Todos los
personajes de la serie de Inuyasha
pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece
a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha
Ahhhh… Ù_Ù aclarado
esto aquí vamos.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Capitulo
3:
Hitori
-
esto fue tu culpa
Inuyasha Taisho, nunca te lo perdonare nunca te perdonare, - la señora
Higurashi se había ido contra su pecho golpeando con ira - tu mataste a mi hija
tu has sido y esa maldita mujer, tu amante.
-
Kikyou no es mi
amante. – dijo sosteniendo a la mujer que se desvanecía en su pecho.
-
No me importa si
lo es o no, eso no evita que mi niña ya no este aquí ¡¡ Dios mío mi niña!! como
es posible que esto allá pasado.
-
Señora lo siento
tanto.
-
No hay modo de
que puedas pagar lo que has hecho Inuyasha Taisho, aléjate de mi familia,
aléjate de nosotros eso es lo único que puedes hacer.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Inuyasha salto en la cama, se limpio la noche del rostro con las
dos manos, de nuevo ese recuerdo que se
colaba en sus sueños, miro el reloj a su lado, eran las 6:30 am, solo a tiempo
para poder llegar a tiempo a su primera clase, giro su mirada solo 5 grados mas
y vio aquella foto, la chica de albo vestido y ojos chocolate.
-
Kagome…
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Kagome iba sola de nuevo en el trasporte, los días sábados era
raro que la gente subiera a ese transporte en particular, la universidad estaba
a las afueras de la cuidad y toda la gente esos días solía ir a descansar a los
parques del centro, el pañuelo blanco posado en su mano, la “I” grabada la
llenaba de memorias… ella había sido tan feliz esos meses que había durado su
matrimonio.
------------------------------------Flash Back
------------------------------------
Cinco pañuelos descansaban en sus piernas esa noche, las perfectas
“I” grabadas en las esquinas y uno solo con una “K” para su traje negro que tanto le gustaba, estaba
terminando en ultimo pañuelo blanco, el aro que tensaba la tela seguía firme,
la letra iba por la mitad del trabajo, estaba tan abstraída por el trabajo que
cuando oyó la puerta de la casa rechinar casi salto.
-
¡Dios mío! me he
olvidado por completo de la cena.
-
Tadaima – dijo el
chico que llego por su espalda y le dio un beso en la mejilla.
-
Okaeri nasai –
dijo con un tono extraño – Oh Inuyasha.
-
¿Que pasa
princesa?- dijo cuando ella le miro con cara de arrepentimiento.
-
Bueno… me
entretuve esta tarde y me he olvidado por completo de la cena, no se como paso.
-
Pero ¿que has
estado haciendo? – dijo con mas curiosidad que molestia.
-
Una niñería pura,
mira – levanto los pañuelos y se los mostró.
Él, tomo los pañuelos y se sentó a su lado, miro los pañuelos
blancos, el bordado era excelente letras rojas hechas a mano con una excelente
caligrafía y el pañuelo del traje negro con una “K” en color negro sobre el
fondo rojo, se veían de verdad hermosos.
-
Pero ahora mismo
preparare algo, no te preocupes. – dijo dejando la caja de agujas sobre el
sillón y levantándose
-
Ven aquí.
La chica se vio jalada de nuevo al sillón, no mejor dicho a las
piernas de la persona sentada en el sillón, y besos dulces empezaron a caer en
sus labios, se rindió a la suave intromisión de la lengua que buscaba entrar a
su boca, las manos de su esposo recorriendo su espalda cuando se habían abierto
camino bajo la blusa.
-
Inuyasha… - dijo en
un suspiro profundo
-
Dilo de nuevo, es
veneno escuchar mi nombre en tus labios, Kagome… - dijo mordiendo el lóbulo de
su oreja.
-
Inuyasha… - gimió
de nuevo cuando el paso sus uñas por su espalda, él sabía que algo despertaba
en su interior cada vez que hacia eso.
-
Kagome…
Él la cargo a horcadas sobre sus piernas y le saco la blusa en
ese lugar empezando a besar su pecho.
-
Inuyasha… acaso…
- su desordenada cabeza no pensaba con cooherencia cada vez que él la tocaba así
– no tienes hambre, no estas enojado por no haber preparado algo de comer.
-
Oh Kagome – dijo
cuando encontró el seguro de su sujetador por fin y lo desato – claro que tengo
hambre – dijo cuando devoro uno de sus seños que se había erguido a su solo
tacto - después de saciarla si quieres
pedimos una pizza.
Ella se arqueo y empezó a temblar cuando él subió su falda y
recorrió sus muslos con sus uñas, él sabía cuanto amaba ella eso…
-
a propósito –le
dijo al tenerla desnuda sobre el por fin – me encanta lo que hiciste con los
pañuelos
------------------------------------End Flash Back
------------------------------------
-
Konichiwa – dijo
el chico a un lado de ella trayéndola de vuela de sus recuerdos. – Hinagueshi.
-
Konichiwa – dijo
con una semi sonrisa al escuchar “su nombre” – Taisho.
-
¿Como te sientes?
– pregunto tratando de tener tacto e su voz al formular la pregunta.
-
Bien no te
preocupes. –dijo sin devolverle del todo la mirada, era una situación tan
extraña.
-
¿Puedo
acompañarte?
-
Siéntate. –
recogió la mochila y lo vio sentarse su
lado.
-
Esta vez no traes
tu banda personal contigo.
-
Oh no se acabo la
batería del e-pod y olvide cargarla de nuevo.
-
Pues me alegro –
dijo con una sonrisa.
-
Eso no significa
que vaya a hacerte caso de todos modos.
-
No pretendía que
lo hicieras Hinagueshi, solo esperaba que no sufrieras del oído a los 25 años,
música tan alta me hubiese ya destrozado los oídos a mi.
Ella se sonrojo, no pudo reprimirlo, de pronto fue como si esos
5 años no hubiesen pasado, miro el pañuelo en sus manos, sus comentarios
frescos y simpáticos, él no había cambiado nada le sonrió esa memoria que no hubiera podido recuperar
si él no se lo hubiera presado.
-
puedo preguntar
¿quien te aprecia tanto como para un detalle así?, es un dulce gesto ponerte
inicial es un pañuelo
-
¿no dijiste que
no me prestarías atención?
-
Oh bueno si no
quieres no lo hago.
-
No, ¿Cómo sabes
que alguien lo hizo para mí?
-
Oh, el trabajo es
demasiado delicado, incluso si lo hubieses mandado a hacer no hubiera salido
tan bien.
-
Bueno… - él miro
en sus manos el pañuelo blanco, sonrió un segundo ante el recuerdo y luego sus
ojos ámbares se volvieron una oscura miel – fue… fue mi esposa.
-
La mujer que
perdiste, entonces, ¿llego a ser tu esposa?
-
Si.
-
¿Tenía alguna
enfermedad?, ¿por que murió joven?
-
Fue un accidente
– dijo cerrando los ojos, Kagome pudo ver dolor en ese gesto.
Entraron al túnel mientras ella aun lo miraba, podía ser cierto,
podía ser dolor lo que se veían en sus facciones al hablar de ella, quizás solo
era culpabilidad, arrepentimiento, una mascarada que había aprendido a poner
para guardar las apariencias. Antes de que la oscuridad le diera oportunidad a
más conclusiones la luz se hizo de nuevo.
-
Toma - le
extendió el pañuelo – supongo que es un recuerdo importante para ti entonces –
“o al menos eso quiero creer” – gracias por lo de ayer.
-
No hice nada.
-
Te fuiste.
-
Tú me lo pediste.
-
Anda solo tómalo
y no hagas preguntas.
El chico sonrió como solo el podía hacerlo y tomo el pañuelo de
sus manos, un escalofrió los recorrió a los dos al tocarse levemente las manos.
El resto del camino permaneció en silencio sin saber que decir,
llegaron a la universidad.
-
me permites.
-
Si, adelante
Hinagueshi – se levanto del lugar para dejarla pasar.
-
Nos veremos
después Taisho.
-
Tenlo por seguro.
-
Eso parece una
amenaza.
-
Quizás lo es.
La chica no pudo evitar sonreír, pidió la parada y bajo el
autobús, después se quedo un minuto verlo alejarse de su facultad, un
pensamiento contradictorio empezaba a anidar dentro de ella… “espero que lo sea
Inuyasha”
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
-
Anda Kagome ya
cuéntame – la chica de estilizada coleta la interrogaba al salir de clase.
-
no hay nada que
contar sango, - dijo siguiendo caminando - deja de estar fastidiando.
-
Oh vamos, yo los
vi, venían juntos en el trasporte, no lo niegues.
-
Fue solo una
casualidad.
-
Mentira.
-
Caramba¡¡ nunca conoceré a nadie mas terca que tu
Sango.
-
En eso tienes
razón, - dijo la chica con cierto orgullo -
¿ya me lo vas a decir?
-
No paso nada,
nada de nada.
-
Oh ¿por eso
tenias esa carita de borrego a medio morir cuando te encontré?
-
Estas loca, deja
de ver cosas donde no las ahí Sango.
-
Oh entonces es
por eso que él te esta esperando en la entrada de la universidad verdad, solo
es otra casualidad.
La chica volteo a ver en
la entrada estaba el chico el portafolios color verde y su pantalón verde, su
camisa blanca, una muñequeras también verdes en sus muñecas y por un momento se
pregunto por que demonios el usaba su color favorito y por que no había notado
en la mañana como iba el vestido.
-
Hinagueshi,
Sango, que tal, ¿van saliendo?
-
Si, contesto
Sango que se acerco a prisa a plantar un beso en la mejilla del alto muchacho –
lamento las prisas, Miroku me invito a comer y no hay manera de que eso se
repita muy a menudo así que no quiero llegar tarde nos vemos Inuyasha.
-
Hola – alcanzo a
decir Kagome antes de que la otra chica estuviera ya parando un taxi y huyera
del lugar – sabes que Sango piensa que me estabas esperando.
-
Bueno quizá lo
hacia.
-
A si, y eso ¿como
para que?
-
Quizás por que
tenía planeado ir por un café y la idea de hacerlo solo no me entusiasma del
todo, ya lo oíste, Sango y Miroku tiene una cita si que, ¿que otra opción me
queda?
-
Café, con este clima,
cielos Inuyasha, donde vivías encima del monte Fuji, estamos como a 35°
-
Hey, podía bien
ser un café frió, ¿que dices?
-
¿Por que habría
de aceptar?
-
¿Por que no?
Vamos quien dice que no soy otro Miroku y no se presenta la oportunidad nunca
mas.
-
Yo… - “yo se que
no lo eres” los regalos casi todos los días desde un pequeño pez de feria hasta
un enorme oso de peluche que había salido, solo Dios sabe en cuantos miles de
yen lo probaban, por primera vez un escozor marco, ¿que habría pasado con todas
esas cosas? – esta bien, pero me gusta solo con pana así que tendrá que ser una
cafetería italiana.
-
Hecho esta.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Así llegaron al centro de la cuidad, comercios y tiendas parecían alzarse como
verdolagas, se reproducían como ratas una tras otra, “the italian factory”
era un sitio poco concurrido en realidad, con una buena vista a unos jardines
cercanos pero con los precios muy altos.
-
Cielos, ¿no
conoces otra cafetería más cara verdad? – dijo el chico al inspeccionar la
carta.
-
No, en realidad
no conozco otra cafetería mejor, prueba el mismo que yo.
En ese momento uno de los camareros se acerco.
-
Dos cafés fríos
con pana, y una canasta de dulces salados.
-
Enseguida
señorita
-
Estaba pensando
en al posibilidad de un café de moca sabes – dijo el chico apenas el camarero
se retiro.
-
Oh no lo hagas,
el de moca solo les sale bien caliente.
El chico no hizo mas que sonreír, sonreír con esa chica a pesa
del duro trato era casi un reflejo, cuando había sido la ultima ve que había
sonreído así con una chica.
-
mi esposa murió
poco antes de que pudiéramos solo cumplir un año de casados.
Kagome lo miro, eso la había sacado de guardia por que de pronto
se lo decía así de la nada.
-
Nosotros, había tenido
muchos problemas antes, supongo que yo la empuje a querer huir de mí.
-
¿Que problemas?
-
Yo… yo cometí un
error del que me arrepentiré toda mi vida.
-
Arrepentirse a
veces no hace que nada cambie.
-
Lo se, ahora lo
se – dijo mirando como una pareja caminaba tranquila en el parque que estaba
debajo de esa terraza. – quizás si yo no hubiese sido tan necio, si la hubiera
dejado en paz en un momento dado, ella aun estaría conm… no, quizás solo
estaría todavía viva.
-
¿Como murió? –
estaba curiosa por su versión.
-
En un accidente
automovilístico, yo la acorrale.
-
Tú estabas en el
accidente.
-
No, solo en
sentido figurado… veras solo unas semanas antes… después de ese horrible error
ella se fue de nuestra casa y regreso con su familia materna, en cuanto supe
donde estaba la busque, no deje de insistir, pero ka… ella era demasiado
orgullosa, tenía unos principios muy altos y perdonar algo como lo que yo hice
no cabía en su concepción del mundo, la acorrale, la obligue a huir y supongo
que la vida supo que ella lo estaba haciendo la ayudo a huir a donde nunca la
hubiera podido alcanzar así lo intentara.
-
Lo intentaste –
dijo de pronto como por reflejo Kagome.
Inuyasha no contesto quito una de las muñequeras y dejo su brazo
descansar en la mesa distraídamente mientras el camarero volvía con las bebidas
y el postre, ella miro horrorizada la profunda marca en su brazo, no, no era
una navaja, ni un cuchillo no nada por el estilo era una marca ancha como su
hubiera arrancado toda es parte de piel.
-
¿con que? – dijo
intrigada.
-
Con mis dientes.
Kagome estaba blanca, ella nunca se imagino que él hubiera sido
capaz de algo así, pensó un millón de veces que él estaría haciendo fiestas con
Kikyou después de su muerte, que incluso y quizás se hubieran casado e ido a la
Rivera francesa a celebrar, no se imagino un Inuyasha rompiendo sus muñecas con
sus propios colmillos.
-
estas loco
Taisho.
-
Lo estuve, - dijo poniendo la muñequera en su lugar -
estuve incluso internado, de allí mi interés por la psicología, después de esa
experiencia, mi camino parecía estar marcado a los negocios de mi padre pero no
después de esto, después de todo la forma en que mi princesa murió no fue para
menos.
-
¿Como? – “mi
princesa… Inuyasha…” –
-
el día 19 de
febrero ella compro un boleto por vía telefónica a Okinawa, la línea plateada
autobús 266, sabía que tenía unos
parientes en ese lugar, el autobús salía a las 10: 30 pm, me sonto un play
station de su hermano pequeño averiguar a donde iría ella, esa noche fui,
todo parecía en mi contra, lo averigüe muy tarde, cuando llegue a la estación
el autobús había partido, estaba dispuesto a seguirlo de no se por un apagón de
luz general en toda la cuidad quizás lo hubiera alcanzado, cuando después de
poder salir de la ciudad conduje 20 kilómetros, y entonces… - el chico calló,
miro con una enorme tristeza hacia afuera de esa terraza sin ver en realidad
nada claro – humo, fuego, gritos, todo confusión, el autobús había chocado, ese
autobús, de dos que iban juntos el destino quiso que ese fuera el accidentado,
un estupido automovilista ebrio se puso en el mismo carril que el autobús y en
un esfuerzo por evadirlo se precipito por una pendiente y… es curioso, pasaba
como en las películas, la presión fue mucha primero trono la batería, después
esto llego al sistema eléctrico de el autobús, y este al tanque de gasolina se
incendio y la perdí.
El silencio se hizo en la mesa,
la música de la cafetería llego a sus ojos, el mismo ambiente hizo que
la mirada de Inuyasha fuera una mas lastimosa, por que había terminado todo tan
mal, por que las cosas había tenido que ser de esa manera…
Katte na koto da to hyaku
mo shouchi no ue da yo
Vivo lado a lado, con las
memorias que tengo de ti
Sugu jyanakute ii
Es patético en mí
Boku ha hitori de
machitsuzukeru
Pero así es, no puedo
olvidarlo
Ella no supo que decir, ¿este era en realidad Inuyasha?, ese
chico que podía ver se le dibujaban lagrimas en sus ojos, solo una vez lo había
visto llorar, solo una y aun así esas había sido lagrimas rabiosas, coléricas,
estas eran lagrimas amargas, pesadas, increíbles “si, Kagome este es Inuyasha
con muñecas desgarradas”
-
se recuperaron
solo la mitad de los cuerpos, ni siquiera tengo un altar para sus ceniza, solo
una foto, mírala – Inuyasha abrió su cartera y le extendió una foto, ella de un
blasón rosado y él detrás de ella con una camisa semi abierta color azul, ella
mirándolo a él y él mirando alegre la
cámara, una de sus fotos favoritas sus argollas podían verse sin dificultad al
tenerla él atrapada en un abrazo por la espalda – era una mujer simplemente
bellísima.
-
Era casi una
niña.
-
Ambos lo éramos,
pero creme nos amábamos muchísimo, nos volvimos hombre y mujer juntos.
-
Puedo imaginarlo…
por que me dices todo esto a mí…
-
Por que me
gustaría que fuéramos amigos Hinagueshi
-
Amigos.
-
Si, me gustaría
tener par variar un amigo y lejos de lo hiriente que has sido conmigo tú me
simpatizas.
-
¿Por que yo?,
¿por que no Sango? ¿o Miroku?
-
No dudo que sean
excelentes personas, pero vamos, Miroku sostiene la confianza de un monje
budista pervertido y Sango la movilidad de una exterminadora de plagas.
Kagome no pudo evitar que una sonrisa divertida flotar en sus
labios, ni ella mima podía haberlos descrito mejor.
-
¿y yo…?
-
tú… tú solo eres
una niña depresiva que se sube a llorar a los árboles.
-
Taisho…
-
Oh vamos soy
demasiado curioso, se dice que los psicólogos solo somos los cotillas a los que
se les paga por escuchar y aun me gustaría saber por que llorabas ayer, pero me
da la impresión que no me lo dirás si no gano tu confianza antes.
-
Sabes que aunque
Sango tiene toda mi confianza tampoco sabe el por que yo estaba llorando.
-
Oh vamos,
Hinagueshi, que clase de psicólogo seria si no pudiera sacarte lo que escondes,
tu podrías ser mi trabajo de tesis.
-
Seria demasiado
trabajo.
-
Oh supongo entonces
que solo podré llevarte a mi cama entontes – dijo sorbiendo el primer trago de
su café – esto esta en realidad muy bueno.
-
Ni lo intentes
Taisho, ni siquiera lo pienses.
-
Que dices
¿aceptas entonces?
-
¿Qué? ¿ir a tu
cama?
-
Claro que no, que
seamos amigos.
-
Bien, no tengo
nada mejor que hacer con mi tiempo, además puedo sacarte todos los cafés que yo
quiera, ¿cierto?
-
Eres igual de
manipuladora con todos tus amigos.
-
Claro, tengo
planeado cada peso de mi economía y con mi trabajo como editora en el periódico
de la escuela, no me alcanzaría nunca para un lujo así.
Kimi to ita omoide ni
yorisoinagara ikiteiru
Si pudiéramos volver cuando
nosotros fuimos
Nasakenai boku dakedo
Sin un segundo para pensar
Ima demo wasurerarenai
Podría tenerte en mis
brazos y nunca dejarte ir
No hubo ningún apretón de manos, solo quedo en el aire la tregua
extendida, Kagome e Inuyasha eran amigos.
Lunes 20 de Febrero de 2006
12:17 am.
(Mi primer día de clases, dioses me debo levantar a las 6 de la
mañana T-T)
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:*
Para
cualquier comentario ya saben donde estoy ^^

Shian Shen
Mimi chan