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El mundo en general
07/05/05 Miguel Ángel Medina
Esta semana, en el Estado norteamericano de Florida, han aprobado
una medida que amplía los derechos de los usuarios de las
armas. Hasta ahora, cualquier persona podía disparar a otra
que entrara en su casa. La nueva norma dice algo así como
que también se
puede disparar por la calle, si la persona que lleva el arma
piensa que hay una situación de peligro.
El Gobernador del Estado, Jeb Bush, es hermano de George W. Bush
y uno de los más firmes defensores de las armas. Es evidente
que en Estados Unidos la presión que ejerce la Asociación
Nacional del Rifle es enorme, por lo que los norteamericanos pueden
alimentar su paranoia de "nosotros contra el mundo". El
problema es que, cada vez más, el mundo es una cosa y ellos,
en su guetto, otra.
Por su parte, en Texas, Estado también defensor de las armas
y -curiosamente- fundamentalista religioso, ha salido adelante una
ley que prohíbe a las animadoras (las muy americanas "cheerleaders")
hacer movimientos "sexualmente
sugestivos". Sin comentarios.
Da un cierto miedo pensar en qué se está convirtiendo
la primera potencia económica y militar del mundo. Estado
Unidos parece, a nuestros ojos, un país que se adhiere al
fundamentalismo católico mientras protege las armas sobre
todas las cosas. Un país que se permite invadir otros países
apoyándose en una "moral" hipócrita que
tratan de exportar. La reelección del presidente Bush no
es más que el ejemplo más claro de esta tendencia
ultraconservadora que, en nuestros días, dirige los designios
del mundo.
Mientras, en la católica España, los gays pronto
podrán casarse y tener plenos derechos. A la Iglesia española
parece que se le acaba el monopolio de decir quien puede ser feliz
y de qué forma, aunque
se esfuerza en protestar. En mi viaje por Berlín de hace
poco pude contrastar que los europeos nos siguen viendo como un
país muy católico. Dije a una interlocutora alemana
que yo era ateo y no lo creyó, pensó que yo tenía
que ser católico casi por obligación. Este viernes,
en Madrid, un francés de señaló que en el país
vecino, tan "moderno", la nueva normativa sobre el matrimonio
homosexual ha sorprendido mucho.
Y más cerca, dentro de mí, llegan los exámenes.
Vuelvo a quedarme sin tiempo libre. Trabajos de periodismo -siempre
me meto en los peores fregaos- y filosofía. Hago también
muchas cosas en el periódico (como lo demuestran las noticias
y reportajes enlazados arriba), creo que cada vez confían
más en mí y eso está bien. Ahora tengo que
hacer reportajes sobre transportes, al menos dos al mes. No suena
muy interesante, pero supongo que es la forma para que se fíen
de mi trabajo.
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