Todos los
personajes de la serie de Inuyasha
pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece
a mi v_v….aclarado esto aquí vamos.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Capitulo 1:
Eyes on me
El corredor estaba en
silencio, el sonido de la chapa de puerta pareció hacer eco dentro de el
pequeño departamento, después la puerta se abrió, una persona paso, lo primero
fue quitarse los zapatos y dejarlos en el recibidor, quedando solo los
calcetines color marrón sobre el tatami limpio, camino por la habitación y
llego a la cocina, allí abrió el pequeño refrigerador y se agacho, las puntas
de su cabello plateado rozaron el piso mientras el ponía las compras dentro de
la nevera, la leche, queso, y jamón un jugo de manzana y lo cerro.
Comprar a todo eso a
veces era un lujo, lo que se terminaba siempre era el jugo, lo demás siempre lo
terminaba tirando a la basura, no comía mucho y siempre lo hacia fuera, pero la
costumbre de llegar y ver la nevera con algo dentro era parte de un ritual que
no había podido quitarse en años y hoy parecía mas que reforzado. Tomo un vaso
de la alacena, y lo lleno de agua en el grifo. Aun se estaba preguntando por
que motivo de pronto ese nombre no había parado de repetirse en su cabeza
practicante cada 20 segundos.
“Kagome…”
Se bebió toda el agua de
un solo sorbo, Kagome, aun no sabía por que las cosas había terminado tan
increíblemente mal, aun se sentía culpable por lo que le había pasado a su
esposa, nunca debió permitirse ser débil, nunca debió siquiera dejarse llevar
por la tentación de ese beso, todo por un estupido beso.
------------------------------------Flash
Back ------------------------------------
Esa mañana había
recibido una llamada muy desconcertante, Kikyou la mejor amiga de su esposa le
llamo, llorando y desesperada, no podía entender del todo lo que le decía, solo
pudo entender claramente que iría a su casa que necesitaba ayuda, así que tomo
sus cosas aviso que saldría un momento y se dirigió a su casa, al llegar la
chica estaba sentada en la puerta de su casa llorando desconsolada con una
maleta mal cerrada de la que salía la punta de una blusa roja, la ayudo a levantarse
y se quedaron en el barra de la cocina él fue a la nevera lo único que había
para beber era el jugo de manzana que tanto le gustaba a su esposa, le dio uno
y ella lo bebió con calma.
-
Kikyou ¿que es lo que ha pasado?
-
Ya no puedo más Inuyasha, Naraku… el de nuevo… Oh Inuyasha ya no
lo soporto.
-
¿Que te ha hecho ese mal nacido ahora?
-
Yo… - no dijo nada solo de levanto las mangas de su camisa, las
marcas rojas de unos brazos estaban marcadas en la parte alta.
-
¡¡¡Pero como lo has permitido Kikyou!!! él no tiene ningún
derecho a lastimarte.
-
Estaba celoso, estaba como loco no pude detenerlo pero ya no
puedo soportarlo mas…que suerte ha tenido Kagome al haber encontrado a alguien
como tu, tu si eres un verdadero hombre.
-
Oh Kikyou no digas eso, solo no lo conociste tanto como debías,
encontraras a alguien mas que pueda valorarte.
-
Ya lo tuve y lo deje ir… - dijo mirándolo con melancolía.
Ella dejo la mirada
oscura sobre el brillo de los ojos dorados de Inuyasha. Kikyou e Inuyasha se
habían conocido mucho antes que Kagome lo viera por primera vez, había sido
incluso mas que amigos por un tiempo sin tener en realidad ningún titulo, hasta
el día que él conoció Kagome y la historia los separo, ella entendió que su
amigo estaba enamorado de es chica y tenía todos los motivos era una chica
simplemente incomparable ella misma sentía un cariño profundo por la chica de
ojos marrones que era una sonrisa constante y siempre una mano amiga, pero por
dentro nunca se resigno, de alguna manera ella siempre estuvo enamorada de esos
ojos dorados, Naraku se había atravesado en esa parte de la historia, y su
apariencia la había deslumbrado hasta enredarla en una especie de telaraña de
la que no pudo salir hasta ese día y ese día en la única persona en el que pudo
pensar fue en esa persona que le había hecho nacer el único sentimiento de
verdad hermoso que había habitado en su corazón. Inuyasha.
Ninguno de los dos supo
como paso pero de pronto se estaban besando, Inuyasha había sentido tanta fragilidad
en la mujer delante de él y tantos dulces recuerdos al volver a besar sus
labios que se dejo guiar, Kikyou se sintió protegida y querida y quiso absorber
lo mas posible ese sentimiento, todo había comenzado con ese beso, todo paso
tan rápido que no se dieron cuenta que habían entrado a la habitación y había
caído en la cama, todo comenzó a perder sentido, había una falta de amor que le
roía a Inuyasha y que Kikyou tomaba de él tratando de saciarse, todo llego a un
punto álgido e intenso y…
CRASH
Un ruido estridente los
trajo a tierra y se miraron, como si de ponto ninguno de los dos lo hubiera
hecho en todo ese tiempo y un solo nombre salto a la cabeza de los dos.
Kagome.
Ambos saltaron de la cama asustados, él salio en busca de lo
que había producido el ruido, y se sintió aterrado, un vaso roto en el piso, la
chaquetilla del colegio de Kagome en el respaldado de una silla una bolsa de viandas.
-
Kagome no…
Volvió corriendo a la
habitación y tomo su ropa, Kikyou ya
casi se había terminado de vestir también y lo miro con esa expresión de
pánico en el rostro.
-
¿que pasa?
-
Kagome estuvo aquí
-
¡Que! – dijo muy sorprendida.
-
Kikyou, Kagome nos ha visto, estuvo aquí, su chaqueta esta aquí.
-
No, no es posible. – la chica se levanto y salio corriendo
tratando de buscar a su amiga, él salio solo un segundo después – Inuyasha esto
no puede ser, no puede ser.
-
Debo buscarla, no puedo dejar que piense lo que no… - “lo que no es”, pero como cojones le iba explicar si lo había visto haciendo el amor
con Kikyou como carajo le podía explicar algo así – debe oírme, debe hacerlo.
-
Debe oírnos, esto no debió pasar, nunca nunca debió pasar.
Ambos salieron, la
búsqueda por teléfono y por la cuidad duro todo el día y nada, parecía que se
la había tragado la tierra.
------------------------------------End
Flash Back ------------------------------------
Nadie mas que él tenía
la culpa de lo pasado después, aun sentía sus ojos cargados de lagrimas después
de eso, aun sentía como el corazón le dolía, la culpa y la desesperación de no
haber podido evitar que ello pasara le comía el alma.
Entro a su habitación,
la foto de la joven castaña y él vestidos de negro y blanco respectivamente
felices con luminosas sonrisas aun adornaba el tocador, se dejo caer a la cama
solo queriendo descansar, tratándose al mismo tiempo de explicar que había
pasado ese día que había dejado desatado de nuevo ese sentimiento en sus
recuerdos. Cerró sus ojos y de pronto vio
dos ojos verdes que lo había mirado con un sentimiento entre el deseo y
el miedo, los abrió de nuevo, esa chica, la chica que había conocido en el
transporte, la escritora, ella había sido la que dejara desatado dentro de ella
esa emoción confusa.
Se sintió repentinamente
muy confundido, no es que le hubiera atraído físicamente bueno no podía negarlo
lo había hecho, se repitió de nuevo cuantas chicas de ojos verdes y cabello
rojo puedes conocer en tu vida y dejarlas pasar por alto, era bella pero solo
eso, reconocía que era bella “tanto como lo fue Kagome la primera vez que la viste”
dijo una vocecilla en su mente.
-
Kagome… - dijo por ultima vez para llenarse con ese nombre y
cerro los ojos, hoy no movería cajas, hoy no ordenaría libros ni nada, hoy solo
dormiría y dejaría de pensar.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Un rechinido que podía
definirse como clásico incluso, se oyó cuando la puerta se abrió, las bisagras
eran como dos gritos reclamando por el aceite de la puerta de madera, la chica
entró, dejo caerla mochil ligera en la misma entrada y trato de cerrar la
puerta.
-
Kagome chan…
Una chica de una coleta
larga y cabello marrón la llamó antes de poder cerrar.
-
Dime Sango chan, ¿en que te puedo ayudar?
-
Dime de casualidad no ¿tendrás un poco de fijador de cabello que
me puedas regalar?, he volteado mi habitación y no he podido hallar el mío.
-
Quizás se ha quedado aquí y por ello no lo encuentras pasa debe
estar en la recamara.
-
Eres un ángel Kagome chan.
La chica de ojos
chocolate entró a la casa, el lugar no era muy grande solo un recibidor, una esquina
donde había una pequeña pieza que era la cocina. El baño, una recamara y un
estudio en el fondo, en realidad, para ser solo una persona la que vivía allí
era un lugar perfecto. Ella entró y se dejó caer en uno de sus sillones, el
peculiar sonido del fijador de cabello se oyó por 10 segundos en el aire.
-
si aquí se quedó, gracias Kagome chan – salio la chica con la
coleta más estilizada aun y el flequillo pulcramente ordenado, fue que vio a la
chica que estaba recostada en el sillón con una mano en la frente como si entre
esta y su frente estuviera el peso de 50 elefantes - un día pesado amiga.
-
Como 50 elefantes – dijo la chica dedicándole una sonrisa.
-
Hey por que no vienes conmigo estoy seguro que Miroku puede
conseguir un amigo en 5 segundos y no la pasaríamos todos genial, anda,
demasiado trabajo te freira la cabeza.
-
Oh sango no…
-
No hay no que exista, a vestirse que vendré por ti en 20 minutos
y así te encuentre en pijama te sacare de aquí, lo entendiste.
-
Que remedio.
-
Está bien, veras que nos divertiremos mucho, solo avisare a
Miroku que te llevare conmigo.
La chica de la coleta
salio de el lugar, Kagome soltó un suspiro y se levanto, tenía que vestirse
Sango cumplía siempre sus amenazas era capaz de sacarla en la propia pijama si
no estaba lista.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
TOC TOC
Inuyasha soltó un
bufido, maldijo a su sentido del oído tan desarrollado.
TOC TOC
Esta vez mas fuerte
“jodete vendedor de enciclopedias, no pienso abrir”, solo un vendedor podía
ser, nadie mas sabía que estaba en Tokio de hecho.
TOC TOC TOC TOC TOC
TOC
-
Eres hombre muerto – se levanto a regañadientes al oír mas
seguidos y mas fuertes quien fuera no se iría si no abría la puerta.
Llego a la puerta y la abrió,
un joven de traje negro con un pañuelo color morado estaba en la puerta
ligeramente conocido.
-
Inuyasha…
-
¿Si? – dijo al oír su nombre, ya lo sabia este chico era el hijo
del administrador de los departamentos Hanasaki, - Miroku.
-
Si, que bueno que me recuerdes, no interrumpo nada importante
verdad.
-
Ha decir verdad estaba dormido
- dijo con un entrecejo
-
Oh que bien – dijo y logro colarse en el departamento lleno de
cajas – hey te gustaría venir conmigo a un bar, iré con una chica y ha invitado
a una amiga, pensé enseguida en ti.
-
¿Por que? – dijo mas como su fuera un reclamo
-
Oh por que seguro no conoces
nadie y quizás te gustaría conocer a una chica, es una chica bellísima,
si no estuviera ahora saliendo con su amiga seguro no hubiera pensado un segundo
en salir con ella.
-
Bueno… - como rayos decir que no.
-
Que bien, estoy por ti en 10 min., una ducha y un poco de
colonia harán milagros, solo iré por mi auto al auto lavado.
Tal y como entro salio
de el departamento, Inuyasha se quedo un minuto en la puerta preguntándose a
que hora había aceptado la invitación, después se dio cuanta que solo tenía 9
minutos pata estar listo
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
-
Listo - dijo Sango entrando a la habitación aun colocándose unos
pendientes – ha conseguido a quien llevar, o estarás sola, no os preocupéis.
-
En realidad yo…
-
No tengo deseos de ir, estoy trabajando en mi libro…. Pasaran un
documental muy bueno en DChanel… mi madre me llamara en 15 minutos… mañana
tengo escuela ya me los se todos Kagome, por favor, no pienso caer en ninguno
así que vamos.
-
Ok tu ganas, pero mas te vale que el amigo no sea igual que el
estupido de Kouga que fue el ultimo que me presento tu flamante ami-novio.
-
Pero era muy atractivo, ¿de que te quejas?
-
¡Era un psicópata! casi quería que me casara con él esa misma
noche.
-
Oh estoy segura que esta vez será diferente.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Dos chicas estaban en la
entrada de un bar poco conocido en Tokio “Fairyland” era casi su escondite
secreto, les gustaba ir justamente por que no era un lugar muy concurrido y eso
les regalaba mucha privacidad, dos chicas fuera del bar esperaban una de un de
un traje de dos piezas color negro entallado al cuerpo y con detalles de sakuras
en un hombro, la chica a un lado de ella con un vestido color negro y corto y
una botas largas que le llegaban un poco mas arriba de la rodilla, esperando.
-
no podíamos esperarlo adentro
-
Jamás lo encontraríamos adentro y lo sabes, ya no debe tardar, quizá
solo fue por su amigo te paciencia.
Kagome siguió vigilando
hasta que vio un auto color vino que se acercaba, Miroku saludo a Sango con la
mano y siguió delante, alguien iba atrás, debía dejar el auto con el valet
parking así al menos no se había retrasado mas de 5 minutos, que bueno que no
seria psicóloga, nunca tendría la paciencia para una disciplina así.
Inuyasha trato de
voltear, ¿había sido su imaginación? No, allí estaba de nuevo, ahora vestida de
negro con su cabello rojo haciendo un contraste entre su piel y sus ojos
verdes, parada al lado de la chica que el chico que conducía había saludado.
En cuanto bajo del auto
Sango le salto encima, el valet ayudo con la puerta al acompañante y bajo, a
ella se le detuvo en corazón de nuevo, allí estaba de nuevo, el chico de
cabello plateado e irises color miel. “Inuyasha”
-
Hinagueshi – la llamo Miroku y ella volteo enseguida – te
presento a Inuyasha… ¿Inuyasha que?
-
Inuyasha Taisho
Ella no podía salir de
todo de su estupor, no, no era una copia ni una fantasía que su mente le había
jugado en la mañana, ese era Inuyasha Taisho delante de ella extendiéndole la
mano.
-
Hinagueshi – dijo como sintiéndose protegida por su apellido –
Hinagueshi… Kagome.
Inuyasha abrió los ojos
enormes “Kagome” tomo la mano fría de la pelirroja, algo tembloroso
-
Kagome…
-
Si, ese es el nombre que me dieron, Hinagueshi Kagome, mucho
gusto Taisho.
-
Entremos – jalo Sango a su amiga para poder entrar, la música
empezaba a sonar, y quería aprovechar cada segundo de su tiempo en ese lugar
Inuyasha las vio entrar
sin atreverse a mover por un segundo.
-
No es una belleza, te lo dije – le dijo el chico de traje negro,
dándole un codazo a su lado – no te preocupes si es muy seria al principio es una
chica magnifica, interesante y misteriosa hasta la raíz del cabello, suerte –
dijo y lo empujo al lado de las chica que estaban esperando por ellos.
Entraron, era un poco
temprano pero el lugar ya tenía varios grupos reunidos cerca del cantante,
ellos se sentaron un poco mas lejos, mas cerca de la pista, Sango jalo a su
acompañante en cuanto les asignaron una mesa, Kagome e Inuyasha se quedaron
sentados.
-
El mundo es muy pequeño, no pensé que volvería a verte de no ser
que pudiera encontrarte en el autobús de la universidad.
-
Si, lo es, eres amigo de Miroku.
-
Apenas lo conozco, de hecho no se como fue que me invite a esta
reunión, de pronto llego a mi apartamento y me dijo que viniera, no pude ni
decir que no.
-
… - ella no respondió, solo rió por lo bajo, Miroku y Sango eran
el uno para el otro – vives entonces en los departamentos Hanasaki.
-
Así es.
-
Ya veo, ¿acabas de mudarte?
-
Si, vengo de Kyoto, pedí mi traslado a la universidad de Tokio y
aquí estoy.
-
Pues bienvenido Taisho.
-
Pensé que me costaría mucho trabajo conseguir tu nombre
Hinagueshi.
-
Yo también – dijo solo para si, luego recordó lo desarrollado
que era el oído de Inuyasha.
-
Parece que no te cause la mejor impresión y aun no se por que.
-
No es así, solo que a veces yo soy mala para tratar a las
personas.
-
Tanto como para bailar.
-
Ah…
Cuando vio Inuyasha
estaba de pie junto a ella y le extendió la mano, ella la tomó, la fuerte y
resistente mano de Inuyasha en la suya un escalofrió la recorrió.
El cantante acaba de
cambiar, una chica hacia un cover de una canción poco conocida, lenta y
romántica (Eyes on me – ojos en mi – Missia):
La llevo como si su peso
no existiera al centro de la pista, Miroku y Sango ya bailaban abrazados
despidiéndose del mundo por 4 minutos y
50 segundos. Ellos se situaron a un lado de ellos, él la tomo de la cintura y
la acomodó a su cuerpo, sintió a la chica tensa.
-
¿te pongo nerviosa? – dijo retando a su astucia.
-
No, solo que no suelo bailar mucho. – dijo retadoramente, por mas
nerviosa que estuviera no quería sentir nada que no fuera coraje por él, solo
eso, no nervios, no añoranza nada de eso – menos con desconocidos.
-
No sueles salir mucha verdad.
-
No, tengo espíritu de ermitaña
Sora ga amari ni mo
fukakute karada nagedashite mita
Haruka tooi kumo ga ima
no watashi mitsumeru subete
-
es una lastima – dijo cerca de su oído –la gente se pierde tu
belleza si la escondes así.
La sintió apretar la
mano que tenía sujeta, no era un gesto nervioso, era un gesto molesto, pero
¿Por qué? Además ¿por que le estaba diciendo esto?, ¿por que la estaba
elogiando como si le coqueteara? ¿Por qué esta chica en particular lo hacia
sentir de esta manera? Había un sentimiento enorme dentro de él al tenerla a su
lado, no había sentido esto con ninguna otra mujer que no fuera…
-
tienes un bello nombre. –dijo casi como un suspiro en su oído.
Aa nobashita ude to sora no kyoukaisen
Nijinde wakaranaku naru
Aa futatsu no kokoro to karada mo
Konna fuu ni tokereba ii
¿Cómo te atreves? Quiso
poder abofetearlo, quiso poder caerle a golpes, le dolía, le dolía mucho que le
hablara así, pero él no sabía, él no se daba cuenta de nada, no había manera de
que al reconociera, no con ese perfecto disfraz
-
y tú eres un hombre demasiado descarado.
-
Y tu demasiado recatada.
-
Acaso no le debes respeto a nadie Taisho, no existe ninguna
Señora o Señorita Taisho que le moleste su forma de tratar a las mujeres.
Anata no ude no naka
ni watashi wo sagashite mita
Tojirareta hitomi no sono oku de
Nani wo mitsumeteta no?
Anata no sekai de
Él se separo un poco, la
soltó, y regreso a la mesa, ella lo vio caminar delante de él con la frente en
alto.
-
dije algo malo Taisho.
-
No Hinagueshi
-
La pieza aun no termina.
La volteó a ver, la tomó
de la mano y la volvió a cerrar en un abrazo, pegándola a su cuerpo.
-
y entonces… cual es la respuesta.
-
No Hinagueshi no tengo a nadie, pero no me molestaría
encontrarla y tu?
-
Yo ¿Qué? – dijo burlándose de él
-
Existe alguien que cuide de tu belleza Hinagueshi.
Solo sonrió para si
misma sin dejarlo ver, “tú” estaba reclamándole su conciencia, pero eso ya no
era cierto.
-
digamos que hay alguien a quien el guardo respeto, me ha quedado
la costumbre.
-
¿La costumbre?
-
Si, digamos que nuestra relación es… no puedo explicártelo no lo
entenderías.
Moshimo ashita kono sekai ga owari tsugeru to shitemo
Nan ni mo kawarazu ni ai
wo sagashite iru no deshou ka?
-
Pruébame.
-
No eres un caramelo Taisho. – dijo burlándose el él.
-
Eres igual de ofensiva con todas las personas Hinagueshi.
-
Oh lo siento, ¿te he herido?
Él no respondió solo
siguió moviéndose con la chica en la pista, ella no pudo reprimirse el sentirse
solo un poco mal, peleaba entre el instinto que alimentaba el deseo de poder
desquitar un poco el odio que le tenía y la parte que, si, se sentía como hacia
3 años, la que temblaba en sus brazos y no podía sentir mas que amor por ese
hombre de cabello plateado y olor a ceniza mojada.
-
es una persona que amo pero que perdí por… por muchas cosas
demasiadas, y no deseo hablar de ello
-
tan difícil era decir eso.
-
Si.
Hayaashi de kaze wa kumo wo tsurete yuku
Jidai wo koko ni nokoshi
aa hitosashi no yubi wo agete wa
Sora
to chigau kaze o shitta
-
en realidad, existe una señora Taisho a la que le debo guardar
respeto.
-
Eres… casado? – un repentino temor de que se hubiera casado, que
estuviera comprometido con Kikyou o con cualquier otra le causo un vació en el
estomago.
-
No…
-
Entonces…
-
Es difícil de explicar.
-
Pruébame.
Anata no nukumori
ni watashi wo kasanete mita
Oshiete yo mabuta no sono sekai nani wo utsushiteta no?
-
tú tampoco eres un caramelo. – dijo con una sonrisa mas amena, y
la sujeto con mas suavidad.
-
Puedo discutir eso.
-
Existió la señora Taisho hace tres años, y es una mujer a la que
le guardare respeto toda mi vida, yo… la perdí.
-
¿La perdiste? ¿Como…? acaso te acostaste con su mejor amiga y
por eso te dejo.
Él la soltó molesto, era
cierto, como lo sabía ella, solo la miro con esa sonrisa sarcástica, ella
estaba solo conjeturando, pero había dado al clavo.
-
No, yo la perdí por que esta muerta.
Esta vez volvió a la
mesa de nuevo, ella ya no lo llamo, la canción estaba a punto de terminar, pudo
ver un segundo el dolor que eso le había causado decir eso, pero no, no podía
dolerle, eso quizás lo había llenado de felicidad, tenía el camino abierto para
quedarse con Kikyou, para sacarla de su camino, no, su dolor seguro era solo
una apariencia.
Anata no sekai de nani wo mitsumeteta no?
Ame ga tobira wo tataita
-
¿Qué pasa chicos? – sango se adelanto la verlos tan extraños en
la pista.
-
Lo siento sango creo que Taisho y yo no nos hemos caído muy bien, si no les molesta
me retiro.
-
Kagome chan.
-
Te llevare – dijo el de pronto en un gesto protector.
-
No te preocupes Taisho, yo se cuidarme sola.
-
Pero Kagome. – le quiso replicar Sango
-
Solo tomare un taxi y estaré sana y salva no te preocupes amiga.
Tomo su bolso se
despidió de sus amigos, luego se dirigió a Inuyasha, él la volteo a ver, su
mirada era una capa de hielo.
-
lamento que no haya sido un placer conocerme.
-
Yo no he dicho eso, nos veremos después Hinagueshi.
-
Lo que tú digas Taisho.
La chica salio del
lugar, era solo las 10 de la noche, la ciudad seguía viva en ese momento, paro un
taxi y subió sin mirar atrás, una ve dentro se arrincono y dejo algunas
lagrimas bajar por sus mejillas.
“Si Inuyasha… Kagome
Higurashi esta muerta, completamente muerta”
Se limpio los ojos y
guardo sus emociones de nuevo, uno de su lentes de contacto quedo en su puño,
no importaba solo debía conseguir otro par, se quito el otro con cuidado, ojos
marrones quedaron al descubierto hasta que llego a casa para volverse a
esconder.
Fin capitulo 2
25 de Enero de 2006
11:05 p.m.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Nota autora: extraño,
extraño lo se lo se pero tengan paciencia todo ira aclarándose con el curso de
la historia.
Para cualquier comentario ya saben
donde estoy ^^

Shian Shen Mimi chan