Todos los personajes  de la serie de Kaitou Saint Tail pertenecen a la genial Megumi Tachikawa ninguno de los personajes me pertenece a mi v_v….aclarado esto aquí vamos… creo??

 

Nota antes de empezar:

 

Oh cielos, aquí estoy de nuevo con otra historia de St. Tail… creo… bueno les explicare el por que de mi desasosiego (a que fina palabra me eche) bueno esta historia esta entre los linderos de una historia original y un universo alterno de St. Tail donde Daiki Asuka Júnior  no es una detective y Meimi Haneoka no es una ladrona misteriosa, no hay una Lina, no hay Manato, no hay Seira, no viven en Seika, ni nada por el estilo, el meollo de esto es que Meimi y Daiki siguen teniendo toda la misma apariencia que siempre tienen (y la de él que yo tanto amo ^_^) y la historia de St. Tail es muy importante, supongo que aunque quisiera no podría explicarlo, solo pido que lean muy atentamente, espero que les guste, esta vez es muy importante que les guste pues mas adelante tendré que pedirles un favor muy grande, pero bueno sin mas preámbulo aquí voy… en sus marcas listos, fuera.

 

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Capitulo2:

 

Un deseo...??

 

Si tuvieras un genio en una lampa maravillosa

¿Qué deseo pedirías?

Creo que yo encontré el mejor de todos.

 

 

El sol comenzó a entrar por la ventana de su habitación, ella siempre le ganaba dos o tres minutos al reloj cada mañana para poder revolverse unos segundos a gusto, y si, dos minutos después el reloj comenzó a sonar “si, las 7 de la mañana”. Mamá siempre decía, que era bueno agradecer al cielo por cada día que se podía despertar vivo, pero… ¡estaría más agradecida si pudiera pararse solo 30 min más tarde! Bien de nada le servia remilgar por sus horarios, seguirán siendo los mismos seguramente por todo el año.

 

-                     que día mas extraño el de ayer – dijo mientras perezosamente se estiraba en la cama, reacomodando todos sus huesos y destrenzando sus músculos como un gato, giro a su pared y en el piso sentado hecho un ovillo estaba ese chico de ojos negros aceituna y traje negro, al que cada que veía dormido deseba rallarle la cara y estaba dormido – cielos – dijo y se dejo caer en su cama, definitivamente debo dormir otra media hora mas por las mañanas, ya estoy viendo visiones.

 

Se levanto y entro al baño, ya tenía 10 min. perdiendo el tiempo y debía darse prisa si quería desayunar y no ir corriendo a clase como siempre, se empezó a quitar la ropa y se miro en el espejo, tenía el raro habito de mirarse en el espejo desnuda antes de entrar a la ducha, no tenía un motivo para explicárselo, pero tenía el habito bien ganado. Fue entonces que un escalofrió la recorrió y miro en el espejo la imagen de un chico de ojos negros mirando su imagen.

 

-                     Ahaaaaaaaaa – tomo su botella de shampoo y se la lanzo cayéndole de lleno en la frente – PERVERTIDO – grito mientras corría a ocultarse detrás de la cortina de baño y buscaba que más arrojarle.

-                     Hey amita calma, no ha sido mi intención, no sabía que era su cuarto de baño, no ha sido mi intención lo juro, soy yo, el genio, el genio en la botella, Akai.

-                     Tu… – dijo dudosa sacando solo la cabeza de detrás de la cortina y aferrando el jabón de baño como si fuera un salvavidas – tú no eres real. – afirmó.

-                     Si lo soy amita.

-                     No, tú no eres real, esto es imposible.

-                     Meimi – grito su madre en la puerta de la alcoba – ya estas de pie.

-                     Si mami – contesto ella por reflejo.

-                     Date prisa, o llegaras tarde.

-                     Si ya voy

 

Por un momento el ambiente se congelo, ella pudo escuchar las pisadas de su mamá bajando pro las escaleras, vio al chico de ojos negros aceitunados aun mirándola, como si la estuviera examinando. Y ella hizo lo propio, ese chico, no podía ser cierto, era él, de entre un millón de personas ella podía reconocerlo aun con los ojos cerrados, sus ojos, su piel, su cabello, su expresión, su postura, todo lo tenía por completo memorizado y ahora estaba frente a él, si, cierto, fantasías hormonales le había hecho fantasear un día con un Daiki Asuka Júnior en su cuarto de baño, pero era solo eso y ahora un Daiki muy, muy, muy real estaba parado delante de ella, mirándola… desnuda… si cubierta por la cortina pero… DESNUDA.

 

-                     Ah… ehmm… como lo digo…

-                     dígame lo que desee amita.

-                     Bueno… mi nombre es Meimi – dijo tratando de hacer mas liviana su propia tensión – puedes llamarme así, por favor

-                     Por favor – repitió el genio.

-                     Si, por favor – repitió de nuevo ella.

-                     Claro ami… Meimi

-                     Tú eres… Akai, cierto??

-                     Si, Meimi 

-                     Akai… podrías salir un momento de aquí en lo que me pongo algo de ropa?? – dijo todo de corrido haciendo notar su nerviosismo.

-                     Oh – dijo casi brincando - Claro, claro Meimi, lo siento.

 

El chico salio ella cerro la cortina y se llevo una mano al pecho “ni en mis sueños mas salvajes… dios mió, ese chico me ha visto desnuda.”

 

El agua corrió un buen rato, Meimi se sentía en medio de un libro de Sheresada, y no sabía como debía comportarse, salio se puso su uniforme, una falda azul tableada y una camisa blanca de mangas largas y redondas que se cerraban en mancuernillas en su muñecas, una corbata azul con un escudo rojo en la punta, un ultimo vistazo en el espejo del baño “listo al menos ya no estoy desnuda” y salio a su habitación, el chico de traje negro estaba parado mirando los postres en su pared.

 

-                     que hay de especial en este chico que tiene tantas pinturas de él.

-                     Me gusta – dijo mecánicamente, sacudió su cabeza al decirlo, era automático, mucha gente le preguntaba lo mismo.

-                     Esta figura le gusta – dijo auto señalándose.

-                     Si – dijo tímidamente.

-                     Me da gusto ser agradable para usted amita. 

-                     Meimi – repitió enérgica.

-                     Meimi.

-                     Escucha – “esta es la oración mas irreal de mi vida.. creo??” puedes quedarte aquí o volver a tu botella o esconderte bajo la cama o… algo – dijo mientras el genio no pudo evitar sonreír un poco – tengo que correr al colegio y ciertamente si mi mamá encuentra a un chico en mi habitación, no me va a ir muy bien cuando regrese, me entiendes.

-                     Si, Meimi, mi botella estará bien.

-                     Bien, pues… – gesticulaba con las manos levantándolas como si lo empujara – vuelve.

-                     Oh, solo lo haré cuando diga mi nombre tres veces, como lo hizo ayer, así puedo salir y entrar a mi botella.

-                     Que paso con lo de frotarla?? – dijo solo para si.

-                     Eso desgasta la botella – respondió él de la forma más natural.

-                     … - rió como si le hubiera dicho un chiste – bien… – el genio pudo ver en sus mejillas su sonrojo, su timidez, notar su desconsiento por su gesticulación, era tan fácil leerla – si… Akai, Akai, Akai.

 

La figura del chico se volvió humo de nuevo y volvió a entrar a la botella, cuando hubo entrado todo el humo, tomó la botella y la escondió en su ropero, si su mamá la hallaba al limpiar la habitación, podía deshacerse de ella y cuantas veces iba a encontrar a un genio embotellado, estaba confundida pero ya vería que hacer después del colegio.

 

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-                     Oye Kikyou.

-                     Dime Mei…

-                     Ahm, tu has comprado una de esas botellas con los genios embotellados.

-                     Oh si, compre uno la semana pasada 5000 yenes toda una ganga.

-                     Jeje – rió “si le digo que me la dio por 500 yenes se muere” – Y… que te salio??

-                     Buena fortuna y amor en la luna llena, solo es un pequeño conjuro para enamorar al chico que quieras.

-                     Ah….

-                     Y a ti?? Te llevaste una ayer no??

-                     Si, pero solo la quiero para un…florero,

-                     Pero que tenía adentro??

-                     Perfume… pero dime, que hay de la historia.

-                     El dependiente no te la contó??

-                     Si, pero no le puse atención.

-                     Bien, se supone que un Rey loco tenía un genio maravilloso, de ese tipo de genios que puede cumplirte un deseo, el que sea, sin importar lo que sea, y para que nadie mas que él pudiera encontrarlo, lleno 10 botellas cada día con un conjuro mágico, durante toda su vida, en una de las botellas, esta encerrado el genio maravilloso que tenía en su servicio, pero solo una persona muy pero muy afortunada podría encontrar al genio, son miles y miles de botellas, el rey llego a ser muy viejo.

-                     Cual fue el deseo del Rey

-                     Oh, son varias teorías, una dice que pidió justo eso, ser rey de todo Japón, otros dicen que pidió larga vida, y otros lo mas locos dicen que pidió que ninguno de sus enemigos pudiera nunca derrotarlo, que podía con una mirada convertir en arena a sus enemigos, era un genio muy poderoso me imagino.

-                     Ah – dijo tratando de ordenar sus ideas.

-                     Si yo tuviera un genio así, le pediría muchos deseos pero se supone que eso no se puede pedir, aun así debe haber una manera de conservarlo, no lo crees.

-                     Si, lo creo.

-                     Pero… por que la pregunta.

-                     Ha solo curiosidad.

 

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El volver del colegio Meimi subió rápido a su dormitorio, lego y boto su mochila a un lado para abrir enseguida el armario “SI” la botella seguía en el mismo lugar que la había dejado

 

-                     que bueno que mi mamá no la encontró, me habría hecho buscarla en todos los cestos de basura – la destapo y volvió a salir ese mismo aroma del día anterior – bien aquí vamos Akai, Akai, Akai.

 

De nuevo esa nube de humo color rojo salio y se posó sobre su cabeza, por alguna razón le dio un escalofrío.

 

-                     dígame amita.

-                     Te he pedido varias  veces que no me llames así, soy Meimi, dime así por favor.

-                     Por favor?

-                     Si.

-                     Bien, Meimi.

-                     Ahmmmm

 

Era bastante incomodo estar hablando con una nube de humo en realidad, y le había gustado tanto la figura que había adoptado… ella lucía tan nerviosa ante los ojos del genio, ese casi constante sonrojo volvió a aparecer  por sus mejillas.

 

-                     ehmmm, crees que podrías volver a adoptar la figura que tenías… esto es un poco extraño, por favor.

-                     Si Meimi

 

Aquella masa de humo se empezó a concentrar delante de ella y poco a poco se fue concentrando de nuevo en el chico de traje negro y ojos negro aceituna que se posaron en ella cuado término de trasformarse.

 

-                     Ahaaaaaaaaa – suspiro no pudo evitarlo – cielos.

-                     Listo Meimi.

-                     Si – dijo bajando a tierra y se sonrojo de nuevo – gracias.

-                     Dígame que puedo que hacer por usted.

-                     Bueno para empezar podrías explicarme exactamente quien eres tú y que esta pasando, por favor

-                     Por favor?? – repitió como otras veces de nuevo el genio.

-                     Si, por favor.

-                     Bien – dijo y se sentó cruzado de piernas en el piso, ella lo imito sobre sus talones – yo soy Akai, uno de los 5 genios de la naturaleza y la vida, fuimos creados hace mas de 1500 años por un poderoso mago a prioridad de un rey antiguo de esta tierra, aquel hechicero tomo los 5 elementos de la naturaleza, Shiro es el genio del agua, Aoi es del viento, Midori es de la tierra y Kiiroi-Kuro es del fuego, yo soy Akai, el de las emociones, el unificador, cuando este rey murió todos los genios fuimos separados encerrados en jarrones y enviados a diferentes lugares del mundo.

-                     Entonces es cierta la historia del rey y las miles de botellas.

-                     Si, bueno en realidad ese es mi último amo, era un hombre un tanto egoísta y cuando cumplí su deseo me encerró en mi botella e hizo miles de copias para que nadie más pudiera encontradme.

-                     Ya veo.

-                     Bien, usted es mi ama ahora, puede pedirme cualquier deseo, lo que usted más anhele, no importa lo difícil que sea, se lo concederé, pero existen dos deseos que no puede pedir.

-                     Cuales son??

-                     Bien, es el deseo de “deseo más deseos” y el deseo que pueda dañar a otra persona.

-                     Es lo único que no puedo pedir??

-                     Si amita.

-                     Ahaaa, – supongo que eso descarta eso de convertir a los enemigos en arena –bueno realmente nunca pediría un deseo que pudiera dañar a otro.

-                     Pero ha habido personas que si lo hagan fue un propio seguro del hechicero cuando accedió a crearnos a todos nosotros.

-                     Ya veo.

-                     Amita que quiere pedir entonces…

-                     Pues no lo se – dijo mirándola contrariado – es en serio todo lo que me has dicho, bien podrías solo ser un espíritu chocarrero queriéndome jugar una mala broma.

-                     No es así amita, si usted quiere puedo demostrárselo, puede pedirme un pequeño deseo, para que yo pueda probarle mi poder.

-                     Uhhhhh, bien entonces quiero,… que será bueno… quiero… - miro a todo su alrededor buscando un ideea que pudiera ser útil, vio a su gato en la cama – quiero que Inu (gracias por hacerme la corrección del nombre me gustaba mas del otro modo pero debo ir de la forma correcta ^_^) ladre.

 

El genio volteo a ver a donde miraba y vio al gato tendido perezosamente en la esquina de la cama.

 

-                     ven Inu, ven – lo llamo Meimi y su gato lentamente se acerco a ellos.

-                     Ladra – dijo posando una mano en su cabeza.

 

Meimi vio a su gato impaciente, este la volteo a ver y luego al otro chico, y dio una vuelta tras su cola y se hecho a dormir.

 

-                     Inu – lo llamo autoritaria Meimi.

 

No fue su imaginación, el gato ladro dos veces y salio de la habitación por la ventana. Un escalofrió bajo por su espina desde su pecho al escucharlo y luego miro frente a el chico de ojos negro aceituna.

 

-                     Está bien, ya te creo.

-                     Bien y cual será su deseo??

-                     Puedo pedir lo que sea.

-                     Si amita lo que usted desee, fuera de esos dos deseos que ya le he mencionado.

-                     Pero si yo  pido un deseo que pueda involucrar muchos deseos juntos, puedo hacerlo.

-                     Si usted sabe formular bien su deseo, puede amita.

-                     Entiendo.

-                     Y, cual será su deseo?

 

Meimi lo miro seria, un deseo bien pedido debía pensarse, y… si pedía lo que hubiera pedido Kikyou

 

 

-                     bien ya se – dijo sonriente y se aclaro la garganta – deseo que puedas permanecer conmigo y cumplas todos mis deseos, hasta que tú mismo puedas averiguar cual es mi mas grande anhelo, lo que mas quiero con el corazón  y lo cumplas.

-                     Lo que mas desea con en corazón

-                     No se aun que es, pero mientras tanto quiero que estés conmigo y cumplas todos mis deseos.

-                     Un deseo muy inteligente, bien amita sus deseos son ordenes.

 

El genio cerró sus ojos y pronto se volvió humo de nuevo, una voz algo cavernosa salió de la masa arriba de su cabeza.

 

 

Se escucho el sonido de lo que fueron dos aplausos y toda la habitación se lleno de un enorme brillo rojo que la cegó un momento, cuando recupero su visibilidad miro adelante y el chico de ojos negro aceitunados estaba frente a ella.

 

-                     Listo amita, su deseo cuando pueda cumplirlo, he de hacerlo

-                     Llámame Meimi

-                     Ese es su primer deseo??

-                     Lo es.

-                     Que así sea. – dijo aplaudiendo dos veces delante de Meimi.

 

El primer deseo… de muchos más.

 

Fin capitulo 2

 

 

Borrador: 22 de mayo de 2005 – 2: 13 p.m.

Maquina: 13 de Agosto de 2005 – 8: 53 p.m.

 

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