Todos
los personajes de la serie de Inuyasha
pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece
a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa
v_v….aclarado esto aquí vamos.
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Era
de noche de nuevo en el Sengoku Gidal, había un viento fresco y agradable, la
primavera era sin duda la mejor época del año, todo en ese agradable viento
podía olerse.
Todo
el grupo estaba reunido como todas las noches desde que empezaron la búsqueda
de de los fragmentos de la perla de Shikkon y en la tan buscada y anhelada
derrota del madito Naraku, resguardados a la sombra de un árbol, Shipou, Kirara
y Sango juntos durmiendo sobre el enorme gato mágico, Miroku apoyado en el pie
de un árbol, Inuyasha durmiendo en la copa del mismo y Kagome cerca en su
extraño futon inflable. Bueno a decir verdad sólo casi todos dormían,
una persona estaba despierta, un aroma lo tenía completamente conciente, un
aroma humano que lo tenía rabiando.
Inuyasha
estaba a un lado de ella, sentado a su lado mientras ella dormía en el extraño
futon, el respiraba profundamente ese nuevo aroma que nacía de ella, gruñendo
suave y guturalmente, enterrando sus garras en el piso, sosteniéndose
conteniéndose mientras algo de su instinto sentía le roía en el estomago.
-
Inuyasha – soltó Kagome ente sueños
en un suspiro mientras se movía inquieta en su futon.
-
Esta mujer me va a volver loco así –
Inuyasha seguía aspirando esa marea de una nuevo aroma de la chica a su lado,
alimentando y peleando con su instinto que reconocía ese aroma casi
inconfundible.
-
Que pasa Inuyasha? – pregunto
sacándolo de su ensoñación el joven monje que por fin había despertado con los
sonidos que el mitad demonio estaba haciendo.
-
Kagome… - dijo gruñendo su nombre.
-
Que pasa con la señorita Kagome? –
dijo el joven monje contrariado por la resonancia de la voz del hanyou
-
No lo hueles monje – casi molesto.
-
¿Oler…? ¿Oler que…?
-
Kagome – dijo sin creer que no
pudiera notar el asombroso aroma y agradeciéndolo al tiempo – ella esta en
celo.
-
¿Que?
-
Inuyasha… - volvió a suspirar Kagome
que robo su atención un segundo.
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Kagome
estaba soñando con eso de nuevo, él… su Inuyasha… él le estaba haciendo el
amor, todo se sentía tan real, sus manos recorriendo su cuerpo por entero,
besándola, mordiéndola, marcándola, él dentro de ella, golpeando, empujando,
poseyéndola de una forma apasionada, animal, poderosa, sosteniéndola,
arrebatándola, llenando cada uno de sus sentidos hasta el tope, hasta casi el
dolor, pero de una forma tan absorbente, teniéndola tan suya, como nunca en ese
momento donde nada existía, ni Naraku, ni Kikyou ni la perla de Shikkon, nada
mas que ellos dos, que no quería que terminada, que no quería que se detuviera,
que no importaba si la partía en dos, no quería que la soltara.
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-
Inuyasha – soltó la mujer aun más
guturalmente e Inuyasha no podía mas que clavar sus
garras en el piso hasta que sus nudillos se ponían blancos, su aroma, su
insólito aroma estaba cada vez más en aumento.
-
¿Estas seguro? - lo llamo el monje y
el salio del trance que lo apoderaba.
-
Claro que si, su aroma me… sólo hay
dos motivos por los que esta mujer tenga… – se dio tiempo para aspirarlo de
nuevo y gruñir – este aroma… ella esta en celo o… - agacho la cabeza algo
frustrado al pensarlo siquiera – o esta preñada.
-
Oh estoy seguro que es lo primero –
dijo el monje tranquilo y el hanyou subió la mirada con desprecio, dos puñales
en sus ojos atravesaron el monje – Oh sólo lo se por que la señorita Kagome
parece llevar cuantas muy exactas, una vez la mes va a su época sin falta por
tres días enteros, lo sabes y esos sólo ocurrió hace una semana y ha estado
todo ese tiempo con nosotros.
-
Maldita sea Miroku, este aroma me
esta matando.
-
¿Por que? – dijo casi divertido el
monje.
-
Como que por que??
– dijo colérico el hanyou – ella viaja conmigo todo el tiempo, últimamente no
ha bajado de mi espalda, olvide por completo que esto pasaría.
-
Explícate Inuyasha – dijo el monje
haciéndose el que no entendía (si aja ¬¬;).
-
Monje estupido, pues ella huele a mi,
ella huele como si fuera mi perra.
-
Oh ya veo, pues Inuyasha – dijo en el
tono mas malditamente pervertido que encontró – no piensas hacer nada acerca de
ello, sólo te recomiendo que te mantengas tranquilo y alejado de ella, aunque
sí si quieres hacer algo y yo se que si quieres…
-
Cállate monje lujurioso – le grito y
furioso se levanto – me voy a dormir.
-
Que descanses – dijo el monje sólo
recargándose de nuevo y se dispuso a dormir con una sonrisa divertido.
-
Grrrrrrrrr. – “maldito monje, si no fuera una figura sagrada yo… además Sango me
terminaría matando”
Decidió
subir al árbol y cerro los ojos dispuesto a dormir, mañana tendrían que partir
de nuevo a buscar a Naraku y los malditos fragmentos de Shikkon.
Aunque seguro no lo lograría…
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Al
día siguiente había empezado desde temprano la búsqueda de los escurridizos
fragmentos de la perla, después del desayuno.
O el intento de desayuno…
Kagome
venia muy molesta en su bicicleta ignorando premeditadamente al medio demonio.
Esa mañana había amanecido de muy buen humor, ese sueño que tenía de vez en
cuando siempre la dejaba de muy buen humor, no sabía aun si era un sueño
correcto o no pero no podía negar que le gustaba tenerlo, era un sueño
fantástico, pero como siempre su realidad con Inuyasha le dejaba mucho que
desear. Como esa su costumbre, había hecho un comentario muy estupido esa
mañana, no había entendido del todo pero el muy estupido había dicho algo
acerca de que ella iba a dejar algún aroma extraño en la comida, pues que se
creía él para decir eso, ella no era como esa niña de los mangas que cocinaba
fatal, pero sin duda Inuyasha si que se parecía al estupido prometido de la
pobre chica (he jeje se me salio ^_^).
Él
estaba apenado, apesadumbrado de que ella estuviera molesta, pero su instinto
estaba agradecido, el aroma de una molesta Kagome amortiguaba ese aroma que
había estado teniendo esos días en ese momento, no había querido insultarla,
ella ni siquiera sabía que pasaba y no era su culpa que no hubiera él podido
conseguir algo de sueño, lo que aumentaba su mal humor, pero al menos ahora él
lograría tener algo de control así que aunque ella apestara ahora a molestia,
lo prefería si.
Aunque claro, estos son Kagome e
Inuyasha, eso no podía durar más de un día ¿no es cierto?
Así
anduvieron por la región como siempre recorriendo caminos desconocidos. En
medio de su camino encontraron una aldea, estaba destrozada, un río cercano a
ellos estaba completamente desbordado y parecía eso había afectado a la aldea y
a los campos de cultivo y al mismo tiempo…
-
un
fragmento – dijo de improviso Kagome – puedo sentir
la presencia de un fragmento.
-
¿Que?- le dijo Inuyasha después de
todo el día.
-
Puedo sentir la presencia de un
fragmento, en esa dirección – apunto al río desbordado – se mueve.
-
Investiguemos. – dijo el joven monje
caminando a la aldea, los demás sólo lo siguieron.
-
Su excelencia, su excelencia – un
anciano, posiblemente el patriarca de la aldea se acerco y lo tomo feliz de
ambas manos, un grupo de personas detrás de él – que gusto que haya pasado por
esta aldea que necesita tanto del gran buda.
-
No se preocupen, todo estará bien.
-
Oh señor ha sido una desgracia, un
espíritu malvado ataco nuestras tierras,
los últimos meses habíamos tenido una cosechas maravillosas, no sabíamos el
motivo pero ahora lo hemos averiguado, en los campos de cultivo había un de los
poderosos fragmentos de la perla de Shikkon, pero ese monstruo se la ha llevado
destruyendo nuestra aldea para eso.
-
Ya veo.
-
Vamos por ese fragmento – dijo
Inuyasha mas que impaciente para lo que consideraba el una charla innecesaria.
-
No podemos abandonar a esta gente
Inuyasha – le rebatió enseguida Kagome.
-
Fhee…
-
Vayan ustedes – dijo el monje Miroku
– yo y Sango podemos quedarnos aquí a ayudar a estos aldeanos, ustedes pueden
ir por el fragmento.
-
Esta bien – dijo Kagome no viendo
muchas salidas – tengan cuidado.
-
Si.
-
Shipou…
-
Si, Kagome
-
Quédate aquí con ellos – le dijo y
luego en voz baja – y no vayas a dejar sola a Sango por favor, se que esta
Kirara también pero, por favor no lo vayas a hacer.
-
Esta bien yo entiendo. (me encanta lo
bien entendido que es Shipou ^_^).
-
Fhee,
Kagome date prisa – dijo el hanyou ya desesperado.
-
Tengan cuidado, volveremos pronto
esperen por nosotros aquí.
-
Tengan cuidado también – dijo Sango
ya tomando a Shipou en brazos mientras el monje era “jalado” a la aldea por las jóvenes mujeres (jalado es sólo aun
expresión) – excelencia nos quedamos a ayudar no a que ande de libidinoso.
Eso
fue lo último que Kagome pudo oír de su amiga antes de subir a la espalda de
Inuyasha y alejarse del lugar.
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había
sido fácil en realidad, había llegado lejos, el monstruo había tenido varias
horas de ventaja pero el cause del río sólo lo podía llevar en una sola
dirección y había sido fácil hallarlo, un “siluro
de ensueño” era el monstruo que había robado el fragmento, lo había tragado
pero lo único que había logrado era duplicar su tamaño, no representaba ningún
peligro, así que esa noche recuperaron el fragmento y de paso cenaron pescado,
decidieron acampar pues era ya de noche y Kagome estaba cansada e Inuyasha se
negaba a levantar troncos y ayudar a humanos si no tenía que hacerlo
(reconozcámoslo nuestro Inuyasha a veces es algo perezoso) regresarían al día
siguiente a la aldea.
Grave error…
O
quizás no… ^_^
Kagome
no traía todo lo necesario, así que tuve que arreglárselas como pudo, no creyó
que tardaran todo un día así que no traía su futon, sólo un par de mantas, así
junto hojas de un árbol y formo una especie de colchón, tendió la sabana y
formo un futon para poder dormir, Inuyasha se había subido a la copa de un
árbol encima de ella y le dijo que él se quedaría allí vigilando, que se
durmiera.
“Él siempre cuida de mi… él es tan… Inuyasha…
y pensar que ahora tú y yo estamos solos – un escalofrió la recorrió – Kagome Higurashi empiezas a pasar demasiado
tiempo con ese monje, boba” sólo para si misma y cerro sus ojos con lo cansada que estaba el sueño llegó pronto.
Mientras
el joven demonio sólo se revolvió inquieto en la copa del árbol, quería
arrancarse la nariz, toda esa esencia de ella lo estaba trastornarse, justo
antes de que ella se acostara a dormir se había reactivado, no tenía idea de
que era lo que había reactivado, no tenía idea de que era lo que había pensado
pero lo había dejado desatado de nuevo.
-
mierda, ya basta.
Dijo
eso y brinco de la rama, si le estaba ella entregando ese aroma para que
resistir tanto a aprovecharlo.
Ella
ni cuenta se dio del golpe huevo en el piso, cuando el callo, estaba tan profundamente
dormida. El chico se recostó a un lado de ella en el piso mirándola, como subía
y bajaba su pecho en aspiraciones profundas, no era fácil no concentrarse en
sus pechos imaginarlos bajo la tela con la forma en la que ella estaba
respirando, soltando el aliento caliente de sus labios, su aroma se escapaba de su cuerpo en mareas y él las
tragaba a bocanadas profundas.
-
Kagome… – el chico se dejo guiar por
su instinto que quería tocarla, sólo dejo vagar sus afiladas garras por su
mejilla suavemente, esta simple caricia hizo a la dormida chica tomar un
respiro profundo.
-
Inuyasha… – dijo la chica en voz alta
en medio de sus sueños.
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Kagome
estaba de nuevo en ese sueño, pero había algo distinto esta vez, el arrebatado
y poderoso Inuyasha no había parecido de golpe y salvajemente como la ultima
vez, esta vez estaba allí uno diferente, mas cercano a lo que él en realidad
era, un demonio mitad humano, recostado sólo a su lado tomando su tiempo para
mirarla, y tocarla, sintió como resbalaron sus garras por su mejilla, esa
sensación eléctrica y peligrosa de las garras de Inuyasha la hizo estremecer,
pero él no se detuvo, sus garras siguieron bajando por la línea de su cuello,
mientras ella peleaba por seguir respirando.
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Inuyasha
la vio aspirar mas fuerte cuando él bajo delicadamente por su cuello, una marca
roja quedaba por donde él había pasado sus garras, sabía que en un segundo
aquella se borraría lo que quizá le decepcionaba un poco, siguió bajando sus
manos excitado por las reacciones de la chica a su tacto y por ese aroma que
era ahora como perfume derramado que se intensificaba en el aire a cada
instante.
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-
Ahaaa.
Fue
lo único que salio de su boca cuando la mano de él se poso sobre su seno
izquierdo y se quedo allí el tiempo que casi quiso pensar que fue seguro,
entonces empezó a presionar y apretar de un forma exquisita, sentía su
excitación subir a cada instante, mientras el tenía su mano presionando
firmemente en su seno, moviéndose, jalando, estrujando, presionando,
estimulando su seno con su tacto aun sobre la tela, se sentía tan extraño y al
tiempo tan excitante, oía los gruñidos débiles de él y su aliento en su cuello
“sigue, sigue…” pensaba intensamente
sintiéndolo a su lado.
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-
Sigue, sigue – dijo ella en una voz
ronca y un tono endiabladamente excitante.
-
Inuyasha
podía sentir su propio aliento chocando en el cuello de Kagome completamente
descontrolado, como gruñía suavemente en medio de jadeos sin poderlo evitar,
las palabras de ella sólo lo incitaban, fue como un maleficio cantado en sus
oídos, todo su ser respondió queriendo mas de ella, si despertaba estaba seguro
que gritaría “osuwari” tan fuerte que
quedaría enterado en la tierra metros, pero ya no le importaba.
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Ella
sintió como él besaba y mordía su cuello, se sentía tan real, era tan física la
sensación, la sola sensación de sus pezones duros era tan clara ahora, al igual
que la de su entre pierna empezando a humedecerse que juraba en su propio sueño
que aquello era real.
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“pero ella no es mi perra” se maldijo a
si mismo cuando estaba apunto de perder los últimos vestigios de su auto
control, ese aroma que salía de ella estaba trastornando todos sus sentido,
pero no su razón, aun no, ella no estaba lista, él no sabía si ella quería ser
su perra[MC1].
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-
Inuyasha – él se detenía, sentía como
la soltaba, como se alejaba y no quería, quería tenerlo a su lado – no te vayas
Inuyasha.
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Él había cerrado los ojos “Inuyasha… no te vayas Inuyasha” incluso ella podía sentirlo,
incluso dormida podía sentirlo, lo reclamaba pero él no sabía que hacer él no
lo noto, no lo previo, estaba a punto de levantarse, alejarse antes de perder el
control por completo y cometer una tontería por lo que ella podía odiarlo
después, pero ella no lo dejo, se movió y se acerco a él saliendo de las
mantas, se aferro a su haori con una mano y enredo una se sus piernas desnudas
apenas cubiertas por la sencilla falda del uniforme entre las suyas, se rindió
a él, puso su rostro tan cerca que la invitación a un beso fue insoportable, él
sólo la beso, ella respondió tan bien, casi concientemente, era pura droga su
sabor, la envolvió para llevarla a un beso insufrible donde él beso, mordió y
lamió sus labios y su lengua como su saciara una sed dormida (primer frase
cursi del fic), sólo después de eso se separo respirando con dificultad.
-
No Kagome – dijo entrecortadamente –
no puedo más.
-
Inuyasha…
“te necesito Kagome” dijo susurrando en
sus oídos, era obvio que ella no lo dejaría ir, y él tenía que hacer algo para
lograr calmar algo de su ansiedad, llevo una de sus manos a su boca y de un
mordisco arranco dos de sus garras, sangró un poco pero lo le preocupaba, sus
garras sólo tomarían un par de horas para poder volver a crecer, quería ser delicado.
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-
Ahaaaaaa….
Gimió.
Kagome solo pudo hacer ese sonido cuando la mano de él se poso de nuevo sobre
su pecho y empezó a resbalar por su cuerpo y bajo a su piernas donde se metió
bajo su falda acariciando un momento sus piernas y su cadera antes de meterla
entre su ropa interior y empezó a masajear dentro de ella rápidamente sobre su
clítoris.
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Inuyasha
se estaba moviendo dentro de ella, haciendo salir esos hondos gemidos de su
boca, se acerco mas a ella, la acerco mas a él con su mano libre y se movió con
fuerza contra ella, la mano dentro de esa ajustada y pequeña ropa que usaba
sobre su extraña ropa, mientras ella exhalaba y aspiraba aire cada ves mas
sonoramente, se movió contra ella, todo su cuerpo se movió contra ella; su
cadera y su pierna entre las de ella, empujándola, presionándola contra esa
cama de hojas que ella había armado; ese aroma de ella a cada empujón se hacía
mas fuerte, mas exquisito, ese olor que emanaba lo estaba volviendo loco, el
aroma de toda su excitación combinado con su propia sangre, era insoportable,
deliciosamente insoportable.
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Él
empezó a lamerla, paso su lengua por su cuerpo, por su cuello hundiéndose lo
mejor posible entre su blusa, todo lo que el escote de la blusa le permitió a
él, lamiendo parte de sus pechos, su aliento caliente se alojaba en ese lugar,
su dedo seguía moviéndose por su clítoris y ella no cabía dentro de sus
sensaciones.
-
Inuyasha…
Ella
grito, sintió la fuerza de sus cuerdas vocales y como el aire la abandonaba
cuando él resbaló su dedo central y su
índice a su vagina y empezó a moverse, a bombear dentro de ella, sus gemidos
subían mas de tono, casi podía decir que lastimaban sus propios oídos, sintió
todo el cuerpo de su amante sobre ella, sacudiendo, golpeando, sintiendo “esa” parte de su cuerpo firmemente en su
ingle cada que empujaba casi clavándose en ella por su dureza, como la pierna
de él entre las suya la empujaba hacía arriba, presionando con su mano en sus
movimientos desenfrenados.
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“quiero probarla, quiero
probarla antes de perderme”. Él sabía que la ultima luz de
su conciencia estaba a punto de apagarse cuando solo deseaba tomarla voltearla
y… y… el final de su pensamiento solo lo hizo ir mas fuerte en sus envestidas;
solo un segundo le tomaría y quería estar así, justo así, hasta que ese segundo
llegara; pronto lo sintió llegar, así que se detuvo, solo un poco y empezó la
retirada, tratando de sacar la mano de entre sus piernas y probar ese aroma que
lo había traído loco durante todo esos días.
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Kagome
lo sintió, casi imperceptiblemente retirarse de ella, irse, huir en el justo
momento en que ella estaba a solo un segundo de… de… ¡¡ALGO!! , no sabía exactamente de que, pero de algo, no podía dejar
que se alejara en ese momento, no se lo permitiría.
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Casi
dolorosamente él empezó a apartarse dentro de esa pelea entre la razón y el
deseo puro, quizá eso lo hizo no notar como ella se movió y se recostó sobre
él, entrelazando sus piernas metiendo sus manos entre sus mangas, sosteniéndose
de sus brazos y recargando completamente su cuerpo contra el suyo, su cadera
contra su pierna y su mano sin dejarlo moverse, y empezó a moverse contra él,
lo mordió del cuello, aferrándose de él casi como un gato, sin dejarle ninguna
salida.
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Él
no pudo evitar gruñir fuertemente y seguir sus movimientos con todo cu cuerpo
dejando esa minúscula porción de su conciencia vagar en el aire, alrededor de
ellos flotando en ese aroma de ella, sin alejarse demasiado, su instinto lo guió
a partir de ese momento, con su mano libre la coloco correctamente sobre su
pierna para poder dejar ir mas profundamente sus dos dedos dentro de ella,
mientras su miembro quedaba en una buena posición para poder agregarse a los
movimientos de la chica y sentir la misma fricción entre su piernas, ella
empezaba a gruñir mas fuerte y morderlo con mas fuerza, un gruñido de dolor y
puro placer escapo de la boca de Inuyasha resbalando entre sus colmillos,
soplando fuerte en el cabello de la chica, áspero casi como tierra mojada.
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Ella
sentía desvanecerse cuando su cuerpo se acomodo en el suyo y empezó a ir mas
profundadamente, como sus dedos rasgaban su interior, solo un incomparable
placer recorría su cuerpo, no dolor como lo imaginaba a veces, solo ese placer
que lo hacía aferrarse con fuerza de él y morderlo mas fuerte en el cuello
mientras él aullaba salvajemente cerca e sus oídos.
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Kagome ya no puedo más, por favor –
susurro en los oídos de la dormida chica –por favor.
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Ella
ya no podía saber si era un sueño, un sueño no podía, no debía sentirse tan real,
pero se negaba a abrir los ojos, siguió moviéndose sobre ese pedacito de él que
le producía tanto placer, solo sentía ese gozo constituirse y expandirse,
sentía algo en su interior que explotaría en cualquier momento, mientras seguía
moviéndose como su cuerpo le pedía instintivamente y lo oyó entre gemidos y
gruñidos entonces.
-
Kagome ya no puedo más, por favor…
por favor….
-
Inuyasha…
Esas
palabras fueron el detonante, sintió como, un orgasmo que no podía ser menos
que real, una energía ardiente desde el
centro de su cuerpo correr desenfrenada por todo su cuerpo.
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Inuyasha
perdió todo su control y toda su cordura por un segundo cuando ella lo soltó
del cuello para poder gritar su nombre entre el éxtasis y la agonía, arqueado
su espalda, contrayendo todo su cuerpo, liberando por fin el liquido dueño de
ese divino aroma derramándose en su mano, llenando cada sentido de él, entrando
por su nariz casi como veneno, todo su instinto respondió, la atrajo hacía él
en un desesperado abrazo, enterrando sus garras en su pierna derecha, y
clavando sus colmillos sobre su hombro izquierdo un momento sin control, con
desesperación, mientras también era barrido por un éxtasis que lo arrastro
hasta el infierno, soltándola para lanzar un aullido tan fiero y tan poderoso
que debieron sentirlo cada ser vivo a kilómetros de distancia, mientras sus
propios fluidos salían de su cuerpo, de
no ser por su kimono, entre las piernas de Kagome.
Y
así, ambos se desvanecieron, Kagome simple y sencillamente se desvaneció sobre
él, Inuyasha también solo se derritió en
la tierra bajo de él tratando de recobrar su conciencia y su movilidad, paso
algo de tiempo antes de que lo lograra, fue pronto conciente de la chica sobre
de él inconsciente que ahora respiraba tranquila y casi se atrevió a pensar que
sonriente, mientras su aroma paulatinamente volvía a la normalidad, fue
conciente también de su kimono sucio y estropeado y de sus dedos que seguían
dentro de la vagina de su amante apretados punzantemente, cuando recupero un
poco de fuerza la levanto y pudo sacar su mano de su entrepierna y la dejo
acomodada de nuevo en su futon de hojas cubriéndola con las mantas.
“Ella sabe endemoniadamente bien” dijo
mientras lamía su mano probando la esencia de esa chica dormida a unos metros, mientras estaba sentado a la
mitad del río, mas sereno, que había seguido por la tarde, el agua corría por
su cuerpo lavando su kimono, terminando de saborearla, se recostó en el
riachuelo dejando correr el agua fría por su cuerpo, aspirando profundamente
los últimos rastros de su aroma antes de ser substituidos por su aroma normal,
mil cosas pasaban por su cabeza, como diablos le iba a explicar a Kagome todas
las marcas de su cuerpo, se enojaría muchísimo al ver las marcas de su cuello y
en sus piernas, sin contar lo molida que iba a despertar literalmente y una
más, solo una más que se sobre ponía a todas las demás como la mas alocada de
ellas “espero que en su próximo celo ella
también permanezca aquí”
Fin.
19 de Mayo de 2005
9:19 pm
Trascripción:
25 de Junio de 2005
3:08 am.
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Conversación que tuve al terminar el
fic con mi amiga Felicia en la plazuela de mi pueblo:
-
y bien
-
bueno debo
reconocerlo en esta te explayaste mejor, felicidades.
-
Gracias pero
dilo, ya sabes que quiero oír
-
Bien, bien si puedes hacerlo contenta.
-
Sip
Nota
de autora: bueno aquí dejo mi primer lemon de Inuyasha la pequeña charla de
arriba es la explicación del fic una amiga me reto a escribir algo que fuera de
verdad un lemon bien hecho, pues leyó mi fic de no me voy a ir de Ranma que
es un lemon también y se atrevió a decirme que era lo as subido de tono que podía
hacer, y como un reto nunca lo paso por alto aquí esta.
Ya saben para
cualquier aclaración o duda solo escríbanme…
Shian shen Mimi
chan
![]()
[MC1]Juro que son las 1:24 am, la única hora en que el sueño fue lo suficientemente volátil par sentarme a transcribir esto, me esta costando trabajo, no me gusta el termino de “perra” en si pero al mismo tiempo creo que es el adecuado