
Ella se puso rígida el estomago se le hizo un nudo y la respiración se
le fue, tuvieron que pasar algunos segundos antes de que pudiera voltear y
encontrar, si, dos ojos marrones, casi miel, casi dorados.
Grito de jubilo para después abrazarlo y el a ella con la ansiedad de
meses y meses de espera, de pronto todo no existía, no existieron los
compañeros que salían de la clase de historia y conocimiento, no existió la
profesora que seguro la criticaba casi de prostituta[MC3] por dejar a un lado el conocimiento por un hombre, no existía nadie, en
absoluto nadie cuando la lagrimas empezaron a escaparse de sus ojos y él la apretaba mas
contra su pecho, esto era un sueño, según sabía ella no lo podría ver si no
hasta casi 4 meses mas, tenía que ser un sueño.
Inuyasha estaba seguro de
que ese tipo de sensación era la que tenían los soldados al regresar de la
guerra, de verla primero allí a su espalda tan despreocupada, inclinada sobre
la barda de los ventanales mirando el horizonte, lo desatendida que lo escucho acercarse,
pensó que no lograría sorprenderla y había necesitado de toda su voluntad para
no correr literalmente a ella y rodearla pues era casi una necesidad que lo
quemaba, ahora la tenía allí, después de tantos días y noches estarlo
esperando.
La soltó lo suficiente
solo para poder fundirse con ella en un apasionado beso, tratando de poder
transmitirle en ese beso todo lo que la había extrañado en ese tiempo lejos,
por supuesto sin poder cubrir ni una mínima parte.
-
Dios santo como te extrañe – dijo hundiéndose de nuevo en su
pecho, aspirando su aroma, lo había extrañado tanto.
-
Y yo a ti, mi linda psicóloga.
Las demás
me dabas miedo
Tanto loco que anda suelto
Volver a ver a alguien es
como, si de pronto alguien te hubiera quitado el aire, y volverlo a ver es casi
como si te lo hubieran vuelto de un solo golpe, como si una profunda
respiración te entrara al pecho y te mareara por su fuerza, y cuando amas a esa
persona, volverla a ver, volverla a sentir a tu lado, es como si te regresaran
mas que el aire, el alma, volver a ver sus ojos, volver a sentir el calor de su
cuerpo, es como un dulce veneno al que no quieres renunciar por un solo
segundo.
Así que ver a esa pareja
caminando de la mano pro la calle, riendo a mas no poder con un rostro luminoso,
con el corazón exaltado era hermoso, así no todos pudieran notar esa energía
amorosa y sensual que cubría a la pareja, era bello.
La sensación de la mano
calida de Inuyasha era única, era una sensación de seguridad que toda su vida
la había parecido casi desconocida, las ultimas semanas había estado pensando
en tantas cosas, en su vida entera, en los locos que había hallado en su
camino, en todo lo que había pasado, su vida entera había sido perder personas,
y al tenerlo lejos a él, le hacia siempre pensar, si un día simplemente no
llamaría y no regresaría, se negaba a si misma esa posibilidad no quería sin
siquiera pensarla era demasiado dolorosa,
ponía aun coraza en su corazón para defenderse de ese miedo y es que él…
Inuyasha era un ser único, es como si toda su vida hubiera estado alejado de
todas esa personas malas en el mundo, como si nunca nadie le hubiera mostrado
lo que era traicionar, o lastimas a alguien de ese modo, sabía que era
precisamente lo contrario, sabía que él había vivido en medio de todo eso y
quizás, precisamente por ello es que él era tan diferente, se negaba
voluntariamente a ser parte de esa parte del mundo tanto como ella y por eso él
era un ser único.
Y ahora se que no podía
vivir sin ti
Por favor
-
Solo hoy – la primera nota de tristeza en todo ese día se marco
en el rostro de la chica.
-
Si, tuve que hacer mucho para que me permitieran venir este día,
he empezado el viaje desde anoche y debo estar de regreso mañana al amanecer,
así que debo volver esta noche para poder estar a tiempo, fue día de tramites
administrativos en la clínica y no se prestaría servicio mas que de emergencias
y Aye se encargaría de eso.
-
Aye…
-
Si linda – dijo y la abrazó, un cejo fruncido ante la mención de
un nombre de mujer le hizo querer sonreír, ella si que era celosa – la enfermera
interina, una señora de 40 años que acaba de conocer a su primer nieto.
No respondió nada mas,
solo lo abrazo y sitio de deseos de llorar de nuevo, y no lo pudo contener, él
sintió como las lagrimas mojar su camisa.
-
Kagome…
-
Es que… te he extrañado mucho Inuyasha, a veces no soporto que
estés tan lejos.
-
Lo se Kagome… yo siento lo mismo.
Dame una cita
Vamos al
parque
Entra en mi vida
Sin anunciarte
La chica se enderezo y trato
de poner su mejor sonrisa mientras el limpiaba las lagrimas de sus ojos.
-
bien si solo es un día vamos a disfrutarlo, además es nuestro
aniversario cierto.
-
¡¡Cierto!! – dijo él de pronto como sorprendido y empezó a
hurgar entre las bolsas de su pantalón,
sacó una pequeña caja color blanco y se la extendió. – toma.
Kagome tomo la caja con
cierto escepticismo, parecía una caja para… la abrió y si, vio lo que esperaba,
lo volteo a ver con el rostro frió.
-
Inuyasha…
-
Oye, no pienses en cosas – dijo al ver su rostro impávido – es
solo un regalo de aniversario.
Kagome tomo el pequeño
anillo con una piedra cuadrangular color morado y cuatro piedra engarzadas
color blanco, él se lo pidió y lo puso en su dedo anular en la mano izquierda,
el anillo calzo solo un poco mas pequeño, casi a la medida, ella solo lo volteo
a ver como preguntando con la mirada
como podía el adivinar la medida de sus manos, luego el anillo con una
sensación hermosa.
-
hey que el próximo puede ser un brillante como debe ser.
Ella solo sonrió nerviosa
ante la propuesta de un anillo de compromiso.
Estuvieron andando por
varias horas, en la plaza central, él contado de las personas que conocía en la
clínica; ella los sencillos días de escuela, con amigos y uno que otro problema
Abre las
puertas
Cierra los
ojos
Vamos a vernos poquito a poco
“ya no me importa” dijo
la verse tendida de nuevo sobre esa sencilla cama de sabanas viejas, ya no era
importante realmente donde es que ellos estuvieran, estaban juntos, a punto de amarse
de nuevo, esta vez no había necesidad de cerrar los ojos, al contrario quería
ver sus manos recorriéndola, quería ver su cabello regado junto el suyo
confundiéndose entre los dos, ya solo había a su alrededor un mundo, donde solo
ellos existían, donde ella era la reina y él el rey, en un país tan hermoso que
escapaba de la imaginación[MC4] , un país creado de
sensaciones prohibidas que no se atrevía a avanzar, había llegado allí para eso
pero ahora, parecía extraño, estarlo pensando tanto le hacia difícil poder
hacerlo.
“no mas sueños” se dijo a
si mismo al poder recorrer las líneas curvas y algunas redondas de su cuerpo,
no mas fantasías, no mas noches solo en una habitación poseyéndola solo con el
pensamiento, esta vez ella realmente estaba allí, ahora podía sentirla.
Dame tus manos
Siente las mías
Las ansias, la prisa
quizás, la sensación de que el tiempo a su alrededor pasaba muy rápido hizo que
el ritmo fuera un tanto acelerado, no lo pensaron siquiera, de pronto ambos
estaban hablando de una película y se había acercado para ella descansar su
cabeza entre sus piernas, la tensión sexual era tan poderosa que apenas subió
su rostro para poder besarlo no hubo manera de detenerse, el beso se volvió
completamente apasionado, ansioso, suplicante, como pudieron se corrieron ambos
a la cama, dejando caer la ropa a prisa.
Ella pensó en ese momento
con cierto orgullo y alegría que ellos estaban perdiendo el miedo a si mismos,
a su propio cuerpo, mucho mas ella, siempre había tenido cierto temor que él la
mirara desnuda, ahora casi sentía deleite que él la mirara, conocía a si misma
las deficiencias de su cuerpo, pero ahora le parecían tan insignificantes, al
mirar el fuego hirviente y incandescente en su mirada, todo su cuerpo que en
ocasiones era su enemigo, los pechos que intentaba siempre ocultar de las
miradas de los demás por considerar molesto que la miraran con tan poco respeto
ahora los ofrecía sin pudor a él, que se debitaba en su sabor, las marcas
posadas en su espalda, espalda que ahora el recorría llenándola de besos, sus
piernas largas que también siempre procuraba esconder de las miradas lascivas
de los hombres que no tenían ningún recato en descaradamente escrutar ahora se abrían en casi una promesa para él,
para el único hombre al que quería ser bella, que pudiera tener solo el deseo
por su cuerpo, al que solo quería que él deseara, que solo él quisiera, que en
suma solo él amara.
Como dos ciegos
Santa Lucia… Santa Lucia
Ruido…
Los balanceos
escandalosos de ambos que movían la cama cortantemente, que escapaban de su
garganta sin recato alguno que los estaba lazando hasta un limite que no sabían
cuanto podían soportar que urgía por explotar en el cuerpo de forma tan sonora
que les tapara los oídos con la intensidad con la que todo el demás cuerpo
sentía.
Energía…
La energía completamente
desorganizada como si corriera por sus venas sin saber la salida, como temiendo
estando atrapada dentro del cuerpo, corría para poder escapar de la muerte, al
mismo ritmo de las respiraciones sonoras de los cuerpos que la poseían, la
fricción, los movimientos rápidos, la violencia con que se realizaban la
aplastaba.
Posesión…
Ambos se poseían en esa
entrega, la forma en que ella se aferraba s sus manos, como se balanceaba impasible
sobre el cuerpo de él que la soportaba, como sitia su interior palpitar,
contraerse en esa pieza de el cuerpo de él que la llenaba de placer, como el la
apretaba fuerte conteniéndose de explotar dentro de ella para lograr sostener
por un poco mas del placer que estaban compartiendo.
Libertad…
Y de pronto todo se
liberaba en medio de gritos, semen y secreciones que inundaban uno al otro en
calor en pasión y liberación, es y seguirá siendo imposible describir lo que
era un orgasmo, mas que este era mucho mas arrasador que los que se comparten
solo con el cuerpo, este estaba alimentado de pasión, de espera, de ansiedad, y
de un amor imposible de explicar.
De pronto a los dos esa
energía que se libero negándose a morir dentro del cuerpo los abraso…
Ella se tenso por
completo cuando sintió dentro del cuerpo el semen caliente de él, llevándola al
borde, contrayéndose todo su cuerpo, un grito salio libre y seco por su
garganta para lograr desahogarse.
-
Inuyasha…
Él dejo ir todo su peso
contra ella, cuando el mismo era barrido
por su propio orgasmo quizás el mas intenso de toda su vida después de uncirlo
tanto, de desear lo tanto, de poder tener este mágico momento solo con ella,
con esta mujer que se arrebataba debajo de él cerrando los ojos a mas no poder,
mientras una suaves lagrimas salían de ella, de inmediato supe que no eran
lagrimas de dolor o alo parecido, eran las misma que el hubiese querido
derramar, las lagrimas de una satisfacción, no solo física si no espiritual
completa, quedando casi en el hilo en el que en ese momento podría morir y no
le importaría
-
Kagome…
Después de eso vino la
completa calma, la relajación de los cuerpos, la vuelta a la realidad, no
siempre tan dulce como uno la deseara pero la realidad al fin, pero esta vez
todo era más soportable, esta vez estaban juntos, al menos por ese día… por
ahora solo un día pero el futuro les prometía mucho mas…
-
Inuyasha… te amo – dijo colgándose de su cuello.
-
Yo también pequeña…
Ella rió divertida y él
la siguió divertido.
-
Cual fue la broma.
-
Es que siempre dices lo mismo – dijo sin dar ningún rodeo, y
siguió riendo sin quererlo soltar.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Lloraba, no podía evitarlo,
el no seminaria su servicio si no hasta mediados de octubre y eso la estaba
matando. La señorita en la bocina anuncio el camión por tercera vez
-
solo son pocos días, no pienses en los meses, piensa mejor en
los días y esto será más fácil, cada día pasara mas rápido, antes de que te des
cuanta será de noche y no tendrás que preocuparte por un día más.
-
Lo haré – dijo tratando de despedirlo mas tranquila – solo son
algunos días más, ya debo irme.
-
Está bien.
Un ultimo beso mas y se
despidieron ella como la ultima vez tratando de poner su mejor sonrisa, y así
con esa ultima sonrisa el se fue.
Solo unos días mas, solo
algunos días mas.
A menudo me recuerdas a
mí…
Fin capitulo 21
7 de diciembre de 2005
9. 39 p.m.
![]()
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Nota de autora: pues i no se equivocan este es el final de
Kagome, a que no pensaban que iba a dejar un final abierto verdad jojo pero no
han podido detenerme, espero que lo hayan disfrutado ………………………. Mentira jaja jaja jaja en realidad aun
hay un poco que decir sobre estos personajes por ello haré un pequeño epilogo.
^_^ solo espérenlo.
Shian shen Mimi chan
[MC1]Para hacer honor al la verdad a mi me fascinaría verlo vestido así, se que es algo muy simple, que no es un chico vestido en puros boxers para dormir, ni acariciantemente desnudo… de alguna manera imaginarlo vestido así me seduce aun mas. jeje v_v
[MC2]Aye chan tu sabes perfectamente de quien estoy hablando v_v
[MC3]Bueno no puedo asegurar que sea tan dura pero yo creo que si, no se si Aye me vaya a responder pero como estoy segura que Sango si, ¿tú que dices Sango chan?
[MC4]Je creo que estado viendo demasiadas películas de Barbie en CN