Rezar con un corazón contrito.
San Francisco de Asís
Si queremos paz, debemos reconocer que hemos pecado, buscar la conversión y cambiar de vida.
La oración y la penitencia han de unirse.
No luchamos contra carne y hueso sino contra espíritus malignos que están detrás de todo mal.
Estamos en una batalla espiritual entre la cultura de la vida y la cultura de la muerte.
Esta batalla abarca muchos campos :
el aborto, las guerrillas, la eutanasia, la corrupción que aplasta a los pobres...
Recemos y veremos maravillas.
Es nuestro deber y nuestra oportunidad de cooperar
con el avance del reino de Jesús y María.
Paz y Bien.