Todos los personajes de
la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los
personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean
los ojos de Inuyasha Ahhhh… Ù_Ù aclarado esto aquí vamos.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Capitulo 13:
Dorobó
Criminal
Hamasaki Ayumi
La noche estaba cayendo sobre la ciudad cuando ella llego a las
escaleras del antiguo templo, por un momento pudo verse a si misma bajando
sentada los escalones del el largo templo, la pequeña niña de cabellos castaños
riendo divertida en las escaleras mientras la gente que subía la saludaba con
un amable “konichiwa”.
Kagome suspiro profundamente antes de empezar a subir las
escaleras, a cada escalón aparecía un nuevo recuerdo, ella bajando rápido con
una tostada de pan en la boca a los 6 años para su primer día de clases, ella y
mamá subiendo con las compras del mercado, ella persiguiendo a su hermano Sota
después de haber reventado un globo de agua sobre ella en el verano, ella e
Inuyasha dándose un beso después de que le había dado el si.
Ella subió rápido las escaleras antes de que algún otro recuerdo
la alcanzara, llego al patio vio el altar, una ultima vara de incienso de
quemaba en la base donde los gastados descansaban como ceniza, la campana
limpia y en buen estado, le daba busto que
pesar de la edad de abuelo y sus enfermedades él pudiera seguir
haciéndose cargo del templo de forma efectiva, siguió caminando por el
solitario lugar y llego a los pies de el Goshimboku… el Goshimboku.
Cerro los ojos y siguió de largo, no quería mas recuerdos, no
mas. Camino y llego a las puertas de una pequeña casa, una cerca de madera
rodeaba un pequeño jardín con algunas plantas sencillas, las luces estaban
encendidas adentro, las risas de su familia se escuchaban seguramente estaban
ya cenando. Se quedo un momento mirando indecisa la puerta, no sabía si debía llamar
o no, no estaba segur de cómo la recibirían.
“has llegado ya hasta aquí, no puedes dar marcha atrás ahora.”
TOC TOC TOC
-
Enseguida voy.
Kagome escucho la voz de su mamá respondiendo, y permaneció allí,
sosteniendo con fuerza su maleta de viaje, la puerta se abrió, la mujer de
cabello corto, y ojos idénticos a los de ella, vistiendo su sencillo conjunto
de casa recibiéndola con su dulce sonrisa.
-
Muy buenas noches
señorita, ¿en que puedo servirla?
-
¿No me reconoces?
– dijo Kagome con una ligera sonrisa. – mamá…
La señora Higurashi la miro de arriba abajo y después de un
segundo la abrazó con fuerza y llorosa.
-
-
Hija – Kagome
respondió el abrazo tratando de no llorar – Dios mío, no puedo creer que ya hallas
regresado mi niña.
-
Ya estoy aquí
mamá, ya estoy aquí.
Adentro de la casa, los dos hombres miraban la escena con
confusión, Souta fue le primero en avanzar dejando a su abuelo detrás de él que
miraba sin entender toda la escena, el chico de 14 años la miraba con sus ojos
marrones oscuros brillantes, era increíble como el jovencito casi no había
cambiado nada al chico de 9 años que había visto la ultima vez, su cabello
castaño oscuro desordenado dándole un aspecto infantil.
-
Souta.
-
Entonces es
verdad mamá, ella si esta viva –dijo el joven adolescente, la chica abrió los
brazos y él prácticamente brinco sobre ella abrazándola con fuerza – hermana,
no lo puedo creer, no lo puedo creer realmente estés viva.
-
Si Souta, es
cierto - dijo mientras ya las lagrimas bajaban por sus ojos, se talló los ojos
y los lentes quedaron embarrados en sus puños, sus ojos marrones brillaban con
fuerza.
Después escucho un golpe fuerte adentro, y miro su abuelo estaba
tirado en el piso, con una mano sosteniéndose el pecho con fuerza y dio un
alarido de dolor.
-
Abuelo, abuelo –
grito la chica y corrió al anciano en el piso, este la sostuvo de la ropa y
callo sobre su estomago en el piso, - Dios mío abuelo, por Dios no, despierta
abuelo, despierta, mamá llama a una ambulancia por favor.
Kagome los sacudía desesperada, cuando de pronto, el abuelo
levanto la cara con una sonrisa sin dientes.
-
Jaja, te engañe.
Kagome quedo de una pieza y luego se puso a llorar de puro
coraje.
-
Por Dios abuelo
si que me has asustado – dijo queriendo darle un golpe en la cabeza.
-
Jaja jaja jaja.
El abuelo rió divertido un momento, después ella no pudo mas que
abrazarlo aun sentados en el piso, lo había extrañado mucho en verdad, mucho a
él y a toda su familia que se había acercado por su espalda y la había abrazado
cariñosamente en medio de risas y lágrimas.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Inuyasha abrió la puerta después de haber recibido la llamada de
el joven detective, le había pedido que lo esperara en su casa que tenía
grandes noticias para él, se sentía frustrado por la actitud de Kagome y para
colmo se había vuelto a escapar de sus manos, no tenía ni idea de donde rayos
podía haberse metido, y estaba desesperado, sin en cambio decidió recibir al
chico.
-
Espero que sea de
verdad importante Asuka júnior. – dijo dejándolo pasar a su departamento
-
Lo es señor
Taisho, se lo aseguro – dijo el atractivo chico de ojos aceitunados y traje
gris con un portafolio en el brazo
-
Se rápido, no he
tenido un día muy bueno, y tengo muchas cosas que hacer aun.
El chico se sentó en la sala desordenada de su cliente, el
desorden de una posible rabieta estaba presente, un sofá y una mesa estaban
tumbados al revés, pero no se dejo inmutar por eso, lo que había descubierto
estaba seguro era demasiado importante para su cliente.
-
Bien señor
Taisho, como me pidió investigue lo que quería de la línea de autobuses y si,
hubo un cambio de ultimo minuto - dijo y
saco una carpeta con resultados que le entrego a Inuyasha él la tomo pero no la
abrió siquiera esperaba que él le respondiera por sus propias palabras – se
había perdido el dato por que preciso en
el día del accidente hubo un corte de luz y todos los tramites se había
hecho a cabo en el transcurso de la falta de electricidad en maquinas manuales y desechados después de
solo una año en archivo, así que me di a la tarea de buscar el personal que
hubiera trabajado ese día, la mitad de ellos seguían laborando en el lugar pero
la recepcionista que había laborado ese día en la taquilla exacta había sido
trasferida a otra central en la costa, llegue a ella y pude descubrir algo muy
importante.
-
Habla claro
Asuka.
-
Bien la
recepcionista me dio los datos exactos de lo que había pasado ese día, dijo que
le había llamado mucho la atención, una de las pasajeras que abordaban ese
autobús llego muy temprano, se había estado paseando en la terminal por un
rato, luego recibió una llamada y acudió a querer cambiar su pasaje, dado que
el corte de luz se dio, no hubo manera de hacer la cancelación y adquirió otro
pasaje en el próximo trasporte que salía en ese momento.
-
¿A donde?
-
Aquí a Kyoto, no
recuerda el nombre completo de la chica, solo recuerda que se llamaba…– dijo con
una sonrisa triunfal – Kagome, - su entusiasmo se mantuvo a tope - solo había
una Kagome en el viaje que se hacía a Okinawa, así que deduzco que era su
esposa la que quería cambiar en el ultimo minuto su boleto y que ahora se
encuentra justo aquí, si usted lo desea puedo reiniciar la investigación y
buscarla aquí, muy posiblemente sigue aquí o si fue una parada pasajera podemos
volver a intentar rastrearla, como usted lo desee señor Taisho.
Inuyasha no respondió, solo sonrió con casi arrogancia ante la noticia, “lo sabía,
lo sabía, esta viva, si eres tú, eres tú”
-
Señor Taisho –
repitió el joven detective al no recibir respuesta.
-
Si Asuka inicia
de nuevo, intenta rastrear a la persona que llego aquí esa noche, quizás aquí
allá mas suerte con los documentos, y si podamos dar con ella.
-
Bien señor Taisho
así lo haré. – dijo y se levanto de la silla.
-
Asuka.
-
Si señor Taisho.
-
Solo por
curiosidad, ¿recuerdas que cuando se inicio la investigación diste con un
nombre parecido al de mi esposa?, ¿no recuerdas cual es?
-
No señor no lo
recuerdo pero aun tengo los registros, si quiere puedo revisarlo y se lo
avisare enseguida.
-
Esta bien Asuka,
muchas gracias por todo - dijo Inuyasha levantándose con él, y le extendió la
mano - estaremos en contacto.
-
Estaremos en contacto.
El joven de cabello negro y ojos aceitunados salio del
departamento, Inuyasha fue a su habitación donde un desorden parecido al de la
sala se establecía, se tiró en su cama, todo encajaba, todo en lo absoluto,
incluso su repentina huida, pero ahora ¿donde estaba?, tenía que escucharlo de
sus propios labios antes de poder decir nada él, lo sabía, pero aun lo quería
ver saliendo de su boca, quería que Hinagueshi finalmente admitiera que era
realmente Higurashi Kagome.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Kimi no chinmoku ga nagaku
Como tu silencio que ha permanecido demasiado largo
tsuzuke ba tsuzuku hodo ni
Lo siento como si
Koe ni naranai sakebi
ga
Como si escuchara tu lejano llanto
kikoeru you de mune ga harisake sou
Y mi corazón se rompiera
Kagome entro a su habitación esa noche, todo estaba tan
silencioso, solo un gato viejo maullaba en la barda vecina, de pronto sintió
como si todo fuera un sueño, nada de todo lo que había dejado allí había sido
movido de lugar, todo limpio como siempre solía estarlo, incluso una libreta de
sus apuntes de preparatoria estaba en su escritorio, su cama con un edredón
rosado, su lámpara, un despertador rosado, todo tal y como lo había dejado.
Dejo su maleta en el piso y se tiro en su cama, todo era como si hubiera sido
solo un mal sueño como si solo hubiera hecho un muy largo viaje y por fin
volvía a casa, que nada de lo que había vivido había sido real, si solo fuera
así desde un principio, si solo pudiera volver a ser la misma chica que se
subía a los árboles a escribir que era una buena estudiante, que vivía con una
familia tranquila, su mamá, su pequeño hermano, su abuelo, su gordo gato, nada
mas, nada mas…
La chica cerro los ojos, por una sola noche quería dormir sin
pensar en nada, en su cama en su casa en su mundo, sin que nada la pudiera
perturbar, mañana podía volver a empezar, mañana lo esperaría, sabía que la
idea no llegaría muy rápido a la cabeza de Inuyasha, pero lo haría en cualquier
momento y ella estaría lista para eso.
En la comodidad de su mullida cama de sabanas rosadas, sacudió la sabana y vestida y todo
como estaba se metió dentro de ellas, olían a flores y detergente se quedo
profundamente dormida, ese seria sin duda el sueño mas pacifico y mas tranquilo
que había tenido desde hacía 5 años, por fin estaba en el único lugar que
dejaba todos sus temores de fuera, en el lugar donde cada cosa le decía que ese
era su lugar, que esa era su familia y que a pesar de todo lo que hubiera
pasado ella era Kagome Higurashi, sintió un par de lagrimas bajar por sus
mejillas, lagrimas no de dolor, ni de confusión, ni de ningún sentimiento de
los que continua y regularmente había estado sintiendo esos días, si no las
lagrimas que solo la calma puede regalar, por fin estaba en su hogar.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
La idea salto en cu cabeza como una iluminación, como lo no
había pensado desde un principio, era muy probable, ella iría justo al lugar en
donde mas segura se sentiría, y donde imaginaba que él no la buscara, ese
lugar.
Se levanto de la cama y a pesar de ser solo las
Si no lo hacía, Kagome podía ir solo a un lugar. A su hogar.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
La mañana la recibió con un calido abrazo de sol, olvidaba la
forma en que todo el sol se abría paso en su ventaba y se colaba al interior
para darle los buenos días, se remolino en su cama y suspiro satisfecha,
después empezó a levantarse, había dormido como nunca, toda la noche había sido
de completa calma.
TOC TOC
-
Adelante – dijo
aun dentro de la cama.
-
Buenos días hija
–dijo una sonriente mamá.
-
Buenos días Mami.
-
¿Cómo has
dormido?
-
Como nunca Mami,
muy bien.
-
Quieres darte un
baño antes de desayunar, podemos esperarte si quieres.
-
No hace falta Mami,
desayunare primero no quiero que Souta se atrase para irse al colegio y seguro
el abuelo pasara el día en el templo.
-
Esta bien, te
esperamos abajo.
-
Mami… - dijo
antes de que su mamá se fuera
-
Si dime hija.
–dijo sosteniendo el pomo de la puerta entre abierta
-
¿Encontraste en
el centro comercial lo que te dije ayer?
-
Si hija, todo lo
puse en el baño.
-
Gracias, ve abajo
bajare en 5 minutos. – dijo ya saliendo de la cama yendo a su maleta pasa sacar
algo de vestir.
Después de un minuto de elegir dejo las cosas en su maleta y fue
a su armario, todo estaba en su lugar, cogío su ropa favorita, una blusa de
mangas largas color azul marino y una corta falda negra, aun le sentaban de
maravilla, se alegro muchísimo por eso, se miro en el espejo que había pegado en
una de las puertas del armario y de no ser por su cabello rojo nadie podía
decir que la chica del espejo no era Kagome Higurashi, solo por ese reflejo se
sintió completamente feliz.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Un escalofrió, la recorrió cuando paso sus dedos por su cabello,
marrón, tan castaño como había sido toda su vida.
Después de desayunar se había dado un baño y había empezado el
primer paso de los planes en su cabeza, quitarse por completo su disfraz. Había
pedido a su mamá que cuando fuera por las viandas del desayuno preguntara en la
farmacia si tenía algún producto para poder remover el tinte de cabello, y lo
trajera consigo, y lo había hecho, así que se lo había aplicado y el color rojo
había salido con facilidad, contando con el hecho que siempre había procurado
comprar marcas poco agresivas para tintarlo, no había afectado en nada su
cabello natural, aun esa extrañas luces azules que con determinada luz se
podían ver seguían allí, y los rulos rebeldes en las puntas, era solo un poco
mas largo que lo que había sido antes, al verse en el espejo, se vio a si misma
de nuevo, mas madura, mas mujer que lo que había sido nunca, se pregunto de
pronto porque ese cambio nunca había sido obvio para ella, antes.
-
Bueno Kagome - dijo solo para si, aun arrastrando sus
dedos por su cabello – no puedes ver cambios en tu rostro si llevas una mascara
en él.
Rió para si misma, jugando aun con su cabello mirándose a si
misma en el espejo, encontrándose de nuevo en sus ojos marrones, mirando de
nuevo a su mas añorada amiga… su verdadera alma.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
La gente empezaba a subir por las largas escaleras por las que
ella bajaba, todos la miraban con curiosidad, algunos tratando de reconocer a
la bella mujer que salía el templo tan temprano u otros solo atraídos por su
belleza, se había arreglado tan bien que era normal, se había puesto una corta
falda azul marino, y una blusa negra con los hombros caídos, su cabello marrón
suelto cubriendo sus hombros y parte de su espalda, zapatos bajos y lustrosos,
sin maquillaje, y aun así sabía que se veía muy hermosa, una parte de ella lo
reconocía, ella se había arreglado para la llegada de él, cuando la encontrara
quería que viera en ella, a la mujer y al mismo tiempo a la niña que conocía
desde hacía 5 años.
Así salio del templo y empezó a recorrer las calles de su hogar,
se vio caminando por las mismas calles que la llevaban cada día a su colegio, a
pesar de todos esos años su colonia, a pesar de tanto tiempo no había cambiado
demasiado, distinguió un parque nuevo donde algunos niños jugaban y un par de
mujeres platicaba a la sombra de un árbol, en el centro de comercio, solo una
papelería nueva con un anuncio de Neon ahora apagado, todo era casi lo mismo,
incluso se había topado con el vendedor de frutas, el Sr. Aikawa, que la había reconocido y la había saludado
afectuosamente regalándole una manzana y mandando saludos a toda su familia. Al
parecer no todas las personas llegan a enterarse de lo que pasa a su alrededor,
agradecía que al menos una persona que la veía ahora no pensara que era un
fantasma.
Siguió caminando, cada baldosa le daba la bienvenida, vio a los
chicos de la secundaria correr con ella rumbo al colegio, de pronto como si estuviera
en medio de un recuerdo se vio a si misma corriendo para llegar a tiempo con
Inuyasha tras de ella, ese chico molesto de ojos dorados.
Sacudió su cabeza para seguir caminando, llego a las puertas del
colegio, y un impulso la hizo entrar, un viejo amigo la espero de pie en el
patio de la escuela.
-
Hola amigo como
estas – dijo pasando una mano por su pecho, seguía tan lleno de vida.
Como si le hubiera respondido una ráfaga de viento movió las
ramas de su viejo árbol, diciéndole a su manera que la había extrañado y que
era bienvenida de nuevo cuando lo quisiera.
-
Volveré después
amigo, yo tampoco te he olvidado, pero tengo cosas que hacer, espera aquí, no
te muevas – dijo con una sonrisa socarrona.
Su amigo no respondió de nuevo, pero ella entendió que lo haría,
salio del colegio sin prisa yendo hacía algún otro lugar, aun no sabía a donde
la llevarían las calles.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Inuyasha miro furioso el reloj de la terminal, 7:30 sabía que en
un par de horas llegaría a Tokio pero no podía evitar su ansiedad, había estado
toda la mañana en la terminal, no había hallado transporte hasta esa hora,
había tratado incluso de sobornar a uno de los pasajeros sin éxito, todos
tenían la misma aparente prisa por llegar a Tokio, cuando por fin anunciaron su
autobús no dudo un segundo en adelantase y subir primero que nadie, no tenía ni
una sola maleta y aun así la tuviera no lo iban a detener por ello, subió a su
trasporte y espero sentado, 4 horas, y estaría en Tokio, solo 4 horas.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
De pronto se vio en ese lugar y tuvo miedo, mucho miedo, por que
las calles la había llevado a ese lugar en particular, por que allí, no sabía
si quería entrar pero sus pasos al parecer si, entro, las lozas frías de que
guardaban los restos de las personas queridas, los pequeños altares donde
reposaban las cenizas, cuantas veces no había ido con toda su familia allí a
saludar a su padre varias veces.
El panteón.
Sabía que haba un tributo para ella en ese lugar, una urna vacía
donde sus seres queridos hubieran querido que estuvieran sus cenizas al creer
que había partido al otro mundo, ¿quería ver ella eso? ¿Quería enfrentar a la
muerte a la cara? SI, si quería, quería ir y verla a la cara, ver su nombre en
esa urna y darse cuenta que estaba vacía, completamente vacía y si era posible
sacarla de ese lugar, era absurdo, no era cierto.
Camino con decisión a ese lugar, entre las tumbas de personas
que solo el polvo ahora reconocía, de restos cuyo espíritu era libre y había
sido olvidado. La tumba familiar estaba en el centro de ese campo santo, por
que no seguía siendo como antes, que las cenizas y los restos se guardaban
cerca de la familia en los templos como en casa, como había sido con muchos de
sus ancestros, donde encendías un luz y consultaban con el espíritu de ese
ancestro como el altar de una anciana sacerdotisa que había en el templo
Higurashi, el nombre de la sacerdotisa había sido olvidado con el tiempo, pero
su esencia seguía en ese lugar, cera que en estos días, lo mas importante era
la vida misma y la contrastante negación de la muerte, tener a tus muertos
contigo, te hace pensar que tú estas con ellos y eso te atemorizaba.
Sacudió su cabeza de nuevo cuando se acerco a pocos pasos de la
tumba de su familia donde descansaban los restos de sus ancestros, desde los
padres de su abuelo, su abuela, su padre y… la urna vacía de ella, cuando
estuvo a punto de abrir la puerta de la tumba escucho un sollozo, se quedo a un
metro de la puerta y espero, había alguien allí, alguna de sus tías, algún otro
familiar, no quería perturbar su privacidad, espero algunos minutos cuando la
puerta de la tumba se abrió vio salir a alguien se sobra conocida, unos
profundos ojos negros rodeados de rojo estaban mirándola con un completo
asombro y miedo en ellos.
-
Kikyou…
-
Kagome…
La chica la miro como su fuera un fantasma, hizo dos pasos hacía
tras dentro de la tumba cayendo casi mientras huya.
-
Si, soy yo – dijo
mirando de frente a su amiga.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
“¿Si me he equivocado y ella no esta allí? Si ha ido a algún
otro lugar como la encontrare esta vez, no podía soportar la idea de perderla
por 5 años mas, quizás mas tiempo, de volverla a encontrar solo para perderla
de nuevo, no podría simplemente no lo soportaría”
Los pensamientos de Inuyasha rodaban solo dentro de la misma
línea de pensamiento.
Doushite konna ni watashi wa hidoku muryoku de oroka de
Por que soy tan impotente y estúpida
Tsunaida hazu no te sae mo mamoru koto ga
dekinai
No pude proteger la mano que con seguridad sostenía
Dentro de esas tres horas de viaje había pensado lo que no había
logrado en todos esos días, no había querido a ver a Hinagueshi como la
portadora de todas las emociones de Kagome, no había podido si no hasta ahora,
que mientras mas se acercaba a Tokio mas crecía su deseo de verla, de pronto se
había preguntado para que quería verla en realidad.
¿Para pedirle
perdón?
¿Para exigirle
explicaciones por lo que había hecho?
¿Para poder
decirle en realidad lo que había pasado que había sido solo un error espantoso?
¿Para que lo
escuchara solo una vez más?
¿Para saber lo
que ella había vivido lejos de él?
¿Para decirle lo que
el había vivido?
Para todo eso y mas, para no dejarla huir de nuevo, sabía dentro
de su corazón ahora que el dolor que había vivido Kagome lejos de él había sido
tan grande como el que había vivido él, que la chica que lloraba desconsolada
en el árbol era la que sufría del engaño de su esposo, que la chica que lo
miraba con rencor era la mujer dolida del alma por sus mentiras, que la persona
que lo celaba de esa forma era la misma que a pesar de no poder perdonarlo era
la que lo seguía amando, que esa mujer creativa, fuerte y entera era la mujer
que él nunca había olvidado, que ninguna mujer había borrado, a lo largo de
todo ese tiempo, a la que le había quitado todo lo que tenía en la vida, su
familia, sus amigos, su vida, su nombre, por un estúpido error.
“Si la pierdes ahora será solo la mayor justicia Inuyasha, No
supiste protegerla, no supiste sostenerla, no supiste respetarla, ¿por que
debería escucharte?, ¿Por qué debería solo querer de nuevo verte?, ¿Por qué?
Enterró su cabeza entre sus manos sin encontrar una sola
respuesta a todo eso. Solo esperaba, dentro de su alma, que solo se lo
permitiera, sin ningún motivo, solo que se lo permitiera.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Nee itsuka yurushite hoshii to wa iwanai
No puedo hablar sobre que algún día tú me perdones
Sou kimi ga ima hitori tatakau
no nara
Si tú estas peleando sola ahora
Sore koso ga
watashi e no aizu tashikana
Esta es la marca definitiva para mí
Solo en un mundo al revés estas cosas pasaban, las dos mujeres
estaban en un café sentadas una delante de la otra, Kikyou aun la miraba con
cierto recelo y miedo, no podía creer que esa mujer estuviera delante de ella
en ese momento, la misma chica a la que ella visitaba un par de veces por año
en tu tumba, ahora estaba delante de ella, con un sus ojos marrones cargados de
frió y su cabello marrón lizo y largo.
-
Estoy viva, por
si todavía crees que soy un fantasma
-
¿Cómo…? – dijo
sin poder mirarla aun de frente.
-
Nunca subí a ese
trasporte Kikyou, eso fue todo lo que paso, ese día nunca subí a ese autobús,
nunca subí a ese camión, eso es lo único que te diré.
-
¿Dónde has estado
todo este tiempo?
-
Lejos… - dijo mirándola, como su cabeza inclinada
traía algunos mechones de cabello a su pecho, no había cambiado demasiado, seguía
siendo la misma mujer, que mas que un ser humano, parecía una estatua
perfectamente esculpida
La chica de largo cabello negro estaba temblando, su labio
inferior en su boca semi abierta temblaba suavemente, y sus ojos estaban cargados
de lagrimas, Kagome no se movió de su sitio, no sabía que era lo que ella
estaba sintiendo, su miedo, tristeza, ira, no lo sabía.
-
¿Por qué has
vuelto? – dijo con su puño apretado sobre la mesa.
-
Esta es mi casa.
– respondió como si fuera lo mas simple.
-
No se si
agradecerle a Dios o maldecirte ahora Kagome, ¿Por qué te has ido tanto tiempo?
¿No te das cuenta de lo que tu muerte nos hizo a todos?, a mi a Inuyasha, - la
ira era notoria en su voz, esa era su emoción - no tienes ni idea de lo que ha
significado que pensáramos que tú estabas muerta, que nosotros te habíamos
matado.
-
Tienes razón, no
lo se, pero no creo que tú seas la mas apropiada para cuestionármelo Kikyou.
-
Lo soy, tú no
viste a Inuyasha como yo lo vi Kagome, no estuviste
aquí para ver su agonía, no sabes lo duro que fue para él y para mí, nosotros
sufrimos mucho por lo que hiciste..
-
Ustedes
sufrieron.
Kagome empezaba a alterarse un poco por el tono de Kikyou, ella
no era nadie para poder reclamar del dolor que ella había sufrido.
-
No eres tú en
todo caso la persona que perdió cada cosa que tenía en su vida, - su tono
respondía sin provocarlo al sentimiento que tenía Kikyou - que me reprochas tú
a mí.
-
Tú me hiciste ver
la destrucción de la persona que yo más amaba en el mundo, tú destruiste a
Inuyasha.
-
¿Qué?
-
Acaso no lo
imaginas – lagrimas pesadas caían por los ojos de Kikyou, la mujer, fría y
calma que conocía Kagome parecía haber desaparecido, su segunda emoción era el
dolor – sabes que estuvo en un psiquiátrico durante 6 meses, sabes que durante
esos 6 meses la única cosa en la que Inuyasha pensaba era en morirse, que se
abrió las venas en un momento de desesperación, que se odiaba a si mismo solo
por una cosa, por haberte matado.
-
No, no por
haberme matado por haberme traicionado, lo que tú y él me hicieron… ahora eso
es mi culpa.
-
¿Por qué no
viniste?, por que no le hiciste saber al menos a Inuyasha que estabas viva,
podías separarte de él si así lo querías, pero no le hubieras hecho lo que le
hiciste – Kikyou estaba temblando mirando la mesa, bajo su tono – tú no sabes
Kagome lo que es ver a alguien que amas hecho un guiñapo, verlo completamente
ausente de la misma vida, después de ser la persona que mas admirabas por eso,
por que era un derroche de energía y de inteligencia, de tozudez y de fuerza.
Lo que es ver a Inuyasha tirado a la mitad de una habitación destrozada, con un
montón de botellas de vino a su alrededor, no sabes lo que es verlo con un
ataque de nervios, golpeando su cabeza en una pared y no poder detenerlo…
Kagome casi podía ver las escenas que la mujer de cabello negro
decía corriendo por su cabeza, como cada cosa era una imagen mental, sus ojos
empezaron a llenarse de sal.
-
No sabes lo que
fue verlo lleno de tubos en una cama de hospital, llamarlo y verlo pálido y sin
vida sobre esas sabanas blancas - la miro a la cara – no lo sabes Kagome, no
sabes lo que ha sido ver a la persona que mas te importa… muerta, por que él estuvo prácticamente muerto en vida, a
veces creí que era tanta su desesperación por seguirte, que un día solo sabría
que la vida lo había abandonado, que habías logrado llevártelo.
-
No – dijo y miro
el café que había en la mesa, sabía que ninguna de las dos bebería ni un solo
sorbo – no lo se, pero si se que es lo que las personas que mas amabas en el
mundo te hubieran traicionado eso equivale a lo mismo para mi, solo fue una
muerte distinta, sus cuerpos aun respiraban pero estaban como muertos para mi.
-
Solo por tu
maldita terquedad, por no querer escuchar, lo que paso ese día no es lo que
parece.
-
¿Y que fue?,
explícamelo ahora, ahora estoy aquí, dímelo de frente Kikyou – dijo y sus ojos
marrones se oscurecieron al punto del negro, sintió sus manos heladas en ese
momento, lo que tocara en ese instante se volvería hielo – ¿Por qué te metiste
en la cama con mi marido?
-
No me metí, -
dijo mirándola sin miedo, quería que lo que le dijera en ese momento llegara
hasta el ultimo sitio en su conciencia -
lo metí a él.
Kagome no sabía si solo debía levantare de ese lugar y no escuchar
la confesión de ella, ¿lo soportaría?, ¿lo creería?, no sabía que era
exactamente que era lo que iba a sentir después de escucharla, quizás solo
odiarla mas.
-
Lo amaba, si lo
amaba, más que tú, más que nadie, pero él no me amaba a mí, te amaba a ti, te
ama a ti, desde el día que te conoció hasta el día de hoy él jamás te ha
olvidado y él jamás quiso engañarte. – dijo mirando de nuevo la mesa sin valor
de mirarla de nuevo a los ojos, el pañuelo de tela retorciéndose en sus manos –
Yo conocí a Inuyasha cuando tenía solo 10 años, él era una torbellino de
energía, era difícil no amarlo, desde niños me tomo como su hermana menor, me
cuidaba y me confiaba sus cosas, cuando empezamos a crecer mi cariño por él fue
cambiando, pero el que él tenía por mi no, yo solo era la chica que él…
respetaba, nunca fui una de sus conquistas, fui siempre solo su amiga a la que
ha veces besaba a la boca, pero a la que nunca tomaría como novia para botarla
después de una semana, él decía que yo era lista, que yo no era solo una niña
cabeza hueca como todas con las que él conquistaba todos los días
prácticamente, que si un día se llegaba a enamorarse de una, sería de alguien
como yo, supongo que por eso siempre lo deje libre pero lo protegía de esa
chicas, de las listas, de las que no se dejaban conquistar tan fácilmente, como
tú.
Una mesera se acerco a ellas, Kikyou pidió una copa de güisqui y
pidió que le retiraran en café ella no pidió nada.
-
Cuando supe que
Inuyasha seria transferido a nuestra escuela por su mala conducta supe
enseguida que él, en algún momento dado pondría sus ojos en ti, era inevitable,
tú a esa edad y estoy segura que aun ahora eres un imán, no se que es lo que
tienes, supongo que debería ser varón para notarlo, pero lo eres Kagome, todos
los hombres que te ven, desean en su vida una mujer como tú, y tú eras tan
perfecta para él que supe que cuando te
viera lo perdería para siempre, por eso le dije que tú estabas prohibida por
eso te dije a ti que no lo miraras, por que incluso antes de que te viera la primera
vez, sabía que él te amaría si te descubría, pero supongo que no era fácil de
ocultar una chica que estaba cada mañana subida en el árbol mas grande del colegio viendo el amanecer,
eso fue demasiado tentador para él.
La mesera llego con la copa para Kikyou, ella dio un sorbo y
siguió hablando ahora con su vista fija en el cubo de hielo en la bebida
canela.
-
Supongo que nunca
me hice a la idea de que lo había perdido, después él parecía tan feliz a tu
lado que me sentí feliz por él y decidí seguir por mi propio camino, creo que
al conocer a Naraku, el fue como… como si todo ese amor que sentía por Inuyasha
fuera puesto en él, él se dio cuenta por supuesto la primera vez que haciendo
el amor con él le dije Inuyasha – Kikyou dio una sonrisa forzada y se frotó uno
de los brazos – aun no se como acepte casarme con él, desde el primer día el
empezó a maltratarme, estaba a punto de escapar, cuando Inuyasha me dijo que te
había propuesto matrimonio y que habías aceptado, después de eso ya nada me
importo.
-
Kikyou… - ella no
sabía nada de eso, Naraku y Kikyou parecían una pareja perfecta delante de todo
el mundo, el tan serio como ella, que a nadie les extrañaba que pasaran horas a
solas y callados, eso era perfecto según su propia personalidad.
-
No, no me tengas
lastima ahora, déjame terminar – apuro otro trago de su bebida – ese día había
sido la gota que derramo el vaso, esa mañana Naraku me había… violado y me
había golpeado, me sentía tan mal que lo único que quería era huir, estaba
asustada, indignada, herida hasta el fondo de mi alma, y en la única persona en
la que podía pensar, la única que aun no se había alejado de mi vida, era tu
marido.
-
¿Por qué nunca me
dijiste nada Kikyou?
-
Por que eras
feliz, como podía yo opacar tu felicidad, tú nunca te habías relacionado con
una persona como Naraku, en tu mundo no existían, tú habías sido cuidadosa de
escoger a tus amigos, habías sido mucho mas lista que yo, y no merecías eso de
mi, lo que hice ese día tampoco lo merecías yo lo se, no lo hice a propósito,
hasta el día de hoy no se como fue que paso.
-
Dímelo, aun… aun
no se yo tampoco exactamente que paso ese día, mucho tiempo pensé que tú e
Inuyasha eran amantes y que me había visto la cara…
-
Eso nunca fue
cierto. – dijo interrumpiendo su línea de pensamiento –jamás Kagome, nosotras
éramos amigas.
-
Lo se.
-
¿Cómo sabes?
-
Inuyasha me lo
dijo – dijo con una mueca parecida a una sonrisa – de la una forma en la que no
me podría mentir.
-
Esa mañana, a
penas Naraku se había ido a trabajar, llame a tu esposo a su oficina y le dije
que necesitaba ayuda, que iba justo a su casa en es momento, estuve en tu
puerta durante 10 min. hasta que él llego, me tuvo que levantar del piso para
poder entrar a la casa, me dio de beber algo, empezamos a hablar y de pronto, no se como paso, solo sabía que
necesitaba borrar esa marca de mi cuerpo, que quería sentir amor, y lo sentí,
pero estoy segura, Kagome, que lo que yo sentí fue solo el amor que él tenía
por ti, ni siquiera estoy segura si en ese momento sabía que no eras tú… él
tiene esa cualidad hermosa de saber lo que otra persona siente solo mirándola a
los ojos, sabía lo que yo sentía en ese momento y quería aliviar ese dolor y
supongo que nuestro cuerpo guió lo demás.
-
Eso no es una
explicación. – sentía dolor por los motivos que tenía Kikyou, incluso lastima.
-
¿Quieres una
explicación? – dijo limpiándose el rostro.
-
Si.
-
Bien, fuimos – la
miro a los ojos con toda la calma que podía - humanos, todo lo que ha
pasado los últimos 5 años ha sido por que todos fuimos débiles, yo no debí
dejar que mi amor por ese hombre me arrastrara a querer tenerlo conmigo aun
sabiéndolo casado, ese fue mi error, si, te traicione, por que lo amaba, él fue
débil por que me quería como a su mejor amiga y la lastima por mi lo cegó un
minuto, y tú, tú fuiste débil por que no quisiese escuchar razones después y
eso destruyo la vida de todos, esa es la explicación, Kagome, fuimos humanos y
fuimos débiles, nos equivocamos, y tú también.
-
Humanos…
-
Kagome, los seres
humanos somos estúpidos, nos equivocamos mas de lo que acertamos en esta vida,
pero los cambios que hacen un error son lo que sigue después de él, si ese día
Kagome hubieras querido escuchar a alguno de los dos, hubieras seguido teniendo
todo lo que tenias, yo nunca hubiera perdido a mi mayor amor y mi mejor amigo e
Inuyasha jamás hubiera sufrido todo lo que vivió.
Kagome miro una mancha en el mantel, y sus ojos se llenaron de
lagrimas, era cierto, a ella la había cegado su orgullo, su dolor, nunca espero
que las personas que decían que la amaban la hubieran traicionado, no se supone
que las personas que te quieren te dañen, eso lo hacen solo las personas que no
te quieren… pero… en el fondo sabía que Kikyou tenía razón, después de todo,
ella en esa historia también tenía cierta responsabilidad.
Tsuyoku aritai to negau amari ni kimi wa namida
to
Tú deseaste ser muy fuerte
Tomo ni nanika o kakushita
watashi dake no tame ni
Ocultabas las cosas con lágrimas para mí
-
Se que la
culpable de que todo esto empezara soy yo – dijo con tristeza y fuerza al mismo
tiempo, esa era su tercera emoción, culpa – y jamás me dejare de sentir
culpable, la única diferencia que hoy existe es que ya no cargo una muerte en
mis hombros, pero la responsabilidad de lo que paso ese día sigue siendo mía,
yo fui quien lo condujo, él jamás por su propia libertad te hubiera engañado,
nunca, pero ahora sabes que la responsabilidad no ha sido únicamente mía,
mírate hoy Kagome y trata de echarme a mi la culpa de lo que han sido los
últimos 5 años de tu vida, que se lo inicie yo, si, de eso soy culpable, soy
culpable también de que él haya entrado en ese psiquiátrico, y recibí la paga
por ese error, desde ese día, Kagome, perdí a mi mejor amigo, el día de hoy no
puedo tocarlo siquiera por la culpa que sentía en el alma de haberle quitado a
mi mejor amigo la vida al quitarle lo que mas el amaba, y la seguiré teniendo,
de haber quitado a mi mejor amiga, su vida tal y como la conocía y haberla
traicionado, te quería como a una hermana y mira lo que hice, todo por no tener
el valor suficiente para sacar a Naraku por mi misma de mi vida.
-
Kikyou…
-
Me da gusto que
estés viva Kagome a decir verdad la culpa me estaba matando, no por ser la
responsable de eso, si no por que le
había hecho algo horrible a mi mejor amiga y nuca le había podido pedir perdón,
hoy te lo pido Kagome, perdóname.
-
Kikyou… – Kagome
venia saliendo del shock de todo lo que acaba de decir Kikyou, la lucha entre
la culpabilidad y la libertad de poder pedir perdón en sus palabras y la de la
culpa compartida todo eso hecho oraciones, sus razones, sus motivos, ella había
hecho algo que ella en todos esos años no había podido hacer, racionalizar sus
culpas y buscar sus fuentes y tratar de
perdonarse a si misma, tener en la conciencia su castigo – por lo que te
sientas culpable – dijo cuando sintió una lagrima tibia bajar por su mejilla
derecha – te perdono.
La mujer delante de ella no dijo nada más, la vio limpiarse el
rostro y salir de allí sin decir más. Lloro sintiéndose sola en ese momento, la
mesera que había ido a la mesa a dejar el cambio del billete que Kikyou había
dejado en la caja no la perturbo, solo dejo un vaso de agua fría delante de
ella y se retiro de allí.
Sus fuentes….
Kagome de pronto sintió como sus fuertes saltaban delante de
ella.
Ella había hecho de su mundo Inuyasha, la persona mas querida,
se había olvidado que las personas se equivocan, había hecho mas caso a su
orgullo que a su amor sosteniéndose de la idea de que la habían traicionado que
ella era la única en la historia que sufría y era mentira, no era la única,
Inuyasha se había vuelto loco, Kikyou había cargado en su conciencia la vida de
una persona, su mejor amiga sobre si, ella había renunciado a su vida completa
dejando lo único que le importaba en ella, a Inuyasha.
Un error.
Su orgullo.
Su miedo
Su huida.
Había querido demostrar que podía dejarlo todo y demostrar que
saldría adelante sin él, cuando en realidad lo que había hecho había sido una
muestra de cobardía.
Somos humanos.
Los humanos nos equivocamos
Los humanos pagamos las consecuencias de nuestros errores.
Esa era la base de lo que había querido descubrir durante 5
años, el por que de todo lo que había pasado.
Solo habíamos sido tan
humanos…
Nee itsuka tadoritsuku
darou ano basho e
¿¿Lo vez?? Nosotros hubiésemos podido irnos de este lugar algún
día
Sou kimi ni tobikiri
no keshiki misetai
Yo puedo enseñarte una maravillosa vista
Sore koso ga ashita e no aizu mirai e
Este es el símbolo del mañana, nuestro futuro
Si ella hubiera querido escuchar, si su orgullo no la hubiera
gobernado ese día, y en adelante cuando él la buscaba y ella cerraba sus oídos
a cualquier explicación, si no hubiera pensado tanto en ella si lo hubiera
escuchado al menos una sola vez, quizás ahora, sería o bien madre de los hijos
de Inuyasha o bien cada uno hubiera seguido su camino con una carta de divorcio
entre los documentos que acompañan tu registro de nacimiento, pero ninguno
hubiera tenido que sufrir lo que había sufrido.
Hoy
Cuando se levanto de la mesa los hielos en el vaso de agua se
había derretido por completo, dejo todo el cambio en la mesa y se fue.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
-
¿Inuyasha?
-
Se que soy la
ultima persona que usted quiere ver en este momento señora Higurashi.
-
En eso no te
equivocas, que haces aquí.
-
Es muy importante
lo que tengo que decirle señora por favor escúcheme.
Inuyasha había llegado a Tokio y no había pensado solo un
segundo en nada mas, tomo un taxi y pidió llegar al templo Higurashi, apenas y
había entrado allí había visto a la señora Higurashi barriendo las hojas del
viejo Goshimboku a sus pies, sabía que lo odiaba, merecía ser odiado, pero
ahora sabía que Kagome estaba viva, ella estaba viva, era lo as importante que
la mujer debía saber.
-
Señora es muy
importante lo que tengo que decirle, por favor respóndame, se lo suplico.
-
Di lo que tengas
que decir Inuyasha.
-
¿Ha venido por
aquí, alguna chica preguntado por Kagome?, una chica pelirroja, de ojos verdes.
-
No, nadie he
venido preguntando por mi hija
-
Señora, se que
quizás no me crea lo que he venido a decirle, pero se lo puedo jurar – la
señora aun lo escuchaba ni lo miraba a la cara, sintió pasos detrás de él,
alguien subía las escaleras la templo no era le mejor lugar para decirle eso
quizás, pero no se detendría ahora – señora Higurashi… Kagome… Kagome esta
viva.
-
Lo se.
Nee itsuka tadoritsuku
darou ano basho e
¿¿Lo vez?? Nosotros hubiésemos podido irnos de este lugar algún
día
Sou kimi ni tobikiri
no keshiki misetai
Yo puedo enseñarte una maravillosa vista
Sore koso ga ashita e no aizu mirai e
Este es el símbolo del mañana, nuestro futuro
¿Lo sabía?, ¿Cómo que lo sabía? ¿Qué significaba que lo sabía?
Un escalofrió la corrió la espalda, alguien estaba detrás de él, la presencia
de esa persona le hizo recorrer esa sensación en la espalda.
-
Inuyasha…
Inuyasha volteo sobre su eje y la vio, los dos ojos marrones que
había buscado por 5 años ahora lo miraban.
“Kagome… Kagome” su nombre se repitió enardecidamente en su
cabeza, no podía creer que esa chica de falda azul y blusa negra con su
brillante y fulgurante cabello castaño y ojos color tierra estuviera hay parada,
como si el tiempo no hubiera pasado.
Inuyasha solo atino a
acercarse a ella y la envolvió en un abrazo, calido y reconfortante, ella no
supo como reaccionar por un minuto, después subió sus brazos y lo abrazo
tímidamente recargando su cuerpo en el suyo.
-
Kagome…
Solo diciendo esto puso su frente en la suya y aspiro
profundamente, llenando su pecho con el aroma de esa chica que busco tanto
tiempo, sintiendo como entraba en él, su bendito aroma que parecía no haber
cambiado en nada. Después en un movimiento que quizás imagino un millón de
veces bajo sus labios a los suyos y la beso, tratando de poner en ese beso el
sentimiento de 5 años en los que solo había anhelado tan solo poder verla.
Kagome solo sintió sus labios en los suyos y lejos de todo lo
que hubiera podido imaginar de ese momento de volverlo a ver, lejos de los
reclamos lejos de las critica u otro cualquier cosa que se esperaba para ese
momento, acepto el beso que había quizás soñado un millón de veces desde la
ultima vez que lo pudo ver, de pronto ese beso parecía la cosa mas natural y
mas correcta que podía pasar entre ellos dos, sintió como él separaba su boca
de la suya y ella mantuvo sus ojos cerrados y respirando hondo como si de
pronto se hubiera robado todo su aliento y la abrazo tan fuerte que de pronto
lastimaba, pero no importaba nada.
Él rompió ese beso y la abrazó tan fuerte como pudo, sintiendo
como parte de su destino se estaba cumpliendo en ese instante.
-
Te he buscado
desesperadamente… Kagome.
-
Inuyasha…
Fin capitulo 13
21 de Mayo de 2006
11:23 p.m.
Para cualquier comentario ya saben donde estoy ^^

Shian Shen Mimi chan