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Capítulo XI
“Un adolescente llamado Rei”
“El hombre
es el ser
que necesita
absolutamente de la verdad
y, al revés, la verdad es lo único que
esencialmente necesita el hombre,
¡su única
necesidad incondicional”
José Ortega y
Gasset
Filósofo y
ensayista español.
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Reflexión
décimo primera: Yukito “No pretendo decir que lo que hicimos estuvo bien, no pretendo. Rei conoce ya la verdad completa sobre su propia naturaleza y no hay excusa que podamos ofrecerle. Muy complicado debe ser para él lidiar con los cambios por los que está atravesando, yo, que lo hice en su lugar –como identidad falsa- cuando tenía esa edad sólo puedo aspirar a imaginar lo que piensa ahora sobre nosotros, sobre Miriel, Sakura, Eriol, Shaoran, Touya.. todos nosotros. O lo que piensa de sí mismo. ¿Que piensa un ángel al verse en el cuerpo de un ser humano?. Nunca lo sabré.
Aquí estuvieron también Tomoyo y Touya, no dejando que nos abatiera la angustia y no dudando en apoyarnos pese a que mi mejor amigo no es muy dado a estas cosas desde que tuvo su primer hijo y aquí estuvieron Eriol y Yoko, ellos, cuyas anteriores encarnaciones fueron: una la motivadora y otro el decidido creador de este noble espíritu, que fué parte de mí una vez y a quien quiero ahora como mi hijo. Todos ellos, a quienes he visto desde hace tanto tiempo sufrir y amar, buscarse y encontrarse, estuvieron con nosotros. Y siempre pensaré lo mismo, hoy, mas que nunca... que pese a todos los inconvenientes de la vida diaria, nada es más fuerte que el amor. Ni todo el miedo, temor o el odio de este mundo. El amor que es ciego y sordo pero firme y gigante, el amor que todo lo cree, todo lo espera y todo lo perdona.
Pero Ayame ha llorado y sufrido esta noche, viéndo luchar a Yue. Yo, que le veía por primera vez con mis propios ojos, sólo podía creer, aferrarme a creer en él por todo y sobre todo. Y estoy agradecido por haberle visto superar aquella prueba. ¿Es la magia tan mala como cree Touya?. No lo sé, supongo que nunca podré creer eso porque mi ser nació –como identidad falsa- gracias al poder del espíritu puro del muchacho a quien llamo ahora mi hijo pero Eriol y Sakura le dieron a la pequeña Miriel la oportunidad de no rendirse cuando todos dimos a Rei por perdido y aunque para los niños ha sido un shock saber de los dones particulares de nuestros amigos, nunca seré capaz de olvidar que todos dejaron lo que estaban haciendo para estar al lado de los míos cuando temíamos perder a nuestro Rei. No sé si sea buena o mala la magia, y francamente no me importa. No es eso lo que nos hizo fuertes a todos de una manera u otra esta noche. No. Fueron la inocencia de Miriel, la fé, la confianza y el amor lo que permitió que mi muchacho aceptara la realidad..
La verdad, nuestra verdad. Su verdad. La verdad de que es un muchacho único en todo el mundo, nunca estuvo mejor dicho” |
Siempre se había creído inmutable.
Siempre había creído estar rodeado de verdades absolutas, firmes, indestructibles y tan comunes como el aire que respiraba.
Pero no era así.
Había pasado buena parte de la noche en la misma postura, mirando hacia el cielo raso de su habitación luego de limpiarla mecánicamente –bien se notaba que a un ciclón llamado Tao le había bastado una noche para hacer de su inmaculada habitación un verdadero chiquero- casi sin sentir lo que hacía, como si fuera un acto reflejo; sin embargo y aún con ese inesperado quehacer las horas habían transcurrido lentas y pesadas cuando al fin se halló solo con sus pensamientos porque no hallaba ninguna idea clara, y su cabeza continuaba siendo una niebla confusa de emociones y sentimientos que ni siquiera sabía calificar.
No era de sorprender que amaneciera y ni siquiera se diera cuenta de las horas hasta que la puerta de su habitación se abrió y sus amantísimos padres asomaron tímidamente hasta hallarle en ese estado. Tao solía bromear frecuentemente diciendo que el hogar de la familia Tsukishiro era una “casita de caramelo” (o chocolate, Hiu podía variar de dulce con frecuencia) pero ciertamente Yukito y Ayame llevan una relación tan profunda que les bastaba para entender lo que el otro pensaba con sólo una mirada y en esta ocasión, más que nunca, ambos supieron de inmediato lo que debían hacer.
Sabían lo que pasaba.
La mente de Rei era como un verdadero lienzo blanco, vacío, sin ningún evento porque no estaba seguro ya de nada de lo que había vivido y por eso había caído en una especie de aletargamiento que no era sueño profundo, no estaba dormido. Pero a la vez, tampoco se sentía plenamente despierto..
- “Sé que escondes en tu mirada, lágrimas que a nadie has mostrado, lágrimas que no te atreves a desatar porque no has llorado jamás, pero te faltan las palabras y pensamientos que puedan expresar tu desconcierto” –la mano gentil y cálida acarició los cabellos plateados como si fuera un niño, y el aturdido muchacho sintió que parecía como si Yukito fuera nuevamente parte de su conciencia porque su voz era lo único que dió forma a la gran nada que era su cabeza- “entiendo que te sientas decepcionado de todo lo que tenias y creías, pero estamos aquí, contigo y para ti. Siempre”
- “Supongo que es comprensible que sientas dudas, que temas que no haya espacio para cualquier tipo de afecto o amor en tu alma, esa alma blanca que sé que tienes” –si Yukito era la voz de su conciencia, Rei sintió que Ayame era la voz de la ternura que todo ser humano anhela en sus momentos de incertidumbre- “Has descubierto más en ti mismo de lo que esperabas y te sientes más lejos que cerca de las risas y de los amigos que has conocido, pero estamos aquí”
- “No podemos responder al hecho que no eres el Yue que fuiste. Aquel Yue que me dió una existencia como identidad falsa y que después me regaló una vida, pero si podemos decirte que eres nuestro Rei. Nuestro, porque de alguna manera eres una parte de mí y a la vez eres sangre de Ayame”
- “No podrías ser más hijo mío y de Yukito, si te hubiera llevado en mi vientre” -murmuró la mujer, dulcemente- “cuando el alma de mi sobrino abandonó este mundo y Sakura puso tu espíritu en su cuerpecito, supimos que eras nuestro hijo. No esperamos que lo entiendas o que aceptes la realidad de que eres más de lo que tú creías, pero la única verdad de la que no debes tener dudas es que siempre vamos a amarte como nuestro hijo”
- “Tómate el tiempo que quieras” –dijo Yukito- “Tómate el tiempo para encontrar las respuestas que esperas”
- “Tómate el tiempo que desees, si querido, tómate el tiempo que quieras..” –los labios de Ayame besaron suavemente su cabello, como cuando era niño- “descansa tu corazón, querido. Descansa”
Con la tranquilidad que proporciona saber que has dicho lo que anhelabas, ambos esposos se pusieron de pie y abandonaron la habitación de puntillas –y es que creían que Rei estaba dormido- pero justo cuando la puerta se abría el chico murmuró muy bajito volviendo su rostro inexpresivo hacia sus padres, envolviéndolos brevemente en una mirada profunda.
- “Gracias”
Los Tsukishiro respondieron con una mirada que expresaba su adoración y una sonrisa, antes de salir cerrando la puerta con suavidad, mientras Rei se preguntaba aún..
- “¿Cómo es que siempre dicen las frases que necesito escuchar?”
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Había amanecido hace muchas horas y Sakura encontraba difícil sacarse de la memoria la figurita de su hijo sudando copiosamente, mientras realizaba intrincadas secuencias de artes marciales antes de que amaneciera. Entendía que Hien estaba muy impresionado al enterarse que Dama Ieran había aplicado alguna vez castigos físicos a Shaoran y ella misma no había logrado sacar ni una palabra de su esposo respecto a aquel asunto pese a que realmente hubiera deseado hacerlo, era por eso que no había prohibido el intensivo ritmo de entrenamiento que su hijo se había impuesto a sí mismo, aunque no le hacía ninguna gracia.
No era cosa de broma que un niño de ocho años estuviera despierto dos horas antes de amanecer porque se le hubiera ocurrido entrenar como un poseso de un momento a otro, pero temió hacer algo contraproducente si se lo prohibía. Desde la discusión entre Shaoran y su suegra había notado a Hien muy inquieto y sospechaba que el niño estaba profundamente impresionado y la verdad no podía culparlo pero pese a todos sus esfuerzos su hijo negaba que hubiera más razón que “deseo ser más fuerte”. Aunque ella misma se sentía terriblemente tensa. Saber que Shaoran había soportado el dolor de un látigo cuando ella se hizo dueña de las Clow Cards le había provocado una tremenda estupefacción y a la vez una sensación de culpa que no alcanzaba a quitarse y sospechaba que había desatado en Hien una especie de pánico hacia Ieran que encontraba muy extraño e inquietante.
La situación entre su esposo y su suegra había sido siempre serena, respetuosa pero distante, sin embargo desde esa noche había pasado a ser realmente mala. Y si a eso le sumábamos el hecho que Shaoran había preferido no compartir la habitación matrimonial con ella, hasta que estuviera totalmente recuperado del accidente..
No sabía que pensar..
No hubiera deseado empezar una charla con Wei tan temprano con esas dudas, pero no sabía que más hacer..
- “Es como si quisiera aislarse.. o provocar de alguna manera que la relación que hay entre ellos se deteriore aún más. No puedo entender el motivo, es decir ¡es su madre!. Yo no tengo ningún recuerdo de la mía, pero sé que yo no haría eso con mi niño. Nunca. Por ningún motivo”
El anciano Wei contempló con interés la preocupación que brillaba en los verdes ojos de Sakura y agradeció nuevamente a los cielos que su adorado “señorito” tuviera a aquella gentil muchacha por esposa, porque no era precisamente fácil la situación que había reinado en Li Manor la última semana y bajo su dulzura, Sakura Li era lo bastante fuerte para intentar romper aquel tremendo mar de hielo que se formara hace ya tanto tiempo entre su joven amo y la fuerte y siempre imperturbable Ieran Li.
Por ejemplo, esa mañana, había retrasado mucho su partida al Concilio para visitarle y conversar con él sobre las cosas que las inquietaban.
- “Quizá alguna vez, la difunta Dama May May le habló de su hijo.. de mi joven amo Hien, señorita Sakura” – replicó el bondadoso anciano con gesto soñador al sólo mencionar el nombre- “supongo que ha visto usted los retratos de la familia, en Li House de Hong Kong”
- “Si, por supuesto” –aceptó- “y no crea que no sé la historia Wei. Sé que el padre de Shaoran murió joven y asesinado por el último card captor” –se estremeció al recordar la problemática y siniestra card- “alguna vez la abuela me dijo que Dama Ieran no era así cuando vivía su esposo, pero eso no es excusa para la forma en que ella y Shaoran se comportan. Cuando lo volví a ver en Hong Kong luego de tantos años, me impresionó el profundo respeto que flota en el aire cuando se tratan aunque lo que nunca he podido ver en todos estos años es alguna muestra de verdadero afecto o un gesto tierno entre ellos..”
- “El señorito quiere mucho a su madre, señorita”
- “Lo sé, pero hay más respeto que afecto entre ellos”
Desde su lecho de enfermo, en sus cómodos aposentos, Wei sonrió con paciencia antes de admitir.
- “El respeto mutuo es lo que los une señorita Sakura. Dama Ieran fue la roca que sostuvo la dinastía Li en tiempos realmente caóticos y aunque no es excusa, quienes la conocimos antes y después de la muerte de mi joven Señor Hien, entendemos que lo mejor de ella murió con él”
- “Pero últimamente las cosas entre ellos van de mal a peor Wei. Y me preocupa. Desde... bueno, desde que notamos que Hien no tenía magia Dama Ieran ha estado sobre nosotros insistiendo en que tuviéramos otro hijo que le quite a Hien sus derechos de heredero” –suspiró levemente ruborizada al recordar que Shaoran no la tocaba desde aquella tarde en la embajada antes del accidente ¡y con lo mucho que ella lo extrañaba! lo extrañaba mucho, mucho, muchísimo- “Pongo al espíritu de mi madre por testigo de que nada me haría más feliz que tener otro bebé, pero..”
- “Entiendo, señorita”
Tratando de disimular su rubor –de pronto temía que pese a su delicada salud Wei pudiera ver lo mucho que anhelaba el contacto con su marido- se puso de pie y empezó a dar vueltas por la habitación en gesto nervioso, tratando de hilvanar las ideas sobre dama Ieran y todo lo que significaba...
- “¿Por qué ella...? ¿porqué no puede aceptar a Hien como su nieto, sin insistir en verlo sólo como heredero? ¡es un niño Wei! sus exigencias han puesto muchos problemas entre nosotros, pero desde que...” –dudó- “desde que supimos que Dama Ieran azotó con el látigo la cara de Hin Lu, Shaoran está furioso y ha prohibido que se le acerque a Hien” –hizo una pausa- “yo sé que Dama Ieran es muy dura con mi niño pero es su abuela y estoy segura que lo quiere pero no sabe llegar hasta él. Lo peor es que cuando le dije a Shaoran que esta siendo duro con su madre no quiso ni oírme y me cambió el tema ¿qué pasa entre ellos?. Trato y trato de hablar con Dama Ieran y con Shaoran, pero ninguno de los dos quiere oírme o decirme que sucede.. estoy preocupada por mi hijo y mi Shaoran, Wei. Muy preocupada” –dijo francamente-“A la vez siento pena por Dama Ieran... ¡y me siento como una tonta por no poder hacer nada, porque nadie me dice nada!”
- “No sucede nada, señorita. Simplemente es que el señorito se ha puesto muy sobreprotector con el niño Hien y no desea...” –el anciano hizo una pausa, eligiendo con cuidado sus palabras- “no desea que el pequeño tenga la... típica y ancestral educación china”
Los ojos verdes miraron al anciano con intensidad antes de murmurar ahogadamente.
- “Entonces es verdad. Cuando yo conseguí las Clow Cards Dama Ieran azotó a Shaoran como castigo por no obtenerlas” –dijo acongojada- “¡si yo hubiera sabido que iban a castigarle así.. yo nunca..!”
La mano arrugada, pero llena de comprensión del anciano era cálida al tocar los dedos de la muchacha.
- “No se sienta mal señorita. Le aseguro que el señorito no tiene resentimiento alguno por eso. En ese momento ni siquiera le importó, estaba muy contento que usted..”
- “¡Wei es que no lo entiendo!, ¿qué madre puede azotar a un niño con un látigo?, ¡yo nunca lo haría!”
- “Por favor señorita, no se desespere por cosas que pasaron hace tanto tiempo. Cuando le digo que el señorito Shaoran no está molesto con Dama Ieran por esos azotes, le digo la verdad” –hizo una pausa y la muchacha lo miró confundida- “en ese entonces, el señorito sabía que era la forma de educación disciplinada y correcta que debe tener un futuro jefe de clan y no se sintió humillado ni resentido. Lo que sucede ahora es que al casarse con usted y tratar más a su padre, el señor Fujitaka, ha entendido que la disciplina ancestral china con la que él fue educado no es la única forma de hacer de un niño una persona de bien y responsable para los que lo rodean, por eso no desea que su madre ejerza presión o discipline físicamente al niño Hien”
- “¡Pero eso es algo que yo tampoco permitiría nunca!” –saltó, indignada- “y Dama Ieran no se atrevería..”
- “Creo lo mismo que usted, pero podría jurar que el señorito ya no está tan seguro” –sonrió con paciencia- “usted sabe que el se pone muy sobreprotector cuando se pone nervioso y con lo del accidente ya tenía bastante... supongo que es una fase de desconfianza hacia la Gran Dama que estoy seguro se le pasará a lo sumo en un par de semanas. Entonces le ofrecerá una disculpa y todo volverá a como era antes”
- “No sé si eso sea lo mejor Wei. La presión física no es la única forma de lastimar a alguien, Dama Ieran ha estado presionando a Hien y a nosotros desde buen tiempo atrás, lo que no entiendo es porqué ahora la aparta de Hien de modo tan brusco”- hizo una pausa, confundida- “yo no comparto la forma de pensar de Dama Ieran pero al alejarla de su nieto sólo repite la situación entre ella y Shaoran”
- “Las cosas se arreglarán con un poco de tiempo señorita, sólo tenga paciencia ..”
Sakura no quedó muy tranquila pero Wei no encontró que más decirle. El anciano comprendía que Sakura no podría asimilar que Shaoran no había creído a su madre capaz de dañar físicamente a alguien en un arrebato y que al descubrir que aquella posibilidad existía, había preferido alejar a su hijo de la Dama, esperando prevenir cualquier maltrato físico o emocional antes que seguir ofreciéndole a Ieran la posibilidad de encariñarse con el pequeño.
Como que su joven señor prefería prevenir que lamentar..
Pero alguien como Sakura, con una educación tan basada en el afecto, no era posible entender la espartana disciplina que alguna vez se habían ejercido el Li House, en Hong Kong.
- “Dama Ieran no es una mujer cruel. Ella se preocupa por el clan..”
- “Shaoran dice lo mismo, pero cuando le hago recordar que Dama Ieran es su madre, él dice que para mi suegra el clan es lo que más importa. Que allí radica su diferencia porque para él lo más importante es Hien. ¡Y eso no es posible Wei!” –suspiró, agotada- “soy madre como Dama Ieran, y me rehúso a creer que para ella la Dinastía Li es más importante que Shaoran o que Hien”
Una sagaz sonrisa apareció en los labios del anciano.
- “Siempre dije que usted era una joven muy inteligente y ahora más que nunca comprueba usted mis palabras. Efectivamente, ha sido usted capaz de notar lo que mi señorito Shaoran no entiende...” –Sakura lo miró, expectante- “que todo el motivo de las angustias de Dama Ieran están dirigidas en realidad a la seguridad del señorito y no a la de la Dinastía Li ” –continuó tras una pausa- “¿por qué que es la Dinastía Li sinó un poderoso clan cuyo único objetivo es cuidar por la vida del Jefe, la cabeza, quien ejerce el poder?. Todos en nuestro clan y especialmente en la familia del Jefe saben que su prioridad, el único objetivo de sus vidas es el cuidado y la protección de la cabeza de la dinastía. Todos nosotros, desde los más humildes criados hasta los miembros de la propia familia del jefe comprenden y saben que lo prioritario es la salud y el bienestar de nuestro Señor, el Jefe del Clan. Porque todos nosotros podemos y estamos dispuestos a morir por él, por su esposa y por el heredero... el futuro del clan”
- “Pero Wei... ella..”
- “Ella presiona al niño Hien por amarga experiencia, señorita. No pretendo justificarla ni aceptar sus motivos, pero sé cuales son” –había tristeza en los ojos del anciano al continuar- “de saberse que el único heredero de usted y de mi señorito no tiene magia aún, sería fácil para los otros clanes asesinar al señorito y obligarla a usted a desposarse con otro jefe, para que el clan fuera absorbido por otro..”
- “¡Por favor Wei, no digas esas cosas!” –la imagen de Shaoran caído sobre la hierba después del accidente volvió a la mente de Sakura, asimismo como el terror de que algo horrible le hubiera pasado y la joven se estremeció- “además... eso no es posible. Los clanes respetan mucho a Shaoran y no estamos ya en los tiempos en que se mataban entre sí”
- “Se sorprendería si supiera lo que los clanes pueden hacer por poder, señorita”
La muchacha se paseó otra vez por la habitación con nerviosismo, sintiéndose de pronto arrastrada a otro tiempo más cruel y violento; no al siglo XXI de tecnología y diplomacia donde ya las cosas en el Concilio no se hacían con luchas de magos porque sus miembros portaban trajes elegantes de Armani y conducían vehículos lujosos al igual que teléfonos móviles de ultima generación, ahora el mismo Concilio tenía una identidad civil asimismo el manejo de un imperio económico cuyos tentáculos se extendían ya no sólo por Asia sinó también por Europa. Ahora tenían otro tipo de poder...
Sumado a la magia que ya tenían. Y el poder... el poder podía original muchas envidias y sacar también lo peor de las personas.
Súbitamente entendió muchas cosas. Cosas... que de pronto supo que Shaoran no entendería nunca. Había que haber sentido a tu hijo moverse en tus entrañas por nueve meses para entender el lazo que lo unía a la que le dio la vida, y que –por mucho que la madre se endureciera por los hechos de la vida- no se convertía simplemente en “respeto” hacia un descendiente. No. Ahora estaba todo más claro para ella y sintió una intensa compasión por su suegra. No sabía que había hecho a Ieran ser como era, pero sabía ahora que toda aquella serenidad y austeridad que observara la Dama hacia su hijo era solamente su forma de enseñarle a ser fuerte para que nadie pudiera hacerle daño en la posición tan delicada en la que se hallaba. Y esa presión despiadada y eficiencia fría que la Dama tenía en cada aspecto que ella manejaba dentro del Clan, era su forma de proteger a su hijo.
Un hijo al que debía amar muchísimo, pero al que no sabía llegar sólo lastimándolo.
- “No pasará así con mi Hien” –se prometió a si misma- “no lo permitiré. Mi hijo vá a saber que lo adoro por sobre todas las cosas y no tiene nada que probarle a nadie, y si necesita hablarme del temor que le provoca su abuela pues aquí estaré siempre para oírle. Como mi padre estuvo siempre para mí”-suspiró- “y aunque Shaoran crea que es el fin del mundo tendré que convencer a Dama Ieran que le dé una explicación. Si, eso ayudaría mucho”
- “¡¡¡Esto es el fin del mundo, no puede ser! ¡¿pusieron acaso algo en el agua o que?! ¿porqué?, ¿porqué?”
Sus amigas procuraban tranquilizarla esa mañana, pero May May apenas podía contener sus deseos de gritar o de empezar a lamentarse. El colegio continuaba en estado de shock y para la sobrina de Shaoran -quien se había perdido lo que todos calificaban como “el dia más importante del año”, osea, el día que Tao estuvo haciendo estragos en el cuerpo de Rei- encontrarse con todo eso era insólito. ¡Fué un día!, ¡se había tomado sólo un día para renovar su guardarropa y al volver a clases había encontrado todo el campus tan revolucionado como si un ciclón hubiera pasado por allí!.
¿Porqué tenían que pasarle a ELLA esas cosas?
- “¡No puedo creer que me lo he perdido!.. ¡no puedo creerlo!” –casi sollozó por enésima vez ante la mirada compasiva de sus amigas- “¿porqué nadie me llamó por teléfono?, ¡hubiera venido inmediatamente!”
- “¡A nadie se nos ocurrió Li!, ¡ni siquiera podíamos creerlo!”
- “Yo creí que estaba soñando..”
- “¡Y yo!.. ¡aunque era un sueño maravilloso!”
May May gimió ahogadamente a punto de hacer un puchero mientras su grupo de amigas caía en una especie de ensoñación colectiva y lanzó una mirada desconcertada por todo el aula. Sentía verdaderos deseos de llorar. ¡Su vida era un fracaso!, ¡se había perdido el “dia más importante del año”! Rei, su amado, helado y sexy objeto de deseo ¡¡¡había estado seduciendo a todo el personal femenino del Campus durante todo un día!!!
¡Y ella no estaba allí!, ¡ella, que ni siquiera necesitaba ser seducida!
- “Bueno, hay que admitir que las cosas han cambiado enormemente desde ese día” –admitió una de sus amigas- “pero Hiu dijo que Tsukishiro tuvo una especie de amnesia selectiva pseudo personal..”
- “Si, es lo raro. Yo le pregunté a mi hermano que estudia medicina, y me dijo que no conoce ese término..”
- “No dijo amnesia, dijo que tenía psicosis..”
- “¡Tsukishiro no es un sicótico!”
- “¿Pues que fué lo que dijo?”
- “¡Yo lo escribí y si dijo eso de lapsu selectivo pseudopersonal” –comentó la primera, buscando entre sus notas- “pero mi hermano dice que no existe eso..”
- “¡Bueeenoo!, Hiu dijo que era un efecto secundario por eso de haber sobrevivido cuando ya tenía el cerebro muerto. Ustedes saben, eso de que Tsukishiro fué declarado muerto cerebralmente cuando era niño..”
- “¡Oh, no sigan, no sigan!” –chilló May May, casi presa de histerismo.
- “Bueno May May, lo que dijo Hiu poniéndolo claro, fué que era una especie de “acceso”, un efecto secundario por eso que le pasó de niño... y que no se repetiría. Es más, dijo que cuando Tsukishiro volviera, no iba a recordar lo que hizo ese día y que por favor no se lo mencionemos porque podía ocasionarle un coma”
- “Eso tampoco tiene sentido” –insistió la chica que tenía a un hermano estudiando medicina.
May May gimió de nuevo mientras las chicas reflexionaban.
- “A mí también me suena raro”
- “Bueno, hay que admitir que Tsukishiro fué un caso único de eso de revivir luego de tener muerte cerebral, supongo que eso no tendría precedentes..”
- “Si, bueno.. supongo que si” – aceptaron las demás.
- “Bueno, lo único que lamento es que no poder pedirle que me lleve a donde me había ofrecido..”
- “¡Ay, yo también!”
- “¡Y yo!” –saltó otra- “pero no quiero ocasionarle un coma..”
- “¡Ojalá le dé pronto otro lapsu de esos!”
May May pateó furiosamente su pupitre tratando de desahogar su frustración. Sospechaba que había habido algo raro con esa peculiar y francamente disparatada explicación brindada por Tao a toda la gente del Campus –después de todo ella sabía bien lo ocurrido con Rei cuando tenía cinco años- pero en realidad, no le importaba mucho saber que había ocurrido con el sexy guardián de cabello de plata.. ¡Lo que la estaba matando era no haber estado allí en ese momento! ¡todas las demás se habían contentado con promesas de citas y palabras subidas de tono o coqueteo sensual! ¡las muy idiotas!.
¡Si ella hubiera estado allí nada de palabras!, ¡hubiera aprovechado muy bien lo que a Rei le pasaba –sea lo que fuera- y hubiera pasado directamente a los hechos!
¿Porqué eso había pasado el único día que faltó a la escuela?
Moraleja: jóvenes estudiantes, un día de clases SI IMPORTA. Aunque no siempre sea por las clases..
- “¿Porqué no le preguntas a Hiu?. A lo mejor te lo explica mejor Li”
En medio de su casi berrinche, la mención del mejor amigo de Tsukishiro tuvo la virtud de provocar en la sobrina de los Li un gesto de enfado.
¡Algún dios la odiaba!, ¿no había sido ya suficiente castigo por faltar un miserable día?
Tao Hiu estaba alli y no se le había acercado a suplicarle que tuviera una cita con él porque estaba muy ocupado bromeando y riendo de un modo casi infantil y torpe con Naru Kiyama, ¡Naru Kiyama, la fea de la escuela!. Como si no fuera ya demasiado que en los pasillos de la escuela aún las profesoras comenten entre sonrojos los piropos que Rei Tsukishiro les había dado no hace mucho o que fuera la comidilla de los clubes de deportes y de teatro las demostraciones de habilidad que Tsukishiro había dado “el día más importante del año”.
¡Todo el mundo –bueno, al menos SU mundo- estaba total y francamente de cabeza!
Nada estaba tal y como lo había dejado. El otrora tímido Kujaku Hoshino parecía estar a punto de sacarse los cabellos de la desesperación mientras le gritaba a Hiu, que estaba en una nube riendo como bobo junto a Kiyama y que llevaba más que una mañana ignorándola..
¡Todo eso que estaba pasando era más que un golpe bajo en su autoestima, era la anarquía, el caos, el cataclismo universal! ¡¡Rei Tsukishiro, que era incapaz de siquiera llegar tarde a una clase ahora llevaba sin aparecerse por el colegio por toda aquella semana y la pobre May May aún no se lo creía!!
¡Toda la semana, Tsukishiro había faltado toda la horrible y confusa semana!
¿Cuando había caído en una dimensión paralela?
Era obvio que el “Rey del Hielo” a pesar de su natural seriedad y laconismo -que bien lo hubiera hecho pasar desapercibido si no fuera tan atractivo- era el Rey de todo el Campus Clamp ¡toda la comidilla estudiantil estaba girando alrededor de lo que hacía o decía! –aunque nunca decía mucho- pero May May jamás había esperado que por perderse UN día de clases iba a estar totalmente fuera de actualidad al volver.
Llevaba días preguntando que había pasado y aunque en los primeros días de la semana sólo obtenía a cambio sonrisas tontas, cuchicheos que no entendía con el pasar de los días entendió al fin el porque de que todo el panorama estudiantil estuviera absolutamente revolucionado, porque de la conmoción no se escapaban ni las profesoras.
¡Y saber lo ocurrido la ponía más frenética!
¿Qué pasaba de pronto con lo que la rodeaba?, ¡se había perdido la única oportunidad de tener algo con Rei – y ella no era mojigata ni una adolescente “normal” como las otras chicas así que hubiera aprovechado “a fondo” esa oportunidad- y no sólo eso! ¡¡su rendido y devoto adorador estaba de pronto enamorado de la chica fea y estudiosa del salón, ignorándola a ella!!.
¡Estaba terriblemente molesta y confundida!
Pero si de confusión, molestia y hasta pánico se trataba...
Kujaku Hohino se hubiera arrancado los cabellos de buena gana si no hubiera tenido cosas más importantes que hacer ese día. Es decir, las clases le iban de mal a peor –poniendo en serio peligro su condición de becario del Campus Clamp en Tomoeda- pero el chico no intentaba siquiera estudiar, porque sabía que no podía. Algo feo, horrible y terrible se estaba cocinando cerca suyo.. podía casi sentirlo... diríase que podía olerlo. Pero no sabía que era. O mejor dicho, si sabía que era, pero no sabía como prevenirlo.
Sus planes habían salido de desastroso a peor. ¿Cuándo todo empezó a salirle mal?, quizá fue esa tarde en que descubrió que Tsukishiro era un ser mágico ¡debió haberlo retenido!, ¡no debió haberle dejado ir!, ¡debió pegársele como una sanguijuela hasta conseguir la ayuda de Rei! ¿pero cómo iba a adivinar que el tipo que era incapaz de llegar tarde a una clase se iba a desaparecer del colegio por toda la semana?, ¡justo cuando él necesitaba ayuda urgente y desesperadamente! Y no era sólo para él ¡que demonios!.
Un niño, un niño, un niño..
¡¿Por qué encontrar a un niño se le hacía tan difícil?!
Quizá porque había miles de niños en el Campus Clamp.
Aquel niño de brillantes ojos azules.. aquel niño que viera apenas en sus sueños ¡era la reencarnación de Karura!, finalmente lo había encontrado y lo que más le desquiciaba era que no podía decir nada, ni encontraba forma de ubicar a aquel niño, y el tiempo se le terminaba..
- “Las estrellas de la profecía de Cuyoh se encontrarán una a la otra. Así fue en el principio del tiempo, y así será ahora. Estoy seguro” –pensaba frenéticamente, mientras revolvía los libros de la biblioteca de ¿primaria?, ante la mirada nerviosa de la bibliotecaria que empezaba a pensar que el estudiante tenía síntomas de esquizofrenia- “por eso ahora que sé que aquel niño está en la primaria Clamp, debo hallarlo, él me llevará a las demás estrellas que si no han reencarnado cerca, se le acercarán. ¡¿Oh demonios, porque de pronto sufro de insomnio cuando quiero dormir y encontrar de una vez a todos?”
Hay que admitir que la bibliotecaria tenía motivos para preocuparse. El pobre escolar estaba frenético. Su impaciencia por descubrir a los que buscaba había degenerado en insomnio –justo cuando más necesitaba dormir y ubicarlos en sus sueños- y el pobrecito estaba al borde de un ataque de nervios porque ya había decidido que iba a hacer cuando terminara de ubicar a la reencarnación de Karura en la base de datos de la primaria.
Algo para lo que no era necesario magia pero sí que Rei, como hijo del Director del Campus, le facilitara el acceso.
Y después.. después...
- “Ni siquiera hay un después” –pensó desalentado, revolviéndose los cabellos- “¡llevo toda la semana recorriendo los clubes de la primaria después de clases y no he visto a ese niño!”
¿A quien trataba de engañar?
Todo se había ido por el drenaje. Tsukishiro se había esfumado del colegio y Hoshino estaba considerando seriamente agarrarse a golpes con Hiu, que se negaba a darle la dirección de Rei; era por eso que no le había quedado otro remedio cosa que tratar de encontrar al niño por sus propios medios...
Y de decidir si le decía a Tao las cosas, ya que si el chico intercambió de cuerpo con su mejor amigo seguro que la profecía de Cuyoh no le parecía sacado de un libro de ocultismo cuando se lo contara. ¡Y eso!, ¡si es que se animaba a decirle! porque Tao parecía desconfiar de él desde que vió la profunda depresión en la que se había hundido a raíz de la ausencia de Rei.
- “Creo que estoy enloqueciendo” -pensó desalentado, antes de recostarse un instante.
Agotado al fin de tanto soliloquio, el estudiante becado del Campus se quedó profundamente dormido y bien oculto bajo una pila de libros infantiles justo en el momento en que Mamoru Kinomoto ingresaba a la biblioteca y pedía un libro, con la cara más seria que nunca.
- “Sólo espero la mamá de Kia no le pusiera un castigo muy feo. Al fin y al cabo todo fue mi culpa” –pensaba el hijo de Tomoyo- “pero no, mi papá tenía que agarrar el teléfono y contarle a la señora Kaho” –hizo un gesto taimado- “y seguro que ella se llevó a Kia de viaje para darle un sermón. Pero la señora Kaho no puede ser más malvada que papá, que corrió a las pobres Megumi y Byakko de la casa..”
El ceño sobre la menuda frente de Mamoru se hizo idéntico al de Touya cuando se irritaba, pero eso era una subestimación. Si había alguien con quien el mayor de los hermanos Kinomoto estaba molesto era con su padre y con su intransigencia por el hecho que hubiera procedido contra su niñera y la gata, después de todo el que se había escapado y desobedecido era él y que ellas dejaran su casa por eso le parecía una total injusticia. El podía cumplir su castigo –ojo, no lo aceptaba ni entendía que había hecho de malo- y tenía bien claro que debía volver a la escuela en cuanto terminaran las clases porque de momento no se le permitía distracciones ni clubs escolares, pero era todo en conjunto lo que le tenía molesto, triste, culpable y preocupado.
Era más que evidente que Megumi, en el tiempo que había permanecido en la casa de los Kinomoto había tomado un profundo afecto a los niños, al punto que ya ninguno de los hermanitos, Kiku, Tomoyo o el propio Touya –aunque este no lo admitiría por orgullo- querían prescindir de una muchacha con auténtico deseo de complacer y que además había tomado tal cariño a los pequeños que más que servicio doméstico para el hogar de los Kinomoto, Megumi Togakutsuki se definía a si misma como “la niñera”. Por ello era que solía llamarles con algún apodo o diminutivo cariñoso –algo que a Mamoru siempre había molestado, pero que ahora extrañaba- y darles charlas llenas de consejos, postrecitos a escondidas o callar alguna travesura ante Touya.
Y es que a Megumi y a Byakko no les había tomado mucho tiempo entender cómo funcionaban las cosas en esa casa.
Touya Kinomoto era médico, hombre inteligente y de aguda perspicacia, con un carácter bastante temperamental, tendencias al sarcasmo y evidentemente desconfiado. Un hombre muy apuesto, varonil e imperativo, el tipo más machista y sobreprotector que se complacía en ser el Jefe de Familia, el padre, esposo y marido; pero detrás de su intimidante y a la vez atractivo aspecto se encontraba un corazón compasivo, un alma apasionada y un profundo amor por los suyos. Por supuesto que al galeno le horrorizaba la idea de que las personas pudieran descubrir que no era un hombre tan “rudo” como le gustaba aparentar y disfrutaba al creer que cuando gritaba las órdenes con voz atronadora todo el mundo en su casa temblaba y obedecía. No quería notar que pese a todo sus gestos y su imponente presencia sólo una voz era obedecida en su hogar sin la menor oposición: la suave y adorable voz de Tomoyo, su esposa; pero éste era un secreto que todos deseaban mantener bien cubierto para no herir su orgullo y desde la propia Tomoyo hasta la niñera, todos los miembros femeninos de su casa conspiraban tácita y bondadosamente para dejarle en la feliz creencia que su palabra era la ley.
Mamoru no había captado aún del todo aquella situación que hasta Kiku la fantasma parecía entender –si bien que lograr que la niña espectro explicara eso en forma coherente era ya otra cosa- y por eso estaba frustrado. Obedecía sin rechistar cuando entendía el error que le hacía merecedor a algún castigo –algo que Tomoyo solía tomarse la molestia de explicarles a sus hijos las veces que los corregía- pero esto no tenía sentido para él.
Su papá era malo al haberlo castigado por usar magia ¡cuando Mamoru tenía magia gracias a él! ¡porque era su papá quien tenía el don de ver espíritus, ¿de donde más podía haberlo sacado?! no es que le importara demasiado ir temprano a casa, o ayudar en las labores domésticas, era el hecho que despidieran a una persona que todo lo que había hecho era tenerles cariño y es que habían despedido a Megumi –y echado a Byakko- por culpa suya.
- “A Kia su mamá se lo llevó de viaje de sorpresa. Y Hien también tiene una cara rara.. dice Nadeshiko” –pensó, inquieto- “pero como debo irme apurado a casa en cuanto terminan mis clases no he podido siquiera charlar con él” –se enojó- “¡argh!, ¡papá es muy malo!”
- “¡No, no es verdad, los papás no son malos!. ¡¡Nunca, nunca creeré que son malos!!”
Mientras Mamoru volvía a su salón de clases con su carita de pocos amigos más sombría aún –estaban durante el descanso escolar, o también llamado recreo- Connor Mc Nessa insistía fervientemente en su teoría frente a Morgan, que le escuchaba con gesto casi cansino.
- “Connor, ya hemos hablado de eso y no quiero hacerlo. Si tu mamá te ha dicho que no importa quien sea tu papá, olvídalo. No he dicho que sea malo, pero no importa. Un druida de Avalón sólo obedece a la Gran Sacerdotisa y además ella es tu mamá, ¿porqué no dejas de preguntar sobre tu papá?”
- “Porque quiero saber” –insistió el rubiecito con un adorable pucherito- “no es que quiera hablarle o irme con él sólo quiero al menos saber como se llama el mío” –comentó pensativamente- “no creo que eso sea tan malo, ¡tú dices eso porque a ti no te importa saber quien es tu papá, pero yo si quiero!”
Morgan estuvo a punto de replicar pero sus enormes ojos violetas notaron entonces la figura de Hien Li, que ignorando a todo el mundo, abandonaba el ala de primaria pareciendo dirigirse a un sitio muy específico y eso sorprendió al escocés. Le sorprendió porque después de haberse atrevido incluso a ir a su casa –afortunadamente el niño de ojos verdes no había puesto un pie en la entrada- Li no había hecho el menor intento de charlar con él cuando volvió a clases y de hecho parecía ignorar a todo el mundo salvo las lecciones. Y eran lecciones las que el niño chino tomaba a solas en los descansos. Morgan le había seguido un par de veces, dándole ocasión de que le preguntara lo que deseara sobre magia, pero para su gran sorpresa el niño de ojos verdes le ignoraba y de hecho parecía haber olvidado sus inquietudes sobre el escocés.
Lo que el niño de cabello castaño rojizo no sabía era que el hijo de los Li ya estaba enterado que Miriel Hiragizawa era la card captor y que por lo tanto, no estaba interesado ya en hacerle preguntas sobre sus poderes.
- “Lo único que vas a conseguir es hacerte daño con eso” –dijo Morgan, al ver que Hien sacaba de entre unos arbustos un arma de filo respetable y que a todas luces no era de juguete o de entrenamiento- “¿qué es lo que te pasa a ti?, la semana pasada fuiste a mi casa para buscarme pero no me dices nada cuando vuelvo al colegio y sólo entrenas con esas cosas que pueden cortar a alguien en pedazos.. ¿estas loco?”
- “¿Qué quieres?” –espetó el niño chino sin siquiera mirarle.
- “¿Porqué traes esas cosas al colegio?”
- “No es asunto tuyo” –porfió Li, evidentemente a la defensiva- “¿qué es lo que quieres conmigo?, ¡estoy ocupado!”
- “¿En serio?. Pero la semana pasada habías ido a mi casa, no sé como llegaste allí y sé que me estuviste buscando ¿porqué..?”
- “Ya no tengo nada de que hablar contigo. Déjame solo”
- “Pero..”
- “¡Déjame solo!”
Había algo en la expresión de Hien que hizo que Morgan no le dejara, como lo pedía. El bajito escocés había gritado muchas veces que “deseaba estar solo” cuando en realidad lo que hubiera querido gritar era “no me dejen” y su agudo instinto podía reconocer que pese a su taimada actitud lo último que Li necesitaba era quedarse en soledad.
El problema era que ellos no eran amigos, de hecho eran casi antagonistas pues la primera vez que se conocieron se habían liado a puñetazos..
Sin embargo un sexto sentido le decía que debía quedarse...
- “¿A quien quieres demostrarle algo? ¿o acaso es un concurso de artes marciales chinas en el Concilio de Hechiceros de Oriente?” –murmuró socarronamente- “digo, porque para que traigas eso al colegio..”
- “¡¿Qué sabes tú del Concilio?!” –saltó Li como si lo pinchasen.
- “No mucho, sólo que tu papá es el que se sienta en el trono del dragón como Jefe Supremo” –aceptó, ahora que tenía ya la atención de Hien- “¿qué es lo que querías de mí antes?, ¡dímelo!”
- “Ya nada, te lo dije”- la expresión de Hien era francamente ceñuda- “pero ahora me vas a decir cómo es que sabes tanto del Concilio y de mi papá”
- “¿De tu papá?, no sé nada. Mis tías lo mencionaron una vez, pero sólo fueron a darle sus respetos por cortesía. De quien si he escuchado hablar mucho es de tu mamá, la líder de los Maestros de la Magia en Japón, la mujer más poderosa en todo el Concilio: Dama Li. Según mis tías es muy buena y amable pero no entiendo cómo es que te deja traer esa arma a la escuela ¡cualquiera podría encontrarla y hacerse daño!”
- “¡No metas a mi mamá en esto!, ¿quienes son tú y tus tías?, ¡eres un mago ¿verdad?!” –todas las desconfianzas que Hien había sentido desde que el escocés hiciera patente su magia el lejano día en que fueron a Tokyo y acabaron sacando a Mamoru del parque Ueno volvieron a su mente y el niño tenía una actitud francamente hostil con su espada recta, el clásico jien* chino en sus manos- “¡eres un mago occidental!, ¿qué quieres de nosotros?, ¿porqué estas aquí y que clase de poderes tienes?”
Ojos verdes y violetas se miraron con hostilidad. Ambos recordaban perfectamente que en una ocasión Morgan había sido capaz de arrojar a Hien por los aires con su sólo deseo, y esta vez el hijo de los Li no tenía a su primo Mamoru como Guardia de Corps**.
- “Esa vez que fuiste a mi casa ¿querías preguntarme por mis poderes?, ¿no era que querías saber quien capturaba las cards mágicas?, ¡porque la captura terminó la semana pasada!, ¡sé muy bien que las cards tienen otra dueña!”
Un rayo de indignación cruzó por el semblante de Hien y antes de pensarlo, había soltado el arma y levantado al pequeño escocés del cuello del uniforme con sus propias manos, en gesto amenazador. La memoria de lo ocurrido la noche del Juicio Final y las crueles palabras de su abuela Ieran habían herido profundamente su espíritu y desde entonces horribles pesadillas -en las que aparecía su papá muerto y su madre llorando- le asaltaban cada noche, sobresaltándolo y motivando que hubiera decidido entrenar con todas sus fuerzas en todo tipo de conocimientos marciales, hasta que su magia finalmente despertara. Era humillante que las cards que habían sido de su mamá hubieran elegido a Hiragizawa como card master por su propia nulidad en poder, y por ello desde esa noche se levantaba a escondidas antes del amanecer para entrenar con toda su alma, prometiéndose a sí mismo que nunca más volvería a poner la vida de sus padre en peligro, que sería alguien que fuera capaz de defender a su mamá y que nunca sería la vergüenza de la familia.
Pero la mención de que las cards tenían a otra dueña por parte de aquel escocés, hirió su orgullo y su autoestima profundamente..
- “¿Cómo sabes todo?, ¿quién eres?, ¿qué clase de grandes poderes tienes?, ¿porqué estas aquí?, ¡no te atrevas a hacerle daño a nadie, lo oyes, a nadie!” –amenazó irritado escuchando en su mente las palabras de Ieran otra vez como una voz horrible que no le dejaba en paz- “si crees que por no tener magia no puedo defender a mi clan estás muy equivocado!, ¡puedo hacerlo, puedo hacerlo!”
- “¡Suéltame!”
- “¡No te atrevas a...! ¡argghhhhhhhhhhhhhhh!”
Antes que Hien o Morgan pudieran evitarlo, el niño chino salió volando por los aires con violencia tremenda hasta estrellarse en un árbol y caer de bruces a la hierba y pese a que Morgan acudió prontamente a auxiliarle –no había deseado hacerle daño pese a la agresividad mostrada por Li- lo que el occidental notó fue la expresión de horrible impotencia y vergüenza que se formaba en Hien, cuyos ojos parecían nublarse de lágrimas de rabia mientras sus puños se contraían con fuerza y sus ojos contemplaban obstinadamente el piso..
- “¡Lo siento, no quise!”
- “¡¡¡Cállate!!!” –barbotó casi masticando las palabras- “ya probaste que puedes vencerme sin mover un solo dedo ¡¡¿qué más quieres?!!” –apretó más los puños, humillado de ver que pese a sus esfuerzos sus habilidades atléticas no eran nada comparadas con la magia- “¿vas a atacarme?, ¡hazlo, no necesito tu lástima!” –estalló mientras el otro miraba con sorpresa y estupefacción la figura de Li, de rodillas y con las manos contraídas sobre la hierba y los ojos verdes brillantes, dolidos, desafiantes pero impotentes- “¡hazlo! ¿acaso no quieres?, ¿qué te pasa?, ¡¡¿tienes esa magia y no te atreves a usarla para atacarme?!!”
- “No lo voy a hacer.. no voy a hacerte nada, sólo quería hablar..”
- “¡¡¿Crees que soy muy poca cosa para usar tu magia?!!”
- “¡No dije eso!” –replicó, ya amoscado- “¡eres tú quien está buscándome pelea!, ¡no eres tú mismo!” –le gritó, molesto- “¡la primera vez que peleamos yo te busqué los problemas sin razón pero ahora eres tú el que actúa como tonto!”
Hien hizo un gesto taimado en respuesta, pero algo en su interior no dejó de admitir que el escocés tenía razón, buscarle pelea a alguien no era lo que él solía hacer. Pero se sentía tan mal y tenía tanto miedo de nunca tener magia que eso lo hacía dejar de ser él mismo..
“¡Pudiste matar a tu padre y nos hubieras matado a todos!, ¿no lo entiendes?, ¡no tienes magia y cuando eso se sepa será el fin de todo el clan y de tus padres, el Concilio y los otros clanes destruirán a los Li!, ¡tu falta de magia nos matará a todos!, ¡madura de una vez, madura!”
Las palabras de Ieran volvieron a su mente como un latigazo y ahogaron las disculpas que deseaba presentar al niño occidental, quien aún parecía esperar algo, porque no se iba..
- “No eres tú mismo esta semana Li. Y no entiendo” –dijo Mc Nessa- “no somos amigos pero deseas tanto tener magia que no entiendes que eso no siempre trae cosas bonitas”
- “Eso lo dices porque la tienes, ¡tienes magia para defender a las personas a tu alrededor y..!”
- “¡No sabes nada de mí!” –saltó el escocés, furioso- “¿defender a los que están a mi alrededor? ¡no hay nadie a mi alrededor porque la gente me teme, porque soy raro, porque tengo esta magia que no sé controlar! en Glasgow me decían “monstruo” y los niños me arrojaban piedras al pasar” –los ojos verdes de Hien se abrieron desmesuradamente, sorprendidos ante aquellas palabras dolidas- “la magia hace que nadie quiera estar a mi alrededor, ¿lo sabías?. Aquí nadie sabe del clan de las brujas pero en Escocia todos le temen a los Mc Nessa ¡y tú no entiendes lo que yo quisiera no tener magia!” –gimió- “¿porqué lo entenderías?; eres el hijo del que se sienta en el trono del Dragón y de la líder de los Maestros de Magia, todos los magos de Oriente se agrupan bajo tus papás, los quieren, los respetan ¡no les temen como si fueran demonios!” –barbotó- “¡¡nunca entenderías como son las cosas en Occidente, nunca entenderías que yo quisiera tener papás como los tuyos y estar rodeado de gente que me quiera y no me vean como si fuera una cosa horrible y rara!!”
Sin mirar ya al sorprendido niño chino, el pequeño escocés se alejó a grandes zancadas de Hien, quien presa de profunda estupefacción no atinaba siquiera a moverse y por primera vez consideró en serio que su abuela Ieran podía no tener la razón en todo, aunque eso le sonaba a la vez increíble e imposible..
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Durante la mayor parte de tu vida, el amor ha significado que alguien tiene obnubilado el cerebro. Aparte de eso, jamás le has dedicado un pensamiento más que para sentirte incómodo por las muestras de empalagoso y azucarado amor de tus padres de modo que fué molesto y sorpresivo descubrir que empezabas a pensar en ello durante los últimos tiempos.
Hasta hace unos días, el amor era anhelar los breves momentos en que podías contemplar la hermosa figura de aquella mujer de adorables y puros ojos verdes, su sedoso cabello y sonrisa diáfana. El amor era desear estarla mirando toda la eternidad aún sabiendo que los ojos de esa persona sólo se iluminaban al mirar a alguien más, alguien que no eras tú.
Canción:
"Sweet Angel" (Anime: Fatal Fury)
Whoa-oh!
Oh Angel!............................................................................
Whoa-oh! Oh Angel!
Come greet the dawn, it's a brand new day! ...........................................
Ven a Saludar el amanecer, es un nuevo dia!
Whoa-oh! Oh Angel! ...........................................................................
Whoa-oh! Oh Angel!
Let burn the passion that fires your soul!! .............................................
Deja quemar la pasion que enciende tu alma!!
Lo sabes, siempre lo has sabido.
Hasta hace pocas horas has estado muy seguro de todo lo que te rodeaba, sabías que ella era el amor pese a que estaba tan lejos de ti como la luna, pero en un momento dejaste de saber lo que te rodeaba y te encuentras tan perdido como un niño en un bosque tupido y siniestro, sin estrellas o luna que alumbren tu desconcierto y vulnerabilidad, con la mente llena de sombras y de imágenes que nunca antes habías entendido, de ideas que jamás habías imaginado o de sentimientos que nunca antes habías notado.
No viste que el amor estaba en las pequeñas sonrisas que aparecían en un rostro pálido de alabastro, no notaste el brillo de esos ojos azules y la ilusión que escondía cuando aquellas diminutas manos buscaban aferrarse a tu chaqueta, como si quisieran encontrar el modo de entregarte aquellas sonrisas y tomar tus silencios para sí. Ahora que no puedes dejar de notarlo, las ideas te confunden y la sensatez no encuentra lógica alguna en lo que te ha ocurrido, pero no sabes como actuar, ni sabes siquiera que pensar.
El amor no es para los obnubilados de cerebro, al menos no de la forma que siempre imaginaste que era.
El amor es algo que de pronto no entiendes, porque de pronto no sabes si eres capaz de sentirlo, pero tu cabeza y tu cuerpo no son tuyos del todo, porque de pronto no sabes quien eres tú y es que no eres quien creías y no amabas a quien pensabas.
Y te ama quien no sospechabas..
- “Ella.. ella me...”
Each
lonely night I get through without you becomes my victory ...Cada noche solitaria
que paso sin ti se convierte en mi victoria
Each empty night I fight against the light that is my destiny .... Cada noche
vacia yo lucho contra la luz que es mi destino
Yet, I know that having might don't mean you're right .... Aun, Se que tener
podria no significar que tienes razon
I can't be both cruel and kind! .... No puedo ser ni cruel o amable!
When nothing makes sense I look up at the clouds in the sky ...... Cuando
nada tiene sentido miro hacia las nubes en el cielo
They don't answer but I still ask why..... Ellas no responde pero aun pregunto
por que...
¿Amor?, No, no.. eso es imposible, ¿verdad?.
- “No, no tiene sentido. Y si no tiene sentido, no puede ser”
Stand
tall, you won't fall! ....................Parate Firme, no te caeras!
Even a wolf gets away ........................ Incluso cuando el lobo se aleje
Now and then run into the sun ........... Ahora y entonces corre hacia el
sol
Sharpen your claws, bare your fangs and go on! ....Afila tus garras, muestra
tus colmillos y sigue!
La idea es harto insólita, revolucionaria, bizarra y sorpresiva, por no decir casi herética; y son tu lógica, sensatez y tu sentido racional los que te dan la respuesta al rubor en tus mejillas; una respuesta que es la que te agrada, con la que te sientes cómodo, de modo que al fin puedes suspirar con insospechado alivio, porque la mayor y más profunda de todas las sorpresas que has hallado a tu alrededor tiene ya una respuesta con la que puedes vivir, y con la que te sientes satisfecho...
Entonces sólo te queda lidiar con las propias dudas que tienes sobre lo que eres.
- “Si yo estoy confundido, no hay duda que la pequeñita también lo está. Me tiene tanto afecto, que al notar mi desesperación aquel gesto suyo fué lo único que se le ocurrió para aliviar mi angustia. Seguro que no tiene ni idea de lo que un beso representa”
Fué una sensación de profundo cariño la que invadió al chiquillo de quince años llamado Rei Tsukishiro. Por un instante se rió de sí mismo –mentalmente- al notar que había pasado horas casi exprimiéndose las ideas de la cabeza cuando la solución era mucho más sencilla de lo esperado. No tenía que sacarse el insólito recuerdo de Miriel dándole un beso con una lobotomía o una cuchara, sinó simplemente interpretarlo como lo que era.
O lo que él creía que era.
De un momento a otro su vida había resultado ni siquiera ser del todo suya, pero le tranquilizó y le alegró saber que aquel insólito instante en que había recibido su primer beso no era otra cosa más que un gesto lleno de ternura por parte de la niñita que en su mente sería siempre su hermanita y a quien además ahora tenía la responsabilidad de proteger como Guardián. Ya antes se había sentido apenado –siendo Yue- con el afecto cariñoso de la pequeña Sakura Kinomoto y la amistosa camaradería del adolescente Touya, quizá por ello es que le dejó tan perplejo recibir aquel gestito de ternura de Miriel.
Run
your own race--why go for second place? .............. Corre tu propia marcha
- por que ir por el segundo Lugar?
Go on and grab a star! .............................. Adelante y atrapa una
estrella!
You can survive. You gotta stay alive! ................... Puedes sobrevivir.
Tienes que vivir!
Heaven is not that far............................. El cielo no esta tan lejos.
When you're on the edge you pledge to live just for today ...... Cuando estas
en el borde tu juramento de vivir, solo por hoy
Ain't no sense livin' in the past! .................... No tiene sentido vivir
en el pasado!
Look ahead and you'll see that tomorrow has already come ..... Mira adelante
y veras que el mañana ha llegado
Time heals all wounds and love does go on! ................ El tiempo cura
todas las heridas y continúa amando!
Y es que había quedado francamente horrorizado de sólo temer que la nena se hubiera enamorado de él pero ya poniendo las cosas en perspectiva era una fortuna que la pequeña fuera tan inocente. Si, eso era, así que era natural que confundiera siquiera por un instante el amor fraternal y el respeto que sentía por él –algo que había sido probado de sobra en el Juicio Final- con algo que Rei no aceptaría, ni sería capaz de devolver, nunca.
- “Creyéndome un adolescente normal, creí estar enamorado platónicamente de Sakura.. la misma Sakura que fué mi card master siendo niña. Pero no soy un ser humano del todo, y ahora entiendo que no puedo amarla, ni la amo de esa forma” –pensó serenamente poniendo en orden sus ideas- “afortunadamente nadie me ama así, porque nunca seré capaz de corresponder a ese sentimiento a nadie”
Run
your own race--why go for second place?..... Corre tu propia marcha - por
que ir por el segundo Lugar?
Go on and grab a star! ...Adelante y atrapa una estrella!
You can survive. You gotta stay alive!... Puedes sobrevivir. Tienes que vivir!
Heaven is not that far.... El cielo no esta tan lejos.
When you're on the edge you pledge to live just for today... Cuando estas
en el borde tu juramento de vivir, solo por hoy
Ain't no sense livin' in the past!..... No tiene sentido vivir en el pasado!
Look ahead and you'll see that tomorrow has already come... Mira adelante
y veras que el mañana ha llegado
Time heals all wounds and love does go on!.... el tiempo cura todas las heridas
y continúa amando!
Tranquilo ya por el orden en que has puesto todo, tratas de disfrutar el silencio de tu habitación perfectamente ordenada y limpia, pero las horas pasan con lentitud. por eso es que buscas algo que te distraiga de las ideas que te asaltan.. las mismas que ahora te hacen preguntarte si mereces un hogar y una familia; y es que hay una mezcla de sentimientos o sensaciones que prefieres buscar algo para oír, porque cualquier cosa es mejor que el silencio y tu propia confusión.
People
do fall in love ...La Gente se enamora
Though they may swear that the pain won't let go forevermore ... Aunque ellos
pueden jurar que el dolor no les dejara continuar
I'll burn the flame of your dreams in my soul ... Quemare la flama de tus
sueños en mi alma.
Whoa-oh!
Oh Angel!! .... Whoa-oh! Oh Angel!!
Come greet the dawn, it's a brand new day! .. Ven a saludar el amanecer, es
un nuevo dia!
Whoa-oh! Oh Angel!! ...Whoa-oh! Oh Angel!!
Let burn the passion that fires your soul!! ... Quememos la pasion que enciende
tu alma!
Canción:
"Sweet Angel" (Anime: Fatal Fury)
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- “Su infortunio fué callado por el sultán y la corte. Pasado por alto entre los muchos horrores de las guerras con los cristianos, y naufragó entre las páginas de la historia con la caída de la dinastía y las muertes fratricidas que mancharon el imperio turco durante los siguientes siglos. Pero de alguna forma, lo ocurrido sobrevivió por las bocas de las mujeres de un harén a otro, como una advertencia. Como una maldición... una maldición que prometía sólo muerte y odio para quienes incurrieran en aquel crimen, aquel pecado, aquella blasfemia. Parejas de amantes, muertes y dolor”
Los grises ojos de Lady Hiragizawa reflejaban profunda reflexión, había sido una semana de intenso y exhaustivo trabajo de traducción de varias vertientes casi extintas de turco, pero los resultados eran sorprendentes..
- “Y los sultanes tomaron la advertencia de aquel chisme en serio, en ambos sentidos. En todos los sentidos” –continuó la muchacha, sorprendida conforme traducía los escritos de una joven esclava de un harén que había registrado en su diario algo que había ocurrido dos generaciones antes de su nacimiento- “esto.. ¿que puede significar?. ¿parejas?, ¿mas vidas?” –sus conocimientos, recibidos en la niñez, así como su experiencia personal con las reencarnaciones, la hacía intuir algo más y sentía cierto extraño temblor- “no, no. No debo temer descubrir más de lo que he buscado; no, no debo. Lo primero es lo primero. Debo concentrarme en encontrar lo que estoy buscando. Sí. De alguna manera aquí debe estar la respuesta a lo que Sakura teme. El lazo entre Shaoran y esa mujer... si. Si lo hay de otras vidas, mi deber como amiga es abocarme a ello, y decírselo” –reflexionó- “si Eriol va a decírselo a Shaoran, lo menos que puedo hacer es alertar a Sakura. Nada puede ser peor que la incertidumbre”
Con mayor ímpetu y la rigurosidad que ponía en todo lo que hacía, la joven Lady leyó aquel fragmento perdido que hablaba y advertía sobre la cercanía entre turcos y cristianos. No era completo, pero cuando menos... era un testimonio, e iba a llegar hasta el fin al investigarlo.
“Eran dos. Luces al alba, brillantes como dos rayos de sol, hermosas como huríes***, con el brillo de las estrellas en sus ojos, el misterio de la noche en sus cabellos, perfumes maravillosos flotaban entre sus velos, suaves y blancas eran sus pieles. Eran dos. Quienes las veían, creían estar en el cielo de Alá y más de uno soñaba con una sola mirada de sus ojos; tal era su belleza que tenían bajo su hechizo la feroz voluntad de un sultán que no había vacilado antes en hacer morir concubinas, desaparecer hijos, hundir a quien se le rebelaba en el Bósforo. Pero ellas, sus hijas iguales, sus estrellas gemelas, eran más caras a su corazón aún que la propia Constantinopla, porque la ciudad que tantos sudores había causado a las fuerzas musulmanas, a los que vivían bajo la enseña de la media luna era una ciudad bella, pero ellas... ellas eran la manifestación de la escasa belleza de toda la dinastía concentradas en dos seres. Dos jovencitas iguales y a la vez muy diferentes.
Hasta el brillo de sus ojos era diferente.
Había en una de ellas ferocidad, malicia, sonrisas curvas como la cimitarras de los guerreros de su raza, como de fiera salvaje eran sus movimientos, gracia felina y tortuosa mente detrás del rostro hermoso. Oscura como la noche era el alma que anidaba bajo su piel suave como la seda, y ferocidad y ansias de despojar eran su modo de vida. Disfrutaba de la sangre, la muerte y nada mejor había para ella que el manejo de las armas que quitan fácilmente la vida de los cuerpos. Tal era el alma que estaba bajo los ojos de una de ellas.
La otra, era igual de hermosa. Iguales los rasgos, iguales los cabellos, iguales sus manos. Pero el brillo en su mirada reflejaba compasión, temor y piedad. No le complacía como a su gemela la vista de sangre y nada le hacía más feliz que usar su influencia con el feroz sultán para el perdón de algún condenado. Sus ojos no brillaban como los de su hermana a la vista de la sangre sinó que eran lavados por la luz blanca de la piedad.
Iguales las dos, pero tan diferentes.
Y lo eran. La doncella de la mirada cálida tenía sueños, visiones, veía cosas que ocurrían después. Don doloroso el suyo que sólo servía para inspirarle más piedad, más deseos de proteger, más anhelos de brindar una luz de esperanza a los que vivían bajo la cruel y sanguinaria voluntad del Sultán pero que inspiraba profunda envidia en la hermana que no tenía el don de ver el futuro y que deseaba ver sufrir a la que era su espejo, porque tal era su naturaleza.
Luz y oscuridad.. tenían el mismo rostro.
La Oscuridad obtuvo permiso de ver la guerra de cerca. Anhelaba el sabor de la sangre correr cerca a sus sentidos, la emocionaba imaginar el desmembramiento de los prisioneros, sus gritos de agonía y obtuvo de un padre que tenía el mismo feroz anhelo, un barco especial para ver las guerras, para disfrutar de la caída de las fortalezas en una isla al occidente de Constantinopla. Isla defendida por un puñado de cristianos que venían de una diminuta ciudad entre las aguas, isla donde –por fuerza de la costumbre- arrastró consigo a la Luz, que te temía y sabía que su destino allí la aguardaba.
Un instante, una mirada..
La Luz vió su destino en los ojos de un prisionero condenado a muerte, vió su vida en esos ojos y usó su astucia para que el poseedor de aquella mirada no perdiera la vida. La confidente de sus cuitas le oyó decir que había reconocido en ese joven capitán el brillo de otros ojos que antaño le habían llamado “vida mía, amada” en algún lugar perdido entre sus sueños y el destino quedó labrado para ambos, turca y cristiano. El tiempo juntos –el cautiverio de él- breve, peligroso y siempre en riesgo fué rápido para que sus ojos se encontraran y más para que el amor los cegara. La Luz sabía que su amor lo llevaría a la muerte, lo había visto, lo había soñado, pero bajo la mirada del cristiano, bajo el hechizo de sus besos, ninguna advertencia tuvo sentido.
La Oscuridad había sentido aquella pasión. La sentía con la misma Luz porque ambas habían sentido lo mismo al ver los ojos del prisionero. ¿Era que acaso luz y oscuridad anhelaban lo mismo? ¿compartían acaso un solo corazón ambas? sea lo que fuere, la Oscuridad había tratado de disimular el ardor en su alma sanguinaria –ardor y anhelo al ver al prisionero por primera vez- disponiendo su muerte inmediata, pero la Luz había salvado a aquel hombre ese día, y ahora, consumida la Luz por el fuego del amor al igual que el prisionero, era incapaz de ver que en la Oscuridad brillaba un fuego análogo al que ella misma sentía, un fuego devorador, anhelante... pero a la vez un fuego de posesión, un fuego que al no ser conducido ni encausado por los besos del cristiano iba convirtiéndose en un fuego abrasador de llamas de sangre...
Un fuego que no se detendría ante nada para poseer al único que anhelaba, un fuego que la hacía odiar a la Luz más que nunca antes porque el cristiano no podía ser de las dos, así que la Oscuridad tomó su decisión.
Aquel joven, aquel muchacho de ojos claros, el prisionero cristiano sería suyo o de nadie, mucho menos de la Luz, que de cualquiera..”
- “Esto es horrible... pero se parece tanto a lo que Sakura teme” –pensó Lady
Hiragizawa, tomando un respiro en la agotadora lectura de aquellos símbolos arcaicos- “si, se parece a lo que le pasa a mi pobre amiga. Dos mujeres de rostro igual, ahora en colores diferentes, tal y como sus personalidades.. ambas con el mismo hombre como objetivo. ¿Será posible?” –razonó reflexivamente- “pero Sakura no se ha visto nunca, no ha recordado jamás una encarnación suya como la que describe esta crónica. Nunca se ha soñado, visto, ni tenido visiones de una vida suya como musulmana. Sólo ha visto a Akasha.. sólo ha visto esa vida en los sueños de Akasha, según dijo que aquel chico que viaja por los sueños le había mostrado..”
La joven esposa de Eriol no supo que pensar, y reanudó su lectura.
“La huída del cristiano retrasó los planes de la Oscuridad. No había logrado engañarlo y volver su amor hacia ella, por lo que, temerosa de su gemela, la Luz había hecho huir al joven prisionero. La confidente de sus cuitas y el mejor guerrero del Islam sobre aquella isla accedieron a sus ruegos y ayudaron a cristiano a volver con los suyos. Todo hubiera acabado en un triste adiós si no fuera porque el prisionero y la Luz no podían vivir ya el uno sin la otra y la caída de la fortaleza de los cristianos era ya inminente. Una unión, traición y un hábil ardid de la Oscuridad debían acabar con aquella Luz, aquella que siempre le había estorbado, aquella, que se interponía entre ella y la posesión del amor del hombre que alguna vez pudo ser su esclavo y a quien la Oscuridad ahora estaba dispuesta a entregarse en cuerpo y espíritu. Un hombre que ya tenía una dueña. El hombre a quien amaba y deseaba por sobre todo.
¿Quien puede romper una unión?
La Oscuridad sabía que sí, pero no sabía que la unión entre ellos había sido tal, que ambos eran uno. Por tanto el ardid contra la Luz alcanzó al joven capitán, que consumido por el odio de otros, no dudó en entregarse a sí mismo por amor y tal como él, la Luz al ver que su amor había provocado la muerte de aquel que amaba, yació con él hasta el fin de ambos.
Horrible y terrible fue el llanto de la Oscuridad burlada. Dicen que juró seguir a los amantes donde quiera que fueran aún en la muerte pero antes de que su vida acabara, su odio alcanzó a inocentes y uno de ellos la maldijo diciéndole que su alma se reflejaría en su cuerpo si insistiera en su anhelo prohibido contra el Prisionero y la Luz”
- “Todo esto es ambiguo.. confuso, y ambiguo. Un cuento, una historia de harén sobre unas gemelas y un prisionero... y las únicas gemelas que se registran entre princesas musulmanas son Zobeida y Roxelana” –suspiró, agotada- “hay tragedia aquí, pero no dicen que pasó exactamente, sólo que la muerte fue lo que obtuvieron los amantes. Sólo eso. El cómo, cuando, no sé si lo hallaré algún día, pero .. pero....”
- “Perdone Milady” –fue la voz de la asistente nueva la que la interrumpió al ingresar esa chica a la biblioteca- “pero tiene una llamada telefónica”
- “Por favor, inventa algo. No puedo contestar ahora..”
- “Usted dijo que siempre le pasara al señor “Alexaindre” y es el señor Alexaindre, milady. Se nota realmente enojado”
Yoko asintió sin decir palabra y la joven secretaria miró por el rabillo del ojo antes de marchar como la joven esposa de Lord Eriol Hiragizawa parecía adoptar una actitud paciente y dulce con el hombre de la llamada telefónica. De hecho, Yoko Hiragizawa salió a los cinco minutos de haber recibido la llamada, dejando su investigación a medio hacer y la joven secretaria ahogó una exclamación de desaprobación..
Teniendo a un hombre tan atractivo y encantador como su esposo, ¿porqué tenía que correr y dejar todo lo que hacía a la llamada de otro?
- “No, no voy a llamar a su oficina, quizás aquella mujercita estúpida haya dado órdenes de sabotearme” –replicó Akasha a la pregunta de su subordinado- “salgo en cinco minutos Mahat, es mejor que tengas a la niña lista”
- “¿Va a llevar a la pequeña con usted, mi señora?”
- “Si”
El lugarteniente pareció perplejo y hubo una ahogada risa en los labios de su señora ..
- “Lo siento ama, daré las órdenes de que tengan lista a la niña al instante..”
Los agudos ojos de Akasha notaron profunda sorpresa en los gestos y miradas de su lugarteniente y divertida, le preguntó, mientras terminaba de arreglarse..
- “¿Tan sorprendido estas que quiera llevármela?”
- “Lo siento ama, no lo esperaba”
- “Debes creer que soy una mujer despiadada, Mahat. Pero no puedo negarte que no siento el menor afecto por Kali” –aceptó Akasha, con un rictus de amargura en los labios- “ella representa para mí lo peor que me ocurrió en mi vida y a veces su sola visión me es insoportable, pero estoy segura que Shaoran no me negará el ingreso a su oficina cuando sepa que la llevo, y aún si la propia Sakura está allí, pues no se atreverá a hacer ningún tipo de objeción ante la niña. Así que es necesario que te asegures que Kali esté lo más linda y presentable para Shaoran”
- “El Tai Pan siente un gran afecto por la pequeña Kali, ¿no es así mi ama?”
- “Si” –aceptó la mujer, terminando de hacerse la trenza y empezando su maquillaje más suave y dulce, en vista de la esperada visita- “él conoce muy bien las desafortunadas causas del nacimiento de la niña y pese a que creí que le tendría asco, siempre ha mostrado interés por ella”
- “Entonces la tendré lista mi ama. Con vuestra venia”
El lugarteniente salió con pasos silenciosos de la habitación de su señora y Akasha se contempló a si misma en el espejo pensando, con rabia, en el último encuentro que tuviera con Sakura Li. Bien, las cartas de ambas estaban sobre la mesa y ya las dos tenían firme y claro que el premio a ganar era el puesto en la cama de Shaoran, así que no pensaba ceder en lo más mínimo. Por ello iba a usar todo lo que tenía, aún a la niña, para atraer al joven jefe hacia ella..
No era tiempo para ser “honesta”. Había sido honesta y gentil alguna vez y de nada le había valido. De hecho, si hubiera retenido en aquel instante a Shaoran, quizás las cosas hubieran sido muy diferentes..
Si lo hubiera hecho..
Había sido poco después del sellado del último card captor, cuando Shaoran había vuelto a Hong Kong a poner en orden sus asuntos y dejar a Dama Ieran como regente en el Concilio antes de volver a Tokyo a encarar los preparativos para “el día prometido” y buscar a los Dragones del Cielo y la Tierra. Había visto el horror y la piedad en la mirada masculina cuando la vio esa tarde destruida, desplomada sobre el piso de Li House en Hong Kong, con el corazón y el alma tan rotas, que nunca creyó que podría volver a sentir nada puro en su vida.
- “¡Esto es monstruoso!, ¡llamen a los médicos, Akasha necesita atención inmediata, ahora!” –había gritado él con autoridad mientras la ayudaba a ponerse de pie y ella sollozaba en sus brazos- “¡tranquila, tranquila!.. te prometo que no permitiré que nada malo te pase..”
- “¡¡No me obligues a volver con él, por favor!!” –gimió aterrorizada- “¡moriré si me obligan a volver con él!”
- “¡Shhh!.. nadie va a obligarte a hacer nada que no quieras, mucho menos yo” –dijo firme- “¿a quien te refieres con.. “él”?.. ¿acaso es..?”
- “¡Oh Shaoran, yo lo odio!, ¡por eso no quería casarme!” –sollozó entre lágrimas.
El joven jefe procuró tranquilizarla mientras la unidad médica procedía a atenderla a toda prisa, pero la muchacha rota y ferozmente golpeada que estaba ante él estaba por demás histérica y atemorizada..
- “Que le hagan saber a Yahir Bhaktar que se presente ante mí esta noche, sin falta” –ordenó indignado, mientras Ieran Li ingresaba a su despacho con gesto adusto- “¡esto no voy a tolerarlo!”
- “No es apropiado de tu parte interferir con las relaciones de un hombre con su mujer, Shaoran”
- “No es apropiado ni digno de un hombre quedarse mirando cuando ve a otro, maltratar a una mujer” –replicó, indignado- “Honorable madre, sé bien que Yahir es el esposo de Akasha pero eso no le dá derecho a golpearla..”
- “Akasha no debió venir aquí a buscarte. Pero claro, ella sabe bien que si la veías ibas a intervenir a su favor..”
- “¡¿Acaso quiere que me quede mirando mi señora madre?!”
- “No, tampoco apruebo la forma en que Yahir la maltrata, pero es el marido de ella. Tiene todos los derechos y si bien la has conocido desde niña, quizá el se sienta ofendido por tu intervención..”
- “Honorable Madre, ciertamente me crié con Akasha, Mei Ling y otros pupilos entrenados por Wei, pero no es la única razón por la que intervengo, intervendría igual si fuera cualquier hombre quien lastimara a una mujer en mi presencia. Además nunca estuve a favor de la boda de ella con Yahir..” –razonó- “entonces respeté la ley thugh, Honorable Madre. Siempre respeto la ley, pero no es justo ni legal que ese hombre la maltrate de esa manera..”
Ieran lanzó una aguda mirada sobre su hijo.
- “Ambos sabemos que Yahir se siente inseguro, Shaoran. El sólo era el hombre de confianza del padre de Akasha, el último jefe de los thughs. Y si bien el casarse con la última descendiente de Akrat le hizo Jefe, sabe bien que en el fondo para su propia gente es sólo una especie de jefe-consorte porque en realidad la auténtica Señora de los Thughs es Akasha..”
- “Akasha no es una thugh Respetable Madre” –suspiró el joven jefe- “puede que sea hija del último Jefe de ellos, pero según la tradición thugh al ser mujer fué entregada a un clan de nivel superior para ser educada como una pupila, tal y como usted me explicó. Eso hizo que ella se creyera huérfana, sola y se educara conmigo aquí” –hizo una pausa- “entiendo bien el shock que supuso para ella que su padre se presentara cuando lo hizo, alegando que se la devolvieran..”
- “No podíamos negarnos Shaoran. Era su hija, además, sus tres hermanos habían muerto prematuramente en misiones thughs”
- “Misiones de asesinatos secretos para el Concilio” –bufó indignado.
- “Ellos no eligieron su oscuridad, lo sabes. Ese ha sido el destino del clan Thugh desde la época del Emperador de Jade” –replicó Ieran, serena- “al perder Akrat a todos sus hijos era obvio que viniera por Akasha y la hiciera su heredera, también fué por eso que la casó con su lugarteniente, que tomó el nombre de Bhakthar al desposarse con ella”
- “Pero por eso mismo debería ser un buen esposo con ella, y no golpearla honorable madre” –replicó con profunda compasión- “dice usted que Akasha es una thugh pero yo le digo que ella no tiene aún esa profunda oscuridad que marca a todos los hombres de su clan porque fué criada aquí” –masculló apenado- “pero su padre la casó con un hombre cuya única carta de presentación era ser el mejor y más sádico asesino de aquel clan de gente siniestra. Yahir ni siquiera la respeta como los demás thughs, por la forma en que la trata es como si la odiara”
- “Odia el hecho que ella sea venerada por su gente por ser la auténtica líder de los thughs y al sentirse menos que ella, la golpea y la lastima para vengarse”
- “Eso no es digno de hombres y sea que le guste o no, Yahir va a oírme” –insistió- “al menos tendrá que hacer lo que le digo, ya que soy un Li”
Los ojos de Ieran habían brillado con nerviosismo, que disimuló hábilmente, como siempre.
- “Ten mucho cuidado hijo. Desde que fuiste elegido como Jefe del Concilio no les has dado ninguna asignación y si bien ningún thugh se atrevería a tocarte un solo cabello, el complejo de inferioridad de Yahir puede hacer que te desafíe o te falte el respeto”
- “No le tengo miedo”
La mujer asustada que era Akasha había contemplado el rostro apuesto del joven jefe cuando Shaoran se enfrentó a su esposo reclamándole su bestial conducta y como el auténtico cobarde que era, Yahir se había humillado ante el Jefe del Clan Li pero Akasha se había negado a volver con él pese a todo. Así que cuando Shaoran había apoyado su decisión sin un ápice de duda el amor que ella siempre había sentido por él, el mismo amor que le hacía mirarlo cuando Mei Ling le perseguía por el ala infantil de Li House –sabiendo que el heredero del clan era un sueño imposible para ella- había brillado en sus ojos una vez más. Y Yahir lo había visto.
Al pensar en quien fuera su marido, Akasha sonrió, pero ya no la sonrisa de una mujer maltratada sinó la sonrisa de una fiera satisfecha. Si. Yahir había aprovechado que Shaoran había vuelto a Japón porque se decía que tenía una novia japonesa -¡maldita Sakura!- para obligarla a volver con él y había sido su cobardía y su maltrato los que la convirtieron en la feroz mujer thugh que era ahora, pero antes de que tanta brutalidad la hubiera hecho desatar un odio insano que consumió a su esposo -matándolo con sus propias manos luego de 6 días de tortura- había quedado encinta producto del brutal trato al que había sido sometida antes que decidiera pasar de víctima a victimaria, después que Shaoran volviera a Japón..
¡Por aquella despreciable Sakura!.
De sólo pensarlo, Akasha apretó el vaso de cristal en sus manos hasta volverlo añicos. Si sólo él no hubiera vuelto a Tokyo, si sólo ella le hubiera convencido de no volver a Japón..
Pero él había vuelto, y sin su presencia, Yahir la había prácticamente secuestrado de Li House, aprovechando que había una gran conmoción por los terremotos y que el Concilio y Dama Ieran parecían cada vez más inquietos por la deserción de los Seis, que se unieron al bando del Heraldo de la Destrucción –un hechicero siamés llamado Tsu Chin, de quien se decía era la reencarnación del aborrecido Druida Negro- que a su vez estaban urdiendo incidentes en toda Asia pero cuando el horrible asunto de los terremotos terminó, ella ya había despertado su fase más sádica y su propio verdugo había sufrido las consecuencias aunque a Akasha nada le había importado. Habían traído a Shaoran de regreso a Hong Kong en un estado de coma y lo peor aún era que venía con una muchacha idéntica a ella misma –pero en otros colores- que se decía su prometida y que llevaba ya en su vientre al hijo de Shaoran..
- “Ese niño..” –pensó recordando la carita de Hien- “se parece tanto a él que siento como si fuera el hijo que yo debí darle”
Mahat anunció entonces que se acercaba la hora de la esperada visita al Tai Pan y Akasha miró a la niña que su fiel servidor traía de la mano. Kali, su hija de casi ocho años, la misma niña que trató de abortar repetidas veces porque con sólo mirarla recordaba a su odiado marido, la misma niña a quien apenas si había visto una docena de veces desde que había nacido. Pero esa misma niña inspiraba a Shaoran una profunda compasión y si era una forma de atraerlo hacia ella, no iba a perder ninguna oportunidad.
- “Esta vez no te lo quedarás Sakura. No me importa cómo te llames ahora, pero esta vez no te permitiré quedarte con él. Ahora que sé que debió ser mío desde otra vida, no me resignaré a dejártelo. Y haré lo que sea por tenerlo. Lo que sea”
Se lo prometió a sí misma una vez más pero grande fué su sorpresa al llegar al Edificio Sunshine y hallarse con la noticia.
- “Lo sentimos Jefa Bhaktar, pero el Supremo Jefe no recibe a nadie hoy. Parece estar de mal humor y..”
- “¡¡Pero al menos podrían anunciarme..!!”
Sus pedidos, amenazas y súplicas no llegaron a nada, y furiosa se preguntó al regresar a su casa con la callada niñita, temiendo que si hubiera algo o alguien quien estaba tratando de romper sus planes una vez más.
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- “Ser o no ser, he alli el dilema, ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades..”
Podría ser la frase más reconocida en habla inglesa, pero en estos momentos las frases del monólogo de Hamlet, que se escuchaban dramáticas y profundas desde el audiolibro que el equipo de sonido de Rei Tsukishiro reproducía con claridad - el mismo que sus padres le obsequiaran en navidad y que el chico solo usaba para escuchar libros o música clásica- era lo último que Tao Hiu esperaba oír al ingresar a la habitación de su amigo, una semana después de que Rei supiera la verdad de su naturaleza..
Tao había pasado esa semana en la más errática de las sensaciones. A veces se sentía estúpidamente feliz por sus sentimientos por Naru, otras veces sentía que Rei iba a asesinarlo –quizá finalmente lo congelara con la mirada- por eso era que se la había pasado junto con su nueva “novia” toda la semana, tratando de poner cierto “arreglo” a los desastres que había provocado el día que usó el cuerpo de Rei para destrozar su reputación..
Ya saben ustedes como le había ido con eso..
- “.. Morir es dormir. ¡No más!”
- “¿No más?” -repitió Tao mentalmente, viendo el impasible rostro de Rei contemplar el vacío antes de mirarle con fijeza- “que se me hace que en un rato me mandan a dormir a mí también..”
- “................”
- “................”
- “¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?...”
Las gruesas gotas sobre la cabeza de Hiu hicieron manifiesto su total desconcierto ante tan profundas frases, que le parecían bastante poco sensatas y además poco oportunas. Es decir, ¿quien en este mundo se pone a escuchar un audiolibro de “Hamlet” cuando tiene problemas existenciales?
Bien, ya saben ustedes quién: Rei Tsukishiro.
- “Etto... oye viejo, aún a riesgo de que me mandes de “dormir, morír, no más”..” –imitó, antes de rascarse la cabeza con gesto dudoso- “yo no puedo seguir escuchando a este tipo tan depresivo y no creo que te haga ningún bien a ti tampoco. ¿Puedo parar esto?”
Su interlocutor hizo apenas un gesto y Tao apagó el equipo de sonido mientras resoplaba de alivio. Alivio de ¿que?, no tenía idea, pero se sentía mejor sin aquel tipo lóbrego hablando de ser o si no era. ¿Porque las gentes en los libros se hacían preguntas tan estúpidas?, él no era ningún genio pero si sabía que las escasas frasecitas que llegara a escuchar eran lo último que ningún adolescente ordinario necesita cuando trata de poner sus ideas en orden..
Y menos aún si ese adolescente sabe ya que no es un adolescente ordinario, sinó un híbrido de ser mágico en el cuerpo de un ser humano...
- “Viejo, ¿quieres hablar de algo conmigo?” –suspiró antes de hacer una pausa y admitir- “bien, quizá no hablar sinó caerme a golpes o romperme la nariz, dímelo con confianza, que he venido aquí con la idea bien clarita que tienes derecho a dejarme hecho una papilla aplastada en el suelo y no voy siquiera a defenderme” – suspiró de nuevo, pensando que iba a ser doloroso ser golpeado- “no digo que no vaya a hacer ruido al quejarme mientras me rompes los huesos, pero las quejas no se valen como amenazas y pueden ser totalmente involuntarias..”
- “.....”
La mirada de Rei era totalmente indescifrable - ¡y consideren que Tao tiene amplia experiencia interpretando a Tsukishiro!- así pues que el chico Hiu cerró pues los ojos pero para el asombro del hermano menor de Yoko Hiragizawa nada ocurrió en los siguientes cinco segundos, por lo que se animó a mirar de nuevo a su alrededor, solo para ver que Rei no se había movido de su posición.
- “¿No vas a caerme a patadas?” –comentó- “digo, me haría muy feliz que no lo hicieras, pero si lo haces... pues lo entenderé”
- “Nunca te he golpeado y no tengo porque golpearte ahora”
- “¡¡¡¡¿En serio?!!!!” – saltó Hiu, asombradísimo- “¡¿no te importa que hubiera usado tu cuerpo para coquetear con toda mujer de más de ocho años en todo el campus?!, ¡¿o el hecho que Naru te abofeteara en cuanto volviste a tu propio cuerpo porque yo usé el tuyo para tratar de propasarme con ella...?! ¿tampoco el que yo siempre hubiera sabido que Dama Sakura había sido tu card master cuando fuiste Yue y te dejara fantasear con ella?..” –hizo recuento en voz alta de las cosas, sin notar que la ceja de Rei empezaba a temblar peligrosamente- “porque yo siempre supe que tú habías sido Yue, desde el mismo momento en que nos conocimos, pero claro... no te lo dije. ¡Uy!, ¡y que bueno que no sabes el alboroto que armé estando en tu cuerpo cuando fuí a la oficina de tu Lord tío británico ése..”
- “Tao...”
- “¡Y si hubiera estado Li en el colegio el día que cambiamos de cuerpos quizá hasta no hubieras seguido siendo virgen cuando volvieras a tu cuerpo!” – murmuró entre burlonas risitas culpables.
- “¡.......!”
La famosa mirada “hielo ártico” pareció azotar a Tao de pies a cabeza y cuando el escolar se volvió –presa de insólito frío, que ascendía desde su espina dorsal- a contemplar el impasible rostro de su amigo, el gélido Rei sólo murmuró a modo de advertencia.
- “No me hagas cambiar de opinión sobre matarte”
Gruesas gotas de más de dos litros aparecieron detrás de la nuca de Hiu. ¿Cuando aprendería a quedarse callado?.
- “...............”
- “.............................”
Los segundos pasaron y..
- “¿Entonces?... ¿que me dices?, ¡dime, dime, habla, comenta, grita, chilla!”
Rei se resignó. Tao no era capaz de mantener la boca cerrada ni aún cuando su propia seguridad física corría peligro.
- “Nada”
- “¿Nada, nada?” –insistió Hiu, persistente- “pero, ¿cómo nada, viejo?. Es decir, ¿que pasa por tu cabeza ahora que lo sabes todo?.. yo...”
- “Tao....”
- “¡Está bien, está bien!. ¡No tienes porque ponerte en fase “soy de piedra” viejo!. Si he venido a verte es porque estoy preocupado por ti ¡no te has aparecido en el colegio por una semana!, osea, no es natural. Tú que eres incapaz de llegar tarde a una clase ahora te desapareces toda la semana sin más ni más” –razonó- “claro, pueda ser que sea vergüenza”
- “...........”
La mirada de Rei pareció preguntar ¿porqué debería estar avergonzado? e interpretando así el rostro inexpresivo, Tao siguió con su monólogo.
- “Nadie en el colegio va a olvidar lo que pasó el día que cambiamos de cuerpos viejo” –rió campanudo- “¡yo no sabía que hasta las viejas profesoras te traían ganas!. Osea, he de admitir que les coquetee un poco ¡pero hay que ver que realmente las dejé impactadas!. Osea, y eso que no estuve usando ninguna táctica de seducción moderna porque sólo apelé a mis recuerdos como Wu Fang, pero ¡hay que ver como andan las tipas!. El club de fotografía del colegio está montando un exitoso negocio de venta de tus fotos y ya han sacado casi tres ediciones de tus ultimas fotos!, pero no te preocupes que como tu manager, he estado pidiendo participación en las ganancias” –rió de nuevo- “bueno, en realidad, no fuí sólo tu manager porque ese dia posé en todas las tomas que me plantearon los clubs.. anduve por el club de teatro, fotografia, hice modelaje y deporte... de modo que creo que es justo y necesario que tenga mi participación en la venta de un material tan exitoso, ¿no crees?”
La ceja de Rei tembló de nuevo peligrosamente.
Pero Tao estaba ya en otra idea..
- “Pero lo que me tiene incómodo, es descubrir la cantidad de adoradores que tienes, viejo. ¡Podrías ser un gurú fácilmente! ¡y es gente que yo nunca hubiera imaginado! profesoras, bibliotecarios, varias personas del personal de aseo, chicas ¡e incluso chicos!” –hizo un gesto melodramático- “hay varios que han comprado mis fotos que son tus fotos y sospecho que andan con las hormonas revueltas por ti. Incluso gente que yo no esperaba, como Hoshino.. ¡el tipo ha estado tan desesperado por verte que casi trató de sacarme tu dirección a la fuerza!”
Después de una semana del juicio final, Rei recordó que Kujaku quería hablarle de magia.
¿Acaso Tao no recordaba que Hoshino si notó lo del cambio de cuerpos?
- “Y bueno.. sé que el sabe que el de ese día no eras tú, y por eso me preocupa más. ¡Su desesperación por verte no es normal, no señor!, bien se nota que le interesas tanto que puede reconocerte en donde sea que estés.. o en el cuerpo que sea” –Tao hizo un gesto de asco- “¡argh!.. bueno, si lo pensamos así, no te culpo por no volver al colegio si hasta un tipo que parecía normal descubre que quiere salir del closet contigo..”
- “No es eso” - negó, súbitamente cansado de sólo oír las palabras de su amigo.
- “Ya sé que a ti no te gusta esa nota gay. Descuida. Aunque.. ahora que lo pienso..” –dudó, como si hiciera memoria- “cuando era pequeño, la otra guardiana, Nakuru Akizuki me dijo que pensaba que tú y el doctor Kinomoto habían tenido un affaire. ¿Fué cierto?” –preguntó de pronto, interesadísimo- “¿el doctor es bipolar? ¿o lo fué?, digo yo porque si bien ahora Naru y yo somos novios quizá algún día el doctor se decide a volver a la bipolaridad ¡debo estar listo para consolar a la preciosa Tomoyo!, ¿no crees?”
Rayos helados saltaron casi de los ojos de Rei y Tao se sintió virtualmente acuchillado por miles de puñales helados antes de que una gruesa gota apareciera sobre su cabeza..
- “Yue no-tuvo-nada con el doctor Kinomoto” –replicó Rei, peligrosamente lento- “¿oíste?”
- “Fuerte y claro. No problem” –asintió el otro, sintiéndose de pronto casi encogido a tamaño microscópico antes de empezar a lloriquear- “¡lo que tú quieras pero deja de mirarme así, por favooooor!!”
Tsukishiro suspiró. Tao lo dejaba extenuado.
- “Bueno... entonces... ¿estas claro ya con tus cosas?” –insistió Hiu tras una pausa- “digo, porque pues.. mira viejo, después de todo eres mi mejor amigo, y aunque aún no me felicitas porque Naru es mi novia, yo no soy rencoroso y he estado muy preocupado por ti esta semana. ¡Incluso inventé una buena excusa para lo que pasó el último día! ¡en serio!” –hizo una pausa- “dije que una parte de tu cerebro no estaba irrigada y que te volviste psicoesquizo.. algo” –de pronto no estaba seguro- “bueno, lo que sea el asunto es que nadie va a pedirte besos o que les menciones lo del ultimo día.. ¡les dije que si te lo hacían recordar ibas a caer fulminado!.. y nadie quiere que te fulmines amigo”
Feliz por su propia idea Tao sonrió ampliamente mientras Rei imploraba paciencia a cualquier dios que le estuviera oyendo..
- “Pero eso no es a lo que vine, bueno si, pero no” –Tao continuaba, feliz de llevar el solito toda la conversación que más era monólogo- “lo que te quería decir es que sé que Sakura, Eriol y Yoko vinieron a verte el miércoles. Sólo quería saber si estas bien.. si hablaste bien con ellos. Bueno, digo hablar, aunque conociéndote, ellos hablarían y tu les mirarías..”
- “Shaoran estuvo también aqui. Era el primer día que iba a su oficina”
- “¿Que te dijo?, ¿te reclamó que miraras a su esposa?”
- “No”
- “¿Todo está bien entonces?, te pregunto porque Yoko comentó que Eriol debía haber sido menos .. menos... bueno, menos “Eriol” contigo. Ya sabes como es. Y aunque sé que mi hermanita no dejaría que Eriol te hiciera blanco de su peculiar sentido del humor (que para eso tiene a Shaoran) pues que quería estar tranquilo preguntándote a ti mismo”
- “Todo esta bien. Me explicaron el porqué de mi vida actual”
- “¿Y el doctor Kinomoto y Tomoyo?”
- “Vinieron a verme ayer. Todo esta bien con ellos también”
- “¡Wow!, ¿y no sentiste emoción al ver al doctor?, ji, ji.. ¡de acuerdo no me mires así!” –rió- “era broma, era broma. Pero bueno, al menos debo verle el lado positivo, que cada vez que el doctor me mire feo porque sospeche que he mirado mucho a Tomoyo, ya puedo esconderme detrás de ti, que a ti nada te va a hacer.. porque bueno, yo amo a Naru pero tengo ojos ¿sabes?, y el que tú ya hayas superado tu amor platónico por Sakura no significa que yo sea ciego y no mire lo hermosas que son Tomoyo y ella. Ahora, espero que no me delates con Shaoran porque no puedo confiar en Eriol para defenderme de la ira de Li ya que conociendo a mi cuñadito el tomará butaca para ver como me matan si el método que eligen Shaoran o Kinomoto para matarme le parece divertido”
Tao tomó aire para respirar y Rei aprovechó aquella pausa para recordar que había sido extraño verlos a todos así. Siempre le habían parecido adultos muy jóvenes, modelos a seguir y gente a la que admirar desde su puesto de adolescente pero ahora encontraba difícil no verlos un poco como niños crecidos –bien, Eriol seguía teniendo aquella expresión ladina de gato chesire**** cuando se lo proponía, tal como era de niño- porque no le era difícil ver a Sakura niña en su mente, o a un balbuceante Shaoran, dudoso de sus sentimientos por la atracción que la luna ejercía en su naturaleza..
Era extraño, pero a la vez diferente sentirlos no ya como modelos a seguir sino como personas que Yue había ayudado a convertir de niños con magia, a jóvenes matrimonios que conservaban su mismo carácter, con las debidas proporciones del caso.
- “Supongo que tus papás si te hablaron no?” – dijo Hiu de pronto.
- “Si. Mis padres son los mejores” –aceptó, temiendo que Tao empezara a hablar sin parar otra vez.
Pero nada más diferente esta vez. Dicha esta frase por parte de Tsukishiro, Tao sonrió ampliamente. Podría ser un loco a veces inmaduro, irresponsable y todo un adolescente con la imaginación y las hormonas muy activas, pero realmente estaba preocupado por su mejor amigo y ahora que sabía de la propia y lacónica boca del interesado que las cosas estaban claras con Sakura, Shaoran, Tomoyo, Kinomoto, Eriol y Yoko se había sentido mejor, pero más que nunca sabía que las cosas iban mejor para su amigo porque Rei llamaba como siempre “padres” a la amorosa pareja Tsukishiro.
Y es que Rei hablaba poco, pero Tao sabía que las escasas palabras de Rei eran significativas y si el joven de cabello de plata decía “padres” a Yukito y Ayame era que se había aceptado a sí mismo como parte del hogar Tsukishiro.
- “Bueno viejo, si ya todo eso esta bien... ¿porqué no vuelves al colegio?”
El aludido no contestó y Tao volvió a la carga.
Rei empezó a desear que el oxígeno en su habitación se terminara.
- “¿Es por Miriel?”
- “Necesito estar solo Tao. Estoy cansado”
La mirada de Hiu era penetrante, pero Rei se mantuvo impertérrito.
- “¡Uff!” –resopló el otro tras unos minutos de silencio, como liberando estrés- “tu nunca hablas más de cuatro palabras seguidas. Supongo que me equivoqué al pensar que desearías hablar de esto que te ha pasado con la enana.. ”
Rei sólo respondió con una mirada.
El hijo de Yukito temió por un momento que Tao hubiera visto el gestito “de afecto” que la niña inglesa le había dirigido esa noche y si bien el ya había sacado en conclusión que había sido algo lleno de ternura infantil, sabía bien que Tao Hiu iba a molestarle con ello –si lo había visto- hasta el último día de su vida, porque como conocía al otro que estaba seguro no iba a dejar de restregarle que una niña le hubiera dado su primer beso.
El muy idiota no iba a entender que Miriel no sabía lo que era un beso.
¿Quien crees que es el idiota aquí amigo lector?
- “Bueno, si insistes me voy. Pero sólo prométeme algo” –replicó Hiu, y Rei quedó íntimamente aliviado al notar que o no sabía lo ocurrido o no pensaba mencionarlo por salud mental- “¡¡seguiremos siendo amigos como siempre, eh!!”
- “Si”
- “¡Genial!” –dijo con aquel ánimo que parecía no decaer nunca- “¡ahora prométeme que no seguirás escuchando a ese tipo Hamlet o Walter o cómo quiera que se llame! mira, pese a los esfuerzos de mi hermana admito que soy un poco bruto pero no creo que un tipo que habla de “ser o si era, o si morir es dormir”, sea la mejor cosa a escuchar para alguien en NINGUN momento..” – protestó con calor lanzando sobre el equipo de sonido una mirada de reproche.
Rei asintió en silencio y Hiu abandonó la habitación con un guiño alegre, al menos más tranquilo por su amigo, pero ante el silencio y su promesa Rei dudó un poco antes de encogerse de hombros buscando otro audiolibro***** que pudiera distraerle un poco. Pese a toda su ligereza y a su casi siempre insoportable cháchara, Tao había dado directamente en lo cierto. Si bien al chico de cabello de plata le había resultado algo complicado poner en orden sus ideas sobre sus padres y los que habían sido de alguna manera importantes para él en su vida como Yue, no estaba del todo claro como proceder con Miriel. Sabia bien que la pequeña era más que una hermanita para él, era su dueña, pero había esperado esos días dándole tiempo a la niña –eso creía él- para acomodarse a la idea de que él en adelante, sería su guardia de corps, su protector y a la vez una especie de hermano mayor más responsable aún por ella que un hermano mayor.
Si, era mejor esperar al inicio de clases la otra semana, para que la pequeña estuviera más cómoda con su compañía.
Tranquilo con su decisión, suspiró.
Rei Tsukishiro era un adolescente peculiar sin duda, no sólo porque no era un ser humano sinó un híbrido de ser mágico entre muchas otras cosas, pero entre sus peculiaridades se encontraba que si bien encontraba que el silencio era pacífico y apacible para él, cuando se sentía desconcertado o confundido, solía escuchar tragedias clásicas al azar en un intento de aturdirse, y siendo que su propia naturaleza y lo ocurrido la noche del juicio final era algo que sobrepasaba los límites de sus escalas de perplejidad, iba ya varios días que escuchaba clásicos al azar. Y en vista que Tao le había suplicado que no escuchara más el “Hamlet” de Shakespeare –algo que Rei entendió de pronto, no era lo más adecuado de oír en medio de sus dilemas existenciales- seleccionó otro audiolibro al azar y se puso a escucharlo mientras su cabeza era un caos de ideas..
- “Otelo, de William Shakespeare”
Sintiendo que alguien lo observaba, Eriol apartó su vista del libro que leía aparentemente y escaneó el lugar con gesto veloz y casi negligente que hubiera pasado desapercibido para cualquier observador casual, pero entonces los ojos negros se encontraron con los azules y éstos desviaron su mirada. El rumor de pasitos menudos se escuchaban cerca y el joven secretario de cultura de la embajada inglesa sonrió ligeramente, repentinamente relajado pero cuando la figurita pequeña de Yoko apareció ante su vista una nube levísima asomó por la mirada azul mientras abría su libro en una pagina diferente a donde estaba aquel papelito con algunas anotaciones que había estado revisando.
Si hubiera volteado a su espalda, hubiese podido ver que la otra persona en el lugar hacía un gesto de inquietud.
La pequeña figura de Yoko Hiragizawa anunció distraídamente que iba a salir pero como dicha información no obtuvo otro gesto de su esposo más que una leve inclinación de cabeza la muchacha avanzó sin objeciones, aunque no llegó al final del vestíbulo. Una idea.. o un temor pareció asaltarla, porque volvió sobre sus pasos con rapidez y se acercó a la butaca donde Eriol leía, inclinándose un poquito para ver mejor su cara.
- “¿Necesitas algo?, ¿quieres algo?”
- “No, descuida” –sonrió el aludido- “diviértete”
Algo parecido al alivio brilló en los ojos grises y los pasos se alejaron lentamente, justo cuando la persona de ojos negros se levantó de donde estaba y se acomodó enfrente a la butaca donde la reencarnación del mago Clow parecía absorta en su lectura..
- "¿Te gustaría decirme algo?" –murmuró Eriol tranquilamente de pronto.
- "¿Qué te hace preguntar eso?"
- "Bueno" -se encogió de hombros- "Como me has estado observando por un largo rato, se me ocurrió que querías hablar conmigo de algo, aunque no imagino de que"
El otro dejó pasar unos segundos antes de contestar..
- "No, supongo que no lo imaginas” –replicó tan solo.
Desde el fondo del vestíbulo Yoko lanzó una última, inquieta y desesperada mirada hacia Eriol pero no hubo reacción alguna porque su esposo había desaparecido detrás de su libro y la muchacha finalmente se marchó; pero si hubiese mirado un poco más, habría visto la cara frustrada del inglés cuando con renovado esfuerzo se obligó a si mismo a no preguntar el motivo de su salida o porqué no le había comentado siquiera cuanto iba a tardar.
Sin embargo alguien si se dio cuenta y ese alguien se había sorprendido cuando pensó que lo que había visto era la frustración en el rostro apuesto y varonil de Eriol. Él extraño sabía que significaba, como se sentía y temía el resultado a largo plazo de este tipo de comportamientos. Y aunque no podía decir que la reacción del joven británico lo decepcionara tampoco que lo estaba haciendo feliz así que se levantó de su lugar frente a Eriol y se colocó a un lado del joven por los siguientes diez minutos completos sin decir palabra alguna.
El hechicero aparentemente absorto en su lectura y el otro muy sereno a su lado.
.............
El tiempo pasa lento cuando uno está molesto e incómodo.
Eriol puso todo su empeño en ignorar la grosera intrusión de su padre biológico en su espacio personal y continuar con la lectura de su texto, pero era algo difícil de hacer cuando estaba ocupado tratando de alejar la frustración que parecía venir de ningún lado. Diez minutos y su lectura no avanzaba, así que de pronto dejó el libro a un lado.
- "Embajador, ¿Hay alguna razón en particular por la que esté sentado aquí, de entre toda la embajada?" – siseó con aparente calma- “siempre supe que era usted una persona de múltiples actividades y es un tanto insólito verle de esta forma”
Hajime Hiragizawa rió levemente a las palabras de su hijo, descansando su codo sobre el apoyabrazos y volviendo a la butaca frente a Eriol. Al lado había una mesa con el servicio de té listo y el embajador tomó una taza y vertió el aromático té verde con cuidado. Había pasado muchos años en Inglaterra o recorriendo el mundo, pero era obvio que disfrutaba mil veces más del té de su país natal que en cualquier lado. Aspiró al aire con serena complacencia y empezó beber con tranquilidad; todo el tiempo consciente del rostro frustrado, y ahora seriamente incómodo de Eriol.
Hajime había pasado casi toda su vida ocupado en asuntos de gravedad mundial así que esa tarde en particular decidió que como el paso del ser humano por este mundo es breve ¿por qué no retar la paciencia de su hijo de vez en cuando? No es como si él fuese a hacerle daño, al contrario. Todos sus anteriores intentos de acercamiento había fracasado y este último no podía salirle peor.
Así que nada tenía que perder.
Había una expectante calma en la figura de Eriol, pero en sus ojos brillaban ocultando exasperación, frustración y hasta enfado..
Pero por supuesto que lo disimulaba perfectamente.
- "Nunca te hubiese tomado por alguien del tipo celoso, hijo" –dijo el diplomático finalmente, con un tono ligero como si hablara del clima.
La paciencia del inglés estaba por terminar.
- "Milord, no tengo tiempo para sus momentos melodramáticos de acercamiento familiar" – replicó, tratando de darle a su voz el tono de aburrimiento- “creí que a estas alturas ya estaría harto de intentarlo”
- "En caso de que no lo hayas notado, no estoy siendo melodramático y esa fue una afirmación seria. ¿No esperas que siempre actué como un hombre indiferente o una máquina de trabajo, verdad?" –el aristócrata japonés estudiaba el diseño de la taza con una expresión despreocupada en su rostro normalmente serio- “al fin y al cabo esta es una visita familiar, ¿o vas a negarlo?”.
- "Por supuesto que no" -contestó después de un momento de silencio.
Personalmente, esperaba que su padre anunciara que iba a irse en cualquier momento a solucionar algún conflicto bélico en algún lugar del mundo, bien lejos de su casa, pero no era lo único sorpresivo de Hajime esa tarde..
Aquella forma de ser de hombre ocupado parecía ser una fachada y Eriol empezó a fastidiarse..
- “Nota personal” –pensó irritado- “ponerle más atención a Hajime. Quizá deba hacerlo investigar”
- “Bueno, entonces pienso que te haría muy bien prestarme más atención"
Si Eriol no tuviera total control de sí mismo hubiera ahogado un gesto de sorpresa. El tipo le había leído la mente, ¡pero él no tenia magia! ¿quién era éste sujeto y dónde había dejado al embajador Lord Hajime Hiragizawa?
- "Bien" –replicó fastidiado de tanto aire cargado, a la vez que cerraba su libro, determinado a escuchar lo que su padre biológico quería decirle- “te escucho"
- “Así que, ¿Estás loca, total y perdidamente muerto de celos, no es verdad?"
- “¡¿Cómo..?!”
Eriol siempre había estado orgulloso de su habilidad para actuar y nunca mostrar emoción o reacción auténtica. Ya podía pasar Yukito vestido de Freddy Krueger, Yue de Drag Queen o Touya Kinomoto con un tutú rosa ante él, que nada podría hacerle adoptar una expresión que no calculado previamente pero, ¿cómo era posible que una simple pregunta de su padre –¡su propio padre, de entre toda la gente del mundo!- le provocara tal desconcierto?. La expresión que brilló en su rostro duró menos de diez milésimas de segundo, pero estuvo allí.
- "Disculpa, pero no entendí lo que quisiste decir" -se quitó las gafas y limpió una mancha imaginaria de ellos con su pañuelo- "¿podrías repetirlo?"
- “¿Estás seguro?”
- “¿Tú que crees?”
Hajime contempló con interés la reacción de hijo ante su pregunta. ¡Finalmente, eso había sido una reacción auténtica!, no de las de siempre, cortés, encantador y falso, no. ¡Había que sostener casi una batalla de tensión con su hijo para verlo reaccionar con veracidad al fin!, el muchacho se controlaba magníficamente pero había algo auténtico debajo de todas sus mentiras y su fachada, si.
Quizás Eriol si se parecía a él después de todo.
- "¿Estás locamente celoso, no es así? Sé que te lo pregunte antes, pero algo me dice que tienes la respuesta adecuada ahora"
- "¿De donde, en nombre del cielo, sacaste esa idea?"- replicó el joven en un tono defensivo-ofensivo.
Su padre se rió alegremente y si Eriol no hubiera estado tan tenso hubiera creído que era el fin del mundo.
- "Relájate, pregunté si te estabas locamente celoso, no dije que estuvieras locamente celoso "
Los ojos azules de Eriol brillaron con irritación ante su descuido y ni siquiera sus gafas lograron ocultar su expresión. Estaba atrapado, Hajime lo había atrapado con éxito en una situación vulnerable y eso no le gustaba en lo más mínimo. Toda su superioridad ante los que le rodeaban se basaba en su astucia y su habilidad de enmascarar sus propósitos, y si bien era amable y consecuente con sus amigos le divertía mucho que ellos jamás supieran a que atenerse con él del todo –nunca dejaba de alegrarse cuando Shaoran le lanzaba una mirada en la que luchaba el miedo a sus verdaderos propósitos y su fé en que su amistad era duradera- sólo Yoko le conocía bien. Aunque él sabía bien porque su esposa le conocía tanto porqué no habían mentiras entre los dos: nadie mejor que Eriol sabía que la ingenua chica china le había dado su vida entera al casarse con él, que todo lo que Yoko hacía desde que abría los ojos hasta que los cerraba –entre sus brazos- era por él y para él, de forma total y exclusiva.
Además, Yoko era incapaz de aprovecharse de sus accesos de honestidad, al contrario, el disfrutaba muchísimo aprovechándose de todo lo que ella le daba. Y de hecho creía que era totalmente natural que la vida de ella no tuviera otro centro que él. Por eso, que su padre biológico hubiera podido esta vez ver a través de su máscara falsa, sus verdaderos sentimientos era realmente indignante y eso le puso alerta.
Había subestimado a Hajime, que el tipo no tuviera magia no le hacía poco listo ¡demonios!.
Si Hajime podía actuar todo serio y engañar a su astuto y manipulador hijo logrando de él una expresión auténtica ¿que más podría conseguir?. Eriol maldijo mentalmente por lo bajo mientras procuraba hallar la respuesta divertida, ligera y falsa que le hiciera dar la vuelta a la charla y no tener que aguantar el sermón sobre el amor familiar y de pareja, la unidad familiar y todas esas tonterías en las que sólo creía porque Yoko estaba con él.
- “¿No me contestas?” –insistió el lord.
- "Me preguntaba como llegaste a imaginar una pregunta tan ridícula y fuera del lugar"- dijo al fin.
El aristócrata japonés dio otro sorbo a su té con un sentimiento más bien molesto en su pecho. Él no era ningún estúpido, por supuesto que no. Ciertamente jamás había imaginado que para sacar una reacción natural a su hijo iba a tener que emplear los agudos métodos que usaba en la diplomacia internacional -¿en realidad Eriol creía que conseguía sus acuerdos sin ningún tipo de aguda manipulación hacia la otra parte?, su hijo era más ingenuo de lo que pensaba- pero pensaba usar el ardid que fuera para evitar que Eriol cometiera un error.
Aún si su hijo se lo agradecía como si no lo hacía.
- "Normalmente" –replicó con gesto tranquilo- “"no te ves tan frustrado e intranquilo solo porque tu esposa sale a alguna parte, sin decirte a donde "
- "¿Que te hace pensar que estoy intranquilo o mucho menos frustrado o celoso?"
Apenas terminó de decir la frase Eriol deseó haberse quedado callado. Hajime había demostrado ya que era un observador agudo y no iba a tragarse eso con facilidad, además había dicho la palabra “celos”.
¡Que error!
- "No sólo yo lo noté. Yoko también te vió diferente a como siempre o no habría vuelto sobre sus pasos a preguntarte si necesitabas algo” –dijo tranquilamente- “quizá es tan ingenua que no ha pensado que tú puedas sentirte celoso o inseguro, pero estoy totalmente convencido que te hubiera dicho a donde iba y que hora volvía si le hubieras preguntado directamente en lugar de conseguir sus actividades por medio de su asistente” –el lord hizo un gesto de compasión y Eriol tuvo ganas de estrangularlo, pero no iba a cometer parricidio, por muy tentado que estuviera- "yo no creería que eras capaz de hacer eso de no ser porque estas aquí sentado y porque ocultaste aquel papel que te dio la asistente en el libro justo cuando me sentiste ingresar aqui”
- “¿Ahora me vigilas?”
- “Aceptas entonces que estas pidiéndole a esa chica que te informe de todo lo que hace tu esposa”
Eriol frunció el ceño. Ya estaba pensando en cambiar de opinión sobre estrangular a su padre. Si se decidía y lo hacía con el cuidado con que hacía las cosas nunca iban a sospechar de él. Aunque Yoko iba a sufrir. Ella lo había invitado a pasar esa temporada con ellos..
¡Si Yoko no estuviera de por medio!
El ingles había ocultado su rostro detrás del libro –de pronto temía que su padre pudiera leer en su rostro lo que pensaba- y ambos cayeron en un silencio sólo roto un par de minutos después cuando el diplomático dio un profundo suspiro, como si meditara.
- "Veamos, hijo. No quise ofenderte, pero es insólito descubrir que tienes un lado inseguro” –había cierta conmiseración en el mayor que a Eriol le sonó como una risa burlona, de las que él lanzaba cuando pillaba a Shaoran más despistado- “Lo sé con sólo verte la cara, así que no te molestes en fingir"
- "¿Es en serio?" –contraatacó- “Entonces tengo razón al pensar que has hecho todo esta visita con el deseo expreso de molestarme, se vean o no en mi rostro los sentimientos que pasan en mi interior "
- “En realidad es lo opuesto, te equivocas. No acepté la invitación de Yoko con esa intención. De hecho, sé con certeza que sientes por ella por detalles mínimos y es mi deseo evitar que te equivoques"
Se detuvo para darle a su hijo la oportunidad de detenerlo si así lo deseaba, pero ante el silencio, continuó.
- “Si deseas saber algo, no tengas temor de verte vulnerable ante ella. Tu orgullo no tiene nada que ver aquí. Ella es la chica que te ama, la madre de tu hija, no tienes que temer que se burle de ti si nota que sientes celos. Dudo que te niegue saber algo que tú le preguntes es cosa que te decidas a hacerlo olvidando tu estúpido orgullo masculino"
- “¿Eso crees?” –dijo irónico.
- “Estoy seguro”
Pese a la buena intención, Eriol se irritó aún más al notar que su padre asomaba ya a su intimidad matrimonial con evidente éxito. No era que Hajime pudiera imaginar las veces que él se había burlado de los celos de Yoko –o lo mucho que le complacía y llevaba su ego a mayores alturas- pero si le fastidió enormemente que pensara que él era un histérico neanderthal celoso como Touya Kinomoto o un chico inseguro y extremadamente serio, con problemas de abstinencia sexual, como Shaoran.
¡Eso jamás!.
Ok. Respetaba al doctor y Shaoran era su mejor amigo, pero él se sentía mucho más que ellos como para aceptar que una emoción tan patética, primitiva, insegura y necia podía brotar en su pecho. El era un hombre mundano, seguro de sí mismo y de lo que le rodeaba. Nada ni nadie iba a conseguir que admitiera algo diferente pero estaba tan molesto por la interrupción de su padre en su vida, que no pudo evitar decir:
- “Si es todo lo que tenías que decir, voy a agradecerte que des por finalizada tu visita”
Y levantándose de prisa, se dirigió hacia su despacho, mientras Lord Hajime hacía un leve gesto de resignación.
- “Hablaré con Yoko yo mismo antes de irme esta noche” –pensó decidido- “quizá Eriol sea lo bastante presuntuoso para no preguntar algo que se muere por saber, pero yo le preguntaré a ella y entonces... le pediré que se lo diga. Sea lo que sea. Sí. Es lo menos que puedo hacer” –suspiró con pesar buscando sus gafas de montura de oro mientras algo de nostalgia aparecía en sus ojos negros- “sé bien lo que acarrea el orgullo y si bien parece poca cosa, sé bien lo que una duda puede hacer con un matrimonio.. lo sé bien” –se prometió a si mismo- “no, tanto si tengo que intervenir directamente o no, no permitiré que Eriol cometa un error por arrogancia, como lo cometí yo”
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Los ojos irritados de Touya Kinomoto presagiaban que el médico estaba en su modo “si-me-miras-te-mato” y ni sus colegas ni los pacientes se le acercaban mientras el galeno bebía su sexta taza de café esa mañana con evidente malhumor –despertar sin Tomoyo a su lado le estaba poniendo realmente enfermo- pero no era el único con frustración esa mañana. Apenas había pasado una semana desde el juicio final y nubes negras parecían estar acampando de modo permanente en los cielos sobre Li Manor mientras Hin Lu suspiraba con evidente nerviosismo ante la forma francamente marcial en que Shaoran estaba llevando sus asuntos ese día. Ciertamente el joven Jefe era muy serio y grave cuando se trataba de su trabajo pero cuando estaba de malhumor todo el mundo le tenía pánico y si bien Shaoran había procurado siempre mantener sus asuntos personales fuera de su trabajo, el esposo de Mei Ling, secretario y guardián del jefe del Clan Li no daba ni un céntimo por la seguridad de quien le llevara la contraria esa mañana.
Shaoran estaba realmente MAL.
Su hombro debía dolerle bastante porque de rato en rato palidecía, pero su terquedad habitual parecía estar exactamente donde siempre. Allí, antes que su sentido común, pero pese a todo Hin Lu sentía que finalmente su alma le volvía al cuerpo después de toda una mañana en tensión. De modo que corrió sigilosamente las persianas de la siempre preocupado oficina y salió de puntillas, casi sin atreverse a respirar..
Shaoran se había quedado dormido.
¡Algún dios había escuchado sus plegarias!
No es que su jefe no fuera a incomodarse por quebrantar así la etiqueta –Li consideraba que “dormir en la oficina” era el epítome de la pereza- pero en momentos como aquel, Hin Lu prefería la paz.. por breve que fuera. Necesitaba rumiar su desconcierto un poco ¡lo necesitaba desesperadamente!. Después de haber conocido a Shaoran por toda la vida –la vida del joven jefe porque Hin Lu había conocido a su joven señor a minutos de haber nacido éste, si bien le trató más cuando fue asignado como secretario- no acertaba a comprender que clase de horrible mutación había sufrido su amigo. No es que no le hubiera visto enfadado más de una vez pero desde que había regresado a Tokyo, esa semana, estaba que no lo reconocía para nada..
¿Qué pasaba allí?.
May May le había susurrado “algo” hace un par de días y Hin Lu no había querido creerle. Es decir, ¡estaban hablando de Shaoran! el muchacho siempre había sido sensato, serio y muchas veces ingenuo, ¡no era un tirano, loco, un desaprensivo o la encarnación del mal!
Pero...
Ahora que Hin Lu lo pensaba bien, en realidad no deseaba ahondar mucho en los motivos, pero a la luz de los hechos no quedaba otra cosa que admitir que Shaoran estaba mal, muy mal, realmente mal..
- “Voy a ver al Tai Pan. Quítate de mi camino”
- “¿Eh?, ¡no!” –se espantó cuando al salir de la oficina (ahora santuario de paz, antes el cubil de una fiera) vió la cara agria de un antiguo condiscípulo de su Señor que avanzaba decidido a ver a Li- “¡No, por favor Ming, no puedes...!” –bajó la voz y susurró- “¡¡no puedes pasar!!..”
- “Me importa un maldito cuerno lo que te pase en la voz, Hin Lu Li. Si no eres capaz de anunciarme a tu Señor, lo haré yo mismo y...”
- “¡No, por favor, no!” –gimió el secretario, bajito- “en serio Ming Zhiao, no es recomendable que veas a Shaoran en este momento. ¡Te prometo que tendrás una audiencia larga con él mañana!, pero créeme: ahora no es el mejor momento para charlar con él”
- “¡¡¿Qué cuernos pasa aquí?!!” –gritó el hechicero ante el horror general porque el alboroto atrajo a todo el personal de la Alta Gerencia del Concilio, esos mismos que ocupaban ese piso específicamente y que eran hechiceros famosos y poderosos- “he llegado temprano y todo el maldito lugar parece estar bajo un maleficio, ¡no puedo hablarle a alguien sin que todos tiemblen!” –gritó y Hin Lu sudó mirando el santuario de su jefe, de donde salían gruñidos que parecían de fiera bostezando- “¿acaso todo el mundo perdió la cabeza? ¡todos corren como locos y nadie me ha hecho caso en todas las dependencias donde he estado.!”
- “Siento mucho eso Ming, pero..”
- “Me importan muy poco tus estúpidas razones” –le espetó casi gritando- “¡Nadie va a tratarme como si fuera un maldito mendigo!, ¡soy el heredero del Clan Zhiao y ...!”
El corazón de Hin Lu protestó ruidosamente, ¡estaba a pasos de un infarto!.
- “¡Lo que quieras Ming!” –aceptó tratando de calmarlo- “pero en serio.. vuelve mañana. Hoy no es el mejor..”
- “Me importa un comino que Shaoran no tenga ganas de trabajar hoy. ¡Se me asignó una audiencia con él hace una semana!, ¡debí verlo el lunes pasado a primera hora! ¡no pienso esperar otra semana para verlo!” –protestó airado- “¿no dicen que siempre recibe puntualmente a todos los que piden una entrevista?, ¡pues no es cierto!.. me importa un cuerno su maldito accidente, mientras él esté en una pieza es SU DEBER recibir a todos los miembros del Concilio que quieran verle, ¡mientras respire esta OBLIGADO a atendernos!”
- “Por lo que más quieras Ming, ¡no grites por favor!” –murmuró Hin Lu, al borde de las lágrimas.
- “Escúchame bien” –espetó el hechicero, furioso- “sé que eres del clan Li, pero eso no te dá derecho a apañar a Shaoran..”
- “No, en serio” –dijo el secretario- “te juro que no lo hago por él, si te cancelo la cita de hoy es por ti..”
- “Mira, no es problema nuestro que los occidentales que Shaoran tanto aprecia le hicieran montar un caballo que casi le mata” –casi escupió las palabras con desdén- “si bien Shaoran disfruta de la posición como Jefe también debe ser fiel a sus deberes. ¡no puede dejar de recibirme porque le dé la gana!”
- “Ha estado muy mal... su lesión es dolorosa..”
- “¡ME IMPORTA UN COMINO QUE ESTE MEDIO MUERTO!, ¡¡¡mientras respire va a recibirme, tanto si le guste como si no le gusta!!, ¡SOY EL HIJO DEL JEFE ZHIAO, SU CONSEJERO PRINCIPAL Y YA QUE ESTA VIVO VA A RECIBIRME PORQUE SE ME DA LA GANA!!”
La puerta de la oficina se abrió en un sonido chirriante heló la sangre de más de uno, pero sin fijarse en nada más que en su orgullo satisfecho el hechicero llamado Ming Zhiao –que efectivamente era el heredero del amable viejecito que había organizado la boda de Sakura y Shaoran con toda la pompa de los Grandes Clanes años atrás- ingresó con paso arrogante y cerró la puerta en las mismas narices del pobre Hin Lu, que había quedado paralizado de la sorpresa.
- “El tipo es suicida” –murmuró una de las asistentes de Hin Lu, trayendo un vasito con agua porque su jefe estaba casi próximo al desmayo- “tome algo Señor. Y no se sienta mal. Usted hizo todo lo que pudo”
Varios gerentes y tres asistentes más asintieron unánimemente.
- “Ha estado despotricando por todo el edificio, hablando casi a voz en grito contra el Tai Pan y diciendo que es inaudito que no viniera a su cita al inicio de semana..”
- “Como si el Jefe Supremo no se hubiera accidentado el domingo anterior..”
- “Con lo pedante que es ese sujeto... según él, el Tai Pan debía recibirle aún estando partido en cuatro o más piezas..”
- “¡Pero tome algo señor!”
Hin Lu tragó el agua que una de sus tres secretarias le había traído pero lo hizo en forma mecánica. Si algo le pasaba a Ming Zhiao ¿lo culparían a él? ¿algún tribunal del mundo podría culparle? ¡él había tratado de detener al tipo pero no le había hecho caso! ¡por los dioses, tenía una mujer y cuatro hijos por los cuales velar!, ¡no podía darse el lujo de ir a la cárcel!.
Casi gimió.
Los gerentes y secretarias que le rodeaban murmuraron unánimemente que nadie en este mundo podía culparlo. Habían bastado esos tres días desde que el Tai Pan había vuelto a la oficina –ya acompañado de Hin Lu- para que el esposo de Mei Ling se formara una reputación de temerario en todo el edificio Sunshine. Y es que desde que el joven jefe volviera, nadie era capaz de mantenerse en la misma habitación que Shaoran no digamos por dos minutos y Hin Lu debía estar de pie junto a su señor, cumpliendo su deber hasta el fin, pese a que su señor parecía estar poseído.
¿De qué?.
Nadie en todo el Edificio Sunshine lo sabía, pero no importaba. Sólo rezaban para que lo que quiera que fuera, se acabara de ir y el Tai Pan volviera a ser el mismo.. serio, responsable, exigente..
¡Pero no una amenaza pública!
- “Si al menos Dama Li estuviera aquí.. quizás ella podría controlarle..” -suspiró uno de los gerentes.
- “¡Ni siquiera menciones el nombre de Dama Li!” –gimieron los demás junto con Hin Lu.
Pero, un momento amigo (a) lector (a), retrocedamos unos instantes..
Después de despotricar su posición en el Concilio como un energúmeno, Ming Zhiao había visto abrirse la puerta de la oficina del Tai Pan con complacencia. La actitud de Hin Lu le había puesto frenético y de buena gana había pensado en golpear al secretario cuando su exigencia –ser atendido por el Jefe Supremo- había sido satisfecha, de modo pues que con el corazón rebosante de satisfacción había ingresado muy contento consigo mismo por haber insultado a todo el mundo afuera..
- “Es la única forma de conseguir lo que quieres. ¡Patéticos inferiores!” -pensó al ingresar.
Cual sería su sorpresa al hallarse de pronto en una oficina muy oscura y silenciosa, donde no sólo no podía ver nada sino que donde no parecía haber NADIE y aquello destapó la olla a presión donde tenía su ira. Ciertamente ya no podía controlarse más ni quería hacerlo, porque esa descortesía la pareció la gota que colmó el vaso y dando grandes zancos avanzó furibundo hacia el centro de la oficina, donde –sabía- estaba el escritorio..
- “Ahora si que van a temerme” –pensó, mientras grandes venas aparecían sobre su cabeza, dispuesto a gritar hasta que le trajeran a Shaoran aunque éste estuviera expirando- “¡¡ahora van a conocerme..!!”
- “¡Shhhh! ¡no menciones a Dama Li a menos que quieras que muramos todos!” –susurraban dos gerentes, afuera de la oficina, a un tercero, en ese preciso momento- “¿no entiendes que debe ser por eso..?”
- “¡¡Puede salir y matarnos en menos de dos segundos..!!” –gimió otro.
- “Por cierto, ¿No lleva el señor Zhiao más de dos segundos allí?”
- “Ni siquiera le hemos oído gritar.. ¿o si?”
- “¿Será otro temerario?”
El edificio retumbó todo, completito, casi desde sus propios cimientos y una gruesa gota de terror erizó a todo el personal. Más de uno se escondió automáticamente bajo su escritorio y empezó a rezar por la salvación de su alma, pero Hin Lu se paralizó..
Si, era Ming Zhiao el que estaba gritando y no era la imaginación del esposo de Mei Ling que tragó saliva apuradamente, temiendo lo peor.
¡Seguramente que iban a querer que él le diera la noticia al anciano Zhiao!, ¿porqué él siempre tenía que dar las noticias malas?
En ese mismo momento, la puerta de la oficina de Shaoran se abrió de par en par y un hombre salió de la oficina a tal velocidad que parecía que fuera perseguido por el mismísimo demonio. Iba tan aterrado que no reparó en los pares de ojos que le miraban con franco horror y ante quienes seguramente su reputación había sufrido una merma en estos segundos; muy por el contrario, casi se fue de bruces contra el pobre Hin Lu –detrás del secretario estaban ocultos los más valientes de aquel piso del Sunshine, porque el resto estaba debajo de sus escritorios- y saltó sobre sus espaldas en una fracción de segundo, casi buscando subirse al esposo de Mei Ling como si este fuera una especie de árbol o zona de seguridad viviente.
Aquello bastó para que todos los gerentes ocultos detrás del secretario gimieran con los ojos llenos de lágrimas..
- “¡Vamos a morir!, ¡sálvanos por favor!”
El atónito Hin Lu abrió desmesuradamente los ojos, temblando.. ¡oh, no no, que no le echaran a él aquel paquete!, ¡él era el Guardián de Shaoran no una especie de superhéroe!. Además... ¿quién lo iba a proteger a él?, ¿dónde estaban Mei Ling y Sakura cuando las necesitaba?
- “¡Socorro!, ¡va a venir por mí, va a venir por mí!” –aulló Ming Zhiao, bajando de encima de Hin Lu- “¡debemos abandonar este lugar y no importa quien se sacrifique para conseguirlo! ¡o consigamos un chivo expiatorio!”
Los hasta hace 2 segundos leales subordinados de Hin Lu se miraron entre sí y nadie dudó nada en empujar al pobre esposo de Mei Ling..
¡Ni siquiera pensaron en que el pobre hombre tenía hijos!
Pero en ese instante, pasos se escucharon antes que Hin Lu pudiera protestar –o los demás finalmente empujarlo- y sin valor para huir, cerrar la puerta de la oficina del Tai Pan desde afuera casi siete personas se abrazaron al pobre secretario, presas del más profundo pánico..
De pronto se dieron cuenta que había sido MUY estúpido quedarse allí esas milésimas de segundos..
¡Demasiado tarde!
De entre las sombras apareció la mismísima encarnación de Lucifer, Leviatán, Azhi Dahaka******... todo en uno. De sus ojos, impenetrables masas brillantes, parecía brotar el odio más profundo que –¡podían jurarlo!- les atravesaba y quemaba hasta el pensamiento. Su aura era tan malvada y oscura que sentían que sus almas abandonarían sus cuerpos en breves segundos si seguían más tiempo frente a aquella encarnación del mal, pero desgraciadamente estaban tan helados de terror como un sapo frente a una serpiente y nadie pudo decir nada más que rogar por sus vidas mentalmente, cuando la voz, fría, siniestra, helada y que al parecer brotaba de lo más profundo de las cavernas del Averno dijo apenas:
- “No recibiré a nadie” –el sonido pareció helarles hasta las entrañas, mientras la encarnación del mal parecía tambalearse ligeramente, casi apoyándose en el marco de la puerta.
Y no es que necesitara decir algo más que eso. Su aura, los destellos en sus ojos y hasta la voz, eran suficientes para que más de uno hubiera mojado ya sus pantalones
- “Voy a descansar” - dijo al fin.
Dicho ya su sentencia, el terrible ser volvió a su cubil con pasos vacilantes llegando a duras penas a su escritorio, en el centro de la región del mal. Desde a puerta entreabierta los aterrados oficinistas, Hin Lu y el aterrado Ming Zhiao le vieron dejarse caer sobre su silla y recostarse en el respaldar de la misma ahogando un gesto de dolor antes de volver a dormirse..
...............
Todo el lugar se hundió en el más profundo silencio como si fuera toda una gigantesca tumba y resoplaron aliviados al ver que habían logrado sobrevivir a tan horrible visión.
- “¿Se ha muerto?” –balbuceó Zhiao en un susurro, todavía escondido detrás de la espalda de Hin Lu- “¿estamos a salvo al fin?”
- “No estoy muy seguro...” –comentó uno de los gerentes que todavía contenía el aire.
- “No... no deben hacer ruido. Yo debo ir a ver si se ha dormido del todo” –murmuró Hin Lu a la vez que miraba la gran oficina con miedo- “esperen aquí”
Los ojos de todos los presenten –si, hasta los que estaban bajo sus escritorios asomaron un instante la cabeza- contemplaron al secretario con profunda admiración, respeto, adoración y algunos con los ojos llenos de lágrimas. Aunque sabían que el joven había combatido al lado de Shaoran en la Batalla del Preámbulo nunca jamás le habían notado la profunda madera de mártir o legendario héroe que el secretario poseía y le apreciaron al fin todos, en ese segundo. Más aún cuando notaron que el aludido ingresaba al despacho luego de un profundo suspiro y cerraba la puerta tras de sí.
- “Es un héroe” –pensaron todos en unísono- “un auténtico héroe”
Ajeno a los pensamientos de la gente afuera, Hin Lu contemplaba –ya más tranquilo luego de la horrible visión de hace unos instantes- a su joven señor dormido de nuevo en el escritorio de trabajo, exhausto y con el ceño todavía fruncido. Fue finalmente cuando una leve sonrisa apareció en el rostro del secretario..
- “Bien, bien.. ya liberaste mucho estrés” –murmuró bajísimo, el esposo de Mei Ling - “y a este paso vas a dejarme cardíaco, pero quizá ojalá esta noche Sakura te convenza de no volver por aquí hasta que estés totalmente recuperado..”
- “Sólo cállate Hin Lu, por favor..”
El pobre hombre dio un respingo y su alma salió de su cuerpo un segundo, pero Shaoran no se movió más y el secretario resopló de alivio. Al menos su señor no había matado a Ming y tampoco a el mismo. Además viéndolo bien, no había sido tan malo que Ming Zhiao hubiera servido de pararrayos esa tarde –al menos su conciencia le decía que él era inocente porque el sujeto se metió solito a la guarida del lobo- y si bien había envejecido diez años en esos terribles minutos, esperaba que luego de aquella siesta Shaoran volviera totalmente en sí.
- “Pues es perfectamente normal que esté tan gruñón e irritable” –pensó divertido- “si, ya no me queda duda que él y Sakura habían estado pasando por un enfriamiento en su relación antes del accidente” –razonó- “según May May estaban reconciliados pocos minutos antes de que se subiera a ese caballo, pero se accidentó y ciertamente eso quiere decir que ellos, aunque quieran no pueden hacer.. nada de nada, ¡pobre!” –sintió sincera compasión por el joven jefe- “Primero, por lo que sea que hizo que se enfriara su relación, y ahora con esto del accidente.... hmmmm. Eso le dá mas de dos meses sin la mujer que ama... ¡realmente está en el infierno!”
- “Hin Lu” –la voz de Shaoran interrumpió sus pensamientos y el hombre volvió a saltar del susto- “ni una palabra a Sakura de esto”
- “¿QUE?” –gritó espantado, temiendo que su jefe supiera lo que había pensado- “eh,,, ¡no, claro que no!”
- “Ya es suficiente que se rehusé a venir al Concilio porque insistí en volver. No quiero que sepa que me dormí como un haragán en horas de trabajo”
- “Oh, bueno. No es tan grave” –suspiró aliviado ¡al fin!, ¡Shaoran ya no estaba poseso!-“eh... ¿no crees que sería mejor que hablaras con el doctor Kinomoto y te dejaran sedado unos cuantos días? es decir, tú y Sakura, así nunca ..”
- “¡¿NUNCA, QUE?!” –gritó, con una gruesa vena en la frente, probando que estaba pensando precisamente “eso” mientras el aura demoníaca volvía a extenderse por toda la oficina, el piso y el edificio Sunshine a una velocidad alarmante- “¡¿¿¿QUEE???!”
- “Eh.. ¡nada, nada!” –se había congelado, ni siquiera pudo mover las piernas y correr, como hizo Ming Zhiao- “yo no dije nada”
- “.................”
- “.................”
Ambos hombres se miraron con fijeza –el esposo de Mei Ling tenía una gota enorme sobre la cabeza- antes que ..
- “Hin Lu, sólo cállate” –replicó mientras maldecía en voz baja- “lamento haberte gritado, pero por una sola vez en tu vida sólo cállate y déjame en paz”
El secretario resopló con profundo alivio sintiendo al fin que era mejor no abrir la boca. Extrañaba mucho a su mujer y sus hijos y deseaba vivir para poder verlos de nuevo, así que sus dudas y su sincera compasión por su jefe quedó en su cabeza. Si, era terrible para un hombre no haber pasado “tiempo de calidad” con su esposa en dos meses. Quizá la otra semana volara por avión a Hong Kong..
Si la falta de intimidad le hacía eso a un hombre tan sereno y ecuánime como Shaoran, él –que amaba a su esposa tanto como su joven señor a Sakura- no quería siquiera imaginar que podía pasarle a él o a cualquiera..
Y al salir del despacho supo el motivo de la visita de Zhiao..
Arashi Kishuu había sido designada como nueva jefa de la policía secreta del Concilio.
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- “Si es lo que deseas, así será hijo” – replicó el Director del Campus Clamp con una comprensiva sonrisa – “¿necesitarán algo?”
- “No padre, gracias”
- “Una buena taza de chocolate caliente los mantendrá cálidos y confortables” – comentó Ayame Tsukishiro con una mirada de afable comprensión mientras dejaba las humeantes bebidas junto a la mesita de noche de su hijo- “si nos necesitan pueden llamarnos”
- “Gracias madre” – interrumpió- “Estamos bien”
- “¿Seguro?”
- “Si”
Yukito sonrió suavemente tirando del brazo de Ayame mientras que la mujer aun insistía en acomodar el cuello de la chaqueta de Rei en un gesto tan maternal como si fuera una gallina arropando a su pollito pero finalmente la señora Tsukishiro y su esposo salieron de la habitación de su primogénito mientras el Director del Campus Clamp en Tomoeda aún parecía disculparse con la mirada por el gesto aquel de su esposa.
En realidad no es que Ayame hubiera olvidado que Rei tenía ya quince años y no era más el niño serio y sereno que la docente adoraba arropar con cuidado cada invierno; era más bien que la mujer podía, en su condición de madre, insistir en que Rei bebiera chocolate caliente siempre que se sintiera incómodo, pese a que ella sabía –al igual que Yukito y el pequeño Yuu- que Rei no era especialmente fanático ni de la comida, ni mucho menos de bebidas calientes o dulces.
Ambos padres se marcharon y la habitación quedó en silencio..
- “Sabía que ibas a tener la habitación más ordenada y aburrida del mundo” –terció Kerberos, harto de aquella pesada atmósfera porque ni Miriel ni Rei parecían con ganas de decir algo..
De hecho, la niña apenas si podía levantar la mirada azul del piso. Estaba rojísima.
- “¡¿No van a decirse nada ustedes dos?!” –protestó de nuevo el simpático muñeco, aburrido luego de un rato- “¡los nervios me están matando..!!”
- “Nada hay que decir” –replicó el adolescente- “seguimos siendo lo que somos Kerberos. Los guardianes de las Sakura Cards, aunque ahora nuestra card master sea diferente..”
- “No sólo ella es diferente por si no lo has notado” –replicó el guardián del sol - “ tú mismo ya no eres el Yue que eras antes, ¿acaso no te has dado cuenta que eres un humano ahora?.. ¡un humano con poderes de ser mágico!” –alboroto Kerberos- “¡nada es lo mismo!, ¡Sakurita está casada con el mocoso!, ¡no siento la presencia de Spinel despierto y nadie me quiere decir que pasó con Byakkooooo!!!”
La acelerada pataleta del guardián de ojos dorados provocó poco menos que una nula reacción en sus interlocutores y a Kero le surgió una gruesa gota sobre la cabeza. No había duda que Yue seguía siendo el mismo aburrido y monosilábico de siempre... parecía tenerle pereza a decir más de una docena de palabras en todo el día.
¿Qué demonios tendría este flojo para que todos fueran tan condescendientes con él?.
Primero Clow, su padre, quien siempre consentía a Yue, luego Sakura y ahora Miriel. Ciertamente Eriol parecía divertirse enormemente mortificando al pálido guardián de cabello de plata –primero armando todo aquel alboroto cuando era niño y después siendo cómplice del silencio sobre su identidad ¡y miren que lo veía con Tao todo el tiempo!- pero Kerberos empezaba a sentirse enojado que Yue siempre fuera tratado tan dulcemente por todos. El tenía ahora una buena parte de la enorme habitación de Miriel, pero eso no le impedía notar que a la niña de ojos azules le pasaba algo muy similar a lo que le ocurrió a Sakura de niña..
¡Lo dicho!, ¿qué tenía aquel aburrido cabeza dura?
- “Somos lo que somos. No hay más que decir” –dijo al fin Rei, encogiéndose de hombros antes de mirar a Miriel- “voy a protegerte, como siempre, aunque ahora esté más obligado que nunca”
Kerberos se congeló ante el impacto de haber escuchado una frase tan larga en labios del monosilábico hijo de Yukito pero Miriel alzó la cabeza vivamente, con una chispa de angustia brillando en sus ojos azules..
- “¿No... no quiere? ¿está obligado?” –casi gimió- “¡pero yo.. no quiero que esté obligado a nada..!.” –la tensión de toda la semana, aguardando a verlo llegar a su casa o en la entrada del Campus, estalló en la pequeña haciéndola derramar algunas lágrimas desesperadas- “yo.. yo....”
- “Tranquila”
La mano blanca del adolescente tocó los cabellos negros y azulados y la niña casi aguantó la respiración cuando el muchacho se arrodilló a su lado mirándola con tranquila serenidad desde aquel rostro casi cincelado y bello, sus ojos celestes brillando con calma detrás de las espesas pestañas..
Miriel se sonrojó violentamente. La última vez que lo había visto tan de cerca había sido...
Ese beso..
El corazón infantil latía con violencia..
¿Porqué tenía que ser así? ¿porqué?
Ahora entendía lo que decia su madre de “ser mujer antes que niña”. Si, era verdad, era niña, sentía como niña, pero amaba, amaba al chico ante ella y era extraño. Era extraño sentir y saber que por él, por un chico que no era del todo un ser humano y si mucho de un ángel, ella era en esos momentos más mujer que niña.
- “Nada ha cambiado. Siempre me he sentido responsable por ti, sólo mis responsabilidades han aumentado” –explicó el muchacho, ajeno a la turbación de la pequeña- “antes de ser mi dueña siempre fuiste parte de mi familia, ahora tu vida es mi prioridad, aún por sobre la mía. Eres mi dueña y sólo vivo por proteger a mi señora, es lo que soy, lo acepto y entiendo”
Los ojos azules se congelaron por apenas un segundo. No entendía muy bien lo que el adolescente decía, pero una palabra estaba clara en su mente: “familia”.
- “Pero.. lo que yo dije...” –lo miró, aterrada de volver a decirle que le amaba, avergonzada, pero a la vez ansiosa- “yo...”
- “Tranquila. Entendí. Eres como Sakura” –dijo con un leve toque nostálgico en su voz siempre serena- “entiendo bien lo que quisiste decir”
Miriel ahogó un sollozo a duras penas. Sus padres le habían explicado mucho sobre Yue la semana que pasó y sabía que el ángel era relativamente inexperto y torpe al establecer relaciones afectivas pero había sido algunas palabras de su abuelo las que le habían hecho tomar el valor de visitar a Tsukishiro esa tarde y se sentía morir. Había pasado esa semana anhelando y a la vez temiendo contemplar a Rei, pero ciertamente Lord Hajime Hiragizawa había tenido razón cuando le dijo:
- “Hace falta más que madurez para amar a alguien. Hace falta valor, confianza y fé. Si crees estar lista aún a tu corta edad, debes entender que el amor no es un objeto o una posesión.. si deseas ser digna de esa persona, tendrás que tener la madurez de entenderle y esperar, si es necesario, o esperar lo que sea necesario. Si es que vale la pena, por supuesto”
- “Lamento haberte preocupado, no volverá a pasar” –seguía diciendo Rei.
- “¿Dice que soy como la mamá de Li?, ¿la quiere mucho, no es así?”
Rei dejó de hablar..
- “¿Qué?”
- “Tao dice que la quiere muchísimo. Que ella es... muy especial”
El hijo de Yukito y Ayame levantó la mirada, buscando el apoyo de Kerberos, pero el otro guardián se había marchado de allí hace rato...
- “Ella fue mi primera amiga” –replicó al fin- “si, siempre será importante, aunque Tao no sabe de lo que habla”
- “Pero, siempre quiso que ella lo mirara. Yo recuerdo. Nunca ha tocado más el piano por ella..”
Los ojos azules contemplaron la pálida figura del chico y Rei se sorprendió una vez más de las extrañas maneras que poseía aquella pequeña de asombrarle. ¿Podía ella recordar eso?, ¡debía tener tres o cuatro años cuando ocurrió!.
Había sido en Hong Kong, hace algunos años...
El sonido lento y pausado de la melodía parecía llamar a Miriel, quien dirigió sus pasitos hacia el lugar de donde aquella provenía. ¡Ella conocía bien esa música, esa tonada! ¡tenía que ser él!. En su figura de niña de cuatro años no había duda en que aquella melancólica pieza sólo podía estar asociada a una persona. Que estuviera en China y no en Londres no era algo preocupar a la nena para quien aquella pieza era simple y sencillamente lo mismo que saber que aquel niño estaba cerca..
El niño que visitaba su casa dos veces al año y que soportaba con estoica paciencia los chillidos de los instrumentos torturados por Tao, el mismo niño en cuya presencia se sentía siempre tan feliz, tan contenta..
El mismo niño que conocía desde siempre..
Rei..
Siempre Rei..
Los cabellos de plata, los dedos pálidos deslizándose sobre la superficie del piano, rayos de luna brillando detrás de la ventana abierta filtrándose por entre las cortinas mientras la figura infantil parecía concentrada en el instrumento. Era extraño, pero había algo peculiar en aquella atmósfera. Al menos para la mayoría. El pequeño Tao Hiu ahogaba un bostezo por quinta vez pero nadie la prestaba atención.
Tao no era tan feliz de estar allí. Su participación musical –con el desafortunado violín cuyas cuerdas Eriol había cortado con magia a segundos que empezara a tocarlo ¡el muy malvado! – había sido muy breve y nadie había protestado –lo cual al niño le parecía MUY injusto- así que Tao en realidad hubiera estado más contento durmiendo con los pequeños y su sobrina en ese momento, que estar allí con los adultos, escuchando a Rei golpear el piano..
¡Argh!, ¡esa música no era divertida!
Efectivamente, no era sólo la pequeña de cuatro años quien contemplaba aquel breve recital. Varias personas –entre ellos los jóvenes padres de la niña- estaban allí, sorprendidas y a la vez encantadas con la dedicación del pianista. El pequeño Tsukishiro podía ser bastante serio y poco expresivo, pero era increíble la forma en que lograba arrancar sonidos tan maravillosos y llenos de gracia a aquel instrumento. Una melodía, sonidos y todos notaban con profunda sorpresa como el tiempo parecía haber vuelto atrás y cómo las alas blancas de ángel parecían envolver a aquel niño, mientras la pieza musical se desenvolvía más y más..
Alas blancas, largo cabello de plata brillando a la luz de la luna..
Nostalgia, recuerdos..
¡Tantas cosas asociadas al sereno ángel de las clow cards, al juez, al guardián..!
Miriel no sabía, pero de sus ojitos vivaces no se escapaban que por el hermoso rostro de la muchacha de ojos verdes –que estaba de cumpleaños, motivo por el cual había sido este viaje a Hong Kong- corrían algunas lágrimas nostálgicas, como si ella –al igual que todos los presentes salvo Tao, que casi roncaba- viera algo más en aquella representación..
Recuerdos vividos, amistad, la partida de un amigo..
Un amigo muy especial, que de alguna manera estaba allí.
- “Yue..” –murmuró una hermosa muchacha de ojos verdes.
Unos pasos rápidos, un gesto, un ruido ensordecedor y el niño llamado Rei Tsukishiro había dejado de tocar, porque aquella joven mujer le había abrazado con todas sus fuerzas..
- “¡Me alegro tanto de verte, tanto, tanto!” –decía la muchacha, a punto de estallar en lágrimas- “¡estoy tan contenta de que estés bien!”
- “¡Sakura!” –el guapo chico dueño de casa había corrido detrás de la muchacha- “por favor..”
- “¡Oh, lo siento!” –se disculpó la aludida rápidamente mientras sentía la desconcertada mirada del niño en ella- “es que....”
- “Todos aquí sabemos que esa melodía te trae muchos recuerdos Sakura” –había leve diversión en la voz de Eriol porque Shaoran no sabía que inventar al niño que los miraba a él y Sakura con sorpresa- “no te inquietes Rei. Aquella melodía le recuerda muchas cosas a Sakura y Shaoran..”
- “¡Ejem!, si, la tocas muy bien” –sonrió el joven anfitrión con una sonrisa incómoda- “realmente bien”
- “Quizá sea mejor que vayan a descansar. Debes estar agotado querido” –sonrió Ayame- “ ha practicado mucho esta pieza Sakura. Y el vuelo fué algo turbulento..”
- “Si, Tao está roncando ya y..” –Yoko sonrió antes de ver a su hijita de pie en la puerta entreabierta- “¡Miriel!”
Un alboroto, la risa burlona de Eriol y leves sarcasmos del doctor Kinomoto –a quien su esposa procuraba distraer para que dejara de llamar “monstruo” a su hermana- era todo lo que Rei notó mientras Yoko y Ayame llevaban a la niñita inglesa a la cocina por un vaso de leche que el primogénito de los Tsukishiro también probó salvo Tao, que sin importarle el alboroto, roncaba ya en el mismo salón a pierna suelta..
Estuvieron en la cocina –Miriel y Rei- por un buen rato, hasta que ambas madres les enviaron por Tao, para enviarles a todos a descansar junto a los otros pequeños..
- “Sakura, no debiste abrazarle así, debes haberle asustado”
- “No lo creo Shaoran” –decía Yukito- “Rei es más sereno de lo que crees y pocas cosas le asustan. Mucho menos Sakura..”
- “De todas maneras no debiste abrazarle así. ¡Yo no supe que inventarle!” –insistió Li mientras su joven esposa tenía una gotita sobre la cabeza.
- “Notamos que no sabías que decir. Eres muy malo mintiendo, amigo” –reía Eriol.
- “Supongo que tu tienes mucha practica” –protestó el aludido.
- “Oye, no tenías porque ponerte histérica” –farfulló Touya Kinomoto- “que al pobre niño ibas a causarle un infarto al ver tu expresión de Sakura-monstruo tan cerca de su cara, ¡que el que Yukito pueda darle terapia no garantiza..!”
- “¡Hermano!”
- “Calma, calma por favor” –rió suavemente Tomoyo, antes que Shaoran se pusiera belicoso y Eriol esperara con ansias una batalla verbal- “es sólo que Sakura se impresionó, ¿no es cierto?”
- “Si. ¡Pero no puedo creer que a ustedes no les pasara algo igual!, ¡creí que volvía a ser una niña y le veía de nuevo..!” –reflexionó- “es increíble que pudiera tocar así.. que una melodía me recordara tanto a..”
- “La melodía no se llama “claro de luna” por nada Sakura” –dijo el inglés- “y ciertamente entiendo que te impresionara. Hace buen tiempo que la practica y quizá Yukito pueda comentarnos porqué Rei la tocó para Sakura esta noche. Es la primera vez que Rei la ve, ¿no es así?”
El padre del niño no supo dar una explicación más que aquella melodía parecía encantarle al chiquillo..
- “Quizá, de alguna manera, se sienta identificado con ella..” –dudó Tomoyo.
- “De eso no hay duda, pero si la toca más seguido, temo que vas a desmayarte Sakura” –se preocupó Shaoran- “es sólo una melodía, no tienes que preocuparte o sentirte triste..”
- “Es que me dió mucha nostalgia..” –susurró la chica.
Un leve apretón en la manita de Miriel fué el indicativo que Rei pareció sentirse culpable por haber traído recuerdos tristes a la chica de ojos verdes y si bien el niño tocó la puerta anunciando su presencia y motivando que despertaran al roncante Tao, nunca más el niño de pelo de plata volvió a tocar aquella melodía.
Nunca, nunca jamás.
La niña le había invitado a tocar con ella a menudo desde entonces, pero no había logrado más respuesta que “he perdido practica”. Y por ello es que la pequeña se empeñaba en mejorar sus interpretaciones porque no ignoraba que Rei las disfrutaba mucho, aunque ya no se acercara a un piano. Algún día le convencería a que tocaran algo juntos, si. Se lo había prometido. Algún día sería tan buena y tocaría tan bien su melodía favorita que el chico de cabello de plata volvería a tocar a su lado..
Como la primera vez.
- “No dejé de tocar el piano por la señora Li” –dijo el adolescente volviendo a la realidad- “además, eso no tiene que ver contigo”
- “¿Quería que perdiera el Juicio Final?”
Sin saber que responder, el joven sólo revolvió el cabello de la niña con suavidad.
- “Las cosas ocurren, porque es inevitable” –dijo, recordando lo que Clow solía decir- “no es culpa tuya”
- “¡Renunciaré a las cards si eso le hace feliz!”
El sollozo pareció brotar de lo más profundo del pecho infantil pero Rei negó con la cabeza suavemente antes de alcanzarle un pañuelo. Se sentía tranquilo. Aquella reacción de la pequeña confirmaba sus pensamientos sobre el tipo de afecto que Miriel le tenía y se sentía satisfecho.
Era un guardián, pese a ser un humano, seguía siendo era un guardián..
- “Voy a protegerte mientras viva” –le dijo a la nena, limpiándole las lágrimas- “así como Kerberos, siempre, siempre estaré a tu lado para protegerte. Nunca debes dudar de mi lealtad como guardián. Jamás”
Miriel le miró con sorpresa mientras su corazón infantil se hundía un poco pero el adolescente revolvió nuevamente su cabello, dando por terminada esa conversación justo cuando Ayame anunció que Eriol había venido en su automóvil a recoger a su hija.
- “¿Esta todo bien?” –preguntó el inglés, mirando a su hijita con atención desde los mismos ojos azules que heredara a la pequeña.
- “Si papi, creo que si. ¿Porque viniste?”
- “Kerberos llegó a casa y me dijo que estabas aquí, así que se me ocurrió venir a buscarte, es algo tarde”
- “Ya veo, así que Kerberos se fue a casa” –comentó la niña, abrazando al autor de sus días mientras la limousine avanzaba- “oh... papá..”
- “¿Dime?”
- “¿Falta mucho para que yo crezca?”
Pese a que no estaba de un humor muy bueno el inglés sonrió brevemente..
- “Bueno, todo depende de como lo veas. Crecerás con algo de tiempo, no hay porqué apurarse. ¿A que viene la pregunta?”
- “No, nada. Sólo que.. ¿cuando tú eras pequeño nunca creíste enamorarte de mamá, no es así?”
- “No, yo me la pasaba viajando y tu madre se educó en Macao y Hong Kong..”
- “Y tú eres un poco mayor que mamá..”
- “Apenas, ¿por que?”
- “Nada” –la niña se dejó acunar en el regazo de su joven y apuesto padre, sintiéndose de pronto no muy decepcionada- “las cosas cambian cuando uno crece, ¿no?” –rió- “Tao dijo que al principio tú y mamá no se llevaban bien, pero ahora tú y mamá se quieren muchísimo... eso pensaba”
- “Si”- asintió Eriol, incómodo al pensar que seguía sin saber el lugar a donde iba Yoko y eso le molestaba- “si... eso también pensaba yo”
Miriel no comprendía, pero había algo de frustración en la voz elegante de su padre, si bien Eriol preferiría morir antes que admitirlo. Aún ante sí mismo. La charla de hace algunos minutos con Hajime le había dejado más molesto e incómodo de lo esperado, y a la vez había servido solamente para reafirmar su postura.
¿Celos?, por favor, ¡él era Eriol Hiragizawa!, ¡por supuesto que no sentía una emoción tan patética, ridícula y primitiva como lo eran los celos!. Había que admitir que Hajime y su absurda manera de tratar de enfrentarle le había sacado de su careta encantadora, pero eso no significaba que la absurda teoría de su padre biológico tuviera algún tipo de sentido..
No, no con él.
- “Lady Hiragizawa recibió una llamada... y dijo que debía salir con urgencia” –la voz de la asistente parecía apenada según Eriol la recordó- “no sé más milord”
- “¡Celos!, ¡que ridiculez!” –pensó.
El vehículo se deslizó cada vez más veloz rumbo hacia la embajada y Eriol apretó los puños sin querer.. odiaba sentirse ridículo, y no iba a aceptar que se sentía ridículo ante nadie más, ni siquiera ante si mismo, bastante le había sorprendido ya Hajime por una noche como para poder siquiera considerar eso.. ¡por favor!.
- “Probablemente Yoko quiera darme una sorpresa” –pensó tratando de burlarse de sí mismo- “si, seguro es eso. No voy a ponerme como un macho posesivo e inseguro ahora, eso no es digno de mi”
Embebido en sus ideas sobre su propia dignidad y la contemplación de su hijita dormida, el inglés no notó a un hombre alto y delgadísimo que se cruzó con su limousine. Un hombre en una gran gabardina negra que no estaba usando magia en ese momento porque sólo tenía una cosa en la mente..
- “No esperarás más por mi, mi presa” –se decía Subaru Sumeragi, el sakurazukamori- “voy a visitarte al fin”
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Tomoyo saltó del taxi pensando que excusa le pondría a Touya. Acababa de visitar a Megumi y Byakko y había notado a ambas muy inquietas por los niños, sin embargo no ignoraba que su a esposo no iba a hacerle gracia que visitara a la felina y la ex– niñera. Aunque no es que Touya las odiara o algo por el estilo. Tomoyo entendía que era parte del deseo fiero de protección del médico por su familia alejar a ambas, ya que su llegada a su hogar había coincidido con algunos desafortunados eventos que involucraban magia, preguntas y Mamoru.
Y Touya no estaba listo –Tomoyo empezaba a temer que nunca lo estaría- para contestarle a su primogénito.
Eso la tenía muy nerviosa.
- “Ha estado demasiado nerviosa toda la semana. ¡El cretino bastardo del marido!. A ese imbécil le ha importado un rábano dejarla sin servicio doméstico cuando ella está en la temporada de mayores eventos que tiene la revista”
En su casa, Kinomoto estornudó, pero Kurogane Higarashi dejó de quejarse cuando su buen amigo Fye –que trabajaba en Hacienda y que le había dado un aviso oportuno no hace mucho- comentó divertido que todo lo que hacía Kurorin –una especie de alias del gruñón contador- era hablar de “ella” y sus problemas..
- “Sahhh, tu has dicho que ella está casada Kuropon” –dijo el rubio- “y con dos niños realmente lindos, sus cosas en su casa son problemas de matrimonio... de matrimonio”
El contador nada dijo. Y rápidamente cambió el tema.
¡¿Por qué tenía que importarle a él los problemas de un matrimonio?
- “No tengo ningún problema, Shaoran, mi matrimonio terminó hace mucho tiempo” –comentó Akasha Bahktar con voz melosa- “y mucho menos un hombre como tu va a tenerlos con una joven tan adorable, encantadora y gentil como Sakura”
- “Gracias por tus buenos deseos Akasha, pero tengo prisa” –bufó por el teléfono, irritado, mientras el chofer le llevaba, raudo y veloz a Li Manor en compañía del aún aterrado Hin Lu- “dijiste que deseabas elevar una queja personal, por eso te estoy escuchando, dilo pronto, por favor”
La thugh sonrió. ¡Vaya vaya!. Shaoran estaba de mal humor, realmente no le habían mentido cuando le impidieron el paso a su oficina esa tarde. Lo que nadie sabía era que Ieran le había dado el número del teléfono personal del joven y lo mejor de todo, realmente lo mejor, era que la astuta thugh sabía bien que el auto del Jefe del Clan Li estaba pasando frente al edificio de Kaizer enterprices en ese preciso instante..
Sonrió, realmente satisfecha. Antes había pensado que tenía mala suerte, pero ahora creía que nada le podía salir mejor. Su informante le acababa de decir que Sakura Li estaba en el lugar, en compañía de un hombre..
- “Por favor, no quiero molestarte. Es sólo que Kali deseaba verte. No todos tenemos la suerte contar con un hogar tan sólido como tú, con una esposa adorable como Sakura y un pequeño ángel como tu hijo..”
- “Akasha por favor” –la voz del joven Li sonaba impaciente.
- “¿Dime?” –preguntó tratando de ser inocente.
- “Lamento ser brusco, pero realmente tengo prisa. Y si, recuerdo a tu hija y lamento mucho no haber recibido a la pequeña” –la voz masculina sonaba cansada pero aún incómoda- “mañana las recibiré con gusto..”
- “Gracias. ¡Oh, quizá puedas hacerme el favor de mirar por allí si hay algún tipo de función para niños.. yo sé que eres ocupado pero..!”
- “Akasha, créeme que..” –por acto reflejo los ojos de Li vagaron por la ventana del vehículo y se paralizaron al ver a su esposa despedirse de un hombre desconocido- “tengo mejores cosas.. que hacer...”
- “Mis profundos y respetuosos saludos a Sakura, Shaoran ¡es una joven tan admirable!, ¡con lo que me gustaría parecerme a ella!”
- “.................”
- “¿Shaoran?”
- “Shaoran, ¿te pasa algo?, ¡estás muy pálido!” –dijo Hin Lu, que distraído en escribir en su pc portátil no había visto nada- “quizá sea mejor que veas a un médico ¡Sakura va a matarme cuando lleguemos a Li Manor!, ¡por eso ella no ha ido a la oficina mientras tú estás! ¡tiene razón al decir que no quiere verte haciendo tonterías porque no la escuchas!”
Los ojos del joven jefe despidieron chipas, y Hin Lu se congeló viendo su vida pasar.. ¿qué estaba pasando?, ¿Shaoran estaba poseso de nuevo?
- “Adiós Akasha, buenas noches” –cortó frío, a punto de estrujar el inocente teléfono hasta hacerlo estallar.
Cuando escuchó el “click” la mujer contuvo una sonrisa. Si, no había sido fácil pero había logrado dar el golpe. Aunque también tenía que reconocer el factor suerte que había estado de su lado esta vez porque le había encantado enterarse –no por nada su clan había sido espía y asesino por milenios- que Sakura seguía visitando a ese empresario occidental, por algún motivo no muy claro. De hecho había estado cavilando desde el miércoles la forma de hacerle saber a Shaoran que si bien la antigua card captor estaba lo bastante molesta para no presentarse en la oficina –todo por no ver a su tozudo marido haciendo el tonto allí, cuando debería descansar- no tenía inconvenientes en pasar ese mismo tiempo con otro tipo..
Otro tipo..
El joven jefe del clan Li procuró disimular su malestar y el horrible latido que estallaba en sus sienes. El hecho que su esposa tratara con empresarios extranjeros y visitara oficinas debido a su cargo no era nuevo, pero todo que NO ocurría entre ellos y la decisión de la muchacha cuando él se puso terco en ir al Edificio Sunshine le golpeaban la mente como una estampida de búfalos..
No, pese a su muy patética suerte, no existían problemas en su vida matrimonial.. eso se dijo.
- "Bueno, si. No es fácil para mi tener un matrimonio tranquilo con un niño como Gritzkorovjnail, pero hago lo mejor que puedo. Supongo que es mucho más sencillo comunicarse con los hijos propios. ¿No es así?"
- "¡Oh, disculpe!"
Algunos minutos atrás, Sakura había ahogado un gesto de vergüenza, mientras su interlocutor Archibald Ruthwen, sonreía con paciencia a la vez que terminaban sus tazas de té al final de la jornada de traducción.
- "Descuide, no se preocupe por mi" -dijo el lord con paciencia- "suponggo que esta usted muy cansada. Ha sido muy duro trabajar en estas traducciones de sánscrito muerto. No quise aburrirla"
- "Perdóneme por favor, esta distraída"
- "Lo entiendo, es muy tarde y ha pasado usted casi toda la semana dedicada exclusivamente a esto. Supongo que su esposo se sentirá orgulloso de su dedicación"
Sakura sonrió en silencio, sin querer admitir que había pasado su tiempo en la traducción del sánscrito aprovechando que Shaoran se había puesto muy terco y había insistido en ir al Concilio desde el miércoles. Eso, además de la situación con su suegra la tenía muy incómoda y como quiera que fuera, la antigua card captor se había sentido demasiado frustrada de permanecer en Li Manor, tampoco podía ir a la oficina y pretender que no veía a su muy cabezota marido insistiendo en hacer lo que no debía.
Al menos, así avanzaba en algo. Sin Shaoran a su lado cada noche, era como si de repente no parara de soñar con aquel pasado, una ciudad en el cielo y aquel hombre que llamaba esposo..
- "Es... incómodo no entender la forma como piensa mi esposo con relación a su madre" -confesó al lord, con quien cada día se llevaba mejor- "ella me dá mucha lástima y no sé como Shaoran puede separar las cosas con ella. En un instante, cuando hablan del concilio son muy correctos y propios, pero cuando son cosas de familia... ¡son tan duros ambos!"
- "Las familias son siempre complejas" -sonrió su interlocutor- "yo mismo temo no tener mucha materia de comparación. Gritzkorovjnail es mi pupilo y Carmille y yo lo adoptamos porque deseábamos tener una familia completa, pero es un niño muy difícil.."
- "De alguna manera, todos los niños lo son" -replicó la muchacha de ojos verdes pensando en Hien y su extraño comportamiento.
- "Si, pero es más insegura la situación cuando el niño no es de uno" -dijo el lord- "quizá sea eso lo que sucede con su suegra. Ella ama a su hijo pero él nunca la ha sentido del todo como madre, sinó.. más bien como una especie de jefa o un modelo a seguir"
- "Si, es posible"
- "Me comentó usted que su suegra manejó los negocios de la familia de él hasta que su esposo tuvo edad de asumirlos. Eso puede haber enfriado mucho su relación."
- "Es lo mismo que me decía Wei. ¡pero me molesta tanto!. Dama Ieran no admite ayuda y Shaoran está muy necio, parece creer que no tengo derecho a intervenir en esto!" -se sonrojó de pronto al entender que estaba siendo indiscreta- "disculpe, por favor.."
- "Descuide. Entiendo bien. Nada peor que estar en medio de una situación tan tensa y no ser actor directo. Mire" -dijo mirándola fijamente con sus ojos pllateados- "me pasa algo similar. Tener a Gritzkorovjnail es el sueño de Carmille y la situación entre el niño y ella a veces me pone nervioso. Suelo sentirme impotente al no poder hacer algo más.."
- "¿Se llevan muy mal?"
- "Carmille adora a Gritzkorovjnail. Daría hasta la última gota de su sangre por él pero temo que el pequeño la odia, a veces, me siento culpable"
- "¿Porqué?"
- "Yo traje al niño a casa. Bueno, en realidad conocí a su familia de mucho tiempo atrás y cuando su madre murió al darle la vida, no dudé en ponerlo en brazos de Carmille. Para ella es muy duro no ser capaz de tener hijos"
- "¡Oh!" -se asombró Sakura, con profunda piedad por la esposa del Lord.
- "Temo que no hemos educado al niño de la mejor manera, pero es duro tratar de hallar la forma correcta. El que sea tan brillante, sólo aumenta el problema y Carmille... la pobre, a veces parece pesarosa ante mí. Avergonzada por no haber podido tener un bebé propio. Recuerdo lo bien que se siente ser padre"
- "¿Tuvo usted..? ¡oh, disculpe, no quise ser indiscreta!"
Los ojos plateados del aristócrata parecieron brillar como si muchos recuerdos surcaran su mente..
- "No se preocupe. Ocurrió hace tanto tiempo, que a veces siento como si hubiera sido otra persona y no yo quien tuvo una esposa y un hijo, hace tiempo. Ella murió .. de una manera muy dolorosa, que no me gusta recordar" -Sakura miró al hombre con sincera lástima- "y mi hijo... mi hijo era una persona excepcional" -recordó, y hubo una chispa de orgullo en la mirada masculina- "admito que entonces yo estaba demasiado ocupado con mis propios asuntos, y quizá no le presté la atención debida, pero siempre supe que él deseaba mi aprobación, me respetaba y admiraba"
- "Lo siento mucho"
- "No, yo lo sentí. Sentí mucho cuando él murió nunca haberme tomado el tiempo para conocerle. Era el hijo que todo padre anhela y tras años de haberlo perdido, me doy cuenta. ¡Oh lo siento!" –se interrumpió- "no debería comentarle estas cosas.."
- "Por favor, no diga eso, ha sido usted muy amable escuchando mis quejas todo este tiempo" -aceptó Sakura- "creo que a veces, necesitamos la opinión fría de alguien, para apreciar lo que tenemos. Usted me ha escuchado quejarme de la terquedad de mi esposo y de mis problemas con mi suegra y mi hijito. Lo menos que puedo hacer es escucharle"
Había simpatía y respeto brillando en la limpia mirada verde de la joven y el aristócrata se puso de pie.
- "Gracias por su paciencia, Sakura. Y si le sirve de algo el consejo de un hombre que conoce mucho de la vida, le diré que estoy seguro que su esposo es un muchacho fuerte, vehemente, encantador y honesto. Como sería mi hijo si viviera" -dijo con un brillo en los ojos- "pero no permita que su terquedad ponga en riesgo su salud. Estoy seguro que su Shaoran es un joven valioso, sin embargo no creo que enfadándose con él consiga lo que desea. Es más, si usted le acompaña a su empresa en el futuro, estoy seguro que él será mucho más cuidadoso con su lesión y mejorará en breve tiempo"
- “Me gustaría, ¡pero es tan obstinado!. Una vez que se le mete algo en la cabeza, no hay forma de lograr que cambie de idea"
- "Quizás sea un rasgo de familia" -dijo el lord, suavemente.
- "Supongo, es tan terco como Dama Ieran" -comentó desalentada- "lo es"
- “Piénselo Sakura. El es obstinado, y si usted le dijo que no iría a la empresa mientras él estuviera allí, es obvio que él no cedería. Terquedad masculina, orgullo de macho, llámelo como desee. Pero si usted olvida su irritación seguramente él hará todo por complacerla”
Sakura suspiró.
El aristócrata pidió permiso para dejarla sola por un instante para pedir que retiraran el servicio de té, y cuando la joven se quedó sola no pudo dejar de pensar en la charla que tuviera con su suegra poco antes de venir para trabajar con el lord. La madre de su esposo no había tomado nada bien su deseo de calmar la situación entre ella y su hijo y cuando Sakura se apersonó al ala de Viudas del complejo de edificaciones que formaban Li Manor casi le había echado la culpa de todo.
- "Yo sólo deseo que las cosas se solucionen, Dama Ieran. Me preocupa mucho que Shaoran..."
- "Haces bien en preocuparte" -le interrumpió la dama con gesto seco- "hasta donde yo sé, has dejado que él vaya solo al Concilio estando cómo esta"
- "Señora, no vine aquí a discutir con usted.. él es tan obstinado que no escucha razones y usted no ha ayudado precisamente a mantenerle tranquilo..."
- "¿Pretendes culparme a mí de tu incompetencia?"
Los ojos verdes se abrieron con sorpresa.
- "Sé bien lo ocurrido Sakura. No hoy, ni hace una semana, o dos... hace mucho tiempo. Desde que te mudaste aquí, escapando de mi supervisión has venido cometiendo errores pero el accidente de mi hijo se debió obviamente a un descuido terrible de tu parte. ¿O acaso no debías vigilar que mi nieto no ocasionara que su padre casi se mate?"
- "¡SEÑORA!"
- "¿Miento acaso?"
- "Hien no tuvo la culpa de lo que pasó y no voy a permitirle que hable usted así ¡y mucho menos que le diga algo a mi niño!"
- "Los errores y graves fallas que presenta tu hijo son obviamente responsabilidad tuya, como madre. Shaoran está demasiado ocupado en el Concilio y es comprensible ver que tú pareces dedicarle más tiempo al tuyo sin notar que tu única misión seria darle una educación severa a tu hijo, y a la vez darle más niños a mi hijo!"
Sakura se sofocó, atónita.. ¿cómo había acabado así?, ¡luego de hablar con Wei ella sólo deseaba..!
- "Es lamentable que no veas la gravedad de tus equivocaciones, Sakura" -la mirada de Ieran era francamente acusadora al referirse al informe entregado por Akasha- "y espero que no niegues tu responsabilidad. Una persona de toda mi confianza vió a Shaoran muy mal la noche del accidente y es obvio que eso es responsabilidad tuya. ¡Permitir que alguien viera a mi hijo débil e indefenso! ¡eso humilla el honor de la dinastía Li!"
- "¿Señora, de que habla?, ¡su hijo es un ser humano! ¡estaba muy mal! ¡y nadie le vio esa noche salvo mi hermano y los médicos, y...!"
Los ojos negros de Akasha pasaron por su mente y Sakura se detuvo en seco.
- "Salvo... salvo Akasha Bhakthar.." –susurró bajísimo.
- "Exacto"
La antigua card captor quedó atónita.
- "¡¡¡¡¿Esa es la "persona de toda su confianza"?!!!" -dijo, ofendida y humillada al recordar la forma en que había sorprendido a la mujer, besando el cabello de su esposo con pasión, en su propia habitación esa noche- "¡Esa mujer es..!"
- "Una thugh. Una asesina. Lo sé, pero fue tu descuido lo que permitió que entrara en tu casa, y viera a tu esposo..."
- "¡Pero...!"
- "Que ella sea de mi confianza, es lo de menos. Tú no debiste descuidar así tus deberes, Sakura. ¡Que hubiera pasado si Akasha hubiera querido matar a Shaoran..?" -la dama miraba fríamente a su nuera- "es triste y decepcionante para mi ver que no eres lo que esperaba, Sakura"
- "¿No le dijo esa mujer lo que estaba haciendo cuando la descubrí?"- replicó la aludida, atónita.
- "Me dijo que estaba velando por la salud de mi hijo. Y le creo. Ella le debe mucho. Pero eso no quita tu error..."
- "¡Señora, me esta usted ofendiendo!, ¡esa mujer estaba tratando de insinuarse a Shaoran y...!"
- "No pretenderás que crea esa excusa ridícula, ¿verdad?"
Sakura apretó los puños de rabia al recordar la fría ironía en la voz de su suegra, a la vez que controlaba su enfado a duras penas.. había empezado esa charla deseando arreglar las cosas entre Shaoran y su madre, y ahora le daba la razón a su marido al apartar a Hien de su abuela. ¡Era tan dura y tan obsesiva con los condenados deberes! ¡le había hablado como si hubiera sido culpa suya lo que le pasó a Shaoran!, ¡y le creía a Akasha!, ¡Le creía a aquella mujer! ¿cómo era posible que nadie, nadie pudiera ser capaz de creerle a ella cuando decía que Akasha estaba tratando de seducir a su esposo?, ¿acaso todos estaban ciegos?. ¡Se sentía horrible al ver a su hijito tan tenso, a Shaoran mudándose a otra habitación por aquella lesión y cuando sólo trataba de que las cosas se tranquilizaban, su suegra casi le había dicho que Akasha era mejor mujer para Shaoran que ella..!
- "Creo que la llevaré a su casa, Sakura" -dijo Lord Archibald, al notar su palidez- "parece usted nerviosa.."
- "No, no se preocupe.."
El occidental miró a la joven, pero insistió en acompañarla a su vehículo... ¿que estaría pensando que la tenía tan mal?, sólo una vez en su vida había sentido un alma tan limpia como la de aquella muchacha, ¡y cómo le recordaba ella a esa persona!.
Como quiera que sea, no mucho después la joven de ojos verdes notó sorprendida que Shaoran estaba casi mudo durante la cena.. no así Hin Lu, que le pidió –en el primer momento en que Shaoran se retiró a sus habitaciones- que volviera a la oficina la próxima semana, ya que todos deseaban sobrevivir..
- “¿Qué clase de broma es esa Hin Lu?” –dudó, sin creer las espantadas declaraciones del secretario -“Shaoran no está poseso ni es la encarnación de ningún demonio..”
- “Pues si no lo haces por mí, hazlo por toda la gente del Edificio. ¡Más de uno tiene problemas de manejo del miedo!” –la antigua card captor sonrió al ver al siempre serio esposo de Mei Ling agitar las manos con desesperación que era tragicómica- “¡¡mira, yo sé que tienes motivos para no ir y no verle siendo tan cabeza dura!!! pero te aseguro que él se la pasa peor sólo que es muy necio. ¡Discúlpalo!, ¡¡¡¡anda, vuelve a la oficina el lunes, por favor, estoy seguro que va a estar feliz de que no sigas disgustada con él por ir allá estos días!!!!”
- “Hin Lu..”
- “¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Por favor, por favor!!!!!!!!!!!” –insistió el secretario.
- “Hin Lu, no te preocupes, voy al dormitorio de él a decirle que ya no estoy enfadada, y que entiendo su manía de trabajar. Hoy estuve pensando que esta semana no le he tratado con la paciencia necesaria”
- “¡VIVAAAA!”
La mirada del secretario casi se inundó de lágrimas de dicha mientras a Sakura le surgía una gotita... ¿qué tanta tensión se habría acumulado en el Concilio para que el siempre correcto esposo de Mei Ling estuviera casi dando de brincos de emoción?
- “¡Viviré para ver a Mei Ling pronto!” –reía el secretario- “si, claro que si”
- “¡Pues claro que vas a verme, ¿cómo se te ocurre que no iba a buscarte si no te veo todos estos dias?” –dijo una alegre voz de pronto.
- “¡¿¿Mei Ling??!!” –casi gritaron Sakura y Hin Lu a la vez.
- “¡¿Por qué todos ponen cara de susto??!” –rió fuertemente la aludida- “¡no soy un fantasma ni nada por el estilo!” –protestó divertida- “¡¿esa es la forma de recibir tú a tu esposa y tú Sakura a una vieja amiga?!”
- “¡¿Pero cómo es que....!?”
- “¡Deja de balbucear tanto y abraza a tu esposa Hin Lu!”
El avergonzado secretario pareció apenado y la antigua card captor rió, como no lo había hecho en días. ¡Estaba tan feliz que Mei Ling estuviera en casa que!, últimamente May May parecía algo trastornada y necesitaba desesperadamente la inyección de alegría desbordante que irradiaba su vieja amiga; de hecho su joven sobrina parecía estar ahogada de risa mientras un muy pálido Hien procuraba poner la mayor distancia posible entre su personita y las tres hijitas niñas de su tía..
Quizá con la llegada de Mei Ling, nuevos vientos soplaran por Li Manor..
¡Era tan bueno tener a una vieja amiga en su propia casa!.
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La noche avanzaba lenta e inexorablemente en aquella excavación arqueológica ubicada en la zona más inhóspita y secreta de la India y el reconocido arqueólogo aceptó con grata sorpresa el abultado paquete de correspondencia que uno de los ayudantes –recién llegado de Delhi- le había traído, desde su casilla de correo de la ciudad. Las cartas habían sido abundantes y llevaban varios meses de retraso pero para el padre de Sakura y Touya había sido una intensa alegría saber de los suyos. La zona de su excavación era un rincón inexplorado y secreto en las cumbres más altas y ocultas de la India, motivo por el cual su conexión a internet era prácticamente nula pese al sistema satelital y las escasas veces que lograba tener acceso, casi nunca llegaba a revisar a gusto su buzón de mensajes ya que estaba muy ocupado enviando largos mails a sus hijos reiterándoles que su salud continuaba inmejorable.
- “¿Que es esto?”- pensó sorprendido, mirando aquel sobre a su nombre.
Eso mismo se preguntó en ese instante Rei Tsukishiro y se levantó casi de un brinco de su cama, sintiéndose desconcertado. Era ya de madrugada y no solía perder el sueño a menos que fuera una noche de luna llena, cosa que no era el caso, pero lo que le dejaba incómodo e inquieto era la incómoda sensación que tenia de repente..
Como si algo horrible estuviera cerca...
- “¡Miriel!” –saltó de repente, descendiendo hacia la planta baja de su casa velozmente.
No sabía porque pero no le gustaba nada esa sensación, era como un recuerdo vago de una presencia que había sentido antes, una presencia pura pero a la vez corrompida y con sus sentidos de guardián más alerta que nunca no quiso correr riesgos así que tomó el teléfono y sin considerar la hora, marcó con decisión el número del teléfono móvil de Tao, al mismo que ocasionó una fuerte caída de su cama..
- “¿Que estabas soñando, viejo? ¿alucinabas?” –bostezó el chico Hiu, dando pasos tambaleantes hasta la habitación de su sobrina, hallándola dormida- “¡ajumm!, la enana duerme como leño, que no ha dormido bien en estos días ¿y ahora eres tú quien no duerme? ¿que demonios pasa? ¡ajummmm!, yo acababa de dormirme luego de ver una porno muy buena y...!” –notó la figurita de Kerberos mirando la ventana- “oh, hola Kerberos ¿acaso nadie duerme?, bueno viejo, déjame que te cuente y...!”
- “¿Qué? ¿Me lo juras?”
- “¿Lo de la porno?”
- “Que estás viendo a Miriel.. que está bien, y pásame a Kerberos..”
- “Diablos viejo, eres hablador a la madrugada. Si cuento eso en el colegio van a llamarte, creeme” –ahogó un bostezo mientras el muñeco de felpa se acercaba-“si toma Kerberos.. habla con él porque yo voy a mi cama. Me estoy quedando dormido aqui y a este que “se dice mi amigo” no le importa..”
- “Tao ¿no sientes algo?” – insistió Rei mientras el muñeco de felpa tocaba el celular.
- “Si, sueño” –fué lo último que dijo Hiu antes de marcharse.
- “¡¡¡¡Dime tú, ¿también lo sentiste?!!!” –la voz aguda de Kero hubiera herido los oídos de Rei, pero eso no le importó al adolescente- “es algo.. oscuro. Y una sensación rara. No he sentido nunca nada así”
- “Si, pero para mí es un recuerdo vago. Como si Yue hubiera visto y sentido alguna vez a este ser. Sin embargo.. no sé..” –dudó- “es como si le hubiera sentido antes, pero a la vez ahora fuera alguien diferente..”
- “¡¡¡¿Puedes decidirte de una vez?!!!” –protestó Kero.
- “Es confuso”
- “¡¡Grrrrrr!!, ¡no estás colaborando!” –siguió protestando el guardián de ojos dorados- “aunque sí que Tomoeda está extraña. Desde que desperté es que siento mucha magia cerca... pensándolo bien, debe ser porque el Concilio está en Tokyo, es mucha magia y muy cerca..”
- “¿Eso crees?”
- “No sé, pero no se me ocurre otra cosa. Aunque no le quitaré el ojo a Miriel en toda la noche, ¡yo te aviso!”
El normalmente inalterable adolescente quedó pensativo mientras el muñeco cortaba la comunicación, y Rei dejó también el teléfono después de tenerlo en sus manos unos instantes. Algo de lo que había en él de Guardián le decia que iba a pasar algo, o estaba pasando..
- “¿Rei?, ¿estás bien muchacho?”
La asombrada mirada de Yukito le sacó de esos pensamientos y negó mecánicamente, sin haber entendido del todo la pregunta, pero antes de que acabara de hacer aquel gesto su “padre” estaba a su lado, muy nervioso..
- “¿Te sientes enfermo? ¡voy por tu madre, voy..!”
- “No. No es eso.. yo... sólo estaba” –en realidad estaba agotado, había hablado mucho esa noche- “estaba.. pensaba. Sólo pensaba. Cuando era Yue yo... sentí...”
Los ojos de Yukito miraron al jovencito de pies a cabeza por un instante y de pronto una amable sonrisa brilló en su rostro.
- “¡Oh mi querido muchacho, no digas más!” –sonrió con paciencia- “vamos, tomemos una buena taza de chocolate y comeré un pastel mientras tú yo tenemos una charla de padre e hijo...”
Sin esperar palabra y preparando la comida ante su sorprendido primogénito –que así consideraba Yukito a Rei- el docente empezó a comer y a hablar...
Y Rei a sentir dolor de cabeza, tal y como sentía la pequeña Nadeshiko en su casa.
¿Porqué todo el mundo estaba tan raro?. Miriel triste por el superior Tsukishiro, Mamoru enojado con su papá, su querida mamá tan inquieta y ella extrañando mucho a Megumi y Byakko. Pero ahora no podía dormir, además que escuchaba el sonido insistente como si alguien lloriqueara un poco..
- “Al menos no lloré” –se dijo la niña sentándose en su camita, muy linda en su batita azul cielo de encaje, cintas y lazos- “pero era una mamá muy bonita, aunque extraña..”
- “¡No eres mi madre!” –la voz fiera y con el peculiar acento ruso de Romanova rasgó el aire cuando la niña se cruzó con la limousine plateada y el niño saltó de pronto del vehículo- “¿qué tanto me miras?”
- “¡¡Lo siento, lo siento!!, ¡adiós!”
La niña sólo aspiró con fuerza para empezar a correr en dirección opuesta. ¿Por qué le pasaban esas cosas? ella que nunca tomaba ese camino, sólo lo había hecho hoy porque había acompañado a Miriel a la casa del superior Tsukishiro.. ¿porqué tenía que encontrarse con ese niño siempre que estaba sola?.
¡Le daba pánico la forma en que hablaba, como si le quisiera golpear con las palabras!
- “Gritzkorovjnail, por favor, sube inmediatamente” –la voz de mujer que provenía desde el vehículo era exquisitamente educada- “¿a quien le hablas así?”
Los ojos melados de la niña se abrieron con sorpresa al ver frente a sí a la mujer más pálida que había visto en su vida porque lady Ruthwen era mucho más albina que nadie que la pequeña hubiera conocido. Y no es que eso le restaba un ápice a su belleza. Sus ojos negros casi fulguraban bajo la masa de cabello plateado..
Ojos negros que contemplaron a la niña con interés.
- “Buenas tardes, pequeña. ¿Eres amiga de Gritzkorovjnail?” –dijo suavemente, mientras el chofer descendía a ayudar al niño a subir al vehículo- “por favor disculpa su mal temperamento y sigue siendo su amiga”
- “No soy amigo de torpes e incompetentes niños. ¡No necesito ningún estúpido amigo y menos a alguien como ella!, ¡es una niña idiota!” –gritó Romanova, irritado- “y deja de comportarte como si fueras mi madre, ¡no lo eres!, ¡no quiero que vengas a buscarme!, ¡quiero que me dejes en paz!”
- “Querido, sabes bien lo que siento por ti” –replicó la mujer con acento dulzón, antes de dirigirse a la niña- “lo siento pequeña.. buenas tardes”
La portezuela del auto iba a cerrarse pero el ruso puso su elegante calzado a modo de obstáculo, mirando fijamente la sonrisa de la dama antes de suspirar profundamente.
- “Sube idiota” –dijo de pronto, para sorpresa de la niña, la mujer y hasta del casi atónito chofer- “¡que subas te digo! ¿no ves que es más fácil dejarte en tu casa?”
Nadeshiko estaba muda de asombro.
- “¡Oh... por supuesto!. Entonces sí tienes una amiguita”
- “............”
- “¡QUE SUBAS!” –rugió el niño.
Nadeshiko saltó al vehículo sintiéndose de pronto como si hubiera sido reclutada y mientras la dama le señaló un lugar amablemente, la pequeña contemplaba el curioso y contrastante cuadro que hacían la mujer y el niño. La dama, serena, con una sonrisa dulce en su rostro de ángel y su tremenda palidez, y a su lado el pequeño ruso con sus desafiantes ojos de rubí, su expresión irascible en la hermosa y blanca carita enmarcada con un cabello tan negro como el ébano..
- “Querido, no me habías hablado de tu amiguita..”
- “¡Que no es mi amiga!”
Romanova se levantó de un brinco de su lugar al lado de la dama y se sentó al lado de la espantada Nadeshiko, que, presa del terror que le tenía -¿y si trataba de golpearla?- apenas si contestó con monosílabos a las preguntas de la mujer –el niño a su lado tenía el ceño fruncido y estaba mudo- pero el viaje habia sido corto y la hija de Tomoyo se sintió infinitamente aliviada cuando el vehículo se detuvo a la puerta de su casa y se pido despedir.
- “¡Hasta luego, pequeña!. Ha sido un gusto conocerte. Querido, despídete de.. ¡¿querido?!” –le niño ignoró a ambas y rápido se metió a la parte delantera, con el chofer- “¿Oh Gritzkorovjnail, porque eres tan poco amable?” –casi sollozó.
- “¡No eres mi madre!” –gritó la voz infantil a modo de respuesta- “¡Tolero hasta a esta idiota por no estar solo contigo, me enfermas!”
Nadeshiko miró partir el vehículo con asombro mientras la mujer dentro de él parecía querer echarse a llorar.
En su camita, la pequeña no supo que pensar al recordar eso. Lo punico que sintió en ese momento había sido lástima por la mujer y una inmensa alegría de estar al fin en su casa.
- “¡Oh, afortunadamente mañana estaremos al fin de regreso en casa!”
Otra persona que deseaba ardientemente estar de regreso en su hogar era Kaho Monouhi, en la lejana Kyoto. Había sido una semana agotadora de trabajo incesante y de reunión de los practicantes de magia espiritual, pero la viuda sentía que había valido la pena. Su hijo había sido presentado a las principales cabezas de las familias de médiums, asimismo había enriquecido sus conocimientos viendo a su madre llevar a cabo varios exorcismos. La sacerdotisa del Templo Tsukimine sabía que había sido una semana llena de sorpresas para su hijo, pero estaba satisfecha de lo que Kia había aprendido, aunque las noticias que iba a llevar al Concilio eran francamente alarmantes.
El Clan Sumeragi se debatía aun en dudas sobre su sucesión y eso estaba acarreando muchas habladurías y temores entre los médiums de oriente..
Hacía frío. De hecho, su hijo estaba temblando.
- "Mejor nos damos prisa en volver al hotel" -dijo serena- "no quiero que te enfermes.."
- "Si"
Madre e hijo hicieron su camino en silencio y Kaho notó que esa semana había cambiado mucho a su hijo. Quizá Kia había creído que aquel viaje era un castigo -Touya le había avisado oportunamente que su hijo había estado jugando con magia con Mamoru- pero para la mujer, no había sido esa la razón de llevarse al niño de Tomoeda.
Le había sorprendido gratamente que Kinomoto le comentara que "había sentido un gran poder" en Kia, pero su pequeño no había querido hablar del hecho y Kaho creyó que era el momento para que su educación mística dejara de ser netamente teórica. No es que Kia no viera o sintiera la magia del templo, pero su madre había creído que era ya tiempo que su hijo viera directamente la parte complicada y severa de su labor.
Quizá así se animara a volver a manifestar el poder del que Touya hablaba.
- "Mamá" -dijo el niño, de pronto- "¿son así de fuertes los Sumeragi?"
- "Si querido. La dinastía de médiums más poderosa de Japón, lo cual no es poco" -dijo tranquila, mientras preparaba una taza de té y el niño se acomodaba en su habitación de hotel- "supongo que la situación delicada que enfrentan pasará cuando el Concilio confirme al próximo sucesor del ese clan.."
- "Decían que había tres candidatos.. la anciana señora, era la bisabuela de los tres.."
- "Si. Es duro para lady Sumeragi decidir entre sus sobrino-nietos, pero pronto tendrán un nuevo patriarca o matriarca. ¿Acaso no viste el retrato sobre el despacho de la dama?. Ese fué el último patriarca de la familia, yo lo conocí"
Kia dudó.
- "¿Lo viste mamá?"
- "Si hijo. Le debemos mucho" -aceptó la mujer, sentándose al lado del niño- "fué Subaru Sumeragi quien acabó con el Sakurazukamori, hijito.."
- "Sakurazukamori.." -murmuró el niño.
Kaho sonrió melancólicamente y acarició el rostro del pequeño con nostalgia. Le había sido duro aceptar que no fué cuidadosa y que su hijo conocía la desafortunada historia de la muerte de su amado esposo. Con todo, en esos días había notado un cierto aire reflexivo en Kia y eso la hacía sentir cada vez más orgullosa. Quizá el espectro de su esposo tenía razón y el pequeño era sensato, porque durante ese viaje se había dedicado con paciencia y sin histeria o llanto a preguntar y a tener el oído bien dispuesto para todo lo que fuera mencionado sobre el extinguido clan de asesinos del túmulo del cerezo..
- "Mamá.."
- "Mañana volveremos a Tomoeda, temprano. Quizá entonces te animes a contarme sobre aquel poder que despertó en ti, la semana pasada.."
El niño parecía dudoso..
- "¿El sakurazukamori, seguro que murió mamá?"
- "¡Hijo!" –le miró asustada.
- "Mamá" –los ojos de Kia aún dudaban y Kaho sintió miedo al verle preguntar así por el asesino- “mamá, ese hombre ..”
- "Ese hombre murió hijo. De lo contrario el espíritu de tu querido padre no hubiera sido liberado del túmulo. Mira, por eso es que tengo tan buenas relaciones con esa familia, jamás podré olvidar que Subaru Sumeragi mató al sakurazukamori, aunque muriera después el "dia prometido".. ¿acaso no lo escuchaste en la reunión?"
Kia parecía no muy convencido. Durante toda la semana había pensado mucho en lo que iba a decirle a su madre, pero aún estaba dudoso..
- "Pero... ¿y la sacerdotisa de Ise?" –preguntó tras unos minutos- “ella vivió, ¿no?”
Kaho asintió.
- "Si, hoy se confirmó que Arashi Kishuu sobrevivió y acaba de ser elegida como nueva jefa de la policía secreta del Concilio" -sonrió, orgullosa de ver el interés de su hijo- "parece que has aprendido mucho estos días.."
La sacerdotisa del Templo Tsukimine estaba realmente muy contenta. Había sido duro para ella salir adelante con su único hijo, pero al parecer ese viaje le había hecho aprender muchísimo y...
- "Mamá...” –la voz de su hijo la sacó de sus pensamientos- “¿como era el sakurazukamori?"
- "¡Oh Kia!, ya basta querido.. es tarde. Debes dormir"
- "Es que.... el hombre... el hombre ese mamá.. Yo" -dudó- "no estoy seguro, pero lo he visto.."
Kaho abrazó a su hijo suavemente, otra vez.
- "El murió querido. Te lo juro. Seishirou Sakurazuka pagó ya la muerte de tu querido padre, nunca volverá para atormentarte. Lo prometo, lo prometo.."
- "¡No mamá!, es..."
- "¡Shhtttt!, Kia, por favor, descansa.."
- "¡Mamá, es que no sé. No ese hombre!, ¡yo creo que he visto al otro!"
La viuda parpadeó.
- "¿A que hombre?"
- "Ese día... el día... que estuve con Mamoru, en el parque pinguino. Yo casi no lo ví, pero creo que era el tipo del cuadro. ¡Estaba alli!, creo que era él... no sé.."
- "¡¿De que hablas?!"
- "Mamá... yo, no sé. Hoy cuando ví ese cuadro detrás de la anciana Lady Sumeragi.." -Kia dudaba, estaba nervioso- "yo... creo que lo he visto. Ese día creí que era alguien que pasaba por el parque pero.. pero...”
- “Pero ¿qué?, ¿a quien viste?”
- “Todos ustedes, todos los médiums y los que practicamos magia espiritual, todos dicen que debemos cuidar a los que no tiene magia, o los que saben. Y yo no lo hice mamá” –aceptó muy serio- “no fuí yo. Fué Mamoru quien lo hizo. Y cuando ese hombre vino... él y su guardiana gata, él.."
- "¡Kioji Monouhi, ¿de que estas hablando?"
- “Lo que el doctor sintió, no lo hice yo, mamá” –aceptó el pequeño sintiendo que se desahogaba al admitir- “tampoco sé lo que fue, pero “eso”, lo tiene Mamoru. Desde el día que fuimos al parque Ueno en Tokyo, es Mamoru, no soy yo. Y no lo sé” –dudó, ante el creciente temor de su madre- “ese hombre, Sumeragi, quizá sea el hombre que confundió Mamoru con su papá ese día en el parque... el hombre por el que corrió hacia el túmulo aquel” –reflexionó- “Porque entonces no sería raro que ese hombre estuviera en el parque pingüino la semana pasada”
- “Subaru Sumeragi... vivo” –murmuró Kaho sintiendo un frío terror- “¿Mamoru vió a ese hombre en el túmulo del parque Ueno aquella vez que fueron a Tokyo?”
- “No me contó” –replicó su hijo con inocencia- “pero la semana pasada en el Parque Pingüino, Mamoru me sacó corriendo cuando un hombre pasó y no le ví casi la cara.. pero creo que era él” -el niño reflexionó- “tenía un gran saco negro.. y una especie de sombra oscura, a su alrededor, no sé..”
Kaho ahogó un grito y Kia apenas logró sujetar a su madre, pero antes de caer desvanecida de miedo la sacerdotisa se dijo que debía llamar a Touya Kinomoto lo antes posible.
El médico lo ignoraba, pero su niño estaba corriendo un grave peligro..
- “Es el peligro de lo que vine a advertirles, no es quien soy yo lo que importa ahora” –decía la voz decidida de Fuuma Monou mientras Sakura y Shaoran, despertados de un sueño harto incómodo le miraban, perplejos- “es el Gran Sabio quien me pidió les avise el peligro que están corriendo. Tengo excelentes razones para suponer que el niño prohibido está muy cerca a ustedes, y es sólo cuestión de tiempo a que su poder se desencadene del todo. Ciertamente, también las otras estrellas irán despertando, pero casi es seguro que aquel que dió inicio a la rueda del tiempo ha regresado..”
- “¡¡¿La rueda del tiempo?!!” –Sakura se sobrepuso a su temor al ver a Monou en su casa a esas horas, cuando el hombre mencionó algo que ella había escuchado en sus sueños de su pasado lejano- “¿que?, ¿que es lo que dice?”
- “El prohibido esta muy cerca. El Gran Sabio cree que lo mas sensato es ubicar a las otras estrellas y retrasar su despertar, ¡basta que una despierte su poder para que las demás empiecen a hacer lo mismo y entonces todo estará perdido!”
- “Una de las estrellas está despertando.. con dolor, lenta y penosamente desde hace un año. Esa persona parece hacer esfuerzos por rechazar su propia naturaleza y eso indica que tiene algo de control sobre sí pero basta con que uno de las otras estrellas despierten su poder, su verdadero poder, entonces todos empezarán a hacerlo sin forma de evitarlo ... y el prohibido despertará al fin”
- “¡¡¡Un momento, habla como si supiera la identidad del prohibido!!!” –replicó Shaoran, intensamente pálido- “¿cómo es que..?”
- “Creemos que es un niño de apellido Romanova”- El alto hombre se tomó apenas un segundo para responder pero lo dijo- “Un niño que vive en esta ciudad con occidentales y por consiguiente no tienen la menor idea del peligro que están corriendo”
- “¡¡¿Occidentales?!!”
- “Un lord británico y su esposa..”
Sakura de pronto sintió viva compasión por el amable lord Ruthwen pero en esos mismos momentos en la casa de los Kinomoto una manita infantil golpeaba la puerta de la habitación matrimonial de la casa antes de decidirse a entrar...
- “Mami, mami” –Tomoyo quedó inmóvil por la sorpresa, al ver la carita dulce de su hijita junto a su cama, y se cubrió mejor con la sábana, en acto reflejo- “¡mami!”
- “Nadeshiko, ¿qué pasa cariño?”
- “No encuentro a mi hermano mami” –dijo la niña de pronto y Tomoyo sintió que la sangre se le helaba en las venas- “fui a buscarle porque alguien lloraba pero no esta ¡no está en su habitación!” –Tomoyo envió a la niña de regreso a su cuarto pero antes de salir, los ojos mieles sólo expresaron inocencia al terminar - “y Kiku dice algo sobre Mamoru y un hombre junto a un árbol de cerezos..”
- “¡¡¡¡Oh no, no no puede ser!!!, ¡no, no! ¡NOOO!” –gritó la aterrada diseñadora estallando en lágrimas mientras trataba de ponerse de pie, sentía que se estaba muriendo, se ahogaba por las ideas que pasaban por su cabeza. Su hijo, su hijo frente al sakurazukamori- “¡no, no, mi hijo, no!, ¡mi hijo nooo!!!”
continuará......
Notas de la autora: Esta es Mikki, de regreso luego de muchas cosas difíciles y tristes que me han pasado entre el capitulo anterior y este. Muchas gracias a todos por el apoyo y las frases que me hicieron llegar. Personalmente, nunca esperé recibir tantas frases de condolencia y pesar de su parte y les estoy muy agradecida. Gracias de corazón, en serio. A veces me gustaría poder abrazarles a través de la pc, ¡¡gracias!!.
Bueno, volvamos al capítulo.. ¿muchas cosas pasaron por la mente de Rei esa semana, no lo creen? –ji, ji y no sólo a él, ha sido una semana fea XD!- pero finalmente el guardián adolescente pone sus pensamientos en claro y decide hacerse el ciego sobre aquel “gestito de cariño” que tiene tan sonrojada a la pequeña Miriel. ¡Bueno, pónganse en sus zapatos por una vez! que a nadie de quince años le va a hacer muy bien admitir que una niña de siete le ha dado su primer beso XD!!!. Y como ven, las cosas en Li Manor han ido de feas.. a MUY feas. Ieran vá a llevarse el premio a “la suegra más antipática del año” –que sólo Touya opina que Sonomi es peor, asi que es minoría- porque la mamá de Shaoran como que sigue haciendo las cosas mal y ya no sólo con su hijo y nieto, sinó que ya está acabando con la paciencia de Sakura -¡a poco y le hace publicidad gratis a Akasha con su hijo! Ieran no sabe lo que hace- pero si hablamos de thugh, ya se supo más de su vida y el porqué Shaoran le tiene tanta deferencia, aunque ya vemos que ella no duda en usar hasta a su hija de excusa para verle.. ¡y tiene una suerte la muy astuta!... al pobre Shaoran le va a estallar una vena en la cabeza..
O va a matar del susto a alguien en el concilio... ji, ji, ji. ¿Ya ven que cuando realmente el chico llega a su límite da miedo?, ¡los pobres gerentes van a darle a Hin Lu la medalla al valor!.. porque el hijo de Zhiao no va a ser prepotente nunca más al meterse a una oficina so pena de ver de nuevo a Shaoran en forma de “encarnación de Lucifer” de nuevo.. ¡Y no viviría para contarlo, creanme!
Otro que está que ni el sol le calienta es a Eriol, que ya vimos los duelos de astucia que tiene con su papá aunque el diplomático va a tener que hacer “retirada estratégica” de la embajada, porque su hijo ya le puso claro que no le gusta verle allí. ¿A dónde pues irá Yoko y quien el tipo de las llamadas?.. buena pregunta, aunque la chica ha hecho su labor de investigación concienzudamente y ya tenemos algo claro sobre Roxelana ¿no creen?, aunque otro que ha estado haciendo cosas muy a conciencia es Hien, pero como que hay algo de verdad en lo que Morgan le dijo.. ¡a ver si el nene se lo toma con más calma! (con esa abuelita quien le culpa, tiene para traumarse de por vida) a todo eso ¿qué era lo que había dicho el pequeño escocés?.. hmmm... como que tener magia no es tan bueno como se lo pintaron a Hien, ¿qué cosas más oculta Morgan?. Si. A veces es bueno charlar, si, charlar, aunque asustes, como Kia a la pobre Kaho o como lo hace Sakura con el amable lord, cuya impresionante esposa sigue siendo tan maltratada por el rusito como siempre. Por cierto, ¿qué cosa recibió Fujitaka en medio de su labor de excavación arqueológica? Y ¡ya que lo extrañaban!.. ¡el Sakurazukamori ha vuelto! ¡y Fuuma!, ¡con una auténtica noticia BOMBA!...
¿Por qué las sorpresas desagradables llegan en noches tétricas y todas a la vez?
Repitan conmigo.. ¡el suspenso no es tan malo!, ¡y no voy a enviar un mail bomba a Mikki porque después no puede hacer el capitulo 12!.. ji, ji, ji.
La canción utilizada en este cap es “Sweet Angel”, del antiguo anime "Fatal Fury". Espero que les guste el mp3! y como siempre, cualquier duda, comentario o tomatazo, al mail [email protected] o mejor, en el foro de emita (Elshi´s place) o visiten el foro de Crónicas Cards Captors. Un agradecimiento muy pero MUY especial a Crystal y a CarlaFox quienes me ayudaron y tradujeron el lyric, que me estaba dando mucha lata!. Disculpen cualquier error de tipeo, que mi beta tuvo dificiltades tecnicas para enviarme las correcciones y el tiempo apremiaba.
Vocabulario:
* espada recta, el clásico jien* chino – Así se llama a la espada recta china clásica
** el hijo de los Li no tenía a su primo Mamoru como
Guardia de Corps**.-
Asi se llamaba antiguamente a las tropas que portegian a un monarca, o decir,
soldados guardaespaldas profesionales. JI, ji, Mamoru esta de guardaespaldas ^^¨
*** hermosas como huríes***- Vírgenes del paraíso o cielo musulmán
**** Eriol seguía teniendo aquella expresión ladina de
gato chesire**** .-el
gato burlón que sale en “Alicia en el país de las maravillas”, en la version de
tv, cuando Sakura estuvo atrapada en el libro, vió a Eriol como ese gato,
¿recuerdan?.
***** otro audiolibro***** - es la grabación de los contenidos de un libro leídos en voz alta.
****** De entre las sombras apareció la mismísima
encarnación de Lucifer, Leviatán, Azhi Dahaka******... todo en uno.- (En Avéstico Gran Serpiente): es una figura demoníaca
en los textos y la mitología de Persia Zoroástrica, se describe como un
monstruo parecido a un dragón de tres cabezas. Se dice que tiene mil sentidos,
para sangrar serpientes, escorpiones, y otras criaturas venenosas. Se dice
también que puede controlar las tempestades y traer la enfermedad. ¿Ya ven por
que compararon a Shaoran con el tipo? XD.
Omake : “La charla”. ¡Un regalo muuy atrasado para mi amiga CarlaFox!... espero que les guste a ustedes y ella!. Se publica el 7 de Junio..
Avances para el
próximo capítulo!
El dolor y la muerte
son lo que siguen a Subaru como Sakurazukamori porque Tomoyo y Touya van a
revivir el horror de ocho años atrás, pero más de una
revelación tardía y miedo trae la presencia de Fuuma en Li Manor
así como una pregunta difícil para Shaoran y las dudas parecen
asaltar más a la casa de los Li. Sakura encuentra una aliada en Mei
Ling y Eriol descubre que escuchar tras las puertas no siempre es lo mejor
ni lo más elegante, pero mientras la antigua card captor descubre algo
sobre su pasado que la deja atónita, Ieran sorprende con sus planes
para Hien, y las druidesas empiezan a moverse.
Y hay llanto en el
hogar de los Kinomoto.
Capítulo XII "La batalla del pasado"