FENOMENO PSIQUICO.
2.1 - Alucinaciones
2.2 - Visiones
2.3 - Rumor Visionario
2.4 - Alucinaciones Colectivas
2.5 - Proyecciones Psíquicas
Supondremos que esas extrañas luces que por miles han surcado el cielo de nuestro planeta, han sido solamente creaciones de la psiquis humana, ya sea producto de individuos enfermos que realmente han creído verlas pero tan solo han estado alucinando, como así también ocasionadas por otros raros fenómenos que se analizarán más adelante.
Aquí entonces, en primer lugar, damos por sentada la inmaterialidad de éstos objetos, que quedan relegados a ser meras creaciones de nuestros retorcidos cerebros humanos, o en otros términos, tal vez sólo bromas que nos juega el inconsciente.
Los raros fenómenos que merecen ser estudiados en el marco de ésta hipótesis de trabajo, son las visiones. El término visión alude a la alucinación experimentada por una persona sana. Se usa esta palabra justamente para despojarla de todo el contenido despectivo o enfermizo, que se relaciona con el término alucinación.
Ahora, tendremos que considerar al OVNI como rumor, pero no cualquier clase de rumor, sino uno de carácter visionario. C. G. Jung entiende por tal, al rumor que tiene como condición previa siempre, a una emoción extraordinaria, no usual. Y su diferencia radica, en que son capaces de lograr que personas responsables y en pleno goce de sus facultades mentales, perciban cosas que no existen. Estos están muy próximos a las alucinaciones colectivas.
El segundo problema que debemos abordar aquí, es que si se admite que estos raros objetos son proyecciones psíquicas, habrá que demostrar que existe una causa para que éstas se produzcan, la que será de origen también psíquico, ya que no es posible admitir que un fenómeno tan difundido sea un asunto meramente fortuito.
Según C. G. Jung, la base de éste género de rumor es una tensión afectiva, que tiene su causa en una situación de apremio colectivo o de peligro colectivo o en una necesidad vital del alma.
En el individuo se producen fenómenos tales como convicciones anómalas, visiones, ilusiones, etc., únicamente cuando se produce una disociación entre los criterios y enfoques de la conciencia y los opuestos contenidos en el inconsciente. Como precisamente la conciencia no cobra conocimiento de esos contenidos y como, en consecuencia, se encuentran en una situación aparentemente sin salida, esos contenidos extraños no pueden integrarse directa y conscientemente, y entonces procuran expresarse indirectamente al engendrar inesperadas, y al principio inexplicables, opiniones, convicciones, ilusiones y hasta visiones. De ésta manera se pueden llegar a ver "señales en el cielo", que no serán más que la proyección desesperada del inconsciente, para expresarse al consciente. De esta manera, muchas personas pueden ver independientemente, y hasta simultáneamente, cosas que no tienen una existencia física real.
Esto se agrava si aceptamos que una misma causa colectiva, pueda producir los mismos efectos psíquicos, o por lo menos parecidos, es decir, las mismas interpretaciones, las mismas imágenes visionarias, precisamente en las personas menos preparadas para semejantes fenómenos o menos dispuestas a creer en ellos. Esto produciría como resultado, que muchas personas, en situación similar, podrían ver la misma ilusión al mismo tiempo, sin que ésta tenga una pizca de materialidad.
Aquí habrá que determinar, primero, que clase de personalidad y en qué condiciones o bajo qué circunstancias, una persona sana puede llegar a tener una visión. Determinar entonces cuales son los motivos que la inducen y en qué casos pueden ser colectivas. También habrá que averiguar qué formas o características, pueden asumir las visiones, es decir, qué es lo que se va a ver en una determinada situación.
De ésta manera podremos tamizar los casos ya que si un avistamiento lo tiene una persona de determinadas características, en una determinada circunstancia y bajo determinadas condiciones, y ve lo que en esas particulares circunstancias era esperable que viera, podremos decir que se trata de una simple visión y descartarlo automáticamente de entre los casos auténticos.
Se debe estar atento al hecho de que los individuos que no suelen abandonarse a la fantasía o no son fácilmente crédulos, sino que por el contrario siempre se han caracterizado por un juicio frío y un agudo sentido crítico, son los más propensos a sufrir éstas visiones. Esto es así porque es precisamente en éstos casos cuando el inconsciente debe apelar a medidas muy drásticas para hacer perceptibles sus contenidos. Este proceso se manifiesta justamente en virtud de la proyección, es decir, lanzar fuera, a un objeto en el que luego se manifiesta lo que antes era secreto del inconsciente.
Debemos estar dispuestos a considerar al fenómeno de los No Identificados, como la manifestación de un
mito viviente. Aquí tenemos la oportunidad de apreciar cómo es que una leyenda nace y cómo se forma una fábula maravillosa sobre la aproximación de unas potencias "celestes", extraterrenales, en una época oscura y difícil de la historia humana. Para Jung, las causales de la oscuridad y dificultad de ésta época, son la amenaza nuclear y el torrencial aumento de la población, lo que nos obligaría a buscar una solución mágica en las estrellas. Esto engendraría el miedo que impulsa a la búsqueda de un remedio en una esfera voladora extraterrestre, puesto que la Tierra no puede ofrecerlo.Es así como aparecen éstas señales en el cielo, seres superiores que navegan en una suerte de naves espaciales, como le es permitido concebirlas a nuestra imaginación tecnológica.
Si bien en todos los tiempos se han visto cosas curiosas, tales fenómenos estuvieron entonces acotados a ciertas regiones y por la religiosidad y tecnología de cada época (recordemos aquí a las hadas, los gnomos y otras fantasías europeas, la luz mala, etc.), esto ahora ha cambiado. El
rumor universal de las masas estaba entonces reservado para nuestro presente que se precia de ilustrado y racionalista, difundido a diestra y siniestra por medio de los enlaces satelitales de los medios globales de comunicación electrónica.En tan sentido y en relación a las supuestas recientes apariciones de una EBA (entidadad biológica anómala) que parece tener una fuerte predilección por la sangre fresca de sus víctimas, ocurridas en la isla de Puerto Rico, Jimmy Gonzalez, quien se identifica a sí mismo como "Computer Engineer & Vampire Aficionado", nos dice que "...El hecho de que las historias de vampiros hayan resurgido en las costas de Psiquis de los puertorriqueños en los tiempos recientes, no debe ser una sorpresa. La tecnología moderna ha dado unas nuevas alas electromagnéticas a los antiguos demonios. Ella también la ha dado a los vampiros un nuevo origen. El monstruo chupasangre ya no viene de los Montes Cárpatos de Transilvania. En esta era de la exploración espacial y de la comunicación de masas, la bestia viene a cazarnos desde el nuevo y desconocido espacio exterior. Los vampiros han sido siempre ajenos al mundo de los vivos, por eso se los refiere como los ‘no muertos’. Pero ahora su extraña naturaleza ha abrazado una nueva dimensión, una imagen más contemporánea. El folklore de la era espacial se ha casado con el folklore medieval, dando a luz al Chupacabras...".
Tony Zavaleta, un antropólogo de la Universidad de Texas en Bronsville, indicó que los noticieros, con sus diarios y crédulos reportajes, habían convertido al chupacabras en una leyenda.
De acuerdo con Mark Glazer, un antropólogo de la Universidad de Texas-Pan American en Edimburg, esta leyenda es estable y duradera como lo es Nessie en el lago Ness.
El experto en folklore, James Griffith, de la Universidad de Arizona, cree que el crecimiento de la leyenda desde su germen inicial es una maravilla de la era electrónica, un invento popular transmitido por radio y TV.
También añadió que estaba interesado en ver si el chupacabras alcanzara el estatus de animales legendarios como La Corua, una serpiente acuática, o el Carbuncho, un pequeño animal de cuatro patas, a veces con alas, que despide luz en su frente, lo que permite ser observado en los campos del norte de Sonora.
Así es que a los OVNIS los identificamos con máquinas espaciales, porque nuestra cosmovisión no puede aceptar la presencia de esos fantasmas y ángeles que poblaron el pasado de la humanidad.
Pero para que esto suceda, para que el rumor visionario se haga carne en las masas, tenemos que aceptar que existe una perturbación psíquica de enormes dimensiones.
El Ovni corresponde así a la proyección de una
imagen psíquica de totalidad, que aparece en el cielo; porque por un lado representan arquetipos cargados de energía y por otro los hombres no los reconocen como factores psíquicos, porque la conciencia individual no posee categorías conceptuales con las cuales aprehender la esencia de la totalidad psíquica.Este arquetipo entonces, se ve obligado pues, a manifestarse indirectamente en la forma de una proyección espontánea. Entonces esta
imagen proyectada se aparece a la conciencia como un hecho aparentemente físico, independiente de la psique individual y de su constitución. Es decir, la totalidad redonda del mandala se convierte en un aparato espacial, tripulado por seres inteligentes.Desde la antigüedad se le asigna al alma una forma redonda, que es la que asume el arquetipo que se hace evidente a la conciencia. Pero para Jung la acentuada tendencia a la forma lenticular de los ovnis, se debe a una analogía con los elementos de la estructura del espacio, las galaxias.
En cuanto a uno de los tradicionales efectos producidos por éstos objetos, el calor que irradian en algunos casos llegando a provocar quemaduras en los desafortunados testigos, cabe acotar que dicho fenómeno podría representar un fenómeno de intensidad emocional interna. El fuego es el equivalente simbólico de una emoción fuerte.
Pareciera que a veces este fuego estaría destinado a generar una vivencia "indeleble", cuyas huellas son visibles hasta para los otros, es decir que el fenómeno ha determinado una modificación en la expresión general de la persona. Sin embargo, desde el punto de vista psicológico, el hecho hasta que no esté integrado en la conciencia, sólo significa una modificación potencial. Entonces será necesario emprender fatigosos estudios y meditaciones hasta lograr transformar, de acuerdo con el espíritu de la época, la vivencia en un contenido integrado en la conciencia, contenido que pasará a obligar a la persona intelectual y éticamente.
Según C.G.Jung, este trabajo es el que les falta realizar a todos aquellos que ven ovnis, sueñan con ellos o difunden rumores sobre ellos (lo preocupante es que nosotros que estamos escribiendo este informe y usted que lo está leyendo, para el distinguido psicólogo necesitaríamos cierta ayuda profesional...).
Algo curioso, es que los símbolos de la divinidad coinciden con los del Selbst, es decir, que lo que por un lado significa como experiencia psicológica
la totalidad psíquica, expresa por otro lado la idea de la divinidad. Entonces la forma redonda, lenticular o el ovni que se pasea alegremente por nuestros cielos, no es más que un símbolo, un arquetipo, el ojo redondo aislado de dios y la totalidad que nuestro inconsciente lucha por proyectar, para que el consciente finalmente lo escuche.Lo que resulta aún más desconcertante, es que se pueda hablar de una cosa tal como el inconsciente colectivo. Su dudosa existencia encontraría sustento en aceptar que existe un lenguaje de la psique innato. Considerar a la psique como un fenómeno natural, fundada entonces en instintos innatos que llevan en sí su forma a priori relativamente determinada y que constituyen lo
específicamente heredable de la especie.O lo que es lo mismo, dicho de una manera tal que cualquier humano (excepto los psicólogos) pueda entender, si sometemos a diferentes personas a un mismo estímulo eficiente para generar un fuerte impacto psíquico, bajo determinadas circunstancias iguales para ambos, probablemente tendremos una simpática visión de un precioso objeto redondo, observado por ambos, como si realmente existiera fuera de sus turbulentas mentes.
En cuanto a la aparición de éstos objetos mucho más que en el suelo (como lo hacían los gnomos y las hadas), en el cielo, Jung nos dice que: "Nunca como hoy se prestó, por motivos técnicos, atención tan extraordinaria a la atmósfera y a la esfera celeste".
Esto es especialmente importante en el caso de los aviadores "cuyo campo visual está llenado por una parte con el complicado conjunto de aparatos de su cabina y, por otra, con el vacío del espacio cósmico. Su conciencia está concentrada unilateralmente en particularidades que exigen una observación atenta y, por otro lado, su inconsciente tiende a llenar el vacío indeterminado del espacio. Pero la disciplina del piloto, así como su llamado common sense, le impiden observar todo aquello que para compensar el vacío y la soledad del vuelo alejado de la tierra podría emerger en su interior y hacerse perceptible. Semejante situación representa una condición ideal para que se produzcan fenómenos psíquicos espontáneos...".
El habitante de la ciudad busca
sensaciones artificiales para huir de su trivialidad; en cambio, el solitario no las busca, sino que, sin que él lo quiera, esas sensaciones se le presentan espontáneamente.Cabe recordar hasta el cansancio, si es necesario, que
"Un contenido psíquico puede manifestarse como proyección únicamente cuando el yo no sabe que pertenece a su persona".Es importante también recordar, que debido a la crasa infravaloración del alma que caracteriza a nuestra época predominantemente materialista y estadística, el hecho religioso se encuentra condenado. En consecuencia para Jung: "...el intelecto medio busca refugio en la incredulidad o en la credulidad que no es fe, ya que el "alma" equivale para él a una niebla inasible. Los hechos o son hechos sólidos o bien son sólo ilusiones producidas por la sexualidad reprimida o por compensaciones de complejos de inferioridad. ...El alma posee una propiedad que se prefiere no admitir, esto es, ese factor relativizante de tiempo y espacio, que la parapsicología se esfuerza por comprender".
También acota que "...Desde que se descubrió el inconsciente empírico, la psique y lo que en ella ocurre es un hecho natural y no ya una opinión arbitraria, cosa que sería si debiera su manifestación a designios o intenciones de una conciencia sin base. Pero la conciencia, con su movilidad caleidoscópica, descansa, como sabemos gracias al descubrimiento del inconsciente, sobre la base, por así decirlo, estadística o por lo menos en alto grado conservadora de los instintos y sobre sus formas específicas, los arquetipos..." (por movilidad debe entenderse la capacidad de aprender).
Es debido a esta movilidad que desde la antigüedad los hombres se han visto obligados a practicar ritos que tienen la finalidad de asegurar la cooperación del inconsciente.
Es que "...el hombre primitivo tiene un comportamiento de carácter total, del que el hombre civilizado procura liberarse como si de una carga superflua se tratara. Hasta tiene la impresión de que no puede hacerse otra cosa. Este hecho, por un lado reviste gran importancia como desarrollo, que puede juzgarse positivo, de la conciencia que discierne; pero por otro lado presenta la desventaja, casi igualmente grande, de disolver la totalidad primaria en funciones independientes que se hallan en conflicto recíproco. La diferenciación de la conciencia respecto de los instintos es inevitable. Pero igualmente inevitables son, a pesar de las ventajas, también las desventajas que acarrea el desmembramiento de la totalidad originaria...".
A causa de éste desmembramiento, es que corremos el riesgo de andar viendo esos artefactos redondos o lenticulares, luminosos o plateados, por encima de nuestras cabezas.
Pero también Jung nos llama la atención de que "...Según lo muestra la experiencia, los arquetipos poseen la propiedad de transgresividad, es decir, que se manifiestan eventualmente como si perteneciesen tanto a la sociedad como al individuo. Son pues, numinosos y contagiosos. En ciertos casos, no demasiado raros, la transgresividad produce también coincidencias significativas, es decir, fenómenos acausales, sincronísticos, como per ejemplo, los resultados de la ESP..".
Pero como sabemos, no siempre los OVNIS se presentan con formas circulares, de gota o lenticulares, sino que a veces lo hacen en forma de huso o cigarro. La explicación es que donde aparece un símbolo cabe esperar que aparezca el correspondiente.
Esta hipótesis se ve reforzada por el hecho de que estos artefactos no solo se ven, sino que también se sueñan. En su libro Jung expone una serie de sueños de éste tipo y los analiza cuidadosamente. Este tipo de sueños se produce cuando sentimientos de inferioridad y la falta de significación de una existencia puramente funcional amenazan con sofocar la personalidad.