El
abrazo del erizo
(Mikel Erentxun, J.M. Corman)
La noche tiene sus bolsillos llenos de estrellas
y
los míos están vacíos, son como dos cuevas.
Malvavisco
en la terraza tibia, de tus labios,
almohada
fiel que baña la sal de mis ojos verdes.
Mírame,
mírame, no soy buen actor
y
sálvame, sálvame, de mí, de mí, de mí.
Porque
hasta hoy he confiado en ti,
porque
hasta hoy no fui capaz de prescindir de ti.
A
pesar de tener mi voluntad atada,
trataré
de vivir con mis dos manos libres.
Aunque
hasta hoy he confiado en ti,
aunque
hasta hoy no fui capaz de prescindir de ti...
Y aunque el abrazo de un erizo sea lo mismo que perderte...