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"El Verdadero Legado"
por Mikki

Capítulo
XVII
“Revelaciones”
“Mi vida es
un erial,
flor
que toco se deshoja;
que en mi
camino fatal
alguien va
sembrando el mal
para que yo
lo recoja”
Rima LX
Gustavo Adolfo Bécquer
Poeta Español
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Reflexión Décimo Sétima: Yoko
Anoche terminé la investigación y se la envié a Sakura por correo electrónico. La llamaré por teléfono más tarde para verificar que la ha leído; sólo sabiendo la verdad de lo que nos amenaza podemos proteger lo que amamos. Y Sakura ama a Shaoran, tanto como él la ama. Eso lo sé.
Si, así debe ser.
Soy feliz y quiero que los que me rodean lo sean” |
Aquella mañana, Sakura apenas si podía esperar el amanecer.
Quizá fuera por el extraño sueño, que había resultado ser prácticamente una regresión a su pasado y le había mostrado sin dudas que Akasha le había mentido y que ella misma había sido la propia Roxelana, siglos atrás. Como consecuencia, todas sus dudas y angustias se habían derretido como la nieve ante el sol de verano porque la joven mujer estaba extraordinariamente feliz esa mañana. Hay que admitir que era extraño saber que su vida actual era su tercera encarnación pero eso no le importaba en lo más mínimo. Sea gente nueva o gente antigua, lo único verdaderamente importante esa mañana era saber que todas aquellas dudas, temores, angustias y silencios que se habían extendido entre ella y Shaoran eran total y absolutamente falsas.
Shara y Rasetsu..
Roxelana y Ridolfo..
Ella y Shaoran..
Habían sido tres vidas... y se habían amado en todas ellas. Siempre. Aquel era el hecho indudable y todo lo que le importaba. Lo único que le importaba. De pronto sentía el cuerpo y el alma profundamente ligeras, como si un enorme peso le hubiera sido quitado del pecho, mientras su corazón parecía satisfecho y feliz, porque si bien en su mente habían crecido las dudas desde la primera vez que supo de su encarnación anterior como Shara, su corazón jamás había sentido nada por nadie más que no fuera su esposo.
Por supuesto que no podía dejar de entender que alguien había interferido en sus sueños y el fenómeno no dejaba de ser preocupante, pero no era el momento para temer. El sol ascendía lentamente por el horizonte y los ojos verdes de Sakura brillaban como nunca al sentir la seguridad de que nada ni nadie podría separarla de su esposo, el único hombre que había amado no una, sinó durante tres vidas.
- “Cuando vuelva... le contaré todo” –se dijo, volviendo a su lecho y abrazando con emoción la almohada de Shaoran, anhelando como nunca, su presencia- “quizá él esté tan confundido como yo y en parte todo fue culpa mía al no decirle las cosas que veía en mis sueños. Debo admitir que tiene razones para sentirse herido si resulta que hablaba y lloraba por Rasetsu, mucho peor si me ponía así después de que hacíamos el amor” –se sonrojó- “¡oh mi pobre Shaoran! Callándose eso por tanto tiempo y yo arruinándolo todo sin saberlo, al no decirle nada” –imaginó que su esposo hubiera llamado a Zobeida en sueños mientras dormía a su lado y la puñalada de celos le hizo entender muy bien el infierno de dudas por el que su esposo había pasado- “y lo peor es que ha estado celoso de sí mismo, porque él fue Rasetsu antes. Aunque me pregunto porqué es que él no ha podido recordar nada, si a mi los recuerdos han estado volviendo de a pocos. Es cierto que él no tiene el don de los sueños, pero... es extraño que no haya recordado nada. Es muy extraño”
El sol alumbró lentamente el horizonte con sus rayos y Sakura ahogó un suspiro de felicidad ¡no iba a pensar en las cosas malas! ¡se negaba a hacerlo!. No iba a pensar en porqué Shaoran no había recordado sus encarnaciones previas, o quien le había atacado en sus sueños antes, o quien estuvo tratando de confundirla... ¡NO! ¡no iba a hacerlo!. Era una mañana demasiado bonita como para pensar en cosas como esa. Lo único que deseaba es que Shaoran estuviera de vuelta y abrazarlo con todas sus fuerzas, decirle todas las cosas y amarlo.. amarlo con toda su alma, sin dudas, sin miedos, sin temores...
Las palabras del ginecólogo pasaron por su mente y sonrió, ruborizada.
- “Si, con todo esto, es normal que no me hubiera embarazado antes. Quizá cuando él vuelva podamos... podamos... darle un hermanito o una hermanita a Hien” –su rostro estaba muy rojo, pero era soñador al pensar en otro bebé- “Mi niño ya tiene ocho años cumplidos. No es bueno que haya tanta distancia entre dos hermanos o será tan odioso como Touya cuando sea un hermano mayor”
Al sólo recuerdo de su hermano, sonrió. De pronto entendía muy bien a Tomoyo. Hace un mes, su amiga había afrontado una crisis matrimonial de la que ella había sido la última en enterarse, pero no era aquello lo que la hacía sonreír con complicidad. De hecho, muchas veces se había sorprendido con la paciencia de Tomoyo -¡por favor, nadie mejor que ella sabía bien lo celoso e imposible que podía ponerse Touya!- pero no era eso lo que tenía en mente. Lo que la hacía sonreír con el rostro ruborizado era recordar lo que Tomoyo les había contado a ella y Yoko con un brillo apasionado en sus ojos azules..
- “¡Mamá se puso imposible!” –había murmurado la diseñadora, con una sonrisa penosa- “bueno, debo admitir que no fuimos muy discretos al reconciliarnos, pero eso de decir que no dejábamos dormir a nadie en la noches por el ruido que hacíamos ¡fue exagerado! ¡la cara que puso Touya fue de antología! ¡mamá a veces es tan mala con él!”
Las caras de Sakura y Yoko se habían puesto como carmín mientras Tomoyo hundía su rostro arrebolado en la taza de té..
- “¿Estás segura Tomoyo?” –inquirió la joven Lady, con inocencia- “no olvides que tus hijos son pequeños y a los niños no es bueno... darles ciertas vistas o.. ideas. No lo digo por tu hija porque las niñas son muy soñadoras, pero Miriel a veces se comporta como una mujercita y eso me inquieta” –suspiró- “Y Miriel duerme bastante lejos de nuestra habitación”
- “Bueno, la habitación que tengo con Touya es a prueba de ruido. Incluso a prueba de Kiku” –replicó la diseñadora, con una risita maliciosa- “aunque me alegra saber que él me extrañó tanto como yo a él, ¡ji, ji, ji! ¡creo que si Touya no se hubiera operado después que nació Nadeshiko, ahora yo estaría muy preocupada de estar embarazada!”
Las tres mujeres prorrumpieron en grandes risas. El nacimiento de la hija de Tomoyo había puesto la vida de la joven diseñadora en tan grave riesgo, que el médico había decidido que no correrían más riesgos con posibles bebés. Y para gran sorpresa de los que le conocían –a él y a su exacerbado machismo- Kinomoto había decidido que sería él quien se operaría. Tomoyo estaba muy débil y la salud de ella era lo que él más valoraba, además de la vida de sus pequeños.
Si, Tomoyo y Touya estaban muy felices y juntos otra vez, y sólo porque Touya no podía tener más hijos es que estaban seguros que Tomoyo no estaba embarazada.
- “Embarazada..” –pensó Sakura con ansia, anhelando que Shaoran estuviera allí, dejando de recordar su charla con sus amigas- “¡oh si! ¡con lo que me encantaría tener una niña!”
El movimiento en Li Manor llamó la atención de la antigua card captor y suspiró con algo de pesar, al tener que dejar sus ensoñaciones. Las cosas no eran tan fáciles como desearlas. Y nunca, como ahora, era consciente de eso. Shaoran se había marchado de Li Manor hace dos meses y dos semanas -¡que largos y horribles se le hacían esos días que no dejaba de contar!- y Sakura había aprendido mucho durante todo ese tiempo.
¡Ya lo creo que lo había aprendido!.
Para empezar, él nunca había estado tanto tiempo lejos de ella. Pero, quitando eso, su ausencia le había hecho acabar de comprender cosas, que había empezado a asimilar apenas durante su fastuosa Ceremonia de Bodas, años atrás. Y quizá había sido lo mejor, porque de lo contrario hubiera estado tan abrumada, que quizá no hubiera podido soportarlo.
Y es que ella había sido educada como una chica común y sencilla, sin grandes presiones o tensión a su alrededor; había trabajado de mesera mientras estudiaba en la universidad, cocinado para ella y su padre y había también corrido para alcanzar el bus de transporte, para llegar a sus clases.
Como cualquier chica común y corriente y tal vez como tal era que se definía a sí misma.
Si, recordar que tenía magia –al volver a ver a Kero- había cambiado su vida otra vez, pero no era mucho.
Había seguido en sus clases, incluso Shaoran había asistido también a algunas de sus clases –por algún tipo peculiar de traslado, por el asunto aquel del último card captor- y podría decir que su noviazgo con él había sido como cualquier otro: embriagador y con algunas citas y rodeados de amigos. ¿Cómo no pensar en la despedida de soltera de Chiharu? –recordó que había sido entonces que ella y Shaoran engendraron a Hien- ¿y la noche maravillosa que su entonces novio le pidió matrimonio?. Si, Shaoran había procurado un lugar de lujo y la ropa fue de ensueño, pero eso era cortesía de Tomoyo, igual que cuando eran niños..
¿Y como olvidar esa tarde, en la torre de Tokyo ....cuando ella le dijo a él que Hien venía en camino?.
Como sea, había tenido un romance relativamente común –tanto como puede serlo estar en medio de dos batallas como la del Preámbulo y la de los Kamui- pero nada la había preparado para lo que tuvo que afrontar al casarse con Shaoran. Y esa mañana, al fin, terminó de entenderlo. Mientras fueron novios y estuvieron en Japón, su novio había sido un chico común –con dinero, si, pero relativamente común- pero desde que pusieron pie en China las cosas habían cambiado mucho porque el poder del Concilio los había envuelto, las responsabilidades y los cargos de Shaoran y su clan habían ido envolviéndoles cada vez más y pese a sus miedos, ella se había visto obligada a asumir y a afrontar cosas... cosas que jamás hubiera pensado.
- “Al casarme con Shaoran, no me casé sólo con él... de alguna manera me casé con todo el Clan Li y el Concilio, aunque entonces no lo sabía” –reflexionó- “supongo que es por eso que Dama Ieran siempre ha estado con todas sus normas y su intransigencia, creo que es por eso que no le agrado a las mujeres del Concilio. Soy muy diferente a ellas. Pero recién ahora me acabo de dar cuenta de todo esto. De alguna manera, Shaoran siempre ha tratado de que me sienta lo menos presionada posible al igual que a Hien... y lo ha logrado, aunque no puede contener las exigencias de Dama Ieran. Es normal eso. Y si sólo ahora me doy cuenta de lo diferente que soy a otra de las mujeres del Concilio es porque él ha estado lejos tanto tiempo y he debido afrontarlo... es por eso que ahora acabo de entender todo lo que se esperaba de mí al casarme con él” -asintió- “y sólo he podido asumirlo, porque le amo”
Los ojos verdes brillaron más que nunca, satisfechos y felices de entender que esa era una verdad innegable..
- “Si, le amo y me ama..” –se dijo.
- “¿Amor?, si, supongo que es una buena base para construir una relación. Pero no basta, no es suficiente para construir una vida” –la voz estropajosa y beoda de Xin Chu Hiu era burlona, pero parecía horriblemente cargada de verdad- “no es suficiente. Aunque la gente suele darse cuenta de eso cuando ya está casada con alguien, cuando ya hay hijos, cuando ya la vida está en marcha. Allí es cuando descubren que la persona que aman posee también secretos, miedos, temores y demonios que nunca mencionó..”
- “Y usted sabe mucho de esos demonios.. ¿verdad?”
El hechicero chino, antiguo líder del Clan Hiu, rió con amargura mientras sus dientes podridos, negros y rotos apenas se vislumbraban en sus labios.
- “Si, muchacho. Yo soy el demonio de mi hija. El demonio que ella te ocultó cuando supo que aún vivía” –había algo parecido al pesar en esa voz- “yo. Su padre. El hombre que le dió la vida y que le ocasionó también tanto daño... un daño que no puedes imaginar, a ella y a su madre...”
Los ojos azules de Eriol brillaron con algo parecido al odio y un deseo tremendo, casi homicida, apareció en él de una manera tan fuerte y súbita que a duras penas pudo contener.
No ignoraba ya que el hombre frente a él había abandonado a su familia a su suerte cuando los Seis los buscaban a todos para matarlos y eso ya era bastante para despreciarlo pero el hecho que mencionara el atroz daño psicológico que había ocasionado en Yoko cuando niña, le hacía desear retorcerle el cuello sin piedad en ese mismo instante. Aquel miserable había destruido su propia familia cuando Yoko apenas era una niña pequeña, había golpeado y abusado físicamente de su esposa creando un trauma espantoso en la propia Yoko –y bien que sabía Eriol, que había tenido que lidiar con aquel dolor de la chica china en su noche de bodas- y abandonado a Tao casi desde su nacimiento ¿y aún tenía cara para presumírselo de esa manera?. Su joven cuñado no tenía recuerdo alguno de su padre y el malnacido aún tenía la desvergüenza de aparecerse como si nada, chantajeando a su esposa con darse a conocer a Tao y a Miriel..
Como si no fuera a lastimar profundamente a ambos niños con el hecho de saber que aquel despojo humano, cobarde y abusivo, era su padre y abuelo....
Tal vez había sido mala idea venir a ver a Hiu solo, pero Yoko había tenido una emergencia en la oficina y le había suplicado que fuera a ver al viejo, de modo que aquí se encontraba.. frente a su suegro, ambos a solas por primera vez.
- “Así que lo sabes. Ya veo” –murmuró el hombre- “si, debí suponerlo. Lo sabes. Pues entonces no ignoras que soy su demonio.. ”
- “Usted va a dejar a Yoko fuera de esto” –la voz de Eriol era serena y fría, pero peligrosamente silbante- “ya ha hecho mucho daño en el pasado a su hija y yo no toleraré que le lastime ni un sólo cabello a ella o a algún miembro de mi familia... nunca más”
El beodo y drogadicto contempló desde su rincón en esa habitación de hospital al elegante y joven esposo de su hija, el mismo joven occidental que había creído en un principio un simple “ricachón” pero que a estas alturas no ignoraba que era también un poderoso hechicero. Y la envidia, le corroyó una vez más. La envidia horrenda de quien está en el fondo de un foso y quiere ver a todos en la misma ciénaga que él. Si había algo en él del padre amoroso que Yoko había conocido en su más tierna infancia, aquella persona estaba totalmente sepultada bajo años de cobardía, degradación, vicios, envidia y odio. Odio al mundo, al que consideraba culpable de sus miserias, odio a los que tenían más que él y porque tenían más que él, odio a su hija, que trataba incansablemente de desintoxicarle cuando la droga y la bebida eran lo único que le salvaba de la locura de su propia conciencia y odio.. odio a su hijo y a la nieta que no conocía y a quienes detestaba por el simple hecho de haber tenido una vida feliz, cuando la suya había sido llenada sólo de miseria y vicios.
Y envidiaba, como nunca, a aquel inglesito rico, apuesto y poderoso que le miraba con suficiencia, de pie como un juez, en la puerta de su habitación, con su traje de diseñador y sus zapatos caros, su reloj de oro y su aspecto inmaculado y elegante. Lo envidiaba tanto que de buena gana le hubiera destruido de haber podido junto a su hija. Si. Yoko y su esposo tenían lo que él pudo haber tenido: juventud, dinero, dicha y poder. La familia que él había deseado. Su hija había logrado salir de la miseria sin tener que vender su cuerpo y su juventud a un viejo rico –como había pensado originalmente que la joven había conseguido su posición- y eso le revolvía las entrañas corrompidas por el vicio. ¡Hubiera sido tan feliz de saberla borracha, perdida o degradada en algún bar o burdel de Japón! ¿no entendía Yoko que el ver todo lo que ella había conseguido sólo ponía en evidencia su miseria?... ¡por eso era que necesitaba destruirla!, por eso, por eso era que estaba decidido a presentarse ante su hijo Tao y ante esa nieta que aún no conocía, sólo por el gusto malsano de que ese par de mocosos engreídos –Yoko y este inglesito- vieran su vida perfecta hecha pedazos..
Como la vida que él tenía.
- “Si, lo he hecho... pero ya nada importa, niño rico” –se burló- “cuando alguien llega tan al fondo del lodo, como yo.. cuando se vive en el charco y la porquería por años, nada importa más que conseguir más droga, bebida, lo que sea que sirva para evadir la realidad. Y ustedes tendrán que vivir con la realidad al igual que mi hijo y la hija de ustedes” –rió desagradablemente otra vez- “¿acaso no soy un lindo abuelo que presentarles? ¡ja, ja, ja! con algo de suerte, la mocosa y el chiquillo me darán algo de dinero para comprar más droga ¡no como usted y la malcriada de mi hija!..”
Los ojos de Eriol se endurecieron.
- “No tiente su suerte Hiu. Yo no soy tan benevolente como Yoko y le advierto que como enemigo puedo ser verdaderamente despiadado. Puede que Yoko le haya perdonado por todo pero si se decide a ser una amenaza en mi vida lo voy a aplastar como una mosca. Sin el menor remordimiento”
- “¿Y que harías con mi hija si me destruyes, niño inglés?”
- “Si es por ella y mi familia, no dude que no tendré escrúpulo alguno en destruirle Hiu. Y lo que Yoko no sepa no le afectará, más aún si su amenaza desaparece de nuestras vidas para siempre. Soy alguien práctico ... no tenga duda de eso”
Los ojos grises de Hiu –ahora rojos, por los años de vicio- miraron con agudeza al joven ante él y algo así como un brillo de satisfacción apareció en su turbia mirada..
- “Si, muchacho. Veo claramente en tus ojos que eres capaz de todo” –aceptó- “aún de deshacerte de mí permanentemente sin la menor duda..”
- “No se haga mi enemigo Hiu. No tengo piedad para quien amenaza a los míos”
- “Lo veo. Esos suaves ojos tuyos, tan ingleses, tan astutos.... no tendrán escrúpulo en destruirme y callar, si es necesario. Callar, como callas algo ¿verdad?, como estás callando algo que te pesa... algo que te oprime. Algo, algo que sabes que podría costarte perder lo que tienes... tu propio secreto, tu propia mentira, tu propio demonio”
Pese a que su rostro mantuvo su perfecta máscara de calma, Eriol no pudo evitar palidecer un poco ante el súbito arranque de su suegro.
- “También tienes tu secreto demonio, niño rico. Tu propia mentira. Y sé que no me equivoco... me pregunto que es, que tan rebuscado, horrible o simplemente desagradable es lo que ocultas”
- “No sé de que habla, Hiu. Pero no voy a repetirlo”
- “Tampoco yo. Ambos sabemos que lo que digo es verdad”
Eriol mantuvo su perfecta compostura antes de contemplar a su suegro con profundo desdén.
- “Lo que usted crea, o deje de creer... no me importa en lo más mínimo Hiu. Pero ya que ha expresado claramente sus ideas, también pondré claro un par de cosas: usted ha recuperado su magia”
- “Si. Mi magia se debilitó hace muchos años atrás.... hasta que perdí casi todo mi poder poco después que nació mi hijo, pero quizá sea que los estupefacientes hacen más que exacerbar mis sentidos... porque desde que empecé a consumir drogas, la magia empezó a volver”
- “Perdió su magia por su debilidad emocional... hasta que perdió a su familia. Quien consume estupefacientes vive en un mundo de fantasía y felicidad.. y no dudo que en esos instantes es capaz de volver a ser quien fue”
- “¡Exacto! ¡cuando consumo las drogas soy feliz! ¡vuelvo a ser el poderoso Xin Chu Hiu! ¡el jefe del Clan Hiu! ¿entiende ahora porqué necesito seguir consumiéndolas? ¡LAS NECESITO, LAS NECESITO! ¡y ni tú ni esa mocosa estúpida de Yoko van a evitar que yo reviva, que vuelva a ser quien fui!”
- “Las drogas sólo le dan momentos de evasión de la realidad... ¿no lo entiende?, la única forma de que vuelva a ser quien fue, que vuelva a ser un padre para Yoko y para Tao es que acepte que necesita ayuda, que se desintoxique y que nos permita ayudarle, pero usted no nos está dejando hacerlo” –Eriol suspiró- “este hospital tiene un alto porcentaje de éxito en tratar a personas con sus problemas pero ellos no entienden cómo es que usted siempre logra escapárseles y conseguir más drogas... ¿lo hace con magia, verdad?”
- “¿Cómo crees que he sobrevivido todo este tiempo?, robando, matando ¡cuando empecé a drogarme mi magia volvía! ¡y la uso para asegurarme el seguir teniendo más droga y seguir siendo poderoso!”
Eriol negó levemente con la cabeza.
- “Sólo está matándose lentamente. Y no permite que esta gente le ayude... Yoko y yo le trajimos a este lugar porque son gente capaz, pero mientras usted no ponga de su parte, nada funcionará..”
- “No quiero que funcione” –desde su rincón en la habitación, el hombre apretó un puño y lo mostró al inglés a modo de amenaza- “¡Sólo quiero que tú y esa mocosa idiota de Yoko me den drogas! ¡y si ustedes se siguen negando juro que la próxima vez que salga iré a buscar a mi hijo y a esa hija que tienen! ¡seguro que mi hijo y mi nieta son más generosos que ustedes!”
Eriol palideció. No quería ni siquiera imaginar lo que sería para Tao, o peor aún para Miriel, ver a aquel hombre gritándoles que le dieran droga por ser su padre,.. o su abuelo.
Y ni qué decir de las atrocidades que Hiu era capaz de decirle a Tao.
De modo que decidió, simple y directamente.
- “Si cree que voy a permitir que lastime a esos niños, está peor de lo que pensé. No Hiu, no lo hará. Cuando Yoko me pidió venir a verle, no esperé tener este tipo de conversación con usted... pero no tengo otra salida. Gestionaré su salida de este lugar en este mismo instante y será trasladado directamente a un nosocomio especial de donde no podrá fugar, un lugar donde no podrá huir. Al nosocomio del Concilio. Si le curan o no allí, ya no importará pero al menos usted no seguirá siendo una amenaza para los niños..”
Hiu se puso blanco como muerto y en un esfuerzo, se puso de pie..
- “¡No, no puedes! ¡el Concilio no tiene dependencias así en este país!”
- “Tal vez no cuando usted era joven... pero muchas cosas han cambiado en los últimos años y no podrá hechizar a ningún medico para que le proporcione drogas o para que le permita salir.. no de ese lugar”-añadió tras una pausa- “hasta donde sé, el nosocomio que el Concilio tiene en este país está en un área específica. Una zona costera que esta totalmente bajo una barrera de magia, donde nadie puede usar sus poderes. Y hasta que no esté muerto o desintoxicado, no puedo permitir que use sus dones, o que siga siendo una amenaza para los míos”
- “¡NO PUEDES HACER ESTO! ¡Yoko no lo consentirá!”
- “En eso se equivoca. Yoko lo quiere, pero cuando sepa lo que yo sé ahora, cuando sepa que es usted planea en su próxima salida lastimar a nuestra familia con su veneno, ella aceptará que el nosocomio del Concilio es el mejor lugar para usted” –abrió la puerta para marcharse- “usted no conoce a su hija. Ella es dulce pero a la vez es fuerte y protege a los que ama con todas sus fuerzas. No lo mato porque como bien dice, ella jamás me lo perdonaría pero ella entenderá y comprenderá bien que la única forma de ayudarle y evitar un dolor a nuestra familia es tenerle a usted bien lejos de nuestra vida... al menos, hasta que decida a recuperarse a si mismo”
- “¡No puedes, no puedes! ¿crees que me engañas, niño rico? ¡no eres diferente a mí, eres un traidor, un mentiroso, como yo! ¡no sé que sea pero tienes tu propio demonio, tu propio secreto y tu propia mentira! ¡destruirás a Yoko y a tu familia por eso! ¡no eres diferente a mi!, ¡todos, todos son como yo!”
Mientras conducía su vehículo de lujo –después de dejar a su suegro interno en el nosocomio del Concilio, en aquella zona costera- Eriol apretó las manos sobre el volante. Habían demasiadas cosas pensando sobre su cabeza que de buena gana se quitaría de la mente... si pudiera hacerlo. No sólo no acababa de sentirse cómodo pese a que ya había salido de la barrera anti-magia que tenía toda aquella zona –y es que en toda aquella península de pescadores, donde estaba el nosocomio del Concilio, ningún hechicero podía usar magia- debido a los sellos de Ten-Oh con los que se bloqueaban todos los poderes de los pacientes del lugar, para que así los médicos solo lidiaran con los problemas físicos y psicológicos..
Al menos, hasta que los pacientes pudieran ser capaces de asumir y controlar su poder..
Sólo entonces, pasaban a otra dependencia.. donde también ya se les trataba de la reincorporación como hechiceros de una forma totalmente integral, física, psicológica y mágicamente..
- “Es el mejor lugar para él.... al menos lo desintoxicarán” –se dijo el inglés- “y estoy seguro que Yoko lo entenderá. Aunque, cuando la traiga, no permitiré que vea a Sumeragi..”
Si, esa era la misma dependencia donde Subaru Sumeragi se encontraba, pero el Sakurazukamori estaba en el área de máxima seguridad, a la que el padre de Yoko no iba a ir ya que el tratamiento de Hiu era de desintoxicación por consumo de drogas, a diferencia del cuadro clínico del Sakurazukamori era bastante mas horrible todavía.
Psicosis, paranoia, esquizofrenia y personalidad múltiple. Eso, sin contar que el hombre tenía un grado alarmante de anorexia, bulimia y desnutrición crónica que estaba siendo combatida por sueros y tratamientos médicos integrales, consumo de drogas –si, también Sumeragi consumía algo calificado como droga- y accesos prolongados de autismo..
- “¡Cielo santo!” –pensó el inglés, controlando un estremecimiento, de sólo recordar al hombre que contempló- “ojalá no hubiera insistido en ver a Sumeragi. ¿Cómo puede alguien destruirse tanto y de una forma tan cruel?... aunque, los médicos dicen que estuvo tomando cierto tipo de tóxico durante un tiempo. Algo tan malo, que ha consumido totalmente su sistema... ¡ojalá puedan salvarlo y vuelva a ser la persona que alguna vez fue!” –los ojos de Eriol tenían cierto rictus de inquietud cuando recordó la reacción del antiguo médium, al reconocerle- “y lo que dijo. Dijo que había algo que debía decirle a Shaoran y no creo que sea un delirio paranoico, como dijo el doctor. La forma como me miraba.. al reconocerme... parecía desesperado por decir algo..”
Suspiró profundamente.
Aquel día tenía muchas cosas en la cabeza...
Porque le gustara o no, las palabras de su suegro aún estaban claras y burlonas en su cabeza, pareciendo horriblemente certeras y crudas, haciéndolo sentir como un gran farsante. Y no podía dejar de temer que aquello que tanto deseaba ocultar alguna vez saliera a la luz, destruyendo la felicidad de la que disfrutaba..
¡Y era realmente tan feliz!
Había sido un mes absolutamente embriagador el que había pasado con su esposa ambos disfrutando de su mutua compañía sin permitir que sombra alguna empañara su relación; ciertamente había estado ignorando a Tao un poco –el adolescente había insistido en varias ocasiones en hablar “de algo muy serio” pero Eriol le había dado escasa importancia al asunto y eludía al chiquillo siempre que éste trataba de hablar con él o Yoko en privado- porque el hijo de Hajime Hiragizawa no deseaba ¡por una vez en su vida! complicarse las cosas. ¿Para que?. Yoko y él estaban pasando mucho tiempo juntos, Tao tenía notas decentes -¡las ventajas de que su novia fuera una chica estudiosa al fin se apreciaban!.. o eso, o al fin convenció a Rei de copiarle la tarea- y ya que pensaba en el guardián de la Luna, Eriol no podía dejar de sentirse divertido ante la extraña madurez que brillaba en los azules ojos de su hija cada vez que miraba al alto y frío adolescente..
Yoko insistía que Miriel estaba siendo, por aquel sentimiento, demasiado mujer siendo tan niña, pero Eriol prefería darle tiempo al tiempo. Su familia era peculiar pero era suya y no pensaba cambiarla por nada del mundo.
Ni perderla.
Y era egoísta, si. Pero ¿quien podía culparlo?
- “El amor es algo verdaderamente extraño Eriol” –la dulce voz de Yoko era, sin embargo reflexiva cuando dijo eso muy temprano, antes de recibir una llamada telefónica que le anunció una emergencia de un empleado de la oficina- “nunca hubiera imaginado que Sakura y Shaoran tenían una encarnación previa, como nosotros, pero es un alivio saber que de alguna manera siempre han estado unidos.. ya sea como Sakura y Shaoran, o como Mocenigo y Roxelana...”
- “¿Y dices que le has enviado la información?”
- “Si” –asintió la joven Lady- “admito que no fue fácil ubicar las escasas referencias en turco pero una vez que encontré la crónica de aquella monja napolitana todo fué mucho más sencillo. De hecho, creo que si no hubiera estado tan ocupada con... lo de mi padre, hubiera podido enviar los datos a Shaoran mucho antes...” –añadió- “sólo espero, que donde quiera que esté, revise su e-mail”
- “¿Y también se lo vas a remitir a Sakura?”
- “Si, también se lo remití a ella. Ya te he dicho que está muy inquieta con lo de esa mujer.. Akasha” –añadió antes que Eriol hiciera alguno de sus comentarios- “sé que a ti te parece divertido ver a una mujer celosa, pero según lo que me ha contado Sakura, nadie me saca de la cabeza que esa Akasha mira a Shaoran de un modo que no tiene nada de platónico”
Ante la sorpresa de la joven, su esposo asintió.
- “Si alguna vez admiré la intuición femenina.. ahora me rindo a la evidencia” –dijo el inglés, reflexivamente- “ciertamente Sakura siempre ha sido muy despistada, pero es evidente que esta vez tiene toda la razón. La única vez que ví a esa mujer en la oficina de Shaoran, me causó una impresión muy .. extraña. Es casi como ver a Sakura.... de un modo oscuro. Son iguales, pero a la vez, diferentes... no sólo en color”
Yoko se acomodó entre los brazos de su esposo..
- “Si tú crees eso, me tranquiliza darle a Sakura datos fidedignos al fin. ¿No le dirás que yo te he dicho de sus temores, verdad? ¡es mi amiga, la admiro y respeto!... pero no podía seguir haciendo esto que me pediste para Shaoran y no darle a ella la misma información!... y al menos hacerte entender que ella tiene razones para inquietarse..”
- “Si. Tiene razones para inquietarse, sin duda alguna..”
- “Si. No sabes el gusto que me dá quitarle a Sakura esa preocupación de encima. Nada me hace más feliz que ver a nuestros amigos tan felices como nosotros..” –los ojos grises le habían contemplado, con la fé brillando en aquella mirada clara y limpia- “no imagino nada peor que una angustia flotando en medio de una pareja que se ama tanto..”
- “Si. Nada peor”
El inglés crispó los puños.
Un mes y una semana.
Eriol deseaba desesperadamente poder borrar su memoria sobre lo ocurrido con esa chica, pero en vista de la imposibilidad de hacerlo sentía que a cada día que pasaba su conciencia –esa, que alguna vez dudaba que existiera- le acusaba cada vez más y peor aún, el paso de los días sólo parecía hacer crecer el miedo en su interior en lugar de traer el olvido; de modo que el hijo del antiguo Embajador Japonés en Gran Bretaña llegó a admitir que ni en sus más locos sueños imaginó que fuera tan difícil vivir el resto de su vida con un secreto, ya que la angustiosa sensación de esa amenaza – de que Yoko se enterara de la verdad- pendiente sobre su cabeza hacía que verdaderamente se sintiera como una segunda espada de Damocles* que podía caer sobre él en cualquier instante de su vida, destruyendo su felicidad..
- “No, es imposible” –se dijo- “jamás se sabrá”
Efectivamente su sentido lógico y práctico se apresuró a tranquilizarle. Con mucha astucia había logrado que la joven Elaine fuera destacada a otra dependencia no dentro de la Embajada y sin la presencia de la pelirroja asistente y especialmente, al haberle borrado la memoria, era imposible que el peor error de su vida saliera a la luz alguna vez, de modo que tranquilizándose Eriol ingresó a su oficina, después de aparcar su automóvil. Sintiéndose impaciente al ver que Yoko no regresaba aún.
Y es que iban a pasar una velada agradable. La Embajada iba a ser esta noche, sólo para ellos. Lo habían planeado todo para estar solos. Lord Kerringhann estaba algo más confundido que siempre y decía otra vez, que estaba pensando en renunciar al cargo de Embajador; incluso comentó que sugeriría que Eriol lo reemplazara en el futuro pero el joven había sonreído sin darle mucha importancia porque eran muchas cosas las que se tomaban en cuenta para el nombramiento y no sentía ganas de hacer vida social y política para asegurarse del cargo. De modo que el ancianito había salido de viaje hace una semana para tramitar su dimisión y aunque debería estar inquieto a Eriol eso no le preocupaba nada. Si el Embajador que llegara en el futuro pensaba asumir su cargo efectivamente –no como el viejecito, que dejaba todo en manos de los jóvenes esposos Hiragizawa- él iba a estar muy feliz de ocuparse sólo de su cargo de Secretario de Cultura y más que satisfecho si Yoko sólo debía ocuparse de sus funciones como Economista, porque eso le garantizaba más tiempo para su familia.
Y en el peor de los casos si había que mudarse de la Embajada, pues no tenía ningún problema en comprarse una mansión que fuera cerca a Li Manor, para disfrutar más de sus amigos, si tenía menos trabajo en el futuro.
Si, contemplando el atardecer, Eriol sintió que iba a ser una noche inolvidable. Miriel estaba en un retiro escolar anglicano y volvería mañana, que era domingo y pasarían un día familiar –la nena se estaba preparando para realizar su Primera Comunión- y Tao, para “no aguantar escenas XXX que le traumarían” iba a hacer una especie de pijamada, reunión juvenil o lo que fuera, en casa de Rei.
- “¡Porque ustedes dos son capaces de improvisar una escenita porno ante mí!” –había protestado el chiquillo, algo amoscado porque ni Eriol ni su hermana le hacían mucho caso últimamente- “y no es que a mi no me gusten las escenas porno pero jamás volveré a verles como siempre, si les veo en una censurada triple X! ¡por si no se han dado cuenta soy un adolescente! ¡mi mundo emocional es muy frágil y si me traumo les va a costar mucho tiempo les va a costar HORAS Y AÑOS de terapia!.. y eso es mucho tiempo como para pasarlo en el diván del papá de Rei”
- “¡Tao!” –había protestado Yoko, con la cara roja, antes de cuchichear- “¡por favor, no hables así ni en broma! ¡Miriel aún no baja a desayunar y si te escucha..!”
- “Pues tú y Eriol harán bien en explicarle como “se hacen los bebés” porque a este paso, la enana va a preguntarle al viejo Rei como se hace uno.. ¡cualquier día de estos!.. y si el viejo no se muere de un infarto ¡yo me moriré, pero de la risa..!”
- “¡Tao, no digas eso ni en broma! ¡Miriel no tiene nada con Rei!”
- “Porque el viejo le dice en su lenguaje mudo el estribillo de “eres mi dueña, soy tu guardián” hermanita!” –Yoko respiró tranquila, confiaba más en Rei que en Tao- “pero si ustedes no se cuidan de dar espectáculos cualquier día la enana va a empezar a hacer preguntas... ¡esa pilla es igualita a Eriol!” –el adolescente había mirado a su cuñado por sobre su opulento desayuno- “¿y tu no dices nada?”
- “No, me la estoy pasando genial oyéndolos a ustedes dos..”
Yoko ahogó un suspiro resignado, pero la llegada de Miriel había cortado esa charla en la mañana..
Afortunadamente.
- “¡LO HE INTENTADO! ¿porqué no me creen?! ¡les digo que llevo todo el maldito mes tratando que Eriol me haga caso y me dé siquiera un poquito de su escaso tiempo pero...”
- “Siempre dices que tu cuñado no le gusta el trabajo, Hiu. ¿No crees que por eso es tan difícil de creerte ahora?, es raro que de pronto el esposo de tu hermana se vuelva tan trabajador que ni te dé siquiera unos minutos..”
Rei asintió en silencio, adhiriéndose totalmente a lo dicho por Kujaku, pero antes que Naru diera su opinión, la voz de Tao la dejó sin palabras..
- “¿Que quieren que les diga? ¿acaso es mi culpa que Eriol y mi hermanita estén o trabajando o encerrados en su cama, haciendo un montón de hermanitos a Miriel?.. porque de que los están haciendo ¡NO ME CABE NINGUNA DUDA!. Osea, ellos yo sé que ellos se cuidan y no habrá más bebés pero eso es para no ocasionarle una trombosis a Lady Regina, ¡no significa que esos dos no se la pasen poniendo todas sus ganas para eso!”
- “¡Tao, no hables así!, ¡es tu hermana!” –protestó Naru, cuyo rostro era casi púrpura.
- “Yep Naru. ¡Es mi hermanita! ¡claro que lo sé! pero a la pobre la veo muy cansada todo el tiempo ¿Y CREES QUE NO SE BIEN PORQUE?” –se encogió de hombros luego de un gesto de resignación- “de hecho, si no fuera porque sé bien que ella ama al pillo de Eriol, yo mismo estaría preocupado. Pero conozco a mi hermana como la palma de mi mano: Yoko es muy penosa, si, pero en el fondo bien que le gusta el loco que tiene por marido...”
Rei suspiró con exasperación y Naru hundió su cabeza sabiendo que estaba rojísima de vergüenza y no podía abrir la boca siquiera, de modo que Kujaku fué quien tuvo que decir..
- “Eh.. ¡ejem!, bueno Hiu, no sé como es que acabamos hablando de la vida íntima de tu hermana” –Kujaku estaba muy pálido pues conocía a la pequeña Lady Hiragizawa- “pero, yo.. no sé porque haces ese tipo de comentarios...”
Tao lanzó una mirada aguda antes de nuevamente sorprender a todos..
- “Porque no soy imbécil y me he fijado como la miras. O la miraste, la vez que ella te cambió las gafas de fondo de botella que usabas por esos lentes de contacto” –El chico Hoshino se puso más colorado que un pimiento, mientras Tao lanzaba aquella audaz afirmación- “y además, sólo cuando hablo de mi hermana es que te pones menos histérico con eso de la leyenda del prohibido..”
Naru y Rei volvieron sus ojos hacia Hoshino, el mismo que deseaba desmesuradamente convertirse en ratón y huir de allí.
Definitivamente Tao no era tan ... Tao, como todos pensaban. De repente decía muchas pesadeces y al final, casi como un mago sacaría un conejo de un sombrero vacío...
Sacaba a relucir algo que sólo él había notado..
Algo que dejaba a Naru y a Rei preguntándose porqué las neuronas de Tao no trabajaban más seguido...
Si era obvio que las tenía, y en abundancia.
- “Hmm.. pero, ahora que lo pienso. Somos un grupo raro ¿saben?” –razonó el chico, ajeno a lo que su novia y su mejor amigo pensaban, ya que él continuaba con su incorregible flema- “el viejo Rei aquí presente babea por la hermosa Sakura Li, yo mismo siempre he mirado a la encantadora Tomoyo Kinomoto..” –Naru negó con la cabeza con gesto resignado, ante la desfachatez de su novio- “y resulta que nuestro tímido y seriecito Kujaku está embobado con mi hermanita” –se rascó la cabeza, en gesto de perplejidad- “no sé Uds., pero yo creo que nacimos algo fuera de tiempo... o que Shaoran, Eriol y el doctor Kinomoto tienen mucha suerte porque si ellas no fueran un poquitito mayores que nosotros y no nos vieran como niños, esos tres bobos tendrían fuerte competencia ¿verdad que si? porque.. ¿se imaginan? Eriol ya no andaría tan confiado sabiendo que mi hermana no mira a nadie más si Hoshino empezara a lanzar miradas tiernas a mi hermanita ¡¿Oh ver al viejo Rei tratando de conquistar a Sakura?!! ¡Shaoran tendría un síncope! ¡y el mundo empezaría a caerse a pedazos! ¡sería como ver una alineación planetaria! ¡¡¡el viejo Rei tratando de conquistar a una mujer!!! ¡YO PODRÍA VENDER BOLETOS PORQUE LA GENTE PAGARÍA POR VER ESO!! ¡ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!” –se relamió, feliz.
La ceja de Rei tembló casi imperceptiblemente mientras Kujaku deseaba desaparecer de vergüenza y Naru, con su habitual intuición femenina entendió que el Guardián de la Luna estaba a segundos de retorcerle el cuello a su novio, por lo que decidió intervenir.
Y es que la chiquilla Kiyama era muy sensata. Sabía bien que Tomoyo Kinomoto era el amor platónico de Tao pero no sentía celos porque su novio adoraba a la diseñadora de ojos azules como cualquier adolescente a su actriz favorita; además de que el joven Hiu tenía sentido de preservación y todos sabían que el doctor Kinomoto era perfectamente capaz de sacarle las vísceras sin anestesia si se enteraba de la admiración del chiquillo hacia su esposa..
Y es que eso entraba en el ámbito de lo posible...
Pero lo que estaba segura que iba a ser un hecho consumado era que si Tao seguía con el tema de la admiración platónica de Kujaku el chico iba a salir corriendo, dejando la reunión sin terminar y eso, que lo peor no era Hoshino. La ceja de Rei seguía moviéndose casi imperceptiblemente y Naru entendió que Tsukishiro estaba a segundos de perder su legendaria frialdad y era cosa de centésimas de segundos que finalmente le cayera a golpes al pobre Tao..
No es que no se los mereciera (los golpes) claro.. ¡pero era su novio!..
Aunque tuviera el mismo tacto y sutileza que un rinoceronte...
- “¡Ejem! no nos desviemos del tema Tao. El hecho es que ya ha pasado más de un mes y aún no has podido hablar con Lord Eriol ni con tu hermana. ¡No podemos permitir que el tiempo siga pasando sin hacer nada! ¡tú mismo dijiste el otro día que el asunto de las reencarnaciones era algo muy serio!”
Los tres hombres del grupo abandonaron sus pensamientos platónicos, seudo-homicidas y comentarios jocosos –Kujaku y Rei respectivamente, y comentarios, en el caso de Tao- para volver al tema que realmente les importaba..
- “Kiyama tiene razón” –Hoshino respiró más aliviado al volver al tema que conocía bien- “¡ya no podemos seguir así!. Hemos tenido buenos avances gracias a Tsukishiro pero ¡no es suficiente!. Sabemos ya que el niño Kinomoto es una de las estrellas de Ashura, así como ese chiquito occidental.. el de pelo rojizo. ¡Y sabemos que el geniecito ruso es la reencarnación misma de Ashura!”
- “No me recuerdes al rusito” –Tao ahogó un gesto de verdadera preocupación que hizo su mirada tornarse seria- “de sólo imaginar que estamos encubriendo a esa sórdida mujer que lo acosa, me siento enfermo”
Los cuatro adolescentes se miraron entre sí, compartiendo miradas de culpa.
- “No tenemos pruebas”
Las tres palabras de Rei, eran como siempre, un resumen escueto y directo de la realidad.
- “Eso es verdad, y por lo que he estado mirando al niño.. cuando compartimos clases con él”-razonó Kujaku- “no está dispuesto a hablar. Me pregunto porqué”
- “Porque.. ¿es el “prohibido” y es malo?” –preguntó Naru, algo dudosa.
Tao se encogió de hombros y Rei no movió un músculo.. de modo que todas las miradas volvieron a Hoshino, quien, después de todo, sabía más que debían esperar de esta reencarnación de la destrucción..
- “Que el pequeño ruso es Ashura no hay duda, porque Uds. han sentido su dualidad, la oscuridad y negatividad de su aura” –aceptó Kujaku- “más que todo su tremendo poder y porque el mismo niño ha comentado su identidad paralela. Pero.. eso no es lo que me desconcierta: es el hecho de que sea un niño que sufre de un acoso psicológico tan fuerte y que no haya procedido contra su agresora..”
- “¡¿Sugieres que la golpee?!” –se preguntó Naru, sorprendida- “bueno... supongo que un niño normal lo haría, pero él es... diferente”
- “Justamente por eso es que no tiene sentido que siga siendo víctima de esa mujer, que ella lo siga acosando con su perversión ¡y que él no se defienda!” –insistió Hoshino.
- “¡Oye!, ¡que el crío bien que no la deja que le meta mano! ¡yo lo escuché y se defiende bastante bien!”
- “Si Tao, no lo dudo. ¡También le conozco y sé bien el temperamento de ese niño! ¡por eso es que me sorprende que se limite a defenderse!” –insistió Kujaku- “¿no entienden? si nosotros sabemos que es déspota, despiadado, rencoroso, prepotente y arrogante ¿porqué no la acusa, simplemente?, ¿porqué se calla? ¡no tiene el tipo de víctima! ¿no lo entienden?”
Naru y Tao se miraron con la boca abierta y al fin asintieron..
- “Más que complicidad, Chantaje” –musitó Rei..
- “Si, tienes razón. Pienso lo mismo” –en ese mes, Kujaku ya se había acomodado a las escuetas frases de Tsukishiro- “hay algo más... algo, que esta mujer tiene.. o que sabe del niño. Algo que usa como arma para mantenerlo bajo su control, bajo su influencia sin que él pueda acusarla ante el esposo o ante cualquiera. Y es como bien dice Tsukishiro... más que complicidad...”
- “¡Pero ella es su cómplice! ¡yo la ví a ella charlar con la otra personalidad del niño! ¡la que le pone los ojos azules y que tiene voz rara, como de alguien muy viejo!”
- “Antiguo, Tao... el prohibido es una presencia antigua..” –le corrigió su novia.
- “¡Lo que sea!” – insistió- “¡ella y Ashura son cómplices, Hoshino! ¿acaso lo dudas?” –había cosas con las que Tao no jugaba, y eso era el asunto desagradable de la perversión de Carmille Ruthwen- “¡por eso es que el mocoso no la delata, porque su otra personalidad es cómplice de aquella mujer!, es más, yo estoy absolutamente convencido que es ella quien está manipulando toda esta situación. Porque ¿no es extraño?: las estrellas del prohibido y el mismo prohibido, reencarnan después de la batalla de los Kamui, cuando la rueda del tiempo reinicia su girar y el mundo reinicia su marcha después de la pudo ser la batalla del fin del mundo. Este niño occidental que es una de las estrellas de Ashura ¡viene a Japón coincidentemente con el mismo Ashura reencarnado! y curiosamente tenemos aquí al pequeño Kinomoto, que resulta ser otra estrella de Ashura más. ¡Pero son sólo niños, Hoshino!. Hasta ahora, ninguno de ellos tiene la madurez para haber organizado todo esto ¡y cuando hablo de todo también me refiero a que tú dices que Sakura es reencarnación de aquella mujer de esa época, Shara! ¡y que Shaoran es quien fue su esposo, Rasetsu! ¡pero no olvides que tú mismo viste que alguien está tratando de confundir a Sakura, que alguien trató de matar a Shaoran en el sueño que tú viste! ¿quien más pudo ser que esa mujer, que es la única ADULTA que sabe bien quien es Romanova y que es cómplice de su personalidad de Ashura?”
- “Pero Tao...” –dudó Naru- “eso sólo significa que esa mujer tiene poderes que aún no ha revelado ¡eso la hace más peligrosa aún!”
- “Dime algo que no sé, cariñín” –replicó Hiu, con un suspiro resignado- “es la primera vez que me asusta una mujer guapa..”
- “Hay algo más...” –insistió Rei.
Tao miró a su amigo, esperando una frase mas larga y Kujaku asintió.
- “Si, pero ¿que?” –se preguntó Hoshino- “yo también casi puedo sentir que hay algo más.. Que Ashura y Lady Ruthwen tienen un acuerdo... es obvio, pero que el acuerdo no hace feliz al niño Romanova, también es obvio. Ashura es poderoso.. pero aún no ha despertado su auténtico poder ¡eso sólo ocurrirá cuando todas las estrellas despierten su poder y aún sabemos solo de tres! ¡y son seis!”
Rei suspiró. Para decir su punto de vista tendría que hablar... y ya sabemos que la locuacidad no es una de sus virtudes. Pero trató de ser breve, comentando algo que había logrado comprender de entre las cosas que Miriel le había contado y que la niña sabía por Nadeshiko.
- “El niño Mc Nessa... no ha despertado su poder. Trata de sellarlo”
- “¿Porqué haría eso?” –murmuró Naru.
Todos se miraron sin entender y Rei tampoco pudo ofrecer una respuesta. Sólo se limitó a repetir los problemas que habían tenido Hien y Mc Nessa, y que cuando el pequeño occidental se veía en problemas, su poder parecía atacar a quien lo agrediera, pese a que el pelirrojo trataba de contenerlo..
Pero ni Nadeshiko –de quien procedía originalmente la información que Rei compartía con sus amigos- sabía el porqué. Y Rei no pensaba utilizar a Miriel para preguntárselo.
Bastante suerte tenían que, ahora que los niños sabían de que Miriel era la card captor, ambas niñas compartieran sus secretos..
Y más suerte aún, que Miriel le contaba todo a Rei, así este nunca le pidiera hacerlo.
- “Bueno, como sea. Pero ya sabemos la identidad de tres” –insistió Tao- “¿no es algo?”
- “¡Pero no es suficiente!” –Kujaku empezó a desesperarse de nuevo- “sólo espero que la persona que llaman Shaoran esté bien y regrese pronto. ¡Porque entonces les guste o no yo soy capaz de presentarme ante ese hombre y decirle lo que sé, aunque me crea loco!”
- “Yo te llevaré en cuanto regrese Shaoran”- replicó Rei- “y con los Kinomoto”
- “Pues me avisan, para contratar un seguro de vida” –regonzó Tao con ironía- “¡argh!, ¡si el necio de Eriol no me ignorara! ¡no sé que se traen él y mi hermana que cada vez que me les acerco parecen querer ocultarme algo o esconderse algo!... ¡y a mí no me importan sus cosas personales pero ni siquiera quieren escucharme y esta vez tengo que decirles algo serio!”
- “Quizá sea mejor decir lo que sabemos a todos, al mismo tiempo” –dijo Rei.
Tao resopló.
- “¡¡Fiu!! ¡el viejo Rei ha hablado mucho en los últimos minutos! ¿lo harías tú mismo viejo? ¡yo no me atrevo con el doctor Kinomoto, pero ¿lo harías tu?!” –Rei asintió y Tao resopló admiración y burla a la vez- “¡verte explicarlo a ti va a ser un espectáculo!”
- “Por favor Tao, no empecemos de nuevo..” –pidió la chica- “¿Uds. creen que realmente hay algo que esa Lady usa para mantener a Romanova callado, pese a su acoso?” –Tsukishiro y Hoshino asintieron- “hmm.. tendría sentido, pero ¿que será?”
Tao lo pensó un poco y recordando la historia personal de Romanova, aventuró una teoría..
- “Tal vez algo de su padre biológico ¿no?. Quizá lo tiene hechizado o algo así... porque el chico no tiene a nadie más. Su madre murió al darle la vida.. el tío del viejo Rei lo recogió y... ¡Oigan!” –dudó- “¿y si es eso?... el crío tiene muchos defectos pero es orgulloso y no creo que le guste que esa mujer le haga algo a la persona que era amigo de su madre y lo ha criado...”
- “No me parece que Romanova le tenga mucho cariño a su tutor, Hiu” –murmuró Hoshino.
- “No digo cariño, bobo. Digo, que el crío es orgulloso y no le gustará deberle nada a alguien.. y peor aún, no le gustará que maten a alguien a quien (aunque no le guste) le debe la protección desde que estaba en pañales” –razonó- “miren, no le veo otra razón para que mantengan al Lord ignorante de todo este asunto, porque a Romanova le sería fácil acusar a la Lady con su tutor, ¡pero!” –levantó el índice, señal de una idea- “si esta mujer sabe de Ashura, si es capaz de tratar de lastimar a Shaoran y confundir a Sakura ¡es obvio que tiene grandes poderes y si el marido le reclama lo matará o lo hará desparecer convertido en humo, y estoy siendo amable!! Osea, el niño está en deuda con Ruthwen y aunque no lo quiera mucho, lo menos que querrá es que lo maten por culpa suya ¿no?”
Naru asintió.
- “Eso tiene sentido. Explicaría porque el Lord no sabe nada...”
Kujaku lo pensó un segundo, y asintió.
- “Si, podría ser..”
- “O podría NO ser” –Rei intervino- “no estamos seguros que el Lord no sepa nada..” –miró a Tao con reproche- “y el hecho que te caiga simpático no significa nada..”
- “¡Pues perdóname por ser amigable!.. ¿que quieres que haga? tu tío me cae bien. Es una de esas personas a las que cuando tratas, sientes que es como si ya la hubieras conocido de antes.. al menos a mí me pasa”
- “Yo no siento eso”
- “Tal vez sea porque si bien has ido a ver a ese tío tuyo dos veces este mes ¡apenas si le has hablado diez palabras, viejo!” –protestó- “el tipo parece querer agradarte pero tú siempre eres tan serio... ¡por una vez deberías tratar de ser más locuaz y tratar de charlar con él!”
- “Le visité 2 veces”
- “Si, pero por si no te diste cuenta la conversación la tuvimos tu tío y yo ¡tú eras una especie de mudo testigo! ¡en serio viejo, espabila un poco! sé que tú eres tan emocional como una almeja pero por si no te has dado cuenta ¡necesitamos información sobre la familia de ese tío tuyo y no nos ayudas con tu pose de estatua!”
Rei se mantuvo en obstinado silencio.. pero Naru intervino, tímidamente..
- “Esta vez Tao tiene razón Rei. Como dices... lo que tenemos es una teoría, pero la única forma de estar seguros que tu tío es inocente, es que realmente logres su confianza..”
Kujaku asintió y Tao sonrió con suficiencia. Ante la avalancha de opiniones negativas Tsukishiro dudó, pero en ese instante el teléfono móvil de Naru le reclamó a la chiquilla que era ya bastante tarde y que la pijamada en casa de Rei Tsukishiro era MASCULINA.
Y ella era una chica.
De modo que la chiquilla se despidió apresuradamente de su novio y amigos y marchó a su casa mientras, aún en medio de su nube de felicidad -¡Era la primera vez que Rei invitaba amigos a su casa! ¡amigos que no fueran Tao, por supuesto! ¡Rei estaba haciendo vida social al fin!- Ayame Tsukishiro pidió a los chicos dejar su “charla adolescente” y bajar a cenar...
- “¡Y tengo muchas películas para que puedan verlas , muchachos!” –se animó la madre del pequeño Yuu- “¡Yukito les pedirá también una pizza para que coman mientras ven las películas y...!”
- “Estamos bajando a cenar madre..”
- “¡Oh si, querido!, ¨¡pero nada mejor que ver películas con tus amigos y comer pizza! ¡aunque hayan cenado, estoy segura que les quedará espacio en el estómago para la pizza!!”
Tao y Kujaku casi se relamieron mientras Rei asintió inexpresivamente pese a estar contento, no de ver a sus amigos pensar con sus estómagos sinó por ver a su madre feliz. Desde que se había enterado de lo del “prohibido” no se sentía muy a gusto guardando ese secreto a sus padres pero no deseaba inquietarlos. El podía ser inexpresivo y sereno, pero sentía algo muy cálido en el corazón al ver la felicidad de sus padres, la inocencia de Yuu y deseaba proteger la tranquilidad de los suyos.. en tanto le fuera posible.
Ya habría tiempo de que supieran las cosas porque iba a decírselos también, pero lo último que deseaba era verles angustiados cuando aún no podían decidir nada, sin estar presentes todos los verdaderamente involucrados..
¡Que momento tan inoportuno había elegido Shaoran Li para irse de viaje!
- “¡NOOOO, TIA AYAME!!” –la chillona queja de Tao volvió a Rei a la realidad- “¡yo no pienso ver “Barney y sus amigos”!!! ¿qué es esto?, ¡¡¿Barbie en el lago de los cisnes?!!! ¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!”
- “¡Oh, perdón Tao!, esas son las películas que Mirielita estuvo viendo aquí el otro día que ella y la pequeña Nadeshiko vinieron a que les diera mi receta del pastel esponjoso!” –rió Ayame- “y la película de Barney es de Yuu...”
- “.....”
- “......”
Rei y Kujaku tenían sendas gotas de sudor sobre la cabeza.
- “¡NOOOO!” –gritó Tao, en total espanto- “¡viejo!, ¿cómo has permitido que tu hermanito vea al dinosaurio morado que abraza a todo el mundo?!” –Hiu estaba al borde de un ataque de histeria y hasta Kujaku empezaba a alucinar que escuchaba en el aire la banda sonora de la película “psicosis”- “¡eso es CRIMINAL! ¿que clase de hermano mayor eres?”
- “Pero Yuu no ha visto a Barney, Tao” –replicó Ayame- “la película se la acaba de comprar Yukito...”
Los ojos de Tao casi salieron de sus órbitas.
- “Tía Ayame ¡yo aprecio al tío Yuki! ¡alguien con un estómago como el suyo merece mi respeto pero LE IMPLORO QUE NO TORTURE A SU HIJO CON ESO!! ¡ES HORRIBLEEE!!”
Ayame asintió conteniendo la risa, mientras Rei encontraba difícil no desesperarse.
Sabía que él mismo no había podido evitar que su ceja se moviera con HORROR cuando su padre llegó con esa película a casa, la noche anterior... y estaba seguro que su madre lo estaba recordando...
- “Me pregunto porque todos los adolescentes odian al pobre y simpático dinosaurio púrpura” –comentó la señora Tsukishiro mientras empezaba a servir la cena- “a mí me parece muy amigable con ese gesto suyo de abrazar a todo el mundo...”
La gota de sudor sobre la cabeza de Kujaku empezaba a hacerse más pesada mientras Tao seguía quejándose a viva voz y Rei volvía a su silencio mientras ayudaba a su madre con los platos pero en ese instante la puerta principal se abrió y Yukito Tsukishiro ingresó con el maletín bajo el brazo y tomando la mano de Yuu, al que había llevado a una fiesta infantil..
- “Buenas noches, Padre” –saludó el joven primogénito con toda formalidad, mientras Yuu corría a buscar a su mamá después de haber abrazado con fuerza las piernas de su hermano mayor.
- “¡Buenas noches hijo! ¡Oh mi querida Aya! ¡que linda estas, que delicioso luce eso!” –la sonrisa de Yukito se amplió al ver al chico Hoshino- “¡bienvenido, cena y come todo lo que quieras, por favor..!”
- “Bue... buenas noches, señor Director..” –Kujaku lucía verdaderamente apenado- “gracias.. yo...”
- “¡Oh, nada de formalidades en mi casa! ¡un amigo de mi hijo es un invitado de honor y aquí soy sólo Yukito o..!”
- “¡TIO YUKI!” –chilló Tao a modo de saludo- “¡¿cómo pudiste comprarle una película de Barney a Yuu?? ¡vas a traumarlo!”
- “¿En serio lo crees?” –Yukito adoptó pose pensativa por unos segundos y luego pareció apenado y rió un poco al admitir- “bien, tal vez tienes razón. Rei también aborrece al pobre dinosaurio.. por algo debe ser”
Hiu y Hoshino miraron con sorpresa a su condiscípulo pero el aludido mantuvo su expresión fría.... a duras penas.
- “Bien, olvidemos a Barney entonces. Traje buenas películas para Uds.: películas de acción, cosas de aventura y género fantástico... y hasta el concurso “Miss Teen Hawaii and tropic” ¡y es de este año!” –Yukito dudó, pero se encogió de hombros- “siempre me sorprende que te guste ver los concursos de belleza Tao, pero ya que me los pediste...”
- “¿En serio trajiste todo lo que pedí, tío?”
- “¡Pero nada de XXX, ya lo sabes!”
- “¡Rayos tío Yuki, ya me estaba ilusionando!”
Yukito sonrió y se unió junto con Yuu a la mesa, mientras Kujaku empezaba a sentirse invadido por la tranquilidad y calidez de compartir los alimentos con este grupo humano tan peculiar.
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- “Que fué un susto “peculiar” es una palabra bastante simple para el susto que me has dado Shaoran, que no ha sido uno, sinó muchos” –protestó Hin Lu- “no sé si te has dado cuenta pero desde el mismo momento en que salimos de Li Manor todo esto ha pasado de raro, a rarísimo y de rarísimo a casi espeluznante” –continuó con un suspiro- “eso, sin contar con el mes de pesadilla que pasé con el temor a que te me murieras de una enfermedad que ningún doctor en Venecia podía explicar ¿que hubiera hecho yo si algo te hubiera pasado? ¡perdías sangre de modo más que alarmante! ¡y eso que no digo nada de tus desvaríos y las cosas rarísimas que gritabas a voz en grito todo ese tiempo!”
- “Te he repetido varias veces que lamento haberte asustado, pero era necesario..”
- “¿Necesario para quien?”
- “Para mí. Reordenar mi mente y los pensamientos, recuerdos y sentimientos de mis encarnaciones pasadas no podía ser tan simple como un paseo en el parque Hin Lu, pero admito que fué peor de lo que yo mismo esperaba” –admitió el joven Li- “lo bueno es que las cosas están claras y la última barrera que me impedía recordar, se desvaneció desde que ingresamos a las ruinas de Famagusta..”
- “Por favor, ni me lo recuerdes” –un escalofrío recorrió el cuerpo del secretario- “yo mismo me he sentido enfermo allí. Y aunque no tengo nada contra Chipre me sentiré feliz de cerrar la laptop al terminar de enviar este e-mail de explicaciones al Jefe de las Fuerzas de Defensa de Turquía” –miró de nuevo a su joven señor- “porque al fin volvernos a subir a nuestro avión rumbo a Japón, donde debemos estar.. ¿no es verdad?”
- “Ya te dije que sí. Y no voy a llevar estas medicinas en mi bolso de viaje, así que olvídalo..”
El frasco de vitaminas salió del bolso de mano del joven Li y el esposo de Mei Ling pareció inquieto..
- “Vamos Shaoran... no seas así. Nada te cuesta tomar eso por unos días. Los médicos dicen que aún no estás del todo bien porque la pérdida de sangre de todo este mes te puso tan pálido como un vampiro”
- “Recuperé el color antes de salir de Famagusta, Hin Lu”
- “No, lo que tuviste fué una regresión muy real a la muerte de tu última encarnación. Casi volviste a morir amigo mío. Y el hecho que Mocenigo muriera en la hoguera no significa necesariamente que hayas recuperado un color más sano al revivir y casi quemarte la piel mientras reviviste ese instante..”
- “Has admitido que me quemé algo..”
Hin Lu se enfurruñó. A veces se sentía más como niñero que como secretario personal y Guardián del Jefe del Clan.
- “En serio Shaoran ¡no sabes como deseo que cuando Hien crezca sea mucho más razonable que tú o mi pobre hijo a va sufrir lo mismo que yo!” –el hijo de Ieran Li parpadeó, confundido, mientras el esposo de Mei Ling seguía- “¿sabes que a veces eres realmente cabeza dura? ¡te arriesgas demasiado cuando se supone que estoy aquí para evitarte precisamente que expongas tu vida tan alegremente!”
- “¡Por si no me has escuchado, no la pasé precisamente bien..!”
- “¡Pues te aseguro que yo tampoco me la he pasado bien teniendo que temer que te murieras! ¡si no es por una cosa, era otra! ¡y luego venía otra peor! ¡y la sola idea de tener que encubrir todas las veces que en este viajecito has estado a un pelo de morirte ante mi esposa y Sakura me esta sacando canas! ¡canas! ¡y aún soy joven!” –se angustió- “no me gusta mentirle a Sakura y mucho menos a mi esposa ¿cómo crees que me sentía cuando tenía que aparentar que estaba todo bien, diciéndole a Mei Ling que estabas en reuniones o cualquier cosa cuando estabas allí, escupiendo sangre y al borde de la muerte? ¡¡¿sabes lo que hubiera pasado si hubieras muerto?!!” –el pobre secretario estaba botando el estrés acumulado y Shaoran estaba perplejo- “luego de decirle a Sakura creo que hubiera debido suicidarme al instante ¡incluso antes, porque no hubiera tenido cara para decirle que algo te había pasado cuando mientras casi agonizabas yo le mentía con descaro diciéndole que estabas muy bien!”
- “Etto...”
Sí, no se equivocan. Una gruesa gota estaba sobre la cabeza de Shaoran.
- “En serio, espero que Hien sea menos cabezota que tú, o mi hijo va a sufrir mucho. ¡Ser un Guardián debería ser más fácil!” –el hijo de Ieran Li miraba sorprendido a su siempre tranquilo secretario, desatando sus quejas- “cuando era niño, mi padre solía decirme que era fácil, porque en teoría sonaba sencillo: cada vez que un Jefe del Clan Li debiera poner en peligro su vida, pues, era el Guardián quien lo hacía. Si era atacado, pues combatía por él y moría antes que su señor se lastimara un cabello.. ¡se supone que deberías de dejar que haga mi trabajo!”
Shaoran estaba atónito.
- “¿En serio realmente piensas eso?”
- “Shaoran: ES MI TRABAJO, es lo que hago, lo que ha hecho mi familia desde que el Clan Li ha existido ¡pero tú no me dejas!”
- “No me gusta la idea que alguien ponga su vida antes que la mía para protegerme.. es tan..... arcaico”
- “¡¡¿Arcaico?!!” –Hin Lu estaba de quejoso, a casi indignado- “pero ¿que dices?, ¡es el mayor honor que hay para mi familia!, ¿si no somos Guardianes del jefe del clan, que seríamos? ¡miembros comunes del clan!. Osea, no desprecio a los que son miembros comunes del clan Li ¡pero mi familia ocupa una posición especial! estamos más arriba que los demás y más abajo de la Casa de Li, de línea del Jefe! ¿tienes idea de lo que eso representa? ¡nosotros nos sentimos honrados de consagrar nuestras vidas cuidando de los hijos del Jefe! ¡morir antes que el Jefe y sus hijos es nuestro mayor orgullo!”
- “Hin Lu... ¿realmente crees eso?” –se sorprendió- “porque, eres parte de la familia ahora, te considero primo mío ¿crees que me gustaría que un primo mío muriera por mí?”
- “Shaoran: en serio, NO me ofendas. Puedo callar tus locuras y todas las cosas que has hecho esta vez ¡porque es mi deber! pero no me pidas 3 cosas: que lo disfrute, que te aplauda por ser tan cabezota y no cuidarte, y que lo vuelva a hacer. Antes de que vuelvas a exponerte así ¡por favor recuerda que tienes un Guardián cuya FORMA DE VIDA es morir por ti y evitarte pasar estas cosas!...” –suspiró- “me voy a morir de vergüenza ante Sakura, aunque ella no se entere de esto. En serio. ¡Por favor, no me des más sustos así ni me pongas en tremendo problema ante mi señora y mi esposa!”
- “Sakura es tu ¿señora?”
Hin Lu rodó los ojos en gesto de pedir paciencia a los cielos..
- “Eres mi señor, y Sakura es tu esposa: eso la hace mi señora. Y no disfruto el mentirle porque además la respeto y me dá pavor pensar lo que hubiera sufrido si te pasaba algo. ¡Por no decir que me dá pánico que mi esposa me mate!”
Shaoran contuvo la risa al gesto de auténtico temor de su leal secretario, amigo y primo, porque recordaba bien lo terroríficos que eran los enfados de Mei Ling.
- “Lamento profundamente haberte hecho pasar tan malos ratos, Hin Lu. Pero este asunto es algo que debía pasar yo mismo sin embargo, te prometo que tendré en cuenta no ponerte en un aprieto ni con Sakura, ni con tu esposa. Trataré de hacerte la vida menos complicada amigo mío.. lo prometo”
El secretario suspiró.
- “En serio Shaoran. Espero que estés pensando una buena explicación a Sakura por este viajecito porque realmente ella si que va a tener motivos para arrojarte la puerta de Li Manor en la cara si es que no le das una buena explicación. Y hasta la paciencia de Sakura podría acabarse con lo obstinado que eres en cuidar tan poco de tí mismo..”
Shaoran asintió y su amigo le puso las vitaminas en la mano, con decisión.
- “Y tómalas. No estás ya tan pálido como vampiro, pero todavía no luces del todo sano..”
- “Bien. Ahora, si ya terminaste de regañarme y de enviar ese correo electrónico, ¿nos vamos de Chipre?. Porque parece que disfrutas regañarme y no quieres regresar a Japón..”
- “¡Oh, si! ¡vámonos ya!”
El hijo de Ieran Li sonrió y se dijo a sí mismo que había sido egoísta con su pobre secretario. Ciertamente pensaba dar más que una explicación a Sakura –pensaba decirle todo lo que ahora sabía, si bien no mencionarle los riesgos que había corrido y lo mucho que había sufrido física, psicológica y hasta psíquicamente por enterarse de todo- porque más que nunca, necesitaba que ella entendiera los motivos que le habían hecho marcharse de Li Manor como lo hizo.
Amándola como la amaba..
Y habiéndola extrañado, como la había extrañado..
- “Si Sakura, vuelvo a tí... sin más demora”
Tomó su bolso de viaje y siguió a su secretario pero en ese instante su teléfono móvil sonó –en un timbre muy especial que le hizo inquietarse, porque era el timbre asignado a la STN-J** la reestructurada Policía Secreta- y la voz de Arashi Kishuu se disculpó por llamarle.. antes de decir unas frases que le dejaron mudo de asombro..
- “¡¿Que mi suegro, QUE?”-casi gritó- “¡repítalo!”
- “El doctor Fujitaka Kinomoto es un elemento que amenaza la tranquilidad y seguridad del Concilio y del Mundo. Pido permiso para disponer su ejecución. Ya tengo miembros de la STN-J cerca a él.. sólo necesito su aprobación y morirá. Lo siento, pero si me escucha, entenderá que es necesario”
- “¿¿¡¡¡ESTA LOCA???!!!”
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- “Necesariamente, debo ir a recogerte a la escuela más a menudo. No hay duda”
La amplia y satisfecha sonrisa en el rostro de Carmille provocó sólo una mirada recelosa e inquieta en la carita de Romanova, cuyos ojos rojizos miraron inquisitivamente a la mujer, casi con preocupación..
- “¡¡¿Que ha dicho?!! ¡no la quiero allí! ¡no quiero que me recoja!” –casi gritó a la defensiva, como siempre- “si hoy me subí a la limousine fué porque efectivamente el proyecto con Mihara va lento ¡pero está loca si cree que subiré al auto con Ud. si se aparece en la escuela! ¡una cosa es irme rápido porque desarrollar los nuevos prototipos para el “Angelic Layer” van más que retrasados y otra es que quiera su compañía!”
- “Lo sé querido mío, pero de no haber ido a recogerte hoy, no hubiera tenido el delicioso encuentro de esta tarde... con esa adorable personita ¿cómo dices que se llama?”
Romanova ahogó un gesto de asombro y asco.
- “Eres una porquería de persona ¡estás mas enferma de lo que yo he creído!” –espetó- “¿no eres capaz de mirar a un niño sin pensar asquerosidades?”
- “¿Celoso, mi pequeño?”
- “¡¡¡No podría sentir más asco por ti..!!”
El pequeño ruso torció el gesto y abandonó el salón con toda rapidez dirigiéndose inmediatamente a sus habitaciones, mientras Carmille miraba marchar al niño sintiéndose casi emocionada..
- “¡Está celoso!” –sonrió para sí, sintiendo que su oscura y enferma obsesión con el niño ruso era algo natural y posible de consumar en el futuro- “mi querido Gritzkorovjnail ha notado que tiene competencia. Si. Debe sentirse celoso de perder mi amor y devoción... debe tener incertidumbre sobre nuestro futuro juntos” –su mente enferma pareció satisfecha de sí misma- “pero... no puedo culparle. En realidad, es la primera vez que experimento tal tipo de atracción hacia alguien que no sea mi geniecito ruso; jamás me había pasado con nadie más” –los ojos de la mujer, brillaron- “pero ciertamente es la primera vez que contemplo unos ojos tan bellos, hermosos y puros como esos... ¿cómo era que se llamaba?: Li. Hien Li. ¡Que niño tan bello!”
Por la mente de la pérfida mujer pasó el instante en que contempló la pequeña figurita, los enormes y casi femeninos ojos verdes, la pálida tez y la suave piel del niño y se prometió a sí misma que si para volver a ver a ese pequeño debía ir a recoger a su joven pupilo todos los días, no tenía ningún problema..
Era la primera vez que contemplaba a un niño que le atrajera más que Gritzkorovjnail..
La primera vez que viera unos ojos tan limpios, un alma tan blanca..
¡Tenía que volverlo a ver!
¡Oh si!
- “Imbécil, eres insignificante ante mí” –había espetado Romanova con el desprecio brillando en sus ojos rojos antes de salir del Campus Clamp- “ni siquiera vales que pierda mi tiempo hablando contigo..”
- “¡Oye, ¿quien te crees?!” –los ojos de Hien estaban ofendidos- “¡no me importa que seas genio o no, pero vas a ir a pedirle disculpas a Nadeshiko!”
- “¿Disculpas a esa niña idiota? ¿porqué tendría que hacerlo?”
- “¡Estabas presumiendo que le rompiste su cámara fotográfica!”
Ojos rojos enfrentaron a ojos verdes..
- “No lo presumía. Hablaba para mí mismo en voz alta y si eres tan cobarde que recién ahora reúnes valor de reclamarme lo que hice a la muy tonta de tu prima..”
- “¡No lo sabía! ¡te acabo de escuchar y lo dijiste para que lo oyera!”
- “¨Pues tú y ese primo tuyo son más imbéciles de lo que creía si tuviste que escucharlo de mí para enterarte. Porque eso lo hice el primer día de escuela...”
- “¿Y todavía lo presumes?”
- “¿Desde cuando es presumir decir lo que uno hace? ¡no es que sea importante!”
Los ojos de Hien lanzaron rayos y el niño se adelantó un paso hacia el ruso, que le miraba sonriente y burlón.
- “No tienes idea de con quien te estás metiendo Li” –dijo, con su peculiar acento- “podría hacerte pedazos sin siquiera mover un dedo, pobre inútil”
- “El lunes, vas a ofrecerle una disculpa a mi prima, delante de mí. Y agradece que no le aviso a Mamoru”
- “¿En serio crees que haría eso? ¿y porqué tendría que hacerlo?”
- “¡Porque seguro la asustaste!”
- “¡Tú eres quien debería estar asustado porque si me molesto de verdad te haré polvo, niño!” –los ojos rojos del rusito empezaron a brillar, amenazadores- “no sabes nada de nada. Eres un pobre niño tonto, sin talento, que no tiene la menor idea de lo que lo rodea o de con quien se está metiendo..”
- “No te tengo miedo, Romanova”
- “Pues deberías, Li. deberías. ¿Te crees muy valiente porque eres bueno en deportes y sabes manejar una espada?” –Hien ahogó un gesto de sorpresa- “si, sé más de lo que tú te imaginas y si crees que el poder de tu papi y tu mami te puede proteger de mi, sueñas. Puedo acabar con ellos y el poderoso Concilio de Hechiceros de Oriente con sólo un movimiento de mi meñique y de hecho, lo primero que haré cuando mi poder despierte del todo será acabar con ellos, pero tú.. ¡tu! ¡eres patético!” –se carcajeó mientras el hijo de Sakura estaba atónito por las palabras del extranjero- “¡eres la cosa más ridícula y patética que voy a tener que exterminar! ¡sólo tu torpe primita es más patética que tú! ¡tú NO TIENES PODER ALGUNO! ¡¡¡eres sólo un niño común, simple, sin magia, talento o recurso alguno que siquiera pueda entretenerme!!, tal ves tus habilidades físicas puedan hacer que te creas algo, pero ante mi poder no eres más que una mosca, una pulga, nada... ¡nada!”
Hien estaba lívido. Jamás nadie se había burlado con tal crueldad de sus falta de poder mágico –Ieran siempre exigía y ordenaba, pero jamás se había burlado, sólo lamentado su falta de dones mágicos- y ahora este niño de acento extraño, ojos rojos y fama de genio le decía con toda desfachatez no sólo que sabía de sus padres y el Concilio, sinó que le restregaba en la cara que tenía grandes poderes y se burlaba a viva voz de sus carencias, humillándolo con toda crueldad..
- “¡¡¡¡Vas a pagar por esto!!”
Sin medir las consecuencias y antes de que siquiera algo así pasara por la mente de Romanova, Hien se movió con la rapidez de un relámpago y estampó su puño con toda su fuerza en la cara del ruso que se estrelló en el piso con la estupefacción primero y luego la ira pintadas en su semblante..
Hien empuñó las manos mientras los ojos rojos de Romanova brillaban con rabia. En la centésima de segundo siguiente, el niño chino supo que esta iba a ser probablemente su primer combate mágico... y el último, pero no se arrepintió de nada. Por la mirada del ruso, era obvio que iba a atacarle no con puños sinó con todo el poder de su magia y ante eso las habilidades físicas del hijo de Sakura Li eran totalmente inútiles, pero si iba a morir, iba a morir como el hijo del Jefe Supremo del Concilio de Hechiceros de Oriente y de la Líder de los Maestros de la Magia de Japón...
De frente, y sin darle la satisfacción al enemigo de ver el miedo en su mirada.
- “Al menos logré pegarle en la cara..” –pensó el niño de ojos verdes satisfecho de haber golpeado al otro.
- “¡Basura!” –espetó furioso Romanova, levantándose de un brinco- “¡haré de tu cuerpo tantos pedazos que ni siquiera tus papás podrán reconocerlos! ¡aquí y ahora mismo!”
El ruso aspiró profundamente y su cabello se agitó como movido por un inconmensurable poder que Hien no podía sentir ni ver –ni quiera el aura- pero si adivinar pero..
- “¡No te atrevas Romanova! ¡no voy a dejar que mates a quien no puede defenderse!”
La manita pequeña y pálida de Morgan Mc Nessa se cerró sobre el brazo del ruso, quien retrocedió de un salto cuando el pequeño occidental se puso ante Hien –y en medio de ambos niños- con una expresión decidida en sus ojos violetas..
- “¡¡¡Piérdete imbécil!!!”
- “No”
- “¡Mc Nessa!”
- “¡¡¡¡Sal de mi camino, imbécil!!!!”
- “Si eres hombre, pelea con los puños, como iguales ¡no uses magia!” –le retó el escocés ignorando al sorprendido niño chino- “¿o acaso tienes miedo? ¿no sabes pelear con tus propias manos que recurres a tu magia, abusivo?”
- “¡Voy a hacer que te comas tus palabras, estúpido! ¡voy a matarlos a los dos, aquí y ahora!”
Hien trataba infructuosamente de empujar al pequeño escocés de en medio y ahora miraba con inquietud alrededor, notando que los chicos de secundaria que transitaban por la salida sur del Campus Clamp –la puerta por donde se disponía a salir del colegio por haber llevado un recado a May May antes de volver a casa- no les prestaban atención porque creían que eran simplemente niños peleando, y no tenían ninguna idea que uno de ellos tenía grandes poderes y ningún escrúpulo en usarlos para matar a cualquiera que le desafiara o a algún espectador inocente..
Sea alumno, profesor o quien fuera..
Al menos no estaban en plena calle.. la calle estaba MUY lejos.
- “Sal de aquí Mc Nessa, gracias, pero ¡vete!” –pidió.
- “Eres un cobarde incapaz de pelear con tus propias manos, ruso” –replicó el escocés mientras el otro palidecía de rabia- “¡creo que sin tu magia no eres nada!”
- “¡Tú también vas a morirte!”
Una lujosa limousine ingresó por la amplia avenida y se estacionó de pronto ante los tres niños y antes que alguno pudiera reaccionar, la puerta del auto se abrió y una hermosa mujer de pelo plateado sonrió desde dentro del vehículo..
- “¡Gritzkorovjnail, querido mío! lamento la demora, pero en el ingreso al Campus se han puesto muy delicados sobre la seguridad y nos retrasamos mostrándoles nuestra identificación”
Los tres pequeños miraron a la hermosa recién llegada con sorpresa y Romanova, con algo parecido al despecho...
- “¡Eres una molestia! una inoportuna molestia” –contestó a modo de saludo- “aunque suerte para otros..”
Hien suspiró de alivio, no por su seguridad personal –el niño chino había logrado empujar a Mc Nessa detrás de él, pero el escocés insistía en colocarse en medio de los dos belicosos- sinó porque al parecer a Romanova le importaba guardar las apariencias ante esta señora, quien parecía conocerle..
Y ahora que lo pensaba, sobrevivir no le molestaba..
- “¡Oh, buenas tardes! soy Carmille Ruthwen, la tutora de Gritzkorovjnail” –los labios de la mujer se curvearon en una sonrisa mientras sus ojos recorrían las figuritas infantiles ante ella- “¿son tus amiguitos, querido?”
- “¡Oh si!.. amigos” –los ojos del ruso brillaron con malicia- “de hecho, jugaremos a los muertos la próxima vez.... pueden jurarlo”
Hien miró al ruso con desafío y Mc Nessa a su lado tenía los puños apretados, pero ante la sorpresa del niño chino, la recién llegada se arrodilló en el piso hasta poner su rostro casi a la altura de la misma carita del pequeño Li.
- “Eres..... un niño muy lindo” –los ojos de la mujer parecían extasiados ante la belleza infantil del hijo de Sakura- “¡realmente lindo!” –repitió con énfasis, casi incrédula- “es la primera vez que veo un niño con una carita tan linda como la tuya pequeño..”
Los labios de la mujer casi rozaron la naricita de Hien y el niño se sonrojó ante el cumplido, mientras se sentía confundido al tener a esta señora invadiendo su espacio personal..
- “Eh... gracias señora” –replicó avergonzado, realmente detestaba que le dijeran “lindo” o cosas parecidas- “pero, los niños no son lindos. Eso es cosa de niñas y..”
- “No me gustan las niñas” –interrumpió la mujer poniendo su dedo sobre los labios de Hien, callándolo- “pero tú eres lindo y adorable... realmente lo eres” –Carmille sonrió- “jamás había visto ojos como los tuyos..”
- “Hay... mucha gente con ojos verdes” –dudó el hijo de Sakura deseando marchar de allí cuanto antes, mientras miraba, no a esa señora de penetrantes ojos sinó a sus propios zapatos o al piso, para encubrir lo avergonzado que se sentía de que le dijera “lindo”- “pero, gracias señora..”
- “¿Como te llamas, pequeño?”
- “Hien Li”
- “¿Li?” –la mujer sonrió enigmática- “es un nombre muy bonito el que tienes, pequeño... y una cara más hermosa aún. No olvidaré tu nombre nunca”
- “Yo tampoco Li” –el ruso pareció primero perplejo y ante el interés de su tutora por Hien hizo una mueca que casi podría ser de compasión hacia el niño chino, pero el sabor salado de un hilo de sangre que le corría de por boca le hizo recordar el golpe, el reto de Li y las palabras hirientes del entrometido de Mc Nessa, así que miró al hijo de Sakura con una promesa siniestra brillando en sus ojos rojos- “ No voy a olvidar lo que pasó aquí, ténganlo por seguro. Ni a ti Li.... o a ti Mc Nessa..”
Carmille volvió la mirada al bajito escocés y leyó en esos ojos violetas algo parecido a la amenaza, por lo que se puso de pie y luego de besar la mejilla de Hien “a modo de despedida”, le sonrió al occidental antes de seguir a Griztkorovjnail al auto y marcharse ambos..
- “Aléjate de esa señora Li” –dijo el pequeño pelirrojo- “hazme caso. No me parece que sea buena persona”
- “Al menos evitó que Romanova nos matara.. porque tiene poderes ¿verdad?. Iba a hacerme picadillo, tal y como lo prometió”
- “Si. A él no le importa usar su poder contra quien sea..”
- “¿Que tan grandes son sus poderes? ¿más que los tuyos?”
- “Mira, mejor no lo busques más ¿si?. Yo mismo no entiendo bien qué es él y no creo que sea bueno que te metas en líos...”
- “Dijo que iba a matar a mis papás ¡y habló del Concilio! ¿cómo lo sabe él?”
- “No sé. Pero si yo fuera tú me alejaría de él... y de esa señora” –contestó Morgan- “ella es.... tiene un aura... rara”
- “¿Tiene magia esa señora?”
Morgan estuvo a punto de decir que había sentido algo más complejo que magia alrededor de esa mujer, pero entonces una figura masculina llegó hasta ambos niños, profundamente agitada, como si hubiera hecho una carrera..
- “¿Están bien? ¿que pasó?”
- “¡Señor Monou!” –Hien reconoció a su amigo Fuuma, con quien había charlado mucho este último mes ya que el hombre parecía tener el don de aparecer siempre que él iba solo por algún lugar- “¿que hace en el colegio?”
- “Nada especial. Sólo... pasaba por aquí y te ví hablando con ese niño..”
Hien y Morgan miraron el portón de salida Sur del Campus....
Estaba a más de 700 metros de donde estaban..
- “¿Pasó algo con ese niño?, porque vi que le golpeaste..” –insistió Fuuma.
- “¿Vio eso?” –se sorprendió Hien- “¡¿desde tan lejos?!”
- “¿Porqué no vino entonces a detener la pelea?” –intervino Morgan.
- “El personal de Seguridad del Campus no me dejaba entrar” –se lamentó Monou, que había estado desesperado por ingresar a tal extremo que se puso violento con los guardias y estos lo habían retenido en la garita de seguridad hasta que el propio Yukito Tsukishiro había autorizado su ingreso por teléfono- “¿están bien los dos?”
- “¡¿Ud. conoce a Mc Nessa?!”
- “No, pero si a sus primos... y a ellos les advertí no hablar con extraños, y lo mismo va para Uds.” –el escocés asintió recordando que Connor y Tarah habían visto a Fuuma cuando el hombre había visitado la Casona de las Druidesas por encargo del Gran Sabio y había evitado que el ruso atemorizara a ambos rubios en la puerta misma de su casa- “tengan cuidado. ¿Quien fue la persona que detuvo la pelea? no le vi la cara desde tan lejos..”
- “La tutora de Romanova..” –replicó Hien.
- “La tutora..” –repitió Fuuma, pensativo, no había visto más que a la mujer subir al vehículo pero algo no le parecía bien en eso- “bien, bueno, me alegro que no hayan peleado, eso no es nada bueno niños..”
Hien miró a su amigo con algo de suspicacia. Lo que Romanova había dicho y la llegada de Mc Nessa habían despertado su instinto y de pronto, todos los encuentros y charlas que había tenido con Fuuma ya no le parecían tan casuales. Algunas veces ese mes había sospechado de Monou, pero siempre su instinto le había dicho que detrás de aquella cara se escondía un buen hombre aunque ahora estaba confundido y algo molesto.
¿Acaso tenía cara de tonto que el señor Monou creía que no se había dado cuenta?.
- “Adiós”
- “¡Oye, espera! ¡Mc Nessa!”
Sin añadir una palabra Morgan había echado a correr al lado opuesto deseando no dar al adulto explicaciones, entonces Fuuma aprovechó para empujar al niño chino hasta la salida y acompañarlo hasta la calle cercana a su casa pero poco antes de llegar Hien le espetó de pronto..
- “¿Porque me ha estado siguiendo todo este tiempo señor Monou?. No ha sido casual que yo lo conozca, después de la segunda vez que charlamos noté que usted me ha estado siguiendo ¿porqué?” –Fuuma palideció- “Ud. sabía que Romanova tiene magia y es malo ¿no? ¿por eso me ha estado siguiendo todo este tiempo?”
El adulto asintió.
- “Lo siento pequeño Hien. No pretendía engañarte pero tampoco podía decirte, y no quería asustarte. ¿Le has dicho a tu madre de mi, de que te he estado siguiendo?”
- “No”
- “¿Porqué no?”
- “No lo sé. Pero... usted no parece una mala persona, sólo alguien muy triste” –el otro suspiró profundamente ante esas palabras- “y no quería preocupar a mamá ni a nadie. Mucho menos a mamá. Ella... está muy ocupada en el trabajo y la abuela la molesta muchísimo en casa. Y May May hace enojar a la abuela mucho, así que la casa está casi en guerra de mujeres ¡felizmente soy un hombre!. Además, sé que mi mamá extraña terriblemente a papá y sufre mucho según pasan más días y él no viene.. espero que vuelva pronto. También lo extraño”
- “Ya veo”
- “¿Usted tiene magia señor Monou?”
- “No. Pero la tuve”
- “¡¡¿Perdió su poder??!!, ¡debe sentirse terrible!” –de pronto Hien entendía porqué este señor estaba triste- “¡lo siento mucho!”
- “No, no lo sientas. Yo no me siento infeliz por ello, al contrario. Son otras cosas las que me producen pesar... pero eso no importa ahora pequeño Hien. Me alegra mucho que no hayas preocupado a tu madre, ni me hayas mencionado. Tu papá sabe que te estoy cuidando, pero creo que prefiere hablarle de mi a tu madre cuando regrese, no por teléfono o vía comunicación electrónica”
- “¡Ohhhh! ¡usted es amigo de mi papá!”
- “Bueno, sería un honor que tu padre me considerara su amigo, aunque no aspiro más que a ayudar en lo que pueda. Sólo espero que a tu madre no le desagrade saber de mi presencia..”
- “¡No se preocupe! ¿no conoce a mamá?, bueno, pero si es amigo de papá ella estará contenta de conocerle y yo le diré que usted me ha estado cuidando!”
Una gotita apareció sobre la cabeza de Fuuma. Presentía que a Sakura, la idea que el antiguo Kamui Oscuro hubiera estado vigilando a su hijo, no iba a serle muy grata; especialmente porque ella había tenido mucho cariño a Kamui Shirou..
- “Bueno. Aquí te dejo, ya se ve Li Manor. Ten cuidado Hien” –le dijo a modo de despedida- “y espera a que tu padre hable a tu madre de mí, antes de mencionarme... por favor”
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- “La forma en la que me mira, no ha cambiado”
- “No me sorprende. Supongo que desde adolescente tenía la mirada de un psicótico”
Touya Kinomoto frunció el ceño mientras sobre las cabezas de Nadeshiko, Megumi, Tomoyo, Byakko y Kerberos aparecía una gruesa gota de sudor ante el comentario mañanero de Sonomi..
Mamoru, por su parte, estaba muy ocupado con su desayuno, aquel domingo. Además, su abuela siempre llamaba a su padre cosas como “psicótico” “pervertido” o algo así.
Algún día se acordaría de revisar por internet lo que significaban..
- “Tal vez puedo tener una mirada penetrante pero sigue siendo la misma” –espetó el médico- “no como otras personas, que luego de pasar tantas veces por el bisturí de un cirujano plástico ya no deben estar seguras ni de su aspecto...”
- “Con el aspecto de neanderthal que tienes, deberías pensar en cirugía..”
- “Supongo que Ud. es la indicada para recomendar algo así, considerando las veces que se las ha hecho..”
Los niños miraban a su padre y su abuela lanzarse frases moviendo la cabeza de un lado a otro, como si observaran un reñido partido de tenis, mientras la gota –y una sonrisa- crecían sobre el rostro de Megumi, la niñera.
- “Etto.. mamá” –interrumpió Tomoyo, dulcemente, sabiendo que si no hacía algo esos dos iban a convertir el pacífico domingo en un campo bélico- “¿no te comenté que durante el último paquete enviado por papá, también envió algo para ti? ¿porqué no vienes conmigo a buscarlo al ático y lo abrimos?”
Un segundo de silencio..
Touya y Sonomi tenían la boca abierta de la sorpresa, si bien sus expresiones eran muy diferentes. La empresaria luchaba con disimular el sonrojo de sus mejillas y el médico lucía francamente estupefacto..
- “¡¡¿Papá le envió algo?!! ¡¿porqué no me lo dijiste?!”
- “Porque era para mamá. Por eso lo guardé en el ático” –sonrió la joven de ojos azules- “¿lo vemos después de desayunar?”
Sonomi asintió en silencio hundiendo su rostro en la taza de té, mientras Touya lanzaba una mirada inquisitiva sobre la faz de su suegra..
- “Yo.. esperaré a Mirielita en la sala” –murmuró Kerberos mientras la tensión existente entre Sonomi y Touya era más que evidente.
- “¡Voy contigo Kerberos!” –replicó Byakko.
Ambos guardianes suspiraron de alivio al encontrarse finalmente lejos del campo de batalla y Kerberos pensó que había aceptado el pasar la noche con los Kinomoto sin pensar mucho en las consecuencias. A la vista de su preparación a su Primera Comunión –una ceremonia católica infantil- Miriel le había sugerido como primera opción la casa Tsukishiro pero al simpático peluche la sola idea de pasar una noche con las hormonas de Tao y la gélida seriedad de Rei le había espantado, así que Nadeshiko había ofrecido su casa, donde Byakko podría atender a su amigo guardián y la Bestia del Sol había aceptado sin pensar en nada más.
Pero había olvidado que el temperamento de Touya Kinomoto le seguía poniendo nervioso y peor aún porque el médico no pareció nada entusiasmado con su repentina visita; afortunadamente para Kerberos, Tomoyo seguía siendo la misma chica adorable e inteligente, al punto tal que el pasmado guardián estaba más que nunca, lleno de profundo respeto hacia la hermosa diseñadora de ojos azules al ver que era capaz de manejar el difícil carácter de Kinomoto con una facilidad que a él le parecía imposible..
Y peor aún, la señora Sonomi estaba también de visita en la casa, así que las batallas verbales ponían a Kero algo aprehensivo especialmente considerando el volátil carácter de esos dos, y aunque todavía estaba sorprendido de saber que Sonomi jamás había ignorado los peculiares dones espirituales de su sobrino-yerno y su nieto Mamoru, a Kero aún le parecía algo extraño que la mamá de Tomoyo estuviera enterada de la existencia de él, Byakko y las cards.
- “Ese sujeto no cambiará ni ahora ni nunca” –respiró el guardián algo nervioso- “no sé como es que la dulce Tomoyo puede lidiar con él todo el tiempo..”
- “¡Oh, ella y el doctor están locos el uno por el otro!” –Byakko se encogió de hombros, porque a ella también le parecía algo inexplicable la forma en que dos personas tan opuestas pudieran ser una pareja- “a mí también me parece algo raro, pero supongo que eso hace la vida en esta casa algo divertido” –rió- “por cierto, ¿no es lo mismo en la casa de tu card captor?”
- “Bueno... más o menos, creo yo. Eriol es un pillo y Yoko es muy serena y gentil” –se encogió de hombros- “supongo que los humanos tienden a complementarse. Creo”
- “Si” –razonó Byakko- “yo también pienso igual. Aunque me gustaría saber bien como es la vida cotidiana de mi Señor Creador y de tu antigua Card Master”
- “Bueno, cuando Spinel empiece a hacer su trabajo lo sabremos. Pero ni aunque pasen mil años acabaré de aceptar que ese mocoso sea digno de Sakurita ¡no señor!”
- “¡Oye! ¡no hables así de mi Creador!”
- “¡Yo hablo como me da la gana!”
- “Shaoran Li merece respeto” –la voz fría de Ieran dió por terminada la conversación en esa mañana de domingo en Li Manor, y abandonó la habitación con paso majestuoso mientras Mei Ling y May May suspiraron de alivio.
- “Voy a matar al idiota que tengo por marido”-bufó la siempre animada Mei Ling luego del primer instante de calma- “el muy cabeza de chorlito me dijo ayer, muy temprano, que AYER iban a llegar aquí.. ¡Ayer! ¡ayer!.. y ya son casi las 10 de la mañana y ¡no están aquí!”
- “No grites tan alto tía Mei. Sakurita va a oírte..”
- “¡Felizmente no le dijimos nada a Sakura o a Hien!”
- “Bueno, queríamos que fuera una sorpresa, aunque las sorprendidas fuimos nosotras. ¿No te habrás confundido?”
- “¡Que no me he confundido!, Hin Lu dijo clarito: “en menos de 6 horas estamos allá” y YA HA PASADO MAS DE 20 HORAS! ¡20 horas!” –Mei Ling estaba indignada- “me pregunto si pasar tanto tiempo con Shaoran no empieza a perjudicar a mi pobre esposo ¡ya se me está volviendo mentiroso!”
- “Shaoran no es mentiroso, tía Mei..”
- “No, mi primo lo que es, es idiota” –regonzó la mujer- “pero eso no quita que es necesario que estén aquí May May. Ya viste que Ayer por la tarde Wei ha empeorado y Sakura no se ha apartado de su lado.. tampoco Hien, desde que volvió del colegio está allí”
- “Pero Shaoran no lo sabe tía Mei..”
- “¡Si ya estuviera aquí lo sabría!”
May May suspiró inquieta. La condición de Wei había sido siempre delicada pero desde la partida de Shaoran, el anciano había puesto lo mejor de su parte en disimular sus dolencias ante Sakura y Hien y en cambio, había sido una especie de confidente, amigo -o lo que May May llamaba “paño de lágrimas”- para la antigua card captor hablándole incesantemente de la más tierna niñez de Shaoran y de sus años de adolescencia; dando a la joven esposa una perspectiva muy personal de la vida del jefe del Clan Li y emocionando a la vez al pequeño Hien, cuyos ojos verdes siempre buscaban el consuelo y el apoyo del anciano servidor que tan bien le relataba pasajes de la vida del padre que tanto extrañaba. Pero May May había notado que al igual que a la joven esposa e hijo del Jefe del Clan, al anciano le afectaba la peculiar situación familiar de los Li. Hien podía ignorarlo y sólo saber que su padre estaba de viaje pero May May estaba segura que lo que quiera que hubiera pasado entre los esposos Li, Wei lo sabía y habiendo criado a Shaoran casi desde que nació, el anciano estaba no menos preocupado por la prolongada ausencia del joven jefe.
Desgraciadamente, la tarde anterior había tenido un enfriamiento y Sakura se había asustado ante su palidez, permaneciendo a su lado toda la noche. Hien había hecho lo mismo pese a la desaprobación de Ieran Li aunque May May intuía que lo que Ieran desaprobaba no era el hecho que Sakura y su hijo descuidaran su salud al permanecer despiertos cuidando del anciano –siendo que Wei tenía un equipo calificado de médicos a su lado- sinó que la orgullosa dama se sentía celosa.
- “Todo es culpa suya” –regonzó la muchacha, poniendo más y más detergente a la lavadora, despotricando contra su castigo ante su ultima mala calificación, como era, lavar su propia ropa- “si se comportara como una dulce abuelita, Hien la querría y no le temería tanto como le teme. Y a Sakura lo único que siempre le ha hecho la abuelita Ieran es ponerle la vida más y más difícil ¿por que le sorprende que ambos se refugien en Wei?. En realidad él ha sido más cercano a Shaoran que la abuelita Ieran les adora tanto como adora a Shaoran ¡que abuela tan cabezota!”
El ruido extraño de la lavadora descomponiéndose sacó a May May de sus cavilaciones..
- “¡Problemas, problemas, problemas!!” –pensó la muchacha, sintiéndose inquieta de pronto- “sólo espero que las cosas no empeoren por ningún lado... aunque ¿realmente algo podría empeorar aquí?, hmm.. no lo sé, pero tampoco sé porque de pronto me siento tan preocupada. Como si alguien que quiero mucho estuviera sufriendo.. y he tenido esta sensación desde anoche.. no sé por qué”
La nueva encarnación de Ruby Moon pareció pensativa, pero es que la joven ignoraba lo que había ocurrido en la Embajada británica la noche anterior..
- “¡¡¡¡¿Cómo, estas segura?!!!”
- “¿Ahora entiendes porqué tuve que estar todo el día fuera?”
La voz de Yoko expresaba total y absoluta perplejidad mientras se sentaba en el cómodo sillón de orejas y sobre el regazo de su esposo, que desde que escuchó sus primeras palabras estaba más pálido que un muerto.
- “Pobre muchacha” –murmuró aún perpleja- “temo que la hayan violado. Lo peor es que esta encinta y afirma no saber cómo.. o quien es el padre de la criatura. Al menos eso me aseguró esta mañana, cuando me enteré" –suspiró profundamente, muy inquieta y triste- “el psiquiatra dijo que el trauma podría ocasionar efectos insospechados, pero hay cosas que una no puede tolerar... y”
La mente de Eriol era un caos. La “espada” imaginaria que sentía que pendía sobre su felicidad había caído sobre su cabeza y sus sienes estallaban ante la súbita noticia mientras el escalofrío sufría lentamente por su espina dorsal y en medio de su confusión, una palabra se filtraba en su mente..
- “¡Un momento! ¿psiquiatra?”
- “Si” –apuntó Yoko con inocencia y mirando el demudado rostro de su esposo sin comprender porqué estaba tan pálido- “cuando Elaine me llamó llorando y diciéndome lo que te cuento, yo misma no supe que hacer, decir.. o como ayudarla. Sé que ella trabaja ya en otra dependencia pero fué una chica muy eficiente conmigo y ante algo así, tenía que hacer algo. Así que la acompañé al ginecólogo que le diagnosticó el embarazo y el doctor me lo confirmó” –Eriol sintió como si un abismo se hubiera abierto a sus pies pero no pudo decir una palabra- “tiene aproximadamente un mes y el médico nos recomendó, para un caso como el de ella... pues ir a ver a un psiquiatra”
- “¿Porqué un psiquiatra?”
- “Elaine jura que no ha tenido novio desde antes de trabajar en la embajada, y que no ha salido con alguien así que ignora quien es el padre de su bebé, por ello el médico pensó (y yo también) que ella debe haber sufrido una violación” –si el inglés hubiera podido se hubiera reído con sarcasmo ante lo irónico que resultaban las palabras de su esposa- “Quizá fué narcotizada o su mente rechazó el trauma, olvidándolo. Así que la única forma de hacerla recordar era una consulta con un psiquiatra y una sesión de hipnosis. ¿Sabes?” –añadió pensativa- “quizá sea mejor lo que hiciste hoy por papá. Iremos a visitarle el lunes y pediré que le hagan una hipnosis o algo... siendo los médicos del nosocomio hechiceros.. no habrá temor que papá revele algo inapropiado. Tomaste la mejor decisión, gracias”
Ahora si que Eriol ya no estaba pálido.. apenas podía recordar como respirar.
- “Pero volviendo a Elaine, por eso me pasé todo el día con ella” –Yoko estaba seria y algo hermética- “y debo decirte que ha sido muy difícil. Yo pensé en llamar a Yukito para que nos recomendara a alguien o la viera el mismo si era posible, pero el médico nos envió con un psiquiatra y las cosas salieron.... peor”
El inglés ni siquiera podía tragar saliva, mientras el ceño de Yoko se fruncía y sus manos se empuñaban de indignación..
- “Cuando salió de la regresión y pude ver a Elaine estaba llorando más que antes y me dijo delante del doctor mismo .. ¿sabes lo que me dijo? ¡¡¡¡¿sabes lo que me dijo?!!!” –la voz de Yoko estaba en medio de la estupefacción y la decepción- “me dijo.. dijo.. “¡dijo que tu ingresaste a su departamento una vez! ¡y que el niño era tuyo! ¡tuyo! ¿puedes creer tamaña estupidez, locura o lo que fuera?” –Eriol sentía que temblaba de pies a cabeza- “¡oh, yo no sabía que decir y la abofeteé con todas mis fuerzas!” –la joven se recostó sobre el pecho de Eriol- “¡no puedes imaginar lo mal que me sentí por escuchar tamaño disparate!. El doctor dice que ella debe estar confundida pero yo no pude soportar tantas cosas que inventaba, así que la despedí”
Ante el silencio, los ojos grises se volvieron hacia su esposo y leyeron en aquellas pupilas azules algo que ella interpretó como desaprobación, por lo que continuó:
- “Ya veo que te horroriza que lo hiciera ¡estando como está la pobre chica!, porque el doctor dice que debe estar algo trastornada, pero ¡¡¡no pude evitarlo!!!” –suspiró de nuevo- “le tengo mucha lástima a ella y su bebé. Iré a verles mañana y creo que pagaré el tratamiento de Elaine. Supongo que un trauma como el que ha sufrido debe haberle afectado.... debo entender, lo sé”
Los ojos azules escrutaron el rostro femenino con un temor que dió paso al asombro, porque ni por una fracción de segundo la joven china había puesto en duda la afirmación de Elaine; y Eriol sentía que se ahogaba en un mar de culpa y desesperación.
Esa chica estaba encinta ¡se lo había dicho a Yoko y ella no había dudado de calificarla de mentirosa ni por un instante! ¡ni por un segundo siquiera! ¿que iba a hacer ahora??.
Su mente estaba totalmente confundida y de pronto sentía que estaba total e irremisiblemente perdido..
Esa mujer estaba encinta...
La desesperación subía lentamente por la garganta del joven hijo de Hajime Hiragizawa
Era como si de pronto todo su mundo se hubiera puesto de cabeza y él no tenía la menor idea de si estaba arriba o abajo, vivo o muerto..
- “¿Eriol que te pasa? ¿te ha ofendido lo que ella dijo?” –se inquietó la joven- “es sólo una mentira de una chica con problemas... ¡no lo tomes en serio!. Yo misma me molesté mucho, pero mientras venía, pensaba que debió estar muy desesperada para inventar algo así..”
La inoportuna llegada de uno de los mayordomos anunció que los de seguridad querían hacer una consulta telefónica a Yoko y la joven salió de la biblioteca unos instantes, dejando que Eriol procesara algo tan insólito a solas.
- “¿Que sucede Coronel?”
- “Lamento la molestia, milady” –dijo el oficial responsable de la seguridad de la Embajada- “pero, hace minutos ingresó a la embajada y por la parte de atrás, la señorita Elaine Stranford” –Yoko quedó atónita- “sé que ella ha trabajado aquí y por eso no le negamos el ingreso, pero su desplazamiento según las cámaras de video es por las entradas de emergencia. Y nos parece sinceramente sospechoso. Casi como si quisiera ingresar furtivamente o como lo haría un ladrón. ¿Forma parte aún de la Embajada?, porque si milady desea, puedo destacar a algunos oficiales a que la busquen y la obliguen a abandonar las instalaciones”
- “Yo... gracias por el aviso, Coronel. Yo misma acompañaré a Elaine a la salida, y no se preocupe... ella.. aún es parte de la Embajada, pero no debe permitirle el ingreso a menos que sea con MI autorización en el futuro”
- “Si milady”
Al colgar el auricular Yoko se sintió nerviosa e inquieta. Como si una diminuta nubecilla apareciera sobre el sol del horizonte que alumbraba su vida, como el preámbulo de una tormenta. Y de pronto tuvo miedo. Un miedo horrible e inexplicable que le hizo ir corriendo a buscar los brazos de su esposo y decirse a sí misma que todo estaba bien y que iban a ayudar a una persona desesperada y necesitada, pero que no tenía nada que ver con ellos..
¡Nada!
- “Quiero que salgas de mi casa en este mismo instante...”
- “¡¡Sabes bien que es tuyo!!” –reclamaba Elaine, mientras Eriol estaba sudando- “¡¡no puedes ser tan cobarde!!, ¡no puedes!”
- “¡No niego mi culpa!” –Eriol tomó el brazo de la mujer, mientras su corazón latía apresuradamente en su pecho por la angustia- “pero Yoko va a regresar.. ¡y no es el lugar para hablar!”
- “¿Tienes miedo?”
- “Me das asco”
Elaine se adelantó buscando besar al inglés y Eriol la soltó como si le quemase, mientras retrocedió un paso. En su mente sólo estaba ¡Yoko está en casa! ¡debe irse! pero Elaine se adelantó y lanzó un puñetazo sobre el escritorio, mientras el inglés la miraba con los ojos azules más brillantes que brasas...
- “¡Es tuyo!” –gritó la mujer- “¿acaso vas a negarlo?? ¿vas a dejarlo abandonado?”
- “No lo negaré si puedo estar seguro que sea mío” –Eriol explotó, no era cobarde ni iba a hacer una barbaridad como abandonar a un inocente.. en caso que fuera suyo, claro. Porque ¡conocía bien a Elaine y era todo menos una mujer virtuosa o escrupulosa! y eso se lo recordó- “¡tú sabes muy bien que lo que pasó fué un accidente!!”
- “¿Accidente?”
- “Vete de una vez..”
Elaine notó con regocijo con el rabillo del ojo un imperceptible movimiento en la puerta y jugó su última carta para conseguir a Eriol. Sabia que era ahora o nunca, y estaba decidida a llegar hasta el final por conseguir lo que deseaba. Por lo que empezó a llorar y sollozó acongojadamente, con un tono de víctima:
- ¡¡¡Entonces por eso borraste mi memoria!!!” –Eriol ahogó un gesto de sorpresa al notar que ella sabía bien lo que había hecho ¡no era posible saberlo con una hipnosis!- “¡me sacaste de la Embajada cuando te hartaste de mi y bien que he sido tu amante desde que empecé a trabajar aquí!!” –el inglés la miró alucinado mientras escuchaba aquella infamia de parte de la muchacha- “¡te hartaste de mí y me borraste la memoria para sacarme de tu vida pero no puedes negar al bebé!! ¡¡dijiste que me amabas, hace un mes en mi casa me dijiste que no la soportabas!!”
Los ojos de Eriol casi se dilataron de asombro.. ¡¡¡¿estaba realmente loca?!! ¡nunca fue su amante, ella le había tendido una trampa y hace un mes lo que pasó fue en...!!!
Los ojos azules centellearon de pronto..
- “¡¡¿QUIEN DEMONIOS ERES???!!” –reclamó retorciendo el brazo de la mujer, lleno de ira- “¡todo es una mentira y la única vez que te toqué fué un accidente y fué en un hotel!! ¡nunca fui a tu casa!! ¿QUIEN DEMONIOS ERES?”
La muchacha palideció por un instante y tragó saliva, asustada por su error pero reaccionó rápido volviendo su mirada hacia la puerta y murmurando con una sonrisita de triunfo:
- “¿Ya me cree Milady?"
La puerta se abrió lentamente y los ojos incrédulamente horrorizados de Yoko y su figura temblorosa aparecieron, mientras la joven lady contenía sus ganas de gritar, cubriendo su boca con las manos. Eriol retrocedió como si todo de pronto diera vueltas ante él. Aquellas palabras, pronunciadas en voz baja, hicieron que los nervios de los presentes parecieran vibrar cual si hubieran sonado fuertes como el trueno. La sangre del hechicero inglés pareció agolparse sobre su cabeza de un modo tal como el fuego o el hielo no hubieran sido capaces de producir y Eriol no pensó nada. Sólo sintió. Yoko contempló a su esposo y los ojos azules le devolvieron la mirada. Pero la mirada azul era fija y dura, en actitud de desafiar al mundo entero y antes que la joven lady o Elaine pudieran reaccionar, sin hablar, sin sonreír, sin indicio alguno de duda, ciñó el fino talle de su esposa con la mano y la atrajo hacia sí.
- “Yoko es mi esposa, la mujer que amo, la madre de mi hija” –los ojos azules se volvieron hacia Elaine, que estaba pálida y temblando de rabia- “lo único que me importa en este mundo y tú..”
- “¡¡Soy tu amante!!” –espetó la chica, con los ojos como puñales- “la mujer que te ama, la mujer que es tu amante..”
- “¡¡Pruébalo o vete al infierno..!!”
- “Estoy enamorada de ti... “
- “Muérete. No eres mi amante. Nunca lo has sido”
- “¡Tengo pruebas de eso! ¡¡Estoy esperando un hijo tuyo! Estoy encinta de un mes. Puedo mostrarte el diagnóstico del médico y Lady Yoko puede decirte que es verdad. Y si esperamos a que el bebé nazca seguro que nacerá con el cabello oscuro y los ojos azules.... he sido tu amante desde que trabajo aquí ¿te sorprende que esté encinta?” –la chica miró el rostro blanco de Yoko con una mueca cínica y cruel, como gozándose del dolor y el shock en los ojos grises- “¿quien merece la bofetada que me dió? ¡¡él me ama, me ama y voy a darle un hijo!!”
Ante tamaña aseveración Eriol rechinó los dientes y experimentó un estremecimiento convulsivo, una sombría luz brilló en sus ojos, la sangre afluyó a sus morenas mejillas y su fuerte brazo se distendió. Hubiera podido aplastar a aquella muchacha infame de un solo golpe, sin la menor duda y era cosa de una milésima de segundos que lo hiciera pero Yoko sólo se cubrió el rostro con las manos murmurando «¡Dios mío!», y la furia de Eriol se desvaneció.
- “Maldita seas, que la vida te cobre esta infamia” –dijo apretando los dientes- “me tendiste una trampa en la que caí como un imbécil, pero toda tú eres una mentira”
- “Espero un hijo tuyo. ¿Puedes negarlo?”
Una horrible sonrisa contrajo la boca de Eriol al contestar:
- “No. Pero es lo único cierto que has dicho. Eres despreciable. Escupes hoy todo tu veneno con el único fin de destruir mi vida, esa es la verdad: Una trampa, una estupidez y una consecuencia que no negaré. Ambos sabemos que todo lo demás es mentira pero supongo que no importa ya. ¿Feliz con la escena?” –espetó fiero mientras la pelirroja estaba pasmada- “Sobra entrar en más explicaciones. Esta muchacha, Elaine, es mi esposa, mi vida, la parte más limpia y pura de mi alma” –agregó mirando a Yoko, cuya cintura su brazo aún ceñía- “Jamás será mancillada por mis errores, miedos y tu despreciable manipulación. Ella es la que deseo tener a mi lado hasta el último instante de mi vida, la misma que es capaz de permanecer grave y silenciosa ante todas tus gesticulaciones de demonio. Una mujer como jamás podrás ser en toda tu vida. Y ahora largo de aquí, largo de mi casa..”
La pelirroja se tambaleó como si hubiera recibido un golpe mortal pero frunció el ceño y antes de salir de la biblioteca se adelantó separando a ambos esposos y abandonó el lugar con la furia y la rabia pintada en sus facciones mientras Yoko quedaba allí, de pie y sin movimiento. Eriol cubrió su rostro con las manos y respiró agitadamente.
La espada había caído, su traición, develada.. la cortina de secretos corrida y la mujer que había destruido su vida se había revelado como alguien mucho más complejo que una arribista.
¿Quien era Elaine en realidad?
Pero eso no le importaba. Eriol sólo sentía los latidos de su corazón en sus oídos, casi como si estallase y no se atrevía a mirar a Yoko. Se sentía tan sucio, indigno, tan vil que de pronto la cara le pesaba como plomo pero tras unos segundos, los pasitos apresurados y el sonido de la puerta de la biblioteca al cerrarse, le hicieron entender que la joven china había corrido hacia su habitación y el inglés se desplomó sobre su sillón favorito deseando la muerte con una intensidad desconocida para él. Porque la verdad era una sola. Amaba sólo a Yoko, su universo era ella.. y nadie más. Hay cosas en la vida que eran sólo para dos y Yoko era ese otro pedazo de sí mismo, por eso mismo la mentira que se había revelado era realmente incompatible en sus vidas..
Y eso la hacía más atroz.
Por su parte, Yoko se dejó caer sobre su lecho matrimonial sintiéndose tremendamente desorientada. La verdad era que se sentía exhausta y febril. Todo era confuso y extraño.
Ahora comenzaba a sentir. Hasta entonces había visto, oído y actuado, pero ahora sentía y pensaba al fin. Las imágenes pasaban por su cabeza como una película lenta y dolorosa y sólo entonces empezó a entender lo que había pasado. Lo que significaba. Lo que no había sido capaz de entender ni aún estando presente, porque toda la discusión se había desarrollado ante ella y sólo había sido un testigo mudo y atónito que no entendía nada, nada más que una cosa..
Elaine esperaba un hijo de Eriol.
Y ante la revelación, la muchacha sintió que el mundo, su mundo, se había desplomado. Estaba allí en su habitación, sobre su lecho. El mismo lecho que había compartido con el hombre que amaba, el hombre que la había hecho novia, esposa, amante, amiga, compañera y cómplice de sus secretos, sus sueños y sus anhelos. El mismo hombre al que le dió su primer beso, el único hombre al que ella había amado, al que se había entregado tantas veces sin reserva alguna, el mismo al que le había obsequiado con una hija..
Y ahora otra mujer esperaba su hijo.
- “Alguien llena mi lugar... otra mujer tomó mi lugar” –pensó llena de dolor.
Aún no lo podía creer. Jamás había creído que viviría algo así en su vida, de modo que se sentía tan desorientada y confusa que no podía pensar en nada. Nada. Sola en la habitación donde había sido tan feliz hasta escasas horas, se contempló a si misma en el espejo que le mostró la imagen que ya conocía.. su tez palidísima, los enormes ojos grises y el largo cabello ondeado.
Externamente, era como si nada hubiera pasado pero ¿qué era de la Yoko Hiragizawa de la víspera?.
Hasta hace unas horas, Yoko Hiragizawa era una mujer llena de dulces anhelos, una joven segura de que su vida descansaba bajo la única norma que valía para ella. el amor de Eriol. Desde el mismo instante que él le había pedido matrimonio todas sus acciones, todo lo que había hecho había tenido un único objetivo: hacerlo feliz. Sus estudios, su dedicación familiar, profesional, todo lo que hacía desde que abría los ojos al despertar, respondía principalmente al deseo de ser digna de ser su esposa. De ser una mujer de la que él pudiera sentirse orgulloso de llevar de su brazo y que su hijita fuera feliz o que Tao se sintiera un chico realizado y seguro en su vida. Amaba a su familia, pero el pilar de todo era el amor que ella creía que compartía con Eriol. De repente se encontraba que había estado viviendo una mentira y se sentía una vez más una muchacha desamparada y sola, con una vida gris, llena de desoladas perspectivas ante ella. Sus esperanzas y anhelos habían muerto de repente y su amor, aquel sentimiento que Eriol había despertado en ella estaba en el fondo de su corazón, carcomido por la angustia y la desesperanza, hundido en la desesperación y agonizante de dolor. Ya no podía buscar el brazo de su esposo ni encontrar calor en su pecho porque su fé y confianza en él estaban totalmente destruidas. El nunca volvería a ser para ella lo que había sido, porque había destruido por sí mismo lo que habían construido. No deseaba increparle ni quería reprocharle su traición, pero repentinamente se sentía minúscula, ridícula, estúpida y absurdamente tonta. Sus temores, esos mismos que había sentido antes de casarse –vivir felizmente y despertar de un sueño- habían cobrado de pronto vida y la arrojaban a una realidad de pesadilla que hubiera creído imposible horas atrás. Las horribles burlas que había soportado por años de parte de Alice Birminghann y los cuchicheos de Lady Regina danzaron a su alrededor, burlones e hirientes y en su miseria espiritual creyó que tenían razón. ¿Cómo pudo pensar que eso iba a durar hasta el fin de sus días?, era imposible, a su juicio, que todo hubiera sido real!. ¡Oh, qué ciega había estado! ¡Qué ingenua y ridícula se sentía!
Pero las horas pasaron, lentas y dolorosas y la joven hubo de enfrentar la pregunta apremiante de lo que iba a hacer. Su razón y su corazón se cruzaron en una batalla cruel, pero su corazón estaba ya herido de muerte por la persona que amaba y poco pudo hacer ante la razón.
- “Lo peor no es que haya dejado de ser la crédula chica que Eriol desposó. Este brusco despertar del más bello sueño, este hallar que cuanto imaginara era falso y vano, puedo soportarlo por horroroso que sea. Pero la idea de una vida lejos de él me es, resuelta, indudable y enteramente imposible. No puedo hacerlo”
Una voz interior le objetaba que sí podía y debía hacerlo. La conciencia y el dolor, inexorables, asieron el amor por el cuello, lo vituperaron y lo pisotearon bajo sus pies.
- “Piensa en ese inocente bebé que viene en camino” –le dijo- “no puedes negarle el derecho de tener a su padre, de disfrutarlo, de sentir su protección..”
- “¿Y que hay de mi hija?” –gimió.
- “Tu hija nunca perderá a su padre. Solo tú has perdido. Tu sola debes arrancar, si es necesario, tu ojo derecho y cortar tu propia mano. Sólo tu corazón debe pagar por esto”
Se incorporó, aterrorizada de aquella soledad en la que oía pronunciar tan despiadado juicio y del silencio que llenaba aquella inexorable voz de la conciencia pero al ponerse en pie sintió que todo daba vueltas a su alrededor. No sólo estaba agotada por la excitación, sino extenuada, ya que no había comido ni bebido nada en todo el día y había permanecido despierta toda la noche. Desde las ventanas se filtraba la luz del sol. Ya amanecía, así que aún algo aturdida salió con lentitud de los aposentos, pero apenas abrió la puerta tropezó con un obstáculo y estuvo a punto de caer. Se hubiera dado con la cabeza en el piso porque se sentía débil y mareada, pero un brazo vigoroso la sujetó.
Eriol, sentado en una silla, se hallaba ante el umbral de la habitación.
- “Al fin sales” -dijo- “Llevo toda la noche que espero y escucho. Pero no he sentido un movimiento, ni un solo sollozo. ¡Cinco minutos más de esta espera intolerable y habría forzado la puerta de mi propia habitación como un ladrón!” –gimió apasionadamente- “Yoko, preferiría que me abofetearas con fuerza, que tus puños golpearan mi pecho.. pero no lloras. Estás pálida como una muerta y tus ojos hinchados y ojerosos, aunque hay en ellos huellas de lágrimas. Has llorado en silencio, sin siquiera sollozar. ¿Porqué no me reprochas? ¿no se te ocurre nada ofensivo que decirme?, me contemplas en silencio pero veo el dolor en tus ojos. Por amor al Cielo, no quise herirte, Yoko. Quisiera ahora mismo poder borrar todo lo que hice, pero no puedo. ¿No entiendes que esta noche he anhelado morir mil veces por cada lágrima que has derramado por mi culpa? ¡oh Yoko! ¿no me perdonarás nunca?”
La muchacha alzó su mirada y se encontró perdida en aquellos profundos y maravillosos ojos azules llenos de desesperación, remordimiento, miedo y amor. Y no pudo odiarlo. Había tan profundo remordimiento en sus ojos, tan sincera dolor en su acento y, sobre todo, tan inalterable amor en ambos que no pudo más que perderse en la mirada que amaba inalterablemente pese a la traición, mientras amargas lágrimas se deslizaban por sus pálidas mejillas.
- “¿Sabes que soy un canalla, Yoko?” –murmuró Eriol, tras un largo silencio, comprendiendo que joven estaba demasiado devastada para insultarle.
- “Sí”.
- “Dímelo, entonces. Con dureza, como lo merezco, no te calles nada por favor”
- “No puedo. Me siento muy enferma y cansada. Tengo sed...”
El emitió un profundo suspiro y tomándola en sus brazos descendieron las amplias escaleras. Yoko estaba tan aturdida que no notó en un principio a donde se dirigían. Sólo cuando se encontró ante el estimulante calor del fuego entendió que estaban en la pequeña cocina familiar que solían usar los fines de semana para cocinar –cuando daban libre al servicio- y los recuerdos de las mañanas familiares le parecieron increíblemente lejanos, pese a que apenas si había pasado menos de seis días desde la última vez que estuvieron allí. Ajeno a sus pensamientos Eriol la había depositado sobre una silla y le sirvió una taza de té porque estaba realmente angustiado. El día estaba cálido, pero Yoko no sólo parecía una muerta con aquella palidez tan espantosa sinó que sus manos estaban absolutamente congeladas, casi azules.
La muchacha bebió el té mecánicamente pero se negó a probar algo sólido y aunque el té pareció sacarla de aquel estado de estupefacción en que se hallaba, a Eriol le seguía pareciendo tremendamente frágil esa mañana y se asustó, así que la tomó en brazos otra vez –pese a sus protestas- y cargó su menuda figura de regreso a la habitación.
Yoko se apretó la cabeza con las manos al sentirse sentada en el lecho. Porque volvió a pensar, a sentir el dolor y la conciencia de la traición la hirió como una espada atravesando su pecho. Sintió que todo era una parodia. Ella en el lecho y él sentado a su lado, acariciando sus cabellos...
Deseó morir con loca intensidad y al no poder seguir soportando su mirada cerró los ojos..
- “¿Cómo te sientes ahora Yoko?”
- “Mucho mejor”.
- “¿Segura que no quieres comer nada?. No cenamos anoche”
- “No”
La mano masculina acarició sus mejillas con suavidad y ella abrió los ojos. El la miró fijamente por unos segundos que a ella le parecieron eternos antes que, súbitamente se inclinara hacia ella para besarla.
La joven apartó el rostro..
Eriol apretó los puños hasta clavarse las uñas en la piel.
- “¿No toleras ya mis besos Yoko?” –murmuró lleno de dolor- “Dilo, por favor. Dilo antes de que enloquezca. Sé que no lo haces porque te faltan las fuerzas, porque no te acostumbras a la idea de acusarme e insultarme y porque estas a punto de llorar. Sé que no quieres sollozar, hacer una escena, pero necesito oírte aunque sea para decir que me odias, aunque sea para decir que soy despreciable....”
- “Eriol, por favor..” –replicó la chica con entrecortada voz.
- “¿Te parezco cínico?. Dilo. Sé que las palabras... que no hay nada que pueda decirte para que me creas, pero cometí un error y no me importa pedirte perdón de rodillas el resto de mi vida” –La muchacha quedó atónita al verlo arrodillarse ante el lecho- “Se que te he mentido... pero no quise herirte, te lo juro por la vida de nuestra hija, te lo imploro, perdón. Sé que te fallé, ¡¡pero estaba loco, estaba loco y nunca quise cometer tal disparate!. ¡No te estoy mintiendo al decirte que me odié a mi mismo cuando lo hice! ¡pero no puedo retroceder el tiempo!!. No te dije nada por temor a perderte...” –besó las manos heladas de la chica- “por favor, por favor.. sé que no tengo derecho a decírtelo pero te amo, nunca he dejado de amarte..”
- “Eriol, basta por favor.. ¡levántate y no sigas! ¡no soy una santa o algo parecido!”
El se sentó en el lecho junto a ella y la tomó por la barbilla con suavidad..
- “Eres mi ángel Yoko, eres mi ángel, mi niña inocente a la que hice mujer”
- “Basta. No sigas” –los ojos grises estaban llenos de lágrimas al murmurar- “ya no soy la niña a la que diste su primer beso, Eriol. No tienes que decir esas cosas..”
- “Yoko, te amo...”
- “¡No lo digas!” –se cubrió el rostro con las manos- “¡no lo digas por favor!, ¿no entiendes que todo lo que dices en este instante suena falso y vacío? ¡por favor, no sigas!..”
La muchacha empujó a su esposo y ante el asombro de él se puso de pie y abrió el clóset con rapidez, sacando algunas piezas de ropa pero Eriol dió un salto y la tomó por los hombros, mientras una luz de pánico puro brillaba en sus ojos.
- “¡¡¿Que haces?!! ¿qué estas haciendo??”
- “Eriol basta. Ya es suficiente, no nos sigamos haciendo daño.. me voy de aquí”
- “¡¡No vas a alejarte de mi!!”
- “¿Que es lo que quieres? ¿a tu esposa y tu amante?” –el inglés palideció, aquello había sido peor que una bofetada- “¡Eriol, yo no puedo seguir aquí!. Por favor, trata de entenderlo ¡no puedo quedarme! todo esto que tengo me lo diste y no soy como Lady Regina, ¡¡no puedo hacerme ciega ante estas cosas y mirar hacia otro lado mientras tú y tu amante.!!."
- “¡¡NO ES MI AMANTE!!” –gritó, perdiendo los estribos.
- “Va a tener a tu hijo..” –susurró Yoko.
Eriol se dejó caer sobre la alfombra, como si le hubiera caído un rayo. Por eso temía tanto que Yoko supiera la verdad. Ella tenía un temperamento fuerte –y se lo había conocido bien cuando se conocieron- pero era suave, gentil y cálida, totalmente entregada a los suyos. Bajo su menudo aspecto, su frágil belleza y su laboriosidad e instinto de superación estaba un alma pura y limpia que era muy frágil, muy tierna, llena de principios, valores que habían hecho de él mejor de lo que era, y con una voluntad de acero que él conocía muy bien.
- “Fué un error del que me arrepentí al mismo instante de cometerlo Yoko... esa mujer no..”
- “Por favor, no quiero saberlo..”
- “Yoko..”
Los ojos azules miraban con horror la pequeña maleta y el temor a perderla pareció ahogarlo, porque ese era el único miedo auténtico que había sufrido en su vida y ahora este miedo se hacía realidad al oírla decir que me marchaba de su lado..
- “Eriol, no sigas por favor. ¿Que creías?, que iba a abofetearte, a gritar y a ignorar lo que pasó?.. parece como si no me conocieras. O tal vez sea que no nos conocemos tanto como habíamos creído. Si has sentido algo por Elaine..”
- “¡Ni siquiera la menciones!”
- “Yo no la metí en nuestras vidas Eriol” –las lágrimas de la muchacha caían, mientras algunas piezas de ropa iba en la pequeña maleta- “pero si ella entró en tu vida, debiste sentir algo por ella. No te creo capaz de olvidar lo que teníamos por alguien por quien no sentías nada.. tal vez pasión, lujuria pero.. sentiste algo por ella. Algo fuerte. Entonces hubo algo que yo no pude darte..”
Las lágrimas también se deslizaban por las mejillas de Eriol, mientras se ponía de pie tambaleándose y caminaba hasta colocarse a espaldas de Yoko..
- “Por favor... no hagas esa maleta. Es más piadoso que me mates ahora y aquí mismo si no me soportas..”
- “Te imploro que por favor no me toques” –gimió la muchacha- “ya basta Eriol, por favor. No sigamos haciéndonos daño. Sientes algo por ella, ella espera un hijo tuyo como consecuencia. Lo nuestro acabó... y sólo soy yo que no me había dado cuenta”
- “¡NO! ¡no fué así!”-tomó a su esposa por los hombros y la hizo girar, para poder ver sus ojos- “¡no fué así, te lo juro!”
- “Eriol, no...”
- “¡¡¡No fué así!!!, ¿entiendes?... yo...” –miró aquellas grises pupilas y sintió vergüenza al admitir- “yo tenía miedo y no quería admitirlo. Me sentía inseguro y estúpido y por arrogancia, no quise preguntar.. no quise preguntarte porqué te desaparecías de la oficina, porqué habías comprado un departamento sin decirme nada..”
Yoko parpadeó.
- “No entiendo de que hablas...”
Eriol tenía los ojos llenos de lágrimas, pero iba a decirlo todo. Aunque ella lo odiara ¡porque tenía derecho a odiarlo! no podía soportar que Yoko creyera que él había dejado de amarla, que había sentido algo por Elaine..
¡Sólo le inspiraba repugnancia!.
- “Yo había notado que no eras tu misma” –suspiró sintiendo los recuerdos horribles como un nudo en su cuello- “tú tenías un secreto para mí y yo lo sentía, pero por orgullo no quise preguntártelo.. no podía aceptar que estaba celoso y tus salidas, la compra del departamento: me volví loco. Totalmente loco”
Yoko lo miró en un silencio lleno de preguntas..
- “Elaine me mostraba los papeles de tus compras.. tus salidas. Estaba loco de celos y una tarde ella me dijo que ibas a un lugar y ambos te seguimos” –hubo de hacer una pausa mientras sentía vergüenza de sí mismo- “La tarde que tu padre te abofeteó yo estuve allí y no hice nada. Te vi desde una puerta abierta y creí que ese hombre era tu amante..”
Yoko se cubrió la boca con las manos, horrorizada.
Las lágrimas se deslizaban mudas pero brillantes, por las mejillas de Eriol.
- “Creí.. barbaridades de ti” –aceptó ahogadamente- “Creí que me engañabas... ¡estaba loco, no podía pensar! la rabia, el despecho y los celos me condujeron a la desesperación. Salí como un demente del departamento y en un instante.. una locura, rabia, dolor. Creí que era justo...”
- “Pagarme con la misma moneda” –murmuró Yoko apoyando una mano sobre la pared, como si de pronto el piso se moviera a sus pies.
El corrió a rodear su figurita con sus brazos, mientras besaba sus cabellos con reverencia..
- “Por Dios, te juro que nunca la hice mi amante, no te vayas.. no salgas de mi vida, te lo imploro. Fue un error”
- “Eriol, te suplico que me sueltes..” –sollozó ella.
- “No te vayas, por favor...”
- “¡¡Suéltame por favor!!”
Canción “Niña amada mía”
Intérprete: Alejandro
Fernández.
“No
te vayas
Que
sin tus caricias
Para
qué la vida
Para
qué cantar
Sí
bien sabes que con sólo un poco
Yo
me vuelvo loco con lo que me das
Soy
un ciego
Vivo
de limosnas
Pero
sí me tocas
Soy
feliz de más”
- “Yoko, te lo imploro. Fue una locura, un error. Un momento del que me arrepentí al mismo instante. Salí de ese hotel sintiéndome como basura porque te amaba pese a mis estúpidas creencias; y supe que realmente era basura cuando llegaste esa noche y me contaste de tu padre” .
Yoko se ahogó por un instante en sus propias lágrimas..
- “¿Porqué me dices todo esto?”
- “Porque no voy a mentirte más. Ella no fué mi amante. Fue un accidente. No tuve una relación con ella.. sólo..”
- “¡Por favor, basta, basta!!” –sollozó al fin, estallando en llanto y alejándose de él- “ya es suficiente Eriol, ¡esto es doloroso, masoquista!”
Se dejó caer sobre una silla y él se adelantó arrodillándose a su lado y arrojando la maleta y la ropa al piso..
- “Ya sabes la verdad... no incompleta o falseada. Eso fué lo que pasó y soy el primero en aceptarla, pero si te vas.. me condenas, Yoko” –le dijo apasionadamente- “me condenas a la soledad, al vacío, al silencio, porque contigo se irá toda la felicidad que he tenido en mi vida.. ¿que me quedará sin ti?. Si no quieres verme, te juro que seré como un mueble, un.. ”
- “Eriol..” –sollozó la chica.
“Sí
quieres ahora
Porque
no te vayas
Me
convierto en nada para no
estorbar
No
hagas caso sí te dicen mala
Córtame
las alas no quiero volar”
- “¡¡Por favor!.. ¡¡haré lo que sea, me conformo con verte, con tocar tu ropa cuando no me veas, saber que respiras bajo el mismo techo que yo!!. Si deseas no tendrás que.. saludarme al verme, me conformo con mirarte.. haré lo que me pidas, niña mía, pero junto a ti”
Besó aquellas pequeñas manos heladas con pasión, como lo haría ante un altar mientras Yoko sollozaba sin poder contenerse..
- “Niña mía.. te lo imploro” –susurró y Yoko sintió en sus manos las huellas de las lágrimas masculinas- “Me conformo con eso, sé que no tengo derecho pero necesito de la limosna de tu mirada, necesito de la limosna de tu contacto diario, aun de tu desprecio, para poder vivir. Porque sin tu presencia en mi vida.. sin ti en mi vida estoy muerto, Yoko. Muerto. Sé que no tengo derecho.. sé que te he hecho daño, sé que he herido tu corazón que me lo dió todo, pero si me dejas, si me abandonas, me condenas a muerte Yoko. No es un chantaje barato, ni una mentira más... nunca te he mentido a ti. Lo juro por la vida de nuestra hija; tu sabes que puedo mentir al mundo entero” –balbuceó- “pero la única vez que te he mentido es esta vez, no te traicioné por falta de amor, sinó por pura y dura estupidez mía y sé que pasaré el resto de mi vida lamentándolo pero te amo, te amo..”
“Sí
quieres ahora
Niña
amada mía
Soy
lo que me pidas
Pero
junto a tí
Pero
sí te marchas
Que
esta noche negra
Me
convierta en piedra
Para
no sentir”
- “Sé que soy monstruosamente egoísta, lo sé” –murmuró depositando un beso ardiente en las palmas y dedos femeninos- “pero si te vas de mi vida Yoko, lo que me reste no será digno de ser llamado vida. Pero niña mía, te amo... te amo tanto que este tiempo ha sido un infierno temiendo este momento, temiendo precisamente esto. No soy un santo Yoko, nunca lo he sido y nunca lo seré. Tampoco soy alguien de principios muy rectos como otras personas que nosotros conocemos... he hecho cosas buenas, malas y cosas por sólo diversión o por egoísmo. No lo niego. Pero la única verdad de mi vida es que te amo niña mía. Insúltame o despréciame, pero no me prives de tu presencia.. no te vayas, no te apartes de mi”
“Sí
quieres ahora
Porque
no te vayas
Me
convierto en nada para no
estorbar
No
hagas caso sí te dicen mala
Córtame
las alas no quiero volar”
La prueba que Yoko sufría era terrible y la joven sentía casi como si un guante de hierro ahogara su alma. ¡Oh, qué tremendo momento, que esfuerzo, qué lucha consigo misma! Ninguna mujer había sido más amada que ella era pero era preciso poner distancia entre ellos dos. Por siempre. El amor estaba entre ellos, pero eran piezas rotas, sin la fé y la confianza que habían tenido hasta pocas horas atrás. ¿Ceder al ardor de él, hundirse en sus brazos, cerrando los ojos a la realidad? ¿pasarse el resto de la vida asaltada por mil dudas siempre que él no estuviera a su lado? ¿esperando cada noche, buscando y temiendo hallar en sus camisas un olor, un cabello extraño? sabiendo que la confianza que tienen entre sí está unida por piezas frágiles. Piezas que irían quebrándose con los años hasta convertirse ambos en dos personas que vivían reprochándose el pasado. Ella por no poder volver a creer, él siempre insistiendo en que ella ya debía haber perdonado y olvidado. ¿Porque quien dijo que el perdón es mas fácil que el olvido?. Las heridas del alma, si no se curan bien, gangrenan el espíritu. El olvido es más difícil cuando quien te ha lastimado es quien amas...
- “Niña mía. Ámame u ódiame, pero no me apartes de ti.. te lo imploro”
- “¡Eriol!”
“Sí
quieres ahora
Niña
amada mía
Soy
lo que me pidas
Pero
junto a tí
Pero
sí te marchas
Que
esta noche negra
Me
convierta en piedra
Para
no sentir”
Canción “Niña amada mía”
Intérprete: Alejandro
Fernández.
- “No, por favor... no te apartes de mi vida” –continuó él- “Sé que yo soy el culpable y no tú, sé que tienes razones de odiarme pero por favor, no te vayas..”
- “Eso no es vida Eriol. Cuando se pierde la confianza de quien amas, ya no hay nada y no hay razón para destrozarnos más. Ella espera un hijo tuyo, una criatura inocente que no tiene la culpa de nada....”–sollozó- “yo no sé si pueda volver a creerte algún día y no puedo vivir así. ¡No puedo!”
El inglés apretó los dientes. Cada frase de Yoko era una sentencia inapelable y el amor, el dolor y la culpa de saber que era el responsable de todo lo hizo sentir que la desesperación le invadía y sus ojos, brillantes como brasas se irguieron hacia la muchacha –él aún estaba a sus pies- y sus manos retuvieron las femeninas con fuerza y decisión.
- “No puedo aceptar que me saques de tu vida. Puedo ser un canalla, un traidor y un perjuro, pero te amo más que a mi vida y aunque yo ocasioné esto... me niego a perderte” –se puso de pie de súbito y la tomó por la cintura mientras Yoko se sentía casi desnuda ante la intensidad de su mirada- “¡no puedo permitir que me apartes de tu lado porque tú me amas tanto como yo!”
Desde el punto de vista netamente físico, Yoko era casi una muñequita pequeña perdida en la arrogante figura masculina de su marido pero curiosamente el arrebato de él no le provocó el menor temor ya que ella entendió perfectamente que las violentas acciones de Eriol eran hijas de su profundo estado de desesperación. Cualquier reacción podría haber provocado algo insospechado pero la muchacha sólo le sostuvo la mirada y suspiró ahogadamente, mientras las lágrimas aún bañaban sus mejillas..
-“Jamás había visto” -rugió él, rechinando los dientes – “nada a la vez tan frágil y tan indómito. Tu cuerpo entre mis manos es una tímida caña que podría romper con los dedos. Pero ¿qué gano con romperlo?. No puedo luchar con el dolor de mi traición en tus ojos, la desolación y la desconfianza que yo mismo he creado en ti. Podría hacer con tu cuerpo lo que quisiera pero no es sólo tu cuerpo lo que anhelo sinó tu alma.. esa alma limpia y pura que me ha amado con todo su ser desde nuestra noche de bodas” –la fué soltando, lentamente- “no me apartes de tu vida Yoko.. mi niña, te lo pido. Mi amor, mi dolor, mi frenética súplica ¿no pueden reparar el daño que te he causado, no pueden resucitar en ti la fé y la confianza que he matado?”
El dolor en la voz del inglés era infinito..
- “Eriol, no nos sigamos lastimando.. por favor. No tolero verte sufrir, pero no puedo ser menos de lo que soy. Sería mentirte si te dijera que lo olvidaré todo... yo no puedo vivir con mentiras, lo sabes”
Trató aún de abrazarla.. de besar la boca femenina por última vez, pero Yoko se puso de pie rápidamente y sin maleta alguna, abandonó la habitación matrimonial a toda prisa mientras en los oídos del hijo de Hajime Hiragizawa sólo se escuchaban el horrible golpe de la puerta de su habitación al ser cerrada por su esposa..
La amaba, la amaba tanto ... y se odiaba en la misma proporción a sí mismo, en un segundo se puso de pie de un salto y corrió detrás de ella, alcanzándola justamente cuando ella bajaba los primeros peldaños de las escaleras. Ella apresuró el paso tratando de eludirlo, pero los brazos de él rodearon su cintura en mitad de la escalinata y ambos se quedaron así, congelados y mudos. Respirando el olor de la otra persona..
Por última vez.
- “Perdón” –murmuró él contra su oreja, casi como una caricia- “perdón por hacerte tanto daño con mi amor egoísta. Perdóname por favor por mi traición, por atreverme a exigirte tu presencia a mi lado... perdón por mi egoísmo. Pero te amo y eso no cambiará, nada cambiará eso Yoko, mi niña” –las lágrimas de él humedecían el blanco cuello femenino, donde Eriol había enterrado su rostro como si quisiera ahogarse en la fragancia de Yoko y su cabello- “nada cambiará que te amo, ni mi traición, ni que insistas en que debemos separar nuestras vidas. Estás en tu derecho de no quererme a tu lado, lo sé...”
- “Eriol...” –sollozó Yoko mojando con sus lágrimas las manos de él, que la tenían presa por la cintura- “¡Eriol!”
- “Perdón por cada una de tus lágrimas. Por tu dolor... por todo, pero no puedo dejar que te marches así de la embajada” –Yoko se estremeció y ambos forcejearon peligrosamente en las escaleras, pero Eriol la apretó más contra su cuerpo, temeroso de su seguridad, antes de continuar- “si alguien tiene que marcharse soy yo Yoko. Tú eres la madre de mi hija, la mujer que amo, y antes muerto que verte lanzarte a las calles con Miriel y Tao. No. Me conformaría con saber que duermes bajo el mismo techo que yo pero si mi presencia te es tan odiosa me voy yo, porque si alguien mancilló la pureza de nuestro hogar, fui yo y no tú”
- “¡Eriol, no! ¡todo esto es tuyo! ¡tú me diste esto! ¡yo..!”
- “Tú me diste más y lo arruiné”
Depositando un beso ardiente en el cuello de la muchacha –que se estremeció de pies a cabeza- el inglés la soltó y bajó de dos saltos la amplia escalinata alfombrada, antes de salir por la puerta con la cabeza gacha y los puños contraídos.
Al verlo marchar, Yoko ahogó un grito de angustia. ¡Eriol no tenía porqué dejar su vida, la embajada, de esta forma! su corazón agonizante, que sangraba por la traición discutió ferozmente con su conciencia mientras las imágenes de Eriol, aceptando que el hijo de Elaine era suyo volvían a su cabeza, junto con el dolor y el desengaño. El afirmaba que nunca había amado a esa mujer pero la había tocado, la había besado y ella se le había entregado.. ¿cómo vivir con las imágenes mentales de eso, imaginarlos a ambos? ¿podría, podría?.
De pronto Yoko se sintió atacada por una fuerte náusea y se tambaleó..
El podía haberla engañado con otra mujer, podía haber destruido su confianza en el y haberle causado el mayor dolor que un ser amado a otro.. pero ella no podía dejar de angustiarse por él o de amarlo; lo doloroso era que los mismos besos que la llevaron a conocer el cielo en estos instantes su sólo recuerdo la hundían en el más profundo de los infiernos.. porque el amor agonizaba pero no moría, no moría pese a desangrarse e insistía en vivir sabiendo que jamás dejaría de amarlo pero que tampoco podría volver a ser suya y ese dolor pareció golpearla casi físicamente, porque la chica china vió todo nublado por un instante.. todo le dió vueltas, trató de subir un peldaño pero su extraña debilidad, el dolor del amor perdido y el shock sufrido le provocaron otro inoportuno mareo que la hizo resbalar..
Buscó aferrarse a algo en ese mundo inestable y creyó haberse sostenido de la lujosa baranda de la escalinata pero no logró alcanzarla y antes que pudiera gritar o pedir auxilio alguno cayó rodando por las amplias y lujosas escalinatas de la Embajada hasta llegar al pie de las mismas, absolutamente inconsciente, pero un dolor.. un dolor como si la partieran en dos la sacó de su amable inconsciencia. Como ella y Eriol habían planeado una noche especial y ese día era domingo, el escaso personal ingresaba pasando mediodía –aunque a veces llegaban temprano, pero sabían que no debían acercarse al Ala familiar de los Hiragizawa- por eso nadie la había escuchado o auxiliado, pese a que adivinó que llevaba buen rato desmayada al pie de las escalinatas..
Pero el dolor.. el dolor horrible persistía y con un esfuerzo, Yoko trato de ponerse de pie, pero no lo logró. Lo que contempló la hizo lanzar un grito espantoso que llamó la atención aún de los servidores que estaban en los jardines externos..
Sentía como si su estrecha cintura fuera partida en dos, pero eso no era todo. No podía ponerse de pie..
Estaba caída en medio de un charco de sangre que parecía venir.. de entre sus piernas.
- “¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!”
Los criados ingresaron a toda prisa sólo para ver a la pobre muchacha gritar antes de desmayarse otra vez..
- “¡Dios mío!” –gimieron los servidores- “¿que es esto? ¡milady! ¡milady!”
- “¡No la muevas, la vas a matar!, ¡llamen a milord y a una ambulancia!”
- “¿Que demonios tiene?”
- “No lo sé” –resopló una de las amas de llaves, entre sollozos- “¡pero dile a los de la ambulancia que se apuren! ¡espero que no sea lo que temo!” –todos los criados corrían de un lado a otro- “la última vez que vi un sangrado así fue a una prima mía” -insistió la servidora- “cuando sufrió un aborto”
- “¡¡¿Milady está encinta??!!”
- “¡¿Donde está milord??!”
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- “¡¡Pero.. si él me ama, yo creo..!!!”
- “Nada tienes que creer Elaine. No se arregló tu colocación en la Embajada británica para que vivieras un idilio prohibido con el descendiente de Merlín. Eriol Hiragizawa tiene una esposa y una hija... ambas con tremendos poderes de magia y bajo ningún concepto vamos a turbar su felicidad conyugal. No es nuestro estilo”
- “¡Felicidad! ¡no son felices! ¿crees que si hubieran sido felices él me habría amado? ¡él me hubiera..!”
- “¡Elaine, ya basta!”
La voz de Elaine se quebró y la mirada brillante de Vivian Mc Nessa, Gran Sacerdotisa de Avalón la enfrentó con frialdad.
- “Somos servidoras... druidas femeninas, guardianas y semillas vivientes de grandes hechiceros, que contienen y mantienen el equilibrio de la naturaleza” –espetó la rubia sacerdotisa, majestuosa, erguida, serena y decidida- “y por ello, hemos hecho grandes sacrificios desde la antigüedad siendo insultadas como prostitutas, brujas, afrontando el miedo y el escarnio aún de nuestros pares masculinos, los druidas. ¡Pero todo por un propósito! no sé si lo has olvidado pero no tenemos como objetivo simplemente encontrar hombres con poder y magia para mantener nuestra línea femenina con el poder por placer físico ¡nuestro clan tiene un don y una responsabilidad con el destino y con nuestros ancestros! ¡no somos mujeres de la vida fácil!” –apretó los puños- “y el amor conyugal no está hecho para nosotras. Nuestro don, nuestra carga y nuestro honor es que el Archidruida renacerá entre nosotras ¡y ese honor lo hemos pagado muy caro Elaine, no lo olvides!”
- “¡No veo que de malo tiene lo que he dicho! ¡tú misma has aceptado que él tiene grandes poderes! ¡y me ama, sé que me ama!”
Los ojos de la Gran Sacerdotisa brillaron con inquietud.
- “Elaine, no olvides que el Archidruida está ya entre nosotros...”
- “¡Y por eso es que ya no nos vemos afectadas por la maldición!” –protestó la muchacha, con vivacidad- “¡¡¡él me ama y es digno de mí!! ¡es descendiente directo del Gran Druida!!”
- “¡Elaine, ya basta! ¡ese hombre no te ama! ¡no puedes ser tan ciega!”
- “¡El me ama! ¡me ama! ¡estaba harto de esa estúpida mujercita ingenua y ridícula que tiene por mujer! ¡por eso desconfiaba de ella! ¡sé que me ama, vivía lleno de desconfianza! ¡estoy segura que ni siquiera la tocaba! ¡se que ni siquiera se hablaban!”
Vivian miró a la chica, estupefacta. Elaine estaba frenética y sin escuchar a nadie más, abandonó la habitación, a toda prisa....
- “No diré que te lo dije... pero te lo dije Vivian” –espetó Nimue- “nunca debiste tomar a esta prima como miembro honoraria de nuestra Tríada... ¡nunca!”
Vivian suspiró. Elaine estaba peor desde hace algún tiempo..
- “Igraine no debió morir Nimue. Ambas lo sabemos. No era su tiempo... ella debió estar con nosotras en estos momentos. La Tríada sólo es poderosa si somos tres”
- “Pero Elaine nunca ha dado la talla para el trabajo” –comentó Nimue- “Es muy vanidosa y envidia lo que los demás tienen. Puede ser dulce y gentil pero a la vez absolutamente sin escrúpulos cuando se le antoja algo..”
La Sacerdotisa miró a su hermana con una extraña expresión.
- “La envidia y la vanidad no han estado fuera de la Tríada, aún antes de la llegada de Elaine”
- “Si. Pero sabes que esperar de mí Vivian. Como me has dicho varias veces, soy seca y no tengo el don de dar la vida a alguien en mis entrañas... el don que las druidesas más valoran, pero al igual que tú estoy totalmente consagrada a la misión del clan”
- “Tienes tu propia agenda Nimue. Tú quieres el poder. Quieres utilizar al Archidruida para recuperar el poder..”
- “¿Acaso tú no deseas lo mismo?” –le retó la otra- “como bien has recordado, nuestro clan ha sufrido desde la noche de los tiempos por tener el preciado honor de que de nosotras volvería a nacer el Archidruida... y eso nos costó la desconfianza de otros clanes de druidesas y hasta la expulsión de la Orden de los Druidas. Hemos sacrificado nuestra reputación, la felicidad de todas las Damas de Avalón a través de los tiempos y nuestra dignidad por el Archidruida ¡lo menos que podemos hacer es sacarle el provecho, ya que está entre nosotros!”
- “¡Nimue..!”
- “El Archidruida tiene el poder de plantarle cara al Prohibido. A la encarnación de la destrucción, la destrucción misma hecha carne. ¡Y el Archidruida es la única persona que puede enfrentarle!... ¿crees que la Antigua Orden de los Druidas sería reto para el poder del Archidruida? ¿crees que el Concilio de Hechiceros de Oriente lo sería?”
Vivian se sintió invadida por un viento frío pero las palabras de Nimue continuaron...
- “Por eso vinimos aquí, lo sabes. Por eso has matado a Colin McLeod, el Gran Maestre de los Druidas y padre de tu hijo”
- “¡Basta!” –gritó Vivian- “¡Eso no es verdad! ¡Colin iba a arrebatarme a mi Connor! ¡eso no podía permitirlo!”
- “E iba a arruinar el camuflaje de Elaine. Lo sé. Pero el hecho es que lo mataste y te consumes Vivian. Usaste un conjuro del Archidruida y ahora se vuelve en tu contra... sabes que ese poder te matará antes de que este año termine y sólo quedaremos Elaine y yo para mandar el Clan. ¿Y crees que a esa vanidosa arrogante le importa algo vengar a las que han sufrido todos estos siglos? ¡todas y cada una de nuestras miembros! ¡NO!, ¡a Elaine no le importa nada más que quedarse con el Hechicero de Todos los Tiempos! ¡es todo! ¡no le importa nada más que ella misma y ni nuestro clan, ni los preciosos niños que tanto adoras!”
Vivian se cubrió el rostro con las manos. Nimue había expresado todos sus temores y miedos. Porque la Gran Sacerdotisa temía. Su tiempo se agotaba y si bien ella también deseaba reivindicar a su clan ante la Antigua Orden de los Druidas, temía más que nunca lo que iba a ser de sus niños cuando ella faltara y se encontraran frente a la despiadada ambición de Nimue y al egoísmo de Elaine. Si tenía suerte los inocentes ojos de Tarah se cerrarían para siempre antes de que eso pasara, pero... ¿Y Morgan y Connor? ¿que sería de ellos? ¿utilizados como peones por Nimue para erguirse como Gran Sacerdotisa no sólo de Avalón sinó también de la Antigua Orden? ¡Nimue no se detendría con eso!. Por como brillaban los ojos de su hermana, Vivian adivinó que Nimue pensaba volver a la Antigua Orden de los Druidas contra el Concilio de Hechiceros de Oriente. Destruir éste y recrear la antigua Asamblea de Magos de Occidente como único organismo mágico en el mundo y asumir la protección de los Sellos Eternos..
Occidente contra Oriente..
Una lucha de poder mágico entre los dos lados del mundo...
Alguna vez también había deseado lo mismo que Nimue, no negaba que ese era el plan original...
Pero ahora, sólo le preocupaba una cosa..
- “¡Oh Colin!” –se lamentó la mujer, mentalmente- “¿porqué me obligaste a matarte y a condenar a mi vida a un final adelantado? ¿quien cuidará de Connor cuando ambos faltemos? ¡Nimue lo destruirá a él y a Morgan!”
- “Destruyes el proceso de digestión de mi desayuno con esa cara tan seria, viejo. ¡Hoy es domingo, diviértete! yo creo que..” –el sonido de su celular sacó a Tao de su alegre estrago alimenticio en la casa de los Tsukishiro- “¿quien será a esta hora de la mañana?”
- “Miriel” –murmuró Rei.
- “Hmmm” –Tao terminó de masticar el trozo de huevos con jamón que tenía en la boca antes de mirar el identificador de su adorada “Marilyn”- “no, no es la enana... ella al salir de su retiro irá por el peluche parlante a la casa del doctor Kinomoto.. es...” –se sorprendió- “¿de la embajada? ¿que mosca le habrá picado a Eriol?”
El joven Hiu contestó la llamada con su desparpajo acostumbrado pero ante la sorpresa de Rei la cara de Tao pasó de la más natural tranquilidad a la más profunda estupefacción, espanto y angustia..
- “¡¡¿En que clínica?!!!” –saltó el chico, de un brinco- “¡Si, si, voy para allá de inmediato, DE INMEDIATO!” –se volvió hacia Rei que le miraba, perplejo- “Yoko se cayó de la escalera.. ¡no sé que pasa, pero está en una clínica!”
- “Esperemos a mi padre. Salió por el periódico, mi madre fué al mercado y..”
- “No, no puedo” –Tao se ponía ya la chaqueta- “me voy viejo.. ¡tengo que saber que le pasó a mi hermanita! diles tú a tus papás y...”
- “Yo hablaré con ellos. Retendremos a Miriel aquí hasta que Lord Eriol decida que hacer.. o sepamos si la condición de tu hermana es seria”
Tao asintió mientras salía de la casa Tsukishiro a toda prisa y en ese instante Eriol pareció despertar de un trance cuando su teléfono celular sonó impaciente. Ignorante de lo ocurrido al salir de la embajada, el joven inglés había conducido mecánicamente un buen rato sin notar nada de lo que pasaba a su alrededor. El dolor de su hogar perdido, su error y su culpa parecían nublar su cabeza y aún podía ver en su mente el hermoso rostro de su esposa cubierto de lágrimas de modo que por instante se sintió desconcertado. porque no recordaba que tenía el celular en el bolsillo. Lo último que deseaba era hablar con alguien, de modo que tomó el pequeño equipo en sus manos para lanzarlo por la ventana pero sus dedos tocaron casualmente el botón de entrada de la llamada y la voz de Tao le despertó de su desesperación, hundiéndole en algo peor aún..
- “¡¿DONDE DIABLOS ESTAS?!” –gritó el adolescente, histérico- “¡¿no sabes que mi hermana tuvo un accidente en la casa? ¡ESTA EN LA CLINICA INGLESA DE TOMOEDA!!”
- “¡¡¡¿¿¿QUE HAS DICHO????!!”
- “Tal vez no sea serio.. ¡pero ¿donde diablos estabas? ¡yo creí que a esta hora uds estarían tomando su desayuno en la cama, aprovechando que ni yo ni la enana estamos allí!”
- “¡Tao ¿no me estás mintiendo??!!”
- “¿Cómo diablos voy a bromear con eso??!”
Eriol soltó el teléfono y apretó los dientes, sintiendo que los latidos de su corazón se aceleraban y sonaban en su cabeza en un sonido “in crescendo” hasta casi impedirle el pensar en algo que no fuera el rostro de su esposa. La frase “por favor, que no le haya pasado nada malo, por favor, por favor..” se formó en su mente que la repitió de forma casi histérica mientras el inglés hacía girar su auto en sentido contrario al tráfico y enrumbaba hacia el lugar que Tao había mencionado. Un policía de tránsito trató de detenerle y siguió al elegante modelo de lujo pero al llegar a la esquina notó con profunda sorpresa que el vehículo se había esfumado..
- “¡No es posible!” - murmuró.
En esos instantes, nadie en la clínica entendió de donde había salido este vehículo que a aparcó a toda prisa en la entrada principal. El auto no acababa de detenerse aún cuando su ocupante saltó fuera del vehículo y corrió hacia en interior casi tomando al primer médico que se encontró por la solapa del traje, en busca de respuestas..
- “¡¡Yoko Hiragizawa!!” –gritó presa del pánico- “¿donde está, donde la tienen??!”
- “¡Cálmese!”
- “¡Eriol, por aquí!” –Tao lo miró con sorpresa ¿que le pasaba a Eriol? ¡se veía terrible!- “¿donde diablos estabas? ¡te ves como si te hubiera atropellado un camión! ¿qué..?”
- “¡¡¿¿¿Donde está tu hermana????!!! ¿¿que tiene??? ¿¿que pasó??!”
- “No sé bien. Me llamaron para avisarme que se cayó de las escaleras esta mañana.. el doctor ya sale y... ¿no estabas tú con ella cuando pasó?”
- “¡NOOOO!”
- “¡Oh Milord, que bueno que está aquí!” –la puerta se abrió y un médico de mediana edad pareció aliviado de ver a alguien más que a aquel escandaloso adolescente- “yo.. en realidad” –el hombre carraspeó, de pronto encontrándose sin palabras- “eh.. bien..” –hizo otra pausa insufrible para Eriol y Tao- “en realidad.. yo... no sabe cuanto lo siento pero...”
- “¡¡¿¿¿QUE TIENE MI ESPOSA???!!” –el inglés tomó al galeno por el cuello y lo zarandeó como trapo mientras el hombre no reaccionaba del susto y la sorpresa- “¡¡¿¿QUE TIENE, QUE LE PASA??!!”
- “¡Eriol, suéltalo! ¡lo vas a matar y muerto no nos dice que le pasa a mi hermana!”
- “¡Cof, cof!” –el médico trató de respirar y detuvo con un gesto a unos guardias de seguridad que se habían acercado ante la sorprendente escena- “bien, lo siento. Entiendo que esto es duro para Ud, pero no hubo forma de salvarlo..”
- “¿De que habla?” –preguntó Tao.
- “Del bebé que Milady esperaba” –el adolescente abrió la boca tan grande que el “Titanic” podía haber cabido por ella, mientras el mundo de Eriol se hizo pedazos- “Lo perdió a consecuencia de la caída, era natural ¡apenas más de un mes de embarazo!” –el hombre se volvió hacia el inglés que parecía un muerto de pie- “por su reacción, supongo que ud. lo sospechaba, aunque Milady está atónita... parece que ella ignoraba totalmente su estado..” –otra pausa insoportable- “ella, como lo imaginan está..”
- “¡Hermanita!”
Sin pensar en nada Tao ingresó empujando al médico a la habitación donde estaba la joven y por su parte el galeno lanzó una mirada pesarosa ante la incrédula y horrorizada expresión de Eriol. Pese a la violencia que el inglés había empleado hace instantes en su contra el doctor no pudo evitar sentir profunda piedad ante la desolación que irradiaban los ojos de Hiragizawa; llevaba años en medicina y ciertamente jamás había visto a un hombre tan devastado pero creyó entender lo que pasaba por la mente del joven diplomático..
Un hijo.. había perdido un hijo..
- “Animo, milord” –dijo con sincera simpatía- “tiene que ser fuerte, por milady. Ella esta muy mal. El aborto fué una experiencia traumática y necesita mucho apoyo, mucho amor y mucha paciencia. Ambos son muy jóvenes y estoy seguro que con el tiempo, llegarán otros bebés. Tiene que ayudarla. Ella lo necesita..”
Eriol se tambaleó como sonámbulo, mientras apoyaba su frente contra la puerta y veia –por el resquicio de la misma- la menuda y palidísima figurita de Yoko, totalmente anegada en llanto por el bebé que había perdido..
El bebé..
¡Un bebé!
¡¡Ella estaba encinta!!
Estuvo a punto de empujar la puerta con sus manos, pero no pudo hacerlo. De repente sentía que el cuerpo le pesaba como plomo y no podía ver a Yoko a la cara...
¿Cómo podía hacerlo?
¡Había matado al bebé! ¡él, con sus propias manos, con sus acciones, la había destrozado de tal manera que ella había perdido al inocente bebé que esperaba!
Se aferró contra la puerta y cayó de rodillas sin atreverse a ingresar... no podía hacerlo. Yoko estaba allí, destruida y rota no sólo por su traición sinó por la muerte del inocente y él..... él.. de buena gana se dejaría desangrar hasta morir allí mismo, lenta y tortuosamente, si con ello pudiera devolver la vida del bebé que ambos habían perdido..
Se apretó contra la puerta, sin atreverse a más.
Yoko había llevado en sus entrañas a su hijo aún cuando él había dejado su hogar. La extraña debilidad de esos últimos días y especialmente de esa horrible mañana.. cobró un nuevo sentido. Se recordó a sí mismo y a ella... en mitad de esa escalera y se maldijo mil veces por no haberla obligado a volver a la habitación. La había dejado allí, destrozada y llorosa, confundida y físicamente débil y no era de sorprender que hubiera rodado por las escaleras..
¡Cielo santo si pudo matarse con esa caída!
Si ella hubiera muerto, él estaría tomando una pistola y volándose la tapa de los sesos en ese mismo instante...
¿Porqué no lo había hecho aún?
Porque no podía moverse.. porque estaba allí, congelado y lentamente se había puesto de pie ante aquella puerta entreabierta.. porque necesitaba oír la voz de la muchacha, necesitaba saberla viva, aunque el bebé se hubiera perdido. Necesitaba saber que se recuperaría y sólo podía estar seguro de ello, escuchandola llorar, oculto como un ladrón. Oírla y sentir que su dolor lo atravesaba porque él no tenía siquiera derecho a una mirada de su parte..
¡Oh, cómo iba a odiarlo! ¡cómo se odiaba él a sí mismo!
Porque iba a maldecirlo ¿verdad?... ¡él se maldecía!.
Por su parte, en esos instantes Tao se encontraba con el corazón desbordado de pena ante la menuda y llorosa figura de su hermana, abrazada a él con todas sus fuerzas y llorando con profundo dolor por la pérdida de un bebé cuya existencia ella misma había ignorado, hasta que lo había perdido..
- “¡¡Hermanita!! ¡¡hermanita!!..” –el escolar estaba también con fuertes ganas de llorar- “por favor, por favor, no te pongas así.. yo sé que no soy más que un problema para ti, pero estoy contigo y Miriel ¡¡ y tú y Eriol podrán tener otro bebé!!.. ¡demonios! ¡si uds podrían tener un bebé cada año por a forma en que..!”
- “¡¡¿Eriol?!!” –la alarma se pintó en el rostro bañado de lágrimas de Yoko, que dejó de sollozar en el hombro de su hermano y lo miró con una expresión de profunda alarma en los ojos grises- “¡No Tao, no! ¡por favor, por favor!, ¡Prométeme que no le dirás nada a Eriol! ¡él no debe enterarse de esto! ¡por favor, por favor!”
- “Pero ¿que dices? si Eriol....”
El hombre de ojos azules detrás de la puerta tembló de pies a cabeza.. ¡oh cuanto lo estaba odiando ella, estaba seguro!!
- “¡¡¡Eriol no debe enterarse Tao!!” –la menuda Yoko zarandeó a su estupefacto hermano- “¡tienes que prometérmelo! ¡tienes que jurarme que nunca le dirás a Eriol que yo estaba encinta y perdí al bebé!!”
- “¡Yoko no te pongas así! ¡él no va a culparte! ¡tú no lo sabías y él..!”
- “¡¡¡El no debe saberlo Tao!!” –sollozó la muchacha- “¡por favor, por favor, júrame que no se lo dirás! ¿no lo entiendes?” –se cubrió el rostro con las manos en un infructuoso intento de detener las lágrimas que brotaban, incesantes, por sus ojos- “¡¿no lo entiendes?? ¡sería lo peor para él!!”
Los ojos azules se dilataron de asombro.. ¡¡ella aún.. aún..!! ¡quería evitarle ese dolor!! ¿era acaso posible?..
Apretó su cabeza entre sus manos..
¡¡No la merecía, jamás la había merecido!! ¡¡¿qué había hecho??!!
- “Yoko, sé que esto es muy duro ¡yo siempre bromeo con eso de un bebé pero nunca creí..!.. y él, bueno Eriol.. él...” –volvió su rostro hacia la puerta, sorprendido que el inglés aún no ingresara.
¿Que estaba esperando? ¡podía ver su sombra allí de pie, y sin moverse!
- “¡¡EL Y YO NOS VAMOS A DIVORCIAR TAO!!”-casi gritó la joven y Tao la miró como si se hubiera vuelto loca- “nos vamos a divorciar y..... no quiero que lo sepa. ¡No debe saberlo nunca!!”
- “¿De que diablos estás hablando? ¡no entiendo nada! ¿divorcio? ¡no, no! ¡es imposible! ¡ustedes...!”
- “Tao.. por favor... ¡te lo suplico!.. ahora no me preguntes, pero Eriol y yo... no podemos seguir juntos ¡no podemos!” –sollozó mientras sus manos arrugaban las sábanas hasta casi romperlas- “él... él no debe saberlo ¡no debe! ¡NO DEBE!” –sollozó con más fuerza y Tao no podía encontrar nada que decir- “¡por favor, promételo! ¡PROMETE QUE NO SE LO DIRAS! ¿no lo entiendes?.. ¡saber lo que pasó lo destruiría, le va a hacer daño! ¡y no quiero, no quiero!!”
- “Yoko, no te entiendo.. dices que...”
- “Anoche.. y hoy, muy temprano.. nuestros caminos se separaron” –murmuró la muchacha, con profundo dolor- “él.. tiene a alguien más en su vida y si él sabe que yo estaba encinta y perdí al bebé va a sufrir mucho. ¡Va a culparse por esto y no es culpa suya! ¡no lo es, no lo es!” –sollozó hundiéndose otra vez en el regazo de su atónito hermano- “¡la culpa es mía, la culpa es toda mía! ¡el bebé murió por mi culpa! ¡MI CULPA, MI CULPA! ¡si hubiera sido menos descuidada! ¡si no hubiera estado tan distraída!..”
- “¡¿¿QUE TE HIZO QUE??!” –gritó el chico de pronto, entendiendo eso de “tiene a alguien más en su vida” al fin y zarandeándola con violencia- “¿¡¡qué te hizo qué, hermanita?!!” –los ojos del chiquillo parecían soltar llamas de fuego- “no pudo... no pudo.. ¡no pudo haberte...!”
La muchacha contempló alarmada el fuego en los ojos del chiquillo y rápida como el rayo, tomó su mano con decisión.
- “¡¡No le harás nada!! ¡nada! ¿lo oíste?”
- “¡¿Cómo pudo?! ¿cómo pudo??!” –las lágrimas de Yoko fueron la respuesta y Tao se puso de pie- “¡con razón perdiste al bebé! ¡por su cul..!”
- “¡¡No lo es!! ¡no lo es!” –le enfrentó la muchacha, negando porfiadamente- “la culpa es mía Tao..” –se cubrió el rostro con las manos- “yo debí saberlo ¡yo debí darme cuenta! si dices que es su culpa no te lo perdonaré nunca, porque no es culpa suya. ¡El no tenía forma de saberlo! ¿cómo podría haberlo sabido si yo misma no me dí cuenta?. Si el bebé murió hoy soy la única responsable Tao... y jamás podré perdonármelo pero si él lo sabe.. si sabe.. sería terrible para él ¡terrible!”
Tao estuvo a punto de decir “ya lo sabe” pero la rabia lo desbordaba, así que salió dando un gran portazo y jurándose a sí mismo que no descansaría hasta que su puño se estrellara contra la cara de Eriol pero para su profunda sorpresa no lo encontró en el pasillo..
No, no lo encontró.
Así que le buscó por toda la clínica, poseído de ardiente cólera pero sólo encontró su automóvil abandonado..
¿Donde estaba? ¡Estaba seguro que había estado allí, de pie en la puerta mientras Yoko lloraba! ¡ella lloraba por su bebé perdido y él había estado allí! ¡allí, oyendo todo! ¡estaba seguro! ¡había visto su sombra inmóvil mientras Yoko le suplicaba que no le dijera nunca que estuvo encinta y había perdido al bebé!..
¡Había estado allí!
El teléfono de Eriol –que había dejado en el vehículo- sonaba insistentemente y después de pronunciar una ahogada maldición el chiquillo lo contestó con rapidez, soltando un profundo suspiro de alivio al reconocer la voz de Shaoran Li.. No supo porqué o cómo, pero de pronto sintió que se ahogaba e interrumpió al joven chino con rapidez diciéndole lo ocurrido, casi a borbotones..
- “¡Voy a matarlo!” –gritó el chiquillo a un estupefacto Shaoran- “¡le dije bien claro que no le perdonaría si hacía sufrir a mi hermana, Shaoran, yo se lo advertí! ¡no me importa donde se halla metido, aunque sea debajo de la tierra, pero lo voy a encontrar! lo voy a encontrar... y hacerle pagar lo que le ha hecho a mi hermana... ¿que voy a hacer yo ahora? ¡ella está deshecha! ¡primero Eriol le hace eso y ahora ella perdió al bebé! ¡y la enana debe estar por regresar! ¿que se supone que haga?!”
Shaoran soltó un suspiro de profunda estupefacción desde el otro lado del auricular –la noticia del divorcio de los Hiragizawa, la pérdida del bebé de Yoko y la especulada infidelidad de Eriol lo había dejado mudo de espanto- pero su cerebro decidió rápido y certero..
- “Cálmate y en este instante haz lo que te diré. En este momento estoy saliendo del aeropuerto de Narita***, voy para allá”
Continuará..
Próximamente: Capítulo XVII “Familias en disputa”
Notas
de la autora: (Mikki en
armadura, bien segura en su refugio anti-bombas) muy bien mis amables lectores,
creo que ya entienden porqué me costó tanto escribir
este capítulo. Problemas personales, salud y estas cosas... creo que eran por
la depresión que me iba a provocar este capítulo ¡me negaba a escribir! Y__Y.
Puede que uds tengan las mismas ganas de lanzarme una
bomba, pero esto era consecuencia necesaria amigos míos, con profundo dolor lo
admito. Bien, muchas cosas se han revelado en este capítulo y si pasamos por
alto el malrato que le espera a Hin Lu con su esposa
–aunque la regañada a Shaoran merece mi más unánime aplauso- veremos que
Shaoran ya está encontrando muchas revelaciones a su regreso. Por cierto, no sé uds, pero me sentí sumamente
agradecida que Carmille no siguiera posando sus viciosos ojos en Hien, y a ver
si la seguridad del Campus Clamp se convierte en algún momento en ayuda, y no
en estorbo (¡Pobre Fuuma Monou!) afortunadamente
Morgan evitó que Romanova pusiera en exhibición sus poderes de Ashura contra el
indefenso Hien, aunque las palabras del ruso hacen realmente difícil quererlo
¡es un niño tan difícil! como unánimemente lo admiten
Naru, Kujaku, Tao y Rei. Dejando de lado el problema que tiene Yukito en elegir
dvd´s que comprar -¿darle Barney a un hijo? ¡eso es casi criminal!- Tao se ha visto sacado de una
pijamada y un desayuno suculento, a una realidad espantosa y difícil, como lo
es la ruptura de una familia. Elaine ha demostrado que es una mujer perversa y
Eriol esta devastado, pero difícilmente podrá negar que ha herido a Yoko de la
peor manera que podía haberlo hecho, aún amándola como la ama -¿a alguien le
queda duda?, a mi al menos no- pero la peor revelación
del capítulo no la hizo Elaine, ni Eriol, sinó el médico que atendió a Yoko,
porque la Ley de Murphy ya había respetado mucho a los Hiragizawa y esta vez
si que se aplica el axioma de “Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora”. Ahora, sólo esperemos que Shaoran nos explique de alguna manera el
porqué la ex-dragón del Cielo Arashi Kishuu desea dejar a Sakura huérfana de
padre, porque eso va a poner a Sonomi, especialmente frenética ¿no creen?.
Aclaración: Por si acaso, no sé
en sus países, pero en Japón, los escolares van al Colegio de
Lunes a Sábado.
Vocabulario
*
espada de Damocles: Damocles es un personaje
que aparece en una sola anécdota moral. Un cortesano excesivamente adulador en
la corte de un tirano dijo que éste era realmente afortunado al disponer de tan
gran poder y riqueza. El tirano, intercambió funciones con el adulador por un
día, Sólo al final de la comida el adulador miró hacia arriba y reparó en la
afilada espada que colgaba atada por un único pelo de crin de caballo
directamente sobre su cabeza. De súbito se le quitaron completamente las ganas
de los apetitosos manjares y pidió al tirano abandonar su puesto. "La espada de Damocles" es
una frase acuñada en alusión a este cuento para ejemplificar la inseguridad en
que se instalan aquellos que ostentan algo, pues no sólo pueden perderlo de
golpe todo, incluida la vida.
**STN-J “la reestructurada Policía Secreta”: Significa: Servicio Táctico Non-mágico-Oriental: STN. Y la división más alta, la encargada de los Archivos Top-Secret y las disposiciones del Jefe Supremo: la STN-J. Si a alguien se le hace conocida las siglas, sip, las tomé en honor al anime Witch Hunter Robin, son las siglas de la organización que sale en ese anime.
*** el aeropuerto de Narita***: Por si no lo saben, es el Aeropuerto Internacional de Tokyo.
La canción utilizada en este capítulo es “niña amada mía” interpretada por el mexicano Alejandro Fernández. Creo que era definitivamente la única para el instante entre Yoko y Eriol. Gracias a todos por sus diversas sugerencias... no siempre puedo considerar todas, pero me ayudan muchísimo ¡en serio!.
Como siempre, comentarios, dudas o tomatazos a [email protected]aunque hace buen tiempo que no puedo contestar correo asi que es mucho mejor para mi ver sus opiniones en el grupo de “Crónicas Card Captors”.. si, ya sé que me quieren matar por lo que he hecho en esta cap (¡¡creánme, me ha dolido!! me he quedado sin 2 cajas de kleenex U_U) pero ¡todo tiene su porque!.
¡Avances para el próximo capítulo!
La furia de Tao encuentra un insólito refrigerante y
una ayuda inesperada parece llegar de donde menos se espera. Eriol se encuentra
hundido en los infiernos, pero Shaoran y Sakura finalmente se encuentran frente
a frente y Hien se encuentra haciendo peculiares descubrimientos domésticos.
La partida de un ser amado, una bofetada inmerecida y
una maldición antigua..
Y Akasha vuelve a hacer acto de presencia.
Próximamente..
Capítulo XVII “Familias en disputa”