Todos los personajes  de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa v_v….aclarado esto aquí vamos.

 

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CAPITULO 3:

 

HANYOU

 

Era muy temprano, las estrellas aun iluminaban el cielo, era una noche preciosa, a pesar de estar completamente sin ropa, uno al lado del otro en medio de la intemperie no sentían frió, el vapor de las aguas termales los cubría por completo.

 

Kagome suspiro con suficiencia, a su nariz entro un aroma característico y profundo, como el olor de tierra mojada, abrió los ojos y lo que tenía mas próximo era a Inuyasha, durmiendo tan tranquilo y tan desprevenido que cualquiera diría que no era el mismo chico que todo el tiempo parecía, un tanto… paranoico.

 

Kagome reprendió su risa, y se dedico a obsérvalo, su piel calida y dorada, sus facciones, jóvenes y absolutamente varoniles, su cabello algo mojado aun sobre su espalda, sus hombros anchos y su pecho firme, como una cascada de plata por su cuerpo, miro mas abajo, no pudo evitar sonrojarse un poco, él no tenía absolutamente nada encima, trago un poco de saliva al notar su centro, un montón de pelo tan blanco como en su cabeza ocultando solo apenas su intimidad.

 

Deseo de nuevo corrió a través de todo su cuerpo al saberse su mujer, las heridas en su cuello punzaron en dolor, pero no podía sentirse más feliz al saber que ninguna otra mujer, fuera de ella, pudiera sentir ese dolor, las mismas punzadas se sintieron en su cadera, los rasguños de sus garras marcados allí, se puso a pensar y sonrió con suficiencia en medio de un suspiro al pensar lo apasionado que era él, lo salvaje que era y fuera de toda lógica, como le gustaba eso a ella.

 

Se levantó de su lugar y caminó a las pozas de agua caliente, era algo incomodo tener que caminar desnuda, hasta las termas, más cuando sabía que él estaba detrás de ella y podía verla, saliendo de la protección de su amante y de las ropas que aun estando mojadas estaban calidas por ser con agua caliente, le dio frió, fue cuando noto algo de lo más, más singular.

 

-         INUYASHA OSUWARI.

 

PLOMMM

 

-         Fhe Kagome – dijo el medio demonio levantándose de una tan mala manera de su placentero sueño -  ¿¿pero que diablos te pasa??

-         ¿¿Qué demonios significa esto?? - dijo furiosa apuntando a algo.

 

¿Qué era lo que había pasado? se preguntaran, nada demasiado extraño, a decir verdad a Inuyasha le pasaba siempre. Solo pasó, que cuando Kagome sintió el viento frió de la mañana sus orejas… sobre su cabeza, se pegaron a su cráneo.

 

Inuyasha la miro sin poder entender del todo que demonios estaba pasando, como le había pasado eso a Kagome, sin duda tenía algo que ver con lo que había pasado esa noche, pero ¿¿como??

 

Salio de su estupor cuando la chica se callo de rodillas al piso y se puso a llorar.

 

-         como regresare a mi casa ahora, no lo puedo creer – lloraba acongojada (pero no acongojada, acongojada, conocen ese llanto cuando agitan las manos tan fuerte que solo quedan hechas bolitas en los puños y los brazos no se ven y la cara se hace redonda… no se como definir ese llanto pero ese llanto es Ok.), nunca imagino que tener sexo con él fuera a representar que ella terminaría teniendo las mismas características que él.

-         Kagome… yo… bueno… - ¿¿lo sentía??, no ha decir verdad lo único que él perseguía en todo momento era el modo de que ella no pudiera volver a su casa y había hallado el modo sin siquiera proponérselo. – cálmate… preciosa.

 

Kagome lo volteo a ver, con su ceño fruncido, jalando aire  mientras su pecho brincaba, él la estaba mirando tan triste, su mirada se veía tan apenada, por un momento se le paso por la cabeza lo que él podría estar pensando “quizás piensa que estoy arrepentida

 

-         No pongas esa cara Inuyasha – dijo y puso su mano en su mejilla – yo… lo siento, no quería reaccionar así, solo… me asuste.

-         No te preocupes preciosa. – dijo él mas sereno y recargo su cabeza en su mano atrapándola en su cuello, por un momento paso por su cabeza que ella podía estar llorando por estar arrepentida de lo que habían hecho.

 

El hanyou la abrazo calidamente y ella dejo de llorar. “Preciosa” Kagome disfruto del gesto tan amoroso y desconocido de él, bueno, el paso mas importante para dejarlo todo atrás ya lo había dado, si él la había tomado era para que ella se quedara con él para siempre, por que le preocupaba tanto su casa ahora, pensó en Souta, su mamá y su abuelo y sintió algo de pesar.

 

El sol empezó a despuntar y un brillo cubrió a la joven pareja de enamorados, él identifico ese brillo como algo que a él mismo le pasaba una vez cada luna nueva, la miró, su cabello resplandeció un momento y se notó el cambio, sus orejas descendieron en su cabeza y despuntaron a los lados de su rostro, un pequeño vibrar en su cráneo le aviso a él de un cambio que ella seguro no había notado. Colmillos.

 

Cuando el sol despunto sobre las montañas con toda claridad él la miro, era la misma Kagome de siempre, un cambio en la colocación de su caderas, eso era todo, y lo demás era igual, él se sorprendió un poco, el cambio que él sufría era al revés en ella, la llevaban de ser una humana a un hanyou, pero… ¿POR QUÉ?

 

-         Kagome, estas bien – dijo y ella levanto su mirada algo roja, si, su misma Kagome estaba allí.

-         Si – dijo mas calmada – pero… ahora como voy a volver a mi casa.

 

La chica se limpio la cara con el dorso de las manos y lo volteo a ver, él sonreía, Kagome pensó por un momento que se reía de ella.

 

-         mira tu reflejo. – dijo de la manera mas cordial al leerle la molestia en los ojos.

 

Ella se extrañó mucho, pero no preguntó, solo se levantó soltándose un momento de él y avanzó a la poza, el peso de su cuerpo fuera del estanque  movió un poco el suelo y el agua por ende, cuando se calmó, pudo verse. Ya no había nada.

 

-         ¿que fue lo que paso?, ¿lo imagine?

-         No – dijo él acercándose, lo exquisitas que se veían sus orejas sobre su cabeza no podía haberlo imaginado - no tengo ni la más remota idea de lo que paso.

 

Ella tonó enseguida el cambio del ambiente, como él la miraba, solo en ese momento reparo en que aun seguía desnuda y a pesar de que ya no tenía nada que esconderle se sintió algo cohibida, solo alcanzo a tomar un par de mechones de su pelo y arrástralos a su pecho y cruzarse de piernas para que no fuera tan evidente su desnudes.

 

Mala estrategia quizás, por que al hacer eso, lo único que hizo fue que Inuyasha reparara más en lo que le ocultaba y lo volviera a desear.

 

-         Podrías… pasarme mi ropa, no podemos volver a la aldea, desnudos, cierto.

-         Quien quiere volver a la aldea – dijo mirándola profundamente y se acerco a ella atrapándola rápido junto a él, robándola en un beso – al menos… no por ahora.

 

Ella tembló bajo su tacto caliente, su aliento chocando en su cuello que recorría en caminos calientes, sus manos vagando por todo su cuerpo y su cuerpo desnudo contra el de ella. Se olvido de pensar, se olvido de la aldea,  se olvido de sus amigos y de sus ojeras negras, solo se embriago por el sabor a tierra mojada que Inuyasha poseía y se dejo llevar de nuevo por él a la misma gloria.

 

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Eran ya las 12 de la tarde cuando Inuyasha y Kagome regresaron a la aldea, todo parecía más en orden ahora, las casas estaban ya semi levantadas y los aldeanos parecían más tranquilos.

 

-         ¡¡¡monje pervertido!!!

Plopppp

 

Si, lo suficientemente tranquilo como para que Miroku ya pudiera estar molestando a las aldeanas, y Sango se diera cuenta de ello. La chica sobre la espalda del hanyou se rió por lo bajo, fue que un pequeño cachorrito de kitsune quien se acerco a prisa y solo a unos pasos de ellos se detuvo, lo notó enseguida.

 

-         Inuyasha… - dijo Shipoou mirando seriamente al joven medio demonio pero intimidado al mismo tiempo.

-         ¿Que cosa enano? – dijo extrañado pro la posición sumisa del zorro.

-         Puedo acercarme a tu mujer.

 

Inuyasha y Kagome se pusieron de los 7 colores del arco iris. Inuyasha sabía bien que eran reglas estrictas de caninos, a una hembra marcada no podía acercársele otro canino a no ser que el macho alfa estuviera de acuerdo, en este caso él, pero no sabía que Shipoou ya podía reconocer a una hembra marcada.

 

-         Si Shipoou, no vuelvas a preguntarme nada tan estupido, tú no eres el idiota Kouga.

-         Kagome – decidido el zorrito salto a los brazos de Kagome.

-         Kagome sama.

-         Kagome chan.

 

Sus amigos se acercaron presurosos cuando los vieron llegar, Sango se acercó enseguida contenta a su amiga y al pequeño zorro, Inuyasha se hizo a un lado desinteresado metiendo las manos en sus mangas, el monje se le acercó.

 

-         Par de pillos, no llegaron anoche, - dijo golpeándolo con el codo -  ¿donde se habían metido?

 

Inuyasha se sonrojó de nuevo en el acto y luego frunció el ceño enojado, Kagome se sonrojó también.

 

-         Precisamente donde te estas imaginando monje, - Miroku casi brinco ante la respuesta y Kagome se puso mas roja, si eso era posible -  eso quiere decir que ahora le debes respeto a mi mujer lo entendiste – dijo con una mirada asesina acecina. (jajá jajá siempre había querido usar estas dos palabras juntas, Miroku hecho cecina por su asesino jaja jaja no me hagan caso estoy desvariando 0-0)

-         Claro amigo – dijo algo asustado, Inuyasha era de por si posesivo, ahora con una mujer no podía imaginarse cuanto.

-         Tienes hambre Kagome – pregunto el hanyou cordial a su compañera.

-         Ah, si… - dijo con sorpresa por el cambio súbito de tema.

-         Bien, conseguiré algo.

 

El hanyou se separo del grupo en busca de algo para comer, ella lo vio algo sorprendida “desde cuando él es que consigue la comida para mi

 

-         Feliz Kagome chan –  la acorraló Sango enseguida.

-         Ahmmmm si, solo algo… sorprendida.

-         Por Inuyasha – dijo el zorrito aun en sus brazos – no te preocupes, será mejor ahora contigo,  antes ha estado siguiendo todas las reglas de un clan de caninos, ahora seguirá reglas distintas por que ya eres su hembra.

-         Shipoou por que sabes tantas cosas – dijo aun intrigada la exterminadora.

-         Papá me educaba desde pequeño en las reglas de los clanes – dijo triunfal y cruzando sus brazos el pequeño kitsune - las de la pareja son las mas importantes, las se casi todas, algunas ya no hubo tiempo de explicarlas – sus ojitos se pusieron cristalinos, sacudió su cabeza y solo dos lagrimas salieron volando – ahora todo será diferente Kagome, Inuyasha ya no puede tratarte como solo parte del clan, ahora eres su hembra y deberá cuidar de ti con mas esfuerzo, de ti dependen muchas cosas suyas.

-         Cosas…

-         Si, Kagome – dijo el chiquillo – como su descendencia.

 

Kagome y Sango de paso se volvieron a sonrojar mientras Shipoou cabeza afirmando lo que acababa de decir. Kagome ciertamente no había reparado en eso, ella era la encargada de su descendencia.

 

-         que suerte tiene Inuyasha ya tiene quien tenga hijos con él, mientras yo… - suspiro “acongojado” (nótese el sarcasmo) el monje. -  aunque… - dijo y se acerco un poquito a la exterminadora – podríamos ponerle remedio no querida Sango.

-         ¡¡¡Monje pervertido!!!

 

Sango siguió al monje que se había dado a la fuga después de su comentario huyendo del boomerang gigante de la taiji ja.

 

El zorrito saltó para poder ver con detenimiento cuando Sango alcanzara al monje y Kagome se quedo mirándolos ir. No les había dicho nada, pero al igual que con Inuyasha se darían cuanta muy fácilmente si volvía a pasar.

 

Puso una mano sobre su cabeza cubriendo donde hacia unas horas estuvieran esa orejas negras, pensado si volvería a pasar, ¿Cuándo? y ¿por que diantre le había pasado?

 

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Kagome simplemente no había podido seguirles el paso así que ahora iban despacio mientras la dormida chica iba sobre su espalda, respirando calidamente alojando su halito caliente en el cuello del hanyou que no podía ser más feliz.

 

La miraba suavemente de reojo, preguntándose de nuevo donde había desaparecido el hanyou que había despertado a su lado, estaba bastante intrigado, y preguntándose también si en algún momento volvería, esperaba que si, solo un segundo la había podido mirar, mientras lloraba en el piso, pero la visión aun dolorosa había sido igualmente hermosa, su cabello negro resbalando por su cuerpo, con un toque un poco mas eléctrico del natural, y sus orejas, esas orejas negras sobre su cabeza crispándose en el aire frió al igual que las suyas, aquella noche había sentido completa pertenecía de ella, y eso, lo que había visto al despertar, de no tan amable manera le había regalado algo mas, una sentido fuerte de reciprocidad, de igualdad que no podía comparar con nada, solo deseaba que esa hermosa hanyou regresara, realmente deseaba volver a verla.

 

Siguieron caminando hasta el atardecer, estaban algo cansados, Inuyasha especialmente (bueno chicas si es un hombre… bueno, mas que un hombre… además de completa y simplemente hermoso también humano, después de todo el ajetreo, lo mas natural era estar cansado no lo creen ), llegaron a un paraje a un lado de un rió y se dispusieron a descansar, Kagome despertó con deseos de ayudar a todos y dejar descansar ahora a Inuyasha, sacaron suficiente sopas de su mochila y pusieron a hervir agua, para prepararlas, con Sango y Shipoou salieron a buscar también  frutas o algo mas que pudiera acompañar las sopas, para que pudieran saciarse.

 

Así la noche callo.

Y Kagome pudo responderse una pregunta.

 

-         Inuyasha… - susurro la chica a un lado de él suavemente, - Inuyasha…

-         Kagome… dijo aun dormido y ella sintió como electricidad la recorría por la forma en que lo decía.

-         Despierta bello durmiente. – lo acaricio de una mejilla suavemente.

 

Inuyasha abrió los ojos en el acto, la caricia había sido algo distinta a las manos de kagome, esta venia acompañada con aun sensación algo… eléctrica.

 

Al abrir los ojos se topo con dos ojos entre lo marrón y lo miel dándole un toque casi dorado electrizante y un cabello negro vibrante, que el había visto solo una vez busco lo demás y lo halló de nuevo allí, sobre su cabeza estaban esa dos preciosas y delicadas orejas negras.

 

-         ¿Kagome?

-         Si, soy yo – dijo y se sentó a un lado de él sobre sus talones – supongo.

-         ¿Que paso?

-         No lo se.

 

------------------------------------Flash Back ------------------------------------

 

Kagome veía el sol caer sobre el rió a su lado, los destellos rojos regados sobre el agua tranquila, tenía demasiadas cosas en la cabeza, demasiadas cosas en las cuales pensar aun, bueno, no era una obsesa, simplemente después de un momento tan importante que había dado un vuelco a su vida era de lo mas normal detenerse cada 30 segundo sobre el mismo pensamiento, esas ideas que Shipoou había dejado en su cabeza, “su hembra… su descendencia… todo será distinto

 

Quería respuestas pero no estaba segura de que Inuyasha se las fuera  a dar si no las preguntaba y no sabía si él quería hacerlo, estaba confundida, las últimas horas estaba viviendo casi en un mundo alterno.

 

Su reflejo casi apagado se mostró en el agua, recordó su eco al mirarse esa mañana, sus orejas negras. Sin poderlo evitar se había entusiasmado un momento, antes de sentirse tan asustada, cuando había pasado ya, se había puesto a pensar en lo que significaban, ella por un momento fue su igual y eso no podía dejar de gustarle. Había un temor que secretamente había descubierto al estar con él.

 

Según su tiempo transcurrido con él y al ir conociendo a las personas que había estado con él se dio cuenta que él no era un chico de 17 años como se veía si no que podía tener incluso mas de 200 años de vida.

 

Cuando encontraron a Souunga[MC1]  en el sello dijo tener ya 200 años sobre la espada, e Inuyasha ya había nacido, en sus cálculos inexactos, Kagome había contado que Inuyasha podía tener entonces 200 o 250 años, el guardián no se veían como el tipo de espíritu que consultaba un calendario a menudo, él aun así fueran menos o mas, era longevo, él podía seguir existiendo si se lo permitían, hasta alcanzar su propia época,  y ella era una niña, ella moriría quizás tratado de estar a su lado, marchitándose como una hoja, mientras él seguiría tan lozano y vivas como ahora.

 

Él podría llegar a ser tan longevo como Sesshomaru y Sesshomaru, Kagome suponía, debía tener ya  miles de años, su experiencia y su madurez no le decían ninguna otra cosa.

 

Como hanyou ella quizás podía vivir el mismo tiempo que él o al menos poder estar mucho tiempo a su lado, como humana quizás no, era lo que envidiaba de Kikyou siempre ella tenía esa superioridad inmediata sobre ella, no como una mujer si no como un ser sobre natural ella podía pasar todo le tiempo que quisiera con Inuyasha, si él se lo pedía.

 

Se abrazó a si misma apretando algunas marcas en su cuerpo disfrutando de la forma que dolían, ella tenía ahora la misma superioridad, no por el tiempo que vida, si no por que el amor de él ahora era suyo. Kouga alguna vez le había dicho que los lobos tomaban una hembra era para siempre, esperaba que fuera una ley en todos los Youkai caninos, y también en los hanyou.

 

para siempre” dijo abrazándose cuando el sol finalmente se oculto.

 

Sango y Shipoou se acercaron presurosos a la orilla del rió al ver un resplandor extraño, Kagome se había quedado sola allí, al llegar vieron asombrados como ese resplandor salía del cuerpo de Kagome, como su cabello se levantaba en puntas y adquiría un brillo intenso como si fuera bañado por aceite, y como algo salía en su cabeza, Shipoou y Sango quedaron literalmente de una pieza al ver lo que era, dos orejas negras salieron de su cabeza.

 

El brillo cesó dejando a Kagome en la misma posición, sus amigos se acercaron cautelosos, ella abrió los ojos al olerlos acercarse y los volteó a ver, sus ojos marrones tomaron una tonalidad casi miel, casi dorada, los vio allí parados con una cara de “¡¡aunque usted no lo crea!!”, en un principio no entendía por que, fue que hizo una mueca y sintió una leve presión en su labio, abrió los ojos enormes y se dejo caer al piso arrastrándose literalmente a la orilla del lago y se miro, las orejas estaba de nuevo allí y en su boca, dos colmillos, delgados y finos, una gota de sangre corriendo por su labio inferior. No pudo reprimir sus ganas de llorar un segundo más.

 

------------------------------------End Flash Back ------------------------------------

 

-         Supongo que te darás cuenta que esto es algo que me pasara solo por las noches.

-         Oh Kagome – dijo y no  supo como responder, cuando sus dos ojos vibrantes se calvaron en los suyos.

 

Solo la abrazo y quiso llorar por una vez en su vida no de miedo o de ira o de dolor, si no de pura y entera felicidad. Toda su vida, vivió sin alguien con quien reconocerse, con quien formar un vinculo real, nadie como él, nadie de la especie como él, alguien con quien no sentirse diferente o relegado y ahora ella estaba llenando incluso eso en su vida y en ese momento supo que no podía amarla mas, su instinto respondió de la forma mas total que había descubierto para poder hacer eso.

 

-         Te tengo que sacar de nuevo de aquí Kagome. – dijo suspirando en sus oídos

-         ¿Por que? – dijo sin saber realmente por que.

-         Quiero saber como es hacer el amor con una hanyou.- dijo mientras la apretaba más fuerte y dejaba todo su cuerpo derretirse en el suyo.

 

A Kagome se le fue todo el aire y un escalofrió le atravesó por toda la columna, no pudo sentirse más sorprendida y alagada al mismo tiempo además que mucho mas, por dentro sabía que deseaba también que la sacara de allí y le enseñara una nueva forma de hacer el amor.

 

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Cualquiera les dirá que no es normal querer ver a las bestias hacer el amor, pero en este caso, estos dos seres ahora iguales, humanos y demonios era una vista sumamente atrayente.

 

Una ves que todos sus amigos se había recostado a dormir, ellos no pudieron mas que pederse en el bosque.

 

La expectación estaba matando a Kagome mientras iba en su espalda alejándose del lugar, a donde nadie pudiera hallarlos o sorprenderlos, ¿como sería?, como sería estar con él ahora, ¿como sería ser su mujer en este estado?, donde algo no solo se sentía caliente dentro de ella, si no que había tomado una temperatura casi hirviente, solo podía pensar en que él no se detendría en contemplaciones con ella, él había sido delicado, o al menos eso era lo que ella había percibido la ultima vez, ahora sabía que no lo seria, algo por dentro sabía que él, al saberla resistente, su igual, no tendría ninguna contemplación ahora, y lo que era aun mas, ella no quería que la tuviera, ella esperaba que pudiera llenarla de tal modo que pudiera sentirse en un momento sentirse completamente como una parte de él, deseba con una fuerza increíble toda la fuerza y toda la energía que Inuyasha irradiaba.

 

Él se encontraba de una forma no diferente, él podía sentir en su espalda como el corazón de la chica latía muy rápido, como estaba lista, su solo aroma, la delataba sin darle oportunidad de esconderse de él, solo quería encontrar el lugar adecuado para entregarse a ella, para volver a absolver su aroma que ahora, era mas hermoso, mas animal, su sabor de cada lugar de su cuerpo, sus labios, su piel, su sexo, oírla de nuevo entrega a las sensaciones que él le reglaba, verla arquearse y convulsionarse de nuevo, la deseaba de todas las formas posibles que pudiera imaginarse, solo necesitaba un lugar seguro para poder demostrárselo.

 

Él hallo un lugar pronto, no muy lejos de sus amigos había una cascada, el ruido pondría lejos sus sonidos  a los oídos de todos sus amigos. La soltó solo un segundo entrando al agua, y se perdió de la mirada de ella, un segundo después todo mojado salio en la orilla pegándole un susto.

 

-         Inuyasha – dijo ella en lo que le pareció a si misma un gruñido.

-         Sshhhhh, tranquila preciosa, solo quería averiguar algo, ven sígueme. – dijo extendiéndole la mano.

-         Me mojare la ropa.

-         Eso no me parece malo. – dijo con una sonrisa que le provoco un escalofrió a la chica.

 

La chica tomo su mano y se vio halada a la inmersión,  no le dio tiempo ni de tomar suficiente aire, la jalo debajo del agua y luego subieron a la superficie, estaba oscuro, era una cueva dentro de la cascada (han visto como en casi todas las cascadas ahí una cueva así) y era un lugar lindo, todo estaba tapizado por un suave musgo verde y platas que se alimentaban principalmente del agua que resbalaba de la cascada delante de ellos, el ruido era maravilloso.

 

Ella se distrajo un momento en esta visión, cuando sintió al joven hanyou detrás de ella, como había retirado uno de los hombros de la blusa de su uniforme de estudiante y había empezado a lamer su cuello, resbalado su lengua por las marcas antes echas y ella no pudo sostener su respiración, dejo su cabeza caer hacia atrás y se dedico a aspirar mas fuerte a través de la boca, recogiendo con su lengua minúsculas e invisibles gotas de agua, casi aliviando el calor que empezaba a regarse por todo su interior, tal cual que sentía que podía quemarla viva.

 

-         Inuyasha… - dijo de aun forma más que gutural.

 

Los sentidos del joven hanyou estaban mas que alerta, en se momento, no ante la señal de peligro si no a un llamado mucho mas fuerte que venía de su interior, esta mujer, su mujer, el hanyou que había gruñido así su nombre era quien tenía sus sentidos acelerados, su pequeño cuerpo contra el suyo, destilando el agua por todo su cuerpo, metió sus manos por su blusa buscando sentirla aun mas, sus respiración profunda y angustiante hasta cierto punto, elevaba al máximo, su pecho hacia arriba sin ritmo, posó sus manos sobre sus senos y empezó a apretarlos, casi como si una corriente hubiera sido abierta el aroma de su excitación salio de su cuerpo en este estimulo, junto con un hondo gemido.

 

-         Kagome – dijo sobre su cabeza mordiendo esas bellísimas orejas negras con suma delicadeza sintiendo como todo su cuerpo temblaba por eso – me encanta tu aroma.

-         Inuyasha…

 

Y pronto casi de la misma manera que a él le pasaba, Kagome se sintió envuelta por un ambiente completamente animal, nunca había sentido esta sensación en toda su vida, como sintió su propia piel casi como si no fuera suya, los vellos finos de todo su cuerpo crispados por la sensación de él tocándola, como sus fosas nasales se dilataron al igual que sus ojos en un subidon fuerte que en primera instancia la mareo, se sostuvo de los brazos de él medio expuestos entre su haori y la parte que ocultaba bajo su propia blusa, como sus orejas de pronto se volvieron completamente sensibles, a cualquier sonido especialmente al de la respiración de hanyou detrás de ella que respiraba con dificultad, como ese aroma a tierra mojada estaba fresco y punzante en todo su cuerpo mojado y ella solo quería saber cual era su gusto.

 

Inuyasha no la quería dejar ir, pero ella se soltó levemente volteando a él y lo abrazo, metiendo sus manos por debajo del haori pegado a su cuerpo y como discretamente lo abría, para hacer la cosa mas extraña que hubiera imaginado en ella, se agacho un poco y lo olió profundamente, como cazando su aroma y después de eso, sintió su lengua húmeda recorrer de la mitad de su pecho a la altura de su cuello, el cerro los ojos y se sostuvo lo mejor que pudo, sintiendo que si no lo hacia se desharía como un copo de hielo en ese momento.

 

Kagome supo en ese momento que jamás hallaría un sabor así en ningún otro lugar del mundo, era simplemente un sabor que casi parecía vino, emborrachador, intoxicante y que la hacia casi desfallecer por la fuerza que tenía, soltó un hondo gemido y se aferro a él sin poder evitar clavar sus garras en su espalda. 

 

Toda la energía que Kagome irradiaba llegaba a él en sus acciones, la forma en la que ni ella misma, juraba, podía notar estaba gruñendo, como el camino de saliva se secaba en su piel y la casi dolorosa sensación de sus garras en su espalda. No podía contenerse mas, se había sostenido demasiado de tocarla y no tenía ningún sentido.

 

Kagome sintió como las manos de él la tomaron por la cadera y la elevo algunos centímetros del piso, sus sexos, el de él completamente erecto y preparado toco contra el suyo, a sabiendas de la lubricación que ya había producido y la coloco sobre el, ahora la falda verde y corta del colegio no la protegía en nada de la sensación, solo por encima de su ropa interior y ciertamente no quería que la protegiera. Mientras ansiosamente atacaba su boca con ímpetu, metiendo su lengua y acariciando la suya, recorriéndola por su garganta sintiendo como recorría sus colmillos con ella, sintió toda la presión de su cuerpo cuando la presiono contra la roca fría a su espalda, el cambio de temperara le causo un escalofrió de nuevo, pero todo, todo en absoluto era excitante.

 

Él no lo dudo mas, subió una mano por su pecho y lo recorrió seductoramente, dejando toda su palma recorrer su estomago y el corazón de sus pecho, para bajarla de nuevo, metiendo su mano por el escote, rezagando la fina tela en el proceso, dejando al descubierto sus pechos, sujetos de nuevo solo por el estorbazo sujetador que ella usaba.

 

El sonido de la tela rasgándose fue verdaderamente seductor en ese momento, como los filos de sus garras se arrastraban por su piel, él se dedico a seguir respondiendo el beso, arqueada contra el y a resbalar sus recién adquiridas y filosas garras por sus brazos, probó la fuerza, notó como no hacia ningún daño a la rata de fuego que lo cubría y eso le decepcionó un poco, al final de su mano derecha que era la que la sostenía de la cadera mientras todo su demás cuerpo era lo que la tenía en el aire metió su mano por debajo del haori y la corrió de nuevo por su camisa  marfil oyendo claramente esta vez, como las mangas eran rasgadas en su trayecto y como su garras resbalaban por su piel[MC2] , una parte desconocida de su propia mente le estaba gritando que se deshiciera de la ropa, que era antinatural tenerla sobre el cuerpo.

 

-         Inuyasha… - gimió  su nombre cerca de su oído mientras subía sus manos por sus brazos y ponerlas en sus hombros, de un tirón jalo el haori y la tela de la camisa dejando su pecho desnudo.

-         Kagome…. -  él en respuesta, coló su manos por sus piernas llegando al resorte de la ropa interior y deshaciéndola de un lado con las garras, la que de inmediato resbalo por sus piernas, quedándose atorada en medio de sus cuerpo, su otra mano se abrió camino de nuevo por su pecho y rebano el centro del sujetador que quedo en medio de ellos, con lo unido que estaban sus cuerpos no pudo caer, los tirantes quedaron caídos sobre los brazos de su mujer, que lo miraba con una mirada tan penetrante que podía incluso atravesarlo, como si fuera una presa a la mitad de la noche que estuviera dispuesta a devorarlo.

 

Ella solo arqueo mas su cuerpo, cuando el ataco de nuevo, la subió un poco mas en un pequeño brinco, dejando caer el sujetador entre sus piernas y pudo posar sus labios sobre sus pechos y empezó a  mordisquear suavemente sintiendo sus colmillos en sus duros pezones, chupetones, lamidas, succiones, presionando todo el pecho, como sobre la saliva dejaba calar su aliento frió y eso le producía escalofríos, no solo la lamía si no que también, mientras hacia esto en un pezón, con la mano estimulaba el otro, todo esto acompañado por la sensación agradable de hormigueo que los mechones de su cabello le producía en la cintura.

 

-         Sabes tan bien Kagome – dijo dándole un segundo de tregua.

-         Inuyasha… -  Su cuerpo le exigía mas, no podía pararse ya, no quería hacerlo, toda su piel se había vuelto tan completamente sensible por su tacto sobre ella.

 

En un movimiento calculado cuando sus cuerpos estaban mas separados ella pudo llegar a su cintura y empezó a jalar las cintas que tenían sujeto el pantalón, logro hacerlo rápido cuando él capto su mensaje y la bajo a tierra, la tela roja callo completa, el kimono entero resbalo al piso junto con su falda verde.

 

Se movieron solo unos pasos para alejarse de la pared y entonces, obedeciendo solo al instinto, un instinto que ella completamente desconocida se hincaron juntos, sin ningún momento dejar de besarse, gozando del tacto por todo el cuerpo de su manos, acariciando cada lugar posible, las piernas, la cintura, los muslos, los pechos, el cuello, oyendo como los gemidos iban subiendo de intensidad junto con la temperatura de su cuerpo, a la par con el aroma que cada uno poseía, tierra mojada con agua fresca dejando un balance dulce a los sentidos. 

 

Kagome se movía en un rito que el cuerpo identificaba antes de la mente, siendo tan veloz como el deseo[MC3] , su cuerpo sabía como debía moverse así que no lo pensó solo se reclino sobre la tierra sobre sus manos y rodillas mientras el cuerpo de su amante se pegaba por la espalda al suyo.

 

Ya no podía esperar mas, todo el cuerpo el de él y el de ella estaban dispuestos ya, demasiado agitados, a vio colocarse en posición y solo se acerco a ella.

 

La fuerza con la que había entrado a su cuerpo la hizo gritar, empezó a moverse de una forma desenfrenada, no parecía tener ningún control sobre lo que estaba haciendo y ella se sentía igual, empezó a moverse en menor medida hacia atrás dejándolo entrar tan profundamente en ella como pudiera, ella solo se dejo llevar sin importarle nada mas, empezó a gemir con fuerza mientras se sostenía de la tierra, sus garras clavadas literalmente en el piso sosteniéndose del embate del hanyou detrás de ella, su sangre estaba corriendo como loca en todo su cuerpo, la falta de oxigenación la estaba ahogando, mientras mas rápido y mas fuerte se movía él la llevaba mas al borde del limite, casi no podía respirar tratando de sostener el ritmo, y ahora respirar era lo único que no le hacia falta, solo quería ser llenada por dentro, que la acercar mas al limite del cual parecía pender y sentía que caería en cualquier momento.

 

Inuyasha también estaba casi en trance, la sensación que le causaba la presión del cuerpo de su mujer sobre su miembro era única, entre el máximo placer y los límites del dolor, nunca había experimentado algo así,  era algo que pudo ver, solo esa mujer y en particular ese estado, donde no estaba cohibida como esa mañana, cuando no reparaba en gritar haciendo sus aullidos eco por toda la cueva, donde ella misma había tomado esa posición que suponía él no era humana, así, como su igual, cayendo en el mismo estado que él, donde ella misma se empujaba contra su cuerpo, aquella presión que lo llevaba mas allá de sus limites, que le obligaba al igual que ella a gritar a sacar parte de su energía en su voz, antes que lo destrozara por dentro, y al mismo tiempo buscarla con desesperación, empujando su cuerpo contra ella, dejando su miembro, firme ir dentro de ella buscando… buscando…

 

Y de pronto sin poderlo parar la energía se desbordo por completo, la explosión arrazo los dos cuerpos a la par. Ella sintió como si solo una línea muy ligera la hubiera sostenido se cortaba dejándola caer de lleno a ese mar de sensaciones puras que se desparramo por todo su cuerpo en medio de un orgasmo increíble que apenas y pudo sostener, aulló, lo supo, lo sintió, se oyó a si misma de la forma mas animal aullar mientras este orgasmo barría su cuerpo.

 

Como una luz segadora cruzo por su mente, cuando no pudo sostenerse mas y sintió como esa energía era mas fuerte que él y lo fulmino, solo pudo sostener sus manos de la cadera de la joven mujer unida a él y presionar su cuerpo contra él suyo mientras un increíble éxtasis devastaba su cuerpo entero, sintió salir su semilla dentro de ese cuerpo caliente frente a él y al tiempo oírla aullar, tan fuerte que su gruñido cimbro toda la cueva acompañado por el suyo, que no pudo reprimir, dejo toda esa energía desparramarse dentro de él tanto como quisiera disfrutando lo que solo fueran segundo, una eternidad.

 

Después de eso, ambos cayeron al piso, él directamente sobre ella, ella sobre el musgo verde bajo de ellos, respirando pesadamente, tratando de recuperar la conciencia, quedaron minutos así, cuerpo contra cuerpo, él aun dentro de ella, relajado y tranquilo ahora, ella liviana y calida bajo de él, sintiendo completa por entero.

 

Solo cuando ambos recuperaron el control de sus ideas y sus cuerpos se separaron, él casi a su pesar se levanto creando la separación de los cuerpos y se recostó a su lado, la atrajo a él y la cubrió con su cuerpo, aspiro profundamente, llenándose de ese puro aroma a agua fresca ahora mezclado con su propio aroma, que no podía definir y el aroma del musgo pegado a algunas pares de su cuerpo desnudo, ella sintió esa sensación calida y confortante de su compañero a su lado, aspiro de la misma forma que lo oyó hacer a él y se lleno de su aroma a tierra mojada y musgo fresco, eso fue lo ultimo conciente que ambos pudieron recordar, luego la inconciencia los cegó a los dos.

 

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El primero en despertar fue él, era aun de madrugada, pero él nunca había necesitado dormir mucho, no importaba cuanta energía hubiera usado, no quería perder el espectáculo que era Kagome en ese momento, acurrucada a su lado, completamente desnuda, con marcas que tendían a desaparecer en su cuerpo rápidamente por la nueva resistencia como hanyou que había adquirido, como sus orejas aun dormida aprecian atentas a cualquier sonido, sonriente y calida junto a él. Y lo más bello que él veía en ella, sus orejas negras montadas en su cabeza, no podía negarlo, amaba a Kagome no importaba que apariencia tuviera pero esta, esta que seria la suya todas las noches, la amaba por sobre todas las que alguna vez le hubiera mostrado.

 

-         Kagome… – dijo presionándola mas fuerte sobre su pecho.

 

Las orejas de la chica giraron en dirección al joven de cabellos plateados y ella empezó a abrir los ojos, sus ojos color miel tostada se posaron en esos candidos y bellos ojos dorados que la miraban sin ninguna duda, con un infinito amor.

 

-         Te amo… - dijo de la forma más sincera.

-         Te amo – respondió ella con una sonrisa tierna.

 

En medio de esta declaración de amor el alba empezó a despuntar, un brillo intenso se coló a través de la cascada cristalina creando prismas de colores a todo alrededor, un nuevo día acaba de comenzar.

 

Fin.

10 de septiembre de 2005

10: 28 p.m.

 

 

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Shian shen

Mimi chan


 [MC1]recuerda la película 3… bueno quien no la ha visto, es una tercera espadada que era del padre de Inuyasha que era cuidada `por un espíritu y… bueno mejor si tienen la oportunidad véanla vale mucho la pena ^_^

 [MC2]Lo reconozco tengo una muy extraña fijación por las garras de Inuyasha, me gustan, y me gusta la idea de que ella las tenga, y la sensación sea reciproca.

 [MC3]Lo siento me gusta mucho Laura Esquivel, debieron notarlo  en Meeting jeje

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