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Los "dóber-mans" socialistas Hacen el trabajo de adoctrinamiento, mienten, tergiversan la realidad, y todo en aras de la causa sociata |
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Una de las muchas cuestiones que diferencia a los dos grandes partidos en España, PP y PSOE, en su manera de ver y hacer la política, es la de la comunicación. Entrar en el fondo de los por qué, sería prolijo, y, seguramente desacertado en la opinión aunque sólo fuera eso, una opinión, pero realizar un paseo por los nombres y sus currículums de quienes mueven la comunicación es España, es algo más objetivo, creíble y fácil de entender.
En estos momentos vivimos en España una situación que viene a corroborar este criterio, ya que el distanciamiento que se ha producido entre los medios y comunicadores, más o menos afines al Partido Popular, es evidente. ¿Por qué?, pues sencilla y sinceramente pienso que no es porque se quiera dirigir desde esos púlpitos de la comunicación la deriva en la que han entrado los populares tras perder de nuevo las elecciones generales, no, es sólo la expresión de quienes piensan que las cosas se pueden hacer de otra manera muy diferente, y que si hay renovación entre “los dinosaurios”, debe hacerse de manera total, y no parcial como se ha hecho o se está haciendo.
Si lo que se quiere es dar paso a gente más joven para que ocupe los puestos de más responsabilidad y prestigio, bien, pero hecho desde el conocimiento de lo que se hace y poco a poco, ya que tomando esta medida, se corre el riesgo de que los jóvenes hayan de pasar una travesía de aprendizaje y afianzamiento de la situación y el conocimiento de una oposición contundente, lo que les llevará a los socialistas a seguir gobernando otra década al menos.
Ahora bien, si lo que se pretende es mantenerse en la oposición per saecula saeculorum, entonces que lo digan para así, los votantes del PP que lo que queremos es que se cambie el gobierno por como lo hacen los socialistas, pensemos en la abstención o exiliarnos a tierras más propicias.
La responsabilidad del gobernante es superior a la de quien está en la oposición, obvio, pero eso no exime de su parte alícuota de responsabilidad de la oposición para que el gobierno no haga lo que le venga en gana y convierta este país en un erial vacío de contenido político y social, y no digamos económico.
Hecho este introito, el título de este artículo viene a cuento –sin quitar la responsabilidad del PP en la pérdida de las elecciones por su mala o nula estrategia de comunicación-, de que los políticos socialistas no han ganado las elecciones ni mucho menos, las han ganado sus dóbermans, sus, en muchos casos, asalariados, esbirros, sicarios de la pluma y el micrófono, servidores a la causa sociata.
La nómina de éstos comunicadores es larga. Se reparten los asientos y micrófonos de todos los platós de televisión y todas las mesas de las emisoras de radio, ya sean locales, regionales o nacionales defendiendo con vehemencia, frenesí y en muchos casos con furia, hasta lo indefendible. Sus caras son archiconocidas, sus voces igual – no así sus cuentas corrientes porque ganan una pasta-, y su fin el mismo: la defensa a ultranza y por encima de todo, de la causa socialista mañana tarde, noche y madrugada. Son la salsa de todos los desayunos, almuerzos y cenas, vistos, oídos o leídos.
Estos ingredientes con nombres y apellidos se cuentan por decenas, así los más conocidos los podemos ver en la televisión pública y resto de privadas en las que por supuesto, son mayoría, encabezados por ese matrimonio de periodistas, Enric Sopena y Margarita Sáenz-Díez, adalides de la pluralidad y la objetividad que preconizan, pero que no practican, de pensamiento único, no sé si por ideales o por asalariados, ella, redactora jefe de El Periódico y tertuliana en 59 segundos, La mirada crítica y El programa de Ana Rosa. A las mesas está también ése otro mentecilla otrora perseguido por ETA, José María Calleja, brazo de hierro y lengua de acero contra todo lo que suene a derechas en diversos programas de la televisión y las radios, Alto y Claro de Telemadrid y 59 segundos.
El dóberman por excelencia, por la vehemencia que le caracteriza y por el odio que transpira, es Carlos Carnicero: uno de los más prolijos tertulianos que emite sus opiniones en Hora 25 (Cadena Ser), La mirada crítica (Telecinco), 59 segundos (TVE), y, que haciendo honor a su apellido, se convierte en el carnicero lenguaraz que desmonta, inventa y contraprograma cualquier argumento venido de las filas de la diestra; otro de los izquierdosos con tintes de bromista simpaticón es Miguel Ángel Aguilar, que como no podría ser menos interviene y escribe para el grupo PRISA y expone sus puntos de vista en la Cadena Ser, La mirada crítica, 59 segundos y El Programa de Ana Rosa. Otra de pensamiento único, enana física y mental, Maria Antonia Iglesias tertuliana en Las Mañanas de Cuatro, y Madrid opina en Telemadrid, no sabe hacer la “o” con un canuto, pero ahí está gracias a su currículum emanado de su fiel amigo, mentor y seguidor “Alibabá” Felipe González Márquez.
Otro de los que están en el rol de inquisidores de la derecha española con sus aportaciones intelectuales es Isaías la Fuente desplegando toda su artillería dialéctica contra lo que huela a derechas en El programa de Ana Rosa, 59 segundos y la Cadena Ser, además de participar en otros programas locales con Iñaki Gabilondo.
El aspecto casi soez lo pone un “erudito” titulado en Ciencias Políticas y master en derecho europeo, además de profesor en la Universidad de Santiago, es recalcitrante, terco como gallego terco y contumaz, intolerante donde los haya y cabezudo en el aspecto físico y psíquico, como es axiomático, trabaja para medios de la izquierda española donde expresa sus modos de ver la vida política en España, como son El Periódico de Cataluña, la Cadena Ser y 59 segundos, y no es otro que Antón Losada.
Por la parte radiofónica y anteriormente citado, está ese gran personaje de las mañanas españolas, del transistor y la radiocadena (del váter) ahora reconvertido a la televisión porque le pagan más. Es intransigente y sectario, es mentiroso y demagogo, es retórico y engreído, se cree guapo y único, el inefable y prodigioso Iñaki Gabilondo.
Siguiendo en la intransigencia más absoluta, después de Carnicero en sus “deposiciones” dialécticas, está Arturo González. Éste personaje jacobino, severo, exaltado y violento a la hora de imponer su manera de pensar, es otro de los nominados en la defensa a toda costa del socialismo, criminalizando todo aquello que proviene de la oposición. Otro que mucho habla y poco aporta, con toda su clase de periodista, es un perseguido por ETA, Gorka Landáburu, este periodista afiliado al partido socialista, pues de éste poco se puede decir ¿no?, sobre qué va a hablar y a quién va a defender, o sea que su imparcialidad no es que quede en entredicho, es que es objetivamente parcial, lo mismo sucede con Eduardo Sotillos, quien fuera en su día portavoz socialista militante desde 1979, claro está por dónde van sus comentarios y a quiénes defiende y a quienes ataca. Una docena de acicalados personajes instalados en la contundencia dialéctica incapaces de reconocer ni uno sólo de los cientos de errores que comete este gobierno y los anteriores.
Luego están entre la nómina de los que se auto titulan imparciales, una serie de personajes con la sensación de ser más melifluos, en ocasiones, hasta delicados, pero que se decantan por lo general hacia los postulados izquierdosos, más aún, cuando éstos (los socialistas) están ejerciendo labores de gobierno, como es el caso de Pepe Oneto, Pilar Cernuda, Javier Nart, Antonio Casado o Fernando Ónega.
Esto sin nombrar a los personajillos esos de los programas como Eva Hache, Javier Sardá, Buenafuente y compañía, que también hacen labor de zapa en la causa sociata.
Dicho lo cual, y por supuesto habiendo más, muchos más menos conocidos pero que inclinan las apuestas siempre en una proporción de cuatro a uno (cuatro para los socialistas claro, uno para el PP), está clarísimo que Rajoy no perdió las elecciones y las ganaron los “políticos” socialistas, no, las elecciones las ganaron los perros de presa en esta caza de brujas que lo que busca y persigue en el fondo es tener el poder a cualquier precio, y la mejor manera de hacerlo hoy en día, es mediante el sistema de la comunicación, o sea, controlando todos los canales por los que a la ciudadanía del vota y calla, hay que transmitirle las consignas.
La política de comunicación del PP es desastrosa. Son acomplejados y torpes, por acción y por omisión. Si hemos de anteponer en el panorama nacional de comunicadores a periodistas que se enfrenten con la misma vehemencia a la hora de defender sus ideas o a la derecha española, a esta larga nómina anteriormente citada, sólo podremos dar los nombres de Federico Jiménez Losantos, César Vidal, Cristina López e Ignacio Villa. Por un lado, por otro, sólo hay que sumar las audiencias y el número de medios que controla y dirige la izquierda y los oyentes que suman unos y otros, para darse cuenta una vez más de que no son los políticos con sus políticas y mensajes los que ganan las elecciones, si no que ése trabajo se lo hacen otros, los que sí llegan a la gente todos los días con el mismo soniquete y… a dios rogando y con el mazo dando.
Quien sea capaz de desmontar toda la trama de comunicación del PSOE o conseguir montar un escenario de comunicación que llegue a la misma gente desde la derecha, entonces y sólo entonces, podrán existir de verdad las bases para que la lucha en el campo político sea limpia, mientras tanto, las evidencias están ahí, con todo lo que ha caído y ha habido desde la transición con los diferentes gobiernos socialistas, con más de 22 años sobre 30 de los socialistas en el poder, ya es como para que Rajoy ahora y la derecha en general, se plantee de verdad sus estrategias para llevar a la gente sus mensajes y las veleidades, mentiras y trapisondas de los socialistas.