Todos los personajes  de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi v_v….aclarado esto aquí vamos

 

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Capitulo 7:

 

Travel

 

(Nunca desaprovechamos lo simple de la fantasía erótica)

 

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Buyo maulló en la cerca antes de que ella cayera profundamente dormida, vio las orejas de Inuyasha moverse hacia ella… el aroma de Inuyasha era tan buen somnífero, su aroma a tierra mojada… olía a agua también… quizás llovería.

 

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-         ¿A donde vamos?

-         Oh Higuarashi  - dijo amablemente Hoyou frente a ella parado en la puerta de su casa – lo olvidas quedamos de acuerdo hace tres días para hacer un campamento, nos vamos hoy.

-         Cielos lo olvide por completo, yo he estado tan ocupada.

 

De pronto Kagome quiso saber por que estaba tan ocupada, ella había estado… había hecho… cielos, no lo recordaba ¿por que seria?

 

-         Higuarashi rápido, tienes que preparar tu maleta, vamos, vamos.

-         Oh si, espera por favor – dijo ella entrando rápido a su casa

 

Subió a su cuarto y  armo una maleta de viaje para tres días con una playera amarilla y un impermeable, salio igual de rápido y encontró a Hoyou apurándola en al puerta, caminaron un par de calles y llegaron a la estación de autobuses del centro, allí estaban todos sus compañeros esperando, era de noche, no se dio cuanta ¿Como había pasado todo el día tan rápido? El profesor de geografía estaba organizando todo.

 

-         bien chicos nos vamos hasta esta noche para poder llegar mañana temprano a visitar la torre de Tokio – no se supone que íbamos de campamento, y por que el profesor de geografía hacia la excursión a la torre de Tokio, además solo quedaba por mucho a una hora, eso estaba muy extraño – así que los juntare por parejas.

 

Kagome escucho al profesor hablar y estaba con Yuka y Erin platicando cuando sintió que alguien la observaba, disimuladamente volteo atrás y lo vio, un chico la miraba muy atentamente, un chico que ella no conocía, pero era absolutamente apuesto, en el uniforme de la escuela color negro, su piel canela, cabello plateado, y ojos ámbares, se veía muy apuesto y la miraba a ella, solo a ella, el colmo fue que le sonrió, ella se sonrojo al limite y volteo a sus amigas.

 

-         ¿que pasa Kagome? – pregunto Yuka al verla así de sonrojada

-         ¿Quien es ese chico? – le dijo Kagome disimuladamente aun mirando para atrás, el chico no paraba de observarla.

-         ¿Cual? – pregunto Erin esta vez.

-         El que esta detrás de nosotras, el chico de cabello plateado.

-         Oh ¿Inuyasha? – respondió de lo mas normal Ayumi al volver con las chicas con una soda para todas.

-         Inuyasha…  - ¿que nombre tan raro? – es nuevo.

-         Si, llego ayer, es guapísimo verdad, yo pensé que no lo habías visto.

-         Bueno es que me esta mirando – dijo jugando con sus pulgares.

-         ¡¡¡ QUEEEEE!!!! – gritaron las tres chicas al unísono.

-         Yuka el profesor te llama  - le dijo Hoyou a un lado de ella – te vas a sentar conmigo.

-         Esta bien, nos vemos arriba chicas.

-         Si.

-         Ayumi y Erin ustedes dos juntas.

 

Kagome fue que se quedo sola entonces, la mayoría de sus compañeros ya habían subido, y el chico seguía detrás de ella recargado en una barda.

 

-         Kagome – la llamo el profesor y ella se acerco – tú iras con Inuyasha.

 

Kagome se sonrojo mucho cuando vio al chico pararse a un lado de ella, tuvo que subir la mirada para poder verlo, si que era alto.

 

-         ¿Tú eres nueva también?, no te he visto en clase.

-         Oh no, lo que pasa es que he estado… enferma jeje, - dijo con una clásica sonrisa tonta que ella misma tanto odiaba de ella y le tendió la mano - soy Kagome Higuarashi.

-         Mucho gusto – dijo y la tomo de la mano, él tenía unas uñas muy largas, afiladas como garras – yo soy Inuyasha Taisho, mucho gusto Kagome

-         Igualmente – dijo con una sonrisa mal calma por lo gentil que parecía el chico, casi hasta coqueta - Inuyasha.

-         Te ayudo – dijo tomando su mochila de su hombro y ella solo lo siguió, era un chico muy caballeroso.

 

Ambos subieron a el autobús, les tocaron los últimos asientos, había sido los últimos en subir, solo unas pequeñas luces en los pasillos los guiaba hasta su lugar, la mayoría de sus compañeros platicaban calladamente y otros se habían dispuesto a dormir.

 

Él le cedió el asiento junto a la ventanilla, era un autobús muy cómodo, podían reclinarse cerca de unos 70 grados hacia atrás los asientos, afortunadamente los chicos delante de ellos no lo habían hecho, habían quedado dormidos casi al subir, y ellos se acomodaron, ella había llevado un manta para el frió y la había extendido en sus piernas, Inuyasha se había sentado a su lado sin decir nada mas, quizás tenía solo planeado también dormir todo el camino, bueno no importaba no es que ella se quisiera quedar despierta toda la noche.

 

Estaba a punto de quedarse dormida cuando sintió un ligero rose se quedo muy quieta… ¿Habría alguna pieza metálica expuesta en el asiento?, sintió un ligero pinchazo en una pierna ¡genial! También ella tenía la culpa como se le había ocurrido ir a una excursión con una falta tan corta… ¡hey! es mas, casi olvidaba que en realidad era un campamento. Se reacomodo en su asiento y cerro los ojos de nuevo, cuando lo sintió de nuevo algo filoso había rozado una de sus piernas, abrió los ojos enormes cuando sintió además del ligero rasguño el tacto de unos dedos ásperos.

 

Se dio al vuelta sobre un costado y miro atenta la ventana, aun no sabía por que no había solo explotado y había abofeteado al chico hasta el cansancio, no solo se había acomodado esperando que parara, cerro los ojos de nuevo, pero no él no lo hizo, al contrario, volvió a correr sus garras afiladas por sus piernas hasta el filo de la falda, un calor la recorrió por dentro, sintió como sus pulmones se llenaban de aire y como una calor la recorría por dentro, abrió un poquito sus ojos y vio el reflejo de los ojos de Inuyasha mirando su propio reflejo en el espejo.

 

Se volvió a mover y lo volteo a ver, él la miro directo a los ojos cuando ella hizo eso.

 

-         ¿que es lo que haces?  - pregunto lo mas calmadamente posible.

 

No le respondió, solo se puso a su nivel y puso un beso en sus labios. Fue un beso arrobador, apasionado ansioso, no tardo en pasar sus manos sobre sus pechos y masajearlos con arrebato.

 

-         pero que haces Inuyasha – dijo entre gemidos ahogados al joven casi desconocido.

-         Te amo – dijo sin dejar de besarla – ya no te lo puedo ocultar, ya no quiero, te amo desde la primera vez que te vi.

-         Pero si me has visto solo hace 30 minutos.

-         No me importa.

 

Robo de nuevo su boca con más pasión que antes mientras colaba ya sus manos sobre la blusa y ella no se sabía capaz de echarse para atrás si no al contrario colgó sus manos de su cuello y respondió con la misma pasión.

 

¿Qué era lo que estaba pasando? No lo podía no entender ella misma, no tenía ninguna explicación lo que estaba sintiendo, solo sabía que cuando ese chico de ojos dorados le había dicho que la amaba se había sentido muy feliz y que algo en él, la hacia no dejarlo parar, había algo en ese chico, la forma tan apasionada e ilimitada que tenía al avanzar que la quemaba al tacto, el sabor salado de la saliva en  su boca, la sensación de su pecho jalando el aire pesadamente y como la atraía a él tan posesivamente… quizás también era un poco el hecho de que allí estaban, en un lugar pequeño, lleno de gente que en cualquier momento podía descubrirlos, que podían verlos, y eso… no entendía aun como, la tenía excitada.

 

Y de pronto fue como si toda su cordura hubiera salido volando contenta por la ventana de emergencia, era una sensación desquiciante la de poder ser solo instinto, dejar de frenar lo que la conciencia te dice, lo que debes hacer y lo que no debes hacer, lo que esta bien ante la sociedad y no, lo que se ve bien y lo que esta mal, lo que es permitido y lo que es solo tabú, estaba fascinada por lo que sentía ahora en los brazos del chico, lo dejo acomodarse bajo de ella y recargo su espalda entre sus piernas y lo dejo recorrerla… de arriba a abajo, cubiertos solo por la manta que había estado cubriendo sus piernas, gimiendo suavemente, la sensación de hacer algo prohibido de enredarse con un desconocido, la dejar de quemarse la cabeza por lo que pasaría después, solo un solo momento de locura y de arrebato mientras él mordisqueaba sus orejas y susurraba:

 

-         Kagome – su voz se escuchaba como si estuviera cantando un conjuro para desinhibirla y sintió su cuerpo acomodarse aun mas al suyo.

 

Sus manos que masajeaban suavemente las puntas de los pechos dejándolos duros, y sensible por completo al tacto, sentir el cuerpo debajo de ella, caliente, moviéndose instintivamente, como cierta parte, tiesta y firme de su anatomía se colaba entre los huesos de sus costillas, aunado al riesgo de que alguien pudiera oírlos, verlos, y al mismo tiempo desear con todas las fuerzas que de hecho así fuera, que el chico delante de ellos, que roncaba ligeramente solo lo fingiera y en realidad los estuviera espiando, regocijándose en si mismo por el placer de los dos chicos en su espalda.

 

¿Que era lo que pasaba? esa no era ella, no era la correcta Kagome Higuarashi que todo su clase conocía, que sus amigas casi al principio de los asientos del autobús conocían desde pequeña, siempre recta, siempre haciendo lo que es debido, nunca faltando, nunca sacando una mala nota, siempre….

 

-         Ahaaaaaaaa…. – soltó al viento cuando sintió una mano de él abandonar su pecho y colarse debajo de su corta falda, recorriendo su esa extrañas uñas afiladas su piel, dejando seguro una marca roja y completamente sensible en su cuerpo – Inuyasha…

 

El siguió avanzando en su camino rumbo a su centro, sintió como algo afilado cepillaba las hebras del vello crespo y rizado de su intimidad y sintió como la garra raspaba su piel sensibilizando, sintiendo como su excitación subía a medida que la tocaba de esa manera, despertando su deseo, haciéndola anhelar mas, a medida que avanzara, que no la torturara, que la tomara en ese momento, en ese lugar.

 

Sintió como era levantada de su asiento y sentada entre sus piernas y como la boca de él apresaba su cuello y mordía eróticamente el monte donde descansaba atlas.

 

-         Inuyasha… - volvió a suspirar más profundo – por  favor.

 

No la hizo esperar mas, sintió como el delicado apéndice de su mano se colaba entre sus piernas y daba justo en su calor. Por solo la mitad de un segundo ella logro pensar ¿Qué demonios paso con mi ropa interior? Pero no pudo mas de ese tiempo antes de sentir como la afilada uña del chico se clavaba justo sobre la cima de su clítoris, y empezaba  correr hacia delante, ella se sostuvo fuertemente de sus piernas y aqueo mas su cuerpo contra el suyo, él seguía mordiendo con sus dientes afilados igualmente, la piel sensible de su cuello que seguro estaba roja, su erección se coloco en su trasero rozándose sin recato en él.

 

-         Inuyasha… - parecía ser la única palabra en su total vocabulario en ese momento.

 

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-         Inuyasha – suspiro Kagome y se arqueo mas sobre su cuerpo, quedando su espalda pegada a su pecho en medio de sueños, tan pequeña era en realidad la cama que no era un problema aquello[MC1] 

 

Inuyasha la ciño más a él por puro instinto

 

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Sintió como el chico recorrió primero toda la franja de calor del centro de su cuerpo y después retiro su mano, la soltó por un segundo, ella no se despego de él aunque dejo de morderla, lo vio levantar su mano y acercarla a su rostro, se sintió turbada ante el olor dulce de su propio cuerpo. Siguió su movimiento y vio como el chico increíblemente se metía el dedo en la boca y lo lamía, en ese momento un espasmo la cubrió de arriba abajo, era la cosa más excitante que en su vida había visto hacer a un chico.

 

-         no deseo lastimarte Kagome – dijo y lo vio romper su uña a la mitad, dejándola libre solo de la parte afilada de esta.

 

Continuo siguiendo el camino de su índice como lo colocaba en su cuelo y lo hacia caminar hacia abajo por encima de su ropa, para perderlo de nuevo bajo su falda, el movimiento fue tan preciso que la sacudió de nuevo, pronto la pequeña prolongación de su mano se perdió en medio de su calor, ella se arqueo mas en su cuerpo y lo levanto para facilitar le movimiento, siguió sujetada de sus piernas aguantando, dejando colar suspiros ahogas en su cuello, con deseo de morderlo tanto como el lo hacia, con la otra mano no había abandonado sus pechos, y gemía por lo bajo, sintiendo como rozaba su erección en su espalda, no solo ella estaba disfrutando del momento si no que él también estaba tomando placer de su cuerpo, era una conexión maravillosa.

 

El chico prolongo esa caria por momento maravillosos, ella atornillo los ojos alejándose del mundo, y encerrándose en el pequeño mundo sin limites que le regalaba ese chico, pronto se olvido de donde estaban, se olvido de todo lo demás mientras el la sumía mas profundamente en el placer mientas aceleraba el ritmo de la caricia, solo estaban él y ella, sus dientes y colmillos clavados en su cuello, sus manos tocando su busto, dejando su piel tierna, sus dedo que se movía dentro de ella, haciendo eriza su cuerpo contraerse ante lo desconocido e intensamente placentero, no podría controlar sus reacciones si el seguía así, no podría simplemente.

 

Y de pronto se detuvo, ella subió su mirada llena de confusión, no sabía si debía odiarlo por detenerse justo en la cúspide.

 

-         Inuyasha….

 

Lo vio tomarla de la cabeza y esconderla en su rostro, fue cuando noto el sonido, uno de sus compañeros iba hacia atrás, escucho los pasos y el haz de luz que se coló de del baño del trasporte, él se había detenido por eso por que escucho a su compañero moverse, solo en ese instante se detuvo a verse a si misma bajo la manta que los cubría, se veían tan indecentes que le dio risa en ese momento, el chico de alguna manera tenía la cremallera abierta y se veía una erección inmensa, mientras ella tenía toda la ropa desordenada, la blusa levantada, el sostén al colocado con los senos de fuera, rozados y con los pezones erectos, se sorprendió un poco por ello, le era extraño mirarse a si misma de esa manera, con la falda hecha un cinturón y si no tenía ropa interior, pero como diablos, no se la había puesto siquiera, quizás no había podido notar que él ser la quitara a menos que la hubiera roto, pero trato de ver y no, no había nada, él de nuevo la tomo de la cabeza y la recargo en su pecho, su corazón latía acelerado, él de ella estaba igual, la línea de luz bajo la puerta seguía encendida.

 

-         eres demasiado sensible sabes – dijo él en su oído muy muy bajo.

 

Ella se sonrojo enseguida, sabía en que sentido se lo estaba diciendo, y lo miro a la cara, sus ojos eran un poema, nublados, como si acabara de despertar una mañana

 

-         por lo que puedo ver – dijo y se re pego mas a su espalda, su erección se acaricio contra ella, lo vio cerrar los ojos fuertes y ajustar la presión sobre su cintura – tu también.

-         Lo se… pero yo tengo bastantes motivos – dijo y la atornillo mas a él – sabes me he masturbado desde que tenía 14 años – ella abrió os ojos enormes ante tal revelación, ninguna persona en su sano juicio diría eso a otra persona – ¿y tu?

-         Yo… - por que no responder confianza con lo mismo – desde los 13.

-         Me lo imaginaba, tu cuerpo reacciona a la perfección a la excitación, pero apuesto a que eres virgen.

-         Y yo, que tú eres adivino.

 

Se acerco dispuesto a darle un beso y  se acerco a su boca, ella subió su rostro igual pero en ese momento el sonido del desagüe de agua se escucho y la manija del pequeño baño abrirse y ella se escondió en su pecho antes de que el beso llegara, lo vio cerrar los ojos y ella hizo lo mismo en una sonrisa traviesa.

 

Dejo parar solo un minuto, un reloj que estaba en la parte superior del tablero de controles del autobús marcaba las 2: 33 a.m. cuando cambio a 2: 34 a.m. él se levanto levemente y tomo las puntas de la manta y la cubrió, la tomo de una mano y la jalo con él, ella solo lo siguió, si en ese momento le hubiera dicho que estaban a punto de saltar del autobús de igual forma lo hubiera seguido, pero el movimiento fue rápido, abrió la pequeña puerta del baño y la empujo adentro y después la siguió, encendió la luz solo lo necesario para poder inspeccionarlo y después la apago, pero cerró la puerta con seguro para que nadie pudiera entrar.

 

La sentó en el lavabo de plástico, una pequeña ventana estaba sobre sus cabezas y las luces de los demás automóviles pasaban por intervalos de varios segundos, mientras ellos se besaban en la oscuridad de la pequeña habitación.

 

Kagome aun no creía que esto pudiera estar realmente pasando, era como un sueño, demasiado irreal.

 

Le chico la levanto en vilo pasando sus vigorosas manos por su trasero atrayéndola a él mientras no abandonaba su boca, su erección se acomodo justo en medio de sus piernas, tocando su sensitiva piel.

 

Aquello era una tortura, podía sentir su piel tocando la suya, y solo deseaba… solo deseaba.

 

-         Ahaaaaaaggg – se aferro a su espalda cuando él con fuerza entre en ella y con arrebato le mordió el cuello, como sosteniéndola con fuerza por el cuello, sintió como los colmillos se enterraron en si piel rompiéndola cerca de sus venas mas importantes y eso la subió al cielo, no pudo responder mas que moviéndose con él a su ritmo.

-         Kagome… - gruño casi contra su piel – Kagome…

 

Ella ya no supo responder, solo siguió moviéndose, el movimiento del propio trasporte los ayudaba a impulsarse. Los gemidos de veían encerrados a profundos suspiros que o sabían si podía a través ese pequeño cubículo, las pequeñas luces amarillas y rojas iluminando a la pareja, en medio envueltos en la manta rosada, la falda enrollada en la cintura de ella sus piernas desnudas y su blusa desordenada, su cuerpo entero brillando de sudor, él chico misterioso de cabello plateado y revuelto, con la camisa semi abierta y los pantalones acomodados en sus pies, la camisa tapaba toda su espalda y todo su trasero.

 

La corporalidad estaba encendida, la máximo todo era sensibilidad en ese momento, cada punto de su cuerpo se estaba quemando en ese momento, su cuello encendido por las caricias que propinaba el joven delante de ella, dentro de ella. Su lengua marcando caminos calientes en su cuello, rozando, raspando sus dientes en su piel, por sus hombros, por su cuello, en la unión de sus omoplatos, sus manso que la seguían ciñendo por la espalda dejándola completamente pegada a él, sin ningún escape, montada sobre su cuerpo, dejándolo resbalar dentro de ella, sintiendo como su propio cuerpos se adaptaba el suyo, como sus pechos se pegaban en el suyo desnudo, resbaladito, suave, sus piernas abrazando su cadera, sintiéndose mareada por la fuerza con la que el embutía, como un animal salvaje.

 

Y ese instante que tanto ansiaba, que parecía tan lejano e un momento empezaba  llenarla, sentía como su cuerpo instintivamente se preparaba para ello, como lo buscaba, como se adaptaba ante él, la desesperación que producía el primer espasmo que dejaba regarse a los demás que venían la acorralo, se abrazo mas fuerte a él, con desesperación, dejándolo pegado a su cuerpo, temía de sus gemidos que reventarían en el aire en cualquier momento, no se creía capaz de pararlos en ese momento, no sabía como, nunca había sentido esto antes, y como si él la escuchara robo su boca en ese momento en que ella estaba a punto de explotar devorando su gemidos en besos ansiosos.

 

Y lo que siempre había escuchado, leído, visto en sus películas, escuchado decir a sus amigas en sus pláticas secretas era cierto, no había forma de explicar lo que cubrió su cuerpo en ese instante, la absoluta sensación de sentir como le hervía la sangre y corría alocada por su cuerpo, como la adrenalina se elevaba al tope, como cada uno de sus músculos se contraía para concentrar toda su atención en ese lugar caliente en medio de sus piernas, como cada pulso, cada embate, cada, mínima sensación, así solo fuera el vello crespo de su amante se multiplicaban a millones, como una corriente eléctrica la recorría por entero, subiendo por su piernas, a su cadera, a su espalda, pasando por su columna y explotando en su cabeza, y la única cosa que podía sentir en ese momento, a pesar de lo extraña que era la sensación, a pesar del insólito, lugar, de la gente alrededor como probables espías, era solo una, solo una simple y llana cosa… y aun sabiendo que era no la podía explicar.

 

Después de la explosión venia la calma, los resquicios de lo que era el clímax, la falta de fuerza y voluntad, la adrenalina colada por algunas partes de su cuerpo dejándola mareada, la sensación de saberse segura y cubierta por el chico que no había parado de besarla en el cuello, el punzante dolor entre sus piernas, en su cuello en su cuerpo que si bien en ese momento no era claro era seguro que la día siguiente todo su cuerpo reclamaría en la resaca del delicioso vino que acaba de tomar sin recato, el mas puro, delicioso, y refinado vino llamado placer.

 

Solo se recostó en el hombro del chico frente a ella y….

 

Abrió los ojos.

 

El alba empezaba a despuntar, los primeros trinos de los bajaron afuera en el coro del alba había alcanzado sus poco poco menos sensibles oídos, fue que miro al chico, calidamente dormido detrás de ella, con ligeros resuellos, que delataban que se encontraba mas que profundamente dormido, sonrió.

 

Ghess yo sabía que tenía que ser un sueño, era demasiado perfecto

 

Delicadamente se volteo y miro al bello durmiente.

 

estoy segura que un día podré convencerlo que haga un viaje conmigo… quizás no un autobús… pero quizás si un avión… los baños son mas grandes

 

Rió solo para si y vio las orejas del chico de ojos dorados empezar a abrir los ojos… dios sus ojos eran un poema sin duda, había algo en sus ojos…. Oh cielos… sus ojos, esos ojos son de….

 

No hubo tiempo para terminar esa línea de pensamiento específica…

 

Si, Inuyasha ya había tenido suficiente descanso.

 

Y ella también.

Fin capitulo 7 Travel

25 de abril de 2006

2:34 a.m.

 

 

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Nota de autora: Hey ¿de donde salio esto?, no lo se, solo se que empezó a salir desde hace un par de días y yo solo lo deje avanzar, ¿una Kagome exhibicionista? Vamos confiésenlo, todos hemos tenido alguna ve una fantasía de este tipo…. Bueno quizás no este tipo en especifico pero reconozcámoslo todo hemos tenido una fantasía erótica alguna vez, déjenla ser ^_^

 

Espero y les haya gustado este sueño, no tan refinado como el de Inuyasha algunos párrafos que releo y digo, ¡¡¡¡cielos no vuelvo jamás a comer brownies con esos chicos de sombreros tan coloridos!!!!! jaja jaja jaja jaja no mentira, soy una chica sana, mi único vicio es la cafeína y la comida chatarra y escribir, algún día los abandonare… bueno quizás no el ultimo, como nota curiosa les pongo ahora esto, curiosamente esta vez me la pase escuchando música clásica y de cámara hasta terminar el fic. Beethoven, Mozart, Vivaldi, por o regular estoy escuchando mi larga lista de Jpop encabezada por Ayu pero no esta vez, estos son los resultados de un poco de música clásica que puedo decir jeje

 

Si les ha gustado solo háganmelo saber vale ya sabes donde estoy ^_^

 

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Shian shen Mimi chan

 


 [MC1]Aquí es donde deje el comentario la vez anterior, bien este es el sueño de ella.

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