Todos los personajes de
la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los
personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean
los ojos de Inuyasha Ahhhh… Ù_Ù aclarado esto aquí vamos.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Capitulo 7:
Utsukushiki Kuni
Fairyland
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
La chica se mantenía atenta a lo que ocurría a su alrededor
sabía que era un sueño pero no se sentía como tal, se sentía muy real, ella
siguió con la mirada al manchón rojo que era atacado por los aldeanos de ese
lugar.
-
deténganlo
detengan a Inuyasha.
El demonio rompió el techo de la pagoda donde había entrado con
tanta violencia, Kagome se llevo una mano a el estomago cuando vio el
resplandor rosado de una extraña joya en la mano del chico.
Lo siguió con velocidad hasta un enorme árbol, ella lo conocía,
era el Goshimboku de su templo.
-
¡¡MUERE
INUYASHA!! – una sacerdotisa apuntaba con un arco y flecha al demonio que
estaba frente a ella,
Un resplandor blanco cubrió la flecha y se clavo en el pecho del
demonio, un sentimiento enorme de tristeza, de injusticia, y de pánico roía el
estomago y el pecho de Kagome y callo en el piso.
-
Inuyasha… - dijo
con un soplo apenas de voz.
-
¿Por qué… Kikyou?
– oyó al demonio clavado antes de caer en la inconciencia de la muerte y pudo
escuchar sus pensamiento “a pesar de todo, yo sigo confiando en ti”
-
¿Por que lo
hiciste Inuyasha? – grito la sacerdotisa agónica y colérica mientras los
aldeanos se acercaban para auxiliarla, tomo las ropas de una pequeña niña con un
parche de madera y le dijo con violencia – Kaede, quiero que quemes esta perla
con mi cuerpo cuando yo muerta.
-
Pero hermana
-
Solo hazlo.
La sacerdotisa callo en el piso mientras moría.
De pronto ni los aldeanos, ni la sacerdotisa estaban más en ese
lugar, solo ella, y el dormido chico clavado en el árbol, no podía hablar, solo
mirarlo, unas curiosas orejas de perro en la cima de su cabeza, un sedoso
cabello plateado que era ondeado por el viento y una expresión tranquila como
si nada en el mundo pudiera perturbarlo.
“no se que puedo hacer para hacerte feliz… pero mientas tanto…
permaneceré a tu lado”
Se formulo este pensamiento en su mente tan intensamente que
tuvo el impulso de poder oírlo de sus labios, sintió el aire subir por su
garganta y…
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
-
Konichiwa.
Kagome solo volteo tranquila, esa voz era inconfundible ya,
levanto el rostro para ver de nuevo esos ojos color dorado con simpatía…
demasiada simpatía.
-
Konichiwa Taisho
– dijo con una luminosa sonrisa.
-
¿Puedo sentarme?
– dijo contento de verla con ese buen humor que había tenido desde el día de
ayer.
-
Claro, ya lo
sabes, es un país libre.
El chico recogió de nuevo su mochila y se la puso en el regazo y
vio la libreta de la chica en sus piernas con curiosidad, sabía que Hinagueshi
era escritora por supuesto pro nunca la había visto escribir en el tiempo que
tenían de conocerse.
-
¿Qué escribes?
-
Oh, es solo algo
que se me ocurrió después de la visita a
la abuela Cologne.
-
Ah si, y ¿puedo ver
que es lo que es?
-
Claro – dijo
extendiendo su cuaderno con facilidad dejando su pluma clavada entre su
desordenado moño – estoy segura que te puede resultar familiar.
Kagome lo observo, de nuevo con una playera verde intenso, casi
negro que marcaba muy bien su trabajado cuerpo, su cabello amarrado con una
liga y unos pantalones color caqui, unas mancuernillas iguales, verdes, a tono
con la playera de ese día, pero hoy, más que examinarlo, más que admirarlo,
quería ver su rostro normal, quería verlo descomponerse ante la lectura que
había planeado esa mañana, no pudo evitar esbozar una media sonrisa cuando lo
vio abrir los ojos enormes y su frente fruncirse, tal y como siempre hacia
cuando estaba confundido, su esposo no había cambiado en realidad en nada.
Inuyasha… Kagome… Kikyou…
-
¿que es esto?
-
Tienes muy mala
memoria Taisho, es que en realidad no te
resulta familiar nada de esto.
-
¿Por que…? ¿por
que estos nombres?
-
Bueno, nunca he
usado mi nombre en una historia y decidí intentarlo esta vez, por la sacerdotisa,
Kikyou siempre ha sido sinónimo de… traición para mi.
-
E…
-
El nombre del
protagonista, vamos la abuela misma dijo que ese era el nombre del hanyou ayer,
tienes muy mala memoria.
-
¿Que te hizo
Kikyou para que la odies así?
-
Yo… odiarla, no Taisho,
yo no la odio, le tengo pena, me traiciono por eso le tengo pena, una mujer que
traiciona a otra nunca lograra la confianza de otra, ¿me devuelves mi cuaderno
Taisho?
-
¿Por qué nunca
dices mi nombre?
-
Por que no
quiero, ¿me devuelves mi cuaderno?
-
Eso no es una
razón valida Hinagueshi.
-
Mis razones no
son importantes para ti Taisho, dame mi cuerno.
Ella era desconcertante, no sabía quien era ella, si la chica
que era tan fría, tan dura y que parecía que fuera su peor enemiga o la chica
que bailaba con una sonrisa sobre las mesas del Neko Hanten, o la chica que se
veía desvalida en sus brazos bajo la lluvia, ¿quien era ella?, ¿Cual de todas
esas mujeres era Hinagueshi Kagome?
Le extendió su cuaderno, cuando lo tomo pudo ver que no solo su
carácter era frió, ella estaba fría.
-
¿estas enferma
Hinagueshi? – dijo un tanto sorprendido por su propia preocupación por ella, de
esta forma tan… apasionada.
-
No, ¿por que?
-
Estas fría.
La vio recogerse algo desconcertada, y cerrar los ojos y la perdió
de vista al mismo tiempo, antes de poder entrar al túnel, la tomo de una mano y
la sintió durante esos 20 segundos de oscuridad, una sola cosa paso por su
cabeza en ese momento mientras podía sentir su temperatura poco a poco
elevarse, de una forma imposible una persona no podía manejar su temperatura a
su antojo… ÁMALA… su frió era una inmensa necesidad de amor.
Kagome se tranquilizo, las palabras de la anciana colocando
platones de sopa china en sus brazos sonó en su mente.
“Tus emociones deben estar balanceadas, mientras mas ira y mas
coraje será mas fría tu temperatura, mientras mas sensuales y mas amorosas se
volverán mas calidas, su mantienes tus emociones en equilibrio el frió que
creas con el control del alma de hielo te ayudara a que estas emociones no te
vuelvan a quemar por dentro”
Cuando ambos salieron del túnel los ojos de Kagome eran
chocolate líquido de nuevo, la frialdad se había extinguido de ella.
-
Lo siento, es que
soy algo celosa con mi trabajo y me precio algo, agresiva, la forma en la que
reaccionaste, ¿que pasa con mis nombres?
-
Tu… ¿que sabes de
mi vida Hinagueshi? – dijo sin responder su pregunta, sentía como si ya lo
hubiera hecho.
-
Nada, solo se de
tus ancestros., solo algunos libros que la abuela me ha regalado y nada mas, yo
no te conozco Inuyasha Taisho, solo conozco lo que he podido leer en ti.
-
¿Que has
leído? - dijo el joven de ojos dorados
que presiono la mano de la chica que no había soltado.
-
Que has
vivido… - “quizás lo mismo que yo” dijo
con dolor en su voz y recogiendo su mano de él – solo he leído libros de
mitología, solo es eso.
-
¿Y las
sacerdotisas?
-
Bueno llamarlas
la sacerdotisa del tiempo y de la tierra es muy poco personal, solo les di un
nombre… y Kikyou… ella es una persona en mi historia que no quiero recordar,
quizás tengas razón y deba cambiarle el nombre a la sacerdotisa.
-
Hinagueshi… - no
supo que mas decir, el dolor en sus ojos chocolate lo derritió, solo le dio su
cuaderno y no insistió más.
Kagome se levanto del asiento y camino a la entrada del trasporte,
acaban de entrar en la universidad.
-
Que tengas un
buen día Taisho.
-
Gracias – dijo y
la chica bajo del autobús sin mirar de nuevo atrás. – Kagome.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
La profesora de historia de la literatura seguía hablando sobre Murasaki
Shikibu y la historia de Genji mientras ella había quedado perdida en el
infinito en los recuerdos, ella sabía eso, los resquicios del alma de hielo no
la dejarían ser nunca como era ella misma, no podría sentir amor, ni odio, ni
nada, si no hasta el momento que ella quisiera soltar definitivamente sus
emociones, y no podía, no quería, no quería volver a sentir esa sensación que
le había quemado el alma y que había combatido tanto.
------------------------------------Flash Back
------------------------------------
Había pasado el examen de ingreso en la facultad de letras con
honores, había estudiado muchísimo y las letras eran su pasión, así que había
asegurado un lugar en medio de mucha competencia, su curso empezaría hasta 6
meses a su pesar, no iba a quedarse en casa durante esos 6 meses para perderse
en sus memorias como los últimos meses había hecho, esas vacaciones forzadas
había tomado una maleta de viaje y había empezado un viaje sin rumbo, curioso
fue, que el rumbo parecía haber sido trazado desde un principio, al contrario que ella había planeado ir y venir
por todo Japón al menos lo que sus ingresos le fueran suficientes y regresar a Kyoto, pero en el momento que había tomado
un tabloide de publicidad y había leído el Neko Hanten en l distrito de
Nerima, había decidido ir allí como su primer destino… quizás el destino fue
quien decidió que fuera su primer destino y el único.
La chica camino por el pueblo con tranquilidad parecía un
distrito tranquilo, los canales, las calles que los ancianos regaban, un
curiosos panda barriendo fuera de una consultorio de puntos de presión y
moxibustion fue la cosa mas curiosa que encontró, y luego llego al Neko Hanten,
un curioso negocio con un fuerte estilo chino, el aroma del ramen que salía
casi voluptuosos del lugar, entro sin pensárselo mucho al lugar. Todo dentro
era actividad, las mesas bulliciosas y activas, los palillos haciendo ruido en
los platones hondos de los platillos, era un lugar agradable.
-
bienvenida al
Neko Hanten, pase, pase señorita – dijo un joven tendero con unas enormes gafas
y cabello largo, negro y liso cayendo por su espalda.
Cuando Kagome lo vio solo pudo pensar en otra persona por orden
de asociación.
Inuyasha…
La chica siguió al joven que tropezó más de tres veces hasta
poder llegar una mesa vacía y la dejó
allí, después de sus mangas sacó un vaso, un servilletero, palillos y un
florero pequeño con una flor de Nadeshiko, ella miro asombrada el truco.
-
que desea comer?
-
Oh, pues no lo
se, ¿cuales son las especialidades?
-
Espere le traeré
la carta aquí.
La chica lo vio ir a la cocina y tropezar una ves mas antes e
poder llegar allí, a pesar de lo grandes que eran los anteojos seguro
necesitaban mas aumento, cuando desapareció por la puerta su cabello ondeo una
vez mas contra el aire a su alrededor por su velocidad, no, no era tan bello,
le faltaba el plateado electrizante de Inuyasha, seguro ningún ser vivo mas
podía tener un cabello así, bueno quizás Sesshomaru pero nadie mas, pero era
casi el mismo largo, en ese momento se pregunto donde podía estar ahora, como
se sentiría.
“Claro quizás ahora mismo se esta consolando en los brazos de
Kikyou y tu preocupándote por él, estúpida”
Quiso poder ser como él, que cada que perdía la paciencia
terminaba rompiendo algo peor no, solo se trago ese sentimiento y miro
adelante, el joven de gafas regreso pronto con ella.
-
aquí esta
señorita.
-
Gracias-dijo y miro
la carta la variedad de platillos chinos era asombrosa, el menú era muy
variado, había como unos 15 platos diferentes de sopa china y por el uniforme
del chico podía adivinar que los dueños venían de allí mismo, debía estar
simplemente delicioso. – bien que sea una platón de Yakisoba y Nikuman de
cerdo.
-
El día de hoy la
abuela hace una lectura de te gratis si compras su te especial de flor de loto,
¿le gustaría probar?
-
¿Lectura de té? –
dijo mas que como duda como pensando en la opción, no es que saber de su futuro
fuera la cosa mas apetitosa de ese día.
-
Oh si, la abuela
es la mejor le aseguro que le gustaría probar, quizás sabe lo que le depara su
destino de vuelta a casa.
Kagome lo miro con cara de “¿como sabes que soy una turista?”
que aun con lo ciego que parecía el chico, podría leer perfectamente.
-
Oh no se asombre
aquí en Nerima de alguna manera siempre llegan forasteros y siempre es fácil
reconocerlos, sobre todo si llegan con una maleta de viaje tan grande y sin un
paraguas rojo.
-
Si, lo olvide –
dijo con una sonrisa de circunstancias – bien no pierdo nada esa bien, aceptare
el té.
-
Muy bien, yo le
diré a la abuela, bienvenida enseguida vuelvo con su orden.
-
Gracias…
-
Mouse – dijo el
chico con una sonrisa amplia.
-
Gracias Mouse, yo
soy… Hinagueshi Kagome.
-
Muy bien
Hinagueshi, no tardo nada.
Después de un rato le llevaron los platos que había pedido, mas
no el té, no le puso atención, la comida era deliciosa en realidad, la cocinera
era muy hábil sin duda, termino satisfecha por completo, cuando hubo terminado,
una extraña anciana vestida de verde se acerco a ella subida en un bastón con
su taza de te en una copa pequeña y negra fumando al tiempo con una larga pipa.
-
aquí estas su te
señorita, solo debe dar un sorbo y después yo leer su fortuna, si su historia
resulta interesante la comida será gratis.
-
Muy bien –dijo
con una sonrisa, si esta anciana de verdad sabía leer la fortuna se podía haber
ahorrado los 1500 yens que había sido de la cuenta completa.
La chica recibió la copa y como le pidió solo dio un solo sorbo
al te, y le devolvió la copa, la ancianaza tomo en su mano y brinco sobre su
mesa, Kagome la siguió con la mirad, una repentina aura azulina la cubrió y vio
como esa energía hacía que el té se evaporara la sorprendió mucho y cuando la anciana
abrió sus ojos grandes, al ver el fondo negro de la copa marcado por el te, la
miro y le sonrió.
-
tan joven Kagome
y ya eres una mujer que esta muerta.
Kagome la vio con los ojos muy abiertos, era una verdadera
adivina, no podía ser que supiera eso, solo ella y su familia lo sabía, era
imposible.
-
Señora…
-
Déjame continuar
– dijo la anciana mirando la copa – parece niña que usted acaba de obtener un
almuerzo gratis en mi restaurante – dijo y empezó a seguir las líneas que había
en l taza – segura te gustaría saber lo que pasa en el mundo que tu no ve
Kagome.
-
Si.
-
Bueno… tu esposo
esta muy triste, se siente muy arrepentido por lo que te hizo, tu amiga esta
también muy deprimida y asustada, su esposo la a seguido molestando pero, tu
abuelo esta enfermo, pero no grave es alguna enfermedad que tu ya conoces, tus
amigos están muy tristes pero empiezan a resignarse a tu perdida, el que mas
sufre es tu esposo pequeña.
-
Inuyasha… - dijo
enojada y apretó sus manos en la mesa, la anciana la volteo
a ver y soltó una divertida carcajada – ¿De que se ríe?
-
Sabes lo que pasa
con tu energía cuando te enojas así, cuanto tiempo te has estado conteniendo en
expresar lo que sientes.
-
¿Que dice?
-
La ira que has
acumulado por dentro ha hecho que crees una energía muy poderosa, serias
excelente para aprender un par de técnicas mías ahora mismo, serias
increíblemente fuerte con una sola, podrías incluso derrotar a mis mejores
alumnos.
-
No se de que me
esta hablando.
-
Pero lejos de ser
algo bueno niña no lo es, si continuas así vas a explotar de una forma que no
podrías ni siquiera controlar tu misma, te harías un grave daño, el destino te
ha traído a mis manos en el mejor momento, pones en peligro tu vida si sigues
así.
Kagome la miro ahora asustada, ¿en peligro su vida?, ¿que quería
decir como eso?, ella estaba sana, completa, tenía hambre y todo no se sentía
mal. ¿Cómo una persona sana podía morir solo por sus emociones?
Debía reconocerlo ella haba adquirido un profundo temor por la
muerte, saber que todas las personas que una vez la habían conocido creían que
estaba muerta, cada mañana al mirarse al espejo y ver a es pelirroja del otro
lado se llego a preguntar si ella en realidad estaba viva, si esa persona no
era otra, siquiera el nombre era el mismo, si, le había tomado un miedo enorme
a la muerte, por ello siempre comía, siempre se mantenía sana, la tristeza
nunca la mataría, se acostumbraría tanto como a comer la ira, pero nunca creyó
que un día alguien le dijera que eso ponía en peligro su vida.
-
¿Cómo? – su tono
asustado no podía ser mas evidente.
-
La tristeza niña
pudre el alma, podrás estar fuerte y sana, peor un día si dejas dentro de ti
todos esos sentimientos, no podrás controlarlos, yo no puedo decirte que te los
puedo quitar solo puedo ayudar a darles una forma y una energía que puedas
utilizar y sacar en energía.
-
No la entiendo
-
Ven a vivir
conmigo unas semanas, solo eso te pido y te enseñare una técnica que te salvara
de esa muerte.
-
Lo haré, - dijo
sin detenerse a pensarlo un minuto, de pronto todas sus decisiones se vieron
resumida a eso, un si o un no.
-
Bien, veremos que
dice el prometido cuando encuentre a otra alumna para enseñarle el alma de
hielo.
------------------------------------End Flash Back
------------------------------------
-
Kagome. – la voz
de una joven a su lado la arrancó de sus recuerdos.
-
Ah. – fue la
única cosa que pudo decir
-
La clase ya
termino Kagome, - la miro la chica de cabello castaño con curiosidad - vamos a
casa u ¿harás otra cosa hoy?
-
No, no vamos a
casa
-
Oh por fin, fin de
semana tengo tantas ganas de llegar y arreglarnos para ir a fairyland
-
¿Cuando dije que
iría contigo? – dijo solo para hacerle cotilla mientras levantaba sus cosas y
las metía en su usada y vieja mochila amarilla.
-
En medio de esa
laguna mental que tuviste en esta clase de 2 horas de la cual se que no
escuchaste nada.
-
Sango…
-
Vamos, seguro
podemos encontrar de nuevo a alguien para que vaya contigo.
Sabía que Sango en realidad había dicho entre líneas “seguro
podemos convencer a Inuyasha de nuevo para que vaya contigo” ella solo suspiro,
la ultima persona que quería que se enterara de todo era Sango Takeshi, era una
gran persona quería y era buena con cuanta persona se le atravesara en su
camino, pero de la misma manera sabía que podía odiar, y de alguna manera el
error que Inuyasha había cometido era con ella no con el mundo, no se lo
pondría en su contra, y a Sango y Miroku
realmente les agradaba Inuyasha.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
-
A fairyland
-
Si, a fairyland
-
¿Ira Kagome? –
fue la primera cosa que pensó y lo dio en voz alta quizás sin pensarlo.
-
Si no quieres que
vaya, yo solo - dijo Miroku casi con
sarcasmo.
-
No, al contrario.
–respondió el chico de los ojos ámbares enseguida
-
¿Te gusta verdad?
-
A quien no le
gustaría, es hermosa, tú mismo me lo dijiste
-
Digo si claro que
te gusta pero quiero decir, realmente te gusta, tiene un carácter
que veces hay que pensarlo mucho para
dar el siguiente paso y convencerla de hacerlo.
-
Mi interés no es
ese – dijo por reflejo, el no estaba buscando una conquista ¿cierto?
-
¿Ah no? y si no
lo ese ¿cual es? - dijo el chico mirando
al joven de cabello plateado por primera vez desde que lo conocía con un leve
sonrojo.
-
Iré con ustedes –
dijo sin responder a l pregunta - pero invítenla también, solo espero que no se
niegue al saber que iré yo.
-
Está bien.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
La tina despedía el agradable vapor de cuando el agua estaba en
su punto justo, lo curioso, Kagome no tenía una toma de gas hacía el baño, solo
agua fría.
Ella tenía los ojos cerrados dejando avanzar su mente en una
imagen específica.
------------------------------------Flash Back
------------------------------------
-
dime que si – los
pasos eran rápidos y resonaban en un ritmo constantes en la acera.
-
No. – dijo
tratando de ir un poco mas rápido que el chico apenas lográndolo.
-
Dime que si. –
repitió, la alegría corriendo su sus labios.
-
No. – dijo cada
vez mas rápido con ganas de echar a correr.
-
Dime que si
Kagome Higurashi. – o le perdió el ritmo
nunca.
-
Ya te dije que no
Inuyasha Taisho, ¿en que idioma te lo digo?, no quiero.
-
Mentirosa, yo se
que si quieres.
-
Inuyasha ¿como
quieres que te lo diga?, NO, no y no, no quiero ser tu novia.
-
Sabes que eso es
mentira. – dijo completamente seguro de si mismo.
-
Ahaaaa déjame en
paz.
El chico la había seguido hasta las escaleras del templo al día
siguiente que había llegado de su viaje y él la había ido a encontrar a la
estación, estaba decidido, él quería a esa chica y no solo como su novia, si
mas bien hasta su esposa, pero por un lado tenía que empezar, si iba a decirle,
si quería ser su esposa, no solo le diría no, si no que le pondría a la policía
encima por hostigamiento, tenía que ir despacio.
Por fin en la escalera se decidió a acorralarla, la tomo de un
brazo y la detuvo, la chica lo volteo a ver con las mejillas rojas y el no
quería mas que caer en besos sobre esas dos manchas rojas en su rostro.
-
Solo dame tres
buenos motivos para que no quieras ser mi novia.
-
Me lo pones muy
fácil. – dijo con tono de reto.
-
Dámelas. – dijo
confiado y con una sonrisa que podía ser desde el matiz de arrogante bordeando
en lo sexy
-
Eres un
mujeriego, has andado con la mitad de las chicas de toda la secundaria, no me
gustan los chicos así.
-
No lo haré mas,
lo juro, me lo quitaras no lo ves, si ando contigo nunca mas volveré a andar
con nadie mas que no seas tú, no mirare siquiera a otra mujer.
-
Eres mayor que yo.
– dijo como lo primero que se le ocurrió.
-
No puedo hacer
nada por ello, pero te juro que nunca me dejare crecer la barba, además de que
se me vería como a papá Noel, nunca me pondré un traje a de no ser que sea
absolutamente necesario.
-
Y no quiero. – dijo
con energía.
-
Esa no es una buena razón – dijo atrayéndola a él
– por que es una mentira.
-
Inuyasha…
-
Sabes que adoro
la forma en la que suena mi nombre en tus labios Kagome.
La abrazo ella ya no opuso resistencia, era hermoso estar
encerrada en su calor.
-
Ahora yo te daré
tres buenos motivos para que quieras ser mi novia, Kagome Higurashi.
-
Dime.
-
Bueno numero uno,
no vas a encontrar un chico mas guapo que yo en todo Japón, si no tuviera que
manejar los negocios de mi padre lo único que podría ser, es modelo.
-
Oh Dios, me
asombra tu modestia. – dijo sardónica.
-
Numero dos, seré
tu esclavo, por completo, lo que sea que me pidas te lo daré, lo que quieras
que sea, lo seré, si quieres carne de canguro para la cena yo mismo iré a
matarlo y traértelo con una rodaja de queso de la luna.
-
Estás loco. –
dijo tratando de aguantarse la risa.
-
Y numero tres…
nadie Kagome Higurashi, nadie, en el mundo - dijo teniendo su rostro apenas a
centímetros – nadie en el mundo va a poder amarte mas que yo, te lo puedo
jurar.
Y la besó, fue un beso dulce, calmado, tierno y suave, como ser
tocada por un pétalo de rosa y la mantuvo así durante tortuosos minutos, cerca
de él dejándola anegarse en su aroma y su cuerpo calido.
-
Te lo pregunto de
nuevo Kagome Higurashi, ¿quieres o no quieres ser mi novia?
-
Supongo que no
tengo otra opción.
-
No, no la tienes.
Y la volvió a envolver en un beso dulce y poco a poco mas
apasionado, la oyó suspirar satisfecha cuando sus uñas afiladas recorrieron sus
brazos con cuidado.
-
Ahora solo tengo
otra pregunta, preciosa.
-
Dime – dijo
colgada de su cuello aun en las escaleras del templo.
-
Kagome ¿quieres
ser mi esposa?
-
No – dijo
soltándolo y separándose como si mordiera – nunca Inuyasha Taisho.
------------------------------------End Flash Back ------------------------------------
Sonrió, y el agua se puso ligeramente mas caliente, se lo
permitía poco pero era necesario, no se había dado cuanta en la mañana que se
había puesto fría con Inuyasha. Eso era malo, no lo había hecho concientemente.
------------------------------------Flash Back
------------------------------------
-
abuela en serio
duelen. – dijo la chica.
-
No lo estas
haciendo bien niña anda concéntrate.
La técnica de el alma de hielo que Kagome estaba aprendiendo era
diferente, originalmente la técnica trata de concentrar las emociones negativas
de la persona para poder crear la energía mas sin en cambio la energía de
Kagome ya estaba allí, latente y clara, alterarla solo haría que la chica
pudiera sumirse en una depresión intensa de la que no la podría sacar. La suya
trataba sobre darle una calor especifico a esas emociones y poder sacarlas en
calor o frió de su cuerpo, seria una forma de expresar sus emociones solo por
su temperatura corporal y por su energía en ataque, los ataques eran
devastadores considerando la energía que ella pusiera en ellos, había hecho un
huracán del tigre increíblemente poderoso en su primer encuentro con Ranma
Saotome que ni siquiera había planeado, el único error que Ranma había cometido
era uno, parecerse demasiado a Inuyasha Taisho.
-
Calor Kagome.
Kagome se concentro en la ceremonia de graduación de Souta del
preescolar y de su cuadro de honor, un recuerdo previo a conocer a Inuyasha,
incluso su padre aun vivía en ese momento, por ello era especialmente bello.
-
Tibio.
Kagome fue a uno de sus exámenes de literatura, repaso “nocturno
a rosario” en su cabeza mientras veía con orgullo a los profesores que la
calificaban ese día.
-
Más frió.
Kagome viaje a donde su madre lloraba en el panteón después de
un año de muerto su padre, se veía tan triste pero al mismo tiempo tan fuerte,
tener que cuidar a uno niño de 6 años y a una adolescente de12 no había sido
fácil.
-
Frió.
Inuyasha.
No hubo otro pensamiento, mas que ese el hielo quebró los platos
y la sopa callo helada en sus brazos. Ella gruño cansada y molesta de nuevo,
era demasiado frió.
-
Kagome tendremos
que trabajar todas tus emociones con tu airen Kagome, es el único que te saca
de balance.
-
No tengo ninguna
emoción que te provoque calor con respecto a él.
-
Ah no.
-
No, no la tengo.
-
Claro que si
niña, recuerdas el día de tu boda.
Kagome no pudo si no recordar el día de su boda, las flores
blancas, las velas alumbrando el lugar, el largo y perlado vestido la inmensa sensación de felicidad por cumplir
su mayor sueño.
-
Niña debes
aprender vivir con tus emociones hasta que encuentras el modo de sacarlas o
perdonarlas, mientas no puedas tendrás que aprender a expresarlas.
-
Si abuela.
-
Además me
gustaría ver que paliza le pondrás al prometido si lo logras, ninguna Niichieju
podría haber logrado un avance así
-
Yo no soy una
amazona abuela.
-
Oh creedme
algunas amazonas no tienes que serlo de nacimiento o de casta, solo nacieron
esa fuerza en su sangre y su aura y así lo eres tu, pequeña Niichieju
------------------------------------End Flash Back
------------------------------------
Y vaya que le había dado una paliza a Ranma Saotome cuando había
logrado retener su energía y esperarla su cuerpo mantenía su temperatura normal
de no ser que ella cediera a sus emociones y se volvía un termostato
descompuesto como ahora, no, no se lo podía permitir, demasiada practica tirada
a la basura, eso no era justo.
“Déjalo ir”
Se levanto de la bañera, con ahora agua tibia y se enrojo en una
toalla, y empezó a preguntarse que pasaría con la boda de Ranma y Akane.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Fairyland estaba como
siempre con poca concurrencia cuando llegaron Sango y Kagome al lugar, como la
otra noche Sango salto a los brazos del apuesto chico de ojos azules en cuanto
lo vio, Kagome tuvo la libertad de ver a Inuyasha que se distrajo con la linda
escena, vestía un pantalón negro con una camiseta sin mangas blanca, diantre
sin duda su esposo estaba en su mejor momento justo ahora, su cabello blanco y
estilizado amarrado en una coleta baja y unas mancuernillas negras en sus
muñecas, cualquiera diría que eran un extraño síntoma de moda pero no, ella
quisiera que solo fueran eso.
-
Koban wa –dijo la
chica de negro acercándose al joven de cabellos plateados.
-
Koban wa
Hinagueshi. – dijo con una sonrisa para la chica de vestido corto y negro, se
veía hermosa en verdad su cabello suelto cayendo sobre sus hombros
descubiertos, sus ojos esmeralda brillantes. Se pregunto un minuto si Kagome
podría haber llegado a ser igual de bella a esa edad. – que bueno que has
venido.
-
Por lo que veo
finalmente te convencieron en venir, cual fue la mecánica de extorsión.
-
Ninguna solo una
petición.
-
¿Cual?
-
Que tú estuvieras
aquí.
-
Eres todo un casanova
verdad Taisho.
-
Solo – dijo y le
ofreció sus brazo cuando sus amigos había terminado con sus arrumacos y Sango
lo jalaba para ir a la música, ellos se quedaban atrás- no me gusto la idea de
quedarme asolas con romeo y Julieta.
-
A no, y prefieres
tratar con la fierecilla domada.
-
Jaja jaja jaja
jaja
Sango y Miroku ya estaban en la pista, ellos fueron a la barra y
ella pidió un granizado con jugo de manzana
(granizado…. Si lo confieso estoy viendo 6teen) él se sentó a un lado de
ella, no pudo evitar fijarse en sus largas piernas claras en ese vestido negro
que relucían atrayentes.
No había duda, ella le gustaba, de veras le gustaba, sus
sarcasmos, su carácter agrio y al mismo tiempo atrayente, como su con ella toda
la vida fuera a ser un reto constante, la única persona que lo había hecho
sentir en su vida así, era Kagome Higurashi, era curioso como otra Kagome le
hacía sentir lo mismo, ya no se podía negar, eran distintas, completamente
distintas, incluso físicamente era ella la que le gustaba, le gustaba.
“Y no puedo si no sentirme culpable por eso.”
-
¿Quieres bailar?
- Una chica de cabello castaño se acerco a Inuyasha y se colgó de su hombro,
Kagome solo miro la barra y su granizado sin prestar atención, que se fuera, no
es que en realidad lo quisiera cerca.
-
Lo siento, pero
vengo acompañado. - dijo el amablemente.
-
No te preocupes
por mi Taisho, ve y diviértete. – dijo ella sin siquiera mirarlo.
-
Anda no seas así,
tu amiguita ya te ha dado permiso.
-
Gracias pero no
dejare a mi amiga sola.
-
Bien, gracias – dijo
con desdén.
Kagome no podía dejar de mirar su granizado, ella lo entendía,
era el tipo de cosas que él hacía, era muy caballeroso, no importaba que mal lo
tratara, él seguía siendo igual.
-
no espero que
bailes como en el Neko Hanten pero puedes bailar conmigo.
-
Te intimidaría si
bailara así contigo.
-
Quieres apostar
que no.
-
Si.
Dijo y avanzo a la pista de baile entre los rítmicos sonidos de
la canción que tocaban en ese momento.
Otona ni natte iku koto no imi
Even now I don't understand
Nante wakaranai mama da yo
The meaning of growing up
Tener el contacto con su cuerpo era hermoso, era la mejor cosa
que había sentido entre sus manos, los
últimos años, nada se había comprado con el contacto que había tenido con el
cuerpo calido y delicado de Kagome, de la forma en la que sus brazos podían
rodearla por completo, y su aliento quedaba en su cuello, pero no esta vez,
Hinagueshi era distinta en su físico incluso, no la había dejado abrazarla si
no que se había puesto a espaldas de él y había dejado poner sus manos en su
estomago, su estomago estaba plano y bien definido mientras contoneaba la
cadera a su lado siguiendo la música.
Dakedo itsuka no ano ko ya aitsu
But I wonder
Imagoro doko wo
mezashite
Where that girl or that boy in my memory
Aruiteru n daros
Is now walking and aiming for
Kagome quería poder arder en llamas al poder sentir sus manos
calidas sobre su estomago y su pecho fuerte en su espalda, la sensibilidad, el
instinto que él despertaba en ella estaba latente, por que siempre tenía que
aceptar sus retos, por que no podía solo dejarlo salirse con la suya… por que
no podía solo dejar de desear su tacto su, cercanía, su calor, su cuerpo,
Inuyasha era su mayor centro de placer y deseo, desde que lo conocía y no podia
hacer nada por evitar eso, solo ansiaba sentir al menos una sola ve ese deseo
puro y simple irradiando de su cuerpo.
Yoake ga hayaku natta kono goro
Daybreak comes quickly these days
Kaze no nioi ga kawatta yo
The scent of wind has changed
Solo libertad, solo deseo recorriendo su piel al sentir sus
manos que la rodeaban y anegaba su nariz en su cabello, por que no podía sentir
esto con nadie mas, de las pequeñas aventuras que habían tenido esos 5 años, no
había hallado nunca esta sensación de solo querer que ella le perteneciera, la
misma que lo había arrobado al ver la profundidad de los ojos chocolate de
Kagome Higurashi un día, la misma que había sentido cuando vio un instante los
ojos esmeraldas de Kagome Hinagueshi el día de la conoció cuando lo miraron
como si pudiera reconocerlo, si no había duda, el sentir su aroma, que le
pareció casi conocido pero al mismo tiempo simplemente único.
Natsukashii you de mada minu you de
It seems familiar and unfamiliar
Kodou ga hayaku natte ku
It makes my heartbeat quicker
Itoshikute setsunai
Sweet and sad
Ella tomo sus manos y en un interesante giro quedo cerca de él
de su rostro y deseo perderse en sus ojos ámbar que la devoraban, quiso pensar
solo un segundo que ella solo era la mujer que él un día dijo amar, y que ella
era la chiquilla enamorada que podia sentirse feliz solo cuando la miraba.
Ano umi e to tsuzuku michinori mujaki ni
We ran through the road to the sea
Warai korogete hashiri nukete itta
Screaming with laughter innocently
Tooi natsu no hi
In the far away summer days
La música se volvió mas rápida, con más energía, con mas alma,
al igual que ella, de pronto empezó a moverse con una energía que él solo pudo
apreciar, era en un momento con las luces de colores del lugar como un rayo de
energía inquieta y viva, memorias hermosas de los días en que solo vivir
importaba llegaron a su memoria solo al verla bailar.
Ima mo mune ni nokoru osanaki bokutachi
The childhood memories
Sono saki ni matsu mirai no koto nante
Are still in my heart we never knew
shiru sube mo naku
What would be waiting for in our futures
“solo ser libre con él es posible” ella lo sabía de alguna
manera todo ese tiempo había vivido en una mascara delante de todos, solo él podía
reconocerla, que solo él sabía en realidad ver debajo de su disfraz y no podía
evitar sentirse solo feliz, solo quería eso, solo quería sentirse un minuto,
solo un solo minuto como ella misma, no tenía nada que fuera realmente en su
entorno y ahora tenía la pieza mas importante, él, la parte mas importante de
lo que ella había sido toda su vida, él había sido después de todo, el autor de
su forma de sentir.
Nokotta mono wa nokoshite mono de
What is left is what we chose
Guuzen nanka ja
nai yo
It's not casual at all
Uchuu no ishi ga aru to shita nara
If the universe has a will
Tashika ni
hataraita n darou
I think it surely worked on us
Yasashikute toutoi
Tender and precious
Él tomo sus manos y sintió el agradable calor que ella tenía en
su piel, sus ojos brillantes y extrañamente felices, este era Kagome, esta era
una distinta, de alguna manera esperaba que esta fuera la verdadera, se sentía
feliz con ella, su sonrisa no sensual, no provocativa, solo su sonrisa sincera.
Are kara dono kurai nanika o motomete
How many times have I sought for something
Mitsukete wa
mata ushinau koto bakari
Found and lost it
Kurikaeshita kedo
Since that time?
Él sonreía tan contento, por que no solo volver a su vida, por que
no solo quitarse su disfraz y darse una oportunidad, por que no, por que no.
Koko ni aru egao ga oshiete kureta yo
But your smile has taught me
Bokutachi wa ima mottomo eien ni
That we are now
Chikai basho ni
iru
In the closest place to forever
La calma volvió un poco para ella cuando la música cambio de
ritmo y se hizo un tanto sombría, “por que no puedo perdonar” llego tan
simple como su hubiera sido iluminada por un rayo “por que no estoy lista
para perdonar”.
Por que ella volvía a ser sombría de nuevo, por que parecía que
la alegría la abandona, por que se sentía miserable por eso, por que no quería
que eso pasara, cual era su necesidad por que ella siguiera sonriendo, por que
ella luciera de nuevo feliz.
La atrajo a él en un abrazo y no la soltó mas mientras nadaba en
las piscinas de sus ojos esmeraldas.
Ano umi e to tsuzuku michinori mujaki ni
We ran through the road to the sea
Warai korogete hashiri nukete itta
Screaming with laughter innocently
Tooi natsu no hi
In the far away summer days
-
Hinagueshi ¿Que
te molesta?
-
Tú – dijo sin más
y trato de que la soltara.
-
¿Por qué?
-
No me lo
preguntes Taisho, no te lo puedo decir, pero de alguna manera si te quedas
conmigo se que lo descubrirás.
-
Me quedare
entonces.
Are kara dono kurai nanika o motomete
How many times have I sought for something
Mitsukete wa
mata ushinau koto bakari
Found and lost it
Kurikaeshita kedo
Since that time?
Era solo una excusa para que él se quedara, para que siguiera
mirándola de esa manera, solo una excusa
para no perderlo de nuevo, solo un motivo, solo un deseo, ella quería que él la
descubriera y la dejara volver a si misma y al mismo tiempo era el deseo de que
él solo se alejara de su vida, que la dejar volver a ser la persona que ella
había inventado, que no la lastimara, era la pelea entre dos deseos intenso que
no sabía cual ganaría.
Koko ni aru egao ga oshiete kureta yo
But your smile has taught me
Bokutachi wa ima mottomo eien ni
That we are now
Chikai basho ni
iru
In the closest place to forever
-
no te entiendo
Hinagueshi.
-
No quiero que lo
hagas.
Le dijo y de nuevo lo dejo solo en la pista, ella deseaba
alejarse de él que no la viera un segundo más a los ojos o algo pasaría.
-
Hinagueshi
espera.
-
No.
La chica avanzo en medio de la pista y una mano la detuvo volteo
a ver esperando que sus ojos verdes pudieran ocultar el sufrimiento de sus ojos
marrones.
-
Kagome – dijo el
chico con tanto cariño.
-
Ranma. – dijo con
una sonrisa traviesa
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Sábado 25 de Marzo de 2006
1:13 a.m.
Para
cualquier comentario ya saben donde estoy ^^

Shian Shen
Mimi chan