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Cuando
nació Santa Rosa, dirigía los destinos de la Arquidiócesis
de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo.
Toribio Alfonso de Mogrovejo tomó posesión de la Arquidiócesis
el 11 de mayo 1581, ganándose la voluntad de todos por su
afabilidad y modestia. Gobernó 24 años.
Su primera tarea fue el convocar, organizar y llevar adelante
el tercer Concilio Limense, del 15 de agosto de 1582 al 18
de octubre de 1583. Participaron los obispos desde Nicaragua
hasta Chile y Argentina para aplicar la reforma establecida
por el Concilio de Trento. Fue de capital importancia, pues
organizó la estructura y la tarea de la Iglesia en nuestro
continente, en especial: la tarea evangelizadora, la preparación
del catecismo, la edificación de seminarios, el papel de los
obispos, sacerdotes, catequistas, la proclamación de los derechos
humanos de los indios. Santo Toribio organizó además el IV
y el V Concilio Limense y celebró 13 sínodos diocesanos en
diferentes lugares de su diócesis.
Impulsó el laicado a la tarea de la evangelización con la
institución de los catequistas, institución que arraigó profundamente
manteniéndose por siglos en los pueblos del Perú.
Fue un Pastor de profunda piedad. Fue el dulce y bondadoso
Pastor bueno que da la vida por sus ovejas y que sigue resplandeciendo
con vívida luz marcando rutas y metas. Por ello es el Patrono
del Episcopado Latinoamericano.
Fue defensor de los indios y protector de los pobres.
LEONARDO S. HIGUERAS
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