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“El Verdadero Legado”
por Mikki

Capítulo XVIII -"Sombras"
“Ay, amor!, dulce veneno,
ay, tema de mi delirio,
solicitado martirio
y de todos males lleno.
¡Ay, amor! lleno de insultos,
centro de angustias mortales,
donde los bienes son males
y los placeres tumultos.
¡Ay, amor! ladrón casero
de la quietud más estable.
¡Ay, amor, falso y mudable!
¡Ay, que por causa muero!
¡Ay, amor! glorioso infierno
y de infernales injurias,
león de celosas furias,
disfrazado de cordero.
¡Ay, amor!, pero ¿qué digo,
que conociendo quién eres,
abandonando placeres.
soy yo quien a ti te sigo?”
Mariano
Melgar – poeta peruano
Poema "amor,
dulce veneno"
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Reflexión Décimo octava: Tomoyo
El repentino regreso de Shaoran, pese a la tristeza y dolor por la muerte del afable señor Wei pareció ser para mi querida amiga, como los rayos del sol después de una noche oscura. No sé cuando puedan finalmente hablar de sí mismos, pero aún en la confusión y tristeza de su pérdida, noté claramente como Shaoran apretaba contra sí la mano de Sakura.. como si ella fuera lo único firme en toda su vida y eso me alegró mucho..
Pero las sombras y la oscuridad parecen haber caído sobre Eriol, esta vez. La señora Kaho ha venido a verme ayer, terriblemente inquieta y casi no pude dar crédito a sus palabras.. ¡Yoko en un hospital, luego de haber sufrido un aborto! ¡Eriol desaparecido, buscado por todos lados por el joven Tao, quien le culpa directamente de lo que le ha ocurrido a su hermana?. Parece que las sombras no se resignan a dejarnos, después de todo. Pero a mí me es difícil de creer. Eriol no es un cobarde y sé bien que ama profundamente a Yoko, de modo que me siento tan desconcertada como la propia señora Kaho. Y según sé, no soy la única. La situación con los Hiragizawa es extraña, porque todo lo que sabemos es especulación… y sólo algunas frases entrecortadas de Yoko.
Me pregunto si alguna vez algún niño ha podido entender a sus padres, cuando estos se distancian, por el motivo que sea..
¿Acaso he empezado a imaginar cosas?. Touya ha tenido problemas para dormir y anoche le escuché balbucear cosas muy extrañas en sueños, pero cosas que no me sorprendían… como si siempre las hubiera sabido y sin embargo, no sé que pensar. El me ha dicho que desde que vió a aquella mujer, Akasha, está muy intranquilo y casi me ha hecho prometerle que nunca jamás estaré otra vez frente a esa mujer a solas… Tiene miedo. Y lo curioso.. es que yo también le temo a esa mujer. Pero.. ¿porqué?.. ¿Cuál es la sombra que la rodea, que nos asusta y nos inquieta, y que aún no podemos ver?”
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Las sombras nocturnas se difuminaban lentamente mientras las luces del día anunciaban su llegada y Li Manor, en medio de la semiclaridad reinante, parecía salir lentamente de una agitación extraña y diferente. Los primeros días después de la muerte de Wei habían pasado como suspendidos en el tiempo y aunque la residencia parecía salir de su letargo y pesar, no se podía negar que los últimos días habían sido nebulosos y sombríos..
Sin un solo rayo de sol.
Confusos y suspendidos en una especie de letargo, tal y como el joven señor del clan Li, que en esos instantes abría los ojos sintiéndose confundido..
¿Dónde es que estaba?
Hablando de las incomodidades y confusión que provocan los viajes –y regresos- agitados..
- “Argh… la cabeza me mata” –pensó Shaoran revolviéndose en su amplio lecho con expresión desconcertada- “¿Qué hora es? ¿Dónde estoy?” –se dijo revolviendo su cabello en un gesto automático de perplejidad mientras se levantaba con visible trabajo- “¿qué día es hoy?, yo… ¿Dónde? ¿Cuándo?... ¡argh!, tengo el cuerpo tan pesado y entumecido como si me hubiera pasado un auto encima.. ¿porqué? .. no entiendo..”
Se sentó sobre su cama con expresión confundida. De pronto parecía como si hubiera pasado mucho tiempo durmiendo, sentía hasta las articulaciones protestar y aquello le desconcertó. Si, hace una semana había estado casi desangrándose en Venecia y había salido de allí para ir a abrasarse vivo –y no en el sentido figurado gracias a las dolorosas memorias de la muerte de Ridolfo Mocenigo- a Chipre, a las ruinas de Famagusta para ser preciso, pero… ¿era suficiente para estar tan confundido?, ¡que demonios!, debería estar exhausto y no con la cabeza revuelta.
¡De acuerdo!, el viaje había sido una auténtica pesadilla, eso ni negarlo, pero le desconcertaba sentir como si hubiera dormido mucho… porque dormir era lo último que tenía en mente al regresar.
¡Con todas las cosas que tenía que hacer!
Los sombríos acontecimientos que había encontrado a su regreso volvieron a su mente con rapidez y celeridad y el único hijo de Ieran Li frunció el ceño, mientras apretaba los puños. Ya el viaje le había sido una experiencia MUY desagradable, pero la situación que había encontrado al regresar casi lo hacían parecer un paseo en el parque: Eriol, su mejor amigo y quien se había divertido y casi intuído el alejamiento entre él y Sakura los últimos meses, se encontraba en medio de una crisis matrimonial ¡y el tipo no dejaba pasar una semana sin hacerle el amor a su esposa! ¿cómo se supone que él, que llevaba MESES sin tocar a Sakura iba a poner en orden su matrimonio si alguien como Eriol estaba en una crisis?.. la sola idea aún le parecía insólita y sacada de la mente de un lunático. Y le quitaba mucho de su aplomo. Por si fuera poco, la información sobre el Ashura se encontraba ya filtrada en el Concilio y los jefes de clanes estaban en estado de pánico. Su madre no había perdido tiempo en casi insinuarle que su esposa estaba en boca de todos por una amistad “sospechosa” con un occidental y hasta Hien había lucido sumamente aliviado al verlo volver… sin mencionar que había tenido mucha suerte en detener las exageradas acciones de Arashi Kishuu, y que tenía mucho que aclarar.. con cierta persona. No quería ni siquiera pensar en las consecuencias, si no hubiera detenido el exagerado celo de la antigua Dragón del Cielo.
- “Tantas cosas.. tantas sombras de pronto rodeándonos por todos lados..” –pensó súbitamente descorazonado- “coincidentemente, todas a la vez.. pero..” –continuó sintiéndose más inquieto- “como decía Clow: las coincidencias no existen, sólo lo inevitable.. aunque yo más bien diría, lo manipulable”
Y allí estaba de nuevo. Aquella sensación de desconfianza casi patológica que había sentido siempre, desde niño, con todo lo que lo rodeaba, estaba aumentada al 500% al menos….
Algo o alguien… estaba moviendo los hilos de los hechos.. como un titiritero siniestro, y sólo en su angustia personal ante su propia crisis matrimonial no había sido capaz de verlo. La pregunta era ¿quién?; todos los hechos eran demasiado sombríos, demasiado oscuros y confusos… todo difuso, como sombras..
- “Antes de que llegue el amanecer es siempre más oscuro, niño Shaoran. Las sombras ocultan la luz más tupidamente, pero no por eso debe angustiarse porque la peor oscuridad es sólo el preámbulo al amanecer..”
Un profundo suspiro y un dolor en el corazón, que era tristeza, nostalgia y profundo anhelo, lo hizo dejarse caer sobre una silla hundiendo su rostro entre sus manos. Casi podía oír la voz de Wei a sus espaldas.. aquella frase era la que siempre le repetía desde niño cuando más desconfiado y frustrado por obtener sus objetivos se sentía y ahora sólo deseaba desesperadamente escuchar la voz de su anciano amigo, sus frases de aliento, su indesmayable apoyo y confianza en él… esa misma que lo animaba a ser mejor.
Pero Wei había muerto.
- “Por favor, no sufra más, señorito. Lo necesitan mucho aquí: el amito Hien, la señorita Sakura…. ¡lo ama tanto!. Nunca olvide que ha sido usted mi mejor estudiante, el joven señor del que me siento tan orgulloso de servir.. y en quien creo. Cuidar de usted fue lo mejor que me pasó en la vida…. fue usted más que un hijo y cuando vea a mi joven señor Hien, le diré en la magnífica persona en que se ha convertido. Nunca dude de sí mismo, niño. Nunca. Puede no tener las respuestas a todo pero no dude de su corazón, y del amor de los suyos. Mientras no permita que las sombras destruyan su fé en si mismo y en la niña Sakura, la mujer que ama… la fé en su hijo: nunca, nunca habrá ninguna sombra, duda o enigma que pueda romperlo”
- “¡Oh Wei!” –pensó acongojado, recordando que su leal cuidador de la infancia le había dicho no mucho antes de haber abandonado ya este mundo- “Wei.. ¡cuanta falta vas a hacernos, mi viejo y querido amigo! ¡cuanta falta ya me haces!”
Apretó los puños otra vez, y contuvo sus deseos de hundirse nuevamente en aquella átona sensación de vacío que le había consumido desde que su antiguo niñero y maestro había fallecido. Porque Wei no volvería y con él se había llevado una parte de la vida de Shaoran: la parte más inocente y feliz de su vida. Sus recuerdos de su infancia habían partido definitivamente con su leal amigo y niñero y la sensaciones de vacío y desasosiego que habían ahogado al joven jefe desde que el anciano había cerrado sus ojos parecieron volver a golpearle, porque nada volvería a ser igual. Nada. Para cualquier otra persona, era simplemente ley de la vida que el anciano se marchara pero Shaoran se sentía vacío… y perdido. Al no haber conocido jamás a su padre, había sido Wei quien fuera su amigo, maestro, cuidador y su más leal confidente. Desde una taza de té, hasta sus más profundos temores y miedos, todo lo había compartido con el anciano y ahora que lo había perdido, sentía que algo de su corazón había muerto con él y aquello dolía…
No volvería a verlo, a hablarle.. a escuchar aquella voz tranquila que llenaba de calma aún sus más desesperantes inquietudes.
Sin embargo, estaba agradecido…
- “La señorita Sakura ha sufrido mucho su ausencia, mi señorito…. ella lo ama mucho… nunca lo dude. Escuche lo que tengo que decirle.. contarle, señorito. Y luche, luche con toda su alma, siempre.. como siempre lo ha hecho. Mi joven señor Hien, mi señora May May, su abuela, mi señor Ching So, su abuelo… ellos estarán felices de saber que es usted más que un digno jefe de clan: que es usted un hombre bueno”
Al sólo recuerdo de aquellas frases, Shaoran sonrió con amargura y nostalgia..
- “Si Wei, gracias” –pensó- “gracias por decirme, antes de irte… todo lo que pasó aquí, en mi ausencia. Hay cosas que Sakura jamás me diría por evitar conflictos o angustiarme, pero que era necesario que yo supiera.. y ahora ya lo sé” –suspiró con nostalgia- “¡Cuánto te echaremos en falta amigo mío!. Tu paciencia.. tu afecto; tu claro e indestructible apoyo. Fuiste un padre para mí… un segundo abuelo para Hien y un leal amigo para Sakura. Nunca, jamás te olvidaremos”
Con un nuevo suspiro se puso de pie finalmente, recordándose a si mismo, niño.. y las mil veces que Wei le había despertado para ir a la escuela, el tiempo que pasaron en Tomoeda, solos en un país extraño, la primera vez que vino allí… por las Clow Cards.
Lo complicado y confuso que se había sentido. Muchas veces se había preguntado que hubiera sido de su vida si no hubiera tenido que soportar el peso del clan siempre sobre sus espaldas, desde que tenía memoria… pero había podido aceptar y vivir con ello no sólo gracias a la espartana educación de su madre, sinó a la calidez y confianza del anciano y aunque muchas veces aún se culpaba por lo que sucedía a su alrededor, sabía que si había logrado vivir y tener la familia que amaba, era porque el anciano le había dicho siempre, que, pese a todo.. siempre siguiera su corazón. Porque aún por sobre el deber… su cargante deber con el clan y el Concilio, estaban sus sentimientos, sus anhelos..
La mujer que amaba.. su hijo. Y ante ellos el mismo Concilio y el clan eran secundarios.
Si, Wei había sido un sabio.. ¡bendito sea!
El zumbido del teléfono le sacó de sus cavilaciones bruscamente y lo contestó con gesto automático, sobresaltándose al reconocer la voz que le hablaba..
- “Mi querido muchacho, he estado tan preocupado… hace días que trataba de hablar contigo y ayer llamé a mi hijo y me dijo la terrible desgracia que te había abatido. Lamento mucho no haber estado allí… ¡debí haberte acompañado!”
- “¡Padre!” –casi gritó de la sorpresa, soltando su teléfono y recogiéndolo al instante- “¿Dónde está? ¿cómo es que..?”
- “Tranquilízate hijo” –la voz de Fujitaka Kinomoto era tranquila, cansada, pero a la vez cálida- “Estoy muy bien, pero tenía que llamarte. Como ya te dije, anoche me comuniqué con Touya y me dijo lo del señor Wei” –su voz tenía franca aflicción- “Lo lamento muchísimo, muchacho, ¡lo siento tanto!.. ahora entiendo porqué tuviste que marcharte de esa manera…”
- “Si… todo ha estado revuelto desde que volví a Japón” –suspiró Shaoran, antes de añadir- “pero.. ¿esta bien?, ¿no ha tenido ningún problema, verdad?”
- “No, pero aún tengo un asunto penoso por resolver. Sólo deseaba comunicarte mis sentimientos por tu pérdida, muchacho”
- “Gracias, padre… pero, creo que de momento, lo más importante es hablar de lo que..”
- “Aún no termino con ciertos penosos deberes” –replicó Fujitaka- “pero cálmate hijo. Te estoy muy agradecido y reconocido por haberme sacado de aquel apuro..”
- “Es mejor que aclaremos eso cuanto antes, padre. Necesito urgentemente hablar con usted..”
- “Si muchacho, si. Ahora es mejor que descanses y…. procures no inquietarte. Hablaremos mucho antes de lo que crees, y no te preocupes por Sakura y mi hijo, descansa.. te veré pronto”
- “¡No, padre! ¡no me cuelgue!, ¡padre!”
La llamada cesó y Shaoran resopló con irritación. Su suegro era una persona gentil y optimista, pero esta vez si que estaba subestimando el alcance del problema que había tenido..
Iba a necesitar aclararlo antes de contárselo a Sakura…
¡Otro lío más!
Con aquella idea aún en su mente, el joven jefe se duchó con rapidez -¿descansar? ¡sentía que había descansado demasiado!, ¡tenía mucho que hacer en la oficina!- así que se vistió de prisa, notando confundido que su propio reloj biológico parecía estar revuelto.
¿Qué día era?
¿Pues cuanto tiempo había estado en el limbo de su propio dolor?
Se acomodó la corbata con gesto automático y bufó irritado al reconocer al fin la habitación donde había dormido. Por supuesto que no iba a sentir el tibio y delicado cuerpo de Sakura a su lado porque ¡todavia seguía acomodado en una habitación que no era la suya!..
- “¡Que estúpido soy Wei..!” –murmuró entre dientes- “soy lo bastante estúpido para no haber hablado aún con Sakura y estar aquí, rumiando aún mi soledad y mi anhelo, cuando sé que la mujer que amo, me ama sin duda alguna” –le frunció el ceño a su propia imagen en el espejo- “pero voy a poner orden en mi vida hoy mismo y voy a descubrir la identidad de quien me ha estado saboteando todo este tiempo sellando mis recuerdos… los recuerdos de Ridolfo Mocenigo y Rasetsu”
Con esa decisión firme en su mente, el joven casi creyó ver la figura afable del anciano mayordomo a su lado sonriéndole como siempre que se decidía a hacer algo.. que debía hacer. Así que abandonó sus habitaciones con rapidez, esperando encontrar a alguien del servicio doméstico a quien pudiera ordenar que le instalara de nuevo en su habitación matrimonial pero apenas llegó al área de limpieza más cercana se sorprendió enormemente al encontrar a Hien, muy afanoso restregando unas piezas de trapo en sus pequeñas manos..
- “Hijo ¿qué haces aquí? ¿no has ido a la escuela hoy?”
- “Buenos días papá” –saludó el niño correctamente, antes de añadir con inocencia- “Mamá dijo que me tomara dos días sin ir a la escuela. Mañana vuelvo a mi clase. ¿Te sientes mejor?, tío Touya va a sorprenderse cuando vea que te has levantado. Ayer le dijo a mamá que estaba usando medicina suficiente para poner a dormir a un elefante…”
- “¡¡¡¿Me puso a dormir ayer?!!!!, ¿ese cretino me ha dopado??” –se sorprendió entendiendo porqué todo era confuso en su cabeza desde el fallecimiento de Wei - “¿y Sakura y los demás lo han permitido? ¿cómo es posible? ¡doparme a mí en mi propia casa!”
- “Papá… ¿qué es “dopar?”
Shaoran estuvo a punto de lanzar una feroz maldición hacia su siempre encantador cuñado, pero la expresión de infantil curiosidad de Hien le detuvo en seco. Su hijo había sufrido tanto como él por la muerte de Wei y no era el momento de hacerle cuestionar sobre el horripilante sentido de la oportunidad de Kinomoto, además en ese preciso momento Hien restregó una vez más lo que tenía en las manos y el agua jabonosa salpicó un poco, haciendo al joven jefe pensar en otra cosa..
- “¿Qué estas haciendo?” –dijo con toda intención de no contestar esa última pregunta ¿cómo explicarle a Hien que su tío le había aturdido con somníferos?, era demasiado para su ya maltrecha dignidad, gracias- “eh… ¿no hay acaso nadie que pueda lavar eso? hasta donde yo sepa tenemos gente que puede ayudarnos con eso. Aunque de niño yo sabía usar muy bien una lavadora...”
- “Es que esto no es mío papá. Es de May May. Dama Ieran está enojada con ella y la ha castigado diciéndole que tendrá que lavar ella misma su ropa por esta semana y la estoy ayudando, tiene un montón de ropa sucia en su alcoba ¡no sé porque se cambia de ropa a cada rato!”
- “Cosas de mujeres hijo. Cosas de mujeres” –suspiró reflexionando en voz alta- “Pero te entiendo: tu prima tiene demasiada ropa, y sin embargo vive comprándose más cada vez que puede. Supongo que tiene un buen castigo…” –reflexionó- “a todo esto, ¿Qué hizo esta vez?”
- “No sé. Pero ella dice que es porque avisó a mamá que la señora que es como ella estuvo aquí cuando..” –dudó- “cuando Wei murió”
Shaoran iba a consolar al niño, pero aquella descripción llamó su atención:
- “¿La señora “como ella”?” –repitió distraídamente- “¿cómo quien?”
- “La señora que es como mamá…”
- “¿Cómo? ¿de quien hablas?”
- “De la señora que es igual a mamá… pero con la piel oscura y el pelo negro. Yo la ví y tía Tomoyo y tío Touya también… aunque ella dijo que yo era “adorable”..” –hizo un puchero resignado, odiaba que le dijeran ese tipo de cosas- “parecía amable, pero tía no me dejó verla mucho rato…”
- “¿De qué mujer hablas?” –casi saltó Shaoran.
- “La señora que es como mamá… pero oscura, la que vino ayer, cuando aún era de noche. May May le avisó a tío Touya y tía Tomoyo, pero yo creo que a tío no le agrada esa señora, parecía enojado”
Shaoran quedó atónito y algo confundido a su vez. Sólo había alguien con esa peculiar descripción y su presencia… no tenía sentido. Pero… ¿había escuchado bien? ¿Akasha estuvo en su casa? ¿cómo es que él no se había enterado?.
- “¿Papá?.. ¿pasa algo malo?, ayer que Wei…” –el niño no pudo decirlo, sus ojos se humedecieron y continuó luego de un carraspeo- “todos estaban muy raros y yo… yo no sé…”
La mano del jefe del Clan Li acarició el cabello de su hijo, al notarlo trémulo..
- “Hien: Wei no querría que estuvieras triste… sé que lo extrañas..”
- “Si papá. Lo sé. Sé que él.. querría que yo estuviera bien” –respondió el pequeño asintiendo, antes de volver a su ocupación, procurando no lloriquear ante el padre que tanto admiraba- “mejor me apuro. Hay muchos gorritos sucios que May May tiene en su habitación y no sé como los ensucia si yo nunca le he visto usar uno. ¿Dónde es que usa esto?” –Hien sacó de entre el agua jabonosa un primoroso brasiere femenino que colocó sobre su cabeza- “¡Ni siquiera me queda a mi! ¡la cabeza de May May es más grande que esto! ¿Dónde se lo pone?”
Fue entonces que los ojos de Shaoran se abrieron como platos…
Y dos segundos después todo Li Manor casi saltó en el aire, mientras la voz del joven reclamaba a..
- “¡¡¡¡MAY MAY!!!! ¿QUÉ LE DISTE A HIEN???!!”
Mientras Shaoran Li parecía presa de una crisis histérica (y tenía las mejillas rojas, aunque Hien no entendía el motivo del alboroto y tenía casi un signo de interrogación danzando sobre su cabecita) en el hogar de los Tsukishiro las cosas estaban pasando de extrañas a absolutamente bizarras, y Kerberos aún no se lo creía. El Guardián del Sol había decidido quedarse un par de días más con Yukito y los suyos, porque era consciente que Miriel y su madre necesitaban pasar tiempo a solas y charlar largo y tendido sobre lo que le estaba pasando a su familia, pero nada de lo previamente vivido le había preparado para eso. Llevaba siglos conociendo y despotricando contra el gélido carácter de su inexpresivo camarada de la Luna pero había sido atónito testigo de una feroz discusión no hace mucho, y aunque sabía bien que su colega era incapaz de no cumplir su palabra, estaba perfectamente claro que el antiguo juez de las Clow cards estaba en desacuerdo con lo que Tao casi le había implorado.
De hecho, estaba claro que el guardián de pelo de plata estaba indignado. En realidad eso estaba más que claro, porque Rei Tsukishiro tenía el ceño NITIDAMENTE fruncido y Kerberos sentía que estaba a punto de desencajársele la mandíbula de la sorpresa, Yue, Yue.. el mismo que apenas si era capaz de parpadear para asegurar que estaba vivo y que su cara no era una estatua, estaba visiblemente enfadado ¿había caído el pobre Kero en una dimensión paralela acaso? ¿o es que al volverse un híbrido, el guardián de la luna había cambiado TANTO?.
Ajeno al pasmo de su antiguo camarada, Rei se sentía absoluta y totalmente irritado.. de hecho, su estado mental era más bien colérico; de haber sido un chico común a estas alturas estaría paseándose de arriba abajo al menos, o quizá gritando y maldiciendo ferozmente, tirándose de los cabellos de la pura rabia –un momento, el de esa reacción había sido Tao.. que, bien mirado, era un adolescente normal- pero Rei llevaba casi tres días de frustración y culpabilidad acumulada, de modo que estaba tan fuera de si mismo que no podía pensar con claridad.
Si, si contaba este día.. eran 3. El día de ayer Miriel no había salido de la casa, pero el día anterior a ése él había tenido el imperdonable descuido de asistir a sus clases y como consecuencia había llegado tarde a recoger a la niña.. retraso que aquella mujer había aprovechado hábilmente para envenenar y hundir en la angustia a la pequeña de ojos azules que era su card master y a la que conocía desde el mismo instante que había nacido.
Y aquello le dolía.
Le dolía mucho.. porque era SU culpa.
- “¡¿Verdad.. verdad que es mentira?!” –había sollozado Miriel, abrazada a Rei durante horas, empapando la camisa del adolescente con sus lágrimas- “mi mamá… ¡mi papá!, ¿verdad que mi mamá no ha echado a papá? ¿verdad que él no va a casarse con la tía de Mc Nessa?!”
- “Estoy seguro que todo eso es una mentira, Miriel. Una mentira que no debes creer jamás. Tu padre….” –dudó, sintiendo sobre sí la ansiosa mirada de los azules ojos infantiles- “tu padre volverá pronto, lo sé. No tienes que preocuparte; en cuanto a tu madre, ella está enferma y debes ser paciente. Ella … y.. tu padre…” –de repente recordó porqué hablar no era lo suyo, pero no tenía más remedio- “ellos.. te explicarán las cosas a su debido momento, y tú debes creerle sólo a ellos.. no a esa mujer”
- “¡Pero yo quiero saber que pasa! ¿porqué nadie me dice nada? ¿porqué mi papá no está aquí? ¿de qué está enferma mamá? ¿Dónde está Tao? ¡NO ENTIENDO NADA DE LO QUE PASA!! ¿Por qué NADIE ME DICE NADA? ¿Por qué NO ME DICEN NADA?”
La pequeña se deshizo en lágrimas y el corazón de Rei –ese, que muchos dudaban que tenía- desbordó de pena, rabia y culpa. Pena por la pequeña y por lo que estaba pasándole a su familia, rabia contra aquella mujer desalmada que no había tenido escrúpulos en emponzoñar el alma de la pequeña, y culpa, culpa que sentía por no haber estado allí y evitar aquella escena. ¿No era bastante ya lo que había pasado en el hogar de los Hiragizawa en una sola noche?, ¿tenía Miriel también que ver destrozada su seguridad, su creencia en sus padres y su ingenua fé infantil?
¡Maldición, todo era culpa suya!
¡Era su trabajo!, ¡era su guardián!... Miriel era su card master y siendo que él ya sabía que no era un ser humano, su misión en la vida consistía en protegerla, cuidarla y ser su apoyo. Por eso,.. por eso, por eso era que se sentía tan furioso, frustrado, culpable y a la vez desesperado. Las lágrimas de la niña le habían ocasionado un dolor tan grande que le era imposible de soportar, aunque lo peor había sido no poder ofrecer ninguna respuesta a sus incesantes preguntas y conformarse a secar sus lágrimas. Sus padres habían tratado de reconfortarla también. pero al no tener ninguna respuesta a las preguntas de Miriel habían estado tan imposibilitados como él de hacer algo útil y por si fuera poco, habían tenido que marchar a Li Manor debido al fallecimiento del antiguo niñero de Shaoran Li y Rei, solo, con dos niños –Miriel y Yuu- había tratado con toda su alma de animarlos.. cosa difícil, considerando que la expresividad no era lo suyo y peor aún, porque Miriel había pasado esas noches llorando.
Desgraciadamente, Kerberos se sentía tan inútil como Rei.
- “No.. no consideramos oportuno enviarla a la escuela desde el lunes..” –había explicado una atónita Ayame Tsukishiro a Yoko, cuando la joven lady se había presentado esa mañana, por su hija- “ella.. está muy nerviosa y confundida. Temo que siente que algo está mal y no sabíamos..”
- “Lo lamento mucho Yoko, pero no sabíamos que decirle, porque no sabemos que pasa” –había murmurado Yukito, con auténtico pesar- “yo… bueno, mi familia y yo.. quisiéramos poder ayudarte más, pero …”
- “Les estoy profundamente agradecida Yukito. De verdad, estoy real y profundamente agradecida por haber cuidado de Miriel estos días” –dijo la joven con una triste sonrisa- “Ambos han sido total y absolutamente maravillosos y les agradezco su gentileza. Pero… no hay mucho que decir. Eriol y yo… hemos decidido separarnos y aunque me preocupa Miriel, debo ser yo quien se lo diga. Lamento muchísimo haberles acarreado tantas preocupaciones”
- “Nosotros estamos para ayudarte Yoko” –insistió Ayame, apretando con sus manos las de la joven dama- “estas… ¿estás segura de lo que dices?.. yo.. nosotros.. no sabemos.. desconocemos tus motivos y estoy segura, por lo mucho que te conozco, que tienes un motivo muy fuerte para esta decisión.. pero separarte de Eriol…”
Los esposos Tsukishiro intercambiaron miradas auténticamente angustiadas..
- “¿Estas segura, Yoko?” –repitió Yukito.
- “Así debe de ser Yukito” –fue la tranquila respuesta- “gracias por todo, pero debo irme. Espero que Tao no demore mucho en ayudar a Miriel con sus cosas..”
La chica china se puso de pie con rapidez y casi salía de la salita cuando tropezó con la mirada preocupada en los normalmente fríos ojos de Rei.
- “Gracias… por todo lo que has hecho por mi niña” –le dijo dulcemente- “gracias, y discúlpame. Cuando..” –suspiró- “cuando te convertiste en Guardián de Miriel, por las Sakura Cards, yo no estaba muy convencida de que fuera lo mejor para mi hija y lo admito ante ti con honestidad. Yo te aprecio muchísimo y he tenido ocasión de ver tu amistad con mi hermano todo este tiempo, pero el afecto que mi hija siente por ti es tan profundo que debo admitir que sentí miedo y mucha preocupación cuando te hiciste su guardián” –Rei no entendió a que se refería con eso de “afecto profundo” y miró a la joven lady con sorpresa- “pero ahora agradezco a Dios que Miriel tenga la fortuna de tenerte a su lado, cuidando de ella, porque sé que la has cuidado muy bien..”
- “No como hubiera querido milady..”
- “Yoko, Rei. Sólo Yoko. Ya no soy una lady. Además has cuidado de mi niña, eres el mejor amigo de Tao y siempre, siempre te estaré muy agradecida por todo esto. Jamás lo olvidaré. Gracias”
Ante la sorpresa del jovencito Yoko lo había abrazado, mientras el joven se sentía ridículamente apenado.
Pero ahora que la joven dama y Tao se habían llevado a Miriel, Rei estaba enojado.
Kerberos se había quedado –como él le había sugerido- pero Tao había insistido en que no debían avisarle a Yoko sobre Elaine y su desagradable charla con la niña y él seguía en desacuerdo.. ¡Yoko era la esposa de Eriol! ¡si aquella mujer andaba por allí diciendo que iba a casarse con el inglés, ella tenía derecho a saberlo! ¡más aún si la propia Miriel estaba tan confundida por ello!, pero Tao había casi llorado para que callara, y aunque el guardián de la Luna no entendía porqué, tenía la insólita sensación que su mejor amigo estaba tratando de proteger a Eriol con su silencio.
Después de todo, si Yoko se enteraba que la amante del inglés iba por allí diciendo esas cosas, era bien probable que se indignara con él.. y eso era justamente lo que Rei creía que Eriol se merecía. Lo insólito era que Tao ahora le defendiera.
- “Has estado exclusivamente cuidando de la enana estos días y hay cosas que no sabes viejo. Más tarde te llamo y te cuento… créeme. Las cosas no son tan simples como yo mismo creía”
- “¿Sabes ya lo que realmente pasó?”
- “Si. Y Eriol no es un santo.. pero tampoco el malnacido bastardo que creí; ahora, solo cállate y no digas nada. No quiero que mi hermana acabe odiándolo; ella.. ella no ha dejado de quererlo, pero si se entera que esa mujercita a la que Eriol le dio confianzas anda por allí diciéndole eso a Miriel.. temo que pueda culparlo”
- “Necesitas contarme lo que pasa”
- “Si, si. Pero hazme caso ¡por favor!”
- “Deduzco que sabes donde está Eriol..”
- “Si.. para suerte de él” –dijo el chico Hiu, enigmáticamente- “mira.. te llamo después ¿si?. Todo lo tengo revuelto en mi cabeza y con Shaoran de duelo, ni siquiera puedo consultarle un par de cosas.”
- “¡No, no es una consulta, estoy diciendo claramente que esto ha llegado demasiado lejos!”
- “Por el tono de su voz, Gran Sacerdotisa, me parece que está arrepentida, pero no veo porqué me culpa a mi de sus problemas con las miembros de su clan. ¿Acaso no es la Tríada quien moviliza o no a las druidesas? ¿o acaso he sido yo?”
Vivian Mc Nessa, Gran Sacerdotisa de las Damas de Avalón, apretaba el auricular en sus manos, en la Casona de las druidesas, casi en las afueras de Tomoeda..
- “Vinimos aquí porque usted…”
- “Les manifesté que era en Tokyo donde las estrellas del Prohibido se reunirían, si. Pero yo no les dije que hacer, Gran Sacerdotisa..” –interrumpió el misterioso interlocutor- “yo sólo me limité a hacerles presente que era en las cercanías de Tokyo donde la rueda del destino iba a hacer despertar los poderes de su pequeño Archidruida”
- “¡Si, eso fue el año pasado! ¡usted prácticamente nos hizo mudarnos aquí cuando dijo eso el año pasado! Pero.. pero…”
- “¿Pero?, si usted tiene problemas con su gente, no puede culparme.. Yo sólo les manifesté lo más natural… estando en este lado del mundo la sede del Concilio”
- “Pero usted parece saberlo todo… ¿porqué?”
- “No es la primera vez que me pregunta eso, Gran Sacerdotisa… y como antes, le responderé lo mismo: si no le gusto, no volveré a comunicarme con Ud.”
- “¡NO!”
- “Bien, bien.. cálmese. Yo sólo deseaba ayudarla. Me apena muchísimo que tenga tantos problemas..”
Vivian resopló, furiosa. Odiaba al sujeto, quien quiera que fuera… pero estaba desesperada y aquel misterioso informante “Grozny”, siempre les había dado información precisa y veraz.
- “Nunca tuve intención de lastimar a Lord Hiragizawa y su familia..” –aceptó, trémula- “Elaine se ha salido de control e insiste en desafiarme, incluso amenazó con abandonar la Tríada si no apoyo su relación con ese hombre”
- “¡¡Ohhh!!!”- la voz por teléfono sonaba algo sorprendida- “¿entonces su astuta prima logró conseguir que el joven Lord se interesara en ella?.. eso.. realmente me sorprende..”
- “No, yo no creo que sea así. Elaine afirma que Hiragizawa la ama.. pero yo lo dudo. Tengo suficiente información de aquel joven como para saber que tiene un lazo más allá de un matrimonio legal con la chica con la que está casado… esos dos llevan al menos una vida buscándose uno al otro, y temo que Elaine sólo está ilusionándose”
- “¿Y eso en que la perjudica a Ud?”
- “Perjudica al Archidruida.. si Elaine pierde la cabeza por amor, puede hacer daño no sólo a mi clan, sinó al mismo Archidruida. Y mi clan ha sufrido demasiado en la larga espera de que reencarne, como para arriesgarnos..”
- “Pero el archidruida es apenas un niño con grandes poderes.. con el poder de destrozar al prohibido; además ustedes son sus parientes más cercanas. ¿Cómo podría alguien lastimarle?”
- “Porque la Tríada tiene esa potestad. El Archidruida nació físicamente de nosotras.. de nuestra sangre… y por ello, sólo la Tríada puede hacerle daño”
- “Pues trate de solucionar sus conflictos con su joven prima, Gran Sacerdotisa. Porque comparto su opinión: NO es óptimo que ella haya ocasionado aquel enredo con el joven Lord Hiragizawa. También yo creo que ha llevado las cosas muy lejos..” hizo una pausa- “además.. si lastiman físicamente a su pequeño archidruida.. quizá acaben con algún asistente social entrometido por allí” –dijo divertido.
La voz en el teléfono hizo un par de observaciones más y colgó la comunicación, y Vivian Mc Nessa quedó preocupada. Quizá no era bueno comunicarle sus temores a su misterioso aliado, pero a veces sentía que nadie entendía nada. Todo lo que ellas habían hecho tenía un solo objetivo y ese era proteger el mundo con el Archidruida y cuando el Prohibido fuera vencido, sería el Archidruida quien reabriría la Asamblea de Magos de Occidente, colocándolas como Matriarcas, que era el puesto que les correspondía. No estaban allí para los anhelos románticos de Elaine, ni para los odios de su hermana Nimue. Llevarse por los sentimientos era algo que a ellas jamás les había funcionado y que ya deberían haber dejado atrás.
¿Acaso no habían aprendido ya con lo que le pasó a Igraine?
Sintiendose terriblemente aprehensiva, recorrió a grandes pasos su estudio. Allí, sobre su repisa descansaba el mismísimo Libro de las Sombras de la Tríada. El que contaba su historia, hechizos, sus ambiciones y su maldición.
- “La maldición de Dido” –pensó nerviosa- “el precio de nuestro pecado.. nuestro tabú. Aunque Elaine no quiera admitirlo, la maldición la está consumiendo, afectando.. nublando su razón y su sentido común. Hiragizawa la dejará.. será abandonada por el hombre que ama, como otras tantas… como Igraine..” –suspiró profundamente contemplando el Diario del Archidruida, el primer y auténtico Libro de las Sombras- “nos lo advertiste, Archidruida. Lo hiciste. Nadie jamás debía jugar con los ciclos de la reencarnación… pero lo hicimos. Nuestras ancestras: Morgan Le Fay y las hermanas de Clow, hijo de Merlín.. lo hicieron. Pero es irónico que Elaine esté afectada por la maldición y que el objeto de su amor sea justamente este joven Lord Hiragizawa que desciende de Clow, Byron Clow y Lead Clow de quien es justamente su reencarnación. ¿Es el destino? .. no, no lo es. Elaine estaba en la embajada para engendrar una druidesa poderosa, con la sangre de nuestro joven pariente…. Pero se enamoró de él”
Vivian se pasó una mano por el largo cabello rubio, nerviosa..
- “Sí, joven Lord Hiragizawa. De un pasado muy remoto.. pero eres medio pariente nuestro, porque también descendemos directamente de Merlín, como tú. Pero a diferencia de nosotras, los Clow no tienen registros familiares tan antiguos e ignoras lo que nosotras sabemos. Ignoras que fuimos por ti desde que llegamos aquí aunque no somos perversas. Jamás quise que tu hogar se destrozara…¡ si sólo Elaine pudiera recuperar la sensatez!”
- “No consigo encontrar un poco de sentido común en Morgan” –interrumpió Nimue, la segunda en la Tríada, ingresando de prisa, y sobresaltando a la Gran Sacerdotisa con su súbita llegada- “ayer por la noche tuve que darle una buena paliza.. ¡¿sabes que no ha querido ir a la escuela?! ¡no ha ido estos días porque no le daba la gana!. No me importa sus clases o no, pero necesito que mantenga vigilado al chico ruso..”
Los ojos azules de Vivian se inquietaron:
- “¿Le pegaste?”
- “Si no le consintieras tanto, no haría lo que le dá la gana” –espetó la aludida- “y sí, le pegué. ¡Y no sabes como lo disfruté!.. hay algo morboso en saber que puedes golpear al Archidruida, al culpable de todas nuestras penas!”
- “Morgan no pidió venir a este mundo Nimue” –dijo la Gran Sacerdotisa con voz helada- “ni tampoco tiene la culpa que tú seas estéril”
Un relámpago brilló en los ojos de la segunda de la Tríada. Nimue odiaba a los niños y los odiaba porque eran la manifestación viva de que ella no podía ser madre pero sabiendo perfectamente que la debilidad de Tarah hacía imposible que soportara una paliza y que Connor era hijo de Vivian no podía ponerles la mano encima, pero Morgan no tenía madre ni padre y era el Archidruida… así que tal y como había dicho, experimentaba un morboso placer en lastimarle físicamente si le daba excusas.
Especialmente porque sabía que Morgan no podía defenderse, pese a sus dones sobrenaturales.
- “El hecho que la Tríada no se vea afecta a su poder.. es porque somos las únicas capaz de disciplinarle Vivian” –dijo despectiva- “y a la vez es un alivio. No me imagino nada peor que tener que temer que sus poderes me ataquen cada vez que le corrijo”
- “¿Qué le corriges o que le golpeas sin suficiente motivo?”
En un rápido movimiento Nimue se marchó tan de prisa como había entrado y Vivian se lamentó mentalmente:
- “Si, debemos corregirle.. pero no maltratarle Nimue. Y ahora que me acerco más a la muerte cada día, me preocupa lo que tú y Elaine puedan hacerle a mis niños..y a mi pobre Connor. Morgan no podrá defenderle, porque no puede defenderse de nosotras. No puede. Y eso me duele. Somos sus parientes..y temo que somos las personas que más han lastimado a esos pobres niños. A veces me pregunto si todo esto, vale realmente la pena”
- “Anímate Tao. Vale la pena este pequeño esfuerzo” –comentaba Yoko con una sonrisa afable, mientras su hermano menor terminaba de empujar el escritorio con mucho aspaviento- “sé que no es tan grande como la que tenías en la embajada.. pero es tu propia habitación”
- “Y me hiciste sudarla” –comentó el adolescente con voz cansada- “la enana se está ya instalando en la suya… ya veo porque me tuviste cargando muebles desde que saliste del hospital esta mañana”
- “¡Oye!, ¡no digas eso!.. yo he movido tanto o más que tú jovencito..”
Tao frunció el ceño mientras una punzada de culpa le retorcía el estómago. Era cierto.
Desde esa mañana su hermana había ido con él a encargarse de “la mudanza” y no sólo en el sentido de hacer algunas compras, sinó que –para gran aspaviento del chiquillo- al menor descuido se encontraba empujado pesados baúles, arrastrando enormes cómodas y diversos tipos de actividades pesadas que no eran precisamente las mejores para una joven que acababa de salir de salir de un aborto accidental...
Y estaba tan delgada y frágil como una caña… a instantes, al chico le parecía que iba a romperse…
- “Hermanita… en serio, no me asustes. Yo soy el hombre, ¿estamos?.. yo muevo las cosas. La enanita ya está en su cuarto con sus cosas y yo moveré todo lo pesado que haya que mover” –regonzó en voz baja- “de aquí que ya tengo experiencia para hacer de mula de carga en el futuro.. ¿Quién iba a decir que una mudanza era tan pesada?”
- “Tao, yo puedo. Además, te quejas más de lo que haces..”
- “Pues quejándome o no, yo lo hago. ¡No me gusta verte empujando las cosas Yoko! ¡¡No estás bien!! ¡los médicos no querían que te fueras del hospital, pero eres terca como mula y…!” –trató de calmarse porque Yoko pareció apenada- “En serio hermanita. Aún estás muy débil, no me asustes ¿si?, si te pasa algo me vá a dar un infarto”
- “No te pongas histérico Tao, estoy muy bien. No puedo seguir acostada habiendo tantas cosas que hacer. Ahora mismo voy a cocinar algo delicioso y…”
Los ojos grises de Tao se abrieron como platos en ese preciso instante. Las manos de su hermana –esas, que él siempre recordaba tan maltratadas y cicatrizadas en su primera niñez, y que después, gracias a la insistencia de Eriol habían sido cuidadas con cremas y afeites de tal forma que habían adquirido cierta belleza- lucían ya moretones y otras señas grotescas..
¡Cielo santo! ¡Eriol se iba a morir si veía las manos de su esposa así!
Aunque… todo era culpa suya. ¡Rayos!..
- “¡NO, NO hermanita!” –saltó, vivamente, de pronto decidido a distraerla- “mira.. vé con tu hija, ayúdala con sus cosas. Ya sabes que la enana tiene mucha ropa ¡yo me ocuparé de la comida!”
- “¡¡Tao, tú no sabes cocinar!”
- “Pediré una pizza”
La joven Lady pareció levemente inquieta… antes de admitir..
- “Tao, yo….. disculpa que te lo diga, sé que te vá a afectar pero.. es necesario economizar..”
- “Si, si, sabía que ibas a decir eso, pero esta vez déjame despilfarrar, ok?. Anda, ve con la enana”
Cuando la joven china marchó hacia la habitación de Miriel, Tao contempló el departamento en que su hermana había insistido en instalarse, sintiéndose confundido. Ya había sido un shock para él abandonar la embajada pero con lo terca que era Yoko, no le había quedado más remedio que seguirla. Lo que no sabía era porqué su ella había comprado aquel lugar ya que le había dicho que era “de su patrimonio”.. y el adolescente recordaba muy bien que él y su hermana subsistían gracias a los empleos de Yoko, antes que ella se casara con Eriol. Es más, de pronto recordaba muy bien lo duro que había trabajado su hermana por él hasta que se casó, por eso estaba algo confuso y preocupado.
Y es que el chiquillo ignoraba que se encontraba en el departamento que Yoko había comprado para su padre –sí, el mismo que Eriol había internado en el nosocomio del Concilio- pero al menos le tranquilizaba que el lugar era cómodo y moderno, aunque distaba del lujo que rodeaba la embajada.
- “¡Eriol, Eriol, en buen lío nos has metido a todos!” –se dijo, preocupado- “me pregunto si realmente volveremos alguna vez a la embajada… ¡argh!, si el abuelo Hajime no te ha dado un par de coscorrones, como mínimo ¡yo pienso añadir unos cuantos a los platos que te rompí en la cabeza la otra noche!”
Pero contemplando el confortable lugar.. Tao se sintió lleno de desánimo. Era el fin.
Eso era lo que representaba el paso de estar allí, de haber abandonado la embajada. No es que el se estuviera quejando, el lugar era cómodo y agradable pero la sensación de haber dejado el hogar que conocían, era lo que los lastimaba. Todos estaban confundidos y aturdidos, especialmente su hermana. Y aunque lo disimulaba, Tao lo sabía, Yoko estaba mal.. sentimental, psicológica y físicamente. No ignoraba que la joven estaba muy herida aunque seguía amando a su esposo como el primer día y eso era gran parte de su dolor, pero el verdadero obstáculo era que aquella mujercita astuta esperaba un hijo de Eriol.
Yoko jamás volvería con el inglés. La conocía bien y a ella le preocupaba que Eriol cumpliera con el bebé de Elaine… más que al propio Eriol.
- “¡Argh!! ¿Porqué mi hermanita tenía que ser tan condenadamente decente e íntegra?!” –se lamentó mentalmente, revolviendo su cabello- “cualquier otra lady se haría la vista gorda… pero no Yoko. No Yoko. ¡Argh! ¿qué demonios estaba pesando Eriol cuando .. cuando??!!” –suspiró- “si sólo hubiera una forma de arreglar este desastre… ¡si sólo hubiera una forma!”
Ajena a los pensamientos de su hermano, la joven china había ingresado a la habitación de su hija, a la que había encontrado sentada sobre su camita con la mirada perdida, y sin haber ordenado nada a su alrededor… pero Yoko no lo comentó. De hecho, hacían escasas horas que le había dicho a la niña que sus padres ya no iban a vivir juntos, y aún estaba sorprendida de que Miriel no hubiera estallado en llanto..
Ni siquiera cuando le dijo que no volverían a la embajada.
Así que Yoko estaba llena de paciencia y de ansiedad..
- “Miriel..”
- “¿Cómo es que tenemos este sitio, mami?” –inquirió la niña con vivacidad en cuanto vió a la autora de sus días- “si has estado enferma… ¿Tao lo consiguió?”
- “¿Qué dices, Miriel?”
- “Es que… todo aquí está listo para mi. Como si estuviera listo”
Yoko ahogó un suspiro pensando en lo irónico que era que el apartamento que había comprado para su padre –inocente causa del malentendido que había llevado a Eriol a los brazos de Elaine- ahora les sirviera a ella, su hermano y su hija. Lo había comprado con el dinero de Tao, el dinero que ella había ahorrado con esfuerzo para su hermano poco antes de casarse –fruto de su duro trabajo en los empleos que tenía para mantener al entonces niño de 5 años- y que Eriol había invertido hábilmente en inversiones, haciéndolo multiplicar para que en un futuro el jovencito tuviera un patrimonio personal propio. Yoko siempre había pensado que ella y su hija estaban a salvo de cualquier problema económico pero había temido que al hacerse hombre Tao se sintiera incómodo y deseara tener algo propio, por eso había puesto a nombre de su hermano aquel dinero.
Y era de aquel dinero que había salido realmente la compra de aquel departamento…
Era pues, más que irónico que ese fuera el único lugar a donde podía ir…
Pero, ¿qué mas podía hacer?... aunque Tao la considerara una tonta, ella tenía dignidad y no podía permanecer en una casa que ya no le pertenecía. Lo que ella y Eriol tenían se había roto indefectiblemente y no hubiera podido volver a pisar la embajada, donde trabajaba Eriol…
Donde había vivido con él..
Donde lo había amado..
Donde le había mentido y traicionado.
¡Que gran farsa hubiera sido quedarse allí, como si nada hubiera pasado!.
Pero ahora, contemplando los azules ojos de su hija, Yoko sintió desvanecerse su aplomo. Odiaba hacerle eso a Miriel, sacarla de su casa y lanzarla a esta confusión y revuelo pero ¿cómo podía estar sin su hijita?, quizá era egoísta y cruel, pero no podía soportar la idea que Miriel se quedara allí en la embajada cuando el hijo de Elaine naciera; sin embargo su intuición le advertía algo amenazador en los azules ojos de la pequeña, y eso le hizo recordar lo que había dicho Tao esa mañana, al recogerla del hospital..
- “Eso no importa, Tao. Ya he llamado para que lleven todas nuestras cosas al departamento y ahora sólo deseo que me ayudes a convencer a los médicos que ya puedo irme de aquí”
- “¿Y cómo se lo vas a decir a la enana?” –bufó el chico, irritado- “digo yo, porque a Miriel no le va a gustar eso de mudarse de pronto… y sin Eriol. ¡Y yo no he sido capaz de decirle nada!..”
Yoko suspiró profundamente… y cerró los ojos. Había pasado días atormentándose con eso, pero no tenía mas remedio.
- “Le diré.. la verdad. Que su papá y yo ya no nos entendemos, que no podemos vivir juntos, pero que Eriol jamás saldrá de su vida. El siempre será su padre, aunque ya no viva con él”
- “Das por sentado que Miriel vendrá contigo hermanita…”
Se había estremecido y Tao se arrepintió al instante…
- “Digo.. digo… ¡bueno, no me hagas caso!” –saltó- “pero.. ¿no crees que te estás precipitando, Yoko? Tal vez Eriol….”
- “¿Qué sucede contigo Tao?, hace unos días estabas furioso con él, y ahora casi me dices que soy una exagerada…”
- “¿Ah??? ¡a mi no me pasa nada!! ¡¡¡nada!!” –había dicho el chico antes de añadir- “dime hermanita… ¿lo odias mucho, no?”
Yoko negó suavemente y se preguntó porqué todo era tan complicado. ¿Porqué no podía simplemente sacarlo de su corazón cuando él no había tenido escrúpulo en meterse al lecho de otra mujer?, ¡ojalá pudiera dejar de sentir, de amar, de sufrir por él de un modo tan simple como había sido abandonar físicamente la embajada!.. hasta la pérdida de su bebé había sido rápida.. aunque sabía que aquel dolor había dejado cicatrices en su alma que no podría borrar jamás. El dolor de la pérdida de ese bebé, al que nunca pudo arrullar, acariciar y besar lo arrastraría siempre, y del mismo modo sabía que jamás podría odiar a Eriol. Anhelaba profundamente echar un velo sobre sus sentimientos por él y que el amor quedara mudo y sordo en un rincón de sí misma, pero a cada instante, más herido que nunca, sus sentimientos clamaban por su esposo y le era casi físicamente doloroso cada instante sin verle. Si no supiera que Lord Hajime estaba con él, a estas alturas Yoko sabía que estaría muerta de la pura angustia por su esposo…
¡Oh, ¿porqué no podía sacarlo de su corazón y de su cabeza?!
- “Mamá… ¿entonces, ya tenías este lugar antes?”-insistió Miriel.
La voz de su hija volvió a Yoko al presente y suspiró profundamente. Había charlado con la niña poco antes de salir del hogar de los Tsukishiro y la pequeña no había llorado ni gritado, sólo la había contemplado con un brillo inteligente en esos ojos azules y por un instante le pareció ver en ellos al mismo Eriol, sonriéndole y su voz susurrándole al oído..
- “Te amo Yoko… lo sabes; ¿verdad, mi niña?”
- “¿Mami?”
¡Oh, Miriel era tan parecida a su padre!
Con un esfuerzo ahogó los gritos de su corazón y miró a su hija, con paciencia:
- “Hija… ¿verdad que lo entiendes, cariño?. Tu papá y yo siempre, siempre te vamos a amar, pero… él y yo acordamos que era mejor vivir.. lejos. Lejos él y yo, pero eso no tiene que ver contigo cariño. Tú siempre tendrás a tu papá, porque él te ama muchísimo”
Las gafas de Miriel disimulaban las ojeras en la carita infantil pero Yoko estaba demasiado nerviosa para notarlo. Yoko siempre había sentido pena por algún niño cuyos padres estaban separados –entre ellos su propio esposo, pues Eriol tenía lo que podía definirse como una familia disfuncional- pero jamás esperó hallarse en una circunstancia así ¿cómo podía alguien decirle a una niña que sus padres iban a separarse? ¿hay alguna fórmula para eso acaso?, por eso mismo la joven lady sólo entendía que la nena apenas si había hecho preguntas, pero sus sentimientos por la traición de Eriol y la pérdida de su bebé tenían su sensibilidad hecha un caos. Su intuición le insistía que todo andaba mal, pero Yoko ya sabía que todo andaba mal. Otra mujer esperaba un hijo de su esposo y ella había perdido al suyo aún antes de saber que existía… ¿cómo podía andar bien?; con otro esfuerzo, trató de no quebrarse en lágrimas, trató de no romper en sollozos e intentó con todas sus fuerzas de sonreír y tranquilizar a su hija. Miriel debía estar muy confundida aunque apenas si había hecho preguntas luego de su torpe explicación. Ciertamente Rei había lucido bastante culpable cuando fue a recogerla –el adolescente parecía querer decir algo… que no dijo- pero la niña parecía estar pensativa y se había dejado llevar por su madre con una expresión casi aturdida…
- “Entonces… ¿papá?”
- “Ya te dije que tu padre esta muy bien. Llevo varios días charlando con tu abuelo Hajime por teléfono y me ha asegurado que tu papá esta con él en su penthouse, y muy bien. Te extraña y te ama muchísimo… y vendrá a verte siempre que quieras. O si prefieres, puedes ir a verle..”
- “Entonces ¿no estuvo de viaje?”
Los ojos grises parecieron pensar detenidamente la respuesta. Yoko odiaba las mentiras pero Miriel era demasiado pequeña para entender muchas cosas..
- “Miriel, cariño.. tu papá… está pasando una temporada con tu abuelo y vas a verlo siempre que lo desees. Me gustaría que seas buena con él y le digas lo mucho que lo amas…” –hizo una pausa, recordaba aún los brazos de él rodeando su cintura en aquella escalera, cuando se dijeron adiós, pero continuó- “él… si estuvo de viaje, pero…. al volver, decidió vivir con tu abuelo por una temporada. ¿Entiendes?”
La niña miraba fijamente a su mamá…
Yoko, a diferencia de su papá y ella misma.. no sabía mentir, ella y su padre habían considerado muchas veces las pequeñas mentiras como retos al ingenio, como muestras de que eran más listos que los demás.. para lograr que crean algo que no era verdad, pero Yoko no sabía hacer eso… y su torpe intento le pareció a la niña algo odioso y horrible….
Pero la joven Lady la miraba con ternura.. insistentemente..
- “Si” –musitó la pequeña, consciente que su madre parecía esperar una respuesta.
- “Ahora.. sólo quiero que me prometas una cosa: no le dirás a papá que estuve enferma, ¿esta bien?. No quiero que se preocupe”
La lucecita de desesperación que brillaba en los ojos de la niña pareció crecer.... antes de preguntar:
- “¿Por qué? ¿Por qué no quiso ir a verte al hospital?”
- “No hija, es que tu papá no supo que estuve enferma. El….” –Yoko quería pensar que Eriol estaba feliz en brazos de su amante, pero sabía que aquella separación le había sido muy dolorosa- “El necesita estar tranquilo un tiempo, y no es bueno preocuparlo. ¿Lo entiendes?”
- “El está contento cuando esta contigo, mamá.. estaría mejor si estuvieras con él”
Yoko retorció sus manos. ¿Porqué Miriel tenía que ser tan precoz e inteligente? ¿porqué Eriol no estaba aquí? ¡ojalá lo odiara! ¡ojalá fuera capaz de odiarlo y decirle a su hija la verdad! ¡y odiarlo por ello! pero la verdad es que Yoko no podía, el amor seguía allí, lastimándole como una herida abierta a fuego vivo, provocando dolor cuando antes había sentido dicha; y aún si ella fuera la mujer más vil del mundo sabía que por ningún motivo, rompería la imagen que su pequeña tenía de su apuesto y encantador padre..
- “¡Te amo, te amo!” –la voz de él resonó en sus oídos- “te mentí, te traicioné.. pero fue un instante, la mayor barbaridad que he hecho y si pudiera borrarlo lo haría.. ¡porque saber que te hago daño me mata, me mata porque te amo!”
Al recuerdo de las últimas frases que se habían dicho… Yoko se tambaleó. No, jamás lo haría. Eriol moriría de dolor si su hija lo despreciaba y ella… estaba haciendo un esfuerzo para sacar de su cabeza el rostro de él cuando se marchó de la embajada –aquel espantoso día- sin angustiarse; si algo malo le pasaba, ella se moriría porque ya no tenía fuerzas para soportar más. Gracias a los cielos, papá Hajime estaba con él, pero mientras ella viviera nunca le diría a Miriel el auténtico motivo por el que ella y Eriol ya no podían vivir juntos..
Destruir la imagen que su hija tenía de Eriol… jamás lo haría.
- “Eh… bueno… tu papá esta bien” –dijo con un visible esfuerzo- “y no es bueno preocuparlo. ¿Verdad que no le dirás que estuve enferma?”
Miriel miró a su mamá de modo extraño, porque así como su madre se atormentaba con la despedida que tuvo con Eriol, para la niña las palabras de Elaine retumbaban en su cabeza y de pronto todo estalló con súbita violencia, mientras, llena de angustia, arrojó una almohada y se puso de pie rápidamente, enfrentándose a la cara de la autora de sus días con desesperación nacida del desconcierto, el miedo y las mentiras maledicentes que aún bailaban en su mente infantil..
- “¡¡¡Vete, vete!! ¡¡¡te odio!!! ¡eres una mentirosa!! ¡¡una mentirosa!! ¡papá no te quiere más porque eres una mentirosa, ya lo sé!, ¡TE ODIO, TE ODIO, TE ODIO Y QUIERO A MI PAPÁ!”
Yoko palideció como una muerta y retrocedió como si su hija la hubiera abofeteado, mientras desde su pequeña altura, la niña gritaba a todo pulmón entre lágrimas.
- “¡TE ODIO, TE ODIO! ¡NO TE QUIERO, NO TE QUIERO PORQUE ERES MENTIROSA! ¡POR ESO MI PAPÁ NO TE QUIERE MÁS!, ¡POR ESO NO TE QUIERE, NO TE QUIERE! ¡PORQUE ERES MALA Y MENTIROSA, Y TE ODIO MAMÁ, TE ODIO!!”
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- “No, Sakura, por supuesto que no. No odio a las mujeres.. todo lo contrario. Las valoro justo en lo que son.. por ello es que me sorprende ver lo que veo..”
Los ojos verdes brillaron desconcertados, mientras su interlocutor parecía apenas contener su indignación..
- “No entiendo a qué te refieres Mei Wa.. yo sólo bromeaba..”
- “Una reacción muy femenina, supongo.. me disculparás que no la comparta.. querida prima” –la voz parecía destilar algo parecido al resentimiento y la antigua card captor se desconcertó aun más, sabiendo, como sabía, que Mei Wa era el hermano mayor de Mei Ling- “pero sabes bien que no es usual para mí estar en Tokyo.. o menos aún en la sede del Concilio y comprenderás que encontrarte despachando los asuntos de Shaoran es cuanto menos escandaloso..”
- “Shaoran necesita descansar Mei Wa. El acababa de volver de un viaje largo y estuvo dos noches sin dormir cuidando de Wei… hasta que él falleció. Creo que comprenderás que esté abrumado por la pena… y que necesita descanso”
Los blancos dientes de Mei Wa relucieron, como ave de presa, en una mueca, antes de añadir, con visible irritación..
- “Lo que me dices sólo me preocupa más, prima” –parecía tener cierto énfasis en el parentesco político- “¿te parece a ti común o normal que un jefe de clan se quede en su casa a lloriquear como una mujercita por la muerte de un viejo sirviente?”
- “¡Wei no era ningún sirviente! ¡fue el maestro..!”
- “Wei fue mi maestro también prima” –le cortó- “sin embargo eso no quita que fuera lo que fue: un sirviente. Util, fiel, leal… un buen sirviente, pero sirviente al fin, que hizo su trabajo, sirvió.. y murió. Y es humillante que por una excusa tan minia el gran Shaoran Li se encuentre lloriqueando y chillando como una niña o tal vez gimiendo en su cama, mientras su esposa hace su trabajo”
Sakura se puso de pie, casi violentamente..
- “¡Mei Wa, no te permito..!”
- “Por favor, no te ofendas. Soy tan o más miembro del clan Li que tú, prima.. ya que tú sólo lo eres por matrimonio y yo nací de una hija legítima del Jefe anterior” –Sakura se mordió los labios con irritación y el hermano mayor de Mei Ling, continuó- “pero ya que son contadas las veces que veo a mi señor jefe y primo, comprenderás el motivo de mi decepción”
- “Si conociste a Wei, no comprendo cómo es que te expresas de él así”
- “Wei me educó también, prima. De hecho, vine aquí a rendir mis respetos fúnebres a mi viejo maestro… al menos esa fue mi excusa para que mi señora tía permitiera mi viaje” –dijo con helado acento antes de contemplar la sorpresa en el rostro de Sakura- “¿te sorprende?”
- “No sabía que Dama Ieran tuviera que autorizar tu visita… siempre, todos los miembros del clan han sido bienvenidos a..”
Otra vez la risa burlona se asomó al rostro del hermano mayor de Mei Ling..
- “Supongo que es lo que podría esperar.. siendo que no eres china, ni conoces a fondo el clan Li..”
- “Conozco las costumbres del clan Li, Mei Wa. Me casé honrando un rito antiquísimo de los Li.. allí conocí a todos y cada uno de los más de 300 miembros del clan..”
- “Pero conocernos en una fiesta no es suficiente, prima. De hecho, creo que es la primera vez que charlamos más de tres o cuatro frases… ¿no?”
- “Y no tengo ninguna gana de charlar más” –pensó Sakura irritada- “¿cómo puede ser hermano de Mei Ling?”
- “Supongo que a estas alturas, debe sorprenderte que sea tan diferente a mi hermana” –dijo su interlocutor, como adivinando lo que pensaba la joven japonesa- “pero supongo que ya que mi primo se siente tan cómodo delegando sus funciones alegremente en una mujer..” –había un nada velado desprecio en la forma en que dijo eso- “no debe sorprenderte saber que no todos en el clan Li consideramos a Shaoran como un regalo del cielo… supongo que es por eso que tía Ieran se deshizo de mi hace mucho tiempo, enviándome a vivir a Korea para que no fastidiara a su precioso Shaoran” - las palabras estaban cargadas de veneno- “pero de hecho, vine a verle para hacerle un favor al clan… y a él, supongo” –se encogió de hombros- “Algunos miembros del clan y yo mismo, estamos muy preocupados por su situación..”
- “¿Qué situación?”
- “Su dependencia de las mujeres.. me es absurdo entender que no haya dispuesto que tía Ieran se retire de la vida pública y vaya a pasar sus años dorados a un templo.. como toda buena viuda debe hacer; pero en lugar de eso, le permite manejar disposiciones importantes en el clan..”
- “Dama Ieran es su madre..”
- “¿Y que?.. mi madre está retirada y vive en un templo.. como toda madre debe hacer”
Los ojos de Sakura se abrieron desmesuradamente..
- “¡¡¿Un.. templo?!!!!.. ¿un ancianato?”
- “Un ancianato del clan Li, prima. Exclusivo”
Sakura sintió que se enfurecía… ¿Qué clase de sujeto era Mei Wa, que presumía de tener a su madre en un ancianato y no bajo los cuidados de su familia?
- “Pero ahora que veo que eres tú quien hace su trabajo.. supongo que no me debo sorprender tanto. Shaoran siempre fue tan sensible como una mujercita, desde niño.. incluso tenía cierta fijación masculina..”
- “¡Mei Wa! ¿cómo te atreves?”
Sakura se puso de pie con violencia y su interlocutor bajó el tono.. pero no por ello el veneno de sus palabras…
- “Prima: es que me preocupa el futuro del clan. A diferencia de la mayoría de la familia, yo no creo que deba servir a Shaoran por el hecho que nació hijo del único hijo del abuelo Li” –había algo como despecho brillando en los ojos con brillos casi anaranjados, idénticos a los de Mei Ling ¡aunque tan diferentes entre si!- “pero ya que la tradición china y la ley ancestral de los clanes exigen que el jefe del clan sea siempre heredero por ininterrumpida línea masculina… pues, entenderás mi inquietud. Shaoran fue criado rodeado de mujeres ¡con su madre y sus hermanas sobre él!, pero es el jefe PORQUE ES HIJO DEL UNICO HEREDERO del abuelo Li.. sólo por eso. Por eso es que estoy aquí: los miembros del clan que represento, están muy preocupados por la sucesión..”
Sakura sintió un escalofrío..
¡Hien!
- “Siempre me ha preocupado que Shaoran criara a su hijo casi oculto del resto del clan.. ¡aun en Li House, en Hong Kong!” –comentó con énfasis- “apenas si hemos visto a Hien en estos años porque Shaoran no ha consentido en llevarle a las ceremonias familiares o las pruebas de magia de la familia…”
El corazón de Sakura palpitaba fuerte..
- “Fuera de un estrecho grupo de servidores .. y amigos, Hien no ha hecho trato con el mundo mágico o con el clan Li; nos preocupa que Shaoran no entienda lo importante que es que el heredero, cumpla las expectativas que tenemos..”
De pronto, la hija de Fujitaka Kinomoto se sentía muy nerviosa… por eso, comentó, tratando de disimular lo mejor que pudo:
- “Shaoran y yo creemos… que el mundo de los clanes es importante, pero Hien.. necesita estar en contacto con el mundo real… la gente sin magia”
- “¿Shaoran Y TU creen eso?” –era obvio que para Mei Wa era insólito que Sakura interviniera en la educación de Hien- “¡Oh, por todos los dioses!” –el hermano de Mei Ling parecía hacer un esfuerzo antes de continuar- “bueno, ya que eres tú quien decide y no mi genial y maravilloso primo.. quiero ver al niño”
- “¡¡¡¿Cómo?!!!”
Ahora si que estaba más que nerviosa..
- “Si. Quiero verlo. Al saber que Wei agonizaba, la parte de la familia que piensa como yo, creemos que podemos ofrecer algunas ideas para su educación ¡es el heredero y nos preocupa!. Queremos… tener participación en su educación mágica, que pase una temporada con quienes no piensen que su padre es una especie de superhéroe.. los que pensamos que él es la esperanza para que el clan vuelva a sus más puras tradiciones porque no negarás que poner a un sirviente como Wei a disponer de la educación del heredero, es absurdo…”
- “Wei nos apoyaba. Shaoran y yo hemos decidido la educación de Hien..”
- “Pues, prima.. ahora me tendrás a mi para disponer la mejor forma de educar al niño. Wei era sentimental y si me lo preguntas a mi, demasiado consentidor con Shaoran; desde niños, siempre le tuvo preferencia muy marcada.. quizá por verlo rodeado de mujeres… aunque veo que eso no cambia, ya que su esposa hace su trabajo..”
- “Y tampoco has cambiado, Mei Wa… siempre sacando conclusiones precipitadas”
Sakura alzó la vista –al igual que el hermano de Mei Ling- y Shaoran estaba en la puerta del despacho, reclinado negligentemente sobre un muro, en una postura tranquila y casi divertida, pero el brillo en sus ojos canela dejaba ver bien claro que no había perdido una frase…
- “Pero a quien tenemos aquí… ¡¡a mi maravilloso y genial primo Shaoran…!!”
La ironía estaba tan clara, que casi podría cortarse con un cuchillo..
- “Y visitándome.. nada menos que el siempre “afectuoso” Mei Wa” –replicó el joven jefe en el mismo tono- “mi “primo favorito”, nada menos…” –Se volvió hacia Sakura con una sonrisa- “buenos días, querida. Lamento haberte preocupado”
A despecho de la presencia de Mei Wa, Sakura se sonrojó como una adolescente..
- “No me sorprende que tu esposa te cuide como una niña, Shaoran.. si te echas a morir por la muerte de un viejo” –dijo acremente Mei Wa- “pero, no debo estar sorprendido..”
- “Nos conocemos bien, como para sorprendernos uno al otro, primo”
Shaoran ingresó a paso tranquilo a su oficina y Sakura se puso de pie mientras Hin Lu quedaba estático en la puerta, sin atreverse a entrar, mientras los otros dos hombres se miraban el uno al otro, casi midiéndose entre si con un aire que era de feroz reto por parte de Mei Wa… pero que era indiferencia irónica en Shaoran.
- “Si has venido a expresarte de modo poco respetuoso por nuestro maestro, voy a tener que recordarte tus modales, primo. Aunque, con lo poco que me visitas…”
- “No por mi gusto. Tu madre me odia…. Sabe que soy el único en todo el clan que no besa el suelo que pisas… soy “la oveja negra” del clan Li”
- “¿En serio?.. a mi no me lo pareces… eres mi primo, simplemente. Y haces una magnífica labor en Korea”
- “¿Debo sentirme honrado por tus palabras? ¿O vas a seguir deshonrándome hablando conmigo delante de una mujer y de un criado?”
La ironía desapareció del semblante de Shaoran, y Sakura se inquietó al notar el brillo decidido e irritado en su esposo quien casi lanzó rayos por la mirada, antes de añadir con imperio:
- “¡Vamos respetándonos mutuamente señor primo!” –el semblante del joven jefe era verdaderamente majestuoso en ese momento- “Soy el Jefe del Clan Li y el Tai Pan del Concilio de Hechiceros de Oriente… ¡no elegí este puesto y a diferencia de lo que creas no me ufano de ello!, pero te guste o no, sigo siendo el jefe de esta familia….” –la cara de Mei Wa estaba pálida, pero sus ojos seguían desafiantes- “y aunque no lo fuera, puedo hacerte tragar tu mala educación de un modo poco civilizado… pero ya no somos niños, arreglándolo todo a los golpes” –ahora si que Mei Wa se puso pálido- “de modo que vas a recordar tus modales y ofrecerle una disculpa a mi esposa y a tu cuñado… por ese horrible comentario”
- “Disculpa, Sakura”
El ceño de Shaoran se acentuó.
- “No eres ni cortés, ni sincero Mei Wa.. además.. también eres sordo. No sólo eres grosero con mi esposa, sinó que ignoras a tu propio cuñado”
Los ojos del hermano de Mei Ling brillaron con algo que parecía orgullo ofendido..
- “¡No me disculparé ante el vulgar sirviente que le diste a mi hermana por esposo!”
- “¡BASTA!”
¡THHUUUUDDD!
Un golpe seco hizo saltar a todos los presentes –Mei Wa incluído- porque Shaoran estaba lívido y había lanzado un feroz puñetazo sobre el desafortunado escritorio mientras sus ojos parecían brillar como el fuego...
- “¡No puedes obligarme! ¡es tu sirviente, tu perro! ¡el hecho que le dieras a mi hermana como esposa ya es bastante humillación para mí como para pedirme que le pida una disculpa!”
Los ojos de Shaoran parecieron echar chispas, pero nada dijo.. sólo continuó mirando fijamente a Mei Wa, mientras Sakura pasaba su mirada del arrogante hermano de Mei Ling al apenado y casi avergonzado Hin Lu, que parecía estar al borde de una crisis de lágrimas..
- “Shaoran, no tiene que hacerlo” –murmuró el fiel secretario- “yo no me siento ofendido.. yo..”
- “Yo sí me siento ofendido” –dijo el joven jefe- “Y te doy dos opciones Mei Wa: tragarte aquí mismo, ante mí, mi esposa y tu cuñado esas palabras.. o ofrecerles una disculpa pública delante de todo el concilio en la próxima gran asamblea..”
- “¡¡¡No puedes obligarme!!”
Ambos hombres se miraron de hito en hito.
- “Bien dices.. no puedo. Tal vez ni golpeándote podría… pero si no tienes respeto por el Jefe del Clan Li, por mi esposa y por mi secretario, mi amigo y que además es tu cuñado.. no veo porqué deba seguir conservándote en el clan” –ahora era el turno de Mei Wa de ponerse lívido de espanto- “sé que odias y amas las tradiciones.. las odias porque la norma ancestral me han puesto a mí aquí, a un lugar que yo no pedí y donde hago las cosas de la mejor forma que puedo y sólo por ser hijo de mi padre. Sé también que quisieras estar aquí y créeme que si por mi fuera, quizá te hubiera cambiado mi suerte Mei Wa ¡no tienes idea!” –hizo una leve pausa- “pero también sé que amas las leyes ancestrales que te ponen encima de las mujeres y otros miembros y servidores del clan….”
- “Somos una dinastía Shaoran. La línea de sangre Li. Descendemos del Rey del Cielo, de padre a hijo, en una línea ininterrumpida… ¡no vas a obligarme a disculparme con una simple mujer y un criado!”
- “Esa mujer es mi esposa, la amo y la que trajo al mundo a mi hijo…”
- “¿Para que otra cosa sirven las mujeres, sinó para darnos hijos?”
Shaoran lanzó una mirada exasperada a su primo.
- “Lo que tienes es un problema, Mei Wa. La gente ahora lo llama misoginia*.. y está pasado de moda. Bienvenido al siglo XXI, primo. Las personas valen por lo que son y no por su sexo..”
- “No eres tan remilgoso cuando las viejas leyes te convienen”
- “Si quieres la jefatura del clan puedes tenerla… si alguien te acepta como jefe” - los ojos de Mei Wa parecieron salir de sus órbitas de la rabia- “pero mientras yo sea el jefe de mi familia.. sea el clan Li o aunque yo viviera en una choza con mi esposa y mi hijo, no vas a insultar a la que amo, ni a mi amigo y secretario que es mucho más confiable y leal de lo que tú puedas ser…”
- “¡Ahora me ofendes a mi!”
- “No es ofensa decirte que no confio en ti para tenerte aquí, con los míos. Riges hábilmente los intereses del Clan en Korea y eres bueno en eso, pero no te enfrentes conmigo Mei Wa.. o olvidaré que eres mi primo y hermano de Mei Ling.. y cuñado de Hin Lu”
Ambos hombres se miraron con fijeza y mientras gruesas gotas de sudor aparecían en la frente de Mei Wa, Sakura se sintió desfallecer ante la tensión reinante… ¿porqué Shaoran tenía que tener un encuentro tan desagradable apenas sepultado Wei? ¿no había tenido ya bastante?, ¿porqué no les dejaban en paz?.
- “Ofrezco mis disculpas, Dama Li… prima.. esposa de mi primo… el Jefe del Clan”
Una gruesa gota orbitó sobre la cabeza de Sakura.. si eso era una disculpa… ¡aquellas frases parecían salir casi masticadas de la boca del arrogante primo de Shaoran!.
- “Caballeros..yo, les dejo entonces” –la joven japonesa notó que era mucho mejor una retirada estratégica y sinceramente le alegró de marchar- “te… veré después Shaoran..”
Hubiera deseado preguntarle si estaba bien… porque estaba sorprendida que se hubiera levantado el día de hoy ¡con el sedante que le había puesto su hermano!, pero teniendo muy presente las hirientes palabras de Mei Wa, no podía darse el lujo de expresar su inquietud por la salud de Shaoran…
¿Acaso no entendía aquel idiota que estaba cansado?, ¡tenía muchos problemas, había perdido un ser querido, estaba enfermo, agotado, exhausto!, ¡era un ser humano, no una máquina!.
- “Disculpa esta escena, te veré en la noche Sakura” –replicó Shaoran en ese instante, tomando su mano, antes que se alejara de él- “hablaremos en nuestra habitación por la noche..”
Mei Wa parecía estar estupidizado –o en estado de shock al escuchar a Shaoran disculparse alegremente con su esposa- pero no era el único, porque Sakura sentía que había alucinado ya que la voz de Shaoran le había sonado tan acariciadora que se volvió a mirarlo y se arrepintió al instante, porque de no haber estado Mei Wa allí ella hubiera corrido a los brazos de su esposo en respuesta a aquel brillo apasionado en los ojos de él y lo hubiera besado hasta perder el sentido; porque aquella frase, aquella mirada -¡no podía equivocarse!- estaba llena de promesas y al sólo recuerdo del beso que compartieron en el momento de su llegada, Sakura se estremeció como una novia ante el lecho nupcial y sin atreverse a volver el rostro, sonrió apenas y salió, casi lamentando el instante en que los dedos de él dejaron su piel, no sin antes escuchar..
- “No tenías que disculparte, Mei Wa” –murmuraba Hin Lu, humildemente.
- “¡Pobre Hin Lu!” –Tomoyo estaba atónita- “¿y dices que es su cuñado? ¡no puedo creer que Mei Ling tenga un hermano asi!”
Sakura suspiró –tratando de sacarse de la cabeza la idea que en unas horas podría hablar con Shaoran en la encantadora privacía de su alcoba- y su voz parecía imbuída de preocupación pero se obligó a volver al presente. Había salido de la oficina en ese momento para hacer una corta escala en Li Manor, antes de ir de visita al hogar de su hermano y Tomoyo, sabiendo que necesitaba desesperadamente desahogarse con su mejor amiga..
- “Por eso me traje a Hien conmigo” –musitó con un gesto ahogado- “no quería dejarlo en casa con Dama Ieran y estando tan reciente lo de Wei. Hablé con Mei Ling y ella me contó que su hermano y Shaoran nunca se han llevado bien; además que.. por supuesto, Mei Wa considera a Hin Lu poco menos que un sirviente y se sintió agraviado cuando ella y él se casaron. ¡Oh Tomoyo!, Mei Wa habló tanto sobre “educar a Hien” que temo que Dama Ieran haga algún comentario desagradable frente a mi niño y aunque es poco probable que ella vea al hermano de Mei Ling, siempre puede escuchar algo… y no me gusta. Según la propia Mei Ling fue Dama Ieran quien delegó permanentemente a su hermano a Korea, en cuanto notó la rivalidad entre Mei Wa y Shaoran pero ahora este primo ha usado el fallecimiento de Wei como excusa para venir y hablar con Shaoran sobre Hien y que el clan desea conocerle… ” –hizo una pausa- “siempre he creído que el clan Li es muy tradicional, muy grande… pero a la vez, incapaz de oponerse a los deseos de Shaoran, pero si hay más miembros del clan que piensan como Mei Wa.. ”
Hubo un silencio descorazonador. Sakura no se avergonzaba de su hijo –era más bien lo contrario- pero estaba consciente que ya era cosa impostergable que el clan Li se enterara que el pequeño no tenía ningún poder mágico y le inquietaba como nunca las consecuencias.. no por el clan Li –sabía que a ella y Shaoran les importaba un rábano la opinión de los demás- pero era la presión y la ansiedad que despertaría en su hijo..
Hien era un niño muy dulce y seriecito, pero tremendamente inseguro cuando le hablaban de magia..
- “Asi que además de Dama Ieran, también hay más familiares difíciles de parte de Shaoran..” –la voz de su amiga y cuñada la sacó de sus preocupaciones.
- “Si, y me preocupa” –admitió la antigua card captor- “De pronto entiendo porqué mi suegra es tan exigente con mi hijo, pero yo no puedo aprobar sus métodos.. y si hasta el propio hermano de Mei Ling es así..”
- “No seas negativa Sakura. Jamás lo has sido. El mismo hermano de Mei Ling aceptó que es la “oveja negra” de la familia según me has dicho.. todos los demás aman a Shaoran y amarán a Hien en cuanto lo conozcan. La magia es sólo un extra y si a Shaoran no le importa ¿qué pueden decir ellos?, Hien vale mucho Sakura… es muy dulce y gentil con todos incluyendo a mi niña.. y ambas sabemos que Nadeshiko es muy insegura, de eso nace su torpeza” -Tomoyo sonrió al admitir- “de hecho, tu hijo es más amable y gentil que mi propio Mamoru.. no lo subestimes”
- “No subestimo a mi hijo, pero tengo miedo.. ¡ya sabes lo obsesionado que esta en tener magia!”- recordó- “el año antes de venir aquí perdió un año de escuela cuando se lanzó de lo alto de la cochera.. ¡porque creía que su magia despertaría si daba un salto al vacío!” –Tomoyo no sabía si angustiarse o reir- “... por eso vinimos aquí. Para que él no se sienta tan presionado”
- “No te preocupes Sakura. Tal vez pronto Hien despierte su magia. A mí aún me resulta difícil creer que no la tenga. Tú y Shaoran la tienen.. ¡y no es poca!”
- “A mí la magia no me importa” –dijo la antigua card captor, con calor- “es Hien y su sensibilidad lo que me angustia ahora…”
En eso sí que Tomoyo estaba de acuerdo y Sakura volvió a suspirar tras un largo instante de silencio.
- “Pero es como si todo.. como si todo estuviera saliendo mal a todas las personas que conozco Tomoyo. Mira lo que te contó la señora Kaho y lo que me dices que le ha pasado a Yoko… ¡no puedo creer que me digas que ella y Eriol van a separarse!”
Ahora era el turno de Tomoyo de intercambiar miradas preocupadas… siendo absolutamente sincera consigo misma, la hija de Sonomi sentía –al igual que su amiga- como si algo oscuro pareciera rodear a todos los que conocía; sin embargo se guardó sus opiniones con toda intención porque ya bastante deprimida estaban Sakura… y bastante malas eran las noticias que ella le acababa de contar…
- “Ayer logré hablar con ella en el hospital y la verdad es que yo misma estoy confundida” –hizo una pausa que parecía reflejar su perplejidad- “Yoko no es así, ¿sabes?... ella… ella estaba muy callada e inquieta, pero no me dio una auténtica razón que justificara su alejamiento de Eriol, y eso es lo que me tiene más preocupada” –los ojos azules brillaron- “algo muy grave debió ocurrir.. algo que Yoko quiere callar al punto de ni siquiera confiarlo a sus amigas.. porque ví su rostro cuando mencionaba a Eriol… y lo ama Sakura. Lo ama”
- “Entonces no entiendo nada. ¿No dices que te dijo que ella y Eriol está distanciados?”
- “Están más que distanciados, Sakura. Ayer me pasé casi toda la tarde ayudando al joven Tao a empacar las cosas de Yoko y Miriel. Se han mudado de la embajada”
- “¡¡¿Cómo?!!, ¡¿Yoko abandonó a Eriol? ¡eso es imposible!”
- “No, no. Eriol tampoco estaba allí. Por lo que me dijeron los desconcertados empleados, él lleva días sin aparecerse… se marchó poco antes que Yoko se accidentara y eso no es lo peor….” –la voz de Tomoyo revelaba que sentía un profundo pesar- “Yoko estaba encinta, Sakura. El accidente en la escalera de la embajada le hizo perder su bebé..”
Sakura ahogó un gesto de absoluto horror, cubriendo su rostro con sus manos.. ella, que tanto anhelaba volver a embarazarse sólo podía imaginar el terrible dolor que su amiga había sufrido, por lo que se puso de pie con decisión..
- “Llévame al lugar donde está viviendo Yoko, Tomoyo. Si organizaste su mudanza, debes saberlo…”
- “Yo sólo espero que Eriol no me lo tome a mal, pero me asustó la idea de que Yoko misma se ocupara de eso Sakura.. ¡sabes que es tan obstinada una vez que se le mete algo en la cabeza!, y según los médicos.. no está en condiciones de hacer esfuerzos. Está muy débil. Pero ahora, trata de calmarte..” –le pidió, invitándola a volver a sentarse- “por favor..”
- “¡Debiste llamarme ayer, yo..!”
- “Estabas en medio de las solemnidades fúnebres por el señor Wei… no podía sacarte de Li Manor, Shaoran y Hien te necesitaban; yo le expliqué a Yoko tu pérdida y ella me dijo que te enviaba su pesar… ya sabes que también conocía al señor Wei. Se hicieron amigos la primera vez que ella vivió con los Li.. cuando la abuela de Shaoran la protegió de los Seis..”
- “¡¡Pero llévame ahora..!!”
- “No Sakura. Hoy no. Yoko me dijo que hoy iba a acomodarse con su hija y con el joven Tao… y que deseaba charlar con ellos…”
- “¿No se lo había dicho a su hija?, ¡pero la niña ya lo sabe, Hien me dijo que el último día que fue a la escuela, una mujer…!” –una idea brilló por su mente- “¡Oh Tomoyo, ¿crees que Eriol haya dejado a Yoko por otra?”
- “No tengo idea. Pero me es difícil de creer..” –razonó la diseñadora- “aunque Nadeshiko me contó también que una occidental le dijo a la pequeña Miriel cosas horribles… pero me es difícil de aceptar eso. Eriol y Yoko se aman ¡han pasado por demasiadas cosas como para que él se consiga otra mujer por aburrimiento! ¡y me niego a creerlo!”
- “También yo.. pero, debe ser algo muy grave para que Yoko… se haya mudado..”
Ambas pensaban lo mismo… ¿porqué es que todo lo malo parecía venir todo junto?..
- “Debo ver a Yoko lo antes posible” –musitó la antigua card captor- “ella.. ella me ayudó mucho investigando lo de las gemelas turcas ¡incluso ustedes dos sospechaban que yo fui Roxelana antes que yo lo soñara, y eso fue gracias a su investigación!, ahora que sé que está pasando por esto… ¡tengo que ayudarla!”
- “Eso es justamente lo que me tiene más preocupada. Ambas sabemos que Yoko es realmente tozuda una vez que se empecina con algo… y está empecinada en dejar a Eriol y toda su vida en la embajada. Me dijo que iba a buscar empleo y aunque yo le ofrecí la gerencia de la revista no me lo aceptó porque me dijo que yo no necesitaba un gerente cuando yo misma gerencio la revista.. ¡es tan orgullosa!”
- “Tenemos que hablar con ella, ¡no puede separarse de Eriol sin una razón clara!. Mejor aún, tenemos que hablar con Eriol..”
Tomoyo asintió pese a que un presentimiento desagradable al respecto. Eriol era el más afín de sus amigos y casi podría apostar su mano derecha sin dudar a que el inglés no había dejado de amar a su esposa… pero lo que Nadeshiko le había contado le tenía muy inquieta porque a diferencia de Sakura, la hija de Sonomi no ignoraba que Eriol no había tenido una vida tan seria antes de casarse con la joven china. De hecho, la diseñadora recordaba muy bien que en sus épocas en París había escuchado muy bien la vida de “dandy” que llevaba su amigo británico y aunque no le sorprendía ni le había parecido incorrecto -¿acaso se esperaban que el inglés fuera un santo? Tomoyo no era tan despistada como Sakura, ni tan ingenua como Yoko como para suponer que Eriol no había tenido aventuras amorosas antes de casarse- Tomoyo sospechaba que tal vez aquella mujer que había charlado con los niños podría haber sido una vieja amiga de Eriol.. alguien que no aceptaba un “no” por respuesta, y cuya visita –sabía que estaba especulando, pero le parecía lo más lógico- había ocasionado un malentendido..
Uno grave, sumado al trágico embarazo de Yoko..
- “Eso tiene que ser.. un malentendido” –se dijo la hija de Sonomi.
- “Pero Yoko no nos avisó nada” –musitó Sakura- “y eso es lo que me preocupa. Si Miriel no hubiera tenido que quedarse en aquí esa noche Tomoyo… si la señora Kaho no te hubiera dicho que Yoko estaba en el hospital ¡no hubiéramos sabido nada!”
- “Si. Yoko no pensaba decir nada” –aceptó Tomoyo- “Ella… ya sabes como es.. cuando en más problemas está…”
- “Menos pide ayuda..” –recordó Sakura, pensando en cómo la joven china había huído después de la batalla del preámbulo, años atrás- “¿cómo pudieron permitirle los médicos irse del hospital asi?”
Tomoyo recordó de nuevo a su amiga lo absolutamente tozuda que se ponía Yoko en las peores ocasiones, pero la mención que hizo Sakura de los médicos le trajo algo a la mente y no perdió ocasión de comentarlo con la antigua card captor..
- “Ya que mencionas médicos.. Sakura, tu hermano a estado teniendo sueños que no recuerda, y anoche apenas si durmió..”
Sakura lanzó una viva mirada sobre la diseñadora de ojos azules mientras su rostro enrojecía casi con violencia ¿o era simplemente que anhelaba estar con Shaoran y se sentía un poco celosa de la felicidad de su hermano y su amiga?, ¡quien sabe!, porque antes que pudiera pensar, la joven de ojos verdes protestó:
- “¡Oh Tomoyo, no me cuentes esas cosas, por favor! ¡Touya es mi hermano!”
La hija de Sonomi quedó atónita un largo segundo antes de prorrumpir en fuertes risas..
- “¡No estoy hablando de eso Sakura!, ¿cómo se te ocurre?”
- “¡¡¡¡ACHIIIIISSSSSS!!”
- “Salud… tío”
Mientras ambas amigas comentaban su desconcierto –y Sakura admitía que estaba ciertamente distraída por pensar en la charla nocturna que le esperaba con Shaoran- Hien estaba muy tranquilo y formal sentado en el asiento del copiloto del auto de su tío. El mismo que acababa de estornudar con violencia tal, que el pequeño le miró con preocupación.. ¿estaría enfermo el hermano de su madre? ¿entonces, porqué maldecía en voz baja?. El niño no sabía muy bien que pensar, mientras a su lado, Touya Kinomoto bufaba y casi sudaba incomodidad. Había llegado esa tarde muy temprano del hospital porque deseaba pasar tiempo de calidad con su esposa -porque con tantos problemas de la gente a su alrededor realmente lo estaban poniendo nervioso- y aunque sabía que las complicaciones no era algo que contagiar –como las enfermedades, con las que estaba ampliamente familiarizado siendo médico- la llegada de su hermana y su sobrino habían echado por tierra sus planes, así que finalmente, harto de las miradas de soslayo de Tomoyo indicándole que deseaba tener “charla de chicas” con Sakura, que era mejor ir por sus hijos a la escuela.
Por eso estaba allí, en el auto. Con la inusual compañía de su sobrino, quien parecía profundamente interesado en contemplarlo, seriecito y formal desde la profundidad de sus enormes ojos verdes..
- “Lo que me hacía falta” –pensó el médico, con irritación- “un mocoso más con el cual enojarme”
La verdad, es que no se sentía muy a gusto. No es que no le agradara Hien ¡era su único sobrino!, sinó que últimamente tenía la desagradable sensación que no tenía don para lidiar con los niños, siendo que su propia relación con Mamoru estaba pasando por bastantes altibajos. No malentiendan al médico adoraba a su hijo y estaba orgulloso de él, pero la verdad es que últimamente charlar con Mamoru era tan fácil como acariciar a un puercoespín. Últimamente el niño persistía incesantemente en preguntar cosas que le irritaban –si, magia- y ya que Mamoru le conocía lo suficiente como para no arredrarse ante sus estallidos de malhumor, Touya sentía que había algo que estaba haciendo mal.. Mamoru NO debía acercarse a la magia… NO.
¿Porqué ni siquiera Tomoyo era capaz de entender sus motivos para pensar así?.
El hecho de saber que su hijo era reencarnación de una de las estrellas del Ashura –como había dicho Shaoran Li antes de salir de viaje- no contribuía para nada en que Touya cambiara de opinión.
Mamoru era tan terco y cabezota como él mismo, y nadie para saberlo mejor que el médico. Lo único bueno de todo lo que estaba pasando –la inusual visita de la niña inglesa días atrás, la extraña visita de una mujer en la escuela que decía “ser novia” de Hiragizawa y la desafortunada muerte del anciano amigo de Sakura- era que Kinomoto había encontrado una excelente excusa para suspender las lecciones que su hijo recibía de los Sumeragi y Tomoyo le había apoyado ¡al fin, esta vez! pero siendo que no acababa de entender a su propio, pequeño y obstinado hijo –al que, no obstante amaba con toda su alma- Touya no estaba nada feliz ante la perspectiva de pasar un “tete a tete” con su sobrino.
- “Por favor, perdóname tío” –la suave voz infantil le desconcertó.
- “¿Perdonarte? ¿de qué?”
- “Es mi culpa que a Mamoru le interese la magia” –Touya le miró perplejo ¿Cuándo había aprendido Hien a leer la mente? ¿o acaso era él tan transparente?, pero Hien siguió- “él empezó a ayudarme a buscar al card captor de las cards de mi mamá.. las que se quedaron con Hiragizawa. Yo había pensado hace tiempo que debía disculparme contigo tío”
- “¿Porqué te disculpas?”
- “Ya dije, porque por mi culpa Mamoru se interesa en la magia.. y Nadeshiko me contó en la escuela, que a ti no te gusta eso”
Kinomoto lanzó un gruñido por lo bajo..
- “¿No me disculpas, tío?”
- “No tengo nada que disculparte, mocoso” –replicó indiferente- “tú no estás en la cabeza de mi hijo… él hace lo que quiere gracias a que convence a su madre de apoyarlo en eso y cualquier día va a hacer que me enoje en serio, pero eso va a ser sólo culpa suya”
Un nuevo silencio se extendió por un rato y Kinomoto volvía a concentrarse más en el camino, cuando la vocecita de Hien preguntó de súbito:
- “¿Somos todos los niños una molestia para los adultos?” –musitó con tristeza- “¿siempre somos un problema para los papás?”
- “¡¡¡¿Qué?!!, ¿¿¿De donde diablos sacas eso?!!”
- “Pues….. yo….” –dudó bajo la mirada ceñuda de su tío- “¿puedo preguntar algo?”
- “Llevas más de media hora haciéndolo ¿y recién preguntas si puedes? ¡además no me has dicho de donde sacaste esa idea estúpida!”
Los enormes ojos de Hien contemplaron a su tío con una expresión extraña y Touya contuvo su temperamento de mala gana, recordando que la gente solía considerarlo alguien más bien intimidante.. y no deseaba que su sobrino le temiera. Después de todo, lo más probable era que el niño no estuviera acostumbrado a que le hablaran con tal brutal franqueza..
- “¡Demonios! no quise gritar, sobrino. ¿Ahora resulta que te doy miedo?”
- “No. Esta mañana, cuando papá despertó, estaba enfadado contigo y dijo que eras una mula necia y cabezota, aunque buen médico y no eras mentiroso” –Kinomoto apretó el volante, deseando por un segundo que ese fuera el cuello de su cuñado- “así que yo pensaba que si te pregunto algo.. me responderías, tío. Porque papá no miente, y si dice que tu no mientes.. yo sé que es así”
- “Bien sobrino: antes que preguntes, quiero que queden claras dos cosas: no soy un mentiroso y tu padre es un IDIOTA” –miró al niño, esperando que defendiera al autor de sus días pero Hien seguía, muy tranquilo- “bien, pregunta..”
- “¿Son todos los niños una molestia para los papás?”
- “No. No lo son” –replicó rápido- “ahora contesta tú: ¿de donde sacaste eso?”
Hien no respondió y Touya gruñó por lo bajo..
- “Pero..” –el niño no pareció muy convencido con la respuesta de su tío- “¿estas seguro que no todos lo son?... porque Mamoru te hace enojar..”
- “¿Y eso qué? Todo el mundo se enoja.. eso no quiere decir nada. Además: Mamoru es mi hijo y aunque haga cualquier estupidez (que las hace) jamás será una molestia para mi”
- “Oh…”
- “¿Qué diablos significa ese “oh”?”
- “Es que…. Si no todos los niños son una molestia… entonces, soy sólo yo”
Los oscuros ojos de Touya aprovecharon el cambio de luces del semáforo para contemplar la cara contrita y apenada de su sobrino.. y no le gustó lo que vió brillando en aquellos enormes ojos, de belleza casi femenina.
Tristeza.
Culpa.
Miedo.
¡Hien tenía sólo ocho años! ¡era muy pequeño para sentir esas cosas!
- “¿Le has hecho esa pregunta a tus padres?”
- “No”
- “¿Por qué no?, ¿no dices que tu padre no es mentiroso? ¿crees que tu madre lo es?”
- “No. Pero… ellos me quieren… quizá no…. quizá no dicen cosas porque… me quieren..”
- “A ver si me respondes de una vez, mocoso: ¿de donde has sacado esa idea tan estúpida?”
- “Escuché a Dama Ieran discutir con mamá… la otra noche. Dama Ieran dijo que mamá debía de ser “sansata” y que con su “acitud” era por lo que yo era una molestia y un problema”
- “Es “sensata” y “actitud””
- “Lo siento”
- “¿Realmente eso dijo tu abuela? ¿tu padre estaba allí? ¿Qué dijo tu madre?”
- “Mamá dijo que me quiere.. que sólo eso importa para ella y papá. Y papá estaba acompañando a Wei.. que se estaba muriendo” –la mirada infantil brillaba de lo que parecían lágrimas contenidas- “papá no sabe que mamá y Dama Ieran discutieron. Ellas siempre discuten y siempre es por mí… porque no tengo magia”
- “Y yo que creía que mi suegra era alguien difícil” –murmuró Touya- “ahora resulta que Sonomi es un paseo en el parque comparada a la madre del chino..”
- “¿Tío?”
- “Debe ser genético” –seguía murmurando Touya, muy bajo- “los Kinomoto tenemos una suerte asquerosa con las suegras.. ¡pobre hermana mía!”
- “¿Tío?” –insistió Hien.
- “Te escuché, te escuché. Mocoso: ¿Por qué diablos te importa tanto tener magia? ¿te gusta lo que provoca? ¿hacer cosas que la gente común no hace? ¿tener cierto poder?.. porque a Mamoru le agrada la idea de hacer lo que otros no hacen… ¿es por lo mismo que tú quieres tanto tenerla?”
- “No, no es por eso”
- “¿Entonces?”
- “Quiero ser como mi papá y mi mamá esperan. Quiero que estén orgullosos de mí”
- “Te aseguro que ya lo están ¿Qué te hace suponer lo contrario?”
Hien negó con la cabeza..
- “Sé eso. Pero quiero ver que están contentos conmigo… que puedo hacer lo mismo que ellos, que no soy diferente.. quiero que el clan Li esté contento conmigo, quiero que mamá no esté triste ni que Dama Ieran le diga que papá “necesita un heredero con magia” y no quiero que papá se enfade cada vez que Dama Ieran habla de “un digno heredero del clan Li”. Ellos se ponen tristes.. porque no soy lo que esperan”
- “¿Tu abuela dice esas estupideces? ¡no me sorprende que tu padre se enfade y que Sakura discuta con ella!”
Hien permaneció en silencio unos instantes.. hasta que por fin dijo, con una profunda tristeza y angustia en su vocecita infantil.
- “Ellos estaban enojados. Por eso papá se fue todo este tiempo…. Y seguro que es por mí. No se irán a separar, como los papás de Hiragizawa ¿verdad? ¡no quiero que se separen por mi culpa! ¡no quiero que se separen por mi culpa, porque soy una molestia! ¡no quiero!! ”
- “¿De donde sacaste eso?”
- “¿No es cierto?”
- “NO, y vale más que te quites esas estupideces del seso” –replicó mientras el niño lanzaba un suspiro resignado, como si pese a la aseveración de su tío, no consiguiera creerle- “¡no existe ningún hijo que sea una molestia para algún padre o madre!, ¡eso debe bastarte!”
La carita de Hien adquirió una expresión de triste resignación y Touya no pudo evitar revolver cariñosamente el cabello de su sobrino mientras pensaba de prisa.
No le gustaba nada eso, no señor. Y pensaba hablarlo detenidamente con Sakura además de aporrear a Shaoran Li en cuanto fuera posible… porque quizá no fuera la persona más amable del mundo, pero su perspicacia no le había abandonado nunca y mientras contemplaba la carita de su sobrino se sintió preocupado.
Aquello no era nada bueno. El mismo sospechaba ya que algo se traían su hermana y el imbécil de Shaoran Li, siendo que el tipo había estado de viaje durante tanto tiempo, pero que Hien se sintiera responsable de los problemas de sus padres le ponía de los nervios ¡y ni qué decir con esa suegra! ¿qué clase de lunática tenía Shaoran Li por madre?.. ¡santo cielo!, ¡seguro que Tomoyo sabía todo y no se lo había dicho! ¡debió haberle puesto a Shaoran Li no un sedante fuerte, sinó debió haberle hecho una lobotomía allí mismo aprovechando que tenía la ocasión!
- “Menudo imbécil” –pensó con irritación- “¿cómo ha permitido que el niño piense estas cosas?”
Aprovechando la expresión contrita de Hien, Touya procedió a examinar a su sobrino con ojo crítico. Y no le gustó lo que vió en lo más mínimo. Nada importaba para el médico el aspecto del niño, sinó lo que le preocupó fue lo que pudo vislumbrar en esas enormes pupilas verdes, brillantes, inmensas.. limpias y puras.
Demasiado puras, demasiado gentiles y demasiado amables.
Hien había sacado demasiadas cosas de su hermana y eso inquietó al galeno; no porque él no quisiera a su única hermana.. sinó porque Hien era un niño, y era demasiado gentil y desprendido para que Kinomoto se sintiera tranquilo. Lo que brillaba en esas pupilas verdes era –más que deseos de tener magia, por el poder que implica- un profundo y tremendo deseo de agradar, de complacer, de ser amado por los que le rodeaban y aquella sensibilidad no traía nada bueno, según Touya. Se hubiera sentido mucho más tranquilo si hubiera detectado un destello de ambición o trazos de egoísmo natural.. pero no había nada de eso allí.
Ojos enormes, puros y brillantes…
Un alma infantil delicada y gentil…
Demasiado gentil.
Demasiado sensible y amable..
¡Y aquel imbécil de Shaoran Li! ¡con la desagradable familia que llevaba a cuestas! ¡con razón aquella zorra idéntica a Sakura se había presentado en Li Manor la otra noche! ¿cómo diablos dijo su hermana que se llamaba? ¿Akasha, Mikasha? ¡lo que sea! ¡aquella mujer le había puesto tan furioso y aprehensivo como el mismo Sakurazukamori! ¡seguro que era de la familia Li o del estúpido asunto de la magia! ¿cómo se supone que alguien con un carácter tan amable y gentil como ese pequeño niño iba a poder hacer frente a esa cosa de los clanes y esa monstruosidad que era el Concilio o lo que sea?
- “No es que sea afeminado.. que no lo es” –pensó analítico, suspirando aliviado al no descubrir ningún gesto amanerado en el niño- “hay decisión en la forma en que frunce las cejas, hay tenacidad y sé por Mamoru que es un niño valiente y buen líder” –hizo una pausa, pensando casi lamentándose- “es ese maldito desinterés en sí mismo… esa maldita amabilidad. Un alma demasiado gentil a pesar de tener decisión y carácter ¡maldición!.. un hombre no puede ser tan desprendido de sí mismo o todos se aprovechan de ti. Las personas con el corazón y el alma tan amables, sólo sufren más que el resto en este material y arribista mundo..”-su mente machista se puso a trabajar- “una mujer puede ser así.. y aún así, no hay muchas con tal sensibilidad.. afortunadamente para ellas”
Con un dejo de nostalgia.. recordó a su madre, Nadeshiko.. tan dulce, tan gentil. Tan tierna, sollozando con el alma traspasada de pena siempre que el abuelo Amamiya devolvía sus obsequios sin abrir. Recordó con irritación cómo había encontrado a su hermana, casi muerta y casi loca de dolor cuando la halló con Shaoran Li en brazos después de la batalla del preámbulo. Entonces había temido espantosamente que Sakura enloqueciera de dolor o muriera de pena allí mismo si el chino cabeza dura tenía la ocurrencia de morirse. Pero Li había sobrevivido casi por milagro y el corazón de Sakura no se había roto en pedazos.
Su propia esposa era dulce y gentil… lo bastante inteligente para manejarle a su antojo –lo reconocía- pero eran su dulzura y gentileza lo que le volvían loco y despertaban sus más feroces instintos de protección. Y Nadeshiko tenía aquel tierno carácter y por eso protegía a su hija como un león y había enseñado a Mamoru a hacer lo mismo..
Nadie lastimaría a su hija..
- “Es lo que todo hombre sensato debe hacer” –murmuró por lo bajo- “pero con esa maldita sensibilidad, este mocoso debió haber sido una niña. Así hubiera sido mejor para él. Sufrirá mucho siendo así. Ojalá cambie pronto. Para un hombre es mejor ser un poco egoísta y duro.. al menos un poco”-volvió a ver la carita infantil- “¡demonios! ahora siento como si tuviera otro hijo del cual preocuparme.. ¡argh!”
Renegando mentalmente… se detuvo en la escuela y si bien despotricaba contra la sensibilidad de su sobrino, no le molestó en lo más mínimo el respeto y la seriedad de Hien y hasta lamentó que Mamoru fuera menos correcto con las personas adultas que el hijo de su hermana.
- “No, no tengo hermanas, ni hermanos, ni más familia” –decía Kujaku Hoshino en ese mismo instante- “no tengo a nadie”
Fujitaka Kinomoto contempló el rostro de chiquillo con tristeza matizada de profunda preocupación. Había postergado su charla con su yerno para cumplir con lo que consideraba un deber, pero las cosas estaban francamente peor de lo que había imaginado..
- “Muchacho…”
- “Mi padre era todo lo que tenía…”
El arqueólogo recorrió con la mirada el humilde lugar donde vivía el único hijo de su colaborador y suspiró con pesar. Aunque había ganado premios famosos debido a su reciente descubrimiento, Fujitaka sabía que la arqueología no era precisamente una forma de hacerse rico.. a menos que se contara con un apropiado mecenas o se vendiera en el mercado negro piezas de colección. Y dado que ese no había sido nunca su caso ¡vaya que sabía que no iba a hacerse millonario siendo un arqueólogo honesto!.
Después de todo, todos y cada uno de sus descubrimientos eran donados a los países de origen y para poder ejercer libremente su carrera, Fujitaka había esperado que sus hijos hicieran sus vidas porque durante la niñez de Sakura y Touya había sacado adelante a los suyos principalmente con la docencia..
- “Fué algo terriblemente desafortunado, joven Hoshino. Yutaka era un gran amigo y mi más útil colaborador. Hace 5 años que trabajamos juntos y por eso es que estoy aquí. Sus cenizas están aquí, pero más que eso.. vine a manifestar que tengo una promesa con su padre, jovencito. Le ofrecí que haría todo lo posible por ayudar a su hijo y pienso cumplir..”
Kujaku contuvo sus lágrimas. ¿Qué caso tenía llorar?.. ayer no había ido a la escuela porque había recibido el telegrama y hoy tampoco había ido porque sabía que alguien del trabajo de su padre iba a traer sus cenizas….
Como si no fuera bastante malo tener el don de pasearse en los sueños de las personas…
Ni siquiera había podido soñar que su padre había muerto en su trabajo. La última excavación en la India…
Hace tiempo que no lo veía.. pero saber que estaba solo, dolía, además…
¡Tenía tanto que preguntarle, justamente ahora!
- “Le agradezco mucho sus palabras, profesor.. disculpe, no recuerdo su nombre..”
- “Kinomoto. Fujitaka Kinomoto”
El joven condiscípulo de Rei y Tao se congeló.. ¿había escuchado bien? ¿era posible? ¿cómo es que no se había dado cuenta antes?
- “Kino… Kinomoto?” –repitió, aturdido, de pronto todas las preguntas que iba a hacerle a su padre saltaban como locas en su cabeza- “¿conoce a un niño de ocho años llamado Mamoru? ¡se apellida como usted! ¿es pariente o algo suyo?”
- “¿Conoces a mi nieto?”
Kujaku quedó mudo. Había llorado a su padre desde la noche anterior, sintiéndose hundido en la más profunda soledad. Su padre, su único pariente, había muerto en un accidente durante su trabajo, en una excavación arqueológica. Era con el autor de sus días que había compartido sus extraños dones –hasta que conoció a Tsukishiro y a Hiu- e incluso, hace algunas semanas le había escrito una larga carta contándole que al fin tenía amigos que le creían y con quienes se sentía a gusto.
Su padre había contestado su misiva ofreciéndole muchas sorpresas cuando volviera finalmente a casa… luego de casi 2 años de ausencia.
Nunca volvería, pero de alguna manera Kujaku sintió que estaba allí, ayudándole, como siempre. Y recordó la promesa que le había hecho, hace 5 años..
- “No estás loco hijo. Buscaré la forma y encontraré como ayudarte a desentrañar el misterio que hace que temas dormir. Encontraré la manera de ayudarte”
- “Lo has hecho papá. Lo has hecho.. yo puse de mi parte, pero ya entiendo porqué te empecinaste en entrar a trabajar con el profesor Kinomoto.. ¿adivinaste o es una extraordinaria casualidad?” –se volvió a Fujitaka- “profesor, se que no me conoce.. pero tiene que oírme. Porque es muy grave lo que voy a decirle. Aún no sé si su parentesco con el niño de nombre Mamoru Kinomoto es casualidad o destino.. pero… le imploro que me crea. No estoy loco… es casualidad.. o destino”
- “Las casualidades no existen, sólo lo inevitable” –murmuró Eriol con los ojos brillantes- “¿cómo no me lo dijiste antes, Jeff?”
El agente irlandés miraba a su amigo con sorpresa..
- “¡Has tenido la lista durante más de dos meses Eriol! ¿nunca la leíste?”
Eriol ahogó una maldición y se desplomó sobre los sillones mientras Jeff miraba a Lord Hajime con expresión desconcertada, pero el aristócrata japonés no se inmutó. Sólo continuó contemplando la reacción de su hijo y del agente… muy interesado.
- “¿Ahora resulta que es mi culpa?, ¡yo te hablé de que estaba investigando el caso de la muerte del Gran Maestre de los Druidas! ¡fui a la embajada a pedirte la lista varias veces! ¡dijiste que estabas en una investigación sobre no sé qué cosa del pasado…!”
Eriol se apretó la cabeza con las manos.
- “Yoko estaba investigando unos escritos.. para Sakura. Algo sobre una reencarnación pasada.. unas gemelas turcas del siglo… ¡oh, no sé que siglo! Estoy confundido” –aceptó, antes de ahogar otra exclamación de coraje- “ya recuerdo la lista… me la diste hace tiempo y yo estaba… estaba…yo tenía otras cosas en la cabeza…”
No lo dijo, pero Hajime sabía bien lo que pasaba por la cabeza de su hijo aquellos días y no era necesario tener magia para saberlo. Si Eriol había estado distraído antes que esta catástrofe cayera sobre su cabeza, era porque tenía la misma llena de dudas sobre Yoko.
Las mismas dudas que Elaine había metido en su mente de forma sutil…
- “¡Era una druidesa! ¡de las tipas que se presentaron con Shaoran, cuando llegaron! ¡era una de ellas! ¡por eso cuando traté de borrarle la memoria, no funcionó!”
Jeff empezó a hacer muecas lanzando miradas espantadas sobre Hajime..
- “Ya lo sé, agente O´Neill” –dijo suavemente el embajador.
Ahora era el turno de Jeff de dejarse caer sobre los sillones con expresión espantada y Hajime Hiragizawa pensó que estos chicos modernos tenían poca educación y trataban los muebles de su penthouse con poca consideración, pero no dijo nada. Ambos jóvenes parecían presas de la mayor perplejidad de su vida y Hajime sabía bien que su hijo estaba en medio de una crisis.
¿Cuándo alguien había visto al siempre cool y encantador Eriol, perder la compostura?
- “Estaba todo ante mis ojos y no lo ví” –murmuró el aludido, sintiéndose atrapado en una maraña de sombras y mentiras- “caí como un estúpido ante una trampa que estaba puesta en mis narices..”
- “¿Entonces si es cierto que esa mujer te sedujo? ¡con razón Yoko está como está!” –resopló Jeff- “¡ay Eriol!, ¡al menos hubieras sido discreto!”
Los ojos del inglés relampaguearon de rabia y Jeff lanzó un suspiro ahogado..
- “¡No me culpes a mi de lo que hiciste!” –protestó.
Eriol hizo un gesto y su padre volvió la mirada hacia el quicio de la puerta más cercana..
Allí no había nadie.
¿O si?
- “Jeff, calla a Tsu Chin, me está dando jaqueca” –bufó irritado.
- “¡Argh! ¡ustedes dos me dan a mí una migraña!” –chilló el irlandés.
Hay que aclarar amigo/a lector/a que desde que el pelirrojo irlandés había llegado al penthouse de Hajime Hiragizawa el espíritu que se encontraba haciendo penitencia acompañando a O´Neill se había dedicado a lanzar una feroz tropelía de insultos, amenazas y diversas pullas en una jeringonza de inglés, siamés, chino y japonés. Desgraciadamente para Eriol .. entendía perfectamente los cuatro idiomas y siendo que Jeff llevaba con ellos más de una hora, los gritos del fantasma estaban acabando con sus ya destrozados nervios. Algo parecido a lo que le ocurría al irlandés, que si bien tenía suerte de entender sólo inglés y japonés.. no por ello no dejaba de zumbarle la cabeza por la cantidad de obscenidades que decía Tsu Chin..
- “¡Maldito hijo de /()&/%&%! ¡eres un vil saco de &(#”! y un excremento de //!%&! ¡nunca mereciste a Yoko! ¡nunca has sido más que vil //)&)!%!$ y )!(/!(¡” –barbotaba Tsu Chin, feliz de no tener que tomar un aire para respirar entre insulto e imprecación, porque los muertos no respiran- “¡eres un /(&!/! y //&!/% y además &!%&!%&!!”
Hay que ver la suerte que tenía Lord Hajime al no ver ni escuchar al fantasma..
- “Me voy yendo Eriol.. este imbécil no quiere callarse” –anunció el pelirrojo, más para Lord Hajime que para el inglés, porque Eriol no estaba sordo, aunque deseara estarlo hace más de una hora- “al menos el muerto me tendrá que seguirme. ¿Cuídate si?. Y si consigues un buen médium que me diga como cerrarle la boca para siempre a un fantasma, avísame”
El agente se puso de pie y ya abría la puerta –Tsu Chin y sus insultos acababan de atravesarla- cuando Eriol musitó, apretando los puños:
- “¿Ella está bien, Jeff?”
El irlandés quedó inmóvil y se volvió a ver a su amigo. No hacía falta que Eriol lo dijera, porque todos los allí presentes –vivos y muertos- sabían que el inglés se refería a Yoko, a quien Jeff había visto no hace mucho..
- “Si te refieres a moverse y caminar.. ya lo hace” –dijo triste- “debe haber dejado hoy el hospital. Ayer iba a hacerlo pero no se lo permitieron, sólo espero que no haga esfuerzos.. porque está muy débil Eriol. Ha perdido peso, está muy pálida y destrozada por dentro” –Eriol cerró los ojos, cada palabra de su amigo era como un puñal en su pecho- “pero la conoces. Sabes que no se dejará abatir. Al menos ya sabes y entiendes porqué la señora Kinomoto iba a organizar su mudanza…”
- “Se lo agradeceré a Tomoyo en cuanto pueda” –Eriol sentía un nudo en la garganta- “sé bien que Yoko es obstinada y si ha decidido dejar la embajada es capaz de salir con su equipaje en la espalda. Afortunadamente me dices que Tomoyo iba a encargarse de eso..”
- “Si. Yoko no está para esas agitaciones Eriol. Pero sabes que es capaz de hacerlo”
El joven asintió mudamente y murmuró ahogadamente “gracias” antes que Jeff se marchara, fue entonces que Lord Hajime puso su mano sobre el hombro de su hijo en un gesto de apoyo..
- “No puedes desplomarte ahora Eriol…”
- “Lo se papá, pero….” –Eriol apretaba los puños como un vicio mientras la horrible visión de su hogar vacío parecía querer imprimirse en su memoria- “¡Oh, no puedo soportar pensar que ella no está en nuestra casa!”
Eriol se puso de pie de un salto y salió a toda prisa mientras su padre le seguía con inquietud y se acomodaba en el auto a su lado sin una sola palabra. Hajime Hiragizawa no lo iba a decir en voz alta pero la verdad seguía muy preocupado por su hijo y no pensaba dejarlo solo hasta estar absolutamente seguro que Eriol no iba a hacer una locura. Había pasado muchas horas charlando con él –más que en toda su vida- y aunque Eriol ya no estaba como cuando Shaoran Li y Tao lo encontraron, no por ello el embajador se sentía menos inquieto.
De sólo recordar que la espantosa noche en que llegó y la forma como estaba Eriol –tan decidido a autodestruirse- el embajador sentía que se iba a poner, por primera vez en su vida, histérico. De modo que no dijo nada y se limitó a acompañar a Eriol a donde quiera que fuese que, para su sorpresa fue la embajada, lugar donde el joven descendió del vehículo a toda prisa, casi corriendo…
- “¡Milord!, ¡Milord!” –los pasmados servidores casi salieron al encuentro del joven- “¡oh milord! ¡milady no está!”
- “¡Milord, ¿Qué está pasando?” –casi lloriqueó una ama de llaves- “milady tuvo un accidente terrible y no podíamos encontrarle!”
- “¡Milord!”
- “¡Milord!”
Aún los serios agentes de seguridad parecían estar en un estado tota de desconcierto, pero viendo que su hijo no tenía una explicación que ofrecer Hajime se apresuró a pedir un poco de paciencia y sugerir a los servidores que volvieran a sus funciones. Todos los rostros se volvieron hacia la elegante y distinguida figura del aristócrata japonés –ya todos sabían que era el padre del joven lord- y más de una asustada criada preguntó:
- “¡Oh señor Embajador! ¿verdad que no es verdad que milady no va a volver?”
Muchos pares de ojos se clavaron en el padre de Eriol y el caballero sólo pudo indicar que no podía ofrecerles una respuesta..
- “Entiendo su desconcierto, pero.. son asuntos estrictamente familiares. Agradeceré profundamente su comprensión. La familia de mi hijo necesita en estos instantes de su apoyo y discreción… y personalmente se los agradecería muchísimo..”
Los desconcertados servidores contemplaron el rostro apuesto y señorial del aristócrata japonés y leyeron en su rostro la confirmación de sus peores temores pero el pedido que acababa de hacerles era tan sincero y franco, que no pudieron menos que expresar el afecto que sentían hacia la familia Hiragizawa que asintiendo y volviendo a sus funciones con tristeza; mientras, luego de un gesto de melancolía, Hajime Hiragizawa salió raudo detrás de los pasos de su hijo..
Ajeno a lo que sucedía a su alrededor, Eriol había recorrido la embajada hacia el ala sur y al llegar frente a la gran escalera había detenido su carrera…
Casi abruptamente.
- “¡No puedo Eriol, no puedo! ¡no puedo quedarme aquí!”
- “Entonces me voy yo. Porque yo fui quien te faltó y no tú Yoko, no tú…”
- “¡¡No puedo quedarme, no puedo!! ¡no hay nada que tenga que hacer es este lugar! ¡esto es tuyo! ¡tu casa, tu trabajo, tu vida! ¡y ya no formo parte de ella..!!”
De pie, en la alta escalinata.. los pasos de Eriol se hicieron lentos, dolidos.. mientras sus manos recorrían el lujoso y tallado pasamanos, como si pudiera encontrar allí las pequeñas manos de Yoko como la había visto por última vez al partir…
Su largo pelo suelto, sus ojos llenos de lágrimas.. su cuerpo tembloroso en sus brazos..
- “Aquí murió mi hijo” –se dijo sintiendo casi una losa su pecho, mientras seguía ascendiendo por las majestuosas escaleras talladas- “aquí.. lo maté yo. Lo maté como mate la fé de ella en mi… ¡los maté a ambos, como maté nuestra vida!”
Deseaba gritar.. pero no podía hacerlo. Deseaba dejarse caer, rodar.. rodar y destrozarse como ella ese horrible día, pero sus piernas no le obedecían y seguía ascendiendo lentamente hasta recorrer lentamente, a cada paso el ala de la embajada que él llamaba su hogar…
¿Fue sólo hace unos días que había pasado todo esto?
¿Lo fue?
De pronto sentía como si hubiera pasado largo tiempo.. como si la alegría y la dicha que había vivido allí hubiera sido vivida por alguien que no era él. Alguien que casi podía ver claramente moviéndose por los pasillos, abrazando a su esposa…
- “¡Eriol, puede vernos tu padre!” –había murmurado la joven, apenada.
- “Las opiniones del embajador no me interesan, mi niña” –había reído malicioso mientras aspiraba el aroma de los cabellos de su esposa con deleite- “no fue mi idea tenerlo aquí, y no pienso dejar de hacer mis cosas favoritas por su presencia..”
Ella se había ruborizado..
- “Eriol es muy tarde ya..”
- “¿Y qué?. Es domingo y no tenemos servicio, asi que voy a preparar el desayuno” –había anunciado alegremente- “es mejor que te tomes tu tiempo en despertar a Tao, Miriel está con el embajador abajo..”
- “A ella le gusta mucho su abuelo”
- “Bien, a mi me gusta mucho la madre de mi hija” –le había susurrado- “pero.. de un modo mucho menos familiar y más pasional.. debo admitir. Ya sabes que yo preferiría pasar los domingos en la cama, pero ya que tenemos una niña y un adolescente loco… y tu insistes en pasarla con ellos… no puedes negarme algunas concesiones”
Yoko había logrado liberarse de sus brazos y él rió al mirar lo roja que estaba..
- “Voy a preparar una buena cantidad de hotcakes” –anunció el inglés- “y mejor te tomas tu tiempo antes de ver a tu hermano o va adivinar lo que estuvimos haciendo.. ya sabes que los adolescentes tienen una imaginación muy viva”
- “¡Eriol!”
Riendo aún, el joven había descendido hacia la pequeña cocina familiar que usaban los domingos y silbando alegremente había empezado su labor preparando el café, los huevos revueltos y los hotcakes con la rapidez y eficiencia de quien tiene una larga práctica en eso y con la misma buena mano para la cocina que había desde niño, cuando preparaba pasteles con Sakura y Tomoyo..
- “¡Ven abuelito, ven!” –la educada vocecita de Miriel destilaba alegría y un leve toque de satisfacción- “hoy es domingo y desayunamos todos juntos.. ¡papi cocina y cocina riquísimo!, ¡mamá y papá preparan el almuerzo y yo el postre!”
- “¿En serio? ¿Eriol puede cocinar?” –la voz del embajador, según notó Eriol tenía cierto toque de escepticismo- “¿y que hace ud. joven Tao?, por supuesto en el supuesto de…”
- “¿Yo?” –interrumpió el adolescente- “¡pues lo más importante, abuelo! ¡COMER! ¿Qué pensaba?”
- “¿Me ha llamado abuelo?”
- “Bueno, mi hermana le llama papá… ¿prefiere que le diga papi?”
Eriol había contenido una carcajada burlona pero Tao, Miriel y su padre habían ingresado en esos momentos a la cocina y el embajador –que ya parecía estar en shock con las últimas palabras de Tao- ahora estaba atónito al contemplar a su único hijo colocando la gran cantidad de hotcakes sobre diversos platos…
- “¿Y tu hermana, Tao?”
- “Tratando de poner algo de orden a mi habitación, ya sabes que es obstinada y siempre trata lo imposible” –regonzó el aludido, desparramándose con bastante poca educación sobre una silla del pequeño desayunador- “ya la escucho venir..”
El embajador seguía de pie, mirando a su hijo sin moverse..
- “Siéntate abuelito” –insistió Miriel, tirando alegremente del brazo del aristócrata japonés- “¿te gustan los hotcakes? ¡papá hace los mejores hotcakes del mundo! ¡lo único más dulce son los pastelitos dulces chinos de mamá!”
- “Sipis abuelo. ¡Siéntate!.. ¿o estás incómodo?, ¡ya te digo! ¡usar corbata en día domingo!”
Eriol no dijo nada y continuó con los últimos preparativos para el desayuno, sintiéndose íntimamente divertido. El embajador siempre era tan serio e inexpresivo –ni siquiera mostró sorpresa cuando le había anunciado su boda, años atrás- que casi constituía una pequeña victoria personal ver a su padre biológico mirarlo fijamente.. como si no pudiera creer lo que contemplaba..
¿Acaso creía que no sabía cocinar?
¡No sabía nada de él, no señor!
- “Eso que traes puesto..” –había murmurado el embajador- “eso..”
- “Se llama mandil. Se usa para no ensuciarse la ropa, embajador. ¿No lo sabía?”
- “¿Qué tiene escrito?”
- “¿Qué, le sorprende?” –Yoko había entrado al desayunador y Eriol había vuelto su atención a su esposa- “querida, creo que al embajador le agrada mi mandil favorito… ¿no le parece cierto lo que dice?” –leyó las letras que estaban en el mandil- “¿acaso no es cierto “I´m sexy cooker” , soy tal y lo que dice aquí, eso no es más que la verdad”
- “Y tan modesto, Eriol” –musitó Yoko pidiéndole con los ojos que dejara de escandalizar a su padre.
- “¡JA,JA, JA, JA, JA!” –Tao se desternillaba de risa.
Mientras el embajador parecía aun aturdido, su nieta había comentado alegremente.
- “¡Y papá quería usar uno rosa! ¡pero yo le obsequié uno rosa a Tao!”
- “¡Pero no sé cocinar!” –chilló el chico.
- “¡Sólo hacer helado!” –rió Miriel- “¡al menos le sale bien! ¡y estoy aprendiendo a cocinar abuelito!”
- “Entonces ¿cómo prefieres que te llame? ¿abuelo o papá?” –había preguntado Tao, con la boca llena de hotcakes.
- “Por favor papá… no les haga caso” –había sonreído Yoko, apenada y ofreciéndole un mandil blanco a su esposo- “A Eriol le gustan estas cosas con escritos graciosos. No pretendíamos escandalizarle, padre”
Mientras la joven china le ponía la nueva prenda a su esposo, Eriol se inclinó sobre la oreja femenina y murmuró:
- “ ¡Imagínate! ¡si se entera que cuando pasamos fines de semana solos, yo SOLO uso un mandil y NADA MAS cuando preparo el desayuno!.. creo que eso si lo escandalizaría”
Yoko se puso roja como un tomate y el embajador se apresuró a sentarse pretendiendo no haber oído eso..
- “¡Hey, esos son mis hotcakes!”
- “Tao… le has quitado su porción de huevos revueltos al abuelo..”
- “¡Tao, no seas grosero!”
- “¡Pero hermanita, el abuelo no lo quiso!”
- “¿Desde cuando llamas abuelo a papá Hajime?”
- “¡Mami! ¡Tao va a llamar papá al abuelo!”
El aún aturdido embajador había salido con los niños cuando el alborotado desayuno había terminado y mientras Yoko se apresuraba a lavar los trastes, Eriol había deslizado sus brazos alrededor de la cintura de su esposa, aprisionándola entre el fregadero y su cuerpo..
- “Quizás tener al embajador si fue buena idea. Mira que Tao y Miriel le van a llevar a la torre de Tokyo… y nos quedamos solos tú y yo”
- “Deberíamos acompañarlo”
- “¡Oh no!” –había susurrado el inglés suavemente, casi en un ronroneo- “esta vez no te me escapas…”
- “Sabes que no quiero escapar..” –musitó antes que su esposo la tomara en brazos como si fuera una muñeca- “¡Eriol, aún no termino con los trastes!”
- “¿Y a mí que me importan los trastes?”
Los labios de la chica se habían curveado en una linda sonrisa y aquel domingo había sido simplemente… apasionado, pero en el silencio actual del ala sur de la embajada lo vivido pasaba ante la mente del inglés provocándole un dolor casi rayano en desesperación. Cada instante, cada momento vivido, era recordado a cada paso y el dolor era cada vez mayor pero el joven no se detuvo hasta ingresar a la habitación que había compartido con su esposa..
Estaba vacía..
Silenciosa..
Como su vida.
Canción: Esta ausencia
Intérprete: David Bisbal
Despertar en el frio abismo de tu
ausencia
es rogar por las horas perdidas en mi habitación
recordar cada lagrima que fue tan nuestra
me desangra el alma, me desangra el alma
Desandar el sendero que escribimos
juntos
es tocar un silencio profundo en el corazon
escapar por las brechas de un amor profundo
es mentir de nuevo por negar tu ausencia
Ella no estaba allí y allí todo lo vivido pareció golpearle con fuerza.. Despertar cada mañana con la menuda humanidad de su esposa a su lado, su largo y adorable cabello haciéndole cosquillas, el sonido de sus pequeños pies sobre la alfombra cuando se deslizaba del lecho tratando de no despertarlo… la adorable forma en que se sonrojaba cuando él la tocaba, su sonrisa, su ternura, el dulce abandono de su entrega, la forma en que se apoyaba en él después que habían hecho el amor..
Esta ausencia tan grande, tan dura, tan
honda
que quiebra en pedazos, mi razón.
esta ausencia desnuda de dudas y sombras
me clava tu amor
Esta ausencia que duele en el fondo del alma
que quema por dentro mi sueño y mi calma
esta ausencia de hielo, de piel, de silencio
que corta las horas sin piedad
esta ausencia infinita
de noches y dias
no tiene final
Fue tan facil decir que el adios
sanaria
las espinas clavadas en tu alma y la mia
esta ausencia me grita
que se acaba la vida
porque no volveras, volveras.
Los mil pequeños detalles…
La forma en que le arreglaba la corbata..
Las sonrisas, los besos..
Las bromas de Tao
Miriel tocando el piano..
Y su habitación matrimonial..
Vacía.
Las cosas de ella.. no estaban. Al menos las cosas de su uso, porque allí, sobre un elegante mueble estaban las joyas..
Sin tocar.
Todo lo que él le había obsequiado..
Los abrigos caros..
Los brillantes..
Su anillo de bodas.
¡Por todos los cielos! ¡Había dejado su anillo de bodas!
- “La he perdido.. la he perdido” –pensó con dolor.
Se había marchado con apenas su ropa.. y lo mínimo. Pero su recuerdo, su sonrisa y hasta su sombra parecía deslizarse por la habitación rodeándolo como un perfume y Eriol sintió dolor al saber que aquella soledad era culpa suya y sólo suya..
Ella estaba lejos… lejos de él, lejos de todo. Se había marchado y su ausencia parecía pesar sobre el mismo aire y oprimirle el corazón. No era costumbre, no. ¡Ojalá lo fuera!, el silencio y el vacío ante él sólo le hizo más patente lo que ya sabía..
No podía vivir sin ella.
Ya lo ves, tu partida no condujo a nada
porque nada hace el tiempo a la sombra de mi soledad
Ya lo ves, derrotado y sin hallar la calma
que daria por verte y olvidarlo todo.
Esta ausencia me grita
que se acaba la vida
porque no volverás
y me desangra tu partida
y tu recuerdo hace temblar mi corazón
¡Como olvidarte si no quiero
porque es que amor sin ti yo muero!
La amaba con la misma fuerza que ocho años atrás, en la torre de Tokyo, cuando estuvo dispuesto a morir con ella, cuando no la dejó morir por él. De la misma manera que Etienne Boisloire había amado a esa princesa italiana cuya imagen había sido lo último que vió antes de morir. De la misma manera en que Lead Clow había amado a Kai Sung y cuya muerte había matado el corazón de Clow, que sólo había vivido cuidando de sus creaciones porque ella se había llevado lo mejor de él al morir.
¡La había amado y perdido antes dos veces!
Y ahora… teniéndola al fin como esposa, amante, amiga y madre de su hija, él mismo había matado lo que ellos tenían.. como había matado al hijo que ella llevaba..
¡Su hijo!
Había destruido todo lo que habían construido juntos.. la había destruido a ella.. y se había destruido a si mismo.
Esta ausencia me grita
Que se acaba la vida
Porque no volverás, volverás, volverás
Canción: Esta ausencia
Intérprete: David Bisbal
- “¿Sabes como está Miriel, papá?” –preguntó, casi en un susurro.
Hajime Hiragizawa no preguntó a su hijo como sabía que estaba detrás de él. No había deseado interrumpir a Eriol mientras se hundía en el recuerdo de su pasada dicha, pero ante la pregunta no le quedó más remedio que contestar..
- “Nada bien”
- “Detalla lo que defines como “nada bien”.. por favor”
- “Está asustada y temo…” –el embajador no sabía como decir lo que Tao le había contado por teléfono mientras subía las escaleras buscando a su hijo- “temo que Miriel está malinterpretando los motivos del alejamiento entre tú y su madre”
- “¿Cómo? ¿Yoko no le dijo..?”
- “¿Qué otra mujer va a darte un hijo? ¿Qué va a tener un medio hermano?, no, no lo hizo” –Eriol ahogó un gesto de dolor ante la veracidad de su padre- “Yoko no lo ha hecho.. y ha prohibido a Tao que se lo diga..”
Los ojos azules miraron al autor de sus días, llenos de interrogantes..
- “Si. Tao ya le confesó a su hermana.. que habló contigo. No le dijo cómo te encontró, o que te encontró antes que yo… pero sabiendo que Tao ya sabe todo lo que ha pasado, Yoko le ha prohibido que le diga la verdad a Miriel”
Eriol suspiró y su padre continuó:
- “Pese a que Miriel la está culpando de la separación entre uds, Yoko no le piensa decir la verdad”
- “¿Porqué Miriel está culpando a Yoko de nuestra separación?, supongo que estará enojada con nosotros dos y no sólo con su madre..”
Hajime hizo una pausa.. no sabía cómo iba a reaccionar su hijo cuando le dijera lo peor..
- “No Eriol. Miriel culpa a Yoko por la separación de uds.. pero no es gratuitamente. Tao me dijo que esa mujer: Elaine, se presentó en la escuela hace unos días y le dijo a la niña que Yoko te había abandonado y que ella era tu nueva novia.. como entenderás, Miriel culpa a su madre … aunque Yoko no sabe que Elaine..”
- “¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿QUEEEEEEEE?????!!!!!!!!!!” –el inglés se levantó de un salto y tomó a su padre por los hombros, casi zarandeándolo- “¿ESA MUJER HIZO QUEEE?”
- “Yoko no lo sabe. Tao no se atrevió a decírselo… y ambas Miriel y Yoko, están muy mal. Tu hija está muy confundida y ahora que Yoko le prohibió a Tao que le diga la verdad… el chico no sabe como hacerle entender a la niña lo que pasa..” –hizo una pausa- “creo que Miriel le dijo a su mamá que no quiere estar con ella… y que la odia”
Los ojos azules brillaron amenazadoramente y el embajador hubiera sentido pena por aquella mujer –Elaine- si no estuviera también tan indignado como su hijo, pero al ver la expresión de Eriol el aristócrata japonés supo que aquella mujer iba a arrepentirse de haber hablado con Miriel.
- “¡Esto es demasiado! encinta o no, ¡Elaine va a pagar muy caro haberse metido con mi hija!. La voy a destruir papá.. puedes jurarlo”
- “No olvides que espera un hijo tuyo Eriol”
- “Si realmente es mío.. aún no estoy seguro. Y así lo fuera.. no estará encinta por siempre” –aquellos ojos azules brillaban de rabia- “yo no soy tan bueno como tú o Yoko.. y esa zorra, druidesa o no, va a arrepentirse de haber destruido mi vida. Puedes jurarlo”
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- “Espero que Miriel vuelva pronto al colegio, hermano” –los pequeños pasos de Nadeshiko parecían reflejar la melancolía de la niña mientras caminaba con Mamoru por los pasillos del Campus Clamp, rumbo a la salida- “hoy tampoco vino a clase y la extraño mucho”
- “Si es lo que la señora Kaho vino a contarle a mamá, ¿Quién tendría ganas de venir al colegio?”
- “Pero tampoco Hien vino hoy y Mc Nessa no me habló en clase, a pesar que yo le hice varias preguntas”
- “¿Cómo esperas que Hien esté aquí?.. debe estar muy triste por el señor Wei. Era como su abuelo” –suspiró antes de enfadarse- “¡y no me menciones a Mc Nessa!, ¿Todavía hablas con ese idiota? ¡¿no dijiste que fue su tía la que le dijo esas cosas feas a Hiragizawa?.”
- “Si, pero..”
- “¡Nada! ¡felizmente que el McNessa de mi clase no viene al colegio o lo golpearía!”
Ante la feroz réplica de Mamoru, Nadeshiko suspiró…la niña albergaba muchas dudas que el pequeño pelirrojo supiera de las cosas terribles que había dicho esa señora, pero sabía bien que el temperamento irritable de su hermano no iba a ablandarse ante su intuición y prefirió quedarse callada; aunque lo cierto era que estaba preocupada.
¿Era sólo su imaginación o a sus amiguitos les estaba pasando muchas cosas malas?
- “Y hablando de cosas feas..” –regonzó Mamoru, irónicamente.
- “¿Cuál es tu prrroblema, Kinomoto?” –el peculiar acento ruso de Romanova hizo pegar un salto a Nadeshiko, que miró azorada como su hermano y el niño extranjero se miraban de hito en hito, como midiendo sus fuerzas- “estás en mitad de mi camino, fuerrra..”
- “Hay mucho camino por donde puedas pasar… trata de empujarme y te haré besar el piso, ruso”
- “¿Eso crrrrees?”
- “¿Quieres probar?”
Los ojos azules y rojos se miraron casi lanzando chispas pero Nadeshiko, temerosa de una escena, tiró del brazo de Mamoru en un gesto casi suplicante y ante el desconcierto de su hermano el niño extranjero avanzó con ademán arrogante, marchándose con paso lento....
- “¡Torpe! ¿porqué hiciste eso? ¡yo no iba a quitarme del camino y…!”
- “¡Pero hermano!”
- “¡Ya va ir creyendo ése que le tengo miedo! ¿porqué nunca detuviste a Hien cuando se liaba a golpes con McNessa?””
- “¡Porque no estaba allí cuando empezaban! ¡Y Hien no busca peleas!”
- “¡Pues si no fue McNessa, fue el ruso esta vez! ¿y tu hermano si puede ser un cobarde? ¡¿eso dices?!”
- “¡Pero Mamoru!” –la niña pensó de prisa- “¡por favor!.. ¡a mamá no le gustaría que te pelearas!”
Las frases que el niño iba a decir se cortaron en seco. No le temía miedo a su mamá, pero si la adoraba.. y la idea de que Tomoyo se preocupara, no le acababa de gustar; por su parte Nadeshiko contempló con sorpresa el semblante sumamente pálido y fatigado del niño ruso, las ojeras que lucía en su hermosa carita –porque el pequeño no tenía nada de feo, como el hijo mayor de Touya había comentado con acidez- eran muy pronunciadas a la luz y de hecho, bajo la mirada incisiva de Nadeshiko se hizo evidente que estaba casi al borde del desmayo ¿qué le estaba pasando?..
Era extraño que esa arrogancia que repelía a todos fuera la que lo sostuviera…
Y haber notado eso, tenía pensativa a la hija de Tomoyo Kinomoto.
- “La hija y el hijo de la señorita Tomoyo y el doctor Touya.. ¿fue suerte o sombra lo que les hizo encontrar las Protection Cards?”
- “Pues como nuestra memoria ha ido volviendo, según las Protection Cards han ido aceptando a nuestros niños… me estoy traumando” –resopló Byakko, contemplando a Megumi- “¡¡yo vendía fotos del doctor Kinomoto por internet cuando nuestro señor creador no tenía ni idea!!, ¡ahora sé porqué el doctor siempre me miraba feo!”
- “En ese entonces, el doctor y la señora.. la señorita Tomoyo entonces, eran novios, Byakko”
- “Pues no hace mucho, si veo el calendario Megumi” –añadió Byakko pensativamente- “pero.. ¿si que se dieron prisa, no? ¡porque mi niño Mamoru es hasta mayor que Lord Hien! ¡y nuestra señora Sakura estaba encinta la noche de la batalla del preámbulo!”
- “Si la señorita Tomoyo estaba encinta o no, no era algo que tuviéramos que saber, Byakko” –dijo suavemente la niñera- “Al menos me alegra saber que ellos no saben que ya recuperamos nuestras memorias selladas.. podremos ayudar más sabiendo quienes somos realmente y quienes son ellos”
- “Eso espero”
La pacífica voz de Megumi trató de calmar los excitados ánimos de su compañera.. sin éxito. A diferencia de las Clow –posteriormente Sakura y ahora de Miriel- cards, las Protection no podían ser cazadas. Las 7 cards maestras debían aceptar a aceptaban paulatinamente a los nuevos cards captors siendo que las demás cards del mazo obedecían a las 7 cards que representaban las virtudes del jefe del clan Li, pero no era eso lo que tenía a la gata pensativa.. no. Byakko reflexionaba sobre cierto detalle..
Las Protection Cards eran diferentes a los otros dos mazos de cards de poder –las antiguas Clow Cards y las Loire Cards- y además de su peculiaridad de elegir a sus maestros…
Tenían una mas.
La fundamental.
- “¿Cómo crees que reaccionen el doctor y la señorita Tomoyo cuando sepan que nosotros dependemos de dos amos, Megumi?”
La niñera miró a su socia con interés.
- “¿Te preocupa eso? ¡falta mucho aún para decidirlo!”
- “¿Tu crees?”
- “¡Son apenas unos niños!”
- “Si, lo sé. Pero a mi me parece que al doctor ni a la señorita Tomoyo va a gustarles saber que las Protection Cards además de elegir a sus amos y del hecho que sean dos, dependen de que el card master elija a quien protegeremos… además de él”
- “Espero que no se sorprendan demasiado. Pero aún falta mucho para elegir al segundo master, Byakko. Nuestro señor creador fue quien lo dispuso y fuimos creadas por eso: proteger al master… y a la persona que elija. Nuestro señor creador eligió, por supuesto, a la señorita Sakura porque era su novia y la amaba; aún falta mucho para que el nuevo master ame a alguien”
- “Si.. espero que tengas razón en no preocuparte. Por mi parte, voy a hablar con Kerberos ¿cómo es eso que hemos despertado nosotras y él, y no Spinel?, no es que no sea sorpresa que hayamos despertado TAN pronto, ¡yo pensaba que al menos despertaría en 100 años a más!”
- “También yo Byakko. También yo. Suponía que esta forma falsa hubiera vivido, envejecido y vuelto a manifestarse en 100 años a más.. pero si hemos despertado ahora… es por algo. Y pienso estar muy atenta, para cumplir con nuestra misión..”
- “¿Qué temes?”
- “No lo sé. Pero ningún mazo de cards mágicas despierta simplemente sin motivo.. y si nuestro señor creador tiene tantos problemas… tal vez podamos hallar la forma de proteger no sólo a los niños Kinomoto, sinó también al hijo de nuestro creador y nuestra antigua señora”
Byakko asintió… y tal y como Megumi había sugerido delicadamente, se deslizó a seguir escuchando la charla que sostenían Sakura y Tomoyo en la salita..
- “¿Entonces el pergamino tenía el sello de Shaoran?” –comentaba la diseñadora- “¿cómo es posible que no lo notaras, Sakura?”
- “Está a un tamaño diminuto Tomoyo… y no creas que no me asusta. Lord Ruthwen me dijo que el ying yang es un símbolo relativamente común, pero también estaba sorprendido al encontrarlo de esa forma.. atravesado por el relámpago.. tal y como es el sello posterior de las” –bajó la voz- “Protection Cards”
- “Pero Shaoran creó las cards antes de la pelea con el último card captor..”
- “Si, por eso no creo que sean las cards a las que se refiera el pergamino. Ya no tengo dudas Tomoyo: es Shaoran y mi hijo” –la antigua card captor se retorció las manos con angustia- “cuando el prohibido renazca, atacará a Shaoran y a Hien.. ¡todo por ese ancestro de los Li! ¡y ya te he dicho lo que sabemos del Prohibido!.. nada puede vencer su poder.. destrucción hecha carne… ¡no quiero que haga daño a Shaoran o a mi inocente Hien!”
La diseñadora se apresuró a tranquilizar a su amiga y cuñada..
- “Sakura: tal vez no sea irónico entonces que reencarnación de una de las estrellas del prohibido; Touya no quiere ni oír hablar del tema, pero tal vez es por eso que Mamoru es quien es.. para proteger a Hien, a su primo. Ya ves que desde el accidente en la torre del reloj aquella vez mi hijo vé al tuyo como un hermano menor al que cuidar”
Sakura sonrió a modo de gratitud. Quizá su amiga tenía razón, quizá había algo de sentido en que el hijo de su hermano sea tan poderoso…
- “Por cierto” –continuó la hija de Sonomi- “¿no temes que aquel lord inglés sospeche algo?, no es muy común eso de investigar un pergamino que incluso dice que está vivo.. aunque eso no lo acabo de entender”
- “Lord Ruthwen es estudioso y filántropo.. y piensa que yo también lo soy. Creo que ha visto como reto personal descubrir lo que tiene el pergamino… eso es todo”
- “¿Estás segura que es sólo eso?”
Los ojos verdes miraron a su amiga con sorpresa:
- “¡Oh Tomoyo!, ¡ya estás pensando como Dama Ieran! ¿cómo crees? ¡yo jamás le faltaría a Shaoran!”
- “Yo no he hablado de ti Sakura. Hablo de él”
Sakura no se desanimó y lucía segura al contestar:
- “Es un caballero muy amable… con un gran pesar. Su único hijo murió y su pupilo es un niño difícil. Me ha hablado de su hijo y yo de Shaoran ¡le hablo de Shaoran, Tomoyo!, incluso Lord Ruthwen me dice que lo que le cuento de Shaoran le recuerda a su hijo. ÉL cree que Shaoran tiene el mismo carácter y se comporta como lo hubiera hecho su hijo.. si estuviera vivo. Es todo. Incluso conocí a su esposa la última vez que hablé con él”
- “¿En serio?” –Tomoyo se interesó mucho a la mención de la esposa del lord y entonces recordó algo- “mi hija también la vió una vez en la escuela.. ¿cómo es realmente?”
Sakura pareció hacer un esfuerzo por encontrar las palabras oportunas. No entendía porqué se había sentido particularmente nerviosa e incómoda ante la presencia de lady Carmille Ruthwen, pero debía admitir que la dama había sido exquisitamente cortés..
- “Creo que ya nos conocemos….” –la sonrisa en los labios de la dama era extraña- “al menos de forma indirecta. Hace algunos días tuve el placer de conocer a un hermoso niño de ojos verdes… que, según el parecido, es hijo suyo ¿o me equivoco?”
Sakura se había sentido desconcertada, pero finalmente admitió:
- “Eh.. si, tengo un hijo, ¿conoce a Hien?”
- “A veces suelo ir a recoger a Gritzkorojnail a la escuela.. y es en una de esas ocasiones que tuve el inefable placer de ver a su pequeño” –los ojos de la mujer brillaron de un modo que Sakura no pudo definir, pero que no le acababan de gustar- “la felicito profundamente señora Li. Mi propio pupilo es un niño muy hermoso.. pero la luz que brilla en la mirada de su niño es algo que jamás había visto antes. Una inocencia y una pureza absolutamente adorables” –Lord Archibald Ruthwen contempló a su esposa con sorpresa ante sus extrañas palabras y la dama pareció reaccionar- “un niño realmente lindo..”
- “Gra.. gracias”
- “A diferencia de Archie, no tuve la fortuna de tener hijos nunca” –admitió la dama, con un gesto melancólico- “Así que siento profundo afecto por los pequeños… supongo que es mi maternidad frustrada, pero no deseo aburrirla con mis pequeños pesares. Según tengo entendido ha brindado a mi esposo un importante estímulo para su pasatiempo favorito… escudriñar en el pasado y las lenguas muertas” –le sonrió de nuevo a Sakura mostrando una dentadura perfecta- “y se lo agradezco. El mayor problema de Archie es el aburrimiento….”
- “No, soy yo quien está agradecida, milady”
La dama había envuelto a Sakura en una mirada aguda para despedirse de su esposo con un gesto, y abandonar la oficina del Presidente de Kaizer Enterprices con rapidez…
- “¡Tiene el poder de Cuyoh!... es sólo cuestión de tiempo para que me reconozca” –pensó mientras la sonrisa casi tatuada en su rostro, continuaba imperturbable- “no debí venir y permitir que me viera… desde que el joven Li rompió el sello de sus recuerdos es sólo cuestión de tiempo para que ella lo descubra todo ¡y temo que lo he acelerado al vernos!... sin embargo” –se dijo sorprendida- “es la madre de aquel hermoso pequeño, al que no he podido olvidar desde que lo vi ¿qué significa eso entonces?, Archie está siendo lo bastante estúpido pero siendo ella Cuyoh… ¡tengo que acelerar las cosas, si!. Tengo un extraño presentimiento… no sería la primera vez que el destino burla los planes mejor planificados..”
- “Lord Ruthwen me la presentó en su oficina, donde ella vino a verle. Es una dama muy hermosa y elegante, me recordó un poco a la mamá de Eriol. Tiene un aire muy distinguido, aunque es muy amable”
- “¿Amable?”
- “Si. Dijo que ha visto a Hien una vez…. Y que le pareció un niño muy guapo” –dijo reflexivamente.
- “¡Que amable de su parte!... ¿Qué sucede Sakura?”
- “No sé. Quizá sea que ella… tal vez sea idea mía, pero.. la sentí algo tensa. Creo que tal vez he estado viendo demasiado a Lord Ruthwen.. tal vez Lady Carmille también piensa mal sobre mi relación con su esposo.. me sentí incómoda en su presencia..”
Tomoyo se sorprendió.. ¡eso si que era raro!, Sakura siempre había sido tremendamente despistada pero evidentemente la entrevista con lady Ruthwen había sido menos cordial de lo esperado para que Sakura se sintiera incómoda con ella porque Sakura no era tan naturalmente perspicaz como Touya..
Y si se había sentido incómoda con esa mujer…
Eso a Tomoyo tampoco le acabó de gustar.
- “A tu hermano le desagradó profundamente Akasha, Sakura… y desde ese día ha estado muy incómodo y apenas si duerme bien y se despierta muy agitado. ¿Hay algo que yo deba saber? ¿tiene esa mujer algo contra mi esposo, además que sea hermano tuyo?”
La antigua card captor se volvió a Tomoyo y suspiró… tratando de reunir las palabras adecuadas. ¿Así que su hermano estaba recordando cosas?... bien, quizá sea mejor que ella fuera diciéndole la verdad a Tomoyo para que ella ayude a Touya a aceptar mejor las cosas. Después de todo aún no había sabido de situación alguna que su mejor amiga no pudiera manejar, y aunque no era nada sencillo lo que iba a decir, nadie mejor que Tomoyo para lidiar con la animosidad de Touya..
Animosidad y recelo que no eran patrimonio exclusivo de Kinomoto sinó que le habían acompañado desde su encarnación anterior…
Cuando había sido Hamid, capitán de la guardia de Roxelana…
- “¡Ay amiga!” –dijo, con una sonrisa incómoda- “tu sabes todo lo de Roxelana y Ridolfo.Tú y Yoko lo saben, se los he contado.. pero hay algo que no me atreví a decirte… antes. ¿Recuerdas que mencioné algunas veces que Roxelana tuvo un capitán de la guardia, que le ayudó en sus amores con Ridolfo?.. el capitán Hamid..”
- “Si..” –los ojos azules parecieron entender de pronto muchas cosas y las palabras de Akasha Bhaktar parecieron despertar algo en la propia Tomoyo.. un instante, una escena, y de pronto lo supo con tanta naturalidad como respirar- “¿era Touya, verdad? ¿verdad, Sakura?”
Los grandes ojos verdes de Sakura contemplaron atónitos a su mejor amiga… con profunda sorpresa.
- “Si. ¿Cómo lo adivinaste, cómo?”
- “No sé. Es como si siempre lo hubiera sabido..”
- “Siempre he sabido que Hoshino es pobre, pero en serio Naru.. no me ha gustado dejar sola a mi hermana y la enana” –explicaba Tao en esos momentos, parado junto con su novia frente al minúsculo departamento de Kujaku- “sólo vine contigo porque viniste a buscarme y por lo que dijiste… ¡pero no es el mejor momento! ¿no te dije ya como está la enanita? ¡no quiere hablar con mi hermana y Yoko no me deja decirle el motivo por el que Eriol y ella se están separando!”
- “Pero Tao… avisaron en el colegio que Hoshino no vino a clases porque su papá murió”
El chico chino se rascó la cabeza, con expresión compungida.
- “¿Por qué crees que estoy aquí?..”
Naru Kiyama miró a su novio y las ojeras que tenía y le abrazó cariñosamente..
- “Has sido muy fuerte, Tao. Muy, muy fuerte. Estoy segura que tu hermana está contenta de que estés a su lado. Pero si ella no te permite decirle a tu sobrinita la verdad no podías hacer más que avisarle a ese señor.. y que él le avise a tu cuñado”
- “Si, el abuelito encontrará la manera de decírselo a Eriol. Aunque estoy seguro que va a ponerse como una fiera” –resopló compungido “espero que esto se arregle y lo digo en serio Naru. ¿Porqué de pronto todo le sale mal a todos nosotros?, ¡pobre Hoshino!”
- “Ya te he dicho.. Kujaku cree que puedes ser una de las estrellas del Ashura. O tu sobrina…”
A la sola mención de aquella teoría Tao se estremeció. Ya Naru le había explicado buena parte de las ideas de Kujaku, pero aquella no le gustaba en lo más mínimo…
- “Tao.. Naru..”-la serena voz de Rei anunció su presencia y la parejita se volvió a verlo- “Dejé a Kerberos con Miriel, descuiden. ¿Ya lo han visto?”
Naru negó y Tao se tranquilizó. Miriel había estado en una crisis, sin escuchar a nadie, llorando a todo pulmón y gritando que detestaba a su madre –para profundo dolor de Yoko- pero teniendo Hoshino el problema que tenía, Tao no había tenido corazón para negarse al pedido de su novia e ir a la casa de su condiscípulo; sin embargo la idea de dejar a Yoko y Miriel solas le había puesto nervioso y después de hablar con el monosilábico Rei había decidido que su amigo les alcanzara en casa de Hoshino, aunque antes pasara a dejar al guardián del Sol con su sobrina..
- “No creo que Kerberos pueda hacer mucho por Miriel, pero no me gusta dejar a la enanita como está” –suspiró Tao- “¿tú conseguiste algo viejo?”
Rei negó con la cabeza..
Era lo que Tao esperaba.
La niña confiaba en Rei.. pero Rei no sabía lo que pasaba y el problema fundamental era eso: la ignorancia.
- “Bueno.. vamos a ver a Hoshino… ¡pobre!, debe estar destrozado..”
- “Creo que su padre era su única familia..”
Rei asintió mudamente y se apresuró a tocar la puerta pero fue Tao quien casi grita de la sorpresa al encontrar allí, con su condiscípulo…
A Fujitaka Kinomoto.
- “Gracias por su visita” –murmuró Kujaku- “llegan verdaderamente a tiempo. He estado hablando toda la tarde con el profesor Kinomoto y estábamos por salir. ¡no hay más tiempo que perder!”
- “Ve.. veníamos a verte.. por lo de tu padre…” –musitó Tao.
La expresión del chico pareció más acongojada, pero tras un suspiro, continuó.
- “Lo sé. Y se los agradezco. Aunque hace años que papá y yo no vivíamos juntos.. por su trabajo, él siempre me creyó, creyó en las cosas que yo veía en sueños, y sé que trabajaba tratando de encontrar una respuesta a mis preocupaciones. Es irónico que su muerte me haya dado finalmente la respuesta final a lo que tanto he buscado…”
- “¿De que hablas?” –insistió Naru
- “Vamos ahora mismo a ver al yerno del profesor Kinomoto.. que es la persona que ustedes llaman Shaoran Li. El mismo que he visto en los sueños varias veces… aunque no es el único. El profesor me ha mostrado fotografías de su hija.. y es ella. La señorita que ví aquella vez… la que tiene los poderes de Cuyoh. Ya no tengo la menor duda”
- “¿De qué?” –casi chilló Tao- “¿no le habías dicho a Naru que temías que yo resultara ser otra de las estrellas de ese destructor?”
- “No. Anoche dormí un poco…, y ya sé quienes son.. al menos, ya sé bien la identidad actual de cuatro.. de las seis estrellas. Y por eso no podemos perder más tiempo. ¡Si las otras dos despiertan será el auténtico fin!”
- “Ibas a ver a Shaoran por eso” –dijo el hasta entonces silencioso Rei.
- “Si. Hablaré con él, aunque me tome toda la noche hacerlo..”
- “Temo.. mis queridos niños.. que no tenemos mucho tiempo” –dijo Fujitaka, conduciendo a los adolescentes a su automóvil..
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- “El tiempo se acaba. Se acaba para ti, se acaba finalmente” –Era la misma Lady Carmille Ruthwen quien estaba frente a Akasha Bhakthar- “ya ves que la joven Sakura ya sabe que fue Roxelana en el pasado.. tus posibilidades han terminado”
- “Así que usted… es Grozny. ¿Cuál es su interés en esto?”
- “No tengo porqué contestarte, mujer. Sólo te indico los hechos. La mujer a la que odias… la que fue tu gemela en el pasado, ya sabe todo. Lo sabe. Y tus posibilidades de retener al hombre que amas, son ahora las mismas que en tu pasado..”
Los ojos de Akasha centellearon de rabia..
- “¡No es verdad!, ¡no lo perderé esta vez!” –dijo decidida- “pero no me engaña. Usted ha urdido esto hace tiempo.. e ignoro el porqué. Sin embargo, lo único que le pongo en claro es una cosa: si se atreve a lastimar a Shaoran, si le hace algún daño no importa quien sea, o donde se oculte: yo le cazaré hasta el fin de mis días”
Ambas mujeres se contemplaron mutuamente, antes que Lady Ruthwen sonriera abiertamente.
- “Ya te lo he dicho: mi único interés… es deshacerme de la joven Sakura. No tengo nada contra el joven Shaoran, ni tampoco interés en hacerle daño, por eso es que te contacté hace dos años y no creo que puedas quejarte. Fueron tú y los tuyos los que manipularon al Jefe Kagastán*** para que tratara de matar al joven Shaoran, han sido ustedes los que han estado intrigando y creando conflictos con los jefes de los clanes” –hizo una pausa- “aunque nunca entendí porqué.. si tanto te preocupa la vida de ese joven, es que manipulaste a ese…. Kagastán, para que tratara de matarlo, hace 2 años”
- “Kagastán es demasiado inferior para representar siquiera un peligro para Shaoran” –la voz de la thugh era segura y confiada- “y era la forma más segura de establecer el miedo y el temor que deseabas impregnar en el Concilio. Admito que nunca se me ocurrió que Shaoran formara una nueva policía secreta y que reconociera a mi clan como uno más.. sacándonos de la oscuridad de los siglos; sin embargo, no debería sorprenderme. El es demasiado honorable…”
- “Quizá demasiado.. para su propio bien”
- “Ahora que finalmente nos vemos las caras… no seguiré esto a solas porque no soy tan estúpida como crees. Sé bien que el niño que cuidas ha estado manipulando durante los últimos años al mismísimo Subaru Sumeragi, el Sakurazukamori, el antiguo Dragón del Cielo. Me has usado a mí, para crear caos en el Concilio..”
- “¿Tienes alguna queja?. Fue una transacción justa, tú hacías ese trabajo y yo te devolví tus memorias” –la sonrisa de lady Ruthwen era divertida- “porque tú eres una parte de la que odias. O quizá lo mejor sería decir… que en un remoto pasado, ambas fueron una: Shara” –Akasha palideció y la lady continuó- “pero ustedes se separaron en una encarnación siguiente.. y tú, la oscuridad, perdiste ante ella. Perdiste. Perdiste. Porque al ser una.. al haber sido una, ambas sienten lo mismo hacia el mismo hombre, porque están atadas a él desde la primera encarnación, porque Shara amaba a Rasetsu y la oscuridad de ella misma nació del dolor de su muerte y del odio que sintió entonces. Lo amas. De la misma manera que Sakura Li, con la misma fuerza, con la misma pasión e intensidad.. lo amas, y sin embargo, él eligió. Y eligió antes… cuando tú y ella se dividieron.. cuando la luz y la oscuridad de Shara se dividieron en dos.. el eligió. Y eligió la luz, y no las sombras. Eligió a Roxelana, y no a Zobeida”
- “¡CALLATE! , ¡CALLATE!, ¡CALLATE! ¡NO SIGAS, NO SIGAS!!”
La lady mantuvo su tono tranquilo y confiado, pese a la rabia y amenaza que brillaba en los ojos de la thugh. De hecho, era la misma pérdida de compostura de su interlocutora, lo que más pareció divertirle, aunque tuvo la cortesía de esperar que la joven ante ella cesara sus fuertes gritos, para continuar:
- “Te dí la oportunidad de tenerlo, en esta encarnación. Y la has desperdiciado. Porque tú aunque fueron una, ella es diferente a ti. Tiene dones de premonición que tú no tienes.. incluso sellé los recuerdos de él.. para que ella no recordara. El conjuro no fue sencillo. Te dí sobre ella la ventaja de saber quien eras.. lo que fuiste, y aún así, no has logrado retenerlo a tu lado”
- “¡Ellos están casados!” –barbotó Akasha, más para ella, que para la mujer que tenía ante sí.
- “No sería el primero ni el único hombre que le es infiel a una esposa. Pero no has conseguido nada. Nada. Aún las druidesas.. han sido más certeras que tú, y han tenido menos tiempo”
Los ojos de Akasha brillaron con rabia aunque con un leve destello de admiración hacia la otra mujer. Ya la thugh lo sospechaba porque no por nada los thughs conocieron durante siglos los más oscuros secretos de Oriente, y sin embargo esas frases no dejaban la menor duda: el clan de Avalón se había movido a Tokyo bajo indicaciones de la misma persona con quien ella trataba hace más de dos años. Sus informantes no le habían mentido. Esas mujeres estaban en Oriente por un propósito.. y aunque su red de informantes de las sombras le habá fallado en descubrir la identidad de Grozny, ahora sabía que lo que sospechaba era cierto: aquel clan de extrañas brujas occidentales no estaban en Japón por casualidad sinó que habían sido convocadas por la misma persona que siempre la contemplaba desde un sillón oculto en las sombras, generalmente rodeada de confort y siempre con un fondo musical que a Akasha le parecía extraño..
Aquella persona.. escuchaba música latina. Un tipo de ritmo llamado “tango”.
Aquella persona.. quien se hacía llamar simplemente “Grozny” y quien la había contactado hace más de dos años….
Y que hoy se le revelaba como Lady Carmille Ruthwen.
- “Admito que has sido una decepción.. pero tengo una sola palabra. Ya antes te había dicho que entre mis planes no estaba lastimar a Shaoran Li, y te lo vuelvo a asegurar, sin embargo lo que pase con él en adelante es asunto tuyo porque aunque no quiero lastimarlo, si se interpone en mis planes tendré que hacerlo”
- “¿Y tus planes, exactamente, son..?”
- “No te aburriré con ellos… Akasha. Sólo te lo repito: Sakura Li es un obstáculo para mis planes. Y la sacaré de mi camino.. de la forma que sea. Si el hermoso joven Li se interpone.. tendré que obrar en consecuencia”
- “¿Qué podrías hacer tú contra Shaoran? ¡el combatió en la batalla del preámbulo!.. ¡sólo los dragones del cielo o de la tierra o el mismísimo Kamui tienen más poder que él!”
Carmille se encogió de hombros y Akasha se marchó con grandes zancadas que resonaron en el silencio. Y era este silencio rodeado de sombras lo que hizo deslizar una sonrisa y un pensamiento a la hermosa lady..
- “¡Oh mi joven Akasha!, no tienes la menor idea de quién soy. No, no la tienes. No puedo tocar al joven y guapo Shaoran Li, pero ahora que la joven Sakura sabe quien fue, mi tiempo terminó. Ya no hay tiempo para más, ahora los poderes de Cuyoh se revelarán y todo esta farsa se caerá como un castillo de naipes” –la mujer caminó lentamente hacia la habitación al lado de la lujosa oficina en que recibió a la thugh y contempló allí a una persona- “si, mi joven e inteligente aliada. Sé que crees saber quien soy. Una dama rica, que juega con magia, cuya familia está emparentada con los temibles e infames Báthory**, la familia de la condesa sangrienta” –sonrió para sí- “pero no soy una dama que juega con magia, querida chiquilla. No, no lo soy y no podrás averiguar quien soy aunque tu red de malévolos thughs sean tan eficientes ¿y sabes por qué? porque tus thughs, querida niña, han sido los sicarios del Concilio de Hechiceros de Oriente desde la noche de los tiempos. Sí, saben de oscuridad y de misterio.. y de muerte, y de siniestros experimentos… pero no pueden saber de mi.. ni de quien está tras de mí. ¿Y quieres saber porqué?... porque soy más vieja que ellos, jovencita. Mucho, mucho más vieja que ellos..”
La figura ante ella se quejó débilmente y Lady Carmille se inclinó hacia adelante.. el destello azul en los ojos de Griztkorovjnail Romanova no estaba y el niño lucía agitado, tembloroso, débil y muy pálido. Lo había recogido de la escuela y había venido de inmediato a ver a la thugh.. pero el niño estaba afiebrado y débil.
- “El pequeño no resistirá mucho tiempo” –dijo en voz alta- “ya todo está listo. Pero tengo la sensación que hay algo que se nos está escapando”
Sólo el silencio pareció contestar a la mujer, y lady Carmille acarició mecánicamente la febril frente del niño ruso, quien estaba ya desvanecido..
- “¡Que ingenua eres, joven Akasha!, ¡que ingenuos son todos!: la propia Shara, ingenua, llena de amor hacia su esposo Rasetsu y apuñalándose por dolor y amor al saber que él había muerto” –se sonrió para si misma- “Cuyoh: la primera vidente, la primera profetisa que existió, antes que el mundo fuera mundo, antes que la rueda del tiempo y el destino iniciara su girar. ¡Oh Cuyoh!” –su sonrisa se amplió- “la vidente que eligió no reencarnar… al punto tal que su poder fue concedido a la reencarnación de Shara, la mujer que no tenía poder alguno entonces más que el amor por su esposo. ¡Si no fuera tan irónico moriría de risa! ¡como si alguien eligiera no reencarnar! ¿realmente alguien se cree eso? ¡que ingenuos son! aunque, supongo que si yo no fuera quien soy, creería lo mismo que ellos ¡que se puede elegir no reencarnar!” –los ojos de Lady Carmille brillaron- “si, bien sé que Cuyoh no regresará joven Akasha ¿y cómo lo sé?.. porque así como tú eres la sombra de la joven Sakura… yo soy la sombra de Cuyoh. Parte de ella, su oscuridad… y al ser parte de ella, ella no ha muerto.. y sólo los muertos pueden reencarnar”
Tomando en sus brazos el cuerpecito desfallecido del niño ruso, la hermosa dama conocida como lady Carmille Ruthwen abandonó aquella oficina, mientras pensaba por enésima vez, que la joven Akasha era una ingenua.
No tenía la menor idea de quien era ella.
No tenia la menor idea de quien era “Grozny”
Y no había notado.. que ninguna nota de un “tango” se había deslizado en este.. el encuentro en el que ella le había mostrado su rostro.
Y es porque a ella… Carmille Ruthwen.. no le gustaban los tangos. De hecho, tenía otros gustos que eran precisamente los que motivaban que contemplara con atención los bellos rasgos del niño ruso, inconsciente aún..
- “Es un niño tan hermoso…. que nunca creí hallar a otro que llamara más mi atención” –pensó mientras su chofer conducía, de regreso a la mansión Ruthwen- “pero esos ojos verdes, no los puedo olvidar pese a que no hay poder alguno en el niño que yo pueda sentir…. ¿porqué me llama tanto la atención el hijo de la joven Sakura y Shaoran Li?”
La aristocrática lady se perdió en sus pensamientos mientras la autopista continuaba abarrotada de vehículos, aunque el lujoso auto que marchaba raudo y veloz de regreso a Tomoeda; pero en ese momento fue otro auto el que frenó en seco en pleno centro de Tokyo, y Yoko Hiu –estaba decidida a no volver a usar el nombre de Eriol- resopló del susto cuando notó que había estado a punto de ser atropellada, sin embargo fue el conductor del vehículo el más sorprendido..
- “¡Yoko! ¿eres realmente tú?” –el acento extranjero del buen amigo de Eriol, Lord Harry Winthrop, se hizo evidente mientras la cabeza rubia del aristócrata que Yoko había conocido durante su primera visita a Inglaterra asomaba por la ventana del lujoso maserati- “¿qué haces andando en plena calle? ¡imaginaba que estabas con Eriol, de viaje!.. ayer fui a visitarlos a la embajada y no encontré a nadie. Los servidores no me dieron una explicación muy clara, sólo me dijeron que Eriol estaba de viaje… y lo lamenté, porque ya sabes que mi japonés no es muy bueno” –miró a la aturdida y joven lady, que palídisima, parecía estar a punto de desmayarse- “¡oh, my god!, perdóname!.. casi te atropello y me pongo a decir tonterías…! ¿te llevo a tu casa? ¡me alegrará mucho hablar con Eriol! ¿cómo esta tu preciosa hija? ¿y el chiquillo loco que tienes por hermano?”
El rubio había comentado aquello con cordialidad mientras ayudaba a la joven a acomodarse en su vehículo, a su lado..
- “Harry, por favor.. no me lleves a la embajada”
- “¿Estás de compras?”
- “No.. yo..” –Yoko aspiró profundamente… tenía que seguir adelante ¡en algún momento tenía que decirlo!- “yo ya no vivo con Eriol.. ¿puedes dejarme en esa oficina, en el centro?”
- “¿¿¿QUUEEE???” –el británico quedó perplejo- “¿Cómo que ya no vives con Eriol? ¡pero, ¿Cómo es eso posible?!”
- “Harry.. por favor… agradezco tu interés, pero… tenemos diferencias irreconciliables y decidimos alejarnos uno del otro. Incluso estoy buscando empleo..” –miró el rostro perplejo del buen amigo de su esposo- “por favor.. discúlpame. Será mejor que me dejes aquí. Eres buen amigo de Eriol y supongo que ya no querrás serlo conmigo y…”
- “Yoko: eres tan amiga mía como Eriol, lo sabes, sólo que… estoy atónito. Lo siento. ¡Y no te voy a dejar asi! ¡casi te atropello hace un rato!” –miró el demacrado y desmejorado semblante de la muchacha comprendiendo de pronto muchas cosas- “oye.. ¿en serio están alejándose uno del otro, por ahora?”
- “Si. Por favor, déjame aquí. Venía a este edificio..” –antes que el amigo de su esposo pudiera decir algo la chica abrió la puerta del vehículo- “hasta luego Harry. Gracias..”
- “¡Gracias a ti, todos me odian! ¡eres mala, mala! ¡además eres una mentirosa!”
Una mano cruzó los aires y una bofetada estalló violentamente arrojando el cuerpecito de Morgan al piso, desde donde contempló a su tía Elaine con expresión de feroz desafío que sólo irritó a la ya desesperada mujer..
- “¡Cállate, cállate!, ¡sólo cállate la boca, idiota!”
- “¡Eres una mentirosa tía! ¡una mentirosa!.. ¿Por qué vienes a buscarme aquí? ¡tú no vienes a recogerme, vienes a decirle cosas feas a Hiragizawa! ¡vienes a eso! ¡y no quiero, no quiero! .. ¡todos me echan a mí la culpa de lo que haces y no es mi culpa!”
- “¡No te atrevas a gritarme!”
La desesperada rubia tomó al pequeño pelirrojo del brazo y lo zarandeó con feroz violencia, pero el pequeño se debatió enérgicamente..
- “¡Eres mala tía, eres mala! ¡ese señor es el papá de Hiragizawa! ¡es su papá! ¡no puedes quitarle a ella su papá! ¡no puedes alejarle de su mamá! ¡TU NO ERES SU NOVIA! ¡ERES MALA, MALA Y MENTIROSA!!”
Dos bofetadas más cayeron violentamente sobre las mejillas y Elaine se volvió azorada al notar las miradas curiosas y desaprobadoras de los niños, que parecían contemplar la escena con profundo miedo. Había venido otra vez al Campus Clamp con la excusa de recoger a Morgan pero el pequeño estaba errado en sus suposiciones porque no tenía intención alguna de ver a la hija de Eriol, sinó a Eriol mismo. Habían pasado días desde la última vez que lo viera y nadie en la embajada le daba razón de él; siendo que no había contestado ninguna de sus llamadas, había decidido ir a la escuela todos los días con la esperanza de verlo cuando fuera por su hija..
¡Pero aquel idiota lo estaba arruinando todo con sus gritos!
- “¡Voy a darte la mayor zurra de toda tu vida cuando lleguemos a casa! ¡Nimue tiene razón, eres un problema, eres rebelde y te crees demasiado importante! ¡no tengo porqué tolerar que alguien de tu edad se crea con derecho a sermonearme!”
- “¡Eres mala! ¡suéltame!” –Morgan se debatía entre la zarpa de su tía, que le arrastraba tirando de su brazo- “¡suéltame!!”
- “¡Ay!, ¡que miedo!”
- “Si.. dá miedo…”
- “Llama a algún profesor..”
Elaine notó con nerviosismo que los gritos estaban llamando demasiado la atención y tras soltar dos bofetadas más sobre la carita infantil –motivando que un hilito de sangre escurriera bajo el labio del pelirrojo- tiró del pequeño cuerpecito con todas sus fuerzas, llevándoselo escaleras arriba, rumbo a alguna de las azoteas, donde podría poner en orden a aquel minúsculo rebelde, sin la molesta vista de los niños o de algún profesor..
¡Argh!.. hubiera sido más fácil ir a recoger a Connor o a Tarah!, pero Vivian no dejaba ir a su hijo a la escuela hace muchos días y el condenado kindergarden estaba en el otro extremo de la primaria..
¡Y la hija de Eriol, estaba en la primaria!
¿Cómo se supone que iba a verlo si recogía a Tarah del kindergarden?
- “El kindergarden es por allá, tío. La primaria por aquí tío.. ¿tío?”
Touya siguió mecánicamente a su sobrino a través del Campus Clamp, mientras seguía hundido en sus pensamientos… y es que desde que descendió de su auto, no dejaba de pensar en eso. La sensación de pánico que había sentido al ver a esa mujer parada cerca de Tomoyo –¡aún sentía escalofríos de sólo recordarlo!- un temblor espantoso, y un miedo que parecía atravesarle el corazón..
Esa mujer.. cerca a su esposa…
¡No, no, no iba a pasar!, ¡no!, aquello que había soñado era.. extraño. La mirada de esa mujer, la Bhakthar..
Lo que le había dicho..
- “El hermano.. ya veo.. también el hermano está aquí”-la risa sinuosa de la mujer, parecía herir vivamente la mente de Kinomoto- “Hay cosas que no cambian, ya veo. Si hasta sigue de tu lado “el estúpido hermano”.. como siempre. Y casi me alegra que no esté de mi lado. Si. Casi me alegra”
Estaba casi seguro de lo que había soñado… pero no estaba seguro si Sakura sabía o tendría que decírselo. ¿Y cómo iba a tomarlo Tomoyo?, ¡No, no!.. a ella esa mujer no iba a lastimarla…
Antes, era muy capaz de cortar en pedazos a aquella mujer…
¡En pedazos!
¡No iba a acercarse ni a su mujer, ni mucho menos a sus hijos!
Y ahora que contemplaba la figurita de su sensible sobrino se dijo que iba a darle a Shaoran Li un par de patadas en cuanto lo viera..
¿Acaso el idiota no lo sentía? ¿no se supone que tenía mucha magia y era jefe de aquella enorme cosa que era el Concilio o lo que fuera? ¿Qué clase de idiota deja a esa mujer cerca de su esposa y su hijo?, ¡pues bien!, iba a patear el trasero de Shaoran Li y si el chino idiota no era capaz de cuidar de su hermana y su sobrino, iba a tener que hacerlo él..
Porque esa zorra…
No iba a destruirles la vida!
¡No, no, y no!.. el no solía tener sueños.. pero confiaba en sus instintos. Y esta vez le creía a sus sueños.. aunque los fragmentos estaban aún algo incompletos en su cabeza..
¡Y si Shaoran Li era un estúpido, él no lo era, no señor!
¡Había que ser inocente, idiota o ciego para no ver que aquella mujer era una zorra!
- “¡Papá!”
- “¿Papá?.. ¡y es Hien!”
Nadeshiko y Mamoru saludaron con alegría a su padre y su primo y Touya salió de sus lúgubres ideas sombrías al contemplar dos de las tres personas que eran parte de su sol particular. Solo le faltaba su esposa, pero ella estaba con Sakura…
Sin embargo, ver a sus hijos correr hacia él le llenaba de alegría..
Que no pensaba compartir vocalmente, por supuesto..
- “Muévanse los dos.. Deprisa” –dijo con un leve sonrisa, aceptando el apretado abrazo de su hija mientras Mamoru y Hien intercambiaban golpecitos que él creía que eran saludos muy masculinos- “su madre les espera y su tía está de visita en casa.. voy a pedir algo especial, si quieren, para cenar..”
- “¡VIVAAAA!”
Kinomoto revolvió cariñosamente el pelo de su hijo, mientras Mamoru reía al notar que Nadeshiko había vuelto a tropezar..
- “¡Ja, ja, ja! ¡es tan torpe!”
- “No le digas así.. ¡es tu hermana!”
- “Dices eso porque aún no tienes hermanas… deja que tengas una, y vas a entenderme. Las niñas son una plaga”
Hien negó con la cabeza mientras ayudaba a levantarse a Nadeshiko, y fue este peculiar comentario el que hizo que Touya lanzara una mirada enojadas sobre Mamoru..
- “¿Qué?”
- “Cierra la boca, Mamoru… por una vez en tu vida, respeta a tu hermana y sería bueno que le hicieras algo de caso a tu primo”
El niño quedó mudo de sorpresa..
- “¨Pero papá! ¡tú aún le dices “monstruo” a tía Sakura!”
- “Eso no es asunto tuyo, niño. ¡Andando los tres!, ¡y vayan pensando que cenaremos!”
- “¿Puedo llamar a mi papá?” –preguntó Hien- “si vamos a comer con ustedes ya que papá volvió, me gustaría que esté con nosotros.. ¿puedo?”
Touya no supo que responder…
Al igual que Takashi Yamazaki..
- “¡¿Qué.. que dijiste???! Yoko.. ¿tienes idea de lo que hablas?”
- “Sé que conoces a Eriol desde la infancia.. que fueron juntos a la escuela Tomoeda, pero, Yamazaki, por favor. Eres el mejor abogado de divorcios que conozco.. y necesito que tramites el mío. Cuanto antes”
- “¿Me estas diciendo que quieres divorciarte de Eriol?”
- “Te estoy diciendo que Eriol y yo nos vamos a divorciar y preferiría que tú fueras mi abogado. Sé que es complicado para ti, pero no creo que él te lo tome a mal” –hizo una leve pausa, si.. Eriol debía saber a estas alturas que era lo único por hacer- “Ambos preferiríamos un divorcio… discreto, y no tengo la menor intención de aceptar de él un solo centavo”
- “Yoko, dame un minuto… ¿es una mentira? ¿me estás bromeando?”
- “No tengo tu sentido del humor… ni tu gusto por las mentiras exageradas, Yamazaki”
La mandíbula del esposo de Chiharu Mihara pareció desencajarse de la sorpresa…
- “Pero Yoko, yo…”
- “¿Aceptas o no?”
- “Si, acepto, pueden pasar.. aunque no entiendo nada” –Shaoran había estado saliendo de la oficina cuando le anunciaron la visita de su suegro con unos acompañantes- “papá.. creí que íbamos a hablar en privado y..” –miró perplejo a Tao, Rei y una chica y chico que no conocía- “¿y ellos?”
- “Finalmente… eres tú. Te he visto en los sueños” –Kujaku miró fijamente al joven jefe y Shaoran quedó atónito al notar algo antiguo y extraño en la mirada de aquel adolescente- “Rasetsu… el capitán veneciano… fuiste ellos.. eres tú”
Shaoran miró a su suegro con profunda sorpresa.. mudo de la impresión.
- “Tenemos que hablar ahora” –insistió Kujaku- “no hay tiempo que perder. Hay cosas que ud. no entiende y que yo tampoco entiendo, pero la única forma de evitar que las últimas dos estrellas despierten es compartiendo la información que tenemos.. y evitarlo. Son seis estrellas.. incluyendo a Ashura. Y ya están despiertas 4. Cuando las otras dos despierten, el poder de Ashura será pleno y nada ni nadie detendrá al dios de la destrucción, pero eso ya lo sabe ¿verdad?”
Shaoran asintió absolutamente estupefacto…
¿Qué significaba todo esto?
- “Eso, es maltrato infantil ¡demonios!” –barbotó Touya Kinomoto mirando interesado hacia lo alto del gimnasio, de donde venían gritos furiosos- “¿Qué rayos pasa allí?”
- “No se entiende papá.. parece que una mujer está gritando..”
Mamoru, Hien y Nadeshiko intercambiaron miradas desconcertadas mientras Touya Kinomoto se quedó tratando de entender el motivo de aquella gritería…
Sin entrar a su vehículo.. cuya puerta estaba ya abierta.
- “¿Qué has dicho? ¿Qué has dicho??”
- “¡ERES UNA MENTIROSA! ¡MENTIROSA!” –gritaba Morgan, cuya carita estaba roja de los golpes, siendo que de sus labios corría sangre- “¡MIENTES, MIENTES TÍA!, ¡MIEEEENTEEEES!, ¡mentiste!..”
- “¡NO VAS A DECIRSELO A NADIE! ¡NO TE METAS!!”
- “¡NO VAS A TENER UN BEBÉ!” –gritó Morgan, con todas sus fuerzas- “¡NO VAS A TENERLO!.. ¡SE LO VOY A DECIR A TIA VIVIAN, A TIA NIMUE! ¡estas mintiendo, mintiendo!, ¡le estás quitando su papá a esa niña de mi clase y no es justo! ¡no es justo! ¡yo no tengo papá, pero no quiero que ella pierda al suyo! ¡no quiero, no quiero, no quiero!”
Elaine estaba lívida del susto.. ¡aquel minúsculo mocoso! ¡aquella pequeña personita lo sabía! ¡lo sabía todo, lo sabía todo! ¡¡Ya había perdido la cuenta de las bofetadas que le había dado pero el espíritu combativo de Morgan parecía encenderse más a cada golpe y si Vivian se enteraba todo se acabaría!! ¡Eriol se enteraría!
¡Lo iba a perder!, ¡lo iba a perder!!
- “¡¡¡NO VAS A DECIRSELO A VIVIAN!” –Elaine estaba presa del pánico- “¡VAS A CALLARTE!!”
- “¡NO, NO, NO ME CALLARE!, ¡NO VAS A QUITARLE SU PAPÁ A UNA NIÑA!, ¡NO, NO!”
Algo estalló dentro de la cabeza de Elaine.. un miedo atroz, irracional, furia ciega y loca y desesperación que se trocaron en rabia hacia aquella personita que amenazaba la felicidad que estaba tan desesperada por alcanzar… ¡Alguien que la amara! ¡porque Eriol la amaba! ¡Eriol la amaba aunque necesitaba del incentivo del bebé para darse cuenta! ¡Eriol la amaba y ella lo amaba!
¡Y nada ni nadie iba a impedirlo!
El conato de ira irracional la hizo ver todo rojo.. y sus manos apretaron el cuello de Morgan en menos de un segundo… la rubia no podía pensar, no podía razonar, no podía ver nada… sólo rojo..
Sólo rojo..
El pequeño ser a su lado se debatía ferozmente, tratando de defenderse… cada segundo con menos fuerzas, pero Elaine tenía acorralado al pelirrojo ante la baranda y su cuerpo y sus manos estaban cada vez apretando más ese cuello pequeñito, pero súbitamente volvió en si.. y se aterró. Miró congelada al niño lastimado y en su terror, retrocedió llena de pánico..
Pero Morgan no tenía fuerzas.. apenas si podía respirar.. y al no tener el empuje de su tía su cuerpecito vaciló un instante antes de caer violentamente… ¡más de ocho metros!
- “¡Demonios!” –gritó Touya Kinomoto, cubriendo los ojos de Nadeshiko en un acto reflejo mientras el cuerpecito infantil, caía sobre la pila de colchonetas antes de rodar hacia el duro suelo..
- “¡Cielos!” –gimió Mamoru, profundamente impresionado..
Touya quedó atónito un segundo, mientras su aguda vista notaba la aterrada figura de una mujer rubia en lo alto de la baranda… una mujer que miró a su pequeña víctima por un segundo antes de huir a toda prisa; y aunque Touya hubiera deseado perseguirla no tenía tiempo que perder. Corrió de prisa hacia el niño, deseando desesperadamente poder hacer algo aún por él..
- “¡Es McNessa, tío!” –Hien había corrido antes que Touya y por lo tanto había llegado antes que su tío, reconociendo inmediatamente el cuerpecito ensangrentado y apenas vivo- “¡es Mc Nessa!”
- “¡No lo toques!, ¡no lo muevas!.. ¡puede estar muert..!”
Pero Hien ya había levantado a su pequeño conocido y tenía la cabecita roja en su regazo..
- “¡Está vivo, tío! ¡has algo, ayúdale! ¡está vivo!”
- “¡Papito! ¡es McNessa! ¡nuestro compañero de salón!”
- “El escocés loco que peleó con Hien el primer día que vino al colegio..” –murmuró Mamoru.
Nadeshiko se puso a llorar, profundamente impresionada; mientras su hermano la abrazaba con un pequeño gesto protector aunque sus ojos azules dejaban ver que estaba también no poco menos asustado…
- “Tiene pulso… aunque la sangre en la boca…” –Touya luchaba contra su instinto paterno que le decía que sacara a sus hijos, y su deber como médico que le instaba a auxiliar a aquel niño del cual temía que tuviera una hemorragia interna- “¡Mamoru, llama a…!”
- “¿Ambulancia del colegio?”- Hien había sacado su pequeño teléfono y Touya miró a su sobrino con sorpresa, antes de apurarse a verificar los signos vitales del pelirrojo - “por favor, soy alumno de primaria.. ¡un niño se cayo de lo alto del gimnasio!, ¡por favor, vengan de prisa!”
- “Ve al auto Nadeshiko.. vé” –Mamoru empujó a su hermana, tomó el maletín médico de su padre y se volvió a los curiosos con rapidez- “¡por favor, dennos aire! ¡toma papá!”
La ambulancia del colegio avanzó entre los curiosos a toda prisa y el auto de Yukito Tsukishiro ya estaba frenando, cuando Touya ayudó a los paramédicos a subir el cuerpecito al vehículo inmediatamente procedieron a abrir el uniforme escolar para colocar las sondas y el equipo necesario, pero fue en ese momento que el hermano de Sakura Kinomoto y los otros miembros del personal de salud intercambiaron miradas por un largo segundo…
Antes de decir..
- “¡Pero este no es un niño!.. ¡ES UNA NIÑA!”
Continuará..
PRÓXIMAMENTE: Omake de reencarnación: "la confidente de Roxelana"
Notas
de Autora.- (Mikki se inclina profundamente ante los lectores, en su nueva
imagen chibi) mil gracias a todos ustedes!.. gracias mil en verdad. No tienen
idea de lo mucho que me han ayudado sus frases de apoyo en el difícil momento
que mi familia está pasando.. por nuestra irreparable pérdida. Muchas veces
les he agradecido antes, pero esta vez… no tengo palabras. La tristeza y angustia
por mi situación familiar me impidió actualizar como tenía programado, pero
creo que finalmente he vuelto a pillar el hilo de la narración, y siendo que
mi propia y querida tía me dijo cuando estaba enferma que “era muy bueno que
yo escribiera”, seguiré haciéndolo porque lo disfruto, y porque es la mejor
forma que tengo de comunicarme con uds, mis invaluables amigos.
Bueno, espero que disculpen que el capítulo me quedó algo corto, pero ya ven que las cosas.. empiezan a develarse. Nuestros protagonistas están aún debatiéndose en sus cuotas de dudas –si no de pareja, esta vez son las que les rodean sobre la leyenda perdida etc- y la familia Hiragizawa afronta una verdadera tormenta de preocupaciones. Shaoran ha extrañado mucho a Wei –es irónico para mi, escribir sobre la pérdida de un ser querido.. pero allí se quedó el cap en la última actualización ¿casualidad?, quien sabe!- y May May.. va a ocasionarle un ataque al hígado. La pequeña Miriel si que ha tomado las cosas peor de lo esperado y ya ven que Eriol está pasando de hundirse en hermosos recuerdos a hundirse en el más profundo enojo; Touya como que se está preocupando por su sobrino y Sakura si que ha pasado un mal rato con el hermano de Mei Ling, aunque si bien Shaoran puso las cosas en orden allí, nuestra pobre protagonista está muy impresionada con las noticias sobre los Hiragizawa, pero ¿cómo que todos han olvidado la peculiaridad de las Protection Cards? –tener dos amos a la vez- aunque no es de sorprender. ¡Menuda y trágica noticia le trajo Fujitaka al pobre Kujaku! y Tao, Naru y Rei están casi tan sorprendidos como Shaoran!. A todo esto…
¿Quién es en realidad Lady Carmille? ¿desde cuando realmente lleva maquinando sus planes? ¡tiene acuerdos con las druidesas y con Akasha! ¿es ella realmente el misterioso “Grozny”?, ¿porqué Romanova luce tan enfermo?. Las sombras y las sorpresas no han sido pocas en el capítulo porque el pobre Yamazaki no se cree lo que escucha -¡Yoko quiere divorciarse en serio!- y mucho menos Touya, Nadeshiko, Mamoru y Hien, quienes además de la impresión del intento de asesinato de Elaine casi se caen de espaldas con lo último del asunto..
¿Ahora resulta que Morgan es una niña?
Vocabulario:
*Misógino.-Viene de “misoginia”.- “Misoginia”.- La misoginia del griego μισογυνία, 'odio a la mujer', es la aversión u odio a las mujeres o la tendencia ideológica o psicológica que consiste en despreciar a la mujer como género y con ello todo lo considerado como femenino. Comúnmente se confunde a la misoginia con una forma extrema de sexismo y aun de machismo. Esta concepción es errada: la misoginia no consiste en ser partidario del predominio del hombre sobre la mujer, sino en pensar que el hombre debe liberarse de cualquier tipo de dependencia del género femenino. La misoginia ha sido considerada como un atraso cultural arraigado al concepto de superioridad masculina, según el cual el rol de la mujer es dedicarse exclusivamente al hogar y la reproducción. Fuente: Wikipedia.
** Báthory, la familia de la condesa sangrienta.- Familia principesca de Transilvania, descendencia del horror en una patria donde las criaturas de la noche y los vampiros bailaban macabramente sobre los cadáveres de los súbditos, su nombre es sin duda de origen alemán. Desde sus origenes, los Báthory se distinguen y forman un clan que va desde un místico que tradujo la bíblia hasta una condesa adepta a los baños de sangre. Todos fueron unos tarados, crueles, lujuriosos, dementes y valientes, siendo la más famosa la llamada "condesa sangrienta": Erzsébet Báthory. Según la leyenda, Erzsébet Báthory fue una cruel asesina en serie obsesionada por la belleza, que utilizaba la sangre de sus jóvenes sirvientas y pupilas para mantenerse joven. Es considerada uno de los extraños casos de "vampirismo" real (como transtorno psicológico: se creía vampira y tenía obsesión con la sangre) y ha inspirado novelas e historias. Fuente: Wikipedia. (NO, ¡no he leído aún crepúsculo y NO verán por el fic a vampiros como Edward o alguno de la literatura!, ja, ja, ja!).
***al Jefe Kagastán.- ¡Yep!.. alguien recuerda los últimos epílogos de “en la torre de Tokyo”?.. siiii!.. el mismo sujeto que ocasionaba problemas a Shaoran –trató de matarlo!, esos conflictos internos del Concilio, además de la escasez de magia de Hien motivaron que Shaoran fuera a ver al gran Sabio en el prólogo de este fic- ¡entonces ¡miren pues, que Akasha estaba detrás del asunto desde entonces!
La canción utilizada en este capítulo es “esta ausencia” interpretada por el español David Bisbal. Gracias a todos por sus diversas sugerencias... no siempre puedo considerar todas, pero me ayudan muchísimo ¡en serio!. Como siempre, comentarios, dudas o tomatazos a [email protected] aunque es mucho mejor para mi ver sus opiniones en el grupo de “Crónicas Card Captors”, les agradecería mucho, ¡porque ando con correo MUY atrasado!
Avances del siguiente capítulo: Shaoran y Kujaku tienen una charla.. cuyas consecuencias desilusionan a Sakura, pero a la vez motivan que las piezas del extraño puzle que es la leyenda perdida empiecen a hacerse comprensibles para los involucrados. Nuestros personajes se reencuentran con viejos conocidos –y algunos se llevan un buen susto- Eriol sostiene más de una conversación interesante y Sakura y Tomoyo evitan una riña. Shaoran dá largas explicaciones, Yoko encuentra empleo y una charla desagradable, Naru, Tao y Rei al fin se hacen oír y Touya le hace llegar a Eriol un recado que puede interesarle..
Capítulo XIX: Una reunión peculiar