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"El
Verdadero Legado"
por
Mikki

Capítulo
XV
“Palabras”
“No es impropio el llanto en las
grandes almas;
antes bien, indica el consorcio fecundo
de la delicadeza de sentimientos
con la energía del carácter”
Benito Pérez Galdós
escritor español
|
Reflexión Décimo Quinta: Touya
Sé bien que el inglés loco de Hiragizawa diría que tuve una reacción “pintoresca” pero ¡ese inglés loco puede reirse de lo que sea que pueda ver! ¡al tipo nada lo afecta ni le quita esa sonrisa burlona de la cara! pero yo no soy capaz de mirar pusilánime a un sujeto cortejando a mi mujer... ¡No señor, nunca jamás, nunca jamás!.
Me pregunto si Sakura ya ha notado que su esposo ya debe estar totalmente recuperado del accidente ... y todo lo que eso conllevaría.. ¡Bah!, ¡me importa muy poco! ¡alguien vá a pagar por esto! ¡no pienso dejar que lo que pasó esta noche quede así, no señor! |
- “Eriol ¿qué te sucede?, llevo varios minutos hablando y parece que no has oído ninguna de mis palabras.. ¿qué tienes?”
El inglés pareció salir de su abstracción y Yoko notó con inquietud que había algo parecido al temor en los ojos azules de él..
- “No pasa nada.. lo siento” –se disculpó- “sólo que...” –sus manos tocaron la señal del golpe disimulado con maquillaje en la mejilla de su esposa, pero que él podía ver- “no podía dejar de pensar...”
Yoko negó con la cabeza...
- “Por favor.. no te enfades” –le dijo con suavidad- “ te juro que no me duele. Más que todo fue la sorpresa” –suspiró acomodando su cabeza en el regazo de él- “en realidad... no sabía como decírtelo, por eso no me atreví antes a hacerlo. Para mí, fue una sorpresa, algo increíble..”
- “Creí que había muerto..” –Eriol procuraba disimular su estupefacción, pero no podía- “recuerdo que... esa vez, cuando te conocí. Yo charlaba con Jeff y tú entraste... te acababan de avisar que tu padre había muerto en prisión, por orden de Los Seis..”
- “Si, también lo recuerdo. Recuerdo el dolor.. la desesperación, la angustia que sentí y todo mi miedo; no sabía cómo iba a decírselo a Tao, o a mi madre. Sé que entonces yo era muy brusca contigo, culpándote siempre de mis problemas pero estaba tan asustada de saber de mi pasado y que tú habías sido Clow, que quería odiarte con todas mis fuerzas... tenía mucho miedo a quererte, así que quería detestarte..”
Eriol cerró los ojos, estremeciéndose involuntariamente..
- “¿Recuerdas las cartas odiosas que creía que enviaba Lady Alice Birmingham?, la última que recibí hablaba de mi padre y me enojó muchísimo porque detesto que se metan con los que amo, así que fui a la cita que me daban en esa carta, dispuesta a gritarle muchas cosas a esa mujer antipática que nunca ha dejado de perseguirte; pero grande fue mi sorpresa cuando ví a una especie de mendigo.. mirándome” –hizo una pausa- “no lo reconocí en un principio de lo cambiado que estaba. El había cambiado mucho desde la última vez que lo había visto en prisión, cuando decidí huir con mamá y Tao aquí, a buscar a Shaoran y a pedirle justicia para mi padre..” –había un leve toque de nostalgia en la voz femenina- “entonces era un hombre asustado, con el orgullo deshecho y lleno de miedos. Éramos los últimos representantes de nuestro clan y desde que yo tenía seis años mi padre había ido perdiendo sus poderes, así que se encontraba en una posición difícil. Su hija, yo, nunca había tenido magia activa (como recordarás, mi magia estaba sellada en la placa dorada y sólo rompí el sello en la pelea en la torre de Tokyo, no antes) así que hacia años que mi padre había estado sobornando a los Seis y a todo quien se diera cuenta para que nadie en el Concilio supiera que estaba perdiendo sus poderes mágicos porque eso hubiera supuesto la expulsión del Clan, ese temor lo empujó inicialmente a la bebida. Como consecuencia, la fortuna familiar se consumió totalmente en pocos años, al punto tal que cuando Tao nació, ya sabes la situación en la que nos encontrábamos..”
- “Si, lo sé, pero..” –hizo una pausa como si aun no lo creyera- “¡tu padre! ¡ese hombre es tu padre!”
- “A mí también me sorprendió verlo. Pese a sus miedos, lo recordaba como un hombre y lo que encontré...ya no lo era, Eriol” –suspiró profundamente- “estaba totalmente deshecho. Me contó que había logrado escapar de prisión matando a uno de sus guardianes el mismo día que los Seis ordenaron su muerte y que le prendió fuego al cadáver, para motivar la confusión de identidad y que le creyeran muerto. Su única forma de escapar era que los Seis creyeran que habían acabado con él...” –la joven mujer bajó los ojos, avergonzada- “y así lo hizo. Creyó que era cosa de tiempo que los Seis nos mataran a mí, a mamá y a Tao.. él ignoraba que era cosa de días para que al fin hablara con Shaoran, para que al fin la abuela Li me tomara bajo su protección..”
Los ojos grises se alzaron en espera de alguna pregunta de parte de su esposo, pero Eriol sólo se aferró a un silencio que Yoko interpretó como acusador, así que continuó..
- “Si te parece que actuó con cobardía dejando a su familia en peligro de muerte y salvando sólo su vida, no puedo negarlo” –murmuró- “pero tenía miedo Eriol, conocía bien el poder de los Seis... yo misma lo supe desde el principio: si alguno de nosotros sobrevivíamos iba a ser cosa de suerte, y eso fue lo que ocurrió. Tao ha dicho muchas veces que el que atropellaras a mamá con tu auto fue cosa del destino, que estábamos forzados a encontrarnos, y quizá sea así. Mi madre estaba ya muy enferma y el accidente con tu auto, a la larga, nos trajo cosas buenas” –sonrió, feliz de descansar en el regazo de su amado esposo- “sé que fui brusca contigo entonces, pero pese a todo fuiste amable con mi madre, pagando su hospitalización, sus gastos, permitiendo que pasara sus últimos momentos de vida bien atendida y a salvo. Tampoco olvidaré que salvaste la vida de Tao... porque tenía un grado avanzado de desnutrición y a la larga, por mi ineptitud, quizá lo hubiera perdido”
El dolor y la angustia en la voz de la joven pareció despertar a Eriol de su estupefacción..
- “No digas eso, nunca” –se animó por fin a verla a la cara, porque escucharla agradecerle le sabía mal, muy mal- “eres la mujer más fuerte, valerosa y hermosa que he conocido en mi vida... soy yo quien no merece..”
- “No, no..” –las manos de la muchacha acariciaron el rostro y Eriol se sonrojó de vergüenza- “yo no olvido Eriol. Te amo, pero con todo lo que te amo no he podido pagarte todo lo que has hecho por mí y los míos, aún antes de que nos casáramos. Por eso jamás me he ofendido cuando tu madre me ha llamado “obrera venida a más”.. porque es lo que he sido y no lo negaré nunca, pero con todo mi trabajo en ese entonces no podía evitar que mi familia padeciera hambre.. y por eso entiendo que el hambre es la peor consejera. Mi padre tenía hambre cuando huyó, dejándonos a nuestra suerte.. hambre y miedo”
- “Eres demasiado buena Yoko” –él estaba conmovido- “por eso es que puedes perdonar, olvidar y entender...” –suspiró sintiendo un poco de esperanza- “¡oh, por eso puedes perdonar!”
La joven negó con la cabeza..
- “Quiero a mi padre, Eriol pero soy realista. Ahora ya no es ni sombra de lo que fué porque el vicio le ha consumido en todos estos años en que anduvo de mendigo por Macao.... como te dije antes, me reconoció en una nota de prensa y por eso vino a buscarme, pero... soy realista” –insistió- “por eso supe al verle que no podía permitir que Tao lo viera así, o mucho menos Miriel. Tao no tiene ninguna imagen de papá y sería horrible para él llenarle ese hueco en su mente con la imagen de este hombre consumido por el vicio, la miseria, la amargura y la vulgaridad... ¡Tao tiene 15 años Eriol!” –se estremeció- “no quiero ni imaginar lo mucho que le afectaría su autoestima, su personalidad.. y peor aún para nuestra Miriel” –sonrió- “tan dulce y segura de sí misma, siempre jugando a ser una damita y conociendo como conoce a tus padres... ¡sería horrible y cruel que yo le presente a un abuelo así!”
Una lágrima se deslizó rebelde, sobre la mejilla de la joven y Eriol sintió como si le apuñalaran..
- “Por amor de Dios, Yoko.. no llores” –suplicó- “ni tu padre o yo merecemos una sola de tus lágrimas...”
- “Lo siento. Pero es que es preciso que sepas todo.. porqué me callé, porque no dije nada, ni aún a ti. Desde que nos casamos, lo único que ha sido la meta de mi vida es hacerte feliz, pero siempre sentí que no importa lo que yo te diera.. aún necesitabas reconciliar la idea que tienes de tus padres, por eso siempre he tratado de llevarme bien con Lady Regina, por eso siempre he tenido comunicación con Hajime y por eso le invité aquí a venir a visitarnos la última vez” –hizo una pausa- “no tengo derecho a criticar tu forma de pensar y actuar con ellos pero era por eso que me sentía.... avergonzada con esto. Sabes que aprecio mucho a papá.. digo, a Hajime..”
- “¿Le dices “papá”?” –se sorprendió.
- “Si. El... me lo pidió.. espero no te moleste” –murmuró, con una sonrisa penosa.
- “No, claro que no, puedes llamarle como quieras, pero..”
- “Se que el aspecto de la gente no debe ser importante.. pero si eras tan duro con papá Hajime, temía que condenaras más a mi padre siendo como está, pero hoy él perdió el control y me golpeó y entonces tuve que decírtelo. Tú nunca me has lastimado y era obvio que ibas a enfadarte si me veías con este golpe... más aún cuando nadie tiene derecho alguno a dármelo, quizás salvo tú y mi padre” –suspiró- “Y él es mi padre, Eriol. Aunque me duela ahora admitirlo, lo es”
- “Nadie tiene derecho a lastimarte físicamente Yoko... ¡nadie!” –murmuró, recordando penosamente el instante en que viera con sus propios ojos lo que su esposa narraba ¡y peor aún recordando que no hizo nada!- “ni tu padre, o mucho menos yo... ¡nadie!”
- “Supongo que pese a todo, sigo siendo una chica china tradicional y muy chapada a la antigua” –sonrió a modo de disculpa- “si, tienes razón. Pero te digo todo esto porque.. quiero pedirte que mañana me acompañes a visitarlo...” –continuó sin darle importancia- “Elaine ha sido muy amable al ayudarme con el trámite pero...”
- “¡¿¿¿Elaine???!”
- “Mi asistente” –replicó- “ella ha sido muy gentil ayudándome a ocultar los gastos, coordinando las visitas del médico y psicólogo que tratan a papá... incluso esta mañana, pareció algo aliviada cuando le dije que había decidido internarle en una clínica de rehabilitación..”
- “¡¿Esa mujer sabía de tu padre?” –Eriol estaba atónito, de pronto se sentía estúpido, el hombre más estúpido sobre la faz del planeta- “¡¡¿ella sabía que era tu padre??!”
- “Sé que estuvo mal confiar en mi secretaria o decírselo a ella antes que a ti, pero necesitaba de su ayuda para ubicar un buen departamento, médicos, pagar sus cuentas; por eso se lo tuve que decir desde el mismo día que él apareció ¡no es que confíe en ella más que en ti!”
Eriol sintió que la cabeza le iba a explotar... ¡aquella mujer! ¡aquella maldita, astuta y pérfida mujer le había estado llenando la cabeza de porquería todo ese tiempo SABIENDOLO TODO!
- “¿Eriol? ¿estás muy enfadado? Yo sé que sentías que te ocultaba algo.. tu padre me lo dijo, pero... ¿era eso lo que te molestaba, verdad?, estos días te he sentido muy...”
- “No, no .. es sólo...”
- “¡Mami! ¡papi!..” –la vocecita de Miriel les interrumpió después que unos golpecitos se escucharon en la puerta- “¿a que hora llegaron? ¡no los ví y no fueron a verme!” –la niña corrió a los brazos de su madre- “no vuelvan a llegar tan tarde...” –suplicó- “Tao llegó hace un rato y está muy raro...”
- “¿Qué le pasa a Tao?” –saltó Yoko.
- “Dijo que no tenía hambre” –explicó Miriel intercambiando miradas inquietas con su madre- “y ya saben que Tao SIEMPRE tiene hambre...”
Yoko miró a Eriol como queriendo comunicarle su preocupación con la mirada –de pronto temía que su padre hubiera logrado entrar en contacto con el chico, pese a haberle prometido lo contrario- pero su esposo estaba bastante..
Molesto.
Aunque no lo suficiente como para no ver una salida a todo ese asunto..
- “Yoko, es mejor que vayas a ver a Tao... y averigües que la pasa” –pidió, ansioso de no dar respuesta a la última pregunta de su esposa- “Miriel, querida, ¿quieres disponer que sirvan la cena de una vez?.. yo.... tengo algo que hacer..”
- “¿Vas a salir?”
- “No demoraré nada. Es sólo...”
- “¡Oh Eriol, no, no puedes irte!” –saltó Tao, entrando sin anunciarse, con su misma mala educación de siempre- “¡tengo que hablar contigo de algo que es muy serio y...!”
- “¿Qué sucede Tao?”
- “Eh....” –el aludido miró a la preocupada Yoko, antes de sonreír- “¡nada, nada hermanita!.. es sólo que ¡son cosas de hombres! ¡cosas de hombres pues que sólo podemos charlarlas Eriol y yo porque los dos somos hombres! ¡osea, no tú ni la enana! ¡porque ustedes son chicas! .... y pues... conociéndote, supongo que te escandalizarías y sería peor...”
- “¿Otra vez cosas de gente joven, Tao?” –preguntó Miriel con inocencia- “¿tiene algo que ver con el joven Rei?”
- “¿Ahora no lo tuteas, no enana? ¡No disimules, que sé muy bien que a veces tuteas al viejo Rei y no es que sea asunto mío pero..!”
- “Basta, es suficiente. Vamos a cenar de una buena vez y luego charlarás con Eriol.. ¿verdad querido?”
El inglés no pudo hacer nada sino asentir y Tao murmuró algo en voz baja, que Eriol no entendió mientras todos se dirigían al comedor..
En el comedor de la casa Kinomoto, Nadeshiko y Mamoru no pudieron evitar dar un saltito en sus butacas cuando la puerta principal se cerró con horrible estrépito; y ese escaso segundo que pudo pensar, el mayor de los niños Kinomoto se sintió súbitamente feliz de haber llegado a casa instantes antes que su enfadado padre. Si, porque ambos niños podían apostar a que ese portazo lo había pegado el autor de sus días y mientras Byakko comía de prisa antes de huir sigilosamente escaleras arriba –sabía bien que al médico no le gustaba ver su plato sobre la mesa del comedor, tal y como los niños hacían cuando cenaban sin Touya- Megumi se sorprendió cuando notó que después del primer signo inicial de sorpresa, los pequeños no tenían la menor señal de inquietud..
De hecho, la propia Megumi no se sentía preocupada y eso la sorprendió, aunque después se dio cuenta de que ver enfadado al Doctor Kinomoto era tan común, que ya nadie se tomaba en serio sus rabietas..
Perro que ladra no muerde... y pese a su normal despliegue de mal genio y mucho ruido, los niños Kinomoto, Megumi y Byakko sabían con toda desvergüenza que Touya...
No mordía.
Aunque.... esta noche era algo diferente.
El sonido de la puerta abriéndose de nuevo hizo a los tres comensales interesarse –Megumi, Nadeshiko y Mamoru- y más aún cuando la voz y las pisadas delataron la presencia de Tomoyo en casa...
- “¡Touya por favor, sé razonable! ¿qué otra cosa querías que hiciera?”
- “¡POR SUPUESTO QUE SOY IRRAZONABLE! ¿NO ES ASÍ?” –replicó rápido- “¡¡¿QUERÍAS ACASO QUE ME SENTARA A APLAUDIR LA ESCENITA?!! ¡EL TIPO ESTABA ALLI DECLARÁNDOSE Y YO LO QUE DEBÍA HACER SEGÚN TÚ, ERA COMER PALOMITAS Y DISFRUTAR DEL ESPECTÁCULO!”
- “¡No dije eso!, ¡pero trata de entender que..!”
- “¿ENTENDER QUE? ¡¿QUÉ MI MUJER FUERA EN AYUDA DE ESE CRETINO EN LUGAR DE APOYARME A MÍ, A SU MARIDO?”
- “¡Touya, eso no es cierto!” –la voz de Tomoyo era dolida- “¡Yo no apoyé a Kurogane! ¿cómo se te ocurre..?”
- “¡¿POR QUÉ DEMONIOS LE TUTEAS?!”
- “Touya, por favor ¡te suplico que te controles!, ¡todo esto se ha complicado innecesariamente porque tú empezaste con los golpes y eso..!”
- “¡¿Acaso se supone que debía besarle o que? ¡ESE CRETINO TE ACABABA DE DECIR QUE...!”
- “¡Sé lo que dijo Touya!, ¡pero el hombre acababa de renunciar! ¿no te dice eso algo?” –pese a que trataba de controlarse con todas sus fuerzas, se notaba que los nervios de Tomoyo (pese a la enorme practica que tenía lidiando con el mal genio de su esposo) estaban llegando finalmente a cierto límite- “¡No tenías que entrar así, empezando con golpes, destrozando la oficina y armando todo ese escándalo! ¡sólo te digo que podrías haber tratado de hablar con Kurogane..!”
- “¡¡¿HABLAR?!!” –el médico miró a su esposa con incredulidad, como si ella tratara de convencerle que dos mas dos eran cinco- “¡¿CÓMO SE TE OCURRE QUE IBA A HABLAR? ¡YO TE DIJE MIL VECES QUE ESE MISERABLE TE MIRABA Y TÚ NO ME HICISTE CASO!!! ¡¡¿AHORA RESULTA QUE “YO” DEBIA HABLAR?!!, ¿TU ESTABAS HABLANDO CON ESE IMBECIL Y ESCUCHANDO SU DECLARACION COMO UNA COLEGIALA ENAMORADA!”
Tomoyo lo miró, incrédula y herida..
- “¡¿Cómo puedes decir eso?!!” –saltó indignada.
- “¡PORQUE NO ME APOYASTE!, ¡EN LUGAR DE PEDIR QUE LE DIERA MAS GOLPES NOS ARROJASTE AGUA A LOS DOS!!.. ¡¡¡A LOS “DOS”..!!!, ¡¡Y “YO” SOY TU MARIDO!! ¡TE ESTABA DEFENDIENDO!!”
- “Touya, ¡no era la forma!”
- “¿¿¿¿¿¡¡¡Y QUE QUERIAS QUE HICIERA????!!!! ¿¿¿QUÉ LE DIERA UN BESO, TU MANO Y MIS BENDICIONES!!???.. ¡TU NO PARECIAS NADA OFENDIDA SINO TODO LO CONTRARIO!!, ¡¡¡¡PERO YO NO SOY NINGUN MUÑECO O NINGÚN IMBECIL DE QUIEN PUEDE ALGUIEN BURLARSE!!!!”
Tomoyo le miró, estupefacta. Sabía que Touya estaba furioso, frenético y que en momentos así se ponía verdaderamente irracional, sabía también que lo ideal era que le tranquilizara con dulces palabras sin embargo ella misma se sentía terriblemente mortificada por la escenita que su esposo había montado en la oficina sin pensar siquiera en que era el escándalo lo que iba a perjudicar finalmente a Tomoyo ante los empleados...
- “No puedes estar hablando en serio” –dijo, tratando de controlar su enfado, su rabia, su terrible mortificación y la forma en que las palabras de él la estaban lastimando- “¡yo estaba sorprendida! ¡no tuve tiempo siquiera para pensar! ¡cuando me dí cuenta tú y él ya estaban muy ocupados golpeándose y destrozando la oficina! ¿y querías que fuera “tu porrista”?” –añadió, incrédula- “¡¡peleaban como un par de salvajes!”
- “¿SALVAJE??!” –Touya se sintió ofendido en lo más vivo- “¡¡¡¡OHHH, POR SUPUESTO!!!!, ¡¡AHORA RESULTA QUE YO SOY EL SALVAJE, EL IRRACIONAL, EL BESTIA!! ¡¡¡¡TODO PORQUE RESULTA QUE NO ME SIENTO A APLAUDIR QUE UN IMBECIL COQUETEE CON MI MUJER!!!... ¿RESULTA QUE SOY UN SALVAJE PORQUE ESPERO ALGO DE APOYO DE TU PARTE? ¡PERO NOOOOOOOOOO!! ¡¡¡¡NOOOOOO!!” –insistió, enfurecido más allá de la razón- “¡la fina Dama no está enfadada con su señor admirador, sino con su ESTUPIDO, IDIOTA, CELOSO, IRRACIONAL Y BESTIA MARIDO!!”
El sarcasmo hiriente en las palabras de Touya hizo a la joven al fin perder el último gramo de paciencia –que esa noche, ya había visto llegar sus límites- y no pudo evitar replicar:
- “¡Los dos se portaron como un par de neandertales!” –gimió, ofendida- “¡no sé que piensas que fue todo eso! ¡pero no soy una hembra para que ustedes dos decidan mi posesión en un combate de puños!, ¡soy tu esposa!”
- “¡ESOOOOO!! ¡ESO ES LO QUE YO DIGO! ¿Por qué NO TE ACORDASTE QUE ERES “MI ESPOSA” CUANDO NOS ARROJASTE AGUA A.. LOS DOS!!” –se notaba que Kinomoto estaba herido en lo más vivo.. sea en su orgullo, dignidad.. o lo que sea, pero estaba herido- “¡NOS LLAMASTE BRUTOS Y BARBAROS A LOS DOS!” –y añadió con un tono de humillante incredulidad, casi como si no lo creyera- “¡¡¡Y AYUDASTE A ESE IMBECIL A ESCAPARSE!! ¡LE AYUDASTE!”
Tomoyo miró a su esposo sin creer lo que decía.. sentía las lágrimas querer desbordar de sus ojos pero trató de controlarse pese a que se sentía humillada, ofendida y herida en lo más vivo por la reacción de él y su falta de comprensión hacia lo que ella se refería..
- “¡¡¡Pidió disculpas, Touya!!!.. ¡y se fue! ¡¡¡¡tú querías seguir peleando!!!!”
- “¿¿¿PUES QUE OTRA COSA SE SUPONE QUE DEBIA HACER?? ¡¡PERO ME RETUVISTE!! ¡¡¡TE PUSISTE EN MEDIO PARA AYUDAR A ESE MISERABLE A QUE SE LARGARA!!! ¡¡¡¡¡LO PROTEGISTE A EL Y NO A MI!!”
- “¡Eso no es cierto!” –gimió la muchacha entre lágrimas.
- “¡¡¡¿¡SABES CÓMO ME SENTÍ?!!!!, ¡¡¿CUÁNTO ME DOLIÓ?!!”
- “¡¡¡Yo sólo estaba tratando que dejaras de pelear!!, ¡podría haberte hecho daño!! ¡Kurogane no es Jean, es un hombre fuerte y podía haberte lastimado si tú seguías provocando más pelea!!”
- “¡¿¿¿¿AHORA RESULTA QUE SOY UN IDIOTA, UN DEBILUCHO QUE DEBE ESCONDERSE DETRÁS DE LAS FALDAS DE SU MUJER MIENTRAS ESE CRETINO GALANTEA A MI ESPOSA???????!!!!!” –aulló el médico, lleno de rabia- “¡¡¿¿¿¿CREES QUE NO SOY CAPAZ DE DEFENDERTE, DE PROTEGERTE, DE HACER QUE TE RESPETEN???!!”
- “¡¡NO HE DICHO ESO!!”
- “¡¿¿AHORA RESULTA QUE ESE MISERABLE ES MEJOR QUE YO??! ¿AHORA RESULTA QUE DEBI QUEDARME MIRANDO? ¡¡¡EMPIEZO A PENSAR QUE ESTABAS MUDA NO DE LA SORPRESA CUANDO ESE TIPO SE TE DECLARÓ, SINO DE LA SATISFACCION!! ¡QUIZA SI ME HUBIERA QUEDADO CALLADO HUBIERA VISTO UNA ESCENA MUY TIERNA CONTIGO DANDOLE UNA SONRISA A TU RENDIDO GALAN! ¡¡¡QUIZA RESULTA QUE TE IBAS TAN BONITA A LA OFICINA NO PARA QUE YO TE VIERA BIEN SINO PARA ANIMAR A ESE TIPO A QUE TE VEA, A QUE TE MIRE, A QUE TE BESE Y A QUE.....!”
¡¡Plaaaffff!!!
El golpe fue seco y tuvo la virtud de cortar las palabras de Touya por ensalmo, pero de los ojos azules de la hija de Sonomi brotaban lágrimas de humillación, mientras el médico tenía la mejilla roja..
Allí donde la delicada manecita de Tomoyo le había abofeteado.
Los ojos oscuros del médico también escocían de ganas de llorar.. el golpe apenas si podía calificarse como tal pero era el gesto lo que le había dejado la cabeza más revuelta aún de lo que ya la tenía, de modo que en ese instante no prestaba atención al temblor de su esposa, a sus lágrimas y a su evidente desesperación, ocupado como estaba lidiando con las suyas propias.
- “¡No soy una exhibicionista!” –gimió Tomoyo- “¡no he coqueteado con Kurogane Higarashi JAMAS! ¡Y no te permito que me digas eso! ¡no te lo permito!”
- “Veo que un bestia y un animal como yo, no es digno de una dama tan fina, una dama a quien no debí ofender con mi conducta bruta.. a diferencia del “señor Kurogane Higarashi” ¿no es cierto?” –la voz del médico de pronto silbante, hiriente y peligrosa, además ya no gritaba y eso estremeció a la muchacha- “porque yo fui quien te ofendió señorita Daidouji” –los ojos de Touya eran de pronto llenos de rabia y su mano tocaba su mejilla, donde un leve sonrojo indicaba el golpe- “quizá no debas permanecer más tiempo al lado de un bestia, un animal como yo... así que este animal va a librarte de su presencia...”
Sin decir palabra más, y ante la estupefacción de la joven –que realmente le miraba llena de miedo, sabiendo que cuando se ponía “así de serio” era que Touya realmente estaba más enfadado- el hijo de Fujitaka Kinomoto subió las escaleras de dos saltos, bajando en menos de cinco minutos con una bolsa de deportes al hombro...
- “Touya ¿qué es eso?”
- “Me voy de la casa.. ¿no es eso lo que te molesta? ¿mi bruta y bárbara presencia?” –dijo frío- “Así que a tus órdenes, no voy a seguir ofendiéndote viviendo aquí. ¡Eso puedes afirmarlo!”
- “¡Touya!”
Sin escuchar el último llamado angustiado de Tomoyo, el médico había salido ya de la casa y subido a su auto, poniéndolo en marcha sin volver la mirada atrás –estaba muy ocupado sintiendo el dolor en su mejilla y echando a andar el vehículo- mientras la joven diseñadora le miraba partir con ojos incrédulos..
Antes de empezar a llorar...
- “¡Señora, señora!” –Megumi salió de la cocina, espantada y asustada- “¡oh señora! ¡por favor, por favor, entre a la casa!! ¡cálmese!” –suplicó- “no se preocupe... el doctor volverá cuando se le pase el enfado y...!”
- “¡Oh cielos!” –la vista de la niñera puso a Tomoyo de pronto consciente de algo- “¿y los niños Megumi? ¿dónde están los niños? ¿ellos acaso..?”
- “No se preocupe Tomoyo... en cuanto escuchamos el alboroto envié a los niños al supermercado.. ¡felizmente esta abierto las 24 horas!.. Byakko les acompaña bien escondida en la bolsa de la compra, así que no les pasará nada...”
- “¡Oh los niños...!” –Tomoyo no podía dejar de llorar ¿cómo había terminado el día así?- “ellos... ¿no escucharon... verdad?”
- “No Tomoyo” –la tranquilizó Megumi- “en cuanto escuché que usted estaba también enfadada, los saque de la casa...” –añadió inquieta- “no hubiera creído... lo que pasó, pero felizmente ellos están en el supermercado. ¡También tuvimos suerte que la señora Sonomi se haya ido a los baños termales de Izú hace dos días ¿recuerda?. Supongo que las cosas habrían estado mucho peor si la señora Sonomi hubiera estado aquí”
- “Mamá llegará pasado mañana...” –replicó la joven mecánicamente.
- “Tranquilícese Tomoyo, por favor... ¡no llore así!” –ayudó a la joven diseñadora a sentarse en el sofá, porque no dejaba de llorar y temblaba perceptiblemente- “¡estoy segura que el doctor no habla en serio! ¡ya verá que se calma y regresa en media hora!”
Abrazándose a los hombros de la niñera de sus hijos Tomoyo lloró con todas sus fuerzas, largo y tendido por mucho rato aunque según la noche avanzaba más su inquietud aumentaba por su esposo. Los niños habían vuelto ya y aunque Mamoru había lanzado miradas muy sospechosas sobre los ojos hinchados de su madre, Nadeshiko había pellizcado al niño justo cuando éste estaba por pedir explicaciones pese a que Tomoyo trataba de disimular con todas sus fuerzas; de hecho, sólo debido a los cuchicheos de la niña es que el mayor de los niños Kinomoto se había limitado a besar la mejilla de su madre antes de marchar, junto con Nadeshiko, a acostarse.
Sin preguntas.
- “No creo que papá haya salido de viaje de pronto, a una Conferencia Médica” –refunfuñó Mamoru, sentado en su cama, mientras su hermanita se acomodaba en una sillita frente a él, con su batita rosa de dormir, con muchos lacitos y cintas- “¡mamá ha llorado, Nadeshiko! ¿porqué no me dejaste preguntarle..? ¡ella...!”
- “Mami está muy triste hermano” –razonó- “Preguntarle sólo la hubiera hecho estar más triste y no creo que nos contara nada”
- “Pueda ser, pero ¿no escuchaste que mamá también estaba regañando con papá, cuando llegaron?” –el niño se cruzó de brazos- “papá siempre entra renegando, pero esta vez estaba gritando...”
- “Papá grita todo el tiempo Mamoru.... ni siquiera yo le temo a los gritos de papá. Los dos sabemos que siempre grita pero nunca hace nada”
Una leve gotita surgió sobre la cabeza del niño, antes de suspirar con resignación.
Era vergonzoso que todos en su casa supieran que los gritos de papá eran sólo aire...
- “¡Pero mamá no se enfada, ni reniega nunca!” –insistió el niño- “Y mamá estaba también enojada cuando entró a casa ¿no lo oíste?. Mamá no grita, pero yo escuché clarito que ella estaba renegando con papá... ¡aunque no entendí nada de lo que decían! y menos aún cuando Megumi casi nos echó de la casa...”
- “Bueno.. si” –aceptó la pequeña, con reticencia- “Yo no había terminado aún de cenar y nos puso la bolsa de la compra en la mano..”
- “Y papá y mamá nunca nos dejan salir tan tarde... ¿no notaste que mamá ni siquiera nos llamó la atención? ¿o a Megumi? ¡esto es muy raro hermana!”
Nadeshiko examinó a su sabor el ceño fruncido de su hermano mayor y la indignación y preocupación que brillaba en sus ojos azules, antes de murmurar, en un intento apaciguador..
- “Hermano... creo que mejor nos dormimos ya. Es muy tarde y mañana dijiste que tenías “servicio”* en el colegio. Tienes que irte temprano...”
- “Pero....”
- “Tendrás problemas si no llegas a tiempo para el servicio...”
Mamoru refunfuñó pero asintió y la pequeña se acercó a besar la mejilla de su hermano mayor con un beso fraternal que motivó que el niño hiciera muecas de asco..
- “¡No hagas eso!.. ¡argh!. Mamá no está para insistir que me des un beso de hermana y no me gustan los besos” –murmuró haciendo un mohín- “son asquerosos...”
La niña sonrió, satisfecha de haber desviado los pensamientos de su hermano a otra cosa que no fuera la situación de sus padres y levantándose... otra vez –se había caído al piso después del intento de beso, por su habitual torpeza- tomó su muñeca y su oso de felpa y salió de la habitación de su hermano, quien creía que Nadeshiko iba ya a acostarse.
Nada más lejos de la intención de la pequeña, quien se sentó en las escaleras por más de una hora contemplando a sus juguetes con expresión preocupada –la muñeca de trapo que su papá le había cosido cuando era más pequeña y el oso que su mamá había hecho a mano para ella- hasta que al fin pareció decidir algo porque subió a su habitación con gesto decidido, acomodando a sus juguetes sobre su camita –llamando “papá” al oso y “mamá” a la muñeca- antes de volver a caerse...
Y levantarse del piso, decidida.
Bajando las escaleras con sumo cuidado...
Porque era ya la una de la madrugada... era tarde para estar bajando escaleras y aunque Mamoru tenía el sueño pesado –cuando su hermano pillaba sueño sólo se levantaba para ir al baño porque ni el estallido de una bomba le despertaba- no quería asustar a nadie o rodar por las escaleras...
Y papá no estaba en casa para sostenerla, o curarle los raspones que se hacía al caerse.
- “Mamita, no llores” –susurró la nena abrazando a su madre por la espalda, sorprendiendo a Tomoyo, quien permanecía sobre el sofá esperando a su esposo, mientras algunas lágrimas silenciosas se deslizaban por sus pálidas mejillas- “yo te quiero mucho y papi también. Va a volver pronto mami...”
- “¡Nadeshiko!” –Tomoyo se limpió las lágrimas con rapidez y miró la figurita adorable de su hijita, con su vaporosa batita de seda y raso, con manguitas de tul y lacitos- “¿porqué estas despierta? ¿y tu hermano?”
- “Ya se durmió mami. Mañana tiene servicio en el colegio. Quería preguntar por papá pero sabía que iba a ser terco y cabezota, así que le convencí de dormir ¿hice bien?” –añadió- “pero yo quiero decirte que te amo mucho, y Mamoru también.. y que no estés triste”
Los ojos azules contemplaron los inteligentes y francamente hermosos ojos mieles de su hija, tan dulces, sensibles, brillantes..
Los ojos que había heredado Nadeshiko de su padre..
Sin poder contenerse, Tomoyo abrazó a su hija. Todos podían decir que Mamoru era física y en carácter más parecido a Touya que su hermana, pero los ojos hermosos de su hija eran totalmente los ojos de Touya Kinomoto –aunque los de él eran en realidad mucho más oscuros que los de la niña- y más que nunca, Tomoyo deseó poder verse en los brillantes y apasionados ojos de su malhumorado esposo.
- “Mami. ¿Te enojaste con papi?” –susurró Nadeshiko, suavecito- “¿se fue de casa no es así?”
Tomoyo la miró tremendamente sorprendida. Nadeshiko siempre había sido muy intuitiva y muy inteligente –pese a su torpeza- pero su agudeza esta vez finalmente la dejaba perpleja..
- “¿Cómo... cómo lo...?”
- “¿Sé?. Mami, cuando papi se va de viaje, no lloras. Antes de dormir hablas horas con papi por teléfono y duermes en tu habitación, abrazando la almohada sobre la que duerme papá” –explicó con inocencia- “Cuando me despierto muy temprano y papá no está en casa te he visto hacerlo..” –replicó y Tomoyo se sonrojó- “y esta noche, tú y papá volvieron enojados..”
Ante los ojos de su hija, Tomoyo se sintió avergonzada. ¿Cómo pudo ser tan.... inmadura y no considerar la presencia de sus hijos en casa al discutir con Touya esa noche?, ¡sus pobres niños!.. de no ser por la previsión de la diligente Megumi quizá hubiera ocasionado sendos traumas en sus mentecitas infantiles al escucharla discutir con su padre de esa manera...
Y Tomoyo sabía bien lo que podía dañar a alguien esas escenas. Touya podía haber crecido en un hogar feliz y pacífico aunque rodeado de leve toque de nostalgia y recuerdos de la dulce esposa de Fujitaka –aquella que había heredado a su nena el nombre- pero ella misma había sido mudo y constante testigo de las peleas entre Sonomi y Keitaro Daidouji como para no saber en carne propia lo que afectaban esas escenas a una mente infantil...
Aún tenía en mente los gritos, las recriminaciones de Daidouji a Sonomi, siempre culpándola por haberla adoptado cuando él nunca quiso una “niña que no era de su sangre”, siempre gritando y siempre diciendo que no quería que ella le llamara papá, siempre reclamando a Sonomi que el amor entre ellos había muerto..
Siempre reclamándose –Sonomi y Keitaro- que había sido un error casarse, porque no se amaban en realidad....
Habían creído amarse, pero no se amaban.
- “¿Mami?”
No, no era lo mismo. Ella y Touya se amaban, sus hijos lo sabían y por eso no tenían ningún temor al fuerte temperamento del galeno, pero esa noche, esa noche había desencadenado que tanto ella como él se dijeran cosas horribles y terribles, y según pasaban las horas y su esposo no volvía a casa, Tomoyo se sentía más y más desesperada y culpable.
No debió perder la cabeza, la calma y la sutileza. Ella le conocía. Sabía como éra Touya desde siempre. Su ironía, su sarcasmo, sus celos y su mal carácter siempre habían sido para ella factores que le agradaban en su esposo porque ocultaban para los demás –y no para ella- su pasión, su ternura, su sensibilidad, su gentileza; pero esta noche ella también había perdido la paciencia ¡por una vez! con Touya, y aquí estaba el horrible resultado.
Sola en mitad de la noche, con sus hijos. Sin saber donde estaba él. Asustada, porque él había estado loco de rabia y muy herido cuando se había marchado...
Y no podía parar de llorar..
Se culpaba, y a la vez no se culpaba..
¿Es que ella no era también un ser humano? ¿no podía alguna vez también perder el control sin que tuviera que pasar algo tan grave como que él se fuera de la casa en respuesta?
- “Mami... ¿papi va a volver, verdad? ¿dónde está papá?”
Antes que Tomoyo pudiera replicar, el ruido del teléfono llamó su atención y la joven hija de Sonomi casi corrió a contestar..
- “¿Aló?.. si, soy yo, Tomoyo. ¿¿Touya??”
Touya Kinomoto había salido de su casa sintiéndose el hombre más desgraciado del mundo, el más injustamente humillado, el más herido, el más lastimado y ofendido por una injusticia; porque para él caerle a golpes a un tipo que se le declaraba a su esposa era un hecho totalmente natural, lógico y común. Simplemente estaba exigiendo –a golpes- el respeto que su esposa se merecía y a la vez indicaba al otro tipo que ella era SUYA, que no tenia derecho a haberla mirado, que no tenía porqué mucho menos haberse declarado, que no debía siquiera hablarle..
Y la verdad... hace tiempo que había querido liarse a golpes con Kurogane. Desde que notara la primera mirada “indecente” que el sujeto lanzara a Tomoyo. Claro, entonces, todos –incluyéndola a ella- le habían tildado de “celoso” pero siendo que al fin se había aclarado que SIEMPRE TUVO RAZON, Touya no había pensado nada en cobrarle a ese sujeto “todas las que le debía”...
Por eso le había herido la reacción de ella.
Por eso, por eso había reclamado, gritado, dicho cosas...
Cosas de las cuales la mitad ni siquiera recordaba ahora. Cosas, palabras que había dicho simplemente en un acceso de rabia y frustración pero que habían culminado con una bofetada que firmemente creía no merecer, motivo por el cual había decidido marcharse de su casa. Y allí estaba, dando la decimosexta vuelta al parque Pingüino con su auto, sin saber que hacer o a donde ir. Así que se había bajado del vehículo, cansado de conducir y estaba en plena madrugada sentado en el desierto columpio mientras seguía maldiciendo a Higarashi, seguía dando al aire sus razones por las cuales creía que Tomoyo no le había apoyado y seguía maldiciendo a todo y todo lo que le pasaba por la cabeza..
Había supuesto una gran fuerza de voluntad no haber tomado el teléfono móvil para hacer lo que siempre hacía, cada vez que estaba enojado..
Llamar a Yukito..
Contarle sus problemas..
Hablar, renegar, maldecir, despotricar hasta quedarse ronco como lo hacia en cada problema de trabajo –porque Tomoyo siempre sabía sus cosas, pero eso no salvaba a Yukito de escuchar el mal genio de su amigo por teléfono- como lo había hecho cuando supo que Mamoru recibiría clases de Lady Sumeragi.
Pero nunca jamás había tenido un problema así con Tomoyo...
Y siendo casi la una de la mañana, allí estaba Touya, hablando como nunca lo hacía, diciendo sus razones, sus motivos, lo injusto que había sido el trato que había recibido por parte de su esposa..
Todo, todo..
A un Yukito tremendamente cansado... luego de haberle oído por casi 3 horas..
- “Pero.. ¿porqué no vuelves a casa, Touya?. Estoy seguro que Tomoyo ya habrá pensado y...”
- “¡No voy a volver donde no soy considerado más que un bestia! ¡un bruto!” –barbotó con renovados bríos y Yukito suspiró- “me voy ahora mismo a un hotel y...”
- “¡Oh no!, nada de eso” –la voz surgió a su lado y el médico casi pegó un brinco al encontrarse con un sonriente y tranquilo Yukito Tsukishiro a su lado- “vamos Touya... tienes que volver a tu casa...”
- “No debiste venir Yuki. Aunque la culpa es mía... no debí llamarte. Ella siempre se ríe cuando te tengo horas escuchándome por teléfono, y ella...” –se mordió los labios, tratando de no mencionar de nuevo a Tomoyo y exclamó con renovado brío- ”¡Que me largo a un hotel Yuki! ¡no me insistas! ¡mi presencia puede ofender a la fina dama que es mi esposa! ¡un bestia como yo bajo su mismo techo!”
Yukito suspiró otra vez. Nunca había visto a Touya tan obstinado, era muy tarde y realmente estaba cansado, pero a la vez... preocupado. Así como estaba, el médico era capaz de pasarse la noche en un hotel o en el mismo parque Pingüino antes de volver a su casa...
- “Bien, sea como quieres.. pero siendo tu mejor amigo, no puedo permitir que duermas en un hotel. Vendrás a mi casa y dormirás allí ¿o acaso piensas pasar la noche aquí, en el parque?”
Kinomoto le miró con profunda sorpresa.. estaba listo para porfiar con terquedad y hasta quedarse afónico que no iba a volver a su casa esa noche por mucho que Yukito insistiera, pero el ofrecimiento del Director del Campus Clamp en Tomoeda le sacó realmente de sus pensamientos..
- “¿Tu casa?” –repitió, sorprendido- “no Yuki, ¿cómo crees que..? ¡además es muy tarde!”
- “Nada de eso, Mi mejor amigo no va a pasar la noche en el parque o en un hotel cuando yo estoy aquí” –Yukito no perdía la paciencia pese a la hora- “Creo que quizá tengas razón y sea mejor que no vuelvas a tu casa esta noche. Estás muy alterado y necesitas pensar con claridad, así que no hay lugar mejor para que descanses lo que queda de la noche en mi casa” –tiró del brazo de su amigo- “vamos... no me moveré de aquí hasta que no estés en mi casa”
- “Pero.. y Ayame ¿qué dirá? Y tus hijos..”
- “No te preocupes por mis hijos.. Y llamaré a Ayame, no te preocupes, sabes que ella te aprecia ¡eres el médico de Rei!... ¡vamos!”
Aún dudando, Touya se dejó llevar por su amigo y subiendo ambos al vehículo enrumbaron al hogar de los Tsukishiro, mientras, ya recibido el aviso por parte de Yukito, Ayame se había dado prisa en llamar a Tomoyo...
- “¡¿¿Touya??!!”
- “Si Tomoyo, tranquila” –era la suave voz de Ayame la que estaba en la línea- “no te preocupes por él, está muy bien. Yukito me acaba de decir que está muy alterado, así que va a dormir en casa. Te llamo para que no te angusties..”
- “¡Gracias Ayame! ¡estaba tan preocupada! ¡temía que le hubiera pasado algo malo!”
- “Ya suponía que no has pegado el ojo en toda la noche” –dijo la esposa de Yukito, con simpatía- “cuando Touya llamó a Yuki, hace más de 3 horas, nos preocupamos mucho.. ustedes no son así, él nunca... nunca se había...”
- “Lo sé Ayame” –gimió Tomoyo.
- “Pero no te preocupes, Yuki y yo le tranquilizaremos.. tú tranquila y confía en nosotros”
Tomoyo sonrió a través de sus lágrimas de alivio.
- “Lamento que Touya tenga la manía de hablar con Yukito cada vez que tiene un coraje... eso de que mi esposo reniegue por horas en el teléfono haciendo al tuyo oírle, debe ser incómodo para ti”
- “No Tomoyo, por supuesto que no. Touya y tú son nuestros amigos y después de Sakura y Shaoran, son ustedes a quienes más debemos... Touya siempre me aconseja sobre que darle de beber a mi Rei ¡come tan poco que siempre debo darle suero de beber!” –recordó con una gotita sobre la cabeza- “y tú eres mi amiga. Además Yukito y él son viejos amigos de escuela y yo sé que si hubiéramos tenido que ir a los tribunales por la custodia de Rei, Touya hubiera llegado hasta las últimas consecuencias por apoyarnos .. ¿cómo no voy a ayudarles a ustedes?”
- “¡Gracias Ayame!”
- “Ahora, trata de calmarte y ve a descansar. Yukito no permitirá que Touya salga de aquí hasta que este tranquilo. Tú ocúpate de tus pequeños y deja de disimular” –Ayame hizo una pausa, antes de añadir- “seguramente has estado consumiéndote sola, llena de preocupación por tu esposo, sin avisar a nadie.... ¿verdad?”
- “Bueno.. no estoy sola”
- “¡¡¡¿Le avisaste a Sakura?!!”
- “¡Oh no, no!” –negó Tomoyo con rapidez- “no tuve cara para avisarle.. ¡ella está tan ocupada en el Concilio debido al viaje de Shaoran! ¿cómo iba a preocuparla?. Es mi hijita, que insistió en quedarse conmigo..”
Ayame suspiró.
- “¡Que envidia! ¡una niña tan dulce!” –insistió- “pero vayan a descansar Tomoyo... Touya está bien”
- “Gracias Ayame.. y agradécele a Yukito de mi parte”
- “Descuida, lo haré”
Ayame cortó la comunicación con rapidez mientras la puerta principal de su casa se abría y en ese instante la señora Tsukishiro se lamentó de haberse explayado en la charla con Tomoyo, porque no había tenido tiempo siquiera de preparar la habitación de huéspedes..
Y tampoco el Parque Pingüino estaba tan lejos ...
¡Y en auto!
- “Touya, lo siento.. estoy tan apenada... ¡es que..!”
- “Descuida Ayame, es culpa mía. Me iré a un hotel y...”
- “¡Oh no, eso no!” –gimió Yukito.
- “¡Oh, eso ni pensarlo!” –insistió Ayame- “mira.. se me ocurre que por esta noche puedes quedarte en la habitación de Rei, él dormirá con Yuu. ¡Ahora mismo lo despierto y..!”
- “Ayame, no.. en serio. No es necesario. Hay un hotel cerca y...”
- “Pase, por favor”
Para sorpresa de los 3 adultos, Rei Tsukishiro estaba al pie de las escaleras, sin un cabello plateado fuera de su sitio, vestido con sus pijamas grises y calzando.... ¿pantuflas de conejito?, mientras miraba inexpresivamente a sus padres y a su médico de cabecera.
Ofreciéndole a este último su habitación.
- “Voy a dormir con Yuu, buenas noches”
Ayame y Yukito sonrieron, más orgullosos de su hijo mayor que nunca mientras Touya seguía en shock, aún no sé si era por la sorpresa de tener que quedarse en el hogar de los Tsukishiro –y no tener que pasar la noche en un hotel- o por la visión de Rei Tsukishiro, la misma cara y figura de un Yue de quince años –serio, frío, inexpresivo- luciendo sendas pantuflas de conejito en los pies....
- “Creo que desperté a tu hijo...” –dijo mecánicamente.
- “Rei es tan amigo tuyo como nosotros Touya. Y no te preocupes, tiene el sueño ligero..”
- “Si, seguro se despertó mientras hablaba por teléfono...”
Lo ojos de Kinomoto se volvieron hacia Ayame y ésta, a duras penas, pudo corregir su error..
- “¡Con Yukito!.. cuando me llamó para avisarme que venías aquí”
- “Si, claro. Disculpen las molestias”
Y sintiéndose de pronto terriblemente cansado, con su bolso de deportes sobre el hombro, Kinomoto subió las escaleras dispuesto a pasar la noche en casa de los Tsukishiro y fué cuando se acomodó en la cama de Rei, mientras amanecía, que empezó al fin a pensar...
¡Se había ido de su casa! ¿cómo rayos había acabado en esa situación?.
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Hin Lu atisbó con sumo cuidado a la habitación de Shaoran, esperando encontrarlo sumergido en algún tipo de investigación o quizás que le saliera con alguna otra cosa sin sentido, pero el secretario sonrió cuando lo encontró durmiendo una insospechada siesta, pese a que su señor no solía dormir a media tarde. Le había traído unos documentos que no entendía nada –Hin Lu estaba cansándose ya que Shaoran le pidiera sin decirle el porqué- pero el secretario estaba algo inquieto. Shaoran había hablado horas antes con Fuuma Monou y que llegaran los resultados que había dispuesto que hiciera sobre el pasado de aquel niño, Gritzkorovjnail Romanova, no lo había puesto de mejor humor.
Hin Lu creyó entender que Shaoran había hablado con Monou de aquel niño –juzgándolo “peligroso”- y los resultados de la investigación que el joven jefe dispusiera cuando salió de Li Manor sólo habían logrado preocuparlo más.
Y eso a Hin Lu no le gustaba ni pizca.
- “Tiene una historia trágica como auténtico descendiente de los últimos zares de Rusia” –pensó el secretario, que había leído la documentación- “pero es medio gitano.. y no un gitano cualquiera...” –miró de nuevo los papeles- “esa tribu en especial ahora está casi extinta, quedan apenas 3 miembros oficiales.. entre ellos ese niño. Pero esa tribu fue legendariamente famosa en el pasado: la tribu Kalderash, el poderoso clan errante y rebelde a unirse al Concilio. Ellos, sus poderes y su magia, fueron tan grandes y evidentes que la Europa bizantina y medieval se llenó de miedo y cazó a todos los magos de occidente frustrando definitivamente los esfuerzos de los Clow, los descendientes del hijo de Merlín, de reabrir la Asamblea de Magos de Occidente. Pero los Kalderash no tuvieron la culpa. Los archivos no dicen que tipo de magia manejaban pero era parte de su destino cruel ser siempre perseguidos, por eso se alejaron de Asia, para no atraer desgracias sobre el Concilio. El más viejo reporte de la tribu indica que eran herederos de alguien terrible y que, juzgando que debían purgar el crimen de aquel antiguo señor, debían errar por el mundo hasta extinguirse..... pero..” –pensó el leal secretario- “¿qué tipo de poder tenían? ¿era sólo una maldición tremenda? ¿porqué debieron tener algún tipo de don para ser llamados alguna vez “los señores de la hechicería”... ¿o serían llamados así por los poderes del legendario antiguo señor, por ese mismo antiguo amo, cuyo terrible crimen pagaban? ¡quien sabe!”
Con un leve suspiro, el esposo de Mei Ling se paseó por la habitación de su amigo y Jefe con preocupación. No era parte de sus funciones juzgar las acciones de Shaoran, pero no podía evitar sentirse preocupado. Mei Ling decía -y los informes también- que todo estaba bien en Li Manor, pero a Hin Lu le hubiera gustado poder decir lo mismo.
Nada tenía sentido.
Ni la visita al Gran Sabio antes, ni ese súbito viaje a Venecia..
Nada.
¿Qué le estaba pasando a Shaoran?
Desde que Hin Lu había llegado a Japón había notado la tensión en Li Manor y realmente lo entendía, es decir ¡Dama Ieran estaba alli!, pero las peculiares reacciones de Sakura y Shaoran últimamente le había llevado a la conclusión de que ellos habían estado algo “distantes” ...
¿Por qué?
No tenía la menor idea.
De pronto, Shaoran empezó a agitarse y Hin Lu se encogió de hombros con paciencia esperando que su jefe despertara, pero la agitación del joven jefe chino dejó de ser tal para convertirse en auténtica desesperación y ante el espanto del secretario, Shaoran empezó a gritar..
- “¡Despierta! ¡Shaoran! ¡Despierta!” –le pidió el esposo de Mei Ling, ya asustado- “¡Despierta.. Shaoran!”
- “¡Shaoraaaaaaaaaaan! ¡Shaoraaaaaaaaaaaaaaan!”
- “¿Sakura? ¡Sakura!? ¿eres tú?”
El joven chino se movía a través de un extraño lugar que lucía casi como una “casa de los espejos” con desconcierto matizado de inquietud al escuchar a lo lejos, muy lejos, la voz de Sakura, llamándole. No había luz alguna alrededor, pero extrañamente podía ver y con un escalofrío de miedo corrió por los pasillos llenos de su reflejo, tratando, infructuosamente de encontrar la voz que le llamaba..
- “¡Sakuraaaaa!” –llamó, nervioso- “¡Sakuraaaaaaa!”
- “¡¿Shaoran?!”
Saltó uno, dos, tres amplios espejos, los cuales se hicieron añicos cuando los atravesó y aunque algunos trozos de cristal habían dejado sendos arañazos en sus mejillas y manos el joven Jefe no se detuvo... la voz de su esposa estaba cerca, muy, muy cerca...
- “¡Shaoran!”
- “¡Sakura!”
- “¿Dónde estas?”
- “¡Aquí, frente a ti! ¿no me ves?”
- “¿Shaoran?”
Los ojos del joven chino se dilataron de espanto. No ante la figura de su esposa –vestida con un extraño traje de corte antiguo que Shaoran jamás recordaba haberle visto, y que era una especie de túnica o vestido con cierto toque romano e hindú a la vez- sinó al notar que Sakura estaba arrodillada en el piso, llamándolo por su nombre con angustia mientras sus ojos verdes –esos ojos que él tanto amaba- estaban..
En blanco.
¡Estaba ciega!
- “¡Sakura!” –avanzó hacia ella con la intención de confortarla pero una especie de muro de cristal se lo impidió- “¡Sakura!”
- “¿Shaoran? ¿eres tú? ¡no te veo!”
- “¡Sakuraaaaa!” –gritó angustiado, mientras golpeaba el cristal con todas sus fuerzas en un intento infructuoso de romper la barrera que le separaba de ella- “¡Sakura, estoy aquí! ¡voy a ayudarte!”
- “¿Shaoran? ¡¿dónde estas? ¡no te veo!, ¡no te veo! ¡no puedo verte, no te encuentro! ¡no eres tú, no eres tú!”
Las manos de la joven mujer trataron de alcanzar las de su esposo, que estaban justo detrás del cristal.. sin éste, hubieran podido tocarse, pero ella le miraba aún con sus ojos sin luz y Shaoran palidecía al verla confundida, asustada y ciega...
- “Soy yo Sakura... ¡tienes que creer!” –dijo decidido, golpeando con todas sus fuerzas el muro traslúcido pero infranqueable que le separaba de ella- “¡SOY YO! ¡créeme SOY YO! ¡soy yo!”
- “No te veo... no te veo, y cuando veo ¡no eres tú!” –sollozó la muchacha.
Los ojos del joven chino parecieron brillar de rabia al contemplar el dolor de la mujer que amaba, así que, decidido ya y frunciendo el ceño murmuró decidido aquel hechizo que usara tan frecuentemente en su infancia..
- “¡¡¡Convoco el poder del rayo y de las tormentas eléctricas!! ¡destruye y...! ¡ARGHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!”
- “¡SHAORANNNN!”
La luz le cegó y el dolor de miles de voltios recorrió el cuerpo de Shaoran por segundos que le parecieron eternos mientras procuraba entender que pasó; y en medio del dolor que nublaba sus sentidos el joven chino entendió con profunda sorpresa que su conjuro se había vuelto en su contra, el rayo que desgarraba el aire estaba rompiéndole a él, pero en medio del dolor y la luz pudo ver una sombra detrás de su esposa, una sombra que pareció mirarle desde la profundidad de su capucha con una decisión tan reconcentrada que el rayo empezó a rasgar el cuerpo de Shaoran...
Sangre, dolor... ¡dolor! ¡rabia!
- “¡¿Quién eres y qué tratas de hacer?! ¡no vas a vencerme! ¡Sakuraaaaaaaa!” –logró gritar antes que otro dolor le hiciera perder el sentido...
Dolor, dolor..
Su cuerpo estaba desgarrado.
Un arma había rasgado su pecho de arriba a abajo.. sus manos eran otras y un arma extraña estaba en ellas.... el charco de sangre a sus pies era mayor a cada segundo y aún en medio del dolor que le mataba –era imposible vivir con tal herida, pese a que trataba de contener la sangre que brotaba de su cuello roto como un río de vida rojo que se marchaba- sólo un pensamiento estaba en su mente...
- “Shara... mi amada.. mi esposa...”
La voz era extraña.. pero ¡ese nombre! ¡ese nombre!. Por un instante apareció ante él un recuerdo ajeno, un recuerdo hermoso.. un bello rostro de una joven mujer de largo y claro cabello, una sonrisa, sus besos, unas lágrimas y una despedida..
- “No tienes que ir... ¡esposo mío!”
- “Debo ir Shara. Se los debo ¿no lo entiendes?, dejé a mi clan y ahora ese clan se ha extinguido. Lo menos que puedo hacer es saber cómo y porqué ocurrió. Y de ser posible, vengarlo. He vivido feliz a tu lado todo este tiempo, pero no puedo olvidar ahora que esta felicidad la obtuve dejando a mi clan a un lado..”
- “¡Rasetsu!”
Las sombras rodearon su mente y de sus manos aún sobre su cuello un nuevo río de sangre pareció brotar, el dolor.. la pena... la angustia de saber que sería de ella ahora que él moriría..
- “No llores por mí, te lo suplico”
- “Hubiera querido tanto darte un hijo...”
- “Sé feliz Shara. Sé feliz”
El dolor, la propia voz suya –que era a su vez extrañamente ajena, así como el rostro hermoso y triste de la mujer llamada Shara- parecieron flotar en su mente mientras la sangre le rodeaba. Sangre, sangre por todos lados... brotando de sus heridas, de su pecho abierto de arriba abajo, de su cuello... de sus propias manos..
¡Tanta sangre!
- “¡Shaoran! ¡por todos los dioses! ¡despierta!” –la feroz sacudida de Hin Lu le hizo abrir los ojos- “¡SHAORANNNNN!!”
- “No hay porqué.. ¡ejem! ¿qué es..?”
Los ojos canela del joven jefe se dilataron de asombro y al fin entendió el porqué del rictus de autentico espanto que tenía la voz de su secretario; porque alli, en plena tarde soleada en Venecia y estando durmiendo una siesta en su lecho de la antigua casa de los Mocenigo, él, Shaoran Li...
¡¡Estaba escupiendo sangre, de hecho, estaba escupiendo MUCHA sangre!!
- “¡Shaoran!”
Hin Lu apenas pudo contener el cuerpo de su joven señor cuando éste se inclinó fuera del lecho y un nuevo acceso lo acometió. La sangre, espesa, negra y abundante parecía manar de la boca de Shaoran y el hijo de Ieran Li se sintió desfallecer de debilidad mientras Hin Lu estaba verdaderamente desesperado..
¿Qué diablos estaba pasando?
- “¡Shaoran!” – Sakura se sentó sobre su cama notando con sorpresa que podía ver.. ¡podía ver!, es decir, últimamente, siempre que despertaba estaba ciega, lo cual sólo significaba que sus visiones del pasado aumentaban, pero- “¡oh Shaoran!”
Había soñado lo de siempre. Su sueño había empezado siguiendo a un Kamui Shirou muy triste para acabar en una especie de casa de los espejos. El joven Shirou había murmurado otra vez un “lo siento, perdón. No lo sabía” antes de desvanecerse y ella se había visto atrapada entre esos espejos. Luego sus ojos quedaban ciegos y ella sólo podía llamar a Shaoran en desconsuelo, sabiendo que él estaba muy lejos...
¡Pero esta vez él había respondido!. Había oído su voz, casi podido tocar sus manos y también le había escuchado gritar de dolor..
- “Hay alguien detrás de mi en los sueños.. que no es el joven Kamui Shirou o el chico aquel que pasea por sueños... el que encontré una vez. Hay alguien más atrás de mi, y ese alguien... ese alguien quiso matar a Shaoran esta noche”
Saltando de su lecho y sintiendo mucho temor, buscó el teléfono móvil y sin importar que Shaoran no le hablaba desde que habían peleado, le llamó con vehemencia deseando que donde quiera que estuviese, no estuviera dormido....
- “¡¿Sakura?!” –la voz de Hin Lu sonó casi atemorizada y la joven sintió un vuelco en el corazón- “¡Oh Sakura!”
- “¡Hin Lu, pásame a Shaoran!” –ordenó imperiosa y sin la menor cortesía- “¡pásamelo en este mismo instante!”
Unos ruidos sofocados se oyeron por el auricular y pese a las imperativas órdenes de la muchacha, la voz de Hin Lu siguió en la línea luego de esos ruidos raros..
- “¿Qué.. qué pasa Sakura?” –el secretario titubeaba y la joven japonesa estaba frenética- “¿que tienes? ¿estás bien? ¿no estas enferma verdad? ¿verdad que no?”
- “Hin Lu... ¿qué tiene Shaoran?”
- “Está... en una reunión” –mintió el esposo de Mei Ling mientras Sakura notaba que debía estar cubriendo el auricular porque habían ruidos extraños en el fondo- “Sakura, ¡por todos los dioses! ¡¿¿estás enferma o algo le pasa a Hien?!!”
- “Estoy bien” –gruñó irritada- “¡Dile a Shaoran que exijo que me hable por teléfono siquiera!”
El ruido se hizo muy fuerte y Hin Lu no replicó por unos instantes, hasta que lo hizo, con total calma..
- “Sakura, por favor...” –pidió ya serio- “¿que sucede? ¡debe ser de madrugada en Japón! ¿pasa algo malo contigo o Hien?... Shaoran está muy al pendiente de ustedes pero si me dices que algo les pasa irá de inmediato de regreso a Tomoeda!”
La joven dudó por un instante. Si, tenía el poder para hacerlo volver ¿había sido sólo un sueño tonto?, porque Hin Lu, luego del instante de sorpresa inicial por su llamada estaba muy tranquilo y si aquel ruido de fondo dejara de sonar ella siquiera podría escuchar el ruido de la ciudad donde estaban..
Tenía el poder de hacer volver a Shaoran... porque si algo grave le pasara a ella o a Hien él volvería, siempre lo supo. Pero él no deseaba volver. Y ella estaba fortaleciéndose, porque después de los trances de ceguera recordaba más y más cosas de su vida pasada y ya que había recordado ya que había visto y charlado con las estrellas del Ashura y con la propia Ashura original –una encantadora niñita- poco antes de morir siendo Shara..
Si.
El estaba herido por sus dudas... herido, pero quizá ella podía entenderse mejor en su ausencia y... cuando volviera –que anhelaba fuera ya- podría decirle, limpia y sin duda alguna, que aunque veía la cara de Lord Ruthwen como su esposo en el pasado, era a él a quien amaba..
Pero...
¿Obligarle a volver, ahora, que no lo deseaba?
Por un instante lo imaginó...
Pero la respuesta surgió por si sola.
- “No... no Hin Lu, disculpa” –dijo apenada- “es solo... que tuve un mal sueño, y me preocupé por él. Aunque a él yo no le preocupo ¿verdad?”
- “Te aseguro que él piensa en ti todo el tiempo, Sakura. Si realmente deseas la verdad puedo decir que se preocupa por ti más de lo que es sano, ¿realmente no te pasa nada malo?, porque si algo así te sucede..”
La joven sonrió, divertida por la extraña réplica del esposo de Mei Ling..
Hin Lu era siempre tan correcto, siempre se preocupaba tanto, todo el tiempo..
- “Todo esta bien aquí Hin Lu. Dile.... sólo dile que yo sigo aquí, esperándole hasta que se decida a regresar”
- “Si Sakura. Si tú me dices que estas bien, te creo. Se lo diré”
La joven mujer de ojos verdes cortó la comunicación y se dejó caer en su lecho notando que aún estaba oscuro... ¡había deseado tanto decir! ¡decirle “dile que regrese” “dile que me estoy muriendo cada día sin verle”!.. pero no lo había dicho, no lo había dicho porque había recordado la expresión de dolor y angustia en los ojos de su esposo aquella noche... la noche que discutieron..
Y había tenido miedo de verlo así..
Desconfiado, lastimado.... profundamente herido.
- “Estuvo cerca... muy, muy cerca esta vez” –la pequeña figurita de Romanova, con los ojos azules y aquella voz antigua que parecía más extraña que nunca en la madrugada de Tomoeda, charlaba con alguien que estaba sentado en un amplio sillón, mientras las suaves notas de la música se escuchaban como fondo- “no había esperado que fuera tan fuerte como para tratar de romper tus habilidades desde dondequiera que esté.. ”
- “Debo admitir que me sorprende también. Su vínculo con la joven Sakura es muy fuerte, sintió su dolor.. su miedo y entró en su sueño... de no haberlo atacado quizá él me hubiera descubierto”
Una risa cruel, casi una mueca apareció en la carita distorsionada del pequeño Romanova.
- “No debe sorprenderte. Su unión es muy antigua. De una forma o de otra, siendo Rasetsu o alguien más, él y ella siempre han sido capaces de encontrarse y amarse uno al otro, pese al tiempo y a los diferentes tiempos en que han vivido..”
- “Si”
- “¿Sientes algún arrepentimiento acaso?” –la entidad antigua que poseía al niño ruso comentó divertido- “llevas tiempo confundiendo a esa mujer y casi matas al joven jefe del Concilio esta misma noche antes que te viera en sus sueños... de hecho, lo atacaste con toda la intención de matarle”
Un leve silencio siguió a esa aseveración antes que la otra persona contestase.
- “Si. Sabes bien que no quiero hacerle daño, pero no me quedó otro remedio. Por eso lo ataqué como para matarlo de una vez, sin embargo..”
Una risa burlona fué la respuesta en la cara del niño.
- “No pudiste. Se defendió bien... aunque ya sabe ahora de tu existencia, así como sabe de la mía. Pero no sabe quien eres y creo que es mucho más poderoso de lo que habías imaginado”
La persona en las sombras empezó a tararear el tango a modo de respuesta...
- “Silencio en la noche, ya todo está en calma.. el músculo duerme.. la ambición trabaja”
En Venecia, en ese instante, Hin Lu miraba a Shaoran con expresión acusadora, mientras el joven jefe murmuraba solamente..
- “¿Ella está bien?”
- “Si. No sé de donde sacaste que algo la estaba cegando o manipulando sus dones de premonición... ella esta muy bien, ¡y muy enojada!” –el secretario corrió hacia el lecho donde Shaoran aún estaba luchando por controlar el vértigo y la sangre que seguía escupiendo sin parar- “¡Shaoran, ella lo ha intuido! ¡no es ella quien tiene problemas... ERES TÚ! ¿no te das cuenta? ¡despertaste escupiendo sangre y ardiendo en fiebre! ¡ella tiene que saberlo!”
- “Ella está mal Hin Lu... está...” –un nuevo vértigo y un acceso de sangre le obligó a una pausa- “ella, está sufriendo por controlar sus dones de videncia...”
- “Es obvio que ella es la vidente, ¡TU no lo eres!. Ella está muy bien.. ¡mírate! ¿porqué no llega el doctor?”
- “No le digas... que estoy mal. ¡No se lo digas!”
- “¡Si no te mejoras se lo...!”
Las manos de Shaoran volaron hacia el cuello de su secretario y sus ojos brillaron con decisión...
- “¡No la vas a preocupar más! ¡te lo ordeno!”
- “¡Pero Shaoran..!!”
Un acceso violento hizo al joven Li soltar a su amigo, primo, secretario y guardián, mismo que apenas pudo sostenerlo antes que cayera al piso..
- “Siempre... la hago angustiar demasiado... odio eso” –murmuró Shaoran- “y si ella puede hacer frente al despertar de su poder de videncia sola, yo... yo lo haré también. También aguantaré esto”
- “¡Shaoran!”
El joven Li negó neciamente cuando el médico veneciano ingresó contemplando con sorpresa al joven extranjero, pero en Tomoeda la noche se extinguía ya y mientras amanecía escuchando el suave sonido de la respiración de su esposa reclinada contra su pecho, la mente de Eriol estaba inusualmente clara.
Y digo inusualmente, porque finalmente empezaba a darse cuenta de todos los errores que había cometido, pero en realidad lo peor es que esa claridad mental le mostraba con absoluta frialdad que había caído de una forma tan absurda, tan torpe, tan sin sentido..
¿Y ante quien?
Ante una mujercita astuta con muchas ganas de tener un romance con un hombre casado o peor aún, con ganas de destruirle su vida, su hogar y su matrimonio. Por supuesto, no era capaz de negarse a si mismo que había sido principalmente culpa suya, por su arrogancia y posterior inseguridad –eso, que siempre negaba tener- lo que le había hecho perder totalmente la perspectiva y no sólo atormentarse como un condenado sinó que le había llevado a pensar cosas de Yoko que ahora no podía sinó recordar con verdadero espanto...
De pronto, las ideas que había tenido sobre su esposa los últimos tiempos le parecían verdaderamente abyectas y vergonzosas ¿cómo pudo haberse dejado manipular hasta este extremo? Osea, Elaine no pudo haberle llevado tan lejos ¡fue él mismo! ¡él! quien fué capaz de pensar tamañas atrocidades de su propia esposa, la misma muchacha a quien amaba, pero a quien en su mente torturada y afiebrada había condenado sin la menor piedad cuando Yoko jamás le había dado motivos..
Si, le había ocultado algo. Pero siendo al fin realista consigo mismo, Eriol hubo de admitir que no era normal que Yoko no le contara todo ¿cuántas parejas saben TODO lo que hace el otro en el día?, ciertamente Yoko le había dado siempre toda su TOTAL confianza, sus confidencias y su afecto, pero él entendía ahora que había llegado demasiado lejos creyéndose que la confianza que Yoko le concedía era un deber, cuando todo lo que la muchacha le había concedido era eso, una concesión y no un deber de ella hacia él. Le dolía admitirlo, pero las palabras de su padre biológico le sonaban de repente a verdad y entendió que sólo había sido su estúpida arrogancia y posterior inseguridad lo que no le permitió admitir la verdad a tiempo..
- “Yoko vive por y para ti. Te adora y te lo dá todo, se nota que te consiente demasiado”
Si, esa era la verdad. Se había creído que lo merecía todo, y allí estaba la consecuencia.
- “Si, el Embajador tuvo razón. ¿Porqué demonios no me dí cuenta entonces que estaba siendo un estúpido arrogante creyendo que me merecía todo lo que ella me da, que tenía derecho a exigir todas sus confidencias?” –suspiró- “y aún dice que yo le he dado mucho” –volvió a suspirar- “¡como si el dinero valiera su amor, la confianza, la fé, mi hija, sus cuidados, la familia que ella ha formado para mi!... toda la actividad que ella realiza desde que se despierta. Nada funcionaría aquí si ella no lo coordinara, porque desde la revisión del último rolls royce hasta las verduras de la cena o los botones de mis camisas o la cinta nueva del pelo para Miriel, o las tareas de Tao... todo lo vé ella. Todo. El presupuesto de la embajada, los tramites de becarios auspiciados por lord Kerringhann ¡la medicina de Lord Kerringhann!, tanto, y tanto..!”
- “¡Tenía tanto miedo de amarte que hice todo lo que pude por detestarte!”
El sólo recuerdo de las palabras de su esposa hicieron estremecer a Eriol. Y un terror, grande, inmenso, enorme y muy profundo se enraizó más en él. El temor, el pánico y el miedo a que realmente ella pudiera odiarle, detestarle, aborrecerle, el terror a ver brillar esos puros ojos grises con odio, con rabia, con desprecio hacia él..
No es que no se lo mereciera...
- “Eri... Eriol....” –le llamó la muchacha en sus sueños- “te quiero..”
El inglés se estremeció de pies a cabeza..
Si había pensado que había estado en el infierno de la duda ahora estaba sumido en el profundo abismo de la desesperación y del remordimiento. Saber que nunca había dejado de amarla no lo tranquilizaba, amarla como loco no había evitado que pensara esas atrocidades de ella, no había evitado que dudara, que no moviera un dedo cuando su padre la golpeó y aunque aún creyéndola infiel había llegado a la conclusión que era capaz de compartirla por no perderla –no podía vivir sin ella ¡demonios!- todo lo que había pensado en días anteriores le parecía más sucio, mezquino, abyecto y traidor..
Traidor...
Cerró los ojos, tratando de no pensar.
- “Yo he sido el traidor, yo, y nadie más” –gimió mentalmente- “y aunque sólo toqué a esa mujer alucinando que era Yoko, viendo no su cara sinó la de ella, eso no quita lo que le hice, lo que nos hice... lo que le hice a nuestro hogar, a nuestro matrimonio, a nuestro amor” –apretó los puños- “maldito sea. Si sólo pudiera retroceder el tiempo, lo suficiente como para no haber hecho eso nunca..”
Y lo había intentado, había revisado como poseso algunos libros de conjuros antiguos que tenía antes de acostarse, pero no había forma. No era tan simple como usar la card “Time”. Había cosas, eventos y hechos que no eran tan simples como retroceder el tiempo; en su respectivo momento Clow había intentado también retroceder el tiempo para evitar la muerte de Wu Fang.. la muerte de Kai Sung. La propia card “Time” habia nacido de ese intento infructuoso de cambiar el destino, pero no había remedio y la gente, magos o no, tenían que enfrentar sus errores..
Y pagarlos.
- “¿Pagar?”
- “Si, pagar”
Sakura contempló con perplejidad el rostro de Lord Ruthwen y el aristócrata europeo ahogó un gesto de desconcierto, mientras el examinador que habían llamado esa mañana a la oficina del Lord les miraba tan tranquilo...
Si, finalmente Sakura había tomado un minúsculo trozo del pergamino rojo y había decidido hacerlo evaluar por un especialista para saber exactamente su antigüedad. En realidad, ya había tomado aquel trozo una semana atrás y lo había entregado ella misma al investigador recomendado por el Lord –que había evitado cuidadosamente el contacto con el pergamino- pero en vista de los perturbadores sueños que había tenido con el Lord, había pasado esa semana sin verle –y sin saber los resultados del análisis- para mantener la mente clara y tratar de no confundirse al ver al occidental.
Pero no había confusión.
No sentía nada.
- “Bien, yo pagaré” –replicó el amable Ruthwen, mientras el analista asintió- “no importan los costos pero necesito saber cuanto antes la antigüedad de esa pieza y si ya la verificó con las principales universidades del mundo, durante toda la semana pasada..”
- “No, yo pagaré y..” –murmuró Sakura.
El lord hizo un leve gesto y la joven dudó.
- “El pago no importa Sakura. Lo que importa son los resultados ¿no es así?” –la antigua card captor asintió y el hombre de pelo plateado miró al investigador antes de preguntar- “¿Y bien?... queremos los resultados Marcus, los resultados”
El analista carraspeó. De pronto muy inquieto cuando hablaron de resultados.
- “En realidad.... es extraño, y conste que trabajo con el equipo más sofisticado” –pareció disculparse, lo que sonaba irónico considerando lo obstinado que había sido con sus honorarios instantes atrás- “además la pieza ha sido revisada por 7 de las mejores universidades del mundo pero todos los análisis indican una antigüedad absurda. Ni siquiera las pirámides de Egipto son tan antiguas como este pergamino...”
Sakura apretó los dientes. Sabiendo lo que sabía de la leyenda perdida, no le sorprendía nada escuchar eso..
- “De hecho, no hay nada tan antiguo y que revele cultura humana anterior a este pergamino en todo el mundo” –resopló el investigador- “no tienen idea de cuanto me ha costado mantener el secreto sobre este trozo de escritura. Todo en él es insólita y se trae abajo muchas teorías sobre la antigüedad de las manifestaciones culturales en la humanidad. Hace muchos años, se hallaron unas piezas arqueológicas con una antigüedad similar pero fueron piezas aisladas y no se ha sabido de nada más antiguo hasta hace cosa de unos 3 o 2 años atrás...”
- “¿Cómo?” –se sorprendió Sakura ¿había algo en el mundo tan antiguo como ese pergamino? ¿era posible?.
- “Un momento, un momento Jenkins, sé por favor más detallado” –Ruthwen pidió calma al sorprendido especialista mientras notaba que Sakura estaba verdaderamente atónita- “Me indicas primero que no hay nada “culturalmente humano” más antiguo en el mundo que este trozo de pergamino... pero luego dices que hace muchos años aparecieron unas piezas que tenían la misma, o antigüedad similar.. y luego me dice que hace 3 o 2 años se sabe salgo...Explíquese Jenkins”
El analista resopló. Estaba tan o más confundido como la joven mujer que acompañaba al filántropo aristócrata que había dejado de tutearlo.. osea, que estaba irritado.
- “No todas las universidades y los mejores equipos de análisis del mundo pueden estar errados: este trozo de pergamino es la pieza escrita más antigua del mundo, hace ver a la Piedra de Rosetta muy juvenil a su lado; por lo tanto, puedo decirles sin temor a equivocarme que “es la pieza culturalmente humana más antigua del mundo hasta la fecha”. Sin embargo, hace muchos años... 25, 26 o 27.. no estoy seguro, en una excavación a la India se hallaron piezas culturales NO escritas: vasijas, joyas, restos de una civilización que era tan o aún más antigua que esta..”
- “Yo no supe de ningún hallazgo de ese tipo Jenkins” –cortó Ruthwen, muy serio- “y mi familia y yo siempre hemos sido filántropos y colaboradores de toda expedición científica que presentaba resultados interesantes..”
- “Lo sé. En el medio intelectual es bien conocido el patrocinio de tu abuelo, tu padre y de toda tu estirpe hacia la investigación... pero si hace más de 26 años no se hizo conocida esa investigación fue por que no hubo nada concluyente..”
- “Explíquese”
El anciano estaba tan emocionado, que tuteaba al Lord sin haber recibido permiso de hacerlo.
- “Fue una expedición a los picos más altos de la India. Y el hallazgo fue casual..”
- “La mayoría de los grandes hallazgos mundiales han sido casuales Jenkins, eso lo sabemos bien usted y yo..”
- “Si Milord” –se amedrentó un poco el estudioso, ante el gesto imperioso del aristócrata y dejó de tutearlo- “pero esos hallazgos no fueron oficiales. Yo los conozco porque fui yo quien los revisó y porque hubo un hecho desafortunado del cual me llegué a enterar... la muerte de una joven mujer”
Ruthwen resopló, parecía algo exasperado por la lentitud en que se expresaba el anciano investigador..
- “Jenkins.. usted y yo sabemos que no es poco normal que entre los miembros de alguna expedición investigadora muera alguien y no tiene que ver con maldiciones o cosas similares, como la imaginación popular dijo cuando se investigó la tumba de Tutankammón. Las muertes suelen producirse por virus, bacterias o enfermedades que suelen quedarse en las piezas. Algunas veces por reacciones alérgicas y..”
- “Si Milord, pero la muerte de esta joven mujer fue algo... insólita. Yo supe de la noticia de oídas, pero..” –explicó- “durante esta expedición a la India, hace más de 26 años, un joven arqueólogo halló casualmente una especie de ruta entre los picos de las más inexpugnables montañas de la India, allí, encontró algunas piezas de cerámica de inexplicable belleza, mismas que presentó a los conductores de la expedición, que no le dieron tanta importancia ya que no se había sabido nunca de ninguna civilización en un lugar tan escarpado”
Un presentimiento pareció nacer en la mente de Sakura..
¿Por qué de pronto todo eso le sonaba conocido?
- “¿Qué hacían allí si no esperaban encontrar nada?” –preguntó, interrumpiendo al anciano- “es decir.. eran una expedición arqueológica ¿no?”
- “Si señorita” –asintió el anciano, creyendo que una mujer tan joven debía ser soltera- “en realidad, la expedición iba datar los palacios de Sri Lanka, pero por algunos problemas logísticos y de idioma, los guías les condujeron por un lugar inesperado”
- “Allí, hace más de 26 años, hallaron esas piezas, cuya antigüedad no informaron al mundo ¿no es así” –inquirió Ruthwen, que ya estaba sumamente interesado.
- “Si. Como entenderá, nadie prestó atención a las piezas, y menos aún habiéndolas hallado un arqueólogo novato; así que los directores de la expedición se las asignaron al joven que las hallara, para que el mismo las limpiara y datara al regresar... ya sea en su casa o donde fuera”
- “Eso es una negligencia enorme. No creo que ese joven hubiera tenido un lugar apropiado siendo un novato. Pero los directivos jamás debieron darle así las piezas.. por muy simple cerámica que fuera”
- “Si, fue un error de los directivos... un error trágico para el joven y entusiasmado arqueólogo, que llevó las piezas a su casa y las dató con mayor antigüedad aún que este trozo de pergamino que la señorita aquí presente puso en mis manos la semana pasada” –continuó el anciano tras una pausa- “como es obvio, no le creyeron y lo tildaron de torpe aunque el joven insistió durante varios meses en su análisis; de hecho, nadie hubiera hecho algo más que tirar las piezas (y jamás hubieran llegado a mis manos en Estados Unidos de América) cuando la joven esposa de aquel arqueólogo novato enfermó gravemente...”
Sakura sintió algo de nuevo... ¡esa historia le era conocida!
- “¿Enfermó? ¿la esposa?” –se sorprendió Ruthwen.
- “Si. Si mal no recuerdo... era una joven modelo, si, curiosamente ocurrió aquí, en Japón, en el mismo Tokyo. ¡Ya lo recordé! Me contaron que era un joven arqueólogo japonés y fue su esposa.. la que falleció inexorablemente, una modelo de revistas. Parece que la pobre muchacha adquirió un tipo de virus que había en las piezas y no hubo forma de salvarle la vida. El joven arqueólogo y sus hijos tuvieron mucha suerte al no ser contagiados, pero ella murió poco antes de que lograra aislarse el virus de las piezas en un laboratorio.. y me lo enviaran a mí en el museo Smithsoniano. Lo recuerdo porque me lo contaron cuando me entregaron las piezas... ” –suspiró mientas Sakura palidecía- “recuerdo que pensé que todo era culpa de la negligencia de los directivos de la expedición que no le dieron a las piezas la importancia mínima y que se las dieron al joven arqueólogo sin hacerlas revisar previamente en un laboratorio, para descartar algún tipo de problema viral en ellas. Ese era el procedimiento, pero los directivos lo obviaron al no darle importancia al hallazgo y se lo dieron al joven diciéndole que las piezas estaban listas para ser limpiadas y revisadas por él, sin peligro alguno. Ya ve que esta negligencia le costó al pobre hombre quedarse viudo con hijos pequeños.. un niño y una bebé.. creo”
- “La niña tenía tres años, cuando su madre murió” –murmuró Sakura.
Ambos hombres la miraron con sorpresa.
- “¿Lo leyó en algún lado?” –preguntó Ruthwen sorprendido.
Sakura controló sus ganas de llorar mordiéndose los labios, a la vez que su mente pensaba en lo extraño de todo eso...
El anciano Dr Jenkins había hablado –sin saberlo- de los detalles que precedieron la súbita muerte de su propia madre, Nadeshiko. La misma, que al morir, había dejado a su padre viudo, y a ella y a Touya huérfanos, siendo él apenas un niño y ella casi una bebé.
¡Su padre!
- “¿Tiene usted esas piezas?” –inquirió de pronto- “las viejas piezas de cerámica.. ¿las tiene?”
- “No. Bueno, están entre las muchas piezas “inclasificables” en los archivos del Smithsoniano porque nunca apareció nada más con esa antigüedad. Con la muerte de la joven mujer, se les tomó algo de atención y algunos arqueólogos se interesaron. Hubo dos expediciones después pero nadie encontró nada más..”
- “El arqueólogo que las encontró, no participó en ellas..” –comentó Sakura, casi para si.
- “Así es señorita. Yo pregunté y por eso me contaron su caso... el pobre hombre era viudo y tenía dos niños pequeños, así que no volvió a ninguna expedición allí, por mucho que le ofrecieron..”
La joven asintió, pensativa.
Por supuesto. Fujitaka había recibido una indemnización por la negligencia que mató a Nadeshiko –de parte de los que dirigieron esa primera expedición y que usó junto con sus ahorros para construir su casa en Tomoeda, el mismo lugar donde Touya ahora vivía con Tomoyo y sus hijos- pero nunca volvió a participar en ninguna que le alejara de su familia más de un día. A la propia Sakura, Touya alguna vez le había comentado que su padre había rechazado muchas invitaciones de expediciones cuando él era pequeño y Sakura recordaba que aún estando ella en primaria, Fujitaka se había abocado a la labor académica y de docente, más que alejarse de los suyos..
Hasta ahora, que...
Entonces lo recordó..
¡El premio que le habían dado a su padre el año pasado!
¡Su padre estaba en una expedición a la India!
¿¿Era posible acaso??
- “¿Y hace como 3 o 2 años? ¡usted dijo que algo apareció hace 2 o 3 años!”
- “Me alegra su interés” –comentó Jenkins- “si. El año pasado se le entregó un premio a un arqueólogo japonés por haber hallado vestigios importantes de una civilización.. sé que en este momento se está en plena investigación de esos vestigios. Hasta donde sé, el el mismo joven arqueólogo de hace años. El que perdió a su esposa. Pero ahora ha descubierto una especie de camino a través de los picos más elevados de la India, un camino que sólo pudo haber sido construido por una civilización sofisticada....”
Sakura estaba pálida. Lord Ruthwen, permanecía mudo, sólo contemplando a la joven y al estudioso con mucho interés...
- “Por eso, imaginen mi grata sorpresa cuando me entregó ud”-señaló a Sakura- “esta pieza. ¡Un texto escrito!.. porque aunque no entienda el lenguaje, es obvio que es un tipo de idioma, de escritura..”
- “Pero... la escritura es posterior a esos hallazgos de la que ud nos habla..”
- “Si. Pero yo les comento estos hallazgos, porque los estoy revisando en el Smithsoniano, aún no se han dado a conocer al mundo”
- “Pero el arqueólogo ya fue premiado..” –insistió Ruthwen.
- “Si, ha sido premiado por descubrir el camino.. pero este camino sólo nos interesa a los académicos. Mientras no se reporte algún vestigio escrito o una construcción... no será conocido a nivel mundial. Esta pieza” –señaló el trozo de pergamino que tenía envuelto en papel muy fino y encerrado en una urna de cristal- “esta pieza, ignoro de donde la sacó Ud. Señorita, pero casi puedo intuir que las mismas personas que estuvieron en esta civilización perdida en la India, .. al menos uno de ellos, fue quien escribió esto”
Sakura tembló.
Era por demás insólito. ¡Su padre estaba investigando la misma civilización perdida!..
Y recordó lo que sabía de esa leyenda, lo que Shaoran había explicado a Tomoyo y Touya cuando empezaron a sospechar que Mamoru era reencarnación de una de las estrellas del Prohibido....
- “En un tiempo, antes aún de que se empezara a contar el tiempo, hubo una civilización muy anterior a todas las conocidas por el hombre. Los más elevados miembros de esta civilización tenían dones especiales, dones que la gente común no poseía o entendía.. así que los empezaron a llamar “dioses”. Todos ellos vivían en una ciudad perdida entre las nubes y eran varios reyes.. todos, bajo el mando de un Emperador. Pero un fiero general se reveló al Emperador y lo asesinó, matando también al poderoso Señor de La Guerra que servía al Emperador. El Emperador pues murió sin que nadie pudiera vengarle y fue asesinado también el Señor de La Guerra, que era uno de los Grandes Reyes. Pero el Nuevo Emperador, el Señor del Rayo y de las Tormentas ordenó el fin de la estirpe del Señor de la Guerra, a todo el clan, pero alguien sobrevivió. El Señor de la Guerra había dejado un hijo a quien llamaron Ashura.. y que dormía en un capullo esperando despertar a su tiempo, para vengarse. El clan de los Señores de la Guerra –llamado también Clan Ashura- había sido traicionado por la propia Reina y esposa del Rey asesinado, que había sido amante del Usurpador –aún siendo Reina de los Ashura y esposa del Señor de la Guerra- y había tenido a gemelos: Ashura... hijo del asesinado Rey Ashura, y Ten-Oh, hijo del Señor del Rayo y de las Tormentas”
- “Shaoran desciende directamente de Ten- Oh... el Rey del Cielo..” –recordó Sakura antes de recordar nuevamente la leyenda perdida...
Tal y como la relatara Shaoran, esa vez.
- “El Señor del Rayo y de las Tormentas, el Raijin Taishakuten, ordenó a los Grandes Reyes a su alrededor para protegerse.. y reinó despóticamente nadie sabe cuanto, porque el tiempo aún no se contaba. Sin embargo, siendo Ten –Oh era ya un joven; uno de los Grandes Reyes, el valeroso y honorable Yasha, encontró en un capullo al niño prohibido.. Ashura, y cumpliendo la profecía de la vidente del Señor de la Guerra.. la primera profecía de la Primera Vidente, Cuyoh... Yasha despertó a Ashura” –Sakura recordó al fin, que el nombre del prohibido era efectivamente Ashura- “Estaba profetizado que Ashura y Yasha reunirían a su lado a otros Reyes, llamados “estrellas” de Ashura porque como una estrella de seis puntas se alinearon con Ashura y Yasha para romper la tiranía del perverso Taishakuten. El Emperador masacró a sus clanes, les dejó solos en el mundo... pero no pudo evitar la confrontación final. Y aunque las estrellas sangraron y murieron el reinado tiránico de Taishakuten se rompió, pero a la vez, se reveló la verdadera naturaleza de Ashura”
Su verdadera y atroz naturaleza..
- “Era un ser sin sexo. Había desarrollado con inaudita rapidez hasta llegar a ser una dulce niñita durante todo el camino, pero al ingresar a la ciudad en el cielo: Zemni, su identidad cambió y se tornó un adulto.. un andrógino joven. ¿Porqué? porque era el hijo del Señor de la Guerra, el último y único representante de su clan... y era más aún: era el dios de la destrucción. Al saberlo, su cruel madre había tratado de matarle al nacer, pero el oscuro poder de Ashura se había protegido a sí misma, sellándose en un capullo, rodeándose por un bosque.. el mismo donde Yasha le hallara. Y aunque ni Yasha ni nadie había imaginado jamás que bajo aquella dulce e indefensa niña se hallaba, dormida, la destrucción encarnada, pura, total. Al final, encarar a Yasha le provocó dudas y sólo un desconocido sacrificio de sangre pudo evitar que acabara toda vida después de la caída del reino de Taishakuten y la muerte de las estrellas. Los sobrevivientes de aquella destrucción, las personas con magia y dones que se habían reunido bajo el yugo de Taishakuten antes se dispersaron en el mundo mezclándose con la gente común y dando origen a las personas con magia en todo el mundo..”
Si, esa era la explicación del Concilio a todas las personas con magia que había en todo el mundo. De una manera, u otra, aquellos provenían del primer Gran Imperio... el Reino tiránico de Taishakuten...
El Señor del Rayo y de las Tormentas..
Un usurpador y un ser cruel y despiadado.
- “Pero algunos sobrevivientes, los que vieron más de cerca el drama trataron de mantenerse unidos y bajo el liderazgo de Ten-Oh (quien pese a ser hijo de padres tan malvados era un hombre gentil y sumamente responsable) se fueron con él, y le sirvieron por su propia admiración hacia la bondad y la justicia del poderoso y magnánimo Rey del Cielo; fundando Ten-Oh con el tiempo, las instituciones mágicas de este mundo, para proteger a las personas sin poderes mágicos del abuso de quienes no usen bien sus dones. Con esta misión nacieron el Concilio de Hechiceros de Oriente y la Asamblea de Magos de Occidente..”
Si, Shaoran se había visto en la penosa necesidad de explicar esos detalles a Touya y Tomoyo, y Sakura había estado allí cuando él explicó detalladamente la leyenda...
Ahora, de pronto, entendía..
No era una leyenda perdida.
Ocurrió.
Y así como en un pasado remoto la profecía de Cuyoh se cumplió ahora, la leyenda perdida, la misma que había sido conservada en secreto por el Gran Guardián de la Sabiduría, el Gran Sabio sólo como una leyenda perdida mientras no se decidiera el destino del mundo al final de la batalla de los Kamui, era ya no una leyenda perdida sino otra vez una profecía. Porque el mundo había tenido una nueva oportunidad... la rueda del tiempo, a punto de detenerse en la batalla entre Dragones del Cielo y la Tierra, entre ambos Kamuis, se había decidido en un nuevo tiempo para el mundo.. un nuevo inicio.
Y el inicio del tiempo traía su propio demonio.
Ashura.
El prohibido.
El mismo dios de la destrucción, nuevamente encarnado, que, siendo quien era, iría en primer lugar sobre los descendientes de Ten – Oh, porque eran a su vez descendientes de Taishakuten, el maligno emperador de la primera civilización del mundo..
Y los restos de esa primera civilización..
Al parecer, siempre estuvieron al alcance de Sakura, a través de su padre..
- “¿Señorita? ¿me escucha?”
- “¿Sakura? ¿se siente bien?”
Sakura volvió a la realidad, dejando de recordar la leyenda perdida, pensando incesantemente en lo que acababa de saber: ¡su padre también estaba en esto! ¡y desde hace tanto tiempo, desde la muerte de su madre!. Es decir, entonces había encontrado casualmente aquellas piezas y Nadeshiko había muerto por lo que no investigó más hasta que ella y Touya tuvieron sus propios hogares...
¿Casualidad?
¿Era casualidad que la leyenda perdida fuera ahora una amenaza para Shaoran y su Hien?, ellos descendían directamente de Ten – Ouh, y a través de él, del perverso Emperador Usurpador que desatara la venganza del primer Ashura. Pero el Ashura era imparable, era el “dios de la destrucción” y al despertar , nada había que hacer. Tenía pues sentido que en un renacimiento del “prohibido” serían los Li quienes primero estarían en peligro..
No, nada era casualidad.. el que su padre hallara esos restos antes, que la muerte de su madre le impidiera seguir con sus investigaciones hasta ahora, el que ahora Fujitaka buscara allí restos... que conociera a Shaoran por las Clow Cards.. que se reencontraran por el ultimo card captor, que sobrevivieran a la pelea en la Torre de Tokyo y que Kamui Shirou lograra salvar al mundo durante el “dia prometido”..
Todo.. todo estaba listo...
La rueda del tiempo, el misma que había iniciado con la caída de Zemni y Taishakuten había reiniciado su giro después de llegar al final, gracias al sacrificio de Kamui. Ahora era el tiempo del renacimiento del “prohibido”..
Y sus visiones...
No eran casualidad...
Cuyoh, aquella que había elegido no reencarnar jamás le había dado su don a ella, que en ese remoto pasado había sido una mujer simple, una mujer cuya única fuerza fue amar –Shara- para que ahora, en esta encarnación suya, tuviera no sólo el poder de amar sinó el don de la videncia. El único don que podría proteger a su esposo y a su pequeño. Que eran inocentes... tan inocentes como Ten– Oh de descender de alguien tan perverso como había sido Taishakuten.
No. Nada era casualidad. Como decía Lead Clow.. “las casualidades no existen.. sólo lo inevitable”.
- “¡Sakura!”
La voz realmente asustada de Ruthwen la sacó de sus cavilaciones encontrándose con los dos hombres, mirándola con nerviosismo..
- “Disculpen por favor.. me distraje” –dijo apenada- “bueno, le estoy muy agradecida Dr. Jenkins..”
- “No le decía eso señorita. Lo que le decía es.. ¿de donde sacó esto? ¿tiene usted idea de lo que es? ¿lo que representa?”
La joven dudó.
- “Pues.. acudí a Ud. por recomendación de Lord Ruthwen, para que me dijera que es..”
- “Señorita.. yo vine a Japón desde Norteamérica porque cuando Ud. me mostró esa pieza, por la video- conferencia porque sospeché esto que hoy le confirmo, pero a la vez le pregunto de donde lo sacó, porque creo tener derecho a saberlo.. y porque este “pergamino” ha sido hecho con piel humana..”
- “¿QUÉ?” –casi gritó Sakura.
El Lord británico retrocedió unos pasos, con el semblante terriblemente pálido, mirando casi con horror el arca de cristal que contenía el trozo de pergamino y que Jenkins tenía en sus manos..
El estudioso continuó.
- “Si señorita. No es algo anormal en algunas culturas antiguas pero jamás había visto algo como este trozo de pergamino.. parece, bajo cierto análisis biológico estar “vivo”.. y de hecho, puedo decir, sin temor a equivocarme que este “pergamino” ha sido hecho con piel humana y escrito con sangre.. la sangre de la misma persona que puso su piel en el pergamino.. por eso le pregunto ¿de donde lo sacó?”
Sakura estaba en shock..
¿Sangre?
¿Piel?
¿Vivo?
¿Qué cosa era realmente el pergamino rojo?
No supo que pensar
- “Por favor, tome asiento..” –de repente se encontró sentada en un sofá, con un vaso de agua en las manos y un Lord Ruthwen, muy nervioso a su lado- “parece que va a desmayarse Sakura...”
- “Estoy bien... sólo.. me sorprendió mucho” –miró la faz inquieta del estudioso, que también lucía preocupado- “disculpe Dr. Jenkins.. es sólo que.. no sabía..” –añadió rápida, mintiendo lo mejor que pudo- “es un.... una cosa, que compré por capricho en un viaje a medio oriente, con mi esposo. Lo hice revisar porque... porque... estoy haciendo una tesis... una tesis sobre idiomas antiguos, soy periodista y deseo una maestría en idiomas antiguos. Lord Ruthwen le confirmará que estamos estudiando un escrito antiguo que llegó a mis manos en forma similar a esto”
El doctor pareció dudar por unos instantes y Lord Ruthwen hubo de añadir que llevaba mas de un mes trabajando con Sakura en algo que refería su especialidad, lenguas muertas.
El anciano suspiró.
- “¿Me dirá usted en que lugar fue?” –insistió de pronto, interesado- “lo que quizá para usted sea un sucio mercado de medio oriente, para mí puede ser un lugar de hallazgos asombrosos. Muchas veces los beduinos o comerciantes venden en esos lugares cosas que encuentran sin saber lo que en verdad son.. ¡estoy dispuesto al fin a salir de mi hueco en el Smithsoniano e ir en pos de este pergamino! ¡de la pieza del cual fue tomado! ¡el trozo completo!.. es de gran valor histórico, arqueológico, cultural y de una trascendencia importantísima...”
Sakura sudó gotita.
Le daba lástima mentirle a aquel estudioso lleno de canas.
- “¡Mira, míralo tu mismo, Archie!” –el doctor estaba tan entusiasmado con el trozo de pergamino que casi lo puso sobre la cara del lord, el mismo que dio un paso hacia atrás, horriblemente pálido- “¡míralo!”
- “¡Es una pieza muy delicada, Marcus!, ¡no la trates así!” –gimió.
Sakura notó apenada que el Lord británico parecía muy asustado con sólo mirar el pergamino..
Pergamino hecho de piel humana y escrito con sangre...
¿Quién le culpaba sabiendo lo que ahora sabia?.. ella también estaba muy nerviosa.
- “Cierto.. cierto” –asintió Jenkins, tomando con renovado cuidado el arca de cristal que contenía el pergamino- “gracias señorita... estaré en espera de sus datos. Y no me tome a mal lo de haber insistido con el pago de esa forma.. es que hice muchos análisis por mi cuenta, y aunque Ud. esta recomendada por Lord Ruthwen, pues, me puse nervioso.. fue un costo realmente alto..”
- “No lo dudo” –replicó Sakura mientras sentía que una pieza más del extraño puzzle estaba encajando- “no tengo la menor duda...”
En esos instantes su teléfono llamó su atención y la voz siempre dulce de Tomoyo le dio una noticia que la sorprendió.
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Estaba lleno de dudas. Pero teniendo en cuenta el peculiar sermón que había oído toda la mañana por parte de su mejor amigo se detuvo. No era sólo eso, en realidad lo peor era saber que se había comportado estúpidamente.. eso fué lo que le decidió a tomar el teléfono público y marcar con decisión..
- “Familia Kinomoto al habla..”
- “Señora... Kinomoto, por favor... no me cuelgue”
Al escuchar la voz de Kurogane, Tomoyo dudó por un instante en tirar el teléfono con todas sus fuerzas, pero el hombre dijo rápido...
- “Solo llamé para disculparme” –dijo serio, pero con sinceridad- “yo... fui un imbécil. Su marido tenía toda la razón en golpearme ¡yo hubiera hecho lo mismo en su posición! no debí siquiera defenderme, siempre supe .. señora..” –Tomoyo notó que el ceñudo contador no se atrevía a tutearla- “siempre supe que usted era su esposa y lo amaba. Perdóneme por favor... y adiós. Sólo quería decirle eso. Perdóneme por favor.. nunca fue mi intención ocasionarle algún problema. Es usted feliz y deseo que siga siéndolo aunque no conmigo”
- “Escuche yo..”
La hija de Sonomi nada pudo decir porque el sonido del “click” producido por la caída en la comunicación le puso en claro que su colaborador se había despedido con una disculpa, y confundida como estaba, la joven diseñadora sólo pudo sentarse en su salita, tratando de pensar..
No había ido a trabajar... por supuesto. Su oficina estaba hecha un desastre y había dado disposiciones a su secretaria para que supervisara la redecoración rápida. Pero no era por ello que se había quedado en casa. Desde la cocina, la figura de Sonomi salió como una centella y Tomoyo miró a su madre con leve inquietud..
- “¿Era acaso ese bárbaro? ¡¡voy a decirle ahora mismo lo que pienso y..!”
- “Mamá por favor!” –gimió- “y no. No era Touya....” –sus azules ojos brillaban de inquietud al admitir- “no ha llamado”
- “¡Pues me alegra! ¡me alegra mucho! ¡porque cuando le tenga en frente voy a decirle varias cosas que no he podido decirle todos estos años! ¡si señor!”
- “¡Mamá por favor! ¡te suplico que no te metas!”
- “¿¿QUE NO ME META??” –Sonomi miró a su hija con incredulidad- “¡Tomoyo! ¿cómo puedes decirme eso cuando al llegar de mi viaje a los baños termales te encuentro aquí, hecha un mar de llanto y todo porque el troglodita ese se largó de aquí sin ningún motivo válido!”
Tomoyo contuvo sus ganas de llorar. Nunca había lamentado que su madre visitara su casa pero el regreso de Sonomi –adelantado- de aquel viaje termal no podía haber llegado en un momento peor..
- “¡Aún no puedo creer el atrevimiento de aquel animal!! ¿cómo pudo haberse atrevido aquel cretino, lunático, histérico a llamarte “coqueta”! ¡a sugerir que tú estabas coqueteando con un empleado de la oficina!”-la empresaria estaba frenética y sólo tomo aire antes de añadir- “¡NUNCA PODRE OLVIDAR QUE EL MUY PERVERTIDO SE APROVECHÓ DE TI! ¡ese sátiro, depravado, esa... esa máquina sexual! ¡por supuesto que cree que todos son como él pero..!”
- “¡Mamá no hables así del padre de mis hijos!”
- “¡Pero hija, tú misma dijiste que te había dicho cosas horribles!”
Aquellas palabras cortaron en seco lo que Tomoyo hubiera podido decir, pero como no tenía respuesta a la duda de su madre, la diseñadora corrió a su habitación y Sonomi resopló mirando a su alrededor, como asegurándose que su yerno no estaba en las cercanías mientras la pobre Megumi se ocultaba en la cocina y envidiaba la suerte de Kiku -que estaba pasando el mes en el templo Tsukimine, para ayudar al pequeño Kia en el manejo de sus poderes sobre las almas- ya que desde la noche anterior, la casa parecía estar de cabeza....
- “La señora Sonomi tiene el mismo mal genio que el doctor, pero él sólo grita y no hace nada... hasta anoche. Ya no sé quien es peor” –pensó la acongojada niñera.
La pobre se sentía muy culpable de haber contado a Sonomi lo ocurrido pero no había tenido más remedio. Efectivamente, esa mañana la empresaria había llegado muy temprano; grande había sido su sorpresa al encontrar a su hija en casa y muy angustiada sobre el paradero de su irritable cónyuge y como los nervios de la pobre Tomoyo habían estado en muy mala condición por el desastre de la noche anterior la joven había sollozado su pesar sobre los hombros de su madre, contándole, a medias.. lo ocurrido hasta que la abuela de sus hijos decidió que Tomoyo debía tomarse un calmante que la dejara dormir al menos las horas de la mañana...
¡Lástima que Megumi no pudo tomar uno!
Porque Sonomi había amenazado a la pobre niñera a que le explicara las cosas que ella no había entendido de entre los sollozos de Tomoyo, y ahora que lo sabía todo, Sonomi estaba definitivamente en pie de guerra. Jamás de los jamases iba a olvidar la forma como había encontrado a su hija –sumida en lágrimas- y todos sus instintos de madre ferozmente sobreprotectora estaban 100% apuntando hacia Touya, señalándole y diciéndolo casi a voz en grito –felizmente los niños estaban en la escuela- que el doctor Kinomoto no era un ser humano ni mucho menos, porque de sabandija, bicho y otros calificativos semejantes no había pasado...
Y es que, según Sonomi, no merecía calificativo de ser humano quien era capaz de ofender así a su hija..
- “Y pensar que llegué a tenerle afecto.. de alguna manera” –pensó la empresaria, furiosa - “pero esto que pasa, prueba que mi instinto nunca estuvo equivocado. Siempre, siempre me dije a mí misma que esa relación no tenía ningún sentido ¡nunca me gustó aquel pedazo de bruto para mi hermosa y dulce Tomoyo!, ¡nunca la ha merecido, nunca, nunca jamás!. No hay duda que lo que mal empieza, mal acaba...” –recordó con enfado la forma en que el médico se había “aprovechado” de su hija, años atrás- “atrapó a mi dulce niña embarazándola, embaucándola, ¡aprovechándose de su inocencia! Y ahora cree que puede insultarla, ofenderla, tratarla como si fuera un estropajo a su disposición ¡pero Tomoyo no está sola! ¡ella tiene a su madre para que la defienda y claro que voy a hacerlo! ¡si señor! ¡ningún hombre le hace eso a mi hija y no recibe su merecido, no señor!”
Touya estornudó y dijo una palabra muy fea en voz baja, como si quisiera disimular su irritación aunque ninguno de sus acompañantes pensaba abrir la boca. Y no es que no tuvieran ganas, pero existía algo llamado “instinto de conservación” y de pronto en el Hospital todos se sentían sumamente decididos a mantenerse fuera del alcance del doctor Touya Kinomoto. No es que estuviera haciendo mal su trabajo porque su eficiencia y su dedicación eran las mismas que siempre, era la mirada en sus ojos la que prometía una muerte lenta, dolorosa y espeluznante a quien osara llevarle la contraria y pacientes y compañeros de trabajo no tenían la mínima intención de enfadarle más.
Nadie sabía qué era... pero era obvio que algo malo se traía el médico entre manos.
Había llegado al hospital con la misma y arrugada ropa del día anterior, tarde, con los ojos y el semblante que indicaban a las claras que apenas había dormido y casi lanzando rayos por los ojos, estaba haciendo su trabajo con la eficiencia de siempre, pero a nadie engañaba porque se notaba que estaba teniendo graves problemas...
- “No ha llamado, no me ha llamado... ¿porqué demonios no me llama?” –pensaba el hijo de Fujitaka, mientras cumplía sus obligaciones y las horas pasaban, lentas y odiosas- “debería haberme llamado... ella... ella... ¿acaso no me extraña? ¿acaso no quiere que vuelva a casa? ¿acaso.. acaso.. acaso?”
Sintió un nudo en la garganta y se obligó a no pensar en eso ahora. Estaba trabajando y tenía que mantener la cabeza en donde debía: su trabajo, sus pacientes. Eso era y estaba trabajando como un autentico maniático, casi sin tomarse ni un instante de reposo –ni siquiera había probado comida alguna desde el día anterior- porque cada segundo que su mente no pensaba en sus responsabilidades como médico, su pensamiento iba hacia la figura de una hermosa muchacha de lánguidos ojos azules, figura adorable, dulce y apasionada...
- “No, gracias. No tengo problemas para cumplir mi turno nocturno esta noche” –dijo el Doctor Idomaru- “pero.. gracias por tu ofrecimiento..”
- “¿Estás seguro?, no tengo problemas en cambiarte el turno de esta noche. Sé que a veces lo haces con otros...”
El doctor Idomaru parpadeó como único gesto de sorpresa, si bien una gruesa gota aparecía sobre su cabeza.. Si, no era anormal para él cambiar sus turnos nocturnos con otros compañeros pero Touya tenía cargo directivo en el Hospital, además todos sabían que si bien Kinomoto no tenía problemas en acudir a cualquier hora por alguna emergencia no había tomado voluntariamente guardias nocturnas desde que se había casado. Las enfermeras y doctoras consideraban como un “gesto increíblemente romántico” que el serio Touya no pudiera pasar ni una noche sin su esposa –claro que nunca nadie estaba tan loco como para decírselo a Kinomoto- pero bastaba ver la forma en que Kinomoto fruncía el ceño cada vez que algún Congreso Médico o alguna gestión especial le obligaba a realizar un viaje que le impedía dormir en su casa alguna noche..
- “Gracias, Kinomoto, pero en serio.... este es un turno que debo hacer. Tengo 2 pacientes que necesito monitorear esta noche con sumo cuidado..”
Touya gruñó a modo de respuesta, y se alejó.
- “No ha llamado. No le importa, no le importo” –se dijo, sintiendo que la losa de piedra que representaba su miseria le caía encima al fin, después de llevarla a cuestas todo el día- “¿cómo puede estar tan tranquila? ¿cómo puede?” –abrió la puerta de su oficina y se derrumbó en la butaca- “¡oh maldición!, enloqueceré si no la veo aunque me grite de nuevo que soy un bruto y un animal... enloqueceré si tengo que pasar otra noche sin ella entre mis brazos... pero ella no me ha llamado, no le importa ni lo que hago, ni lo que puede haberme pasado....”
Su orgullo herido luchó una vez más pero la pasión lo atropelló sin el menor escrúpulo, así que Touya tomó su teléfono personal y marcó con rapidez el número de su casa...
- “Diga...”
- “Pásame con mi mujer, Megumi” –murmuró.
- “¡Pero qué sinvergüenza! ¡que descaro!” –la voz de su suegra le sacó de sus cavilaciones- “¿quién te has creído que eres, grandísimo desvergonzado? ¡no voy a pasarte con mi hija, no lo haré! ¡ella está en este instante en un spa, tratando de relajarse y muy satisfecha de haberse librado de un energúmeno como tú!”
- “¿Qué ha dicho vieja entrometida?” –un bloque de ladrillo le hubiera dolido menos que las palabras de Sonomi- “¿ella le ha dicho eso?”
- “¡Ella me lo ha dicho todo!” –gritó su suegra, furiosa- “¡y créeme que no me sorprende! ¡siempre supe que no la merecías y finalmente Tomoyo se dá cuenta de lo mismo! ¡tratar a mi hija de esa manera, cuando no eres digno de besar siquiera el suelo que ella pisa! ¡eres un bruto, un animal, un maldito neurasténico!” –Touya palideció- “¡no queremos verte jamás, lo oyes?! ¡mañana mismo vas a recibir la visita de mi abogado porque abandonaste a mi pobre hija y a los niños! ¡te juro que te arrancaré hasta el último centavo miserable que ganes porque aunque no lo necesite, mi hija va a darte una lección y el divorcio va a dolerte bastante! ¡bestia!”
El horrible sonido del auricular le hirió los oídos pero el médico no lo sintió. Su mente estaba en estado de shock... una palabra, una sola, había venido a destruir totalmente su vida, su balance, todo lo que le hacía creer que el sol saldría cada amanecer en el horizonte..
Ella quería el divorcio... ¡Ella quería el divorcio!
Fue entonces que Touya Kinomoto inclinó la cabeza sobre su escritorio... imágenes alarmantes pasaron por su mente en menos de un segundo... ella, lejos de su vida, lejos de sus brazos, lejos de su lecho. Sus hijos, lejos de él, llamándole apenas para algunas fiestas... su vida, vacía, inocua, patética y ridícula sin ella, sin sus sonrisas, su pasión y sus besos.. sin la ternura de sus hijos, sus travesuras y los problemas que le ocasionaban...
- “¡Divorcio!” –repitió aterrorizado.
Y por primera vez en su vida, el hijo de Fujitaka Kinomoto se desmayó de la pura impresión.
- “¿Mamá? ¿a quién le has estado gritando? ¡era Touya, ¿no es así?” –Tomoyo bajaba las escaleras con rapidez y encaró a su madre, sintiéndose muy aprehensiva- “¿era Touya, no es así? ¿preguntó por mi y los niños? ¿qué le has dicho?”
- “¡Me ha llamado “vieja entrometida”!” –protestó la empresaria- “¡dijo una serie de cosas horribles, eso es lo que dijo! ¡y si quieres saber no preguntó ni por tu bienestar y mucho menos por sus hijos!” –Sonomi ocultó en su enfado el hecho que ella apenas había dejado hablar al médico- “¡se comportó como el bruto y animal que siempre ha sido y que siempre será! ¡e incluso parece creer que no eres capaz de divorciarte de él!”
- “¡Mamá! ¿Quién dijo que me quiero divorciar?”
- “¡Pues ese bruto parece creer que eres incapaz de abandonarle, no importa lo mal que te trate! ¡no importa que te abandone a ti y a los niños! ¡ese bruto, ese animal!”
- “¡Mamá, por favor! ¡ya te he dicho que no hables así del padre de mis hijos!”
- “Escucha hija mía” –Sonomi abrazó a su hija- ¡querida niña!... tienes que ser fuerte y asumir la realidad ¡ese lunático nunca te ha merecido! ¡jamás! ¿crees acaso que llamó apenado y contrito para disculparse? ¡nooo!, parecía esperar que tú te disculparas con él!”
Tomoyo miró a su madre con angustia. Aquello último si parecía ser típico de Touya, siempre con sus actitudes de macho, pero... ¿realmente no la había extrañado? ¡ella no había podido dormir toda la noche y las escasas horas que cerró los ojos lo hizo teniendo bien aferrado a su cuerpo el pijama de su esposo, sintiendo su aroma!..
¿Acaso a él no le importaba?
- “¡No me importa, nada me importa!”
- “¡Estás loca!”
Los ojos azules de Eriol brillaron con irritación mientras la figura femenina ante él negaba con obstinación. El inglés había arreglado que Yoko saliera todo el día, desde temprano, a una reunión con la esposa del embajador francés pero no había encontrado a la joven secretaria –pese a que la había buscado por la embajada con el mayor disimulo- hasta hace algunos instantes, la muchacha estaba en su propia habitación y grande había sido la sorpresa y el enfado del inglés al hallarla en su ala familiar..
¡Probándose la ropa de su esposa!
- “Te exijo que salgas de aquí en este mismo instante” –le espetó, peligrosamente serio- “¡márchate!”
- “Pero mi amor, ¡no entiendo!”
Pensando con rapidez y temiendo cualquier llegada inoportuna, Eriol tomó a la pelirroja del brazo y accionó el mecanismo especial. Su habitación deba a un pasaje directo hacia la oficina de Yoko –mismo que él a veces usaba para “distraer” a su esposa del trabajo- y si bien jamás pensó mostrarle a Elaine aquel camino, no estaba de humor para correr el riesgo de ser descubierto..
- “Te quiero fuera de mi casa, de la embajada.. y de mi vida” –dijo mirando a la chica, fijamente, apenas llegados a la oficina- “¿quedó claro?”
- “Yo... esperaba renunciar, si. Pero ¡no entiendo porqué me tratas así! ¡ayer dijiste que me amabas!”
- “¡Jamás dije eso!”
- “¡Tal vez no lo dijiste pero lo que tú y yo hicimos..!”
- “¡Lo que tú hiciste fue engañarme!” –reclamó, perdiendo su legendaria paciencia y calma- “¡me pusiste una trampa en la que caí como un estúpido!”
- “¡No entiendo de que hablas!”
- “¡¡¿No lo entiendes?!!” –la tomó de un brazo y le apretó la muñeca con la rabia brillando en los ojos- “¡me tendiste una trampa todo este tiempo! ¡todo fue una mentira tuya!”
- “¿De qué mentira hablas?”
- “Hablé con Yoko... ¡me lo dijo todo! ¡tu SABIAS que ese hombre era su padre! ¡¡lo sabías desde un principio, SIEMPRE lo supiste!!” –le apretó el brazo sin piedad- “¿qué demonios es lo que deseabas conseguir? ¿una aventura con un hombre casado? ¿eso es lo que querías? ¿por eso me estuviste diciendo toda aquella horrible sarta de mentiras sobre mi esposa?”
- “¡Yo nunca te dije nada, solo te di los papeles!” –gimió- “¡suéltame que me lastimas!”
El inglés la soltó con un gesto de asco.
- “Me tendiste una trampa... y aun ignoro con que propósito” –espetó- “así que te quiero fuera de aquí..”
La muchacha empezó a llorar..
- “¡Oh, oh!” –gimió llorando a lágrima viva- “¡por supuesto, ahora me culpas! ¡ya conseguiste de mi lo que querías y ahora me echas! ¡me echas luego de que te dí todo mi amor y mi inocencia y....!”
- “¡Por favor! ¡no fui el primero en tu cama y no pretendas hacer el acto de la chica ingenua engañada porque tú provocaste todo esto!”
- “¿Ahora resulta que yo te seduje?” –sollozó la muchacha- “¡fuiste tú quien me propuso ir a mi casa! ¡fuiste tú! ¡yo sólo lo hice porque te quería!” –siguió llorando- “¡jamás creí que fueras a aprovecharte y después a echarme! ¡no lo hubiera creído de ti!”
- “Lo que no puedo creer aún es cómo pude ser tan estúpido” –barbotó- “y no sé que es lo que quieras, pero no conseguirás nada de mi llorando. Ya me engañaste suficiente, ¡no creo en tus lágrimas! ¡todo fue mentira! ¡me dejaste creer barbaridades de mi esposa con el fin de que te llevara al lecho y lo peor es que caí como un perfecto idiota! ¿qué es lo que deseabas conseguir? ¿una aventura? ¿dinero? ¿diversión?”
Los ojos de la mujer se secaron las lágrimas...
- “No eres hombre que se enternezca por lágrimas... ya veo”
- “No por lágrimas vacías y mentirosas” –replicó- “no soy tan inocente como para creer eso, de una mujer como tú”
- “¿Una mujer “como yo”? ¿así me llamas ahora? ¿porqué me desprecias? ¿porqué te dejé entrar a mi lecho sin haberme casado contigo o porque fui capaz de dormir contigo estando tú casado?”
- “Porque me mentiste” –había veneno en las palabras y miradas del inglés- “no pretendo eludir lo que hice, pero si llegué a ese extremo de la desesperación al actuar de así, fue porque estaba loco de la desesperación, loco de rabia, de despecho y de duda. Dudas, despecho y rabia que tú alimentaste y que estúpidamente dejé crecer en mi interior, pero todo eso.. todo lo que sentí, todos mis miedos y tormentos fueron porque amo a mi esposa más que a mi vida y porque temí que ella hubiera dejado de quererme.. ¡que estúpido fui!” –maldijo- “dime ¿te divirtió mucho usar ese tipo de juegos mentales conmigo? ¿ese fue siempre el propósito de todo eso? ¿qué te metiera en mi cama? ¿eso fue?”
- “¡No lo digas como si fuera malo!”
Los ojos del inglés centellearon y cogió a la muchacha del brazo de nuevo, zarandeándola como si fuera una muñeca..
- “¡¡¿Qué clase de sucia mujer eres que no te importa crear un embuste así para conducir a un hombre desesperado y loco de dolor y miedo, a tu lecho?!!!” –gritó- “¿no tienes dignidad, respeto por ti misma que eres capaz de todo ese maldito juego para pasar un rato con un hombre que NO TE AMA? ¿todo, por un estúpido momento de locura?”
- “¡No fue una locura! ¡tú ayer estuviste conmigo! ¡y yo te amo!”
Eriol no movió un músculo.
- “No hubiera hecho tal barbaridad de no haber estado tan loco de desesperación... creyendo ¡imbécil de mi! que Yoko ya no me amaba, que tenía un amante” –continuó-“¡Aún no entiendo que demonios me poseyó para pensar que una revancha era mi mejor respuesta!”
- “¡Era la única forma de conseguir algo contigo! ¡no tuve otra opción!”
- “¡¡¿Entonces realmente armaste todo ese circo para embaucarme y llevarme a tu lecho?!!”
- “En el amor y en la guerra todo vale” –replicó la joven, mirándole con los ojos brillantes mientras el inglés estaba asombrado ante tanta desfachatez- “¡no me habías mirado siquiera pese a que yo no había dejado de mirarte desde que entré a la embajada! ¡nunca miras a nadie más que a ella! ¡a ella! ¡la miras, le sonríes, la besas y no tienes el menor reparo en mostrar que estas impaciente por tocarla cada noche, todo el tiempo! ¡no tenía otra salida más que hacer eso, si es que quería que me prestaras algo de atención!”
- “Jamás creí haber sido tan estúpido, tan ciego..” –barbotó Eriol, mirando a la joven de arriba a abajo, con profundo desprecio- “como para no notar que había una mujer de tu calaña cerca de mi esposa.. ¡cerca de mi hija!”
- “¿De que calaña soy? ¡soy una mujer que te ama! ¡solo eso! ¡una mujer que esta dispuesta a usar cualquier medio, cualquier arma, cualquier cosa por tenerte! ¡es amor, ¿no lo entiendes?!” –replicó, dolida ante el desdén de la mirada masculina- “¿no lo entiendes?”
- “Entiendo que quieres dinero... posición, tal vez un puesto.. y no pretendas negarlo” –dijo él, con asco- “¡que imbécil he sido!... aunque no lo creas, no es la primera vez que tropiezo en mi vida con mujeres como tú. Las he visto muchas veces y he pasado buenos momentos con algunas... antes de conocer a Yoko” –suspiró- “supongo que me acostumbré demasiado a la inocencia, verdad y limpio espíritu de mi esposa, de modo tal, que olvidé hasta como identificar a las mujeres como tú”
- “¡Soy la mujer a la que amaste ayer!”
- “No” –era atrozmente sincero- “eres la mujer que me engañó al extremo de que caí en la desesperación y sólo las estúpidas ganas de revancha me hicieron tocarte.. sólo eso”
- “¿Sólo eso?” –murmuró la muchacha, desabrochando los botones de su blusa.
Los ojos azules se mantuvieron impertérritos, pese a que la muchacha abrió totalmente su blusa e incluso dejó caer ésta al suelo..
- “He visto a muchas mujeres desnudas” –replicó Eriol, cuya indiferencia era peor que una bofetada- “y jamás despiertan en mí el deseo, la pasión y el amor que contemplar sólo las pequeñas manos de Yoko.. o su voz, o siquiera un centímetro de su piel. Aunque creas que soy un estúpido porque ayer actué como tal.. no lo soy. Sé bien diferenciar lo que es el amor, del sexo casual y barato... ocasional y vacío”
Los ojos de la chica brillaron de rabia y volvió a ponerse la blusa..
¡El la estaba mirando como si fuese una pieza de basura!
- “¡No fue así ayer!” –replicó indignada.
- “Si quieres pensar así.. no me importa” –se encogió de hombros- “porque lo que sea referente a ti me es absolutamente indiferente. Como siempre ha sido, como siempre fue”
- “Pues no me importa... ¡no vas a deshacerte de mí tan fácilmente!”
La risa de Eriol fue desdeñosa.
- “Lo sé. Lo sé. Pon el precio..... el precio a mi estupidez”
- “¡No vas a comprarme con dinero! ¡no estoy en venta!”
- “Peor aún.. te regalas”
La mano de la muchacha voló hacia la cara masculina y Eriol la detuvo en el acto, antes que tocara su mejilla.
- “La única mujer que me ha abofeteado.. es mi esposa. Y por supuesto, no pienso permitirte más libertades ahora que tus mentiras se han caído”
- “¡Pero realmente te amo! ¿no tenía derecho a hacer lo que sea por amor?”
- “El amor es de dos. Y no se consigue de la forma en que has tratado de hacerlo. Quizá a algunos hombres les gusta dejarse atrapar por chicas con tu perspectiva por la vida pero romper la relación de dos personas, insinuarse, mostrarse. A mí no me han conseguido nunca de esa manera. Nunca he dejado de amar a Yoko, ni siquiera en el mismo instante en que te toqué”
La chica retrocedió de un salto..
- “¡Pues vamos a ver que piensa tu preciosa y tonta esposita cuando le diga todo! ¡porque se lo voy a decir! ¡le voy a decir que soy tu amante! ¡le diré que tú me sedujiste! ¡que me enamoraste! ¡que me llevaste al lecho y que ahora quieres abandonarme porque conseguiste de mi lo que quieres!”
- “Lo único que deseo, es que desaparezcas de mi vida...”
- “¡No lo haré! ¡te amo y voy a tenerte a mi lado, sea que te guste o no! ¡con el tiempo sé que me amarás y...!”
- “No” –negó tranquilo, antes de añadir- “Lo dudo. Yo puedo no ser el hombre más virtuoso del mundo, nunca he negado que estoy lleno de defectos... pero al menos sé lo que quiero. Y quiero a una mujer cuya hermosura no está solo en las líneas hermosas de su cuerpo sinó en la belleza de su alma, un alma limpia, no empañada de mentiras, un alma que sólo se dedica a pensar en las cosas que puede hacer por los que ama... una mujer que se entregó a mi totalmente, una mujer a la que no merezco, a la que nunca he merecido pero una mujer que me hace ser un hombre mejor porque la respeto, la admiro, porque es su espíritu y no sólo su cuerpo el que me seduce, el que me esclaviza, el que amo con toda mi alma. Un alma que sólo llora ahora... porque me siento sucio de sólo mirarla, me siento abrumado por su inocencia y amor cuando me toca, porque mi amor, profundo como es.. es sucio, al lado del de ella”
La muchacha estaba pálida de envidia. Eriol había dicho aquellas palabras con la más profunda sencillez y veracidad, casi sin pensar, sólo liberando pensamientos que estaban desde siempre en su mente y la pelirroja no pudo menos que entender que el inglés no -había sido suyo jamás..
- “No voy a dejar que te quedes con ella.. ¡no lo voy a permitir! ¡vamos a ver lo que dice tu pura y tonta mujercita cuando sepa todo lo que hubo entre nosotros, cuando yo le diga que hemos sido amantes hace meses! ¡porque le voy a decir que hace meses que estas conmigo! ¡le voy a decir eso y muchas cosas más! ¡ella va a odiarte! ¡te juro que ella va a odiarte tanto que vas a quedarte conmigo porque yo soy la única que va a amarte entonces!”
- “Ya te he dicho que te daré dinero..”
- “NO quiero dinero ¡te quiero a ti! ¡quiero que te quedes conmigo! ¡Y vas a quedarte conmigo porque ella va a odiarte, yo haré que te odie, le voy a decir, le voy a decir muchas, muchas, muchas cosas..! ¡le voy a decir...!”
- “No, no le vas a decir nada”
Y adelantándose hacia la mujer, el hechicero inglés tocó su frente con el dedo y la joven le miró con los ojos vacíos y extraños...
- “No hubiera querido llegar a este extremo.. pero no voy a permitir que nadie, ni mucho menos alguien de tu calaña amenace mi felicidad con mi esposa..”
La joven se levantó como una autómata y se sentó en su escritorio con el gesto eficiente de siempre, mientras Eriol salía por la otra puerta..
- “Si debo borrarte la memoria para mantener mi felicidad a salvo de tus mentiras... lo haré”
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Tao, Rei y Naru miraban con sorpresa y preocupación al chico frente a ellos.
No estaban asustados de la pobreza en la que vivía el chico Hoshino –aunque Tao había lanzado algunos comentarios sobre el humilde lugar- sinó estaban inquietos y sorprendidos por la cara de espanto que Kujaku había tenido desde que les abrió la puerta.
¿Qué porqué les abrió la puerta?
Porque Kujaku no había ido ese día a la escuela.
Aunque... en realidad, ninguno de los tres chiquillos allí presentes podría decir que estuvo verdaderamente en clases.. Todos habían tenido cosas en la cabeza que no eran precisamente las clases..
Había sido al ingresar al aula que el hermano menor de Yoko había saltado casi encima de su mejor amigo, mientras que Tsukishiro aún estaba algo conmocionado al notar que Tao había llegado MUY TEMPRANO al colegio.
¡Miren que cuando Rei fue a buscarle a la embajada le dijeron que Tao había salido casi una hora antes!
- “¿Me crees, verdad viejo?¿me crees, me crees?!” –había repetido el chico Hiu, frenético, saltando casi sobre Rei después de contar lo que había visto en la mansión Ruthwen, el día anterior- “¿verdad que me crees? ¡Yo no estoy inventando lo que digo!”
- “Es muy complicado para tu cabeza, si”
- “¡Vivaaa!, ¡sabía que me ibas a creer! ¡ese es mi mejor amigo! ¡yahooooo! ¡vivaaaaa! ¡vivaaaaa!, ¡bravoooo! ¡lo sabíaaaaa!” –de pronto, se detuvo- “un momento.. ¿acabas de decir que soy muy idiota como para inventar eso... y que sólo por eso me crees?”
Rei se mantuvo impertérrito aunque, en su mente, Tao ascendió un peldaño su escala de inteligencia..
- “Demoró un poco... pero notó lo que no dije. A aprendido a leer entre líneas.. hmm..”
Tao miró a su amigo, algo dudoso antes de continuar...
- “¡Oh bueno!, ¡me crees, me crees! ¡ahora la cosa es decírselo a Naru y a Hoshino! ¡la cara que van a poner esos dos! ¿porqué diablos Hoshino no vino con nosotros ayer?”
- “Paquete en correo” –dijo el hijo de Yukito, lacónicamente
- “¡Ciertoooo!, su papá le mandó un paquete y tuvo que ir al correo... ¡pero ¿porqué diablos no llegan YA?!! ¡tengo mucho que decir!” –el chico Hiu empezó a dar vueltas por el aula, como dibujito animado ¡y es que estaba demasiado impaciente, vaya!- “¿porqué la gente llega tan tarde? ¡que irresponsables! ¡que vengan, que vengan, que vengaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaannnnn!”
- “Lo dice quien llega tarde casi todo el tiempo” –pensó el hijo de Yukito.
- “¡QUE LLEGUEEEEEEEN YAAAAAAAAAAAAA!”
En medio del alboroto ocasionado por su amigo, Rei no dijo nada y sólo se sentó en su pupitre.. tratando de pensar.
- “Algún día el mundo sabrá la verdad de mi..”
Las palabras del niño Romanova estaban allí, en la mente del guardián y sin subestimar en nada la amenaza de aquel niño ruso, Rei consideró, por un momento, que realmente el pequeño tenía auténticos motivos para odiar al mundo que le rodeaba..
- “Un pasado familiar tan trágico: los zares rusos.... y su madre, rechazada por sus parientes por no entregarle dinero en depósito... muerta al nacer él. Abandonado por su padre biológico, que le niega como hijo... educado por tutores. Un tutor que le considera genio, pero que es un hombre de negocios ocupado y que probablemente no sabe como comunicarse con un niño y que le pone en manos de su esposa, una tutora que dice consagrarse a cuidarle pero que no es otra cosa que una mujer enferma y depravada” –no pudo evitar pensar en sí mismo, sus amorosos padres, su familia y súbitamente se sintió muy agradecido por su suerte- “si. Muy conveniente para el “dios de la destrucción” el tener un verdadero motivo para odiar a un mundo que sólo le ha mostrado lo peor de todo.. me pregunto si es realmente tan malvado como parece o es simplemente ese odio nacido en su interior por lo que le rodea. Otro niño no lo hubiera notado con tanta rapidez y agudeza, pero el chico es un genio..... eso, sólo empeora todo, lo hace más consciente de su miseria familiar y espiritual”
- “¡¡Buenos días chicos..!!”
- “¡NARUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!”
Las reflexiones de Rei se habían visto interrumpidas porque entonces Tao había saltado sobre su novia y ambos habían acabado en el piso del salón ante el suspiro resignado de Tsukishiro; y si bien el chico Hiu había estado impaciente de que su chica llegara para contarle lo que había descubierto –había desahogado sus ganas de hablar contándole a Rei todo, desde el pasado de Romanova hasta el asunto sórdido de lady Ruthwen- no por ello dejó de sentirse muy cómodo al estar en el piso, sobre la chica que le gustaba..
- “Oye Naru.... ¿porqué te sentiste menos que la tipa Ruthwen anoche?” –la mano del chiquillo había caído (en su caída, valga la redundancia) sobre uno de los senos de la chiquilla cubiertos por el uniforme escolar; de hecho Tao esbozó una sonrisa orgullosa y feliz al sentir esa parte de la anatomía de su novia al tacto- “Yo te siento ya bastante formadita..”
¡PLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAFFFFFFFFFFFFF!
Hasta Rei hizo un gesto de dolor moviendo un poquito la ceja..
Eso debió haberse sentido hasta en China.
- “¡No me gusta que me toques así Tao! ¡es pervertido!”
- “Aish pu´esh.. ¿y porsh esho tiehnheshh qhuee dehjarmshe shin carah?” –se quejó, sintiendo su mejilla hincharse de forma muy cómica para quien lo viera, pero evidentemente incómoda para hablar- “yhoo sholo te eshtaba halhhagando..”
Naru estaba muy roja y había empujado a Tao al piso –sacándoselo de encima- después de arrearle un bofetón de antología. Y ese bofetón había sido el tema de conversación de todo el salón durante el día. Incluso May May Li, que últimamente andaba algo seria y distraída –para alivio de Rei, ya que estaba disfrutando gracias a eso de unas “vacaciones” en el acoso diario al que era objeto- se burló de Tao y su mejilla hinchada...
Lo bueno, es que saliendo de clases, ya el chico Hiu había podido hablar mejor..
- “Es que no me gusta que te pongas tan... táctil” –murmuró la chiquilla, apenada- “¡fue culpa tuya!”
- “Si, cómo no” –bufó Tao, aún sintiendo los dientes adoloridos- “nomás ya estoy viendo que no debes pasar tiempo con mi hermana. ¿Estás segura que no te contó cómo conoció a Eriol?”
- “No” –dijo la chica con inocencia- “Lady Yoko no me ha dicho nada de eso..”
- “Hmm...” –murmuró, inquieto más para sí que para sus amigos- “me pregunto si esto es algún tipo de maldición... porque pues no es normal que ella también aporree tan bien como mi hermanita a Eriol esa vez... ¡y ya sé lo que sintió!”
- “¿Vas a contarle o no?” –inquirió Rei.
- “Si. Bien ¡Pero más te vale que me creas porque estoy muy ofendido contigo para que pienses que invento cosas!”
- “A mí.. me es algo difícil creer que una mujer sea capaz de hacer algo así.. o de decir esas cosas a un niño pequeño ¡eso es acoso psicológico!” –decía Naru, ya en la humilde vivienda de Hoshino- “pero .. tú no pareces asustado por lo que te hemos contado Hoshino ¿qué tienes?”
- “Si, mejor le dices, antes que te empiece a abofetear” –replicó Tao.
A Naru le surgió una gotita.
- “No... no es que no les crea chicos. Es sólo.... que es algo.... que pasó.. anoche, yo estaba dormido y..”
Rei frunció el ceño y Tao sonrió maliciosamente..
- “¡Uhhhhh! ¿un sueño triple XXX? ¿estuvo bueno? ¿con cuantas mujeres estabas? ¡¿estaban todas desnu..?!”
- “¡TAO!”
- “¿Qué? ¿y ahora porqué me gritas? ¡es él quien tuvo el sueño erótico, no yo!”
Rei lanzó una mirada helada sobre la parejita.
- “¡Silencio!” –ordenó decidido, y Tao y Naru quedaron mudos y casi sin atreverse a hacer movimiento alguno mientras Tsukishiro volvía su rostro hermoso y frío sobre Hoshino- “¿que viste... en el sueño?”
- “Una mujer... la vi de lejos... empecé... viendo a esa mujer..”
- “¿Es una de las estrellas del prohibido?” –preguntó Rei, firme.
- “No. Ella no. Pero la he visto antes..” –un leve sonrojo apareció en las mejillas de Kujaku- “es muy hermosa.... ¿nunca se los conté?. Es una señorita muy bella, de piel clara y tersa... mejillas de rosa... tiene una figura..... increíble. Es la chica más linda que he visto nunca...”
- “¡¿Ya ves como si era un sueño triple X?!” –inquirió Tao.
- “No ¡no era eso!” –negó Hoshino con énfasis- “¡no es ese tipo de mujer vulgar!.. es muy hermosa, con una sonrisa maravillosa ¡los ojos verdes más bellos que jamás he visto en mi vida!.. llenos de luz y de amor, de dulzura.... y largo cabello castaño... casi del color de la miel..”
Tao y Naru se miraron sin entender, pero a Rei la descripción sólo le trajo un nombre a la mente..
- “Sakura..” –pensó antes de añadir- “¿y que edad tendría esa chica? ¿quince?” –quiso descartar que era la joven señora Li diciendo esa cifra- “¿dieciséis? ¿es más joven o mayor que nosotros?”
- “¿También has tenido sueños húmedos con una mujer de ese tipo, viejo?”
- “¡Cállate Tao!” –pidió Naru, viendo el interés de Rei y la sorpresa de Hoshino ante la pregunta- “¡shhhttt!”
- “¡Argh! ¡no es justo! ¡yo conté todo muy rápido y ahora me piden que me calle!”
La mirada “ártica” de Rei congeló a Hiu y Hoshino al fin respondió.
- “Pues... si lo pienso, es mayor que nosotros” –aceptó el chico, dubitativamente- “debe tener 20 0 23 años... creo. Es demasiado joven y bella para tener más..”
- “¡Sakura!” –pensó Rei rápido, sabiendo bien que la delicada figura y belleza de la señora Li no evidenciaba que era ya una mujer casada y madre de un niño de la edad de Hien- “¡pero ¿qué soñaste sobre esa mujer?!”
Kujaku notó entonces el interés de Tsukishiro.
- “¡La conoces! ¡tú la conoces!”
- “Creo saber a quien te refieres” –replicó el joven, muy serio- “pero ¡habla! ¡¿que viste en el sueño!?!”
- “Ella estaba en un laberinto .... un laberinto. Estaba llamando a alguien.. ¡a un hombre! No escuché bien cómo se llamaba él, porque yo no tengo poderes en los sueños... ¡sólo los veo, sólo camino a través de ellos! Pero ella llamaba a un hombre llamado Shamar, Sharar...”
- “¡Shaoran!” –dijo Rei, triunfal.
Tao se puso súbitamente serio y Naru quedó asombrada ante lo maduro que se veía..
- “¡Ese! ¡ese era el nombre!” –saltó Kujaku- “ella lo llamaba... y de pronto se escuchó una voz a lo lejos y un hombre llegó... de lejos... ¡no lo ví bien! ¡no lo ví bien porque yo los veía desde fuera del laberinto! Pero el hombre trató de tocarla.. ¡le dijo algo que no entendí! y entonces algo horrible... alguien lo atacó ¡ese alguien casi lo mata!”
- “¡¿A Sakura?!” –saltó Tao.
- “¿Quién es Sakura?” –se sorprendió Hoshino.
- “¡La mujer a la que viste en el sueño! ¡se llama Sakura!” –insistió Rei, exasperado lo suficiente hace mucho rato como para hablar más de lo que lo hizo la semana previa- “¿quién atacó a Sakura en el sueño?”
- “¡No, no! ¡no atacaron a la muchacha!” –replicó Kujaku, sorprendido al ver que ambos condiscípulos suyos parecían saber más que él mismo sobre los sueños que tenía- “¡lo atacaron a él! ¡al hombre que ella había llamado!”
- “¿Atacaron a Shaoran?” –saltó Tao.
- “Si, a él. Alguien quiso matarlo...”
- “¿Quién?”
La pregunta de Rei fue seca y directa, pero Kujaku Hoshino negó con la cabeza..
- “No fui yo, si es lo que crees. Ya te he dicho que no tengo magia alguna ¡sólo puedo ver! ¡ver y ver! ¡sin hacer nada!”
- “¿Pues no viste a quien atacó a Shaoran?” –insistió Tao.
Hoshino negó con la cabeza.
- “No. No vi su cara... era alguien de mucho poder.. lo suficiente para convocar sombras a su alrededor ¡aun en los sueños! ¡por eso no pude verle! ¡no sé quien fue pero es alguien muy poderoso!”
- “¿Porqué dices eso, si no le viste?” –preguntó Naru.
- “Porque en el mundo de los sueños... somos nosotros mismos.. sin mascaras. Andamos tal y como somos” –replicó Hoshino- “por eso puedo ver a todos en los sueños, cuando camino en ellos. La gente camina, deambula en los sueños siendo ellos mismos, sin mentiras, sin máscaras. ¿No lo entienden?”
- “Hmmm.. osea, tu ves a la gente, tal como es ¡sus caras! Cuando estas en los sueños” –murmuró Tao, pensativo- “¿y si es alguien que se ha hecho una cirugía estética, o se ha cambiado la cara?”
- “Yo siempre les veré, veré las caras con las que han nacido en esa encarnación... si son gente “nueva”. Si son gente “antigua”...”
- “Llamas gente “nueva” a la gente que no tiene una encarnación anterior.. y gente “antigua” a la gente que tiene otras encarnaciones previas, ¿verdad?”
- “Si Kiyama” –asintió el chico y Naru se sintió satisfecha de aportar algo de ideas a esa charla, porque se sentía algo perdida- “pero en realidad... hay poca gente nueva en el mundo. La mayoría, tienen al menos una encarnación previa.. y es lo normal. La imagen de quienes fueron en sus encarnaciones previas las veo en el reflejo..”
- “¿Cuál reflejo?” –preguntó Tao.
- “El mundo de los sueños.. es vacío.... pero la gente camina, y se desliza, sobre una superficie brillante... como un espejo. Allí, es donde puedo ver a la encarnación previa. Aunque lo normal es que sea una imagen difusa... muy leve. Sólo en personas con poderes, magia, y que están atadas en una cadena de amor u odio, es que puedo ver con claridad espeluznante a la persona que fue en su encarnación anterior”
- “¿Y si son más de una encarnación?”
La pregunta de Rei quedó flotando en el aire..
- “¿Has estado de pie bajo un espejo Tsukishiro?” –replicó Hoshino- “si hay una sola luz, tienes una sola sombra... pero si hay más luces, tienes muchas sombras a tus pies.. sombras claras, tremendas. Eso, es lo que se vé cuando son más de una encarnación, cuando es gente antigua. La señorita que ustedes dicen que se llama Sakura... es gente antigua..”
- “¿Quién es?”
- “Ella no quiso que viera su pasado la primera vez que la vi. Vi una de las encarnaciones que ella fue.. pero ella no quiso más. Ella hizo que viera... la última encarnación de otra mujer... no la suya”
- “¿Porqué?”
- “Porque ella me lo pidió, Hiu”
Rei y Tao intercambiaron miradas.. ¿porqué Sakura hubiera querido husmear en los sueños de otra mujer?.
- “Pero eso no es lo importante” –recordó Naru- “el hombre llamado Shaoran ¿lo mataron? ¿esa persona en las sombras lo mató? ¿qué pasa si alguien es asesinado en ese mundo de sueños en el que tú los ves?”
Hoshino suspiró aliviado.
- “Afortunadamente no lo mataron en el sueño, porque de haberlo hecho, hubiera muerto allí mismo o al menos quedado vegetal, porque su cerebro habría muerto” –Rei sintió un escalofrío de sólo pensar eso, pero Kujaku siguió- “quien quiera que sea ese hombre... tiene el poder suficiente para sobrevivir y luchar ese ataque..”
- “¿Seguro que está vivo?” –preguntó Tao.
- “Si. Si hubiera muerto, hubiera quedado allí. Pero salió del mundo del sueño. Está vivo”
El hijo de Yukito y el joven cuñado de Eriol ahogaron un suspiro de alivio.
- “Y quien quiera que le ha atacado..” –siguió Hoshino- “es alguien ANTIGUO, muy antiguo. Y muy poderoso. Pocos son los que pueden invocar magia en ese mundo.. la señorita ... Sakura, ella puede, pero... se movía de modo extraño, supongo que no lo sabe porque estaba atrapada en el laberinto. Pero el extraño, la persona que atacó al hombre llamado Shaoran es quien conjuró el laberinto de sueños en que esa mujer está, y más aún... sé que es antiguo y poderoso porque pudo mantenerse oculto aún cuando el hombre Shaoran usó magia. Supongo que por eso lo atacó, porque iba a descubrir quien era...”
Tao otra vez no entendía nada.
¡Y él que creía que iba a llevar grandes noticias!
- “Si me dicen entonces.. que el niño genio es Ashura, que ha aceptado serlo.. y que sufre mucho en esta vida actual, entonces, encontramos a Ashura” –aceptó Kujaku- “no lo he visto en sueños, pero si ustedes han sentido su poder no hay duda. ¨Pero no despertará del todo hasta que despierten todas las estrellas que le acompañan.. así que aún hay esperanza de evitar que su poder despierte”
- “¿Y que hay de Sakura? Ella tiene algo que ver con esto, ¿no es asi?”
La pregunta de Rei era netamente retórica. Estaba seguro de lo que preguntaba.
- “Si. Ella es Shara”
- “¿Quién es Shara?” –preguntó Tao.
- “Si mal no recuerdo.. alguien que vivió en ese pasado remoto, de donde proviene Ashura ¿no es así?” –dijo Naru y Hoshino aceptó- “y si no recuerdo mal lo que nos contaste... esa mujer y su esposo, murieron también por culpa de Ashura”
- “Si, pero Ashura no les hizo daño. Ashura era un nene adorable entonces. La historia de Rasetsu y Shara es esta: él iba a ser Rey del Clan Yasha... pero su hermano mayor e hijo ilegitimo del rey, el padre de ambos, era más fuerte que él. Así que Rasetsu, siempre honesto, le dejó el título de Rey y se fue muy lejos. Le dejó el clan a Yasha y se casó con una muchacha que no tenía poderes... pero a la que amaba: Shara. Vivieron felices, hasta que Yasha se rebeló contra el Emperador cuidando a Ashura. El Emperador masacró al clan Yasha y nadie sobrevivió. Cuando Rasetsu lo supo, jamás volvió a ser feliz. Se culpaba de haber abandonado a su clan.... de haber rehuido su responsabilidad así que encaró a Yasha reclamándole, pero conoció a Ashura... y entendió que ellos no eran culpables de la masacre del Clan. Les ayudó a escapar, enviándoles a su casa, donde Shara atendió a los fugitivos sin saber que su esposo les había enviado. Pero las fuerzas del Emperador vinieron y Rasetsu los enfrentó solo, deseando vengar y pagar a su vez con su muerte el remordimiento que sentía por el exterminio de su clan.... Rasetsu fue asesinado”
- “¡Y claro!” –bufó Tao- “uno solo contra todos..”
- “¿Pero Rasetsu tenía poderes?” –preguntó Naru.
- “Sí, pero el ejército del emperador estaba formado por guerreros, TODOS poseían magia”
Lo tres chicos se miraron entre sí. Rei sentía que lo que les estaban contando, era importante..
- “Sigue” –pidió.
- “Shara hizo escapar también a los fugitivos. Pero no antes que la noticia de la muerte de su esposo llegara a sus oídos. Ashura lloró mucho porque le agradaba Rasetsu y porque Shara había sido tan dulce como una madre con ellos. Pero Shara les hizo escapar... y cuando el ejército del Emperador llegó a su casa, ella se suicidó con la daga de su esposo..”
- “Y esa es la primera encarnación de Sakura..” –murmuró Rei.
- “Bien, eso estuvo feo. Hay que alejar a Sakura de las dagas. No hay duda” –dijo Tao- “pero.... ¡un momento! eso quiere decir que Sakura tiene que ver con esas estrellas y Ashura, aunque no sea una de ellas..”
- “Si. Aunque no conozco a la señorita Sakura en persona... sólo la vi en sueños” –dijo Kujaku.
- “El asunto, ahora” –replicó Rei- “es saber quien es quien está jugando con ella desde las sombras... alguien antiguo, que NO es Ashura, porque tú no viste a Romanova alli ¿verdad?”
- “No, no ví a Romanova...”
- “¡Pero no viste al maloso misterioso!”
- “¡Hiu!, ¡me hubiera dado cuenta si el “maloso” era Romanova! ¡la sombra era la sombra de alguien ADULTO!”
Rei se cruzó de brazos... esto estaba empezando a tomar sentido. Sakura tenia que ver con esa profecía, en la que el pequeño Mamoru era una de las estrellas de Ashura, quien era el pequeño Romanova.
Pero faltaban más estrellas...
Más.
Y aun estaba Shaoran.
- “Si vieras a Shaoran... ¿sabrías si es o fue Rasetsu, verdad?” –preguntó.
- “Si. Supongo”
- “¿Dudas que Shaoran sea Rasetsu?” –preguntó Tao a su amigo- “¡esos dos son uno para el otro!.. yo lo que no entiendo es ese maloso misterioso ¿quién será?. Porque para mí es claro que ese maloso está confundiendo a Sakura para que no vea que Shaoran, fue Rasetsu”
Rei parpadeó, atónito.
Tao había dicho algo ¡TAN CERTERO!
- “Hmm.. según mi experiencia, las encarnaciones tienen que ver con círculos de amor y odio” –continuó Hiu- “¿hay alguien que odiaba a Shara y Rasetsu en ese pasado, Hoshino?”
- “No. Al renunciar Rasetsu a su clan, vivieron felices e ignorados hasta que les alcanzó su tragedia..”
- “Hmm... pues es obvio para mi entonces”-insistió Hiu- “si no fué en esa encarnación, debe haber sido en otra encarnación posterior.. una antigua ¡esos dos deben tener una encarnación posterior a Shara y Rasetsu que también es antigua! porque hay alguien, ALGUIEN más atado a Sakura y Shaoran en esa cadena de amor y odio. Ese alguien que está aquí AHORA, en esta vida, y desea desesperadamente que ellos se confundan... al punto tal que rodea a Sakura de un laberinto en sus sueños y ataca a Shaoran cuando él va a ayudarla...”
Rei estaba más y más perplejo.. ¡jamás había escuchado a Tao decir tantas cosas sensatas e inteligentes!
- “Y Shaoran está de viaje hace más de un mes..” –dijo Tsukishiro, al fin.
- “Si. Bueno.. todo esto son suposiciones” –aceptó Hiu- “sé que no podemos decirle esto a Sakura ¡la confundiremos más!, así que hay que esperar que Shaoran regrese para decirles a ambos, pero .. ¿no podríamos decirle ya a los Kinomoto lo de Mamoru? ¡para que se alejen de Romanova!”
Rei negó con la cabeza, luego de lanzar un suspiro resignado al recordar que tuvo que dejarle su habitación a Touya Kinomoto la noche anterior.
- “No. Los Kinomoto tienen problemas personales ahora.... no nos escucharían. Hay que vigilar a Romanova y a esa mujer. Tengo que encontrar la manera de decirle a mi “tío” Ruthwen la clase de mujer que tiene por esposa.. tal vez eso nos dé la confianza del niño” –se volvió a Tao- “¿y porque no decirles a Eriol y a tu hermana?”
Ahora Tao negó con la cabeza.
- “Esperemos un poco más entonces, viejo. Mi hermana dice que Eriol está algo raro últimamente y ella también esta algo rara. Yo no noto que Eriol esté comportándose de modo extraño, pero Yoko cree que él esta enojado porque mi hermanita invitó al abuelito Hajime a casa y parece que Eriol y el abuelito, se han peleado..”
Sobre las cabezas de Naru y Kujaku había enormes signos de interrogación....
- “Bien” –aceptó Rei- “pero sólo una semana.. dos a lo sumo. No más”
- “Oigan muchachos...” –la voz de Hoshino era amable, pero impaciente- “¿alguno de ustedes me podría explicar de quienes han estado ustedes hablando?”
Tao tomó aire y Rei negó con la cabeza. Había hablado demasiado.. estaba exhausto.
Así que Hiu sonrió, feliz.
Iba a hablar bastante lo que quedaba de la tarde, porque parecía inevitable que Hoshino se enterara de sus amigos y de lo que antes habían afrontado..
Pero Rei sólo pensaba ahora en lo que Romanova había dicho..
- “Aparte de Mamoru, Romanova sabe de alguien más... otra estrella... pero ¿una o dos?, no me lo dijo. Me pregunto si ese niño es realmente tan perverso o sólo necesita ayuda..” –recordó algo- “y ya que Hoshino dice que Shaoran está bien, espero que realmente esté bien”
- “Todo esta bien, todo está bien... mi mamá siempre dice eso” – replicó Hien- “no se preocupen...”
Sus primos al lado, parecieron bastante inquietos y Miriel –que había dejado la limousina de lado para caminar con sus amigos a la salida del colegio- miró a su mejor amiga con sus ojos azules llenos de la tranquila fé que da la infancia..
- “Ustedes han dicho que su papá siempre se enfada y nunca pasa nada” –dijo gentil- “¡seguro está en un congreso médico, como otras veces! ¿porqué no se alegran un poco?. Ni siquiera fuimos a los clubes, para salir alguna vez todos juntos.”
- “Si, y tú te la pasas últimamente en casa del superior Monouhi o donde los Sumeragi” –comentó Hien refiriéndose a Mamoru- “espero que al menos estés aprendiendo cosas interesantes...”
Los ojos azules de Mamoru miraron a Miriel con desconfianza..
- “Avancen adelante las dos.... Hien y yo hablaremos de cosas de hombres..”
- “¡Si, mi Lord!”
Nadeshiko contuvo la risa ante la linda imagen de Miriel haciéndole una reverencia a Mamoru –el niño frunció el ceño- y mientras las pequeñas se adelantaban un poco, los niños comentaron..
- “¿Qué, aprendes mucho?”
- “Si, son cosas interesantes ¿porqué no vienes alguna vez?, hace una semana que Kiku está en casa de Kia porque alli si que podemos jugar con ella y hacer conjuros ¡mi papá se enfadaría mucho si hago magia en casa!... y a Kiku le hace cosquillas la magia de Kia, así que por ahora está con él”
- “¿Para qué quieres que vaya? No tengo magia..”
Mamoru se encogió de hombros.
- “Yo creo que si. ¡Vamos, anímate!, ¡ven mañana con nosotros! .. será divertido..”
- “Bueno.. a lo mejor voy. Si no hay mucha tarea”
- “¡Bah!, ¡no es tan difícil tu tarea Hien! ¡la mía es mucho más difícil y no me quejo!” –suspiró- “en realidad, quiero que vengas conmigo y Kia... ¡las clases son increíbles! Y no tengo de qué quejarme porque ni el bobo de Mc Nessa ha venido, ni su hermanita o primita o lo que sea me persigue ya con las florecitas...”
- “¡Es cierto!. La chiquita de kinder ya no te dá flores”
- “Creo que está tomándose los días... como el flojo de su hermano” –Mamoru pareció feliz de que el rubio amanerado no estuviera asistiendo a clases últimamente- “en realidad, espero que mi mamá no esté triste y que papá realmente vuelva rápido de su congreso médico....”
- “Creí que tu papá te prohíbe la magia..”
- “Pero es mejor que él esté en casa.. ser el único hombre allí es mucho trabajo ¡Viva!” –rió, contento- “lo que sea que tenga Mc Nessa, ojalá no venga al colegio en mucho tiempo...”
Hien miró a su primo y calló. Mamoru estaba demasiado feliz y no pensaba decirle que el rubio estaba ausente debido a la muerte de su padre; no es que su primo no tuviera buenos sentimientos y no se hubiera preocupado un poco por el rubio, pero decirle eso hubiera dado motivo a que Hien le contara la última charla con Morgan, y no tenía ganas de contarle a Mamoru que el pequeño escocés no estaba seguro de querer a su familia..
O de que su familia fuera buena.
- “Felizmente mi familia es la mejor... y cuando papá regrese de su viaje, estaremos más felices, si señor. Mamá lo extraña mucho y yo también” –pensó, antes de comentar con Mamoru y las niñas, a las que ya habían alcanzado con su paso rápido- “parece que los papás andan de viaje últimamente..”
- “Mi papá no” –rió Miriel, feliz- “mi adorado papá esta conmigo y mi mamá ¡papá no viaja nunca sin mamá porque dice que no puede vivir sin ella!”
- “¡Que lindo!” –murmuró Nadeshiko.
Mamoru hizo un gesto de fastidio y Hien rió, pero deseó que su papá volviera a casa pronto...
- “Si, mi papá si está en casa.. y mamá, Tao y yo estamos muy contentos”
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Yoko sonrió confiada y Eriol asintió, aliviado por haber encontrado esa “salida” a lo ocurrido con Elaine. En realidad él hubiera deseado poder olvidarlo tanto como la joven secretaria pero lo menos que podía hacer era lidiar con su conciencia. Yoko había llegado hace unos minutos y se quejaba suavemente de que la diligencia con la esposa del embajador francés le había tomado todo el día y su esposo la consoló, ofreciéndole tomarse el día siguiente para visitar al malogrado padre de su esposa..
- “¿No se lo dirás a Tao, verdad?”
- “No, ya te lo dije. Tranquila. Mañana iremos los dos y yo mismo me encargaré que él este atendido en un buen sanatorio y que le desintoxiquen... sólo cuando esté recuperado, pensaremos en como decírselo a Tao”
- “¡Oh Eriol! ¡eres tan bueno!”
El inglés sintió que le roía la vergüenza pero aún así abrazó a Yoko y se permitió respirar el dulce aroma de sus cabellos. Se sentía un miserable, pero a la vez estaba más seguro que nunca que no sería capaz de vivir si ella lo odiaba..
- “Eriol, suéltame” –sonrió la muchacha, en medio del abrazo apasionado de él- “Debo ir a ver a Elaine, quiero saber que se ha presentado en la oficina en todo el día”
El joven contuvo a duras penas un estremecimiento... hubiera hecho o no el conjuro, la idea de Yoko y esa mujer juntas le estaba dando una úlcera. Si antes sabía que amaba a su esposa como loco –la angustia de los celos le había hecho conocerse mejor a sí mismo- ahora aquel temor le parecía ridículo, ínfimo, patético comparado con el terror auténtico de perderla para siempre si es que alguna vez se enteraba.. siempre había sabido que era poco ortodoxo con sus métodos y no ignoraba que su conciencia era bastante... flexible, pero el amor y la pasión auténtica que sentía por la muchacha entre sus brazos, la muchacha que le había dado una hija y le había ofrecido su inocencia le llenaba de pánico..
No, no la quería cerca de aquella mujer. El mismo había conocido muchas mujeres como Elaine antes y nunca antes le habían aterrorizado como ahora..
¡Tenía tanto que perder! ¡tanto!
- “Eriol, debo ir siquiera un instante a la oficina..”
Canción:
“Te Voy A Perder”
Intérprete:
Alejandro Fernandez
No, no te vayas,
aún quedan palabras,
mil frases del alma,
y entre ellas no estaba el adiós.
Espera, por Dios.
Falta besarte más, acariciarte,
además de promesas
de esas que hay que cumplir.
No te puedes ir.
- “Espera, por favor...” –susurró, buscando la boca femenina con la misma avidez de un sediento en el desierto- “aún no te he besado tanto como necesito..”
Yoko se estremeció mientras las manos de él la acariciaban .. y entonces recordó..
- “Estamos en mitad de la sala... pueden vernos”
- “No me importa.. no quiero que te alejes de mi. Tengo tanta suerte que seas mía, de tenerte aquí, conmigo...”
- “Eso mismo creo yo... de mi suerte” –murmuró ella, sonrojada mientras las manos de él empezaban a acariciar su rostro, suavemente- “¿sabes?. Ayer en la mañana hablaba con mi secretaria y ella me decía que soy muy afortunada.. que ella ha tenido mala suerte con los hombres. El último la engañó horriblemente” –sonrió notando que los ojos azules que tanto adoraba la miraban con expectación- “yo le dije que hizo bien en dejarlo, que eso es lo que una mujer debe hacer si es traicionada.. buscarse a alguien que si la merezca, eso creo yo”
- “¡Yoko!”
- “No pongas esa cara Eriol, no puedo ser presumida por tener un esposo como tú y debo ayudar a quien me necesite.. ya sé que tú y yo pasaremos el resto de nuestras vidas juntos..”
- “Si, si... lo único que anhelo es envejecer a tu lado.. sólo yo”
Rompecabezas sin piezas,
los planes,
los sueños que apenas comienzan;
esto es un error,
nadie más va poner en tu boca su
amor,
no como yo.
La joven china hubiera querido replicar pero su esposo la besó y la fundió en su cuerpo otra vez hasta casi quitarle la noción del tiempo y del lugar donde estaban y Yoko sólo sintió de nuevo felicidad.. la misma felicidad que él siempre le brindaba con su mirada, sus sonrisas, sus besos, su amor y su pasión cada noche y olvidando todo lo que le rodeaba respondió a sus caricias con todo su corazón, sorprendiéndose al sentir que él estaba temblando..
- “Eriol.... me tienes muy preocupada ¿que tienes?” –susurró suavecita, apretada entre la pared y el cuerpo de su esposo en un rincón de su salón principal- “¿tanto me extrañaste? ¿tan tenso te ha puesto saber lo de mi papá?”
- “Quiero quedarme así contigo Yoko” –murmuró sintiendo que el terror de perderla empezaba a apoderarse de él de un modo que ni los celos habían logrado- “Siempre.. el resto de mi vida..”
- “Yo también y así será.. soy tu esposa”
Te amo sin miedo,
te amo cobarde,
te amo sin tiempo,
te amo que arde...
yo sé, te perderé.
Te amo dormida,
te amo en silencio,
te amo, mi vida;
te amo, lo siento,
y no hay nada que yo pueda hacer.
En cuanto cruces la puerta te voy a
perder.
El inglés devoró el rostro hermoso y lleno de fé de la muchacha y la besó, suave, tierna y más delicadamente de lo que jamás había hecho.. era como si más que besarla estuviera adorando o idolatrando a la mujer que tenía entre los brazos..
¡La amaba tanto y estaba tan aterrorizado!
- “¡Eriol...!” –los ojos grises le miraron, extasiados- “ya no estás enojado conmigo... como lo has estado estos últimos días, ¿verdad?.” –rió Yoko, dulcemente- “pues ahora no me hagas enojar a mí.. debo ver como estuvo la oficina hoy, porque conociéndote no has hecho nada de trabajo en todo el día. Elaine debe decirme que papeleo llegó hoy.. quizá algo urgente.. sólo un minuto”
No, no te vayas,
aún el café no está listo,
yo sé que no has visto de mí lo mejor.
Espera, por favor.
Falta besarte más, acariciarte,
además de mil cosas
que no son hermosas sin ti.
No te puedes ir.
- “Quédate conmigo Yoko” –murmuró en la oreja de la joven- “olvídate de la oficina, de la casa.. de todo.. sólo quédate conmigo..”
Los ojos grises brillaron de emoción y las mejillas se tiñeron de rojo...
- “No tienes que seducirme Eriol... ya soy tuya”
- “Si, siempre.. sólo mia”
- “Sólo tuya.. siempre lo has sabido”
Rompecabezas sin piezas,
los planes,
los sueños que apenas comienzan;
esto es un error,
nadie más va poner en tu boca su
amor,
no como yo.
Te amo sin miedo,
te amo cobarde,
te amo sin tiempo,
te amo que arde...
Lo sé, te perderé.
Sin decir una palabra más, el inglés levantó en vilo la menuda figura de su esposa y la llevó a su habitación, cerrando la puerta de un solo golpe. En aquel instante no le importaba nada, ni que ella le viera inseguro, nervioso, o excesivamente apasionado.. lo único que le importaba era amarla.. amarla con toda su alma y callar este horrible grito, este horrible temor que ya no era una espina sinó una espada atravesada en su alma..
- “Te amo más que a mi propia vida” –pensó en la penumbra de la habitación- “antes que perderte preferiría morir, mil, mil veces morir antes que perderte”
Te amo dormida
te amo en silencio
te amo, mi vida;
te amo, lo siento,
y no hay nada que yo pueda hacer.
En cuanto cruces la puerta te voy a
perder.
Te amo dormida
te amo en silencio
te amo, mi vida;
te amo, lo siento,
y no hay nada que yo pueda hacer.
En cuanto cruces la puerta te voy a
perder.
Te voy a perder”
- “No, no lo perderé. Es lo único de lo que puedo estar segura” –se dijo Sakura mientras hundía su rostro contra la ropa de Shaoran- “no importa lo lejos que estés... ¡tienes que estar bien!, yo estaré bien, esperaré a que todas las sombras de tu mente y de la mía se desvanezcan. Porque sea lo que sea, o quien hallamos sido en el pasado... nadie más va a amarte como yo”
“Rompecabezas sin piezas,
los planes,
los sueños que apenas comienzan;
esto es un error,
nadie más va poner en tu boca su
amor,
no como yo.
Te amo sin miedo,
te amo cobarde,
te amo sin tiempo,
te amo que arde...
Lo sé, te perderé.
Te amo dormida
te amo en silencio
te amo, mi vida;
te amo, lo siento,
y no hay nada que yo pueda hacer.
En cuanto cruces la puerta te voy a
perder.
Te amo dormida
te amo en silencio
te amo, mi vida;
te amo, lo siento,
y no hay nada que yo pueda hacer.
En cuanto cruces la puerta te voy a
perder”
Canción:
“Te Voy A Perder”
Intérprete:
Alejandro Fernandez
- “¡No entiende! ¡si no hacemos algo lo vamos a perder!”
Hin Lu miró la expresión del médico veneciano y entendió sin necesidad de empeñarse ni un poquito en entender el italiano. La madrugada empezaba en la ciudad marítima más romántica de Europa y el aterrado secretario sólo deseó en ese instante tener el don de Sakura ¡para llamarla sin tener que llamarla!. Shaoran le había hecho jurar sobre la sangre de sus ancestros y por la vida de sus hijos –so pena de expulsarle del clan- que no iba a avisar a nadie de su condición, porque desde aquel espantoso sueño el joven Jefe no había parado de escupir sangre y hace más de dos horas se había hundido en una inconsciencia espantosa, en medio de la cual se agitaba y gritaba palabras ininteligibles..
- “No avisarás a Sakura, Hin Lu. ¡No lo harás!” –había dicho el joven jefe en los escasos instantes en que fué dueño de si mismo- “esto..... tengo que superarlo solo. ¿Entiendes?. Ella, ella es más fuerte que yo, ella puede enfrentar sus demonios pero si la preocupo la confundiré más... y sólo enfrentando esto podré saber.. podré tener las respuestas que vine a buscar..”
- “¿No se supone que estando en este hotel ya sabías algo de tu pasado?”
- “El conjuro que usé... puede conducir a la psique de quien lo convoca.. a la locura” –el secretario se puso blanco del susto- “creí... que era lo bastante fuerte para afrontarlo.. pero... lo del sueño... cuando... cuando volvieron mi convocación al rayo en mi contra... atacaron mi psique***” –gimió Shaoran, con los ojos en fiebre- “sólo tengo una opción: enfrentar esto, enfrentar el caos de mis recuerdos, todos a la vez y esperar que mi alma no se desgarre en la confusión de todos los recuerdos a la vez. ¡Todos!”
- “¿Todos? ¡no entiendo!”
- “¿Recuerdas todo lo que has hecho en tu vida, todos los detalles?”
- “¡Por supuesto que no! ¡nadie..!”
- “Yo sí. Ahora” –gimió- “y no sólo los de Shaoran Li, sinó todos.. todos los recuerdos de mis encarnaciones previas... ¡todos están aquí, todos golpean mi mente!” –el secretario estaba horrorizado- “es como un puzzle Hin Lu.. debo armarlo. Solo. No sé cuanto tiempo me tome, pero debo hacerlo... ¡prométeme que no avisarás a nadie!”
- “¡Pero Sakura!”
- “Ella es más fuerte que yo. Sus recuerdos fluyen solos... y no importa quien trate de confundirla, ella... no necesita conjuros para recordar. Lo hará y todo estará en su lugar... pero... pero yo necesito tiempo... para ordenar todo en mi mente.. y no enloquecer..”
- “Pero.. ¡pero!”
- “No le avisarás.. y dispondrás de todo.. en mi lugar. ¡Cuídala!” –le tomó por el cuello de la corbata- “te confío lo que más amo: ella y mi hijo.. sólo necesito tiempo... tiempo..”
- “¡Maldición! ¡pero ¿quien demonios te hizo eso? ¿quien te atacó en ese sueño?”
- “No... importa” –Shaoran empezaba a desvanecerse- “no moriré.. ni enloqueceré.. y tampoco preocuparé a Sakura. Sólo tenme un poco de fé.. y ordenaré el puzzle de mis recuerdos.. aunque quien me atacó crea que me ha sacado del juego”
- “¡Shaoran!”
- “Sakura... Hien....”
El joven chino no dijo más y se hundió en un terrible sopor.. mientras el pobre y angustiado secretario deseaba con toda su alma haber perdido la memoria, para olvidar lo que estaba pasando. Shaoran estaba alli, agitado y gimiendo, escupiendo sangre ocasionalmente, sin recuperar la conciencia mientras miles de voces, recuerdos y vivencias asaltaban su cabeza....
- “Ahora tienes un hijo, antes no lo tuviste”
- “¡Basta! ¿quién eres? ¡sal de mi cabeza!”
Otra voz, diferente de la primera dijo en su mente, fuerte, claro, directo..
- “No, tampoco tuve yo la dicha de ser padre. Tampoco tuviste esa dicha cuando fuiste yo”
- “¿De que hablan?”
- “O yo”
- “O yo”
- “No tuviste un hijo...”
- “Ninguno de nosotros.. cuando fuiste nosotros..”
- “Un hijo...”
- “Un hijo de Roxelana y mío.. pero no pudimos vivir para tenerlo..”
- “Tampoco tuve un hijo.. pero tú si. Esta vez, esta vez en que eres tú, y no eres yo, ni él..”
- “¡BASTA, BASTAAA!”
Mil imágenes, ideas, todas a la vez, todas entrando a su mente, dolor, amor, odio, muerte, amistad, dolor, envidia, melancolía, culpa, venganza. Todas, todas golpeando su cabeza con imágenes que pasaban a 500 por segundo y Shaoran sentía que su mente se hundía en el caos..
Ya no era él. ¿O era él? ¿quién era él?
- “Ahora tienes un hijo.. antes, no lo tuviste. Nunca, ni cuando fuiste yo.. o cuando fuiste él..”
La imagen de si mismo, ante un espejo...
Un hombre, la voz que le había hablado antes de que se cayera del caballo...
¡Si, ese, ese era! Nunca lo había visto antes peor lo había oído esa vez, y ahora su voz se unía a la voz de Mocenigo en su mente y eso fue lo único que le dio algo de estabilidad porque las imágenes de dos vidas previas ¡dos vidas que habían sido la suya, pero donde no había sido él! pasaban a tal velocidad que ya no sabía donde estaba, ni quien era, si era arriba, abajo, si era él o alguien más...
- “¡Shaoran, Shaoran, por favor, me estas asustado!”
Lo ojos canela miraron extraviados al aterrado Hin Lu, antes de murmurar, como en un desvarío de locura..
- “Rasetsu.. Ridolfo... Shaoran. Fui ellos, fueron yo.. pero hoy, soy yo. Yo”
Y se desmayó escupiendo sangre una vez más mientras Hin Lu se aterraba de sólo pensarlo.
¿Cómo iba a decirle a alguien que el joven Jefe del Concilio de Hechiceros de Oriente se había vuelto loco?
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- “Loco, loco... preferiría estar loco” –pensaba Touya Kinomoto- “¿que estaba yo pensando? ¿es posible que ella quiera deshacerse de mí?”
Sakura le había llamado por teléfono para regañarle hace menos de media hora y el médico estaba furioso, indignado, asustado y a la vez... desesperado..
Allí, en la camita que era de Rei Tsukishiro, recordando las frases que Sonomi le había dicho..
Tomoyo, sus hijos.. su vida. ¿Podía realmente perderlos? ¡No, no, no! ¡todo eso era una mentira! una más de las cosas locas que tramaba su muy histérica suegra para molestarle ¡y eso incluía el papelito este donde estaba la tarjeta de un abogado de divorcios!..
Un día..
Dos..
Tres...
Una semana..
Tomoyo no le llamaba. Al medico le importaban un rábano la opinión desaprobatoria de su hermana, las tranquilas charlas de Yukito, la paciencia de Ayame, hasta la mirada fría pero apenada de Rei ¡era ella la que le importaba y ella no le llamaba para disculparse!. Kinomoto ignoraba que Tomoyo lloraba a escondidas y esperaba en su corazón una llamada, una nota ¡algo! de su parte.. pero Touya, temeroso como estaba por las palabras de Sonomi, sólo podía pensar.. temer..
Y esperar...
Y esa noche... una semana después de estar fuera de su casa..
Una semana infernal de soledad sin su esposa, sin su dulce y suave figurita a su lado, en el lecho... sin su sonrisa, sin sus besos, sin sus frases pacientes hacia él.. sin las voces de sus hijos...
Una semana después...
De decirse a si mismo que ella tenía razón de estar harta de él...
Que tendría todo el derecho de decir, de exigir el divorcio, por no saber controlar su mal genio, sus pullas, sus celos enfermizos... las horribles palabras que le había dicho, palabras que no sentía, que no creía pero que había dicho en el calor del enfado, de la ira, del orgullo herido..
Una semana después..
De sufrir como un condenado..
Salió de la casa de Yukito una noche, sin decir una palabra..
Y a pesar que era las 1:25 am..
Tocó la puerta de su propia casa... suave, casi tímidamente..
Sabiendo que ella tenía todo el derecho a no abrirle..
Y cuando los ojos azules le miraron con asombro desde la puerta abierta..
Tomoyo llevaba toda la semana durmiendo casi al pie de la puerta de su casa.. pendiente.. esperando.. y el hijo de Fujitaka Kinomoto sólo pudo decir una palabra..
- “Perdón.. pequeña. Tienes todo el derecho de no dejarme entrar, si no quieres.. por eso toqué la puerta y...”
No pudo decir nada más..
Los brazos y la figurita de su esposa estaban contra su cuerpo y le dieron la bienvenida con un beso que hizo las piernas del médico sentirse como gelatina... Mamoru salía del baño –las inoportunas llamadas perentorias de la naturaleza- y miró adormilado desde lo alto de la escalera a sus padres, en plena madrugada ...
- “¿Y cómo respiran?” –pensó bostezando, antes de hacer un gesto de asco- “¡agghh!”
Y se alejó de regreso a su habitación.. no sin antes tocar la puerta de su hermanita y murmurarle..
- “Ya volvió papá” –dijo medio dormido.
- “¡Vivaaa, vivaaaa! ¡volvió papá!” –la nena, que también había dormido poco esa semana, corrió hacia la habitación de su abuela mientras Mamoru ya estaba en su cama, y roncando- “¡abuelita, abuelita! ¡volvió papá! ¡volvió papáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!”
- “¿Qué?”
- “¡Volvió papá, volvió papá!”
Sonomi se puso el batín mientras Nadeshiko corría y se caía más de una vez... antes de despertar a Megumi y a Byakko, pero en medio del escándalo producido por la niña –la gata se apoderó del teléfono para dar la buena noticia mientras Nadeshiko si estaba feliz porque ella sí sabía lo mal que la habían pasado sus padres esos días y Megumi sonreía, feliz- Sonomi contempló con dulce melancolía la figura de su hija...
Casi fundiéndose con su marido en la propia puerta de su casa... esa madrugada..
- “Ese estúpido desaprensivo, pervertido y desagradable muchacho..” –miró con disimulado orgullo la figura masculina y atractiva de su sobrino y yerno- “cuanto tiempo le ha tomado entender que tenía que aceptar sus errores y atreverse a buscar a mi niña, sin orgullos o pataletas sin sentido” –notó entonces que su nietecita miraba a sus padres casi devorarse entre si, y azorada, cubrió los ojos de la niña- “¡hey ustedes dos! ¡vayan a su habitación si tienen tanto apuro! ¡¿acaso no ven que hay niños aqui y pueden ocasionar traumas profundos?!” –Touya pasó por su lado, llevando a Tomoyo en brazos y sin dar signos de reconocer ni a su suegra o a su hija antes de entrar a su habitación y cerrarla con un tremendo portazo- “¡argh! ¡maleducado! ¡al menos podrías haber cerrado la puerta principal, estúpido neanderthal!”
- “¿Abuelita?”
- “Ven querida” –Sonomi bajó la escalera con Nadeshiko de la mano- “vamos a cerrar bien la puerta de una vez” –dijo, antes de pensar- “y si ese idiota vuelve a enfadarse por una tontería, la próxima vez les daré un susto mandándole a un pseudo-abogado de divorcios... ¡Con lo que me ha costado que Tomoyo no vaya a buscarle y el muy idiota se toma toda una maldita semana!” –añadió mentalmente- “si, eso haré. Si vuelve con sus celos idiotas, le enviaré un abogado de divorcios al día siguiente.. ¡a ver si esta vez reacciona más rápido!”
- “¿Rápido?”
- “Rápido, Hin Lu” –el secretario se despertó atónito esa mañana, porque después de un mes y una semana después de haberse hundido en aquel horrible sopor, allí estaba Shaoran.. que se levantó muy tranquilo y calmado y se apersonó a la habitación del nervioso esposo de Mei Ling- “por favor, levántate.. tenemos mucho que hacer.. ¿cuanto tiempo he dormido?”
- “Un mes.. y una semana en total..”
- “¡Demonios!.. me tomó tiempo. Pero es mejor movernos de prisa ya que todo está claro al fin..”
- “¿De qué estas hablando? ¿realmente estas bien? ¡creí que estabas enloqueciendo!”
- “No estoy loco, Hin Lu” –los ojos canela del joven jefe centelleaban como nunca- “levántate y cancela la cuenta aquí. Vamos a hacer un viaje rápido a un último lugar.. y luego estaremos de regreso en Japón... Tengo muchas cosas que decirle a Sakura.. finalmente”
El secretario mirón a su señor.. sorprendido.
¿Donde estaba el Shaoran serio, taciturno, sereno pero meditabundo y lleno de angustia, dudas y tormento de los últimos tiempos?
- “Y.. ¿a donde vamos?”
- “Vamos a poner la última pieza de los recuerdos de Ridolfo Mocenigo.. porque los de Rasetsu, ya los completé” –replicó- “el único lugar donde podemos saber cómo murieron el capitán veneciano y Roxelana....” –hizo una pausa- “vamos a la isla de Chipre, a las ruinas de Famagusta”
Continuará...
Próximamente: Omake de reencarnación “Las hermanas turcas”
Notas de la autora: ¡Bien, bien! ¿por donde empiezo? ¡feliz cumpleaños Rei, Touya!.. bien, bien.. ya lo dije, ya lo dije.. y como el tiempo siempre me gana, sólo pude enviar algunas imágenes de los cumpleañeros para que les den una ojeadita, (y ponerle a Rei, para andar en casa, pantuflas de conejo ji, ji ^_~).. pero ¡vamos a ver!
Las cosas se han puesto MUY complicadas para S+S ¡esos dos si que se sienten!, pero también son un par de cabezotas y con eso que “ninguno quiere preocupar al otro” van a volver cardíaco al pobrecito de Hin Lu ¡eso por decir poco!. Como que finalmente empiezan a notar que alguien se mueve tras bastidores mientras nuestra pareja protagónica se fortalece a la distancia.. pero a la vez sintiéndose muy cerca..
¡Menuda paradoja!
Pero con suerte si que corrió Touya.. que felizmente pudo zafarse de su necia terquedad un poco y admitir sus errores ¡a Kurogane no le costó tanto! además.. a mí me parece que lo de Sonomi fué para el médico un equivalente a un electroshock –reanimación a lo bruto, pero funciona!- y ya vemos que Mamoru es fácilmente engañado por las mujeres de su familia o quizá es solo que esta muy feliz por no aguantar al rubio Mc Nessa, porque Hien no le dijo el porqué de la ausencia del niño ¿resulta que Hien es amigo o no de Morgan?.. temo que el propio nene lo ignora, ¡en fin!. El grupito de Rei parece ser el único que está usando la cabeza - ¡adolescentes útiles! ¡estos chicos estan en vías de extinción ¿donde hay más?- porque los descubrimientos que hacen son cada vez más interesantes, y ya que hablamos de descubrimientos lo que la pobre Sakura a encontrado a raíz del trozo de pergamino que hizo investigar no pudo haber sido más insólito ¡Fujitaka está metido en esto desde el principio! ¿lo sabe él?, como sea, nuestra protagonista también está avanzando en sus descubrimientos, aunque a mí me asustó mucho la crisis que felizmente YA pasó Shaoran.... quien quiera que sea el “maloso misterioso” (Tao y sus apodos) se nota que no tiene escrúpulo al matar o intentar hacerlo..
Pero.. si de escrúpulos hablamos Elaine probó no tener ninguno, y si bien Eriol logró salir de tremendo problema, como que no puede huir de la voz de su conciencia..
Si pues, se puede engañar a todo el mundo.. menos a nuestra propia conciencia. Pero ahora, no sé ustedes, yo no dejo de preguntarme ¿que es lo que descubrió Shaoran después de superar su crisis? ¿realmente ya sabe TODO lo que debe saber o qué desea buscar o espera hallar en Famagusta?
Vocabulario:
* “mañana dijiste que tenías “servicio”* en el
colegio”:
Les hago recordar que los estudiantes japoneses tienen turnos para hacer “el
servicio” osea, limpiar la pizarra y cositas así.. que
les obligan a ir esos días, más temprano ¿ya recordaron a Sakura y Shaoran
haciendo servicio en la serie de CCS?
** La figurita infantil de Romanova sonrió cuando el tango “melodías de arrabal” dio paso a “silencio” el tango favorito de su acompañante.**: Si, la misteriosa persona malvada que venía saliendo desde los epílogos de “la torre de Tokyo” finalmente se revela... ¡y con su música de fondo!.. para que le identifiquen.. ¿ya sospechan quien es?.
*** “atacaron mi psique***” : Psique, del griego ψυχή, transliterado como "psyjé", "psyjí" o "psyché", y usualmente traducido como "alma", a veces también llamado "psiquis", el individuo, la individualidad psicológica, en todos sus aspectos. La psiquis es uno de los varios aspectos de la conciencia. (información sacada de wikipedia).
La canción utilizada en este capítulo es “Te voy a perder” interpretada por el mexicano Alejandro Fernández. Creo que define muy bien lo que tiene nuestro inglés en la cabeza (en realidad, define lo que pasa por la cabeza de Eriol, Sakura y hasta Touya en este cap ^^´). ¡Gracias por la sugerencia que me dieron! (si amable lector.. a tí te hablo ¡tu sabes quien eres!) gracias a todos por sus diversas sugerencias... no siempre puedo considerar todas, pero me ayudan muchísimo ¡ya ven que si!.
Como siempre, comentarios, dudas o tomatazos a [email protected] aunque ya ven que más fácil es ver sus opiniones en el grupo de “Crónicas Card Captors”.. si, ya sé que he metido a nuestras parejas favoritas en muchos problemas.. ¡pero por el cumpleaños de Touya lo saqué del lío que él provocó en el mismo capítulo! (todo un record, si me lo preguntan ^^´) pero aun paciencia!.. ya ven que las cosas empiezan a tomar su lugar, (ji, ji, ji...).
Avances
para el siguiente capítulo!:
El tiempo parece haber empezado a ponerse
al fin de parte de Sakura y Shaoran pero Eriol recibe más de una sorpresa que
le deja sin habla y Rei se vé
en la obligación de asumir algunas responsabilidades inesperadas. Yoko toma una
decisión que puede afectar mucho a los que ama y una vida se hunde en el dolor
y el silencio..
Y Shaoran recibe, en medio de muchas
sorpresas una noticia de su suegro..
Pero no es la única persona sorprendida en
el capítulo... muchas cosas son descubiertas..
Capítulo XVI “Revelaciones”