Los paisajes de Marduk, el
otro mundo o mas allá, son como sueños idílicos, pero una realidad.
Ver fotos del otro mundo al
final de este tema.
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En México hay un gran número de seguidores de
la transcomunicación. En este país funciona una asociación llamada Kar¡ne,
dedicada al estudio y divulgación de la TCI y que en la actualidad cuenta
con cerca de doscientos miembros.
Sus impulsores son el matrimonio formado por Yvon y Marivonne Dray, quienes
sufrieron la prematura pérdida de su hija Karine en un accidente
automovilístico. En busca de consuelo, encontraron en las técnicas de
transcomunicación un método que les sirvió para convencerse de que existe una
vida después de la muerte y que les posibilitaba el contacto con su hija
fallecida. Con la convicción de que lo que les ha sucedido es real, han
publicado un libro relatando sus experiencias y comunicaciones, impulsando la
divulgación de estas técnicas en México.
La
asociación Karine edita además una revista llamada La Mariposa,
en la que se informa a los socios sobre las técnicas más recomendables para
obtener resultados, así como sobre los conocimientos filosóficos y éticos de la
Transcomunicación Instrumental. En varios países europeos también funcionan
asociaciones similares dedicadas a ayudar a través de la TCI a numerosas
personas afectadas por la pérdida de familiares o amigos.
Quizá la mayor de todas ellas sea la francesa Infinitude, cuya presidenta
de honor es la transcomunicadora Monique Simonet. En la actualidad,
Infinitude cuenta con 1.200 socios. Edenadores. A través de estos aparatos,
algunos investigadores aseguran haber obtenido abundante información sobre la
base del contacto tecnológico con el más allá. De este proceso nació la
Transcomunicación Instrumental (TCI).
Entre sus más activos experimentadores se encuentra el
matrimonio formado por Maggy y Jules Harsch-Firschbach, quienes comenzaron sus
pesquisas en este campo en 1986, a través de las psicofonías. Con este método
querían comprobar experimentalmente si existía una vida más allá de la muerte.
Los resultados no se hicieron esperar y en pocos años fueron mejorando la
canÚdad y calidad de sus equipos, incorporando radios, luces ultravioletas y
algunos ingenios electrónicos especialmente construidos para este fin. El
objetivo de estos sofisticados aparatos era conseguir cada vez mejores
«comunicaciones» con ese otro mundo. El primero de estos equipos fue bautizado
con el nombre de «Europuente de señales» y permitió al matrimonio Harsch-Firschbach
obtener extensos discursos de personas ya fallecidas, que a veces llegaban a
durar varios minutos. Poco tiempo después, las propias voces les indicaron cómo
construir otro equipo, el GA-1, con el que pudieron entablar algunos dialogos
con sus misteriosos interlocutores.
La vida en el otro mundo, el más allá.
A través de estos dos sistemas, de otro más perfeccionado
llamado «Puente de Burton», de mensajes telefónicos, imágenes de vídeo y textos
e imágenes grabadas espontáneamente en el ordenador, este matrimonio de
Luxemburgo obtuvo abundante información sobre la vida después de la muerte.
No fueron los únicos en investigar acerca de estas técnicas. Algunos años antes
de que comenzaran las experiencias de Luxemburgo, en Estados Unidos se gestó
otro ingenio para el contacto con el más allá. A pesar de que tuvo una vida muy
corta, el Spiricom (Spiritual Comunication) permitió a Georges Meek,
artífice de este proyecto, y a su constructor, William O'Neill, establecer
contactos con el Dr. Mueller, un ingeniero en electrónica fallecido unos años
atrás. A través de las supuestas conversaciones con Mueller, se recibieron
numerosos mensajes donde se describía cómo es la vida en ese mundo.
Las personas que mueren, su cuerpo sutil o astral es
reparado y se le ayuda a la readactación a la vida en el otro mundo, Marduk.
Los Malos arrojados a zonas oscuras del Universo.
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El numero 3, el Famoso Mago, medico y alquimista Paracelso, guardián de Marduk.