¿Follar, señor Zapatero?
Tanto y tanto hablan, que claro, meten la pata hasta el corvejón, que diría un castizo, pero les da lo mismo, hay que hablar para que la gente se crea que saben mucho... serán torpes.
La importancia del idioma es mucha más de la que nos creemos, y si no que se lo pregunten al traductor de “Maleni” en Rusia que está el hombre como loco –y nunca mejor dicho- buscando a un “masterizado” en psicología y a otro en logopedia para que le saque de una hesitación existencial, ya que después del paso por Rusia de la malagueña Alvarez, al pobre hombre le han entrado tales dudas sobre esto del idioma que se está quedando mudo, ya no sabe si habla en “rusoespañolo” o en “españoloruso”.
La cosa es que éste hasta ahora filólogo de la lengua de Cervantes, no sabía qué traducirle al homólogo de la ministra española de tantas cosas como le decía y en su dialecto, así que el pobre del ministro ruso decidió mandar a su presidente a ver al nuestro por si lo que había dicho la ínclita y nunca bien ponderada Meleni, era de enjundia y no fuera a ser que se les escapara el tema ante su incapacidad de comprender lo que le traducían, si Repsol Honda es una marca de cosméticos que usa “de la Vogue” o la ministra le hablaba del Campeonato del Mundo de “amotos”.
Con éstas, Medvédev, viaja a España de inmediato para departir con Zapatero, el hombre recién salido (al parecer por lo que se oyó en la rueda de prensa ayer) de una derrota en Galicia, cuya campaña había organizado de manera encarnizada contra el PP el otro gran hablador, su mano derecha, o sea, Pepiño Blanco, y de una victoria –la Beckam, sería de quien se estaba acordando ZP cuando el lapsus linguae- histórica en el País Vasco.
Está claro que éstos personajes del socialismo español, lo de parlamentar o platicar lo llevan a rajatabla, así que la máxima aprendida en Ferraz es hablar, y hablar, y hablar que digan lo que digan o bien, como en el caso de Maleni no se le entiende y no pasa nada porque nadie sabe qué está diciendo y cada cual acopla lo que oye o interpreta a lo que le interesa, o bien, al estilo Solves, que cual narcótico de la selva del Amazona lleva a la concurrencia al “sleeping gogs lie”, que diría un inglés, o el sueño de los justos, que diríamos en español.
Pues bien, otro que mucho habla, es el prócer Pepiño, de fácil verborrea como él se cree, nos edulcora el día con su tonalidad dulce galaica, la de la “ce” aspirada en “correto” o la “pe” insípida en “conceto” y “corruto”. Luego, y no le va a la zaga, está ése aluvión de palabras pronunciadas al más puro estilo de academia de pronunciación y vocalización radiofónica, con cara de niña buena pero que es niña mala, de rostro juvenil y aniñado pero antipática donde las haya que habla como si estuviera en la radio dando un boletín de noticias; una cara siniestra con una voz que parece proviene de otro sitio, y que no es otra que la conspicua pero retorcida Leyre Pagín (mira diminutivo de…), de la misma escuela o imitadora que ésa otra superministra de cuota o no, Carmen Chacón –en catalán se pronuncia karma, que viene a ser el platillo de la balanza de la justicia celestial en el que se depositan las malas obras, qué casualidad-, que está desmantelando el ejército español para que no nos defienda (el ejércuto) contra ellos (los políticos), no se vayan a creer que es por otra cosa, que es por ahorrar o por algo parecido, no.
De todos los prohombres y esclarecidos socialistas anteriores no vamos a hablar, pero sí reseñar a alguno, porque otro que lo debería pasar fatal era el traductor de Narciso Serra, y su chófer, que era de la Algaba; o de la pareja más locuaz y expresiva que ha dado el PSOE en España: González y Guerra, porque si no, no terminamos, así que concluiré con el estólido ZP, el que habla por hablar y representa igual de mal que Antonio Banderas o Javier Barden.
Zapatero el mimo, el pelele cándido y bobalicón de hombros caídos y verbo aprendido en unos días al que le acabamos de conocer –por la boca muere el pez-, una faceta y una inclinación que desconocíamos, y que detrás de esa apariencia bobalicona y simple, se esconde un depredador lujurioso (según traducción del traductor de Medvédev) tras sus manifestaciones de ayer en las que dijo: “hemos hecho un acuerdo para estimular –ya empezamos-, para favorecer -¿la penetración… de Lukóil, claro-, para follar…” ¡por dios, que era horario infantil!. Claro, estimula y favorece, pues a ver qué va a venir después sino lo que se hace con un fuelle.
Pero lo peor de todo es la construcción de la frase: “hemos hecho un acuerdo”; no señor Zapatero, a los acuerdos se llega o se firman, pero no se hacen…, lo que se hace con un fuelle es follar, o sea, soplar con un fuelle, claro, pero no un acuerdo. Y se queda el tío tan pancho.
En fin, que hablan porque conocen el idioma, y hablan de “akademias”, por un lado la de los logopedas y por otro la de los profesores en expresión corporal y mímica. No son buenos gestores, pero son grandes habladores, será por aquello que dice el refrán de que hablando se entiende la gente, claro que entonces el refranero no sabía que iban a llegar Maleni y los suyos e iban a tener tan importante difusión, tanta, como para poder inventar el sociataespañol que desvirtúa y acalla hasta al mismísimo don Luis de Góngora y Argote. País.
Miguel Ángel García Gil.- 3 de Marzo de 2009