- La Mujer -

-  Las Mujeres de Mi Generación -

-  Alma de Mujer -

- Poema las Mujeres -

- Mujer nunca te detengas -

 

 

Mujer, de nada te serviría ser una profesional exitosa,

una ejecutiva triunfadora y una mujer destacada,

si no logras ser mejor señora de tu casa, mejor compañera de tu marido

¡y mejor madre de tus hijos!

Zenaida Bacardí de Argamasilla

 

 

 

 

 

 

La Mujer

 

La mujer no quiere una mirada, quiere una sonrisa.

La mujer no quiere compañía, quiere presencia.

La mujer no quiere llanto, quiere lágrimas.

La mujer quiere, lo que es más sencillo otorgar.

La mujer no busca una mano, busca tacto.

La mujer no busca momentos, espera acontecimientos.

 

La mujer no busca tu risa, espera tu alegría.

La mujer ofrece, lo que siempre has podido dar.

La mujer no desea un cuerpo, desea un abrazo.

La mujer no desea halagos, desea palabras.

La mujer no desea unos labios, desea un beso.

La mujer no desea ser persona, desea ser mujer.

 

 

La mujer no espera tu tiempo, espera tiempo contigo.

La mujer no espera pasión, espera romance.

La mujer no espera sexo, espera amor.

La mujer no espera belleza, espera la hagan sentir bella.

La mujer es mujer, no la trates como a un hombre.

La mujer es mujer, no es física, es sentimental.
 

 

La mujer es mujer, no es cuerpo, es corazón.

La mujer no eres tú, no la trates como esperas que te traten.

La mujer no es para poseer, es para admirar.

La mujer no es para convencer, es para amar.

La mujer no es para conocer, es para entender.

La mujer no es lo que tú crees, ella es mucho más.
 

La mujer no es un rostro, es un todo.

La mujer no es difícil, es misteriosa.

La mujer no es tacto, es caricia.

La mujer no es la espina, es la rosa.

 

Desconozco Autor

 


 

 

 

 

 

 

 

Las Mujeres de Mi Generación

 

Las mujeres de mi generación son las
mejores. Y punto.
Hoy tienen cuarenta y pico, incluso más, y
son  bellas, muy bellas, pero también serenas, 
comprensivas, sensatas, y sobre todo,
endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus
incipientes patas de gallo o de esa afectuosa
celulitis que capitanea sus muslos, pero que
las hace tan humanas, tan reales.
Hermosamente reales.


Casi todas, hoy, están casadas o
divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la
idea de no equivocarse en el segundo intento, que
a veces es un modo de acercarse al tercero,
y al cuarto intento. Qué importa.


Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz
soltería y la protegen como una ciudad sitiada que,
de cualquier modo, cada tanto abre
sus puertas a algún visitante.
¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación !


Nacidas bajo la era de Acuario, con el
influjo de la música de los Beatles, de Bob Dylan...
Herederas de la "revolución sexual" de la
década del  60 y de las corrientes feministas que,
sin embargo, recibieron pasadas por varios
filtros, ellas supieron combinar libertad con
coquetería, emancipación con pasión,
reivindicación con seducción.


Jamás vieron en el hombre a un enemigo a
pesar de que le cantaron unas cuantas verdades,
pues comprendieron que emanciparse era algo
más que poner al hombre a trapear el baño o a
cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste,
trágicamente, se acaba, y decidieron pactar
para vivir en pareja, esa forma de convivencia
que tanto se critica pero que, con el tiempo,
resulta ser la única posible, o la mejor, al
menos en este mundo y en esta vida.


Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando
nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos  dejan.
Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron
con suéteres de lana y perdieron su parecido con
María, la virgen, en una noche loca de
viernes o de sábado después de bailar.


Se vistieron de luto por la muerte de Julio Cortázar,
hablaron con pasión de política y quisieron
cambiar el mundo, bebieron ron cubano y
aprendieron de memoria las canciones de Silvio y de Pablo.


Adoraban la libertad, algo que hoy le inculcan
a sus hijos, lo que nos hace prever tiempos mejores,
y, sobre todo, juraron amarnos para toda la vida,
algo que sin duda hicieron y que hoy siguen
haciendo en su hermosa y seductora madurez.


Supieron ser, a pesar de su belleza, reinas
bien educadas, poco caprichosas o egoístas.
Diosas con sangre humana.
El tipo de mujer que, cuando le abren la
puerta del carro para que suba, se inclina sobre
la silla y, a su vez, abre la de su pareja desde adentro.


La que recibe a un amigo que sufre a las
cuatro de la mañana, aunque sea su ex novio,
porque son maravillosas y tienen estilo, aún
cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o
nos dejan, pues su sangre no es tan helada
como para no escucharnos en esa necesaria y
salvadora última noche en la que están
dispuestas a servirnos el octavo whisky y a poner,
por sexta vez, esa melodía de Santana.


Por eso, para los que nacimos entre las
décadas del 40, 50 y 60, el día de la mujer es, en
realidad, todos los días del año, cada uno de los
días con sus noches y sus amaneceres, que
son más bellos, como dice el bolero, cuando estás tú.
¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación!
 

Desconozco Autor


 

 

 

 

 

 

 

Alma de Mujer

 

Nada más contradictorio que ser mujer...
Mujer que piensa con el corazón, actúa por la emoción
y vence por el amor...
 

Que vive un millón de emociones en un sólo día, y transmite
cada una de ellas con una sola mirada...

Que vive buscando la perfección y vive tratando de buscar
disculpas para los errores de aquellos a quienes ama...

Que hospeda en el vientre otras almas, da a luz y después
queda ciega,delante de la belleza de los hijos que engendró...

 

Que da las alas y enseña a volar pero no quiere ver partir
los pájaros, aún sabiendo que no le pertenecen...

Que se arregla toda y perfuma la cama, aunque su amor no
perciba más esos detalles...

Que como una hechicera transforma en luz y sonrisa los dolores
que siente en el alma, sólo para que nadie lo note...

Y aún tiene fuerzas, para dar consuelo a quien se acerca
a llorar sobre su hombro...

Feliz del hombre que tan solo por un día sepa, entender
el alma de la mujer!!!

 

 

 

 

 

 


 

 

Mujer nunca te detengas

 

Siempre ten presente que la piel se arruga,

el pelo se vuelve blanco,

 los días se convierten en años...
 

Pero lo importante no cambia; tu fuerza y en edad.
 

Tu espíritu es el plumero de cualquier telaraña.
 

Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
 

Detrás de cada logro, hay otro desafío.
 

Mientras estés viva, siéntete viva.
 

Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
 

No vivas de fotos amarillas...
 

Sigue aunque todos esperen que abandones.
 

No dejes que se oxide el acero que hay en ti.
 

Haz que, en vez de lástima, te tengan respeto.
 

Cuando por los años no puedas correr, trota.
 

Cuando no puedas trotar, camina.
 

Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
 

¡Pero nunca te detengas!

 

Madre Teresa de Calcuta

 

 

 

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