He sumido mi vida a investigar e investigarme y lo más curioso es que me queda toda una vida para hacerlo, para rehacerme. Tengo la absoluta convicción de que todo tiene un orden en el universo y que la perfección existe solo para aquel que puede verla en cada paso de su cotidiano.
Mi familia es el sostén de toda esta filosofía, el motivo y la clave de todo desarrollo individual, porque como Uno, somos los tres (y el descarnado gato Tito, Dios lo tenga en la gloria) que desde nuestras individualidades nos construímos en el amor y la unión. Y ello es más cierto que estas bonitas palabras.






