Todos los personajes  de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahhhh… Ù_Ù aclarado esto aquí vamos.

 

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Capitulo 7:

 

Utsukushiki Kuni

 

Fairyland

 

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La chica se mantenía atenta a lo que ocurría a su alrededor sabía que era un sueño pero no se sentía como tal, se sentía muy real, ella siguió con la mirada al manchón rojo que era atacado por los aldeanos de ese lugar.

 

-         deténganlo detengan a Inuyasha.

 

El demonio rompió el techo de la pagoda donde había entrado con tanta violencia, Kagome se llevo una mano a el estomago cuando vio el resplandor rosado de una extraña joya en la mano del chico.

 

Lo siguió con velocidad hasta un enorme árbol, ella lo conocía, era el Goshimboku de su templo.

 

-         ¡¡MUERE INUYASHA!! – una sacerdotisa apuntaba con un arco y flecha al demonio que estaba frente a ella,

 

Un resplandor blanco cubrió la flecha y se clavo en el pecho del demonio, un sentimiento enorme de tristeza, de injusticia, y de pánico roía el estomago y el pecho de Kagome y callo en el piso.

 

-         Inuyasha… - dijo con un soplo apenas de voz.

-         ¿Por qué… Kikyou? – oyó al demonio clavado antes de caer en la inconciencia de la muerte y pudo escuchar sus pensamiento “a pesar de todo, yo sigo confiando en ti”

-         ¿Por que lo hiciste Inuyasha? – grito la sacerdotisa agónica y colérica mientras los aldeanos se acercaban para auxiliarla, tomo las ropas de una pequeña niña con un parche de madera y le dijo con violencia – Kaede, quiero que quemes esta perla con mi cuerpo cuando yo muerta.

-         Pero hermana

-         Solo hazlo.

 

La sacerdotisa callo en el piso mientras moría.

 

De pronto ni los aldeanos, ni la sacerdotisa estaban más en ese lugar, solo ella, y el dormido chico clavado en el árbol, no podía hablar, solo mirarlo, unas curiosas orejas de perro en la cima de su cabeza, un sedoso cabello plateado que era ondeado por el viento y una expresión tranquila como si nada en el mundo pudiera perturbarlo.

 

“no se que puedo hacer para hacerte feliz… pero mientas tanto… permaneceré a tu lado”

 

Se formulo este pensamiento en su mente tan intensamente que tuvo el impulso de poder oírlo de sus labios, sintió el aire subir por su garganta y…

 

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-         Konichiwa.

 

Kagome solo volteo tranquila, esa voz era inconfundible ya, levanto el rostro para ver de nuevo esos ojos color dorado con simpatía… demasiada simpatía.

 

-         Konichiwa Taisho – dijo con una luminosa sonrisa.

-         ¿Puedo sentarme? – dijo contento de verla con ese buen humor que había tenido desde el día de ayer.

-         Claro, ya lo sabes, es un país libre.

 

El chico recogió de nuevo su mochila y se la puso en el regazo y vio la libreta de la chica en sus piernas con curiosidad, sabía que Hinagueshi era escritora por supuesto pro nunca la había visto escribir en el tiempo que tenían de conocerse.

 

-         ¿Qué escribes?

-         Oh, es solo algo que se me ocurrió  después de la visita a la abuela Cologne.

-         Ah si, y ¿puedo ver que es lo que es?

-         Claro – dijo extendiendo su cuaderno con facilidad dejando su pluma clavada entre su desordenado moño – estoy segura que te puede resultar familiar.

 

Kagome lo observo, de nuevo con una playera verde intenso, casi negro que marcaba muy bien su trabajado cuerpo, su cabello amarrado con una liga y unos pantalones color caqui, unas mancuernillas iguales, verdes, a tono con la playera de ese día, pero hoy, más que examinarlo, más que admirarlo, quería ver su rostro normal, quería verlo descomponerse ante la lectura que había planeado esa mañana, no pudo evitar esbozar una media sonrisa cuando lo vio abrir los ojos enormes y su frente fruncirse, tal y como siempre hacia cuando estaba confundido, su esposo no había cambiado en realidad en nada.

 

Inuyasha… Kagome… Kikyou…

 

-         ¿que es esto?

-         Tienes muy mala memoria Taisho, es que en realidad no  te resulta familiar nada de esto.

-         ¿Por que…? ¿por que estos nombres?

-         Bueno, nunca he usado mi nombre en una historia y decidí intentarlo esta vez, por la sacerdotisa, Kikyou siempre ha sido sinónimo de… traición para mi.

-         E…

-         El nombre del protagonista, vamos la abuela misma dijo que ese era el nombre del hanyou ayer, tienes muy mala memoria.

-         ¿Que te hizo Kikyou para que la odies así?

-         Yo… odiarla, no Taisho, yo no la odio, le tengo pena, me traiciono por eso le tengo pena, una mujer que traiciona a otra nunca lograra la confianza de otra, ¿me devuelves mi cuaderno Taisho?

-         ¿Por qué nunca dices mi nombre?

-         Por que no quiero, ¿me devuelves mi cuaderno?

-         Eso no es una razón valida Hinagueshi.

-         Mis razones no son importantes para ti Taisho, dame mi cuerno.

 

Ella era desconcertante, no sabía quien era ella, si la chica que era tan fría, tan dura y que parecía que fuera su peor enemiga o la chica que bailaba con una sonrisa sobre las mesas del Neko Hanten, o la chica que se veía desvalida en sus brazos bajo la lluvia, ¿quien era ella?, ¿Cual de todas esas mujeres era Hinagueshi Kagome?

 

Le extendió su cuaderno, cuando lo tomo pudo ver que no solo su carácter era frió, ella estaba fría.

 

-         ¿estas enferma Hinagueshi? – dijo un tanto sorprendido por su propia preocupación por ella, de esta forma tan… apasionada.

-         No, ¿por que?

-         Estas fría.

 

La vio recogerse algo desconcertada, y cerrar los ojos y la perdió de vista al mismo tiempo, antes de poder entrar al túnel, la tomo de una mano y la sintió durante esos 20 segundos de oscuridad, una sola cosa paso por su cabeza en ese momento mientras podía sentir su temperatura poco a poco elevarse, de una forma imposible una persona no podía manejar su temperatura a su antojo… ÁMALA… su frió era una inmensa necesidad de amor.

 

Kagome se tranquilizo, las palabras de la anciana colocando platones de sopa china en sus brazos sonó en su mente.

 

“Tus emociones deben estar balanceadas, mientras mas ira y mas coraje será mas fría tu temperatura, mientras mas sensuales y mas amorosas se volverán mas calidas, su mantienes tus emociones en equilibrio el frió que creas con el control del alma de hielo te ayudara a que estas emociones no te vuelvan a quemar por dentro”

 

Cuando ambos salieron del túnel los ojos de Kagome eran chocolate líquido de nuevo, la frialdad se había extinguido de ella.

 

-         Lo siento, es que soy algo celosa con mi trabajo y me precio algo, agresiva, la forma en la que reaccionaste, ¿que pasa con mis nombres?

-         Tu… ¿que sabes de mi vida Hinagueshi? – dijo sin responder su pregunta, sentía como si ya lo hubiera hecho.

-         Nada, solo se de tus ancestros., solo algunos libros que la abuela me ha regalado y nada mas, yo no te conozco Inuyasha Taisho, solo conozco lo que he podido leer en ti.

-         ¿Que has leído?  - dijo el joven de ojos dorados que presiono la mano de la chica que no había soltado.

-         Que has vivido…  - “quizás lo mismo que yo” dijo con dolor en su voz y recogiendo su mano de él – solo he leído libros de mitología, solo es eso.

-         ¿Y las sacerdotisas?

-         Bueno llamarlas la sacerdotisa del tiempo y de la tierra es muy poco personal, solo les di un nombre… y Kikyou… ella es una persona en mi historia que no quiero recordar, quizás tengas razón y deba cambiarle el nombre a la sacerdotisa.

-         Hinagueshi… - no supo que mas decir, el dolor en sus ojos chocolate lo derritió, solo le dio su cuaderno  y no insistió más.

 

Kagome se levanto del asiento y camino a la entrada del trasporte, acaban de entrar en la universidad.

 

-         Que tengas un buen día Taisho.

-         Gracias – dijo y la chica bajo del autobús sin mirar de nuevo atrás. – Kagome.

 

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La profesora de historia de la literatura seguía hablando sobre Murasaki Shikibu y la historia de Genji mientras ella había quedado perdida en el infinito en los recuerdos, ella sabía eso, los resquicios del alma de hielo no la dejarían ser nunca como era ella misma, no podría sentir amor, ni odio, ni nada, si no hasta el momento que ella quisiera soltar definitivamente sus emociones, y no podía, no quería, no quería volver a sentir esa sensación que le había quemado el alma y que había combatido tanto.

 

------------------------------------Flash Back ------------------------------------>

 

Había pasado el examen de ingreso en la facultad de letras con honores, había estudiado muchísimo y las letras eran su pasión, así que había asegurado un lugar en medio de mucha competencia, su curso empezaría hasta 6 meses a su pesar, no iba a quedarse en casa durante esos 6 meses para perderse en sus memorias como los últimos meses había hecho, esas vacaciones forzadas había tomado una maleta de viaje y había empezado un viaje sin rumbo, curioso fue, que el rumbo parecía haber sido trazado desde un principio, al  contrario que ella había planeado ir y venir por todo Japón al menos lo que sus ingresos le fueran suficientes y regresar  a Kyoto, pero en el momento que había tomado un tabloide de publicidad y había leído el Neko Hanten en l distrito de Nerima, había decidido ir allí como su primer destino… quizás el destino fue quien decidió que fuera su primer destino y el único.

 

La chica camino por el pueblo con tranquilidad parecía un distrito tranquilo, los canales, las calles que los ancianos regaban, un curiosos panda barriendo fuera de una consultorio de puntos de presión y moxibustion fue la cosa mas curiosa que encontró, y luego llego al Neko Hanten, un curioso negocio con un fuerte estilo chino, el aroma del ramen que salía casi voluptuosos del lugar, entro sin pensárselo mucho al lugar. Todo dentro era actividad, las mesas bulliciosas y activas, los palillos haciendo ruido en los platones hondos de los platillos, era un lugar agradable.

 

-         bienvenida al Neko Hanten, pase, pase señorita – dijo un joven tendero con unas enormes gafas y cabello largo, negro y liso cayendo por su espalda.

 

Cuando Kagome lo vio solo pudo pensar en otra persona por orden de asociación.

 

Inuyasha…

 

La chica siguió al joven que tropezó más de tres veces hasta poder llegar  una mesa vacía y la dejó allí, después de sus mangas sacó un vaso, un servilletero, palillos y un florero pequeño con una flor de Nadeshiko, ella miro asombrada el truco.

 

-         que desea comer?

-         Oh, pues no lo se, ¿cuales son las especialidades?

-         Espere le traeré la carta aquí.

 

La chica lo vio ir a la cocina y tropezar una ves mas antes e poder llegar allí, a pesar de lo grandes que eran los anteojos seguro necesitaban mas aumento, cuando desapareció por la puerta su cabello ondeo una vez mas contra el aire a su alrededor por su velocidad, no, no era tan bello, le faltaba el plateado electrizante de Inuyasha, seguro ningún ser vivo mas podía tener un cabello así, bueno quizás Sesshomaru pero nadie mas, pero era casi el mismo largo, en ese momento se pregunto donde podía estar ahora, como se sentiría.

 

“Claro quizás ahora mismo se esta consolando en los brazos de Kikyou y tu preocupándote por él, estúpida”

 

Quiso poder ser como él, que cada que perdía la paciencia terminaba rompiendo algo peor no, solo se trago ese sentimiento y miro adelante, el joven de gafas regreso pronto con ella.

 

-         aquí esta señorita.

-         Gracias-dijo y miro la carta la variedad de platillos chinos era asombrosa, el menú era muy variado, había como unos 15 platos diferentes de sopa china y por el uniforme del chico podía adivinar que los dueños venían de allí mismo, debía estar simplemente delicioso. – bien que sea una platón de Yakisoba y Nikuman de cerdo.

-         El día de hoy la abuela hace una lectura de te gratis si compras su te especial de flor de loto, ¿le gustaría probar?

-         ¿Lectura de té? – dijo mas que como duda como pensando en la opción, no es que saber de su futuro fuera la cosa mas apetitosa de ese día.

-         Oh si, la abuela es la mejor le aseguro que le gustaría probar, quizás sabe lo que le depara su destino de vuelta a casa.

 

Kagome lo miro con cara de “¿como sabes que soy una turista?” que aun con lo ciego que parecía el chico, podría leer perfectamente.

 

-         Oh no se asombre aquí en Nerima de alguna manera siempre llegan forasteros y siempre es fácil reconocerlos, sobre todo si llegan con una maleta de viaje tan grande y sin un paraguas rojo.

-         Si, lo olvide – dijo con una sonrisa de circunstancias – bien no pierdo nada esa bien, aceptare el té.

-         Muy bien, yo le diré a la abuela, bienvenida enseguida vuelvo con su orden.

-         Gracias…

-         Mouse – dijo el chico con una sonrisa amplia.

-         Gracias Mouse, yo soy… Hinagueshi Kagome.

-         Muy bien Hinagueshi, no tardo nada.

 

Después de un rato le llevaron los platos que había pedido, mas no el té, no le puso atención, la comida era deliciosa en realidad, la cocinera era muy hábil sin duda, termino satisfecha por completo, cuando hubo terminado, una extraña anciana vestida de verde se acerco a ella subida en un bastón con su taza de te en una copa pequeña y negra fumando al tiempo con una larga pipa.

 

-         aquí estas su te señorita, solo debe dar un sorbo y después yo leer su fortuna, si su historia resulta interesante la comida será gratis.

-         Muy bien –dijo con una sonrisa, si esta anciana de verdad sabía leer la fortuna se podía haber ahorrado los 1500 yens que había sido de la cuenta completa.

 

La chica recibió la copa y como le pidió solo dio un solo sorbo al te, y le devolvió la copa, la ancianaza tomo en su mano y brinco sobre su mesa, Kagome la siguió con la mirad, una repentina aura azulina la cubrió y vio como esa energía hacía que el té se evaporara la sorprendió mucho y cuando la anciana abrió sus ojos grandes, al ver el fondo negro de la copa marcado por el te, la miro y le sonrió.

 

-         tan joven Kagome y ya eres una mujer que esta muerta.

 

Kagome la vio con los ojos muy abiertos, era una verdadera adivina, no podía ser que supiera eso, solo ella y su familia lo sabía, era imposible.

 

-         Señora…

-         Déjame continuar – dijo la anciana mirando la copa – parece niña que usted acaba de obtener un almuerzo gratis en mi restaurante – dijo y empezó a seguir las líneas que había en l taza – segura te gustaría saber lo que pasa en el mundo que tu no ve Kagome.

-         Si.

-         Bueno… tu esposo esta muy triste, se siente muy arrepentido por lo que te hizo, tu amiga esta también muy deprimida y asustada, su esposo la a seguido molestando pero, tu abuelo esta enfermo, pero no grave es alguna enfermedad que tu ya conoces, tus amigos están muy tristes pero empiezan a resignarse a tu perdida, el que mas sufre es tu esposo pequeña.

-         Inuyasha… - dijo enojada y apretó sus manos en la mesa, la anciana la volteo a ver y soltó una divertida carcajada – ¿De que se ríe?

-         Sabes lo que pasa con tu energía cuando te enojas así, cuanto tiempo te has estado conteniendo en expresar lo que sientes.

-         ¿Que dice?

-         La ira que has acumulado por dentro ha hecho que crees una energía muy poderosa, serias excelente para aprender un par de técnicas mías ahora mismo, serias increíblemente fuerte con una sola, podrías incluso derrotar a mis mejores alumnos.

-         No se de que me esta hablando.

-         Pero lejos de ser algo bueno niña no lo es, si continuas así vas a explotar de una forma que no podrías ni siquiera controlar tu misma, te harías un grave daño, el destino te ha traído a mis manos en el mejor momento, pones en peligro tu vida si sigues así.

 

Kagome la miro ahora asustada, ¿en peligro su vida?, ¿que quería decir como eso?, ella estaba sana, completa, tenía hambre y todo no se sentía mal. ¿Cómo una persona sana podía morir solo por sus emociones?

 

Debía reconocerlo ella haba adquirido un profundo temor por la muerte, saber que todas las personas que una vez la habían conocido creían que estaba muerta, cada mañana al mirarse al espejo y ver a es pelirroja del otro lado se llego a preguntar si ella en realidad estaba viva, si esa persona no era otra, siquiera el nombre era el mismo, si, le había tomado un miedo enorme a la muerte, por ello siempre comía, siempre se mantenía sana, la tristeza nunca la mataría, se acostumbraría tanto como a comer la ira, pero nunca creyó que un día alguien le dijera que eso ponía en peligro su vida.

 

-         ¿Cómo? – su tono asustado no podía ser mas evidente.

-         La tristeza niña pudre el alma, podrás estar fuerte y sana, peor un día si dejas dentro de ti todos esos sentimientos, no podrás controlarlos, yo no puedo decirte que te los puedo quitar solo puedo ayudar a darles una forma y una energía que puedas utilizar y sacar en energía.

-         No la entiendo

-         Ven a vivir conmigo unas semanas, solo eso te pido y te enseñare una técnica que te salvara de esa muerte.

-         Lo haré, - dijo sin detenerse a pensarlo un minuto, de pronto todas sus decisiones se vieron resumida a eso, un si o un no.

-         Bien, veremos que dice el prometido cuando encuentre a otra alumna para enseñarle el alma de hielo.

 

------------------------------------End Flash Back ------------------------------------>

 

-         Kagome. – la voz de una joven a su lado la arrancó de sus recuerdos.

-         Ah. – fue la única cosa que pudo decir

-         La clase ya termino Kagome, - la miro la chica de cabello castaño con curiosidad - vamos a casa u ¿harás otra cosa hoy?

-         No, no vamos a casa

-         Oh por fin, fin de semana tengo tantas ganas de llegar y arreglarnos para ir a fairyland

-         ¿Cuando dije que iría contigo? – dijo solo para hacerle cotilla mientras levantaba sus cosas y las metía en su usada y vieja mochila amarilla.

-         En medio de esa laguna mental que tuviste en esta clase de 2 horas de la cual se que no escuchaste nada.

-         Sango…

-         Vamos, seguro podemos encontrar de nuevo a alguien para que vaya contigo.

 

Sabía que Sango en realidad había dicho entre líneas “seguro podemos convencer a Inuyasha de nuevo para que vaya contigo” ella solo suspiro, la ultima persona que quería que se enterara de todo era Sango Takeshi, era una gran persona quería y era buena con cuanta persona se le atravesara en su camino, pero de la misma manera sabía que podía odiar, y de alguna manera el error que Inuyasha había cometido era con ella no con el mundo, no se lo pondría en su contra,  y a Sango y Miroku realmente les agradaba Inuyasha.

 

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-         A fairyland

-         Si, a fairyland

-         ¿Ira Kagome? – fue la primera cosa que pensó y lo dio en voz alta quizás sin pensarlo.

-         Si no quieres que vaya, yo solo  - dijo Miroku casi con sarcasmo.

-         No, al contrario. –respondió el chico de los ojos ámbares enseguida

-         ¿Te gusta verdad?

-         A quien no le gustaría, es hermosa, tú mismo me lo dijiste

-         Digo si claro que te gusta pero quiero decir, realmente te gusta, tiene un carácter que  veces hay que pensarlo mucho para dar el siguiente paso y convencerla de hacerlo.

-         Mi interés no es ese – dijo por reflejo, el no estaba buscando una conquista ¿cierto?

-         ¿Ah no? y si no lo ese ¿cual es?  - dijo el chico mirando al joven de cabello plateado por primera vez desde que lo conocía con un leve sonrojo.

-         Iré con ustedes – dijo sin responder a l pregunta - pero invítenla también, solo espero que no se niegue al saber que iré yo.

-         Está bien.

 

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La tina despedía el agradable vapor de cuando el agua estaba en su punto justo, lo curioso, Kagome no tenía una toma de gas hacía el baño, solo agua fría.

 

Ella tenía los ojos cerrados dejando avanzar su mente en una imagen específica.

 

------------------------------------Flash Back ------------------------------------>

 

-         dime que si – los pasos eran rápidos y resonaban en un ritmo constantes en la acera.

-         No. – dijo tratando de ir un poco mas rápido que el chico apenas lográndolo.

-         Dime que si. – repitió, la alegría corriendo su sus labios.

-         No. – dijo cada vez mas rápido con ganas de echar a correr.

-         Dime que si Kagome Higurashi.  – o le perdió el ritmo nunca.

-         Ya te dije que no Inuyasha Taisho, ¿en que idioma te lo digo?, no quiero.

-         Mentirosa, yo se que si quieres.

-         Inuyasha ¿como quieres que te lo diga?, NO, no y no, no quiero ser tu novia.

-         Sabes que eso es mentira. – dijo completamente seguro de si mismo.

-         Ahaaaa déjame en paz.

 

El chico la había seguido hasta las escaleras del templo al día siguiente que había llegado de su viaje y él la había ido a encontrar a la estación, estaba decidido, él quería a esa chica y no solo como su novia, si mas bien hasta su esposa, pero por un lado tenía que empezar, si iba a decirle, si quería ser su esposa, no solo le diría no, si no que le pondría a la policía encima por hostigamiento, tenía que ir despacio.

 

Por fin en la escalera se decidió a acorralarla, la tomo de un brazo y la detuvo, la chica lo volteo a ver con las mejillas rojas y el no quería mas que caer en besos sobre esas dos manchas rojas en su rostro.

 

-         Solo dame tres buenos motivos para que no quieras ser mi novia.

-         Me lo pones muy fácil. – dijo con tono de reto.

-         Dámelas. – dijo confiado y con una sonrisa que podía ser desde el matiz de arrogante bordeando en lo sexy

-         Eres un mujeriego, has andado con la mitad de las chicas de toda la secundaria, no me gustan los chicos así.

-         No lo haré mas, lo juro, me lo quitaras no lo ves, si ando contigo nunca mas volveré a andar con nadie mas que no seas tú, no mirare siquiera a otra mujer.

-         Eres mayor que yo. – dijo como lo primero que se le ocurrió.

-         No puedo hacer nada por ello, pero te juro que nunca me dejare crecer la barba, además de que se me vería como a papá Noel, nunca me pondré un traje a de no ser que sea absolutamente necesario.

-         Y no quiero. – dijo con energía.

-         Esa  no es una buena razón – dijo atrayéndola a él – por que es una mentira.

-         Inuyasha…

-         Sabes que adoro la forma en la que suena mi nombre en tus labios Kagome.

 

La abrazo ella ya no opuso resistencia, era hermoso estar encerrada en su calor.

 

-         Ahora yo te daré tres buenos motivos para que quieras ser mi novia, Kagome Higurashi.

-         Dime.

-         Bueno numero uno, no vas a encontrar un chico mas guapo que yo en todo Japón, si no tuviera que manejar los negocios de mi padre lo único que podría ser, es modelo.

-         Oh Dios, me asombra tu modestia. – dijo sardónica.

-         Numero dos, seré tu esclavo, por completo, lo que sea que me pidas te lo daré, lo que quieras que sea, lo seré, si quieres carne de canguro para la cena yo mismo iré a matarlo y traértelo con una rodaja de queso de la luna.

-         Estás loco. – dijo tratando de aguantarse la risa.

-         Y numero tres… nadie Kagome Higurashi, nadie, en el mundo - dijo teniendo su rostro apenas a centímetros – nadie en el mundo va a poder amarte mas que yo, te lo puedo jurar.

 

Y la besó, fue un beso dulce, calmado, tierno y suave, como ser tocada por un pétalo de rosa y la mantuvo así durante tortuosos minutos, cerca de él dejándola anegarse en su aroma y su cuerpo calido.

 

-         Te lo pregunto de nuevo Kagome Higurashi, ¿quieres o no quieres ser mi novia?

-         Supongo que no tengo otra opción.

-         No, no la tienes.

 

Y la volvió a envolver en un beso dulce y poco a poco mas apasionado, la oyó suspirar satisfecha cuando sus uñas afiladas recorrieron sus brazos con cuidado.

 

-         Ahora solo tengo otra pregunta, preciosa.

-         Dime – dijo colgada de su cuello aun en las escaleras del templo.

-         Kagome ¿quieres ser mi esposa?

-         No – dijo soltándolo y separándose como si mordiera – nunca Inuyasha Taisho.

 

------------------------------------End Flash Back ------------------------------------

 

Sonrió, y el agua se puso ligeramente mas caliente, se lo permitía poco pero era necesario, no se había dado cuanta en la mañana que se había puesto fría con Inuyasha. Eso era malo, no lo había hecho concientemente.

 

------------------------------------Flash Back ------------------------------------>

 

-         abuela en serio duelen. – dijo la chica.

-         No lo estas haciendo bien niña anda concéntrate.

 

La técnica de el alma de hielo que Kagome estaba aprendiendo era diferente, originalmente la técnica trata de concentrar las emociones negativas de la persona para poder crear la energía mas sin en cambio la energía de Kagome ya estaba allí, latente y clara, alterarla solo haría que la chica pudiera sumirse en una depresión intensa de la que no la podría sacar. La suya trataba sobre darle una calor especifico a esas emociones y poder sacarlas en calor o frió de su cuerpo, seria una forma de expresar sus emociones solo por su temperatura corporal y por su energía en ataque, los ataques eran devastadores considerando la energía que ella pusiera en ellos, había hecho un huracán del tigre increíblemente poderoso en su primer encuentro con Ranma Saotome que ni siquiera había planeado, el único error que Ranma había cometido era uno, parecerse demasiado a Inuyasha Taisho.

 

-         Calor Kagome.

 

Kagome se concentro en la ceremonia de graduación de Souta del preescolar y de su cuadro de honor, un recuerdo previo a conocer a Inuyasha, incluso su padre aun vivía en ese momento, por ello era especialmente bello.

 

-         Tibio.

 

Kagome fue a uno de sus exámenes de literatura, repaso “nocturno a rosario” en su cabeza mientras veía con orgullo a los profesores que la calificaban ese día.

 

-         Más frió.

 

Kagome viaje a donde su madre lloraba en el panteón después de un año de muerto su padre, se veía tan triste pero al mismo tiempo tan fuerte, tener que cuidar a uno niño de 6 años y a una adolescente de12 no había sido fácil.

 

-         Frió.

 

Inuyasha.

 

No hubo otro pensamiento, mas que ese el hielo quebró los platos y la sopa callo helada en sus brazos. Ella gruño cansada y molesta de nuevo, era demasiado frió.

 

-         Kagome tendremos que trabajar todas tus emociones con tu airen Kagome, es el único que te saca de balance.

-         No tengo ninguna emoción que te provoque calor con respecto a él.

-         Ah no.

-         No, no la tengo.

-         Claro que si niña, recuerdas el día de tu boda.

 

Kagome no pudo si no recordar el día de su boda, las flores blancas, las velas alumbrando el lugar, el largo y perlado vestido  la inmensa sensación de felicidad por cumplir su mayor sueño.

 

-         Niña debes aprender vivir con tus emociones hasta que encuentras el modo de sacarlas o perdonarlas, mientas no puedas tendrás que aprender a expresarlas.

-         Si abuela.

-         Además me gustaría ver que paliza le pondrás al prometido si lo logras, ninguna Niichieju podría haber logrado un avance así

-         Yo no soy una amazona abuela.

-         Oh creedme algunas amazonas no tienes que serlo de nacimiento o de casta, solo nacieron esa fuerza en su sangre y su aura y así lo eres tu, pequeña Niichieju

 

------------------------------------End Flash Back ------------------------------------>

 

Y vaya que le había dado una paliza a Ranma Saotome cuando había logrado retener su energía y esperarla su cuerpo mantenía su temperatura normal de no ser que ella cediera a sus emociones y se volvía un termostato descompuesto como ahora, no, no se lo podía permitir, demasiada practica tirada a la basura, eso no era justo.

 

“Déjalo ir”

 

Se levanto de la bañera, con ahora agua tibia y se enrojo en una toalla, y empezó a preguntarse que pasaría con la boda de Ranma y Akane.

 

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Fairyland estaba como siempre con poca concurrencia cuando llegaron Sango y Kagome al lugar, como la otra noche Sango salto a los brazos del apuesto chico de ojos azules en cuanto lo vio, Kagome tuvo la libertad de ver a Inuyasha que se distrajo con la linda escena, vestía un pantalón negro con una camiseta sin mangas blanca, diantre sin duda su esposo estaba en su mejor momento justo ahora, su cabello blanco y estilizado amarrado en una coleta baja y unas mancuernillas negras en sus muñecas, cualquiera diría que eran un extraño síntoma de moda pero no, ella quisiera que solo fueran eso.

 

-         Koban wa –dijo la chica de negro acercándose al joven de cabellos plateados.

-         Koban wa Hinagueshi. – dijo con una sonrisa para la chica de vestido corto y negro, se veía hermosa en verdad su cabello suelto cayendo sobre sus hombros descubiertos, sus ojos esmeralda brillantes. Se pregunto un minuto si Kagome podría haber llegado a ser igual de bella a esa edad. – que bueno que has venido.

-         Por lo que veo finalmente te convencieron en venir, cual fue la mecánica de extorsión.

-         Ninguna solo una petición.

-         ¿Cual?

-         Que tú estuvieras aquí.

-         Eres todo un casanova verdad Taisho.

-         Solo – dijo y le ofreció sus brazo cuando sus amigos había terminado con sus arrumacos y Sango lo jalaba para ir a la música, ellos se quedaban atrás- no me gusto la idea de quedarme asolas con romeo y Julieta.

-         A no, y prefieres tratar con la fierecilla domada.

-         Jaja jaja jaja jaja

 

Sango y Miroku ya estaban en la pista, ellos fueron a la barra y ella pidió un granizado con jugo de manzana  (granizado…. Si lo confieso estoy viendo 6teen) él se sentó a un lado de ella, no pudo evitar fijarse en sus largas piernas claras en ese vestido negro que relucían atrayentes.

 

No había duda, ella le gustaba, de veras le gustaba, sus sarcasmos, su carácter agrio y al mismo tiempo atrayente, como su con ella toda la vida fuera a ser un reto constante, la única persona que lo había hecho sentir en su vida así, era Kagome Higurashi, era curioso como otra Kagome le hacía sentir lo mismo, ya no se podía negar, eran distintas, completamente distintas, incluso físicamente era ella la que le gustaba, le gustaba.

 

“Y no puedo si no sentirme culpable por eso.”

 

-         ¿Quieres bailar? - Una chica de cabello castaño se acerco a Inuyasha y se colgó de su hombro, Kagome solo miro la barra y su granizado sin prestar atención, que se fuera, no es que en realidad lo quisiera cerca.

-         Lo siento, pero vengo acompañado. - dijo el amablemente.

-         No te preocupes por mi Taisho, ve y diviértete. – dijo ella sin siquiera mirarlo.

-         Anda no seas así, tu amiguita ya te ha dado permiso.

-         Gracias pero no dejare a mi amiga sola.

-         Bien, gracias – dijo con desdén.

 

Kagome no podía dejar de mirar su granizado, ella lo entendía, era el tipo de cosas que él hacía, era muy caballeroso, no importaba que mal lo tratara, él seguía siendo igual.

 

-         no espero que bailes como en el Neko Hanten pero puedes bailar conmigo.

-         Te intimidaría si bailara así contigo.

-         Quieres apostar que no.

-         Si. 

 

Dijo y avanzo a la pista de baile entre los rítmicos sonidos de la canción que tocaban en ese momento.

 

Otona ni natte iku koto no imi

Even now I don't understand

Nante wakaranai mama da yo

The meaning of growing up

 

Tener el contacto con su cuerpo era hermoso, era la mejor cosa que había  sentido entre sus manos, los últimos años, nada se había comprado con el contacto que había tenido con el cuerpo calido y delicado de Kagome, de la forma en la que sus brazos podían rodearla por completo, y su aliento quedaba en su cuello, pero no esta vez, Hinagueshi era distinta en su físico incluso, no la había dejado abrazarla si no que se había puesto a espaldas de él y había dejado poner sus manos en su estomago, su estomago estaba plano y bien definido mientras contoneaba la cadera a su lado siguiendo la música.

 

Dakedo itsuka no ano ko ya aitsu

But I wonder

Imagoro doko wo mezashite

Where that girl or that boy in my memory

Aruiteru n daros

Is now walking and aiming for

 

Kagome quería poder arder en llamas al poder sentir sus manos calidas sobre su estomago y su pecho fuerte en su espalda, la sensibilidad, el instinto que él despertaba en ella estaba latente, por que siempre tenía que aceptar sus retos, por que no podía solo dejarlo salirse con la suya… por que no podía solo dejar de desear su tacto su, cercanía, su calor, su cuerpo, Inuyasha era su mayor centro de placer y deseo, desde que lo conocía y no podia hacer nada por evitar eso, solo ansiaba sentir al menos una sola ve ese deseo puro y simple irradiando de su cuerpo.

 

Yoake ga hayaku natta kono goro

Daybreak comes quickly these days

Kaze no nioi ga kawatta yo

The scent of wind has changed

 

Solo libertad, solo deseo recorriendo su piel al sentir sus manos que la rodeaban y anegaba su nariz en su cabello, por que no podía sentir esto con nadie mas, de las pequeñas aventuras que habían tenido esos 5 años, no había hallado nunca esta sensación de solo querer que ella le perteneciera, la misma que lo había arrobado al ver la profundidad de los ojos chocolate de Kagome Higurashi un día, la misma que había sentido cuando vio un instante los ojos esmeraldas de Kagome Hinagueshi el día de la conoció cuando lo miraron como si pudiera reconocerlo, si no había duda, el sentir su aroma, que le pareció casi conocido pero al mismo tiempo simplemente único.

 

Natsukashii you de mada minu you de

It seems familiar and unfamiliar

Kodou ga hayaku natte ku

It makes my heartbeat quicker

Itoshikute setsunai

Sweet and sad

 

Ella tomo sus manos y en un interesante giro quedo cerca de él de su rostro y deseo perderse en sus ojos ámbar que la devoraban, quiso pensar solo un segundo que ella solo era la mujer que él un día dijo amar, y que ella era la chiquilla enamorada que podia sentirse feliz solo cuando la miraba.

 

Ano umi e to tsuzuku michinori mujaki ni

We ran through the road to the sea

Warai korogete hashiri nukete itta

Screaming with laughter innocently

Tooi natsu no hi

In the far away summer days

 

La música se volvió mas rápida, con más energía, con mas alma, al igual que ella, de pronto empezó a moverse con una energía que él solo pudo apreciar, era en un momento con las luces de colores del lugar como un rayo de energía inquieta y viva, memorias hermosas de los días en que solo vivir importaba llegaron a su memoria solo al verla bailar.

 

Ima mo mune ni nokoru osanaki bokutachi

The childhood memories

Sono saki ni matsu mirai no koto nante

Are still in my heart we never knew

 shiru sube mo naku

What would be waiting for in our futures

 

 “solo ser libre con él es posible” ella lo sabía de alguna manera todo ese tiempo había vivido en una mascara delante de todos, solo él podía reconocerla, que solo él sabía en realidad ver debajo de su disfraz y no podía evitar sentirse solo feliz, solo quería eso, solo quería sentirse un minuto, solo un solo minuto como ella misma, no tenía nada que fuera realmente en su entorno y ahora tenía la pieza mas importante, él, la parte mas importante de lo que ella había sido toda su vida, él había sido después de todo, el autor de su forma de sentir.

 

Nokotta mono wa nokoshite mono de

What is left is what we chose

Guuzen nanka ja nai yo

It's not casual at all

Uchuu no ishi ga aru to shita nara

If the universe has a will

Tashika ni hataraita n darou

I think it surely worked on us

Yasashikute toutoi

Tender and precious

 

Él tomo sus manos y sintió el agradable calor que ella tenía en su piel, sus ojos brillantes y extrañamente felices, este era Kagome, esta era una distinta, de alguna manera esperaba que esta fuera la verdadera, se sentía feliz con ella, su sonrisa no sensual, no provocativa, solo su sonrisa sincera.

 

Are kara dono kurai nanika o motomete

How many times have I sought for something

Mitsukete wa mata ushinau koto bakari

Found and lost it

Kurikaeshita kedo

Since that time?

 

Él sonreía tan contento, por que no solo volver a su vida, por que no solo quitarse su disfraz y darse una oportunidad, por que no, por que no.

 

Koko ni aru egao ga oshiete kureta yo

But your smile has taught me

Bokutachi wa ima mottomo eien ni

That we are now

Chikai basho ni iru

In the closest place to forever

 

La calma volvió un poco para ella cuando la música cambio de ritmo y se hizo un tanto sombría, “por que no puedo perdonar” llego tan simple como su hubiera sido iluminada por un rayo “por que no estoy lista para perdonar”.

 

Por que ella volvía a ser sombría de nuevo, por que parecía que la alegría la abandona, por que se sentía miserable por eso, por que no quería que eso pasara, cual era su necesidad por que ella siguiera sonriendo, por que ella luciera de nuevo feliz.

 

La atrajo a él en un abrazo y no la soltó mas mientras nadaba en las piscinas de sus ojos esmeraldas.

 

Ano umi e to tsuzuku michinori mujaki ni

We ran through the road to the sea

Warai korogete hashiri nukete itta

Screaming with laughter innocently

Tooi natsu no hi

In the far away summer days

 

-         Hinagueshi ¿Que te molesta?

-         Tú – dijo sin más y trato de que la soltara.

-         ¿Por qué?

-         No me lo preguntes Taisho, no te lo puedo decir, pero de alguna manera si te quedas conmigo se que lo descubrirás.

-         Me quedare entonces.

 

Are kara dono kurai nanika o motomete

How many times have I sought for something

Mitsukete wa mata ushinau koto bakari

Found and lost it

Kurikaeshita kedo

Since that time?

 

Era solo una excusa para que él se quedara, para que siguiera mirándola de esa manera,  solo una excusa para no perderlo de nuevo, solo un motivo, solo un deseo, ella quería que él la descubriera y la dejara volver a si misma y al mismo tiempo era el deseo de que él solo se alejara de su vida, que la dejar volver a ser la persona que ella había inventado, que no la lastimara, era la pelea entre dos deseos intenso que no sabía cual ganaría.

 

Koko ni aru egao ga oshiete kureta yo

But your smile has taught me

Bokutachi wa ima mottomo eien ni

That we are now

Chikai basho ni iru

In the closest place to forever

 

-         no te entiendo Hinagueshi.

-         No quiero que lo hagas.

 

Le dijo y de nuevo lo dejo solo en la pista, ella deseaba alejarse de él que no la viera un segundo más a los ojos o algo pasaría.

 

-         Hinagueshi espera.

-         No.

 

La chica avanzo en medio de la pista y una mano la detuvo volteo a ver esperando que sus ojos verdes pudieran ocultar el sufrimiento de sus ojos marrones.

 

-         Kagome – dijo el chico con tanto cariño.

-         Ranma. – dijo con una sonrisa traviesa

 

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Sábado 25 de Marzo de 2006

1:13 a.m.

 

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