Todos los personajes  de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi v_v….aclarado esto aquí vamos

 

 

 

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Una confusión

LU

 

 

Capitulo 11: Hoyou

 

 

 

La única manera de derrotar a tus demonios…

 

Es enfrentándolos.

 

 

 

La lluvia del día anterior había barrido todo, las calles estaban limpias y el aire estaba cargado de un aire frió y al mismo tiempo fresco, era una buena mañana, especialmente como la amaneció Kagome, en los brazos de ese hombre que le había demostrado tanto amor.

 

Lo miro dormir un minuto profundamente a su espalda, tomándola de la cintura de una forma tierna y al mismo tiempo protectora, en cuanto se movió un poco, él empezó a despertar, un beso calló en la base de su cuello y le recorrió un escalofrió.

 

-         buenos días, mi linda psicóloga.

-         Buenos días – dijo y puso un tierno beso en sus labios – mi joven doctor.

 

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-         Segura que no quieres que te lleve a casa.

-         No, mi mamá sabe que estuve con Amai, que me pidió dormir con ella, no puedo llegar contigo, se daría cuenta y… - “Si Hoyou esta allí, no quiero que te vea” solo lo pensó, pero no quiso decirlo, él no debía enterarse… al menos no todavía -  aun no es hora.

-         Está bien linda, entiendo.

-         Gracias – dijo colgada aun de su cuello en la puerta de su casa, el taxi se detuvo a unos pasos de ellos.

-         Quisiera que no tuvieras que irte. – dijo abrazándola con fuera sin querer dejarla ir.

-         Lo se, pero ya es hora – dijo casi con amargura – de volver al mundo real.

-         Lo se, el mundo real, ¿te buscare después esta bien?

-         Si mi amor, te estaré esperando.

 

Un ultimo beso en los labios para dejarla subida en el taxi, ella se recargo en el asiento y cerro los ojos, los recuerdos de esa noche la embargaron, cuando los abrió estaban ya cerca del templo, “el mundo real

 

-         Gracias, puede quedarse con el cambio.

-         Kagome – una voz se oyó detrás de ella, sintió un escalofrió muy desagradable entonces.

-         Hoyou – lo volteo a ver encarándolo con valor

 

Ese mismo chico de facciones casi infantiles, de cabello marrón y ojos azules estaba parado delante de ella, mojado y con la ropa empapada.

 

Llegaste con una esperanza,

Mi espera tuvo un final,

 

Muchos recuerdo pasaron casi como un relámpago por su cabeza, toda su relación resumida en un segundo, besos, caricias, travesuras, lagrimas, esperas, traiciones, mentiras.

 

-         Te estuve esperando.

-         Que lastima, no planeaba regresar.

-         Donde estuviste.

-         Eso es algo que a ti no te importa – dijo de la forma mas despectiva

-         Si me importa.

-         Yo nunca te he importado Hoyou – dijo y lo paso de largo, lo volteo a ver solo cuando iba a la mitad de la escalera – si te importara, no estarías aquí.

-         Quiero hablar contigo.

-         No tenemos nada de que hablar, todo esta dicho.

 

Hablabas cuando yo te amaba,

Y te burlabas

O creías que te hacia tanta falta.

 

Él la siguió, no esperaba otra cosas, ella sabía cuan necio era él pero no le iba a ser las cosas fáciles. Camino hasta que llego al viejo árbol sagrado del templo cuando él la alcanzo, y la  tomo de un brazo, ella sintió su sangre arder por eso, se jalo furiosa y se soltó, lo encaro entonces.

 

-         ¿Que haces aquí? – dijo con todo le odio que pudiera tener por dentro.

-         Vine a verte.

-         A verme. – dijo casi burlona – que quieres, seguirte burlando de mí.

-         No - dijo confuso -  solo quiero hablar contigo.

-         El tiempo de hablar paso Hoyou, no creo que tú y yo tengamos nada de que hablar.

-         Creo que es todo lo contrario, realmente creo que necesitamos hablar

-         Solo que tú tengas algo que decirme, por que yo ya no, deje todo muy claro la ultima vez que nos vimos. – quiso avanzar pero él no se lo permitió se puso delante de ella.

-         Kagome no seas niña por favor.

-         Creo que no estoy siendo niña todo lo contrario quien es el niño eres tu, sabes que ya no tenemos nada de que hablar.

-         No me iré de aquí hasta que me dejes hablar contigo.

-         No te lo recomiendo.

-         Pues no me importa no me pienso mover de aquí.

-         Has lo que quieras. – dijo echando de andar de nuevo, llego a la puerta de su casa y tiro la puerta en su nariz.

 

Tus frases no se me olvidaron,

Me hiciste ver que había algo más.

 

-         Kagome, hija, como esta Amai.

-         Mucho mejor mami, mucho mejor – ella casi olvido que le había dicho que Amai estaba enferma y que no había nadie en casa, que había salido por los días de descanso – solo fue una ligera fiebre.

-         Que bueno, ¿quien esta afuera? ¿con quien hablabas? – dijo queriéndose asomar por la puerta.

-         No salgas – dijo asustada.

-         Que pasa hija. – dijo intrigada.

-         Es… Hoyou. – dijo casi avergonzada.

-         QUEEE??? – casi grito su mamá.

-         Mami no hagas caso, - la detuvo cuando quiso salir – por favor,  yo voy a resolver esto.

-         Kagome…

-         Yo lo voy a resolver, por favor.

-         No lo quiero aquí, si puedes echarlo lo más pronto posible será lo mejor.

-         Lo haré.

 

 

hablar” dijo mientras era barrida por el agua tibia de la ducha limpiándose el cuerpo, recordando quien tenía sostenido su cuerpo solo un par de horas antes, quien la había hecho temblar como una hoja, trémula, calida, amada, saco toda su fuerza,  salio de su interior al recordar esos momentos. Hablar, él siempre quería hablar, él siempre quería mentir, siempre quería convencerla, no más.

 

La cortina se corrió y tomo la toalla para ir a su habitación tomar una muda de ropa y salir a su mundo real.

 

Las alas me has arrebatado,

No puedo volar

Me has herido en vano...

 

Nadie le dijo nada cuando salio y se quedo en la puerta, ni su mamá ni su abuelo, la luz entraba por las ventanas, la claridad de la mañana y con ella la sombra de él detrás de la puerta, él la seguía esperando.

 

Tenía todo el derecho verdad, tenía el completo derecho de dejarlo hay en la puerta y no dirigirle la palabra todo se había dicho, él había decidido irse y hacer su vida lejos de ella y ella la de reconstruirla, de la forma mas cruel le había arrebatado sus alas, había terminado con todos sus sueños, con todas las ilusiones que alguna vez en su vida había tenido, con los mayores sueños, casarse, tener una familia, quedarse toda su vida con el hombre que había elegido, con quien había hecho el amor la primera vez, como pasaba en los cuantos de hadas todo… para nada.

 

 Un huracán que mata,

Despacio y me desangra,

 

Pero no podía engañarse, para poder rehacer una vida debía terminar con la pasada, derrotar esos demonios que vivían dentro de ella después de que él se fuera o morir con ellos, dejándolos en su vida para siempre, ella quería ser feliz, quería poder ser de verdad libre y mientras Hoyou estuviera presente en esa vida simplemente no lo lograría… no mas, no mas heridas, no podía tenerla atrapada en ese remolino que podía convertirse en huracán que la laceraba y la desangraba, no mas.

 

Tan fuerte que hoy acaba mi paciencia ante ti,

Mis ganas de vivir…y me rindo este es su fin,

No me busques que yo a ti,

Te detesto y solo encuentro que yo de ti fui,

 

Él escucho pasos cerca de la puerta, se abrió y ella salio, cambiada, limpia, con esa misma mirada vacía y fría.

 

-         vamos a hablar, pero no aquí, de mi depende que tú no vuelvas a pisar mi casa, ya la dejaste demasiado sucia. – había tal grado de dureza y odio en su voz que casi lo lastimo

-         como tú quieras.

-         Camina – dijo si esperar por él.

-         No me has dicho donde estabas

-         Y no voy a decírtelo, ya no tienes ningún derecho ya para preguntarme algo así.

 

Lo odiaba, odiaba que se sintiera tan seguro, que la sintiera tan propia aun, la seguía tratando como hacia años y lo adiaba por eso, ¡que diablos intentaba¡

 

Fui solo una confusión.

 

Cerca de su casa había un parque pequeño, muy pocos niños jugaban allí, la mayor parte de los juegos estaban en mal estado exceptuando unos columpios, Kagome y Hoyou iban a ese lugar de vez en cuando, ella casi se maldijo, por que el lugar permaneciera tan malditamente igual, el mismo tronco donde él se sentaba a observarla cuando ella se columpiaba estaba en su lugar, él casi mecánicamente se sentó en ese lugar, ella no pudo evitar reprimirse de sentarse en el mismo columpio.

 

¿Y que soy yo?... ¡Tu gran error!

Olvido de un viejo amor,

Una confusión,

Que actuaste sin pensar,

Que yo de ti me enamoraría y tal vez tú podrías arruinar mi vida...

Tú...

 

-         habla a eso viniste. – dijo mirándolo en la misma posición que hacia años, esta vez sin moverse.

-         Nunca te pedí perdón

-         No creo que eso te importara.

-         Me importa, aun me importas.

-         No crees que es un poco tarde para eso Hoyou, ha pasado ya dos años, creo que deberías dejarlo por la paz, yo he hecho lo mismo.

-         Que has hecho de tu vida Kagome.

-         Lo mismo que tú dejarte atrás, la universidad, mi casa, mi vida, resolviendo lo que perdí antes de que te fueras.

-         Reponer tus errores…

-         Si, lo mismo que tu, yo fui un error para ti no, fue lo único que yo fui, tu gran error

-         No fue así.

-         Yo voy a hablar ahora, a eso viniste no, a que habláramos, pues déjame hablar.

-         Habla – dijo cediendo, la conocía, sabía que lo hesitaba, y sabía lo que venía.

-         Sabes por todo lo que tuve que pasar, recuperar la confianza de mis amigos, de mi familia, en mi misma, no ha sido fácil pero lo he intentado, lo sigo intentando.

-         Y tu amor por mí. – dijo mirándola directamente a los ojos.

-         Eso lo he matado Hoyou, no solo yo, tú ayudaste bastante a eso.

-         Fui muy ruin contigo Kagome, no se como empezar a pedirte perdón

-         A que has venido, solo a eso, solo a decirme que finalmente tus cargos de conciencia no pueden contigo, que te diste cuenta de que actuaste sin pensar, que viste que habías podido arruinar mi vida, tu…

-         No - dijo sin soltar su mirada, pero viendo los comienzos de las lagrimas en sus ojos -  vine por ti

-         Por mí. – soltó sin poderlo creer.

-         Kagome, te lo dije antes y te lo digo ahora, eres la persona con la que yo quiero estar, no se como explicarte, tú eres la única persona que confiaba en mi ciegamente, que me entrego su vida por entero y no se como pude hacerte lo que te hice, debes pensar de mi lo peor y creo que tienes razón.

-         Tú… Hoyou no te imaginas como me siento, soy la niña estupida a la que manipulaste y dejaste después de conseguir lo que quisiste de ella, dudo que un día pueda olvidarlo de verdad, tú me encontrarte en un momento en el que yo mas te necesitaba, te diste cuenta, había perdido todo lo que tenía en ese momento y lo supiste aprovechar muy bien, no tomaste en lo mas mínimo consideración mis sentimientos, no creo que pueda algún día perdonarte eso, no se como…

-         Aun sientes algo por mí.

-         ¿¿A que viene tu pregunta??

-         Kagome, quiero darnos una ultima oportunidad, nadie nunca me ha amado como tú y no quiero echar todo eso por la borda, dime quédate y me quedare contigo.

-         Hoyou… tu tienes una familia maldita sea, debiste pensar en eso antes, quieres dejar toda tu familia hundida por mi, convertirme en tu amante, en la sombra de tu esposa solo por que tú lo quieres.

-         No, yo te quiero solo a ti, no me importa que tenga que dejar.

-         No te importa – dijo como si fuera un insulto lo que él le decía.

-         No me importa. – dijo completamente decidido.

-         Pues a mi si, - le grito completamente exaltada -  no sabes lo que fue escucharlos decirme que te dejara en paz, a tu hija Hoyou,  yo era la villana en toda esa historia y eso tampoco nunca te importo, nunca tomaste las riendas de lo que yo era y eras tu y…

 

Ella se quedo callada y miro sus piernas un minuto, apretó sus puños tan fuerte que las uñas se enterraron en su piel, no quería llorar, no quería darle el gusto de verla llorar, no noto cuando él estaba arrodillado a su lado, sintió cuando puso una mano en su rostro y lo levanto, se acerco.

 

No quiero que me digas nada,

No quiero que me vuelvas a hablar,

Arma suicida del alma que destruyes mi fe de amar.

 

 

-         ALÉJATE – lo empujo apenas advirtió su intención.

-         Kagome, no me rechaces por favor.

-         Ya no soy la misma ya no es la forma de convencerme Hoyou. No, no quiero eso mas, Hoyou el único motivo por el que yo estoy aquí es para terminar de una vez por todas con esta tortura, desde que te fuiste no he podido un solo día de mi vida ser libre, soy prisionera de mis propios recuerdos de mis propios miedos, no quiero escucharte, no quiero escuchar mas tus mentiras, casi me cuestas la vida Hoyou, casi destruyes todos mis buenos sentimientos.

 

Un huracán que mata,

Despacio y me desangra,

 

-         Dame una sola oportunidad, la tomo de los brazos se acerco a ella, ella empezó a temblar -  quiero estar contigo y yo se que tú lo quieres también y...

 

No lo vio venir, solo sintió en fuerte golpe sobre su mejilla, por todo el parque vació se oyó el sonido de la bofetada, los ojos de Kagome estaban en lagrimas.

 

-         Nunca lo supiste, - empezó a gritarle lo mas fuerte que pudo, tratando de sacar de una vez por todas ese sentimiento -  nunca lo has sabido, no quiero, no quiero tu vida en la mía, eso es lo único que puedes saber, no quiero el dolor que tú me causa en mi vida, yo ya tengo a alguien, a quien  querer, que si me dice la verdad, alguien en quien si puedo confiar, alguien que nunca me herirá, In…  no importa su nombre, no quiero que lo sepas.

-         Inuyasha… - dijo arrastrando el nombre con desprecio.

-         Si – dijo segura y con a frente en alto - Inuyasha.

 

Tan fuerte que hoy acaba mi paciencia ante ti,

Mis ganas de vivir… y me rindo este es su fin,

No me busques que yo a ti… Te detesto y solo encuentro que yo de ti fui,

Fui solo una confusión.

 

El solo poder decir su nombre la calmo, la equilibro, Inuyasha, ella quería terminar todos sus lazos para poder ofrecerle a ese hombre una vida verdadera, no las huelas de un pasado.

 

-         Te quise Hoyou lo se, y se que eso nunca se va a morir por que fuiste demasiado importante en mi vida, pero ya no te amo, ya no, lo entiendes, eso se murió.

-         No… - dijo con un dejo de desesperación en su voz.

-         Hoyou… el día que tú decidiste irte, yo solo lo acepte, se que quizá yo fui la que te saco de mi vida, pero no podía seguir en la misma situación en la que estaba, no tenía la fuerza o la paciencia para eso, no la tengo, quizás nunca la tenga,

 

 

¿Y que soy yo?... ¡Tu gran error!

Olvido de un viejo amor,

Una confusión,

Que actuaste sin pensar…

 Que yo de ti me enamoraría y tal vez tú podrías arruinar mi vida...

Tú...

 

-         kagome, por favor escúchame.

-         No – dijo saliendo de su alcance – ya te escuche demasiado en el pasado, ya te deje hablar y no sirvió de nada, ahora hablare, tengo que hacerte ver tu error, vuelve a tu vida, a tu familia, a tu hija.

-         Kagome, no tienes idea de lo que me pides, Marian es… ella es tan distinta a ti, ella no se compara contigo.

-         ¿¿¡Y que soy yo…!?? una sustituta, un repuesto, no tengo la sangre tan fría como para prestarme a algo así y lo sabes.

-         No quiero que seas una sustituta, quiero que regreses conmigo que me dejes entrar a tu vida.

-         Eso terminaría destruyéndonos a los dos, quiero que te vayas Hoyou quiero que te vayas de mi vida para siempre, quiero que nunca me vuelvas a buscar, quiero que seas solo un recuerdo que no volveré a ver, que sea un mal fantasma que desaparezca para siempre, no puedes venir ahora solo a decirme que te pida que te quedes…

Regrésame...

Los días que...

Hiciste una mentira,

 

-         Si puedes, solo pídemelo, fuimos muy felices Kagome, yo se que lo fuimos y se que cometí un gran error, irme, ese fue el error, yo debí pelear contigo, debí quedarme, bien podía traer a mi hija conmigo y hubiéramos sido una familia feliz, realmente nunca ame a Marian, solo me case con ella por que…

-         No me importa por que te hayas casado con ella – grito furiosa.

-         Pero debes saberlo.

-         No, los días que necesite explicaciones de tu parte ya pasaron, ya no puedes devolverme esos días, ya no los traigas aquí, ya no quiero ver mas esos días de mentiras.

 

Te creía pues jamás seré capaz de engañar con el corazón para después salir corriendo sin ninguna explicación!

 

-         Hoyou…en realidad no quiero eso, se que me meterías de nuevo en esa burbuja donde era de todo invulnerable, pero nada era real, tengo aun vida real ahora, tengo una vida que si bien no es perfecta es real, cada día, tu crees que yo podría cambiar eso por ti, que cualquier día podrías volver a caerme lo mismo, salir corriendo detrás de, no Marian, pero si otra, mas linda, mas dulce. 

-         Nunca te haría eso, no a ti.

-         Hoyou, cada día desde que lo conocí, le digo a Inuyasha  a los ojos que lo amo y cada día lo hago en serio, lo hago todo el tiempo en serio, por que el hace lo mismo, sabes lo que es tener a alguien que cada día, todos los días desde que supimos que nos amábamos me lo dice, no solo me lo demuestra con actos, me lo dice todo el tiempo, me acaricia con las manos y con las palabras – el cuerpo de el chico delante de ella se tenso al escuchar eso -  y aun así él a veces piensa que no estoy hablando con él, que estoy buscando a otra persona en sus ojos y se siento la mujer mas sucia y cruel de todo el mundo, no quiero eso en mi vida.

-         Tanto te importa él.

-         Si, tanto me importa, yo no puedo explicártelo Hoyou, no puedo y no lo haré, él es bueno conmigo, él es la persona que me sostuvo después de que tú te fueras, casi como un ángel solo unos meses después él estaba en mi vida llenándola de luz y no quiero ninguna otra cosa, me enamore de el y lo reconozco, no quiero a nadie mas en mi mundo en este momento, pero quiero ser libre para eso, necesito mi libertad para poder estar con él y solo si tú me la das lo podré tener, si no, nunca lograre poder amarlo como yo quiero…

-         Tú has sido libre todo este tiempo.

-         No. Necesitaba verte de frente y poderte decir todo esto a la cara, si, te quise como a nadie, pero ya no confió en ti, hiciste con tu comportamiento que todo lo que yo sentía por ti se fuera muriendo, ya no te amo, Hoyou…. Yo no quiero decírtelo para lastimarte te lo digo por que nada en el mundo necesito mas que eso, decírtelo es la única manera que concibo para sacarlo de adentro y poder recuperar mi libertad.

-         Yo quiero estar contigo

 

¿Y que soy yo?

¡Tu gran error!

Olvido de un viejo amor,

Una confusión,

 

-         Y no cuenta lo que yo quiero entonces… no crees que ya me has hecho suficiente daño, yo era solo una niña Hoyou, solo una niña que quería vivir su vida con alguien que la amara, cuando te conocí esos eran todos mis sueños, encontrar la persona con quien yo pudiera vivir esa vida y cuando te encontré no pude ser mas feliz, pero todo acabo muy mal y no quiero hablar de por que o como paso, ya no quiero, ya me he torturado demasiado con eso, lo único que se es que tú eres mi pasado y que mi futuro se esta abriendo ante  mi y solo veo ahora a una persona esperando paciente por mi, a pesar de que sabe que quizás no vaya en su dirección el me sigue esperando pacientemente y deseo con todas mis fueras volver a él.

 

Que actuaste sin pensar que yo de ti me enamoraría y tal vez tú podrías arruinar mi vida...

 Tú...

 

-         No me quiero ir, no me voy a ir, yo quiero estar contigo

-         Y tu familia Hoyou  - el chico agacho la vista. - Que les dijiste esta vez para que pudieras venir aquí, yo no te voy a permitir dejar sobre mis hombros la tristeza de los demás, no Hoyou, soy una mujer leal a la que tú ya no pudiste conocer, y no te lo voy a permitir, si sabes lo que te conviene regresaras a ellos y trataras de hacerlos felices, yo me quedo aquí.

-         No me voy a ir, no te voy a dejar de nuevo, no me voy a rendir, si tengo que reconquistarte, te prometo que haré todo lo que pueda hasta lograrlo.

-         Pierdes tu tiempo.

-         Yo se que no – dijo y se acerco ella se hizo para atrás – puedo verlo en tus ojos.

-         MENTIRA

-         No puedes mentirme a mi, ya te lo dije no me voy a ir.

-         pues bien, quédate hasta que tú mismo te des cuanta que no vale la pena quedarse, yo seguiré con mi vida, mientras tanto no vuelvas a pisar mi casa, ni mi escuela, no te quiero a un solo metro cerca de mí.

 

Kagome camino lejos de él mientras le solo se quedo parado en el mismo lugar mirándola caminar. Ella solo quería buscar a una persona y poder refugiarse en ella pero no lo haría mas no lo inmiscuiría él en ese dolor.

 

 

Tú...

 

Fin capitulo 12

 

Entre el 20 de Junio de 2005 y el 31 de Agosto de 2005

11:24 pm

 

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Shian shen Mimi chan

 

 

 

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