Todos los personajes  de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahhhh… Ù_Ù aclarado esto aquí vamos.

 

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Capitulo 14:

 

 

Ten

 

 

Heaven

Hamasaki Ayumi

 

“solo quiero sentir esto una vez… solo una vez… después podré morir tranquila… Inuyasha”

 

“no quiero perderte, no quiero que te vayas, no quiero que huyas, quédate conmigo… quédate conmigo…. quédate conmigo

 

“Tocar, sentir, conocerse, todo y nada tenía sentido en un instante…”

 

 

Saigo ni kimi ga hohoende

Lo que tú directamente ofreciste

Massugu ni sashidashita mono wa

Por última vez con una sonrisa

 

¿Cómo se supone que debes reaccionar cuando un momento que pensaste que nunca pasaría de nuevo empieza a realizarse? ¿Cómo convencer a tu propia conciencia que ese instante es real, que no es un juego de tu imaginación?

 

Eso era ese momento.

 

La habitación del hotel estaba apagada, él no la había encendido siquiera ocupado en la seducción de ese cuerpo que parecía lacio y liquido en sus brazos, abrazándola por la espalda, dejando sus afiladas garras pasear por su estomago, él sabía muy bien lo que eso producía en ella, los suaves jadeos que no podía controlar la delataban. Cerro la puesta dejándolos a los dos en la oscuridad de ese recinto, camino el pasillo atacando su cuello, ella caminaba como sedada dejándose guiar.

 

solo quiero sentir esto una vez…solo una vez… después podré morir tranquila… Inuyasha

 

quédate conmigo” cada marca, cada caricia, cada beso era una exigencia, una suplica silenciosa que hacían su mente y su corazón “no quiero perderte, no quiero que te vayas, no quiero que huyas, quédate conmigo… quédate conmigo…. quédate conmigo” era la única cosa que parecía embargar su mente, no había lugar para otro pensamiento, no había espacio para nada mas, demasiado lleno, saturado por ella, por su calor, su aroma, su sabor, su tacto, su respiración, demasiado concentrado por no perderla, por convencerla, por llevarla al limite.

 

------------------------------------Flash Back ------------------------------------

 

-         déjame ir por favor, déjame ir.

-         No huyas  de nuevo

-         Solo déjame ir por favor, haré lo que tú quieras, pero déjame ir.

-         Lo que yo quiera

-         Si.

-         Entonces solo déjame amarte, solo una vez y podrás irte para siempre si tú lo deseas.

 

------------------------------------ End Flash Back ------------------------------------

 

Inuyasha sabía que tenia solo ese instante en el tiempo para poder conservarla, no importaba nada más, basta de errores, basta de venganzas o recriminaciones, durante esos 5 años de alguna manera sabía que no podía ser diferente, no importaba si ella lo había lastimado, si ella había podido perdonar lo que había hecho él, él podía sin siquiera pensarlo, perdonarla a ella, la amaba, más que a nada y solo tenia ese instante detenido en el tiempo para poder convencerla de quedarse a su lado.

 

-         Kagome…

 

Su voz era un poema cada vez que decía su nombre de ese modo, la resonancia afilada, ronca y gutural de decir su nombre mientras era una pared en su espalda era maravillosa, la forma en que sus uñas largas y afiladas rasgaban con suavidad por su estomago, como ese rasguño casi peligroso encendía de nuevo en ella algo que había estado completamente dormido por tanto tiempo, que no creía que fuera realidad que siguiera en ese momento con ella.

 

-         Inuyasha… – resbalo por su garganta sin siquiera notarlo.

 

Inuyasha la sostuvo más fuerte, casi quiso llorar, al escucharla decir su nombre así, amaba como sonaba su nombre en su boca, con nadie nunca había sido igual, solo ella podía decir su nombre de un modo que pudiera llamar a cada alma que habitaba dentro de él, desde la más antigua.

 

Llegaron a la pieza principal de la habitación después de cruzar por el pasillo, la luna casi oculta en medio de las nubes de la lluvia que caía afuera le daba solo un poco de luz, la suficiente para ser dos sombras ellos en medio de la noche y la cama una pieza más en la cantidad de objetos en el cuarto.

 

Todo empezó entonces.

 

Tada amarini kirei sugite

Fue simplemente tan hermoso

Koraekirezu namida afureta

Que le di el paso a las lágrimas

 

El ritual de quitarse toda la ropa fue lento… calmado… sensual… sin la enajenación de los amantes ciegos que no saben lo que hacen, por el contrario, concentrados y atentos de cada ardiente mirada de ambos al ir cayendo una a una todas las prendas que cubrían los cuerpos, una falda azul… una blusa negra… una camisa blanca… un pantalón negro… miradas ardientes que atravesaban la poca e innecesaria ropa que quedaba en los cuerpos de ambos, disfrutando del tacto que producía dicha operación, las yemas suaves de las manos de ella, recorriendo su estomago con demasiada delicadeza, frías y temblorosas, por frió o por expectación, no lo sabía, no quería preguntarlo, no quería romper el momento, las afiladas garras de él, que rasguñaban su espalda  al buscar el seguro del sostén que cubría sus senos.

 

Cuando ambos cuerpos ya no los cubría nada, cuando hasta la censura había quedado apilada con la ropa en el piso subieron a la cama, una energía caliente los rodeaba, la mayor emoción que había deseado Kagome todo ese tiempo, esa necesidad que había sentido una y otra vez volviéndose un acto, con él, solo con él, había extrañado tanto esa sensación de libertad contrarestada por la conciencia de saberse suya, era extraño y de algún modo no podía dejar de ser completamente maravilloso, cada emoción de su corazón y su alma despierta en ese momento, como un instrumento musical, que respondía a su tacto, sintió como las más bellas lagrimas bajaban por sus mejillas, las que él limpiaba con sus labios, lagrimas simples de felicidad.

 

Ano hi kitto futari wa

Seguramente ese día

Ai ni fureta

Dos de nosotros sentimos amor

 

Tocar, sentir, conocerse, todo y nada tenía sentido en un instante…

 

Kagome tenia los ojos cerrados y el corazón abierto, por ese solo instante decidió olvidarse de todo, de dejar su cuerpo actuar a su voluntad y sus emociones, que los cubrían como una sabana blanca y caliente, amarlo, era lo único en lo que quería pensar y lo único que tenia sentido en ese instante.

 

Sentir la seda de su cabello entre sus dedos, obscuro y fulgurante que se esparcía por la cama y por su cuerpo

 

Inuyasha podía jurar en ese momento que la visión que tenia de Kagome era sin duda la más bella que hubiera tenido en toda su vida, la joven mujer con la única prenda de su cabello suelto, regado en la cama como tinta negra, haciendo caminos por su pecho cubriendo parte de sus hombros y sus pechos, su demás cuerpo iluminado por la luna, vulnerable, delicado, como una muñeca de porcelana, demasiado frágil que daba incluso miedo tocarla por el peligro de romperla.

 

Sentir la vehemencia de su mirada sobre ella

 

El corazón de Kagome estaba acelerado solo por la expresión de su mirada, parecía poder ver dentro de ella misma con esa mirada, la observaba con tanto amor en ese momento, no podía saber que era lo que Inuyasha estaba sintiendo, quizás lo mismo que ella, que ese momento parecía tan irreal. No quería pensar, no quería, subió cerca de él y lo abrazo con dulzura, queriendo transmitir el mismo pensamiento a Inuyasha “solo no piense más” dejo sus dedos vagar desde atlas y descendiendo, despertando él instinto de él también, recorriendo los mismo senderos que había descubierto uno del otro en sus cuerpo, esperando que no hubiera nuevos caminos marcados, que siguiera siendo el mismo amante que ella conocía, que nadie hubiera borrado las marcas que había dejado pegadas en su piel

 

Sentir electricidad corriendo por su espina al sentir sus finas manos en su espalda

 

Él no quería abrir los ojos, no quería abrirlos y darse cuanta que era solo un sueño más de los muchos que había tenido con esa mujer que había sido su esposa, pero sentir como en un acto instintivo ella enterraba sus uñas en su espalda, descender con sus uñas rasguñando su piel por su espina, lo hizo abrirlos de pronto, sonrojada, sudorosa, sin aliento, allí estaba ella, allí estaba Kagome Higurashi, ese fantasma que había venido a visitarlo en sus sueños tantas veces, a la que con la imaginación había tomado más de mil veces, mas esta vez era real, sus manos, su aliento, su tacto caliente, recorriendo los puntos erógenos que ella misma había creado en su cuerpo. Era real, completamente real, y él tomo esa realidad con un beso ansioso y apasionado, quería poder volver a alimentar su alma con el sabor de sus labios, probar cada parte de su cuerpo, llenarse de ella.

 

Sentir la exquisita sensación de su boca y sus dientes sobre su busto

 

Su saliva hacia un camino caliente a través de su cuello, sus dientes rasgando suavemente la piel, dejando una marca roja en la piel, bajando lentamente deleitándose en recorrerlo todo, marcarlo, apropiándose de él, ella solo pudo sostenerse de las sabanas de la cama, dejarlo recorrer, dejando su saliva pegarse a su piel, caminando cada vez más abajo, como las suaves hebras de su cabello la acariciaban desde el estomago a las piernas, como su peso se sentía sobre ella.

 

El sabor de su piel seguía siendo tan dulce, tan placentero, tan virginal, tenia tanta presencia suya aun en su piel, como si nadie más la hubiera masillado con otras manos, resbalo hasta sus pechos los cuales mordió y besó con deleite, recibiendo aliento como un recién nacido, sintió como ella arqueaba su espalda y suspiraba profundo, la miro con sus ojos nublados, como ella recargaba su cabeza contra la almohada y se sostenía con fuerza, como trataba de contener ese estimulo intenso en su cuerpo, lo repitió de nuevo con su otro seno solo para verla repetir la acción de nuevo.

 

-         Inuyasha…

 

Repitió de nuevo, ese conjuro que repetía una y otra vez, no olvidado, como si lo llamara a ella como una sirena, él se acerco a sus labios respondiendo el llamado y la ahogó en un beso que ella respondió con la misma intensidad.

 

Watashitachi wa sagashiatte

Nos buscamos uno al otro

Tokini jibun o miushinatte

Perdidos a la vez en nosotros mismos

 

Sentirse prisionero entre sus piernas presionadas en su cadera.

 

Tocar su piel era la mejor sensación que había sentido en tanto tiempo, como sus piernas acariciaban la suya, como se enredaban con las suyas, como lo atraía más a él, posesiva, amante, como había sido siempre, como era Kagome Higurashi.

 

se mío por una noche más Inuyasha” ella había dejado su cuerpo actuar, atrayéndolo más cerca de ella, pegándolo a su cuerpo dejando descansar su peso sobre ella, como él se sometía a esta prisión con jubilo, como él la atraía a ella también enredándose con ella, resbalando con su piel sudorosa, besando su piel, dejando caer su aliento caliente en su cuello.

 

Sentir una pequeña capa de sudor entre sus piernas unas junto a las otras.

 

La cercanía era una bendición, como los dos cuerpos compartían su calor, como los movimientos de esa danza creada por los dioses se marcaban si que nadie llevara un compás, pero siguiendo un ritmo exacto y preciso, como cada movimiento los acercaba más sin notarlo, como piel y piel compartían su propio sudor, él colocado entre sus piernas, ella sobre la cama recibiéndolo,  era un deleite como el sudor bajaba por su cuerpo y se acumulaba en sus piernas.

 

Sentir  el deseo crecer cuando ella en espasmos exigía oxigeno a su cuerpo en medio de jadeos.

 

Todo su cuerpo estaba tenso ante el placer que le producían sus caricias, resistiendo y aguantando el placer por dentro, tratado de mantener el control mínimo de su cuerpo solo para poder prolongar el momento lo más posible, poder adentrarse mas lentamente en lo que Inuyasha le proporcionaba en ese momento, sus pulmones estaban al limite, le costaba mucho trabajo respirar, y por lo contrario a lo que el instinto de súper vivencia marcara, esa sensación de tener que gemir para poder recuperar el aire le encantaba.

 

Ella gemía con un tono en su voz era droga inyectada en su cuerpo, sentir su deseo regarse por su cuerpo, sintiéndola tensa y resistiendo, su piel entera caliente recorriéndola con las manos, sintiendo esa ligera capa de sudor por todo su cuerpo como arqueaba su cuerpo, como ese gutural y hermoso sonido nacía en su pecho y salía de sus labios, pegados a su pecho, sintiendo el aliento caliente de su mujer en su propia piel.

 

Sentir la sed de él aumentar cuando supo que el aire la faltaba en casi gruñidos saliendo de su boca.

 

Gimió de anticipación cuando un ronco y profundo gemido salio de la boca de Inuyasha, como sus caricias se hacían más intensas, como recorría la cara interna de sus muslos y sus uñas la rasgaban sin cuidado, como sus afilados y extraños colmillos la rasgaban en el cuello, era tan bello sentirlo así, dejando su control a un lado, poder sentir esa sensación casi animal que él le transmitía siempre, violenta, peligrosa, pero de una forma extraña, sensual, excitante, desarrollaba una especie de ser que le era imposible aplacar cada vez que él le demostraba su propio deseo, solo había una manera de calmar ese deseo, busco de nuevo sus labios con desesperación y lo beso de lleno, dejo sus manos resbalar por su espalda y lo aprisiono en sus piernas.

 

Sentirse casi en agonía cuando su sexo choco contra el suyo

 

-         ahgg – se quejo contra su cuello, tratando de sostenerse, cuando sus sexos chocaron, cuando se sintió cobijado por ese espacio, vivo y cliente entre sus piernas,  cuando el aroma de su excitación le lleno los sentidos, sintió sus uñas casi enterrarse en su piel, pero no pudo detenerlo, sintió como el cuerpo de ella respondía, como se tensaba aun más de lo posible enterrando su cabeza en la almohada en un gemido alto.

-         Inuyasha…

 

Su nombre salio como un gemido más cuando él enterró sus uñas sobre sus piernas su piel sensibilizada al máximo sintió el daño y gimió de dolor, pero esto era lo que ofrecía el hacer el amor con Inuyasha, una combinación donde el placer y la fuerza de Inuyasha se hacían uno, podía doler, pero el placer de sentirlo liberase junto a ella lo superaba, como su sexo tenso y erguido chocaba con el suyo, lo ansiaba, lo ansiaba más de lo que podía controlar ahora. 

 

Yagate mitsukeatta no nara

Y al final nos encontramos

Donna ketsumatsu ga matte ite mo

Por lo que cualquier resultado puede estar esperándonos

 

Sentir la urgencia de unirse a ella, entrar en su cuerpo, hacerla suya finalmente

 

-         por favor – gimió contra sus oídos, enredando sus dedos en su cabello plateado, sintió como su aliento caliente lo rozaba en su suspiro – por favor… Inuyasha…

 

Su voz era un suplica que él no podía ignorar, tomo su cadera y la empujo contra él, su calor choco con su erección, casi quemante, quería tanto sentirla, todos sus sueños giraban siempre sobre lo mismo y ahora, saber que esta Kagome era de carne y hueso era la sensación más hermosa que sintiera quizás en toda su vida, sentir la vida de Kagome a todo su alrededor, en sus gemidos, en su piel, en ese calor constante que todo su cuerpo tenia, solo sentir su vida y su entrega en ese momento era la mejor sensación que sintiera en su vida, después de todo el dolor que había sentido al perderla tenerla allí, entregada en sus brazos era la sensación más bella de su vida.

 

Sentir la ansiedad de que él la tomara, la hiciera suya finalmente

 

Sus movimientos y sus caricias la estaban levando al límite de sus fuerzas, no podía más, la culminación de ese acto de amor tenia que llegar a su fin, se negaba a él y al mismo tiempo lo buscaba.

 

-         por favor – dijo con suavidad sobre su oído, sosteniéndose más cerca de él, enterrando sus dedos entre su cabello plateado y sedoso – por favor… Inuyasha…

 

Unmei to iu igai

No es otra cosa

Hoka ni wa nai

Más que el destino

 

El momento en que los dos cuerpos se hicieron uno fue simplemente imposible de no percibir, ella se sintió llena, poseída, amada, cada poro de su piel se abrió en un acto de completo recibimiento a ese cuerpo tan ansiado, tan extrañado, tan deseado, cada célula de su cuerpo vibro en emoción al sentirlo dentro de ella, un aparte de su vida estaba completa justo ahora, la paga por el dolor, por la ausencia, por todas las cosas malas estaba cubierto ahora, no solo para ella si no para él también podía sentirlo.

 

Inuyasha no pudo si no sentir como un par de lágrimas de sus ojos en ese preciso momento, no podía sentirse más feliz, se sintió como si una parte de su propia alma volviera a su cuerpo al sentir el cuerpo delicado y pequeño completamente entregado al suyo, como su calor lo recibía con gozo.

 

Un movimiento rítmico empezó, un vaivén suave que se fue acrecentado a cada instante, la cama sonaba, las voces se ahogan en quejidos cada vez más sonoros, cada vez más guturales, cada vez más desenfrenados, lanzando al aire sin pudor los sonidos que producían el placer, el sexo y el amor.

 

GEMIR,

GRITAR,

QUEMARSE,

LLEGAR CASI AL LÍMITE,

SENTIR PRESIÓN Y URGENCIA EN TODO EL CUERPO,

SENTIR,

VIBRAR,

ENTREGARSE,

DESEAR,

TENER MIEDO,

SENTIR PLACER,

MIEDO,

DESEO,

ALEGRIA,

ENTREGA,

DELICIA,

GOSE,

ANCIA

 

AMOR

 

Y de pronto, esa mezcla de emociones y sensaciones apoyo al cuerpo explotando todas juntas al mismo tiempo en un fuerte e intenso éxtasis que los mato y los revivió en un solo instante…

 

TODO Y NADA TENÍA SENTIDO EN UN INSTANTE…

 

Después vino la calma, las respiraciones volvieron a su mismo cause y los cuerpos cansados y desnudos se quedaron juntos, humedad se formaba entre las piernas de él y manchaba la cama de rojo.

 

Después solo fueron dos palabras de la boca de aquel chico que quedarían grabadas en su memoria para siempre.

 

-         te amo – dijo el chico que de pronto la abrazaba fuertemente para no dejarla ir.

 

Después fueron solo dos palabras que fueron como una promesa eterna, casi un juramento de pertenencia.

 

-         te amo – dijo la chica de pronto llorando en sus brazos, delicada y gélida como una hoja.

 

Y después el cansancio y la paz los hizo dormir.

 

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Kimi ga tabidatta ano sora ni

En el cielo, tú te fijaste en el

Yasashiku watashi o terasu hoshi ga hikatte

Quédate a mi lado mi amado

Soba ni ite aisuru hito

Las estrellas están brillando tiernamente

 

Ella despertó con la dulce sensación de tener el aliento de Inuyasha colándose entre su cabello, su posesivo abrazo aun rodeando su cintura desnuda,  quería con toda su alma solo poder descansar junto a su cuerpo tan desierto como el suyo, quedarse allí entregada y protegida entre sus brazos.

 

Fue una sensación más gutural la que la hizo salir de la cama al notar como se estaba manchando de rojo, salio despacio del lecho cuidando de no despertarlo y entro al baño, una vez dentro busco una toalla y de mano y la mojo con agua caliente, y se limpio, haba escuchado de mujeres que volvían a sangrar así después de mucho tiempo sin tener relaciones sexuales, pero no creyó que ella fuera una de ellas, su cuerpo lo había recibido tan bien que le sorprendía que esto hubiera pasado.

 

-         virgen de nuevo, que tontería.

 

Acomodo todo en su lugar y apago la luz antes de salir del baño, abrió la puerta pequeña y miro hacia fuera, la luna brillaba en el pelo plateado de su esposo, lo miro por un momento.

 

-         Inuyasha… - suspiro cuando el se movió un poco en la cama  - ¿Cómo llegamos tan lejos?

 

------------------------------------Flash Back ------------------------------------

 

Toki o koete katachi o kaete

Atravesando el tiempo y cambiado tu forma

Futari mada minu mirai ga koko ni

¿Vez? Aun no hemos visto el futuro

 

¿Qué se supone que debes hacer en un momento así?, donde cada miedo, cada herida y cada alegría, y recuerdo están presentes todos delante de ti, cuando su voz te llena el alma y sientes como te llama desde el fondo de su corazón.

 

-         Inuyasha…

 

Una voz delgada y delicada sonó en un espalda, un escalofrió lo recorrió de pies a cabeza, esa voz, esa voz, de entre millones de voces es la que nunca olvidaría, su corazón se desboco  Kagome… Kagome… Kagome

 

Voleo y allí estaba ella, como si el tiempo no hubiera pasado por ella, su cabello marrón con esas hermosas luces azules, sus ojos color tierra, su mirar calmado y tierno, no supo como hizo para avanzar hasta ella y atraparla en un abrazo aspiro fuerte, su aroma, su maravilloso aroma a agua fresca impregnado en ella como su hubiera nacido de un manantial, como era receptiva a su abrazo.

 

No espero a que ella pudiera decir nada, cuando ella subió sus brazos por su espalda no le dio tregua a arrepentirse, levando su rostro con una mano ágilmente y le robo un beso, sintió como ella temblaba ante la acción, su sabor, el dulce que reposaba en sus labios,  rompió el beso temblando y abrazándola como su la vida se le fuera en ese instante y ella fuera su ancla.

 

-         Te he buscado desesperadamente… Kagome.

-         Inuyasha – dijo muy suave, en su pecho, pero lo suficiente para que él la pudiera oír.

 

sigo amando como se oye mi nombre en tus labios” quiso decir pero no pudo.

 

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Ella solo había dicho “caminemos” y él labia seguido así lo llevaba al mismo infierno, ella camino largo trecho en silencio, él tenia miedo de interrumpirla en su camino y verla perderse en el aire como una que otra vez en su delirio pasado.

 

Ella sabía que la seguía pero no sabía como empezar, no sabía que decir, solo ando, llego a un parque que ambos conocían un lugar pequeño e intimo, no había nadie a esa hora, eran mas 3 de la tarde, los chicos seguían del colegio y ese lugar no era un lugar muy concurrido de hecho, cerca del templo, tenia alguno recuerdos de venir con sus amigas a platicar a ese lugar y… “no divagues Kagome

 

La vio detenerse por fin en ese parque cercano al templo y caminar a una banca, delante de un árbol, las raíces había casado una de las bases del banco de piedra y se veía ligeramente inclinado hacia atrás, ella recargo su espalda en el cuerpo del árbol y lo miro, sus ojos marrones se clavaron en sus pipudas como miel.

 

-         siéntate.

 

El se acerco a ella y lo hizo, el aleteo de una mariposa hubiera llenado el lugar de sonido en ese momento, tenían que hablar y los dos lo sabían, la pregunta era por donde empezar. 

 

-         ¿pensaste que un momento como este llegaría Inuyasha?

-         Si – dijo él con seguridad – siempre lo supe, no hubo un solo momento que lo dudara, algo de mi sabía que tú estabas viva.

-         Es curioso como no podemos adivinar el futuro verdad, por el contrario yo nunca creí que esto pudiera pasar.

 

Nee konnanimo nokotteru kara

Permanece aquí como esto

Soba ni ite aisuru hito

Quédate a mi lado, mi amado

 

-         ¿Por qué? – dijo él sin más no sabía por que estaba preguntando, pero esperaba que ella empezara por algún lugar.

-         Es curioso… hace solo media hora no lo sabía, ahora lo se… Inuyasha… yo… yo cometí un error al irme así y después inventar todo esto a mi alrededor, ahora mismo se que no puedo decirte la verdad.

-         Un error… - él no esperaba un respuesta como esa – no, tu no hiciste nada, si alguien cometió un error fui yo, nunca debí… las cosas no son…

-         Inuyasha – dijo ella con una media sonrisa y lo volteo a ver, sus ojos lucia melancólicos – cuéntame que paso ese día.

-         Kikyou, no se si tú lo sabias pero Naraku la maltrata mucho, ese día fue el colmo, él abuso sexualmente de ella, se que era su esposa pero eso  no le daba ningún derecho de hacer lo que hizo, ella me lamo ese día a la oficina de papá y me dijo que le ayudara, que iba a la casa en ese momento, al legar estaba allí tirada al pie de la puerta con su maleta mal hecha, estaba muy mal en verdad la lleve adentro y empezamos a hablar de lo que había pasado, ella solo parecía tan indefensa en ese momento… no se como llegamos a ese punto Kagome te lo juro, ella y yo nunca…

-         Ella te amaba ¿lo sabias?

-         Si, lo sabía, pero ella solo era mi amiga, yo… no puedo decir que no la viera con otros ojos, pero solo me gustaba, pero toda mujer dejo de tener valor en ese sentido para mí el día que te conocí Kagome, lo sabes.

-         ¿Qué paso?

-         No puedo explicarlo, solo se que no fue lo que parece, si, me acosté con ella pero no se por que lo hice, si para protegerla, o por que me dio lastima, o por que la quería hacer sentir mejor, no lo se, yo aprecio mucho a Kikyou y algo que ella estaba sintiendo en ese momento despertó esa necesidad de protegerla y quererla en ese momento… ninguno de los dos estaba plenamente conciente de lo que pasaba en ese momento, te juro que de pronto cuando oímos ruido en la cocina fue como si estuviéramos despertando de una especie de trance los dos.

 

Toki o koete katachi o kaete

Atravesando el tiempo y cambiado tu forma

Futari mada minu mirai ga koko ni

Aun no hemos visto el futuro

 

-         sabes… - dijo ella siguiendo con la mirada por puro habito a una mariposa que volaba delante de ellos – antes de verte hable con Kikyou, o bien se pusieron muy de acuerdo o los dos esta diciendo la verdad.

-         Kagome…

-         No digas nada Inuyasha, por tonto que parezca Kikyou me hizo ver algo que yo me había negado a ver en mi misma por mucho tiempo – Inuyasha miro como una lagrima bajo por su mejilla – yo también cometí un error, y estoy muy arrepentida por ello, se lo que pasaste cuando yo me fue, que pusiste en peligro tu vida por mi culpa.

-         Yo no…

-         Se que estuviste en un psiquiátrico, se que estuviste mentalmente loco por 6 meses, se que lo que esconden tus muñequeras ahora son dos cicatrices hechas por tus propios dientes… yo… yo nunca debí haber dejado que eso pasara… jamás debí haber llegado tan lejos en mis mentiras.

-         Kagome – dijo poniéndose delante de ella y limpio la lágrima que resbalaba por su mejilla – tú no tienes la culpa de nada, el único culpable soy yo.

-         No Inuyasha yo soy tan culpable como tú o como Kikyou, yo no debí haber sostenido esta mentira todo este tempo, lastime a muchos solo por no querer enfrentar la verdad de lo que estaba huyendo, eso fue lo que hice, como una cobarde salí huyendo de este lugar no enfrente lo que tenia detrás de mi y eso hizo todo solo muchísimo peor…

-         Kagome…

 

RING RING

 

El pequeño aparato en la chaqueta de Inuyasha empezó a timbrar, nadie podía ser más inoportuno, por ningún motivo iba a contestar.

 

-         ¿por que no contestas?

-         Lo que tengo que decir ahora es mucho más importante que nada, el mundo puede esperar. puede esperar.

-         Me has buscado por 5 años para decirme esto no – dijo con cierta ironía – puede esperar otro para de minutos, no olvides a tu mundo por mi, contesta Inuyasha.

 

Él se extraño mucho de la petición de ella pero lo hizo, se levanto de su lado y camino un par e pasos atrás para contestar.

 

Kagome lo vio de espaldas, ella sabía perfectamente quien era.

 

-- -- Flash Back -- --

 

Kagome había echado a andar al templo, las ideas seguían revoloteando en su cabeza, pero se concentro en una, a lo que había vuelto a casa, lo que había dicho Kikyou no hacia mucho cambio en lo que ella ya había decidido antes de llegar a Tokio.

 

Llego a una caseta telefónica y marco un número.

 

RING RING

 

-         mochi mochi – la chica de coleta larga contesto del otro lado.

-         Hola Sango.

-         Kagome, mujer, ¿Dónde estas?

-         Sango, recuerdas ese favor que me debes por el día que te deje quedar en mi apartamento con Miroku.

-         Como olvidarlo, si Kohaku se hubiera enterado que pase la noche con él hoy seria mujer muerta.

-         Recuerdas, solo un favor, sin preguntar por que, ni volver a mencionarlo después.

-         Si.

-         Bien, creo que lo cobrare ahora.

-         Bueno dime ¿Qué deseas?

-         Sango, quiero que en una hora, llames a Inuyasha, se que tienes su numero, conociéndolo, seguro te dijo que si llegaban a saber algo de mi se lo avisaras enseguida ¿cierto?

-         Eres psíquica amiga.

-         No, es solo que yo lo conozco más de lo que quisiera. – Sango se extraño ante esta frase – llámalo y dile que me has visto llegar que me he encerrado en mi apartamento y que no has cruzado palabra conmigo.

-         Pero…

-         Sin preguntas.

-         Está bien.

-         Gracias Sango, te dejo, estoy segura que debe estarme esperando.

 

Kagome colgó. Sango se quedo sorprendida con la ultima frase de su amiga, dio una patada en el piso, tenía tanta curiosidad por lo que estaba pasando.

 

-- -- End Flash Back -- --

 

Inuyasha miro la pantalla del celular “Sango  ¿Para que lo llamaría?

 

-         ¿Inuyasha?

-         Si, soy yo ¿Qué pasa Sango?

-         Oye me pediste que te llamara si sabía algo de Kagome, acaba de llegar a su apartamento, no he cruzado paraba con ella solo la vi entrar a su cuarto.

-         Bien Sango gracias.

 

Él colgó y ella de nuevo se quedo pateando el piso, no sacaría nada de ninguno de los dos.

 

-         ¿algo importante? - dijo Kagome visiblemente más relajada.

-         Nada más importante que lo que hablamos ahora.

-         Yo… yo solo vine a pedir una disculpa Inuyasha se que cometí un error que destruyo todo lo que nosotros teníamos y…

-         Shhhhhh  se acerco rápido a ella, él sabia que oso sonaba demasiado a “es lo ultimo que tengo que decir” – Kagome no me digas nada, si alguien debería pedir perdón soy yo y no tengo una sola palabra para hacerlo.

-         Pero yo… - quería hablar, quería terminar ya con eso.

-         Kagome, si tu me dices ahora, “te perdono” – pego sus labios en los suyos para sentirla completamente cerca, su aliento pesado caía en su labios - yo solo borrare todo lo que ha pasado todo este tiempo, y seria feliz si tu hicieras lo mismo.

-         Inuyasha… - dijo mientras más lagrimas bajaban ya por sus ojos – yo te he perdonado desde hace ya mucho tiempo, pero yo…

-         Entonces no tienes que decir nada más Kagome.

 

Él se acerco de nuevo a ella y limpio sus lágrimas con sus labios, el sabor salado de su piel lo hizo desear poder llorar también, después tomo sus labios como un precioso manjar y ella respondió al beso con amor, era tan obvio el sentimiento que no hubo necesidad de decir nada más en ese momento.

 

Nokotteru kara

Permanece aquí

Shinjite aisuru hito

Confía en mi, mi amado

 

La tarde empezaba a caer ya, los niños empezaban a llegar al parque ninguno de los dos se dio cuenta de cómo paso el tiempo tan rápido.

 

-         Debo irme ya – dijo ella levantándose del banco de piedra, él la miro atónito.

-         ¿A dónde?

-         Al lugar a que ahora pertenezco Inuyasha

-         No te vayas – dijo abrazándola, la sintió resistirse al abrazo, NO, eso era lo único que ahora sabía, no importaba que dijera, no, no, no, ya la había perdido una vez, y casi había muerto por ello, no lo haría de nuevo – solo quédate conmigo.

-         No puedo – dijo tratando de soltarse – no debo quedarme

-         ¿¿Por que??

-         Tu vida es buena estoy segura, tu vida ha sido buena sin mi y yo... yo no soy la misma persona que tu conociste hace 5 años Inuyasha, se que muchas cosas que me han pasado y que no puedo decirte no pueden entrar en tu mundo, por favor solo déjame ir, ya te hice demasiado daño para poder quedarme a tu lado, tu vida es buena ahora, yo lo se, solo sigue con tu vida y déjame seguir con la mía.

-         No quiero – dijo abrazándola mas fuerte – Kagome te he buscado todo este tiempo y te equivocas, mi vida no ha estado completa, no he sido feliz, lo seré solo si te quedas conmigo.

-         No puedo, - dijo forcejeando con él, y llorando de nuevo - por favor, solo déjame ir.

-         No quiero, por favor quédate.

-         No puedo, haré... haré lo que tu quieras, pero déjame ir.

 

Inuyasha se quedo callado pero no la soltó, “eso fue una invitación... lo fue” casi le contesto ella cuando su cuerpo se relajo de nuevo contra el suyo.

 

-         Kagome eso es...

-         Si lo es – dijo tímidamente.

-         Lo que yo quiera – repito como si no lo creyera aun.

-         Si.

-         Kagome - dijo y la volteo hacia así mismo – entonces… solo déjame amarte – dijo besándola en los labios.

 

Kagome sabía que la propuesta había sido aceptada por la manera en que la estaba besando, por la forma en la que sus lenguas se estaban tocando y las manos de él vagaban por su espalda, por un momento se olvido que estaban en un parque para infantes y que más de uno debía estar mirando con curiosidad y respondió el beso con furor y pasión, como si quisiera comerse vivo ese instante, eso era lo único que quería, dejarse llevar en sus brazos un solo instante, él había sido la única persona que había despertado en ella un sentimiento como ese desde que tenía conciencia de ello, nadie en todo ese tiempo la había llenado de paz y seguridad y por eso lo amaba, Inuyasha tenia esa cualidad de hacerla simplemente feliz, quería llevarse algo consigo, eso era lo único que su mente, su alma y su corazón quería, quería una marca imborrable en su vida y quería dejarle a él un recuerdo que nunca olvidaría, que haría que nunca olvidara a esa chica de ojos color tierra cuando se fuera,  que no la olvidara aunque no la volviera a ver, ella sentía como derretirse en sus brazos, cuando la beso en el cuello y susurro en sus oídos.

 

-         Solo una vez y podrás irte para siempre, si tu así lo quieres – las palabras cayeron como dulce miel en su oídos.

 

------------------------------------ End Flash Back ------------------------------------

 

Watashi no naka de kimi wa ikiru

Tú vives dentro de mí

Dakara kore kara saki mo zutto

Por lo que nunca

Sayonara nante iwanai

Te diré adiós

 

no quiero irme” pensaba dolorosamente, “pero no puedo quedarme, me dolería mas después, él ama el recuerdo de la chica que lo hizo vivir muchas aventuras, que reía con él, que era solo una niña, estoy segura que él nunca terminaría de acostumbrarse a lo que soy ahora... Inuyasha... quédate con ese recuerdo solamente por favor, quédate con este recuerdo de mi, ya me encontraste, ya supiste la verdad de mis propios labios, ya no tienes nada más que cumplir conmigo, eres libre.... quédate con este recuerdo de mi, que yo haré lo mismo.”

 

-         por siempre y para siempre solo dejare este recuerdo en mi corazón – dijo llevándose una mano al pecho y lagrimas nuevas se formaban en su rostro – solo me quedare para siempre con esta sensación – dijo tomando su mano derecha y recorriendo con sus dedos la marca de la cicatriz que marcaba su muñeca, la marca ancha y profunda y sintió como un nudo se formaba en su pecho – aunque no lo creas siempre fuiste al que tenía en primer lugar en mi corazón, te amo Inuyasha Taisho.

 

Inuyasha se movió en la cama, quedando hacia ella y sonrió, ella se mordió los labios queriendo sostener sus emociones.

 

-         Gracias por perdonarme – dijo sonriendo por ultima vez contenta de que fuera su sonrisa lo ultimo que pudiera ver antes de irse, se agacho y puso un ultimo beso sobre su frente que callo junto con una lagrima – y perdóname… pero ahora debo perdonarme a mi misma, quizás, si un día lo logro nos volvamos a ver

 

Suavemente se levanto y salio de la habitación, dejándolo dormido mientras el sol comenzaba a despuntar.

 

Ano hi kitto futari wa

Seguramente ese día

Ai ni fureta

Dos de nosotros sentimos amor

 

3 de Junio de 2006

12:09 am

 

 

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