Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la
genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo
que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa v_v….aclarado
esto aquí vamos.
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CAPITULO 2:
“LIBERACIÓN”
El sol comenzó a
despuntar en el horizonte, el coro del alba comenzó a trinar, esos
fueron los sonidos que lentamente trajeron a Kagome a la conciencia de nuevo,
abrió lentamente los ojos distinguiendo aquel lugar, el silencio poco
habitual le recordó, Inuyasha y ella había salido en busca de uno
de los fragmentos, solos. Se levanto y comenzó a estirarse cual gato
perezoso sobre su improvisada cama de hojas.
-
mmmmmm – estiro sus músculos y reacomodo sus huesos,
aspiro profundamente para oxigenar todos sus órganos, algunas partes del
cuerpo si que le dolían, sobre todo la cadera, cielos, vaya que si era
pesado dormir a la intemperie, se sobo la nuca, peligrosamente cerca de dos
marcas rojas y profundas en su cuello, eran dos perforaciones limpias, tan
limpias que ni siquiera sentía dolor en ellas, como si hubieran sido
hechas por dos puntas calientes, tal y como las que se hacen para los
pendientes.
Se dejo caer perezosa una vez
mas en la cama de hojas disfrutando del aroma de las aun frescas, “Dios
que sueño”. Algunas partes de su cuerpo aun se estremecían
por los recuerdos de ese sueño, de ese apasionado Inuyasha que la
había hecho suya de una forma tan exquisita, sonrió para ella
misma dentro de su ensueño, felizmente
“Inuyasha…”
Soltó un suspiro que
reemplazo ese nombre.
“es cierto, a estas
horas él ya estaría despertándome desesperado para
irnos” se levanto esperando encontrar al protagonista de sus
fantasías aun sobre el árbol, pero no había nadie,
¿donde se habría metido?
Mientras tanto en el
río Inuyasha seguía recostado en la orilla del río, su
cabeza recargada en la orilla mientras todo su cuerpo seguía recortado,
en el la corriente, dejándose barrer por el agua fría.
“Kagome…”
En su mente seguían
viajando las ideas de lo que pasara unas horas antes, sus guturales sonidos,
los rítmicos movimientos, el sabor de su sudor, y de su sangre de su
propia esencia de mujer y su asombroso aroma.
-
Inuyasha??
El sonido de la voz de Kagome
lo trajo de nuevo a tierra, la miro un tanto asombrado, respiro el aroma de
Kagome, su Kagome de siempre, con un poco de pesar comprobó que el aroma
que lo había vuelto loco la noche anterior, había desaparecido.
-
Kagome… - dijo en un suspiro.
-
Que… que haces… aquí?? – dijo mientras un
escalofrió la recorría por la forma en la que él
había dicho su nombre.
-
Solo… solo quería estar… limpio.
-
Con todo y ropa?
-
Si.
-
Eres muy extraño Inuyasha.
Inuyasha le dio una ligera
sonrisa, ella se sonrojo ante el gesto y se separo un poco de él para no
darle la cara ni el gusto de verla sonrojada. Él se levanto para
quitarse la parte de arriba de su kimono dejándolo tendido en una piedra
a un lado suyo y se recostó en el agua de nuevo, el agua lo mojo de
nuevo haciendo de su camisa blanca una prenda semitransparente que se pego a su
estupendo (reconozcámoslo, el hombre es un pecado) cuerpo, Kagome lo
miro un segundo, un solo segundo que hizo que una energía se
extendía desde el centro de su cuerpo para agolparse en su cabeza, se
volteo enseguida huyendo.
-
lo se Kagome soy extraño – dijo mientras la
veía huir de él, cohibida y exaltada, una energía
corrió a través de ella y él también la
sintió “dios Kagome para de hacer eso, yo no tengo tanta
energía”
-
me retracto – dijo mirándolo divertida – no
eres extraño, estas loco.
Río un poco y se
acerco a la orilla, acuno agua entre sus manos para lavarse la cara, él
la miro, desde esa posición, estado ella en cuclillas en el piso,
tenía una muy buena visión de sus piernas, esas marcas rojas en
el interior de su pierna derecha, las amaba, amaba la forma en la que ella
estaba marcada, subió su mirada para alojarse en su cuello, ella como
respondiendo a una secreta orden, acomodo todo su cabello sobre su hombro
derecho, dejando al descubierto esa marcas en su lado izquierdo, el agua
corría sobre su rostro limpio y fresco. Él sintió esa
misma energía que ella sintiera un segundo antes “Dios kagome y no estas haciendo
absolutamente nada para provocarme”
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Solo se levanto lo mas
rápido que pudo y la atrapo por la cintura, la sintió solo
dejarse guiar por el, la metió en el agua con él, la corriente
dejo flotando la falda verde en la superficie, dejando todas sus piernas
descubiertas, él la beso ardientemente, trato de sacar de ella ese aroma
que parecía solo estar escondido en ella, despertarlo, cuando él
lo quisiera, se dedico a besarla y lamerla por el rostro, por el cuello,
mientras acariciaba sus piernas, cada una colocada a un lado de él,
dejando sus caderas pegadas, sintiéndose directamente, como la piel
estaba despierta y sensible al tacto, como había unos pliegues ligeros
en donde él la había marcado, como ella suspiraba, él
disfrutando la caricia tanto como ella cada centímetro, cada
sensación.
-
Inuyasha… - la escucho como si lo llamara de un lugar muy
lejano.
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-
Inuyasha…
Él salto literalmente
a la realidad de pronto, ella lo miraba intrigada, él se despejo
enseguida.
-
solo alguien como tu puede dormir en el agua Inuyasha – no
obtuvo respuesta, había sido un cometario premeditadamente molesto por
él que él debía según la costumbre cabrearse
– estas bien??
-
Si – dijo levantadote y recogiendo su haori – vamos,
volvamos con los demás
-
Si.
Todo el trayecto a la aldea
donde sus amigos estaban, él había permanecido en silencio, ella
estaba muy intrigada, empezó a pensar que había dicho o hecho
algo que lo hubiera hecho enojar, pero no podía recordar nada que
hubiera podido provocar eso, no lo entendía, pero se sentía mal,
no le gusta estar enojada con él, pero no sabía que hacer.
-
Llegamos
-
Ahm si, dijo viéndose en la entrada de la aldea –
Inuyasha…
-
Esta gente aun necesita ayuda, el inútil de Miroku solo se
debe haber dedicado a estafarlos con algún estupido conjuro.
-
Si, quizás.
-
Ayudemos Kagome.
-
Si.
El camino delante de ella y
ella solo lo siguió “¿que es lo que te pasa
Inuyasha?”. Vio a los aldeanos reparando las casas y a mujeres preparando
comida en una fogata grande, de acerco a ellas, lista para ayudarlas, después
hablaría con él.
No es que él quisiera
tratarla mal, todo lo contrario, no la había tomado en
“forma”, eso era cierto, pero había hecho algo muy, muy
parecido, y él era un hombre de honor, no sabía como debía
actuar ahora, él la había marcado, eso la hacia
prácticamente prohibida para cualquier otro hombre, demonio o monstruo,
y suya, pero no sabía como
iba a reaccionar ella ante eso, quizás sentía algún
interés en realidad por Kouga y él ya la había dejado
imposibilitada para eso.
-
Maldición – dijo mientras levantaba una enorme roca
que había quedado en medio de los campos de cultivo y arrojándola
lejos.
-
Era una mala piedra verdad Inuyasha – se acerco Miroku a
él en sorna – apuesto que esta muy arrepentida. (Gomen ley esto en
el fic de love of art y s me hace un comentario irresistible)
-
Deja de decir estupidez Miroku, mejor ayuda.
-
Pero si los aldeanos ya están resolviendo todo, a mí
me pidieron solo, que bendijera con agua todos los campos para alejar la
presencia de cualquier otro monstruo.
-
Eres un maldito holgazán.
-
Tu no sueles ser tan grosero Inuyasha, ¿qué es lo
que te pasa?
-
Nada - dijo y lo vio alejarse – Miroku…
-
Dime amigo.
-
Cuando veas a Kagome, no se te ocurra hacerle ningún
cometario estupido, me entiendes, ninguno.
-
¿Por qué lo dices Inuyasha?, acaso ese monstruo ha
hecho algo con su ropa o algo así.
Más veloz de lo que
él mismo imaginaba que podía ser, Inuyasha tenía a Miroku
suspendido en el aire por la túnica negra y su amigo estaba hasta cierto
punto asustado.
-
No vuelvas a poner tus sucios ojos sobre ella, me entiendes,
nunca, ella esta prohibida para ti, solo es lo que te diré, no se te
ocurra hacer ningún comentario estupido, ninguno.
-
Esta bien Inuyasha, no te exaltes, yo solo bromeaba.
Lo soltó mientras
Sango y Shipoou estaban se acercaban, Sango estaba casi poniéndose en
defensa con su boomerang.
-
¿que pasa aquí?
-
Sango… - dijo como si se sintiera de pronto descubierto en
algo malo.
-
Nada, solo creo que nuestro amigo esta algo temperamental.
-
¿Inuyasha pasa algo malo?
-
No Sango, solo…
-
Solo…
-
Que él te lo diga, yo volveré en un rato.
Diciendo esto salto de
ahí de un árbol a otro y se perdió de vista.
-
¡¡Que bicho le ha picado a ese loco!! – dijo
Shipoou siendo lo primero que se le ocurrió.
-
No lo se – dijo mientras que se acomodaba su túnica
correctamente – pero tiene que ver algo con la señorita Kagome,
solo me dijo que no hiciera ningún comentario estupido, pero no puedo
entender a que se refería
-
Quizás le paso algo malo a Kagome.
-
No lo creo Shipoou, si no él no estaría molesto, si
no desesperado.
-
Bueno creo que la única manera de saberlo es yendo a verla.
-
Si, vamos.
Todos se dirigieron a Kagome,
estaba vestida solamente con un sencillo kimono rosado, que una de las mujeres
de la aldea le había prestado, había hecho un comentario muy
extraño acerca de que no era correcto traer ese tipo de ropa un
día como ese, bueno eso mas o menos lo entendía, las personas a
veces se asustaban con su uniforme por la falda corta, pero “el
día de hoy” que tenía de especial ese día, no
importaba, aun seguía con las demás mujeres de la aldea alrededor
de la hoguera, la tarde lentamente había caído, Inuyasha la
había dejado dormir mucho y en la mañana se había perdido
casi todo el día, tenía un hambre del demonio, parecía
estar prácticamente sin energía.
-
Señorita Kagome.
-
Chicos.
-
Kagome – salto Shipoou a sus brazos contento.
-
Kagome chan
Fue que paso algo raro todos
sus amigos se le quedaron viendo a la cara, no quizás no a la cara pero
si algo en ella con la boca abierta.
-
¿qué pasa?
-
Dios mío… - exclamo Sango sin más.
-
Sango ¿que pasa? – dijo asustada un poco mas la
chica.
-
Entonces por eso esta tan cabreado, pero no debería
estarlo, debería estar feliz.
-
Pero no tiene ningún aroma chicos, solo eso – dijo
Shipoou entendiendo códigos mas elevados de caninos que los
demás.
-
Estas seguro Shipoou
-
Claro, su aroma ha cambiado lo tenía distinto antes, pero
era otro aroma distinto, ahora ya esta normal.
-
Ok – dijo y se levanto de donde estaba sentado dejando a
Shipoou en su lugar – que es lo que esta pasando.
-
Y en las piernas – dijo viendo debajo de las ropas cuando
ella se levanto.
-
En serio – dijo interesado el monje.
-
Alto allí monje pervertido, quieres que Inuyasha te mate.
-
Muy bien ¿de que diantre están hablando?
-
Kagome, por que no nos dijiste nada, creí que esto te
volvería loca de alegría.
-
¿De que estas hablando Sango?
-
De lo que paso anoche seguramente.
-
¿Que paso anoche?
Todos lo entendieron…
bueno más o menos, ella no estaba enterada, pero por Dios
¡¡¡¡¡COMO ES QUE NO ESTABA ENTERADA DE ALGO
ASÍ!!!!
-
Sango en serio me estoy asustando, ¿que es lo que pasa
aquí?
-
Kagome chan en serio no lo sabes.
-
¿Saber que?
-
Ven, ven conmigo, cerca de aquí hay unas termas muy buenas
y creo que un baño relajante te haría muy bien, debes estar
cansada, supongo, no es fácil la primera vez.
-
¿¿La primera vez??
-
Miroku, cuida a Shipoou.
-
Sango, no se si le debas decir, él se enojara
muchísimo
-
La que debería estar enojada es ella, ni siquiera sabe que
demonios paso, no se como lo habrá hecho él, pero no es lo justo,
no es de hombres.
Kagome solo siguió a
su amiga que la sostenía de la mano y estaba temblando, se alejaron y
pronto encontraron las termas de que había hablado su amiga.
-
Amiga, esto no es fácil, pero tendrás que verlo para
poder entenderlo.
-
Sango, no sigas con este misterio en verdad me estoy asustando.
-
Quizás debas quitarte la ropa el reflejo del agua ayudara a
que lo puedas ver.
-
¿Qué? – dijo mirándose los brazos las
manos, se descubrió el estomago, no vio nada raro. – ¿que
tengo?
-
No estas buscando en los lugares correctos. – dijo con su
rostro casi de pesar.
Kagome accedió al fin
y se quito la ropa, Sango solo la vigiló, cuado estuvo en ropa interior
no notó nada fuera de lo normal, se revisó, al revisarse
detenidamente vio algo extraño en medio de su piernas, volteó a
ver a Sango
-
míralo bien
Kagome ahora si que estaba
asustada, se sentó a un lado de una de las posas y se miro y
revisó bien, si, eran 5 marcas, ella se quedó callada examinando
las marcas, ¿¿como demonios se había hecho esas marcas? ¿Como….?
En se instante un momento de su sueño saltó a su cabeza.
Inuyasha tomándola de la cadera, resbalando sus manos por
sus muslos, la energía de todo su orgasmo royéndole la piel, como
él enterró sus manos por su delicada piel y enterró sus
colmillos en su cuello, después su profundo aullido que la hizo vibrar
de energía.
Kagome salto literalmente a
la poza y miro su reflejo, el movimiento no la dejo hacerlo inmediatamente pero
cuando el agua se calmo, pudo verlo, dos marcas en su cuello, profundamente
marcadas. Ella se dejo caer en el agua cubriéndole la mitad del cuerpo
mientras intentaba respirar correctamente
-
entonces no fue un sueño… no fue un
sueño…
-
Kagome…
-
Sango…
-
¿¿Como?? – fue lo único que la
exterminadora pudo decir.
-
Ella soñaba creo yo. – una voz extra se escucho
La voz profunda y seductora
del medio demonio se oyó detrás de ellas y salio de entre las
sombras. Kagome lo veía aterrada, asustada, complacida y furiosa.
-
ella estaba dormida, los últimos días ella a estado
en celo, no quise hacerlo… de ese modo. Solo anoche, ella estaba tan
inquieta, su aroma me volvió loco y no pude, no pude detenerme…
pero no le hice nada, solo…
-
me marcaste, te das cuanta de lo que has hecho grandísimo
estupido, si mi madre me hubiera matado por un moretón, esto, esto, se
volverá loca, pensara que me mordió una víbora o algo por
el estilo.
-
Ehmmm Kagome – dijo casi nerviosa su amiga, estaba en
territorio peligroso en ese momento -
creo que eso será lo último que te preocupara, el que
Inuyasha te haya marcado así, implica muchas otras cosas.
Kagome volteo a ver a Sango
que miraba el piso sin poder ver a ninguno de los dos.
-
¡¡Por que demonios tengo que explicárselo yo!!,
eso te corresponde Inuyasha.
-
Yo no se como hacerlo…
-
Kagome, - ella la miraba asustada – Kagome cuando los
demonios… caninos se marcan de esta manera, es por que están
tomando esposa, es decir, marcan a su compañera, de este modo, ya
ningún otro demonio puede acercársete, y se supone que
ningún humano tampoco, pero por lo que veo en tu época esas
reglas ya no tiene tanta valides, pero aquí eso significa.
Kagome volteo a ver a Inuyasha se veía molesto,
acongojado
-
Bien yo no puedo hacer más por ti Inuyasha, se me hace muy
irresponsable que hayas hecho esto justo ahora, mas sin decirle a ella, todo lo
hemos estado esperando, pero no creo que fuera el modo, ahora discúlpate
y por Dios no vayas a meter la pata quieres.
-
Sango…
-
Nada, ahora ya la marcaste cumple con lo demás que es obvio
que no lo has hecho, por mas dormida que hubiera estado que la marcaras lo
entiendo, pero lo demás, no
creo que Kagome fuera tan insensible, solo la marcaste cierto.
-
Si… - dijo
sonrojado hasta las orejas, Kagome no entendía ni pió, la volteo
a ver - como…
-
Shipoou se da cuenta de cosas que nosotros no y no debería,
es solo un niño, pero lo hizo, ahora por favor termina con esto y SI, es
justamente de lo que estoy hablando.
Sango los dejo allí,
“terminar con lo demás”. Miro a Kagome, a la chica sentada a
la mitad de la terma con los ojos puestos en su propio reflejo, mirándose,
mirando su cuello, recordando.
Él no queriendo se
acerco, entro en la terma el reflejo se disperso.
-
No fue un sueño, desperté y creí que
había sido un sueño…
-
No, no lo fue
-
¿¿por que??
-
Kagome, yo lo siento, se que… no se como decirlo – se
dejo caer junto a ella en el agua lo que provoco una pequeña marea, ella
se hundió mejor cuando recordó que solo tenía la ropa
interior, quiso ir por el kimono pero no se sintió con valor de
levantarse, después se relajo, si todo lo de su supuesto sueño,
había sido fiel a su memoria, ya no tenía demasiado que ocultarle
a él – dos días….
-
Dos días…
-
Desde hace dos días me has estado volviendo loco, tu aroma,
Kagome, ¿¿por que has estado tan excitada??
La pregunta le callo como un balde de agua helada en medio de lo
caliente, su cuerpo respondió, se tenso de nuevo y recordó.
------------------------------------Flash
Back ------------------------------------
EDUCACIÓN SEXUAL
Esa palabra estaba pintada en
el pizarrón del colegio esa mañana.
“Y por esto regrese a
casa, para una clase de educación sexual” dijo algo consternada
Kagome al ver la palabra pintada en el pizarrón, muchos de sus
compañeros parecían a la expectativa, lo que para ella no
parecía nada importante.
Tocaron la campana y el profesor
especial que impartiría la clase entró, un profesor de no mas de 25 años, con un porta
folio negro, vestido con un traje sastre negro y una corbata roja, casi vino,
algo particular en él, había pintado un mechón blanco en
las partes laterales de su cabello; al verlo Kagome solo pensó en una
persona “Inuyasha[MC1] …”
La clase empezó, las
notas básicas acerca de los aparatos reproductores, los anticonceptivos
y el embrazo comenzaron a circular, fue que empezó lo que
llamaríamos interesante.
-
Kagome… - de la nada y como vio que era la mas
distraída el profesor la llamó
-
Si. – dijo y vio a ese joven de mechones blancos
acercándose.
-
Si yo te dijera en este momento, que tú me gustas,
¿como reaccionarias?
Todos los colores se le
subieron a la cara y agacho la mirada.
-
Oh mal ejemplo, bueno, imagina que no soy tu profesor…
¿tu tienes novio?
-
No.
-
Si tiene profesor – dijo Yuka no muy lejos – es un
chico rebelde y celoso.
-
Bien Kagome, como si tienes novio, imagina que yo soy tu novio,
que es lo que sientes cuando él te mira.
Kagome se recogió en
su asiento “que sentía cuando Inuyasha la miraba”.
Recordó esa bellísima mirada ambarina que la atrapaba cuando la
miraba, aunque fuera con molestia, cuando la cuidaba de cualquier peligro, cuando
la había visto en medio de lagrimas, en medio de la batalla de los 7
guerreros; cuando la abrazo creyendo que estaba muerto, todas sus miradas se le
vinieron a la mente.
-
y cuando te toca…
Oyó al profesor y
recordó, su respiración se volvió un poco irregular,
Inuyasha no parecía tocarla del todo a propósito, pero
había pequeñas cosas que ella consideraba caricias, cuando
él la ponía sobre su espalda para llevarla, a ella le encantaba
el fino tacto de sus manos en sus piernas, el filo de las garras de él
en su piel, imaginaba cosas cuando lo hacia, cuando se dejaba perder en el
aroma de su cabello cuando él no se daba cuenta, cuando la montaba en
sus brazos para poderla sacar de un lugar peligroso, sus suaves detalles como
darle su haori cuando ella tenía frió, esa mirada, esa mirada
sobre su cuerpo desnudo, un solo segundo en aquel extraño paraíso
del ermitaño.
-
tu piel se eriza, tu respiración se vuelve irregular, su
temperatura sube un poco – dijo tomando sus manos, ella subió su
mirada y vio dos mechones blancos en su cabello “Inuyasha…”
– tus ojos lubrican mejor y se dilatan, eso no es en todas las personas y
muchas cosas más, que no creo que te gustaría hiciera publicas.
Ella lo miró, vio ese
rastro de rojo en su pecho y recordó en traje rojo de Inuyasha, todo lo
demás era tan humano que logro sacarla de su estado. El profesor se
alejo de ella.
-
esto es lo mas normal del mundo, desde que el tiempo es tiempo,
cuando una persona encuentra una pareja el deseo sobre ella es la cosa mas natural,
a todos nos pasa, nuestro cuerpo fue condicionado de forma casi
automática a reaccionar a ciertos estímulos, con determinada
persona, a poner nuestro cuerpo
alerta ante estos; no es necesario que la persona tenga sexo contigo y planee
tenerlo para reaccionar, a veces, es solo una mirada, una sonrisa, un gesto, lo
que sea puede ser el detonante de la excitación, cada persona puede
tener determinados estímulos
Kagome lo miro caminar,
“estímulos…” su estimulo, todo su estimulo era
él, era Inuyasha, esa criatura exótica y salvaje que vivía
500 años en el pasado, que era tan seductor que estaba incluso metido en
sus sueños.
-
el sexo es sano chicos, verdaderamente sano, aléjense de
los tabús que la sociedad impone para hacerlo algo sucio y vedado, lo que
ha hecho al sexo hoy en día lo que es, un asunto de comercio, publicidad
y morbo.
Todos atendían ante la
extraña enseñanza, Kagome pareció desplazarse a
algún lugar algo lejano, pero sus sentidos seguían escuchando.
-
con esto no les estoy diciendo que salgan y tengan sexo
indiscriminadamente, el sexo, es una placer y una responsabilidad, un don
maravilloso, ustedes que son tan jóvenes, que todo esta despertando en
su interior, recuerden el día que encuentren a esa persona especial que
los ponga nerviosos, que les haga saltar el corazón y que lo deseen, lo
sano que es eso, y que si hay un común acuerdo disfruten de este don,
nosotros intentamos darle las armas para disfrutar este regalo lo mejor que les
sea posible y que su salud no peligre, pero la lección mas importante
que me gustaría poder compartir con ustedes es esta.
Todo el salón presto
atención casi inclinándose hacia adelante.
-
cuando mas pueden disfrutar de este regalo, es cuando sienten amor
por esa persona que han elegido sin temor a equivocarme les digo, disfrutaran
de este regalo, 50 veces mas, el amor es el mayor y más exquisito
afrodisíaco.
------------------------------------End
Flash Back ------------------------------------
Desde esa platica dos una
semana atrás en el instituto, fue como si una candado dentro de ella
fuera abierto, nadie le había dicho que desear era sano, no había
sido educada así, nadie le dijo que amar era desear también y
cuando lo supo, todo su deseo creció en un instante tanto como el amor
que sentía por él y no había podido evitarlo, lo
veía incluso en medio de sus sueños, las ultimas noches que
había permanecido en su casa no hacia nada mas que desear verlo y su
solo cercanía era todo su detonante, se sentía toda sensualidad a
su lado, todo deseo, y era delicioso, solo quería experimentar eso ella,
aunque su mente le gritara que él no sentía lo mismo, eso no
importaba, ella quería disfrutarlo, tanto como podía disfrutar de
su amor por él, escondido y secreto pero suyo y pleno.
-
por ti…
-
…. – él no pudo decir nada.
-
Por ti, por que te amo y por que por eso te deseo, pero tú
a mi no, así que solo en mi imaginación he podido disfrutar de
este deseo que siento por ti, solo que jamás pensé que tú
pudieras sentirlo – dijo y se levanto, el agua escurrió por su
cuerpo, miles de sensaciones eléctricas corrieron por todo el cuerpo del
mitad demonio, ella lo deseaba a él. – discúlpame, no fue
mi intención que tu…
No pudo decir mas el demonio
la jalo de un brazo y la dejó caer sobre él, como si
imaginación le había hecho desear en la mañana, esta vez
era real, la beso, hambrientamente, disfrutando de las reacciones de su propio
cuerpo, como se erizaba su piel, como su temperatura subía mas, como
picaba toda su piel, la beso corriendo sus manos sobre su espalda desnuda,
disfruto, como sin pensar la chica se inclino hambrienta también de el y
lo beso del mismo modo, no quería soltarla, solo quería sentirla,
solo deseaba tocarla, amarla, comerla viva. Paso sus garras por su espalda
rompiendo la tira que tenía el sujetador, fue muy fácil
-
Kagome – dijo en medio del beso – crees que te marque
solo por tonto, NO, te marque por que quiero mía, pero no sabía
si tu lo aceptarías, no sabía si tu sentías lo mismo, yo
también te he deseado desde hace mucho, pero los últimos
días ha sido tan intolerable.
-
Inuyasha…
-
Se mi mujer Kagome, déjame hacerte mi mujer.
En su cabeza en medio de esa
inmensa emoción de lo que estaba pasando, aun seguían vagando
varias interrogantes en su mente, una tenía un nombre, un nombre que no
quería pronunciar.
-
¿estas seguro de lo que me estas pidiendo?
-
Si… - dijo en un hondo suspiro saliendo de su pecho.
-
Entonces… hazme tu mujer Inuyasha.
Todo se volvió un
marco perfecto, la tarde hacia minutos que por fin había caído y
ahora era una suntuosa luna apenas emergiendo de detrás de las
montañas lo que iluminaba todo, ellos en medio de las aguas termales,
con un lugar completamente vacío, como un lugar que solo fuera hecho
para ellos, la vegetación hacia una barrera natural que los alejaba de
la mirada de todos, los únicos intrusos eran pequeñas y ligeras
luciérnagas que apenas alumbraban en medio de la oscuridad, el vapor que
los cubría haciendo una segunda barrera, creando una sombra a su
alrededor, parecía un lugar alejado de todo el mundo, un lugar para
ellos, para que pudieran ellos también olvidar a todo el mundo y fueran
solo un segundo solo ellos dos.
Era curioso como al
entregarte a otro conseguías tu libertad, Kagome se había
sentido prisionera dentro de sus
propios deseos, demasiado tiempo, ahora él le pedía tomarla y era
libertad, no era entregarse para aprisionarte, era entregarse para recuperar la
libertad, para no ser cautiva de sus propias emociones, para ser suya para ser
libres los dos.
Él quería
disfrutar de toda la pasión que había sentido el día anterior
en sus brazos, esas oleadas de puro deseo desenfrenado que sintió el
día anterior, pero esta vez, no se enfrentaba a una chica dormida que
solo respondía a su instinto, esta ves, tenía una Kagome, viva y
calida sentada en su regazo, con una mirada canela sobre sus ojos dorados
fundiéndose con ellos, como si quisiera mirar dentro de él, y
sintió mil cosas diferentes, si, ella estaba derritiéndose contra
él, con sus piernas cada una al lado de las suyas, dejando el contacto
de sus cuerpos con libertad, él aun completamente vestido, ella es solo
su ropa interior, con sus sujetador roto por la espalda que cubría sus
pechos solo por el hecho que el estaba bien pegado a ella y eso la ayudaba a
dejarlo en su lugar, esta era la misma Kagome que había sentido el
día anterior, y al mismo tiempo era otra, esta lo miraba, lo
sentía y lo amaba tanto como él a ella.
Los besos se convirtieron en
caricias largas donde se podían explorar, donde dejaban una lengua tocar
la otra con libertad, sintiendo el sabor que cada uno tenía, el de
él, pesado y profundo como tierra mojada, el de ella, como agua fresca
limpio y ligero, dejándolos mezclarse uno con el otro.
Kagome lo beso, deseando
poderse quedar con algo de él, al menos con su aliento, dejándose
llevar por todos los deseos que había guardado en su interior,
quería sentirlo, hacerlo también suyo. Paso sus manos por su
cuello, acariciándolo mientras las bajaba, solo debió meter sus
manos por debajo de la tela de su kimono y jalar hacia abajo, el traje que
usaba era tan holgado, que era lo único que necesitaba para poder
desnudarlo,
La prenda cedió con
facilidad mientras él se erguía un poco para dejarla bajar por
sus brazos, que movió para ayudarla, y luego fue a posarlos sobre sus
espalda mientras la seguía
besando, apagando esa sed que había sostenido demasiando tiempo,
demasiando, deseando solo poder tocarla, solo poder besarla, solo poder hacerla
suya y este deseo que pronto se estaba cumpliendo, temía que fuera solo
una ilusión, que no fuera real ese momento, y si no lo era, no
importaba, solo deseaba disfrútalo, cuando sintió su pecho
desnudo contra el de él, solo deseo que no fuera nunca una
ilusión y que esta mujer que tanto deseaba por fin fuera suya.
Todo se volvió tan
exótico desde el momento en que sintió sus dos pechos tocar el de
él, todo se cargo de un ambiente tan absolutamente seductor, en el
momento que él empezó a empujar sus caderas contra las suyas,
dejando rozar su miembro que estaba erecto contra la entrada de su vagina, aun
en medio de toda la ropa que él tenía amontonada en la cintura
podía sentirlo.
Podía sentir toda esa
bendita excitación subir por su cuerpo, desde el centro que él
estaba estimulando, jadeo un poco separándose por fin de su boca, arqueo
su espalda dejándose sentir junto a él, bajo su caderas creando
un ritmo entre sus movimientos y los de Inuyasha.
La vio allí
entregándose al placer que esto le producía, él
sintió el incremento de presión sobre su cadera y gimió
alto, ella lo estaba levando pronto al limite, podía sentir todo su
cuerpo aun con toda su ropa amontonada en su cintura, la vio arquearse y dejar
su cuerpo tenso, no lo resistió bajo sus manos para sostenerla por la
cadera aun llevando un ritmo que había creado para tocarse y bajando su
boca sobre sus pechos tibios y suaves, empezó a lamerlos, morderlos,
succionarlos, era una pieza tan delicada de su cuerpo, y tan hermosa, y ella
gemía tan deliciosamente alto cada vez que él los atacaba que
incrementaba su deseo por ella, la ropa se hizo tan absolutamente estorbosa en
ese momento.
Kagome se estaba hundiendo en
esas sensaciones y solo quería sentir más, se sentía
hambrienta de él de tantos modos, que solo quería mas de esa
sensación que la llevaba a un limite que ella desconocía, dejo de
acariciar su espalda para bajar por su cintura y buscar lo que tenía
sostenido el pantalón de él y encontró enfrente el nudo
que los tenía sujetos, volvió a tomar su boca obligándolo
a separarse de sus pechos lo que le provoco un poco de pesar, pero creo el
espacio suficiente para poder desatar el nudo y bajar sus pantalones, él
quedo desnudo en ese momento y ella se volvió a recargar mas, que
enormemente placentera fue la sensación de su miembro sin ninguna
cubierta tocando su ropa interior, como arremetió él con fuerza, en un movimiento que le
subió la adrenalina a la cabeza, en un grito.
Era hermoso oírla
gritar de ese modo, no fue un grito fuerte pero si ronco cargado por completo
de excitación, no pudo percibir ahora en que momento Kagome
empezó a liberar de nuevo ese aroma que lo volvía loco pero lo
captó y solo arremetió con mas fuerza sobre ella, esta vez, no
debía detenerse, esta vez si podía tenerla, bajo sus manos por su
cintura y con sus garras rompió la ultima prenda que aun la
cubría.
-
Kagome… en medio
de toda su excitación era la única palabra que podía salir
a flote en medio de todos sus pensamientos.
-
Inuyasha… - exhalo en medio de suspiros sin perder el ritmo
sintiendo como la prenda estaba rota y empezaba a resbalarse por sus caderas.
Cuando ambos estuvieron
desnudos empezaron a frotarse el uno contra él otro, su miembro rozaba
con fuerza sobre su clítoris dejando toda esa zona completamente
sensible, como punzadas de placer viajaban por todo su cuerpo cada vez que él
arremetía y sentía como si fuera jalando hacia arriba, dejando
salir un profundo gemido por lo que él hacia, su excitación subía por su cuerpo, una
necesidad casi quemante la recorría, siendo todo su cuerpo contra el
suyo, solo quería que él la tomara finalmente, que la tomara, que
llenara de si mismo.
Él no podía
sostener ese instante mucho tiempo, todo su cuerpo era una provocación
para él, la forma en que casi saltaba cada vez que él
arremetía, como en sus gemidos llevaba un ritmo casi de agonía
-
Inuyasha – dijo ella en medio de un gemido, se dejo recargar
sobre su pecho desnudo, - por favor Inuyasha.
-
Kagome…
No pudo soportar mas el ansia
que los estaba carcomiendo, ella la disparo cuando se aferro a su espalda y lo
mordió en el cuello, tal y como lo había hecho la noche anterior,
despertó en él ese instinto animal que apenas y podía
mantener dormido, la tomo de las caderas y la acomodo, dejándose
resbalar dentro de ella, el agua a su alrededor y la creciente
excitación de ella lo hizo muy fácil, se encontró pronto
dentro del cuerpo de ella de un solo impulso sintiendo su interior caliente y
contraído apretando de una forma exquisita su miembro y empezó a
moverse.
Él estaba dentro de
ella y se había empezado a mover, el placer que esto le producía
no podía explicarse con palabras, era infinito y aun quería
más. Empezó a moverse con él, tratando de seguir su ritmo
acelerado, el agua a su alrededor brinco y los mojo, salía de la posa
mojando todo a su alrededor, pero no les importo, todo lo que existía en
ese instante era ese ritmo angustiante que los estaba llevando mas allá
de sus limites, ella sentía como él entraba y salía de
ella de forma apresurada y fuerte, como la llenaba y arremetía contra
ella con fuerza, con su propia fuerza animal, ella solo se puso sostener y
gemir de una forma que no podía reprimir, su cuerpo exigía aire con
urgencia y la obligaba tomarlo en
bocanadas y soltarlo en gemidos.
Ella estaba gimiendo justo
sobre sus hombros, toda la fuerza de sus aullidos golpeaba en sus orejas,
él tampoco podía evitarse, si ella gemía alto
quizás él lo estaba haciendo aun mas, estaba al limite, no
podía contenerse mas, empezó a empujar mas fuerte, toda su
conciencia estaba perdida, empujando dentro de ella.
Ella sintió como el
empezó a ir mas fuerte, ella no pudo hacer mas que tratar de aferrarse
mas a el, dejarlo moverse ya no podía seguirlo, su ritmo era tan fuerte
y poderoso que ya no lo necesitaba siquiera, todo su cuerpo enloqueció,
una energía poderosa la empezó a recorrer y no la podía controlar.
-
Inuyasha….
Grito con toda la fuerza que
sus pulmones le permitieron, mientras era arrastrada dentro de un orgasmo
colosal, todo su cuerpo contrayéndose como una explosión, su
mente quedo en blanco dentro de esta sensación, por segundos que parecieron
una vida.
Inuyasha la sintió
contraerse, todo cu cuerpo presiono aun mas contra él suyo y la
sensación lo desbordo a él también, esta vez, toda su
semilla quedo dentro de ella, mientras él era barrido aun vez más
por esa energía poderosa y aniquiladora que lo obligo, a enterrar
literalmente sus garras en las caderas de ella y volver a su cuello, volver a
morderla en el mismo exacto lugar, lejos de las venas vivas, pero
haciéndola sangrar levemente, la marca estaba completa ahora.
Después de ese momento
de absoluta entrega, los cuerpos entraron de nuevo en calma, las ideas
regresaban lentamente a su lugar, y la respiración se hacia mas pausada,
ella se dejo desfallecer de nuevo contra él, y él se dejo caer
sobre el agua.
Por ese momento eran
complemente uno del otro, sin barreras, sin obstáculos, sabían
que existían, muchísimos, pero eso estaba fuera de ese lugar, esa
noche, los dos solo quedaron tendidos uno al lado del otro en medio de hojas y
su ropa mojada, protegidos en ese lugar donde solo existían ellos,
afuera, lo que tuvieran que enfrentar, no lo harían solos, no seria
fácil, pero nada lo es, aun así, al menos uno estaría al
lado del otro.
Fin
22 de agosto de 2005
12:00 a.m.
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Nota de autor: que puedo decir a mi favor, me pseudos obligaron a
hacerlo, es decir me dieron demasiados incentivos, así que uno
mas… y quizás no el ultimo

Shian shen Mimi chan
[MC1]No chicas no es su reencarnación ni nada por el estilo, solo es aun simple coincidencia, es maquillaje de moda, pero espere, esto tiene su propósito