UNIVERSIDAD DE CARABOBO
AREA DE ESTUDIO DE POSTGRADO
MAESTRIA EN GERENCIA DE LOS SERVICIOS DE SALUD
Y ENFERMERIA
 
 
 
 

SALUD INTERNACIONAL, LA MAQUILA EN MEXICO
 
 
 
 

LIC. DELGADO, HORAMAIKA
LIC. MANRIQUE, MAIGUALIDA
LIC. ISIDORA, REYES
 

VALENCIA, NOVIEMBRE 2004




INTRODUCCIÓN.

Dentro la política de globalización, las maquilas constituyen una de las modalidades preferidas por los países industrializados –especialmente Estados Unidos– para mejorar su competitividad internacional y aprovechar los menores salarios prevalecientes en las naciones menos desarrolladas. En éstas, los asalariados son sometidos a una mayor explotación, abusando especialmente de la mano de obra femenina. Dado que no transfieren tecnología avanzada a los países donde funcionan, ensamblan insumos importados desde la metrópoli para reexportarlos y frecuentemente gozan de exenciones tributarias al localizarse en zonas especiales de exportación; tampoco significan una mejoría de las economías tercermundistas y aumentan el desempleo al incrementar la oferta laboral. A pesar de todo ello, los países ‘en vías de desarrollo’ compiten para que se instalen en su territorio.

La maquila o maquiladora es sinónimo del actual proceso de ‘globalización’, es decir, de la nueva y masiva colonización del planeta por Estados Unidos, país que proclama y condena la soberanía nacional como un concepto obsoleto. La utilización de las maquilas, método con más de tres décadas de aplicación, no promueve el desarrollo nacional, regional o de las ciudades receptoras de tales empresas. Este resultado no debe sorprender, puesto que la idea de la maquila se basa en el atraso y la mano de obra barata de los países pobres y las regiones más deprimidas del mundo. La pobreza es el sine qua non de la maquila.

La palabra ‘maquila’ se originó en el medioevo español para describir un sistema de moler el trigo en molino ajeno, pagando al molinero con parte de la harina obtenida. Tal fue también la forma tradicional de producción de azúcar en los ingenios de las Antillas, que en el siglo XIX obtenían su caña de cultivadores llamados colonos; éstos cobraban en azúcar el valor de la caña entregada, de acuerdo con las normas establecidas por los mismos ingenios. La estirpe feudal y semifeudal del vocablo se remoza con el nuevo uso del término para denotar plantas de ensamblaje que se aprovechan de las míseras condiciones laborales existentes en los países dominados.
 

LA MAQUILA EN MÉXICO.
 

A principios de la década del sesenta comenzó un desplazamiento masivo de operaciones manufactureras por parte de las grandes multinacionales hacia países del Tercer Mundo, escapando de los altos costos de producción y de las bajas tasas de ganancia de las grandes industrias en las metrópolis. Con la llegada de las operaciones de ensamblaje y producción de ropa y textiles a la frontera de México y Estados Unidos a finales de esa década, se inauguró el reino de las maquilas o maquiladoras en América Latina, que en la frontera México–Estados Unidos ya cumplió 36 años de existencia.

En el caso de México, numerosas compañías norteamericanas trasladaron parte de sus operaciones a la zona fronteriza, región que ofrecía varias ventajas, a saber: a) su cercanía geográfica, que permitía a las corporaciones montar la operación de ensamblaje a pocos kilómetros de las plantas matrices; b) la posibilidad de garantizar la utilización de insumos como el agua y la electricidad, ya que numerosos municipios de la frontera mexicana están integrados a las redes eléctricas o de abastecimiento de agua de Estados Unidos; pero, sobre todo, c) la oportunidad de aprovechar el trabajo barato de cientos de miles de obreras, muchas de ellas adolescentes, que obtienen salarios ínfimos y laboran en condiciones deplorables, en particular por la toxicidad y falta de controles ambientales reinantes en dichas plantas.

Desde aquella época, la industria de las maquilas en México ha permitido a las grandes compañías de Estados Unidos competir en el mercado internacional, pero no ha resuelto el  problema del desempleo y el bienestar ni en la frontera ni en el resto de ese país latinoamericano. Más bien ha traído como consecuencia una enorme inmigración de otras ciudades y de campesinos mexicanos arruinados y de obreros desempleados en busca de trabajo.

Irónicamente, desde un principio el programa de maquiladoras en la frontera mexicana ha sido la negación del llamado ‘libre comercio’. Ello es así porque las plantas maquiladoras nunca se han propuesto obtener insumos más baratos que los producidos o vendidos por las compañías mexicanas. Se trata simplemente de trasladar a México, del otro lado de la frontera, insumos producidos en Estados Unidos para tareas de ensamblaje con mano de obra barata. Por esto en México, después de más de treinta años de maquilas, los insumos locales representan sólo 2% de los utilizados. O sea que la producción tipo maquila funciona aislado del resto de la economía y constituye un enclave sin vínculos significativos con el resto del mercado interno del país, ya que es una producción limitada única y exclusivamente a la exportación. Mientras que la maquila es un manantial de riqueza para los grandes consorcios, este mezquino resultado es poco halagüeño para los países huéspedes.

Los países que alojan la maquila, por su parte, deben contar con una adecuada infraestructura, servicios de agua y energía eléctrica, puertos, telecomunicaciones, carreteras, una legislación laboral que discipline a los trabajadores y obstaculice su lucha reivindicativa, con lo cual se hace un verdadero subsidio al capital extranjero, ya que hay que otorgarle facilidades de las cuales no gozan en muchos casos los inversionistas nacionales, y el Estado termina haciendo gigantescas inversiones que no son costeadas pero sí disfrutadas por el capital foráneo. Por eso, aunque el centro de ellas es la mano de obra barata, no se crean maquilas en lugares insalubres, remotos, incomunicados o sin la mínima infraestructura

En México ha quedado claro que la maquila avanza en la medida en que la economía nacional se descompone. El programa de maquilas utilizaba veinte mil empleados en 1970. Hasta principios de la década del ochenta el programa creció a tropezones, aumentando y disminuyendo el número de plantas de acuerdo con los altibajos de la economía estadounidense. Cuando comenzaron las serias crisis económicas de México fue cuando el programa de las maquilas creció. Así pues, luego de la caída del peso mexicano y de la crisis de la deuda de principios de los años ochenta, el número de plantas y de empleos comenzó a crecer vertiginosamente (recordemos que en su gran mayoría laboran con mujeres, muchas de ellas menores de edad). En este período se destacó entre los inversionistas el papel de Japón y de algunos países europeos que utilizaron la zona fronteriza para ensamblar y exportar directamente sus productos al mercado estadounidense. Tras la catástrofe económica de principios de los noventas, volvió a dispararse el programa de las maquilas, el cual llegó a emplear cientos de miles de trabajadoras hacia el año 2000. Estas cifras no alcanzan a resolver en lo más mínimo el gigantesco problema de desempleo afrontado por México: como consecuencia de la estrepitosa crisis económica mexicana, solamente entre 1995 y 1997 desaparecieron más de un millón de empleos. En los primeros tres meses de 1995 la crisis ya había traído como resultado la pérdida de más de medio millón de puestos de trabajo como consecuencia de la quiebra de miles de pequeños empresarios. Mientras tanto, en medio de semejante crisis, un informe oficial de la Embajada de Estados Unidos en ciudad México se ufanaba de que la caída del peso y el relativo abaratamiento de los salarios había permitido un nuevo récord: ¡en esos tres meses 250 empresas maquiladoras se habían establecido en el país! Pero el crecimiento demográfico mexicano requiere generar cerca de un millón de empleos nuevos anuales. Y con la destrucción del agro mexicano –desprotegido por el Tratado de Libre Comercio de Norte América, (TLCAN), e indefenso frente a la penetración de productos agrícolas estadounidenses– se espera que en los próximos diez años más de ocho millones de pobladores del campo se conviertan en nuevos desempleados.

México se ha hecho dependiente de la maquila para mitigar su crisis, mientras que no resuelve ni el desempleo, ni la pobreza, ni el subdesarrollo, o sea, las razones fundamentales de la crisis y de la creciente pobreza que lo aflige.

En los años ochentas y noventas el gran crecimiento de la industria maquiladora en la frontera mexicana se debió en gran medida a la instalación en la región de plantas maquiladoras de origen japonés, surcoreano y europeo, las cuales también se dedicaron a llevar sus insumos a esa zona, ensamblarlos y exportarlos directamente al mercado norteamericano. El Tratado de Libre Comercio (TLC), incluyó entre sus principales capítulos uno titulado ‘Reglas de Origen’. En éste se especifica que a partir de cierta fecha sólo se podrían ensamblar en maquiladoras ubicadas en México ‘insumos domésticos’ libres de aranceles. ¡Por domésticos se entendía los producidos en Estados Unidos, Canadá o México! Las plantas maquiladoras podrían utilizar otros insumos (los provenientes de Japón, Europa), siempre y cuando pagaran elevadas tarifas de importación. El TLC simplemente se proponía sacar a Japón y Europa del área, negándoles la posibilidad de utilizar la misma mano de obra explotada por los Estados Unidos para exportar productos a Estados Unidos.

DETERMINANTES SOCIALES.

Dentro de los determinantes sociales que condujeron a la utilización de las maquilas en las zonas fronterizas de México podemos citar:
Altos niveles de desempleo.
Pobreza critica.
Mano de obra femenina.
Mano de obra infantil.
Abuso sexual (violaciones).
Ausencia de adecuadas condiciones de trabajo.
Hacinamiento.
Bajo salario.
Excesivas horas laborales.
Exposiciones a sustancias químicas (benceno, silicón, gas licuado, zinc entre otras).
Represión hacia los obreros que reclaman sus derechos.
Ausencia de seguridad social.
Ausencia de días de descanso laboral.
Enfermedades crónicas.
Lesiones músculo esqueléticas.
Ausencia de guardería (niños en la calle).
Contaminación de los ríos.
Ausencia de condiciones higiénicas de trabajo.
Elevado nivel de estrés laboral.
Inmigraciones.
Deuda externa.

Maquiladoras y medio ambiente.

El tema de los impactos de las maquiladoras sobre el medio ambiente ha sido objeto de largos estudios y polémicas. Múltiples son los factores responsables de la contaminación, bajo formas diversas, del subsuelo o incluso del medio ambiente de trabajo. A los efectos de prevenir la contaminación de la zona fronteriza, las autoridades mexicanas adoptaron un marco legal.
Muchos argumentan que la existencia de un marco legal más flexible que en los países industrializados en materia de medio ambiente, es uno de los principales incentivos creados voluntariamente por los países en desarrollo (en un contexto de crisis) para atraer las inversiones extranjeras directas.

Tan peligroso como los accidentes tradicionales de trabajo, tales como caídas, cortes por las máquinas, etc., pero aún más disfrazado es el uso a la  exposición de productos químicos que a corto y muchas veces a largo plazo, tienen efectos irremediables para la salud y el medio ambiente.

La OIT señala la utilización en el mercado de alrededor de 50.000 sustancias químicas. Solamente para el 4% de éstos se ha determinado un nivel de peligrosidad.

Muchas empresas realizan descargas "salvajes" en sitios no previstos para tales efectos y constituyen un peligro ambiental tanto para el ser humano como para la fauna y la flora del lugar.

El marco legal en la materia determina que las empresas deben reexportar los productos peligrosos hacia su país de origen. No obstante, debido a la flexibilización creciente del marco legal y la falta de cumplimiento y control estrictos de éste, gran parte de los residuos y desechos tóxicos permanecen en el país, donde no terminan tampoco en el sitio adecuado y constituyen un grave peligro para la población ribereña, para los cultivos y el ganado, más aún en una región tradicionalmente agroganadera.

GLOBALIZACION.

Dentro del auge de la globalización, México participa en le Tratado de Libre Comercio para tratar de paliar o mejor dicho solucionar su fuerte crisis economica que llevo al país a elevados índices de desempleo y al aumento de la pobreza, es así como surge estas empresas maquiladoras, que en un principio abre una luz a la solución de los problema resulta ser que se convirtió en uno muchísimo mayor. Aunado a esto también la participación del Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial que con sus políticas macro económicas, lo que realmente hacen es ahogar a un país en un mar de deudas con unos intereses  elevadísimos y unas condiciones de pago muy estricta, probablemente para cumplir los gobiernos quitan recursos en la mayoría de los casos a los programas sociales destinados a la población de menos recursos dejando a estos desamparados y como fácil blanco para la explotación humana de estas sucursales de los grandes consorcios norteamericanos.

SALUD INTERNACIONAL.

El medio ambiente de trabajo,  puede afectar la salud y vida del trabajador es de los múltiples reportes de las Organizaciones no Gubernamentales (ONG) que la Organización Internacional del Trabajo realiza una investigación y clasifica los riesgos existentes, junto con sus consecuencias.

Un estudio de la OIT (1992) clasifica los riesgos específicos que corrían los trabajadores de las empresas de microelectrónica. Entre los más graves señala que la contaminación del aire, de los ríos y del suelo cultivable y el contacto con productos químicos tales como los ácidos y las sales alcalinas, los cuales acarrean los daños siguientes: heridas, enfermedades graves, muerte, quemaduras cutáneas, de los ojos y de los pulmones (cuando hay manipulación de productos corrosivos).

Añade en la lista de agentes peligrosos los disolventes, que provocan somnolencia, vértigos y dolores de cabeza y que, a largo plazo, pueden dañar el cerebro, causar problemas de piel, afectar la médula espinal, el feto y la capacidad reproductora del hombre y de la mujer.

Finalmente, recalca los graves riesgos de pérdida de la capacidad visual relacionados con la falta de higiene en el lugar de trabajo y con un trabajo minucioso bajo una fuerte presión. Este tipo de trabajo suele ser común en las maquiladoras de la electrónica, donde el personal, sobre todo mujeres (por la minuciosidad que requiere el trabajo) trabajan durante todo el día con microscopios y efectúan tareas muy delicadas (soldadura de microchips, etc.). Estos procesos perjudican la vista y obligan en general a las trabajadoras (muy jóvenes en su mayoría) a dejar el trabajo luego de dos o tres años en la empresa. La OIT reconoce que muchos accidentes de trabajo y de enfermedades de tipo profesional tales como las enfermedades de la piel, de las vías respiratorias, los cánceres y las lesiones relacionadas con la tensión psicológica, la pérdida de capacidad auditiva y el ruido no son objeto de ningún tipo de indemnización en muchos países en desarrollo.

Por otro lado la OPS inicia campañas donde se pretende como principal objetivo formar conciencia critica entre los trabajadores de las Empresas Maquiladoras relativo a la defensa y cumplimiento de los derechos a la seguridad laboral y a la salud sexual, así como, también sensibilizar a los empresarios maquiladores sobre la importancia de cumplir con las normas y procedimientos sobre la salud, la seguridad y el medio ambiente, creando entornos saludables de trabajo.

México y Estados Unidos, crean un Plan Integral Ambiental Fronterizo (PIAF) como resultado de un esfuerzo binacional tendiente a mejorar las condiciones del medio ambiente en la Zona Fronteriza, sin embargo su contenido incluye propuestas carentes de obligatoriedad. En dicho acuerdo se establecia una estrategia general por medio de la cual ambos países se comprometían a prevenir, reducir y eliminar las fuentes de contaminación del aire, agua y suelo, este acuerdo se firmo en la Paz. Este Estipula  la  construcción  y  operación  de   los Servicios de tratamiento de aguas residuales para Tijuana-San Diego. Autoriza el establecimiento del Equipo Conjunto  de Respuesta Regional,  para responder  a derrames  accidentales     derivados del petróleo y sustancias peligrosas en el área  de La frontera.   Establece   procedimientos  para   regular   el Transporte   trans- fronterizo   de   sustancias   y   residuos Peligrosos. Exige de las  fundidoras ubicadas en la zona de  la   Frontera  el  cumplimiento  de   los  límites  de   emisiones     establecidos. Dispone una evaluación de las causas y las  posibles   Soluciones para los problemas de  la calidad del aire en  las Ciudades hermanas de la frontera.

SINDICATOS.

Los constantes atropellos a la violación de los derechos humanos y laborales a los trabajadores de las maquilas incentivaron a las Organizaciones Sindicales alzar su voz de protestas sobre los hechos represivos a un grupo de jóvenes trabajadores en 1.970, quienes realizaban una huelga donde exigían mejores condiciones de trabajo, salarios justos y otros beneficios. Con este pronunciamiento se abrió una esperaza para los trabajadores de las Empresas maquiladoras, que no duro mucho, los abusos se incrementaron y no hubo una participación activa de estas organizaciones para disminuir los mismos. Pero si ayuda de alguna manera a que los trabajadores se organizaran y crearan organizaciones que les permita defender sus derechos, pero esto les ha costado mucho.
 
 

BIBLIOGRAFIA.
 
 

Comisión Latinoamericana por los Derechos y Libertades de los Trabajadores y Pueblo (2003). Maquila y Empleo. Reportaje.

Fernández, Raúl (2003) El Espejismo de las Maquilas. Reportaje.

La Botz, Daniel. (1.991) La Pobreza Industrial. La Maquilarización de México. Reportaje.

Tamayo, Eduardo (2002) Globalización y Maquilas. Disponible en www.sudnordnews.org/trabajo.html.
 

ELABORADO POR:
LIC. ISIDORA REYES B.
[email protected]

Hosted by www.Geocities.ws

1