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"En
Madrid se peca masivamente"
Miguel Ángel Medina. 01/02/2005
Eso es lo que dijo el entrañable Rouco Varela, cardenal de
la capital del reino amén que moralista preocupado por salvar
nuestra almas. Lamentablemente, no creo que esta especie de "armas
de pecación masiva" a las que se refiere Rouco sean
las mismas que las que de verdad preocupan al resto de los mortales,
entre los que me incluyo.
De hecho, sería muy divertido si Madrid fuera como se la
imagina la, a nuestro modo de ver, calenturienta mente del cardenal.
Todos ahí, entregados a los placeres del fornicio sin importar
el cómo ni el por qué. Pero no. Se fornica poco por
estos yermos páramos, así que Varela puede estar tranquilo.
En cambio, sí que hay otras cosas que me parecen pecados
contra la salud colectiva y a las que la jerarquía católica
no presta demasiada atención, enrocada en su lucha contra
el preservativo como único mal que azota nuestros días.
En Madrid, por ejemplo, se peca y mucho contra la ética al
especular con la vivienda. La situación ha llegado al punto
en que es literalmente imposible comprarse una casa normal. O te
vas lejos, muy lejos, al extrarradio, o te hipotecas por 40 años.
En Madrid también se peca contra lo público, porque
la ciudad se hace cada vez más burguesa. Las calles y plazas
parecen cada vez menos públicas. No se puede beber en ningún
sitio, porque los jóvenes somos malos e irresponsables y
sólo queremos vicio. Acaso alguien podría preguntarse
si en eso tiene algo que ver que nuestros sueldos sean miserables
y que vivimos con nuestros padres hasta los 30 (precisamente por
la situación de la vivienda). Acaso cabría objetar
que las terrazas que se montan en las plazas hacen más ruido
y ensucian más de lo que lo hacemos nosotros. Pero eso sería
pensar, y hoy no está bien visto.
En Madrid se peca cuando no se invierte en Educación y Sanidad
para absorver con dignidad a los inmigrantes, mientras nos gastamos
la mitad de nuestro presupuesto (¡para los próximos
30 años!) en poner bonita la M-30. Y es que nuestro alcalde
se cree un faraón y quiere pasar a la historia como sea.
Pero esa es otra historia y otro pecado.
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