Todos los
personajes de la serie de Inuyasha
pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece
a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa
v_v….aclarado esto aquí vamos.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Capitulo 18:
Aprendiendo a vivir de
nuevo
Atrévete a soñar con un mundo donde hasta los más fantásticos e imposibles
sueños pueden hacerse realidad.
Alejandro Fernández y
Gloria Estafan
En el Jardín
Daiki Asuka
Júnior, Meimi Haneoka, Rei Ayanami, Asuka
Langley, Ikari Shinji, Sakura Kinomoto, Lee Syaoran, Fly,
Kurogane, Tsukino Usagi,
Ami Mizuno, Rei Hino, Makoto
Kino, tuxedo mask, Hideki Motosuwa,
Chi, Kenshin Himura y Kaoru Kamiya Ranma
Saotome, Akane Tendo, Ryouga Hibiki, una ilustración
mas sobre otra serie de Rumiko Takahashi que hablaba sobre viajes en el tiempo
y joyas poderosas que no podía recordar.
Estas y otras figuras de los personajes de las series que ella
solía ver en
Un espejo…
Era un espejo sencillo de cuerpo entero, que con le tiempo había
ido cubriendo con estos recortes y calcomanías pequeñas que no podría despegar
tan fácil, pero que de igual manera no opacaban demasiado la visión, y pronto
tuvo la visión de ese espejo, ella misma…
Fue extraño hasta cierto punto mirarse a si misma, no dedicaba
mucho tiempo a su arreglo personal, por algún motivo que su mente conciente no
llegaba aun a comprender, era linda, no era del tipo de belleza despampanante,
ni siquiera demasiado notable, solo era una chica mas de 20 años, con un físico
promedio, un cabello castaño oscuro, casi negro, ojos marrones y piel clara.
Cada vez que se miraba en un espejo era solo para retocar su cabello o poner un
ligero maquillaje, incluso para eso solo utilizaba un pequeño espejo que tenía
en su mochila, con algún labial y sombra como una chica común y corriente que
tenía un poco de maquillaje en su bolso, todo lo que había dejado en ese espejo
era el espacio necesario para mirarse el rostro, pero ese día, al despertar de
nuevo en su casa, se había levantado con una renovada fuerza, la noche anterior
Marian la había llamado para anunciarle que regresaban a América y agradecerle
todo lo que había hecho por ella y que la perdonara por él y por lo incomodo
que seguro había sido tratar con ella.
Él se había ido y de alguna manera sabía que esta vez era para
siempre, finalmente se había terminado, este pensamiento redondeo en su cabeza
por minutos antes de levantarse, finalmente decidió que ese era un buen día y
se levanto a darse una ducha antes de desayunar, al salir escogió un conjunto
ligero, para poder quedarse en casa, el permiso de una semana que había pedido
en la universidad se terminaba en un día mas, luego seguía el fin de semana,
bien podía permanecer en casa para poder repasar apuntes y no sentirse tan
atrasada o bien podía ir de improviso a casa de Inuyasha y sonsacarlo para
invitarla a tomar una nieve, pero seria en la tarde, él seguro también estaría
estudiando por el mismo permiso.
Se paro en el espejo a ver como lucia esa ropa y miro todas las
imágenes, se sintió de pronto triste, que significaba no querer verse a si
misma, esconderse de su propia imagen, de alguna manera supo que era lo que
siempre había estado haciendo, esconderse, de ella misma y de todos a su
alrededor, de sus propios sentimientos, incluso de su propio reflejo.
Se miro cuando el espejo estuvo limpio, enredada en la toalla
color melón que cubría su cuerpo mojado, su cabello enredado en otra más
pequeña del mismo color, primo soltó la de su cabello este callo ondulado y
mojado por sus hombros y su espalda, mojado parecía aun mas negro lo sacudió
todo para poder ponerlo en su espalda y después soltó el nudo de la toalla que
cubría su cuerpo y se miro de nuevo.
Su cuerpo no estaba demasiado bien proporcionado, un tanto
asimétrico, a decir verdad había estado subiendo y bajando de peso
constantemente en esos años, primero la bonanza del matrimonio que había hecho
aumentar
Se miro de perfil, aguanto el aire, admiro la curva que hacia su
espalda y su cultura, la caída natural de sus senos, no por ser vanidosa a
veces se comparaba con cierto tipo de amazonas que veían en los libros, eran
mujeres altas y redondas como ella, fuertes y valientes, como ella intentaba serlo
cada día, lejos de las demás mujeres de su cultura, delgadas y pequeñas, si
ella era un tipo extraño de amazona.
-
y tu estas desvariando Kagome… - dijo riendo de sus pensamientos
y tomo su vestido.
Una promesa en su interior nació, no volvería a cubrir ese
espejo y no volvería a sentirse avergonzada de si misma, era lo que era y bien
que mal, con el tiempo podía mejorar… mejorar, hacia años que no pensaba en
esas cosas.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Once upon a time…
Se que hace muchos años no
sueño, no me he permitido soñar como cuando era niña, donde construía mis
castillos en el aire llenos de grandes pasillos, hermosos pisos de mosaicos
elegantes, paredes tapizadas de cortinas blancas y rosas, pisos y pisos, torres
y torres, y yo viviendo el salón mas grande, con unicornios y hadas azules que
me hacían compañía.
Hasta que el villano del
cuento vino y lo destruyo y lo mas gracioso la princesa fue el que bajo el
puente, dejo fuera de lugar las losetas en el piso, las hermosas cortinas
rasgadas y lodo en cada piso, y cada torre, todos los unicornios huyeron y mis
hadas se pusieron en huelga.
Pero llego un príncipe azul con las mas extrañas habilidades,
coloco las losetas en su lugar, me devolvió mi piso, cosió las cortinas, me
dio un refugio, limpio el piso, me devolvió a mi territorio, negocio
con mis hadas, me defendió en la desgracia, y consiguió heno con miel
para que mis unicornios volvieran, me devolvió a mi lugar.
Quizás esta sea la mas loca historia de “once upon a time…” pero a mi me gusta…
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
(Alejandro)
En el jardín de mis amores,
Donde sembré tantas noches de locura
Tantas caricias colmadas de ternura
Que marchitaron dejando sinsabores.
Vaya cita de novios quedarse ir a la biblioteca, que tipo de
pareja un viernes en la noche en lugar de ir a una discoteca en el centro de
Tokio escuchar la estruendosa música y bailando hasta el amanecer regresaba
después de haber estudiado toda la tarde en la biblioteca ahora en la oscuridad
de la noche, regresando a casa de su brazo se lo respondió “una pareja como el
y yo” sonrió contenta.
Cerrada de los ojos, sintiendo el brazo de el rodeando su cintura,
medio recargada entre su mochila y su espalda, caminaba sin fijarse siquiera en
el camino, cuando abrió los ojos se hallo a si misma en un lugar en su suma
conocido.
Había un parque donde las parejas solían reunirse, era solo un
pequeño jardín y algunos juegos viejos que una empacadora de alimentos había
puesto cerca para los niños de los trabajadores, pero a esa hora, casi las 9
todos los trabajadores estaban en casa y los niños también, pero situado justo
detrás de el edificio de empacado resultaba ser un lugar muy intimo.
------------------------------------Flash
Back ------------------------------------
-
¿Sabes lo que dicen de este parque mi amor? – dijo el chico
susurrando en su oído.
-
No que dicen. – dijo con una sonrisa juguetona
-
Que este en lugar de ser un parque para niños es solo un parque
para las parejas – dijo el chico de ojos azules rodeándola de la cintura
recargándola en una pared
-
me has traído aquí a propósito – dijo la chica de ojos marrones
coqueta.
-
Ahmm puede ser.
La beso
------------------------------------End
Flash Back ------------------------------------
-
¿Sabes lo que dicen de este parque verdad linda? – dijo
mordiéndole un oído
-
Claro Inuyasha – dijo agradeciendo la oscuridad del lugar una
sensación de DejaVu se dibujo en su cara, sintió que
su novio la rodeaba por completo – neee pero no se me
antoja aquí, además mi vida – dijo también colgándose de su cuello, solo
dejando caer un beso en su nariz – nosotros no tenemos que escondernos, no
necesitamos un lugar como este, anda vamos, aun tengo hambre y me debes una
pizza por ayudarte con las clases de psiquiatría.
-
Mmmmmm yo que estaba esperando que ya lo hubieras
olvidado.
-
Eso nunca Inuyasha, una nunca olvida una cosa tan importante,
como pizza jeje.
-
Pequeña glotona, vas a terminar como un globo.
-
Ahaaa pues que lastima por que perderás todas las ganancias del
circo, pues no te voy a dejar ser mi novio cuando sea la increíble mujer globo
– dijo atacándolo en cosquillas y huyendo de su lado.
-
Jaja jaja jaja jaja jaja
-
El joven doctor tiene cosquillas jaja jaja
-
Oye tu ven aquí y recibe tu mecido. – corrió para poder
seguirla.
-
Eso solo si me alcanzas.
En el jardín de mis amores,
He cultivado romances y pasiones
Que con el tiempo se han vuelto desengaños,
Que van tiñendo de gris mis ilusiones.
La pequeña puerta amarilla frente a ella, tiempo atrás se había
prometido no volver a ese lugar, la renta que Hoyou había pagado durante todos
los tres años ya casi se vencía, lo había hecho había dicho el para no tener
que preocuparse por pagar la renta en mucho tiempo y así poder ahorrar
cómodamente para adquirir una casa mas bonita para ellos, la casa de los
grandes ventanales y las alfombras suaves y mullidas… debía reconocer aun
quería una casa así, cerca de un consultorio de doctor en algún lugar de la
costa.
-
estas segura Kagome…
-
si, gracias por venir conmigo. – dijo tomándolo de la mano, saco
un juego de llaves de su polera y metió la correcta
en la chapa por el tiempo que había estado cerrada costo un poco de trabajo y
el metal estaba contraído – ya esta.
“Tadaima” solo lo pensó, era la
costumbre así y la casa estuviera vacía, siempre le decía al aire que había
llegado todo parecía estar en su lugar, el no había sacado nada cuando se había
ido, la sala que era aun pieza amplia suficiente para una sal y un comedor, al
fondo un balcón que daba a un baldío atrás un pasillo que comunicaba con las
puertas de las demás habitaciones primero la cocina, que era aun pieza también
amplia suficiente para poder poner una mesa en ella y una cocina completa con
todos sus componentes, a un lado las puertas de dos recamaras una era la suya y
la otra hacia las veces de un estudio para la computadora y un librero, la
siguiente al frente era el baño y al fondo un tras patio con un lugar para la
lavadora y secadora con un lavabo de piedra y una pequeña pileta.
-
es una buena casa.
-
Lo se, era cómodo y se veían unos atardeceres hermosos desde la
azotea en el ultimo piso.
Una simple sonrisa nostálgica se dibujo en su cara, toda la casa
parecía ser una casa abandonada, llena de polvo las cosas tan desordenadas como
había quedado la ultima vez, un plato roto en el piso y algunas botellas de
licor, en la mesa del comedor, “no ha sido mi culpa, nada de esto lo fue, el
fue el que tomo sus propias decisiones” se dijo a si misma cuando la culpa
quería roerla de nuevo. Camino por el pasillo y entró a la recamara, él no la
soltó nunca.
No pensó que lo que buscaba lo fuera a encontrar tan pronto,
estaba justo sobre la cama, una caja de cartón, llena de recuerdos, no había
querido volver a esa casa a recogerla pero era suya, los recuerdos de toda su
vida estaba allí, sus diarios, y cosas simbólicas, algunas pieza de ropa y
muñecos y recuerdos de su infancia y adolescencia antes de conocer a Hoyou. El
tenía el derecho de leerlas ella se lo había otorgado, le había dicho que
cuando quisiera conocer mas de ella esa caja estaba abierta para el, justo
cuando ella se fue él las vio, varias botellas de licor estaba allí también,
sobre su cama, un escalofrió la recorrió, los fines de semana de no levantarse
y comer comida chatarra le brincaron de pronto, cuantas ilusiones, cuantos
sueños en esa casa de fantasía.
-
¿esto es lo que buscas? – dijo el sacándola de su estupor.
-
Si, es justo esto.
-
¿Que es?
-
Son mis diarios, los escribía hace años, últimamente abandone
mucho la costumbre.
-
Él los leyó – dijo un poco molesto.
-
Oh no te preocupes el podía hacerlo en ese entonces.
-
Ya veo.
Ella levanto sus cosas sus cuadernos y las cosas que Hoyou había
dejado regadas en la cama, había fotos allí también, el si tenía fotos de ella
pero ella no de él, eso estaba bien, no quería ninguna de cualquier modo.
-
vamos busquemos al administrador digámosle que ya puede poner la
casa en renta.
-
¿Y todo esto? – dijo el mirando todo los muebles, si no eran
lujosos si estaban en buen estado.
-
Quise se quede aquí, seguro a otra familia les será mas útil.
-
Vamos.
La tomo de nuevo de la mano y salieron de ese lugar, esta vez si
no había ningún motivo para volver mas… nunca mas.
(Gloria)
Hasta que llegaste tú...
Trayendo nuevas pasiones a mi vida
Con la mirada que alivia mis heridas
Con ese beso de amor que no se olvida.
Las manos de él recorrían su cintura con sumo erotismo, toda ella
se sentía que se derretía cuando el besaba justo un lugar en su cuello que
parecía ser un lugar sumamente sensible, su mayor punto erógeno, ella respiraba
profundo aun dentro de su boca calmando el deseo a profundas bocanadas, estaba
justo en las escaleras del templo era solo las 3 de la tarde cualquiera podía
subir y verlos allí, besándose comos si nadie en realidad pudiera verlos, como
si fueran invisibles, pero eso no importaba, ella se dejo perder por el sabor
profundo a tierra mojada en la boca de su novio, de ceniza húmeda de su
cabello, no era un mal aroma al contrario era sumamente bueno poder enredar sus
dedos entre el largo y sedoso cabello de Inuyasha y aspirar su aroma como si
fuera perfume…
------------------------------------Flash
Back ------------------------------------
Fuera por que era muy extraño tener que esconderse en las
bodegas de la secundaria, o por que en cualquier momento podía entrar alguien
encontrarlos y recibir incluso una expulsión ella no podía terminar de
disfrutar del beso de él, nunca la habían besado así, no del modo en que él
había metido sus manos por debajo de su blusa y tocaba su espalda, con solo 16
años y aun nadie la había besado así, se sentía bien pero de alguna manera
sabía que podía sentirse mejor
BUUUUIIIIIIII
-
la alarma – dijo ella tratando de respirar mas tranquila – debo
volver a clase.
-
Oh linda quédate.
-
No puedo Hoyou, por favor.
-
Está bien, nos vemos después entonces – dijo con cierto tono
enfadado.
-
Disculpa.
Se arreglo la blusa y salio con cuidado de la bodega, odiaba
esconderse, solo esperaba el momento para ya no hacerlo más.
------------------------------------End
Flash Back ------------------------------------
-
Inuyasha…
-
Kagome…
Amaba la resonancia de su voz cuando decía su nombre así, era la
cosa más excitante del mundo.
Dos señoras que subían al templo se quedaron mirando y
cuchichiando por lo bajo algo que seguro tenía que ver con lo inmorales que se
veían en ese lugar. Ella las escucho y solo rió por lo bajo, y volvió a los
labios de su novio, que dijeran lo que quisieran el amor no era amoral todo lo
contrario y eso era lo que ella es estaban sintiendo no mas.
(Alejandro)
Hasta que llegaste tú...
Con la inocencia que aún desconocía
Para enseñarme que existe todavía
Una razón para ver la luz del día.
El Goshimboku estaba lleno de nieve, y
sin hojas, todas se habían caído hasta la próxima primavera que la lluvia de
pétalos y hojas volvería a llenar todo el templo, ala nieve caía ya, la taza
con leche de chocolate que tenía en las manos las mantenía calientes, todo
estaba tan callado, nadie venía al templo cuando nevaba.
Había sido un año complicado, apenas y podía creer todo lo que
había pasado, desde conocer a Inuyasha hasta volver a ver a Hoyou, conocer a su
familia y ayudarlo a volver con ellos.
-
pero ah sido cosa buena – dijo con una sonrisa tranquila
Cuando llego a pensar que podía sonreír tranquilamente al
recordar todo lo ocurrido “después de perdonar” casi le dijo el malvavisco
flotando en la cocoa caliente.
-
Señorita Higurashi se va a usted a enfermar si continua aquí en
la nieve sabe – dijo una voz sumamente conocida a la que no vio llegar por
estar platicando con el bombón en su chocolate.
-
De que me preocupa, tengo mi propio doctor de cabecera – dijo
con una sonrisa coqueta – literalmente.
-
Aprovéchate – dijo con cierto tono de burla.
-
Lo haré tanto como pueda Inuyasha.
El chico se arrodillo a su lado y ella se inclino puso su frente
contra la suya y descanso, realmente descanso…
Después vinieron los besos…
(Alejandro)
Hoy me he vuelto a enamorar...
(Ambos)
Y nuevamente ha germinado la pasión,
(Gloria)
En el jardín donde reinó la soledad
(Alejandro)
Nació la flor que hace feliz mi corazón.
-
si mi mamá nos ve ahora, nunca mas me dejara… – se mordió el labio
inferior conteniendo un gemido – invitarte a estudiar Inuyasha.
-
Oh vamos ya te explique todo lo que podía del sistema nerviosos
central linda, déjame ahora reforzar tus conocimientos sobre – puso un beso
justo en su nuca donde había piel y cabello – sexología.
-
Inuyasha… - dijo soltando los papeles que tenía en la mano por
fin rindiéndose ante el sensual ataque
El chico en su espalda paso sus manos por delante de ella
posando las dos sobre sus pechos masajeando suavemente mientras ella se
arqueaba y él besaba sus mejillas encendidas, aguanto enterrando las manos en
los bordes de la silla giratoria.
--AHHAAAAA…. PLUMMMM--
.¡pero que ha pasado aquí! - dijo
entrando de improviso la mamá de Kagome en la habitación, los dos chicos en el
piso de la habitación
-
Me he caído.- respondió ella mecánicamente
-
Y me ha llevado.
-
Oh chicos, tengan mas cuidado, ya te he dicho que dejes de jugar
en esa silla Kagome, no es la primera vez.
-
Captado.
-
Vamos en 20 min, estará lista la
comida descansen un poco, te quedaras a comer verdad Inuyasha.
-
Claro señora higurashi.
-
Bien, levanten y lávense las manos.
-
Captado - respondieron los dos.
-
Kagome, terminaras pervirtiendo mucho a este joven con tus
hábitos – dijo al oírlos responder lo mismo.
La mamá de Kagome salio cerrando la puerta tras ella, en cuanto
estuvieron solo Kagome soltó una carcajada sonora.
-
Eso a que señorita higurashi.
-
Yo pervertirte a ti jaja jaja jaja jaja
– dijo mirándolo con un sonrisa divertida – no creo que mas sea posible
-
Ven aquí pequeña niña pervertida.
Permanecieron 10 min más en el piso.
Después agregados y limpios bajaron a comer.
(Ambos)
Hoy me he vuelto a enamorar
Atrás quedaron esos años de agonía,
(Alejandro)
Y justo en medio de mi triste soledad
Llegaste tú, para alegrar el alma mía.
El sol estaba entrando de forma mansa por la ventana semi abierta, el invierno empezaba a decrecer en todo
Tokio, las tormentas y ventiscas de nieve ya había terminado, así que la luz
del sol era menos calurosa, hacia frió. Kagome esta acurrucada en su cama,
abrazando su almohada, era sábado, no quería tener que levantarse de la cama,
el fin de semestre había sido un verdadero suplicio y era el primer en varios
días que podía darse el lujo de pernoctar en su cama.
-
Kagome…
Una voz profunda la llamo en su sueño, la chica solo se acurruco
mas contra el cojín que abrazaba, sintió una suave caricia subir por su brazo,
logro despertar, unos profundos ojos marrones, casi verdes, casi miel, casi
dorados estaban mirándola. La chica no hizo más que hundir la cara en la
almohada y reír un poco, después se separo un poco solo para decir para si:
-
cielos, estos sueños cada vez son mas vividos jeje.
-
Y quien dice que estas soñando linda.
Kagome lo volteo a ver muy sorprendida, el chico solo la miraba
con una sonrisa casi burlona.
-
Inuyasha… que haces aquí
El chico no respondió nada, bajo su rostro cerca de ella y le
robo un beso, largo y calido. Kagome disfruto del beso pero pensando en su
aliento de la mañana y en que cosa hacia su novio en su recamara a esa hora. El
chico rompió el beso no alejándose demasiado y mirándola dulcemente.
-
buenos días
-
¿que haces aquí?
-
Solo quise venir a despertarte.
-
Estas loco – dijo escondiéndose en las sabanas sin dejar de
dedicarle una sonrisa
El chico la siguió bajo las sabanas buscando su rostro para
robarle un beso mas, lo consiguió durando un par de minutos mas unido a sus
labios.
-
Ok estoy despierta – dijo aun vez la dejo
libre – ahora chico debes ir y bajar, pedirle a mamá algo para desayunar por
que yo debo bañarme y vestirme.
-
No me puedo quedar.
-
Por supuesto que no pervertido – dijo arrojándole una almohada.
-
Jaja, anda no tardes te esperare.
El chico salio de la habitación dejándola sola aun descansar un
par de segundos “definitivamente me puedo acostumbrar a esto… olvidaba lo bueno
que esto era”
Rió para ella sola y tomo una bata de baño corriendo hacia el
baño, debía apresurarse, no quería dejarlo esperando y tenía hambre.
(Alejandro)
Hasta que llegaste tú...
Con la inocencia que aún desconocía
Con la mirada que alivia mis heridas
Con ese beso de amor que no se olvida
-
desde aquí también hay buenos atardeceres.
-
Lo se, yo hago lo mismo siempre en mi casa.
Los dos chicos estaban tendidos en el tejado de la casa el
atardecer caía rápido pintado de colores pastel, lila, naranja, rosa y rojo,
coronado por un sol completamente naranja había mucho agua aun en el ambiente
así que lo hacia un espectáculo digno de admirarse.
-
podría ver esto cada día de mi vida, lo se.
El la volteo a ver, cuantas chicas hoy dirían algo así, solo el
atardecer, cuantas querían ver diamantes y pieles de mink,
mirar ese mismo sol pero desde la cafetería mas elegante en la torre Eiffel, y ella estaba feliz solo por verla desde su tejado.
-
es un espectáculo muy hermoso – dijo cuando las sombras naranjas
iluminaban sus ojos.
-
Sin duda, lo más hermoso que he visto – dijo mirándola a ella.
Ella volteo y se sonrojo, mucho, el mismo rojo del horizonte
dibujado en sus mejillas.
(Gloria)
Hasta que llegaste tú...
Trayendo nuevas pasiones a mi vida
Para enseñarme que existe todavía
Una razón para ver la luz del día.
La camisa blanca le quedaba enorme sobre su blusa negra, había
olvidado algún abrigo, llevaba todo desde el repelente de insectos hasta un
sistema de rastreo satelital, pero no, no un suéter. El coro del alaba los había
casi corrido de la cabaña donde estaban para ver el amanecer, solo a una
facultad tan maniática como la de psicología se le ocurría hacer un campamento
justo antes del fin de año.
El frió era menos en sus brazos, viendo ese amanecer desde la
puerta de la cabaña, una suave beso callo en su mejilla derecha.
-
Te amo – dijo el chico de ojos marrones, casi verde, casi miel,
casi dorado.
-
Te amo – dijo ella dejándose cubrir mas por sus brazos “un
motivo para ver nacer la luz del día… solo uno” – gracias
-
¿Por que? – dijo el chico confuso
-
Por todo y por nada.
-
…
-
No me hagas caso.
(Alejandro)
Hoy me he vuelto a enamorar...
(Ambos)
Y nuevamente ha germinado la pasión,
(Gloria)
En el jardín donde reinó la soledad
(Alejandro)
Nació la flor que hace feliz mi corazón.
-
basta con eso Inuyasha.
-
Es que el rosado te sienta de maravilla Kagome.
-
Me las vas a pagar.
La pintura regada sobre los papeles periódicos en todo el piso
más que como debería ser en las paredes y una chica pintada de la mejilla
derecha eso era lo que había en la recamara de Kagome cuando ella quiso
remodelarla ese fin de semana y había pedido ayuda a su novio, supuso que la
tarea le llevaría mucho menos tiempo si él la ayudaba, cuestión que ahora
rondaba su cabeza, a esa hora ya hubiera logrado la mitad del trabajo ella
sola, y ahora no podían avanzar de la primera pared.
Trazó de la línea blanca a la mitad de la cara de Inuyasha
acostado en el piso y ella arriba de él sosteniéndole las manos con las
rodillas, terminado el trazo se sintió satisfecha.
-
Y a ti las rayas Inuyasha te juro que te vez divino con ellas.
-
“divino” – oyendo el gesto completamente burlón de su novia - Tu
pequeña pintora frustrada.
-
Como te…
El movimiento fue demasiado rápido como para poder percibirlo,
ella se levanto ante el des balance de peso que ella había hecho al querer
reclamarle, y la había logrado hacer caer hacia atrás, poniendo las manos en su
espalda para que no conectara con el piso.
Y la miro, su blusa de delgadas tiras algo vieja levantada un
poco sobre su estomago, para el pesado trabajo, sus ojos mansos y tiernos, las
marcas de la pintura en su rostro, y de pronto sintió como si no hubiera
criatura mas hermosa en el mundo.
Los besos no se hicieron esperar, inquietos, dulces y
apasionados al mismo tiempo, el letrero de pintura fresca en la perilla de la
puerta mantendría lejos de su intimidad a todos los seres de la casa.
(Ambos)
Hoy me he vuelto a enamorar
Atrás quedaron esos años de agonía,
-
oh vamos por favor ya sal de allí.
-
Oh Kagome esto es muy enfermo sabes.
-
Si lo se pero quiero verlo, por favor dame ese gusto.
-
No te reirás de mi verdad.
-
Por supuesto que no se que te veras divino.
-
No quiero verme “divino” – dijo enfatizando la palabra.
-
Oh sabes a lo que me refiero, vamos niño penoso solo sal de
allí.
-
Está bien.
Kagome no pudo suprimir un suspiro profundo al verlo así, en
definitiva no había nada mas hermoso que un hombre de traje, lo hacia ver
salido de uno de sus sueños mas salvajes.
Ella miro a ambos lados, la dependienta estaba ordenando algo
detrás de la caja y la tienda estaba prácticamente vacía, no lo pensó mas, se
metió en el mismo probador que él y cerro la puerta. Se arrojo a él en un beso
apasionado, metiendo sus manos bajo su saco negro y dejándolas atoradas entre
sus tirantes, la corbata quedo hecha un ovillo entre sus pechos, lo besó, lo
mordió, casi lo lamió. Suspiros profundo empezaron a salir de su boca cuando el
la abrazo a ella y la aferro a su cuerpo, algunas parte su de su cuerpo
empezaban a reaccionar a su solo tacto, le costo toda su fuerza de voluntad
poder separarse de ella.
-
wow, aquel chiquillo de mangas te tenía loca
verdad… como era que se llamaba
-
que importa… - dijo arremetiendo de nuevo en un beso aun mas
ansioso.
No había discusión, sin importar si se lo vendían al doble de
precio, la compra estaba hecha.
(Alejandro)
Y justo en medio de mi triste soledad
Llegaste tú, para alegrar el alma mía.
El regresaría, ella lo sabía no tenía ninguna duda ero era
simplemente verlo partir, ella sabía desde un principio que esto pasaría tarde
o temprano, el estaba obligado a ese servicio medico pero por que tan lejos, un
maldito camino lejos de ella por mas de 8 horas, las lagrimas hicieron camino
por su rostro triste cuando el anuncio de su transporte se oyó en las bocinas.
-
no llores por favor, yo volveré pronto, además vendré que cada
que tenga oportunidad, no te preocupes preciosa.
-
Dios como voy a extrañarte.
-
Lo se, lo se, créeme no quisiera irme, es lo ultimo que quiero.
Un último beso, abogando por lo que faltarían todo ese año.
-
te amo
-
te amo.
-
No tengas miedo, te juro por lo que mas quiero… que eres tú, que
volveré y todo será igual que siempre.
-
Lo se.
-
No importa donde este Kagome, siempre estaré contigo, solo debes
buscarme y allí estaré, no lo olvides dijo abrazándola muy fuerte la ultima
llamada para el transporte acababa de sonar.
-
Cuídate mucho.
-
Lo haré, has lo mismo.
-
Volveré Kagome, solo espérame si, por favor.
-
Lo haré te lo juro.
Un último beso y un adiós, un triste adiós por alguna temporada,
la ultima prueba para un amor que no sabían si sería para siempre… aunque lo
sabían el corazón de ambos era lo que mas deseaba
¡Hasta que llegaste
tú...!
13 de noviembre de 2005
8: 35 p.m
i
.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Nota
de autora: que ya imagino lo que
todos piensan pero les juro que esto no va por mal camino, solo esperen la
próxima actualización os juro que no los decepcionare.
Algo
confuso este lo se, pero véanlo desde aquí cada vez que la canción se dividía
comenzaba una nueva escena, que es un nuevo recuerdo que ellos pasaron en una
temporada juntos después que hoyou y su familia se fueran una vida nueva, creo
yo que quedo muy lindo... epa si es cierto para todos los que querían ver lemon
chan chan chan chan en el próximo capitulo que literalmente me vi
amorosamente obligada a hacer jeje "kilómetros" espero y les guste

Shian shen
Mimi chan