Todos los
personajes de la serie de Kaitou Saint
Tail pertenecen a la genial Megumi Tachikawa ninguno de los personajes me
pertenece a mi v_v….aclarado esto aquí vamos… creo??

Nota antes de empezar:
Oh cielos,
aquí estoy de nuevo con otra historia de St. Tail… creo… bueno les explicare el
por que de mi desasosiego (a que fina palabra me eche) bueno esta historia esta
entre los linderos de una historia original y un universo alterno de St. Tail
donde Daiki Asuka Júnior no es una
detective y Meimi Haneoka no es una ladrona misteriosa, no hay una Lina, no hay
Manato, no hay Seira, no viven en Seika, ni nada por el estilo, el meollo de
esto es que Meimi y Daiki siguen teniendo toda la misma apariencia que siempre
tienen (y la de él que yo tanto amo ^_^) y la historia de St. Tail es muy
importante, supongo que aunque quisiera no podría explicarlo, solo pido que
lean muy atentamente, espero que les guste, esta vez es muy importante que les
guste pues mas adelante tendré que pedirles un favor muy grande, pero bueno sin
mas preámbulo aquí voy… en sus marcas listos, fuera.
Capitulo 4:
Cambios
Si tuvieras un genio en una lampa maravillosa
¿Qué deseo pedirías?
Creo que yo encontré el mejor de todos.
Había pasado solo
un par de días desde que Meimi tenía a su genio, sus deseos desde ese deseo del
beso no había ido demasiado lejos, solo uno que otro antojo, y es que Meimi
tenía una extraña fijación por la comida, habían ido desde la comida cantones
de China, pasta italiana, un curry muy condimentado de India y comida mexicana que es la que mas le gusto,
pues había probado un guiso que Daiki le había dicho tenía como base chocolate.
Pero ella seguía
pensando en sus deseos reales, las historias de genios embotellados que ella
había empezado a leer desde que este había llegado a su vida no le dejaban nada
bueno, todos genios que solo buscaban un deseo que pudiera perjudicar al amo y
deshacerse de él, ella sabía que Daiki simplemente nunca haría algo así, pero,
si los genios eran verdaderos, que podía pensar de las historias.
Pero esa mañana
estaba decidida a convertir un gran sueño en realidad.
La luz de la mañana
de primavera entraba por la ventana abierta, el viento gentil soplo hacia
adentro y esto la hizo repentinamente despertar, Inu acostado sobre su estomago
durmiendo perezosamente.
Se levanto dejando
resbalar al gato sobre la sabana y lo imito un segundo después cuando empezó a
estirarse al igual que él, llenando en un profundo respiro sus pulmones con
aire nuevo.
-
si este es el día. – dijo solo para ella.
Se levanto y se
apresuró a su armario, recorrió la
puerta a la derecha y en la segunda repisa estaba la botella color rojo, la
tomo entre sus manos y la saco.
Daiki… Daiki…
Daiki.
El humo rojo salio
de la botella arremolinándose a untado de ella y se empezó a materializar ese
chico de cabello rebelde y ojos color aceituna bostezando tenia puesto un traje
de tipo chico, color verde oscuro, con los clásicos botones de tela en el pecho
y el pantalón holgado, parecía ser un pijama.
-
buenos días Daiki, espero no haberte despertado.
-
No tenga cuidado Meimi san.
-
Hoy puedes venir a desayunar conmigo si quieres hacerlo, no hay
nadie en casa, ¿te gustaría?
-
Usted lo desea.
-
No, si no quieres hacerlo no tienes por que, pero no me gusta
desayunar sola.
-
Me gustaría Meimi san.
-
Bien vamos. – dijo y camino a la puerta, él la siguió.
Ambos salieron de
la habitación, Daiki parecía un niño pequeño mirando todos los detalles de la
casa con suma curiosidad, era la primera vez que salía de su habitación en
realidad era normal que tuviera curiosidad, pero como dejarlo salir antes sin
temer ser descubierto.
La casa estaba
vacía por esta razón, hacia tres días su mamá había ido a visitar a un tía, su
primo pequeño tenía paperas así que se contagio y se había quedado en
cuarentena con toda su familia, su padre había iniciado labores muy temprano,
desde las 8 de la mañana había salido a hacer una función de payaso a un parque
de diversiones, regresaría hasta entrada la tarde por quizás alguna función
particular.
-
Supongo que tus amos tenían casa grandes y lujosas – dijo Meimi
cuando llegaron a la cocina
-
No todos, algunos eran hombres sumamente humildes que
encontraron la botella por suerte, pero muchos de ellos lo primero que hicieron
fue pedirme casas como esa.
-
Yo no lo necesito,- dijo abriendo la nevera para ver que era lo
que podían desayunar.
-
Me gusta su casa Meimi san.
-
¿¿Por que?? – dijo viendo en las despensas si había sobres de
preparado de waffle, no, no había.
-
Es tan liviana y tranquila – dijo mirando las paredes y las
fotos colgadas en ella, varias figuraba la chica de cabello castaño que tenía
adelante con un fresco pijama rosado de pantalón y blusa de tirantes.
-
No siempre – dijo riendo sacando unas cajas con harina- ahí
algunos días que todo esta tan desordenado que da miedo.
-
No hablo de eso Meimi san, es la esencia de su casa, usted y las
personas que viven en ella la han llenado de ese espíritu calmado y liviano que
esta incluso pegado a las paredes, yo puedo sentirlo.
-
Bueno, supongo que tienes razón entonces… mira tenemos mucha
harina, que te parece si preparamos hot cakes, esta bien?
-
Los desea Meimi san.
-
Oh si, bueno no de ese modo, en realidad quiero prepararlos, me
he acostumbrado a que me des de comer y eso no esta bien.
-
¿¿Por que??
-
Bueno, tú no estarás aquí todo el tiempo así que no me podrás
alimentar siempre – ella lo dijo sin pensar, una vez dicho, sintió algo de
pesar, sacudió la cabeza aventando la aire ese sentimiento – además me haré una
pequeña niña mal criada e inútil y no quiero eso.
-
Como usted lo desee Meimi san.
Ella saco un par de
enseres de la alacena para preparar la mezcla. “él no estará aquí todo el
tiempo, es mas él ni siquiera esta aquí por su libre y propia voluntad después
de todo” Meimi sintió al genio detrás de ella y recordó que teniéndolo cerca el
podía leer todas sus emociones y no lo quería “aprovecha lo que tienes no
pienses en el mañana” volteo a ver el chico que miraba todos los enseres en la
barra de la cocina con curiosidad “que importa el tiempo solo gózalo”
-
¿¿quieres ayudarme a hacer jugo?? – abrió de nuevo la nevera y
miro, no, no había naranjas – cielos, no hay naranjas, podrías conseguirme
algunas.
-
De donde las desea Meimi san.
-
Oh, no es importante, solo naranjas, de donde sepas que son mas
dulces.
-
Bien, según se los híbridos de América son las mejores – frente
a sus ojos el chico desapareció, en un solo parpadeo apareció de nuevo – listo
Meimi san.
-
Eso si que es ser eficiente - gracias Daiki.
El chico miro a su
alrededor y vio los enceres que había con curiosidad, dio con lo que buscaba.
Meimi lo vio acercarse a la barra de la cocina con la canasta, imagino que las
dejaría allí, fue su sorpresa al ver que encendía el botón de encendido del
extractor de jugo y rebanarlas.
-
Daiki….
-
Si Meimi san.
-
Que es lo que haces?
-
Preparo el jugo, prefiere si prepararlo usted esta bien.
-
No yo solo…. – Daiki miro sobre su hombro, una estela de humo se
empezó a levantar
-
Meimi san, la masa se quema.
-
Oh my….
La chica se apresuro
y levanto el hotcake, estaba quemado por supuesto, “nee quizás inu se lo coma…
hey espera un minuto Meimi no te distraigas”
-
Daiki, como es que sabes hacer esto – dijo apuntando al chico
metiendo las rodajas de naranja sin cáscara al extractor.
-
Oh es un aparato muy simple, la marca no complico mucho su
mecanismo, imagino que debió ser muy económico, no es ningún problema.
-
Oye que dices, insinúas que mi familia no compra cosas de
calidad…. Noooo no te distraigas de nuevo – dijo mas que para ella que para
él – cuando saliste por ultima vez de la
botella
-
Esta mañana – dijo de lo
más natural viendo salir el jugo del aparato.
-
No, no me refiero a eso, si no de la ultima vez antes de que yo
te encontrara Daiki.
-
Déjeme recordar – dijo poniendo el jugo en una jarra con hielos
– hace 100 años creo yo, llegue a conocer a un sujeto muy peculiar antes de
entrar a mi botella… como se llamaba, tenía las ideas mas graciosas acerca de
lo que significan los sueños…. Oh si Sigmund Freud, me hacia reír mucho.
-
Conociste a Sigmund Freud
-
Usted también Meimi san no lo creo, eso fue hace mucho tiempo.
-
Bueno digamos que sus ideas llegaron mas lejos de lo que
creerías, por que…. Hey otra vez, no, oye, si has estado dentro de la botella
todos estos años como es que sabes usar un extractor de jugo, hace 100 años
definitivamente no existían.
-
Bueno desde la botella podía mirar todo lo que pasaba en las
sociedades. – dijo y un pequeño dejo de tristeza se vio en su mirada – las
guerras, y las peleas que se formaron, quizás las mas tristes de la historia de
pronto la gente se volvió un poco… malvada – luego sonrió – también vi los
adelantos de la ciencia y la tecnología y los demás cambios de las sociedades,
el arte, la música.
-
Ahaaaaaaaaa
-
Con tanto tiempo libre puede estudiar la mayor parte de las
cosas, de ciencias duras y blandas, de tecnología, por eso cosas como esta me
son muy familiares, en teoría, en realidad nunca las había visto trabajar. Y
hubo algunas cosas de las que no estudie.
-
Por que.
-
Por que me gusta sorprenderme. – dijo con una amena sonrisa, el
corazón de Mimi salto solo una vez.
-
entonces ¿que es lo que no conoces?
-
Mmmmmm, las cosas mas interesantes creo yo, nunca he visto un
televisor encendido, ni se como es un cine, cosas así.
-
En serio – dijo entusiasmada.
-
Bueno solo los conozco en teoría.
-
¡¡Que bueno!! – dijo casi saltando encima de él – yo puedo
enseñártelos.
-
Me alegraría mucho que lo hiciera Meimi san. – dijo mirándola de
una forma que el sonrojo en las mejillas de Meimi se equiparo con la mermelada
en el frasco que sacaba de la alacena
-
Esta bien – dijo de pie y volteo “si debo hacer mas hotcakes”
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
-
papá tiene una colección, muy grande, escucha de todo, menos
rock no le gusta, pero a mi si un poco, debes escuchar a Aikawa Nanase ella es
genial.
Los dos chicos
estaban sentados en la sala de la casa mirando los discos de su padre, cuando
Daiki le había dicho que no conocía aun lo que era la música en compactos ella
no pudo reprimirse a enseñarle.
-
estoy seguro que me gustara si a usted le gusta – le dijo a la
chica castaña sentada solo a unos centímetros de él, revolviendo los discos en
el piso, de pronto se vio un minuto atrapado en la mirada chocolate de la
chica. – la ultima música que escuche fue lo que ustedes llaman música clásica,
había un compositor que tenía una canción particular con guitarras que me gusto
mucho, te regalaba un sentimiento de… un buen sentimiento, que no era ni
alegría ni tristeza como la mayoría de la música de esa época.
-
Cual era, quizás lo conozco.
-
Vera era una composición que no se si le dio un nombre, no supe
mucho de música durante estos últimos 50 años…. Pero era un lugar en España,
Aranjuez.
-
Ya se cual es – dijo casi de un salto.
Revolviendo los
discos en el piso, dio con uno con una portada negra y un director con una
batuta relució, tomo el disco corrió a la caja negra frente a ellos y se lleno
de luz. Daiki sabía que era un reproductor de discos, la tecnología láser
leyendo la información en los discos llenos de muescas con información.
“muescas de
información” no eso no era muescas de información, eso era música, la más
limpia y pura música, como si hubieran
encerrado a los músicos en un cuarto exclusivo para crearla dentro del aparato
aquel, sin sonido de personas ni distorsión del viento ni nada parecido, solo
las puras notas de las guitarras flotando como humo alrededor de ellos.
Meimi vio contenta
como el chico había avanzado cerca de las bocinas del reproductor como por
instinto deseando escuchar mas cerca la música, empezó a subir el volumen
disimuladamente y él se movió hacia atrás como si con su distancia modulara la
intensidad que quería de la música, quedo sentado en cuclillas a su lado. Fue
natural, su mano había quedado justo a su lado y ella se atrevió a tocarla, un
primer instante de absoluta emoción la abraso y después un sentimiento que ella
no conocía del todo, un sentimiento algo…. voluptuoso… la recorrió como un
escalofrió desde el centro de su pecho hacia atrás a su columna y de allí a
todo su cuerpo. Lo miró, su pecho ascendía y descendía con calma inusitada y
aun sonrisa surcaba su rostro, en ese momento Meimi deseo poder besarlo y….
El pensamiento
quedo incompleto cuando la canción termino y empezó algún viejo alegro que ella no pudo identificar
termino con la emoción de Daiki, lo soltó disimuladamente.
-
eso fue… emocionante verdad.
-
Si –dijo con una profunda mirad en sus ojos negros que la
lograba incluso intimidarla - mucho, gracias por compartirlo conmigo.
-
De nada – dijo agachando su mirada y se levanto, esa mirad de
plano la desconcertaba mucho – hay una cosa mas que quiero enseñarte espera
aquí.
Daiki miro a subir
a la chica por las escaleras casi asustada, miro su mano, el calor de la palma
de ella aun seguía encerrado allí, la cerró, quería conservarlo, con el otro
sentimiento que él mismo había tenido.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
-
Listo.
-
Si Meimi san.
La chica encendió
el televisor, luces y circuitos electrónicos como sabía Daiki, producción
imágenes.
Las imágenes eran tan
vivas, el moviendo de las personas, y la voz de una mujer al fondo alta y
armónica y una persona completamente conocida.
-
soy yo.
-
Si, bueno ese es Daiki Asuka Júnior – dijo la chica mirando a la
pantalla y sin poder suprimir un ligero suspiro y siguió mirando.
El chico volteo con
ella, toda la secuencia de imágenes y música pareció moverse a inusitada
velocidad, le consto un minuto poder adaptarse al movimiento rápido de las
imágenes, tres personas eran las que persistían, él, una chica de un traje blanco
y una chica mas, de cabello largo y cobrizo. Miro al ama de reojo, esa chica de
cabello cobrizo le lograba arrancar una mirada anhelante, quizás solo un poco
mas que la que ponía sobre él.
-
deseo ser ella. – lo volteo a ver – eso deseo. – luego se agacho
un poco – bueno no ser ella en si, ella no es real tampoco, pero desearía ser
como ella sabes.
-
Por que? – dijo como la pegunta mas inocente.
-
Es que la veo y de alguna manera, deseo lo que ella tiene – un
pensamiento fugaz la hizo sonreír “ella te tiene a ti” – es muy ágil, tan
bonita y le pasan todo el tiempo una serie de cosas divertidas que yo solo…
bueno quisiera al menos poder parecerme un poco a ella.
-
Meimi san…
-
No puedes – dijo con preocupación.
-
Oh claro que si, solo quería decirle que no necesita eso para
ser una persona como eso, ya lo es, además de que usted es tan hermosa por si
sola.
-
Bueno…. – “bueno el tiene razón, la misma Meimi Haneoka no tiene
un genio embotellado verdad jeje… hermosa…” – veló solo como un capricho harías
eso por mi.
-
Todos sus deseos son mis ordenes Meimi san – dijo con aun
sonrisa y de pronto levanto su mano y la enredo en su cabello, ella se puso
roja al instante – aunque echare de menos esto.
Se levanto de donde
había estado sentados en el piso, miro una vez mas el aparato electrónico de
imágenes, la chica de cabellos rojos con aun sonrisa tranquila y unos ojos azul
turquesa luminosos, el cambio seria tan drástico, pero estaba seguro que la
haría muy feliz, toda su expectación rodeaba su cuerpo, pero no podía negarlo,
de alguna manera extrañaría a su ama
-
pida su deseo Meimi san.
-
Si – dijo y el genio la tomó de las manos, ella cerro sus ojos y
pensó en su deseo tal y como lo había formulado solo para ella. – deseo… poder
ser como Meimi Haneoka, poseer todos sus atributos físicos, y sus habilidades,
pero – Daiki la observo todo el momento, ese pero cambio su temperatura –
conservar mi propia esencia, ni me personalidad, que todas las personas que me
conozcan o me hallan visto me reconozcan como la misma persona con esta nueva
apariencia, y que este deseo pueda ser reversible cuando yo lo desee.
-
Ese es su deseo Meimi san – dijo el chico que la miraba no podía
negar contento.
-
Si Daiki ese es mi deseo.
-
Bien.
Desde sus manos empezó
a producirse un brillo que fue transmitiéndolo todo el cuerpo de Meimi, el
brillo empezó a cubrirla, una energía la ilumino, su cabello castaño empezó a
flotar arriba en el aire, los volados de su piyama se levantaron en medio de la
energía que la cubría. Meimi pudo ver de pronto todos los recuerdos de su vida,
desde ese día en retroceso hasta su infancia hasta donde ella podía recordar,
sintió como su cuerpo cambiaba, la sensación entera de que su cuerpo se había
mas pequeño, y perdía algunas proporciones estaba presente.
Daiki pudo ver
claramente los cambios, la chica de cabello castaño se hizo ligeramente mas
pequeña y algunas curvas en su cuerpo se desdibujaron un poco, dejando marcadas
algunas nuevas, el color de su piel se hizo solo un poco mas castaño y la forma
de su rostro, los gruesos labios que había admirado en un momento se empezaron
a perder, su cabello empezó a hacerse mas largo y de un color cobrizo
fulgurante, era hermoso si debía admitirlo, una vez que él vio terminada la
transformación la energía empezó a menguar, el cabello de ella empezó a
descender junto con la energía cayendo en hebras algo desordenadas sobre su
espalda y su pecho, la pijama le quedaba
algo grande ahora.
Meimi sintió como
la energía que la cubría lentamente menguaba, sintió su cabello caer sobre su
espalda, pesaba un poco mas, toda ella se sentía distinta. No abrió los ojos,
empezó a asimilar los cambios sufridos, todo su cuerpo se sentía extraño, como
si lo tuviera sumergido en el agua, no parecía caber en su propia piel.
-
hecho esta,- el genio tomo una hebra gruesa de su cabello y lo
puso enfrente - abra sus ojos Meimi san
Meimi abrió sus
ojos lentamente, parpadeo un poco antes de atreverse a mirarse, subió su mano a
la altura de su rostro, y miro su piel, solo un poco más morena, bajo su mirada
su cuerpo, miro su pecho, era más delgado así que la pijama había alcanzado un
nivel algo comprometedor, subió su camiseta con disimulo y conecto el
movimiento de Daiki en su cabello, miro el grueso mechón de cobre.
-
como me veo – se llevo aun mano a la boca, su voz no era la
misma, era la de Meimi
-
como la chica en la pantalla de luz.
-
Quiero verme.
Ciencia solo esto
subió corriendo las escaleras, a la mitad casi se cae, pisaba los talones del
pijama. Llego a su cuarto y cero la
puerta, tan aprisa como pudo se quito la ropa, sabía que era una fascinación
extraña, pero esa era la única manera de mirarse… desnuda.
Y se miro…
Casi se le fue la
respiración al mirarse, su cuerpo entero mucho mas pequeño, piel morena clara,
su cuerpo no eran tan proporcionado ya, sus senos eran un poco mas pequeños, al
igual que su cadera era mas estrecha, y era mas baja de estatura, pero su
cabello era hermoso, resbalaba hasta su cintura y sus ojos turquesa eran
verdaderamente envidiables.
-
esta soy yo…
La resonancia de su
voz, fue lo único que la hizo sabor que no era ningún póster en la pared, ni
nada por el estilo esa figura que se reflejaba en el espejo era ella, se llevo mas mano al rostro, se toco, lo levo
a su cabello, era tan suave y tan fino, seguro por eso… abrió una gaveta, saco
un cepillo, una liga e hizo una elegante y larga coleta, esta quedo suspendida
en su cabeza de una manera sumamente elegante, el cabello entero estaba cortado
en capas, era por eso que la parte de arriba parecía mas abultada que la de
abajo, como nunca se le había ocurrido eso. Movió el rostro de un lado a otro,
la coleta la siguió.
-
su cabello es tan dócil con razón se acomodaba tan bien, oh
vamos no se ve tan diferente de este modo, tonto detective, no podía ser tan
difícil descubrirla.
Rió para si sola,
ella sabía bien que el único motivo por el que Daiki no descubría a Meimi era
por que Megumi Tachikawa no lo quería así.
Se enredo en una
toalla para poder salir, fue a su armario y vio toda su ropa, eso era
complicado, toda su ropa seguía siendo la misma.
-
Ehmmm creo que tendré que pedirle ayuda a Daiki con esto. – miro
todo su armario hasta dar una con una bolsa de vinil con la marca de una tienda
en ella, - pues creo que esto es lo único que me quedara por ahora.
Saco la bolsa feliz
de el armario y se vistió.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Daiki se había
quedado mirando el televisor todo el rato que la ama había subido por las
escaleras, se había tardado un poco ya, la historia siguió corriendo hasta
donde el y la chica conversaban en la torre de un reloj.
-
Asuka Júnior – dijeron de pronto a su espalda.
-
Meimi san…
El chico miro a la
pelirroja detrás de él, vestida como la chica en la pantalla de luz, de una
corta falda tableada, una blusa blanca y una chaquetilla roja, peinada en aun
elegante coleta dejando desenmarcados sus ojos azules que era lo que iluminaban
toda su cara, no debía siquiera sentirla, toda su felicidad se reflejaba en sus
irises celestes como pocas veces lo había hecho, en ese momento no supo si
realmente llegaría a extrañar sus ojos chocolate, las turquesas en su mirada
competían son suficiencia máxima.
La chica no dijo
nada mas, solo se acerco mas a él y lo abrazo, peleando con las lagrimas que
querían salir de ella; Daiki respondió igual la felicidad de su ama era casi
sólida contra él.
-
Oh Daiki gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias.
-
no ha sido nada Meimi san – dijo abrazándola calidamente – sus
deseos siempre serán mis ordenes.
- crack -
-
la chapa de la puerta – dijo ella en voz alta soltándolo en el
acto, - Oh my, mi papá, al fusión de la tarde, tu – dijo como si todos los
pensamientos estuvieran saltando en su cabeza a la vez – Daiki, Daiki, Daiki
El chico se volvió
humo de nuevo, de nuevo atravesando el
techo rumbo a la habitación de su ama, en ese momento la puerta se abrió por
competo y entro su papá que cargaba un bolso grande de colores donde siempre
tenía globos y demás cosas útiles para su funciones en una mano, y en la otra
traía un pañuelo húmedo con el que se quitaba el maquillaje del rostro.
-
hola Meimi – dijo saludando a su hija sentada en la mitad de la
sala con su conocido baúl rosado.
-
Hola papi – respondió casi mecánicamente.
Su papá entro al
cuarto de baño que había en la planta baja, como era su costumbre para quitarse
todo el maquillaje. Meimi solo miro la puerta donde había desaparecido, él
entro a la casa saludando a la perfecta extraña sentada en la sala y
reconociéndola, después de un par de segundos, se levanto y camino hacia el
mueble en el extremo de la sala donde estaban todos los aparatos eléctricos y
numerosos porta retratos, los miro todo, había algunos donde ella aun era muy pequeña y si allí estaba esa pequeña niña
pelirroja que había visto solo un par de minutos antes en el espejo, en todas y
cada una de las fotos.
-
tu mamá esta mucho mejor – dijo saliendo su papá de el cuarto de
baño con el rostro limpio ahora – solo se quedaría un par de días mas de
cuarentena, la pase a ver antes de llegar a casa, deberías ver como me adora tu
primo con este traje sin el creo hasta me tiene algo de miedo.
-
Que bueno papá. La extraño.
-
Oye, que es lo que estoy viendo?? – dijo mirándola
inquisitivamente, Meimi se puso un poco nerviosa – por fin te has animado a
estrenar el traje aquel que ganaste en la reunión, se te ve muy bien hija.
-
Oh si, gracias papi.
-
No se por que decías que no te quedaba bien… eso me da una idea,
con tu mamá enferma me he quedado sin asistente, me sería muy útil una chica
tan linda como tu para hacerlo, te gustaría venir conmigo, después podríamos
desviarnos a WcDonald que dices.
-
Claro.
-
Bien solo me cambiare y nos vamos.
Meimi vio a su
padre subir las escaleras, tomo todas las cosas que tenía tiradas en el piso y
las puso en su lugar, sus discos e historietas en su baúl rosa y subió a su
habitación, guardo todo de nuevo en su armario. Vio la botella roja allí
escondida y la tomo llevándosela al pecho.
-
muchas gracias Daiki -
puso un beso en la botella y la abrazo con cariño.
-
Estas lista Meimi – dijo una voz del otro lado de la puerta.
-
Si, ya voy.
Guardo de nuevo la
botella y salio de su casa junto con el elegante hombre de frac negro que
llevaba un maletín de mago.
Solo tres cosas
pasaban por su mente, su nueva apariencia, la forma que podría recompensar a su
genio por eso y...
Ah si claro y que
iba a ir a comer hamburguesas a WcDonalds Jumijumi.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Fin capitulo 4
Fecha
borrador: 31/05/05 – 12:42 pm.
Fecha final:
10 de Noviembre de 2005
8: 46 pm.

Nota
de autora: como servicio a la comunidad otaku, que tiene en común, St tail,
Ranma ½ e Inuyasha…. Si todas las protagonistas han comido en Wcdonald no me
creen solo pongan un poco te atención jeje.
Perdón por el increíble
retraso en la historia sobre todo por las personas que la estaban esperando,
pero si yo les contara… bueno espero que este capitulo les guste, muchos
saludos.

Shian shen
Mimi chan