Una Mujer sabia

¿Qué cuántos años tengo?

La experiencia de la vida

La Edad

 

 

 

 

 

 

Una Mujer sabia



Dicen que a cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años jóvenes. Yo no sé si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia, nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento de mi existencia como ahora.

Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas, descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas. Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás. Y a pesar de ello.... ¡quererme mucho!


Cuando me miro al espejo ya no busco a la que fui... sonrío a la que ahora soy.... Me alegro del camino andado, asumo mis contradicciones. Siento que debo saludar a la joven que fui con cariño, pero dejarla a un lado porque ahora me estorba. Su mundo de ilusiones y fantasía, ya no me interesa.

 

¡Qué bien vivir sin la obsesión de la perfección!
¡Qué bien no sentir ese desasosiego permanente que produce correr tras los sueños!
"La vida es tan corta y el oficio de vivirla es tan difícil, que cuando uno comienza a aprenderlo, ya hay que morirse."

 

UNA MUJER SABIA ACEPTA ESO
Y MUCHO MÁS...


Autor: Una mujer anónima

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué cuántos años tengo?

 


¡Qué importa eso!

¡Tengo la edad que quiero y siento!

La edad en que puedo:
Gritar sin miedo lo que pienso...
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido...
Pues tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuantos años tengo! ¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo, y otras que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios
para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero,
para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen porque decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás!
¡Estas muy viejo, ya no podrás!
Tengo la edad en que las cosas se miran con mas calma, pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños, se empiezan a acariciar con los dedos, las ilusiones, se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuantos años tengo?
No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas...
¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cuarenta o cincuenta!
Pues lo que importa:
¡Es la edad que siento!

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo?

¡Eso a quien le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

 

Desconozco Autor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La experiencia de la vida

 

Aprovecha lo que la vida te ofrece para llegar alto, llegar lejos para llegar a Dios.

Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.

Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo.

Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega al puerto sin remar muchas veces.

Nadie llega a la otra orilla sin haber ido haciendo puentes para pasar.

Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad.

Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas.

Nadie recoge cosechas sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra.

Nadie reconoce la oportunidad hasta que ésta pasa por su lado y la deja ir.

Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible.

Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de Dios.

Nadie hace obras sin martillar sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a sí mismo, ni se hace hombre sin sentir a Dios.

Nadie encuentra el pozo de DIOS hasta caminar por la sed del desierto.

Nadie deja de llegar, cuando se tiene la claridad de un don, el crecimiento de su voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de DIOS.

Nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone. Si sacas todo lo que tiene y estas con DIOS!..Vas a llegar!

 

Autor Desconocido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Edad

 

  1. Si debo elegir entre callar o gritar, grito, porque callar es renunciar.
     
  2. Cuando debo optar entre la charla amena y el debate ardiente, elijo el segundo, porque renunciar a confrontar ideas es optar por el silencio, y el silencio es un mal consejero cuando se tiene cierta edad.
     
  3. En el caso de tener que mentir para que me acepten, pues que no me acepten, porque fingir después de los cincuenta es robarle sentido a la vida. Más vale que no me quieran por lo que soy que tener que inventar a quien no soy para que me quieran.
     
     
  4. Si sabiendo tengo que declarar que no sé para que quien no sabe piense que sabe más que yo, o decir lo que sé aunque los que escuchan piensen que no sé lo que digo, elijo lo segundo, porque prefiero que me odien por lo que sé y no que me quieran por mi ignorancia.
     
     
  5. Si los que me escuchan no saben la diferencia entre el debate y la convivencia, entre la pelea y el consenso, transformando adversarios de un momento en enemigos definitivos, no me queda más remedio que seguir pagando el precio de ser como soy, porque si dejara de serlo traicionaría a todos los años que me condujeron hasta el presente.
     
     
  6. En otras palabras, de esa charla entre mí y yo nació la persona que soy hoy. Mayor, pero joven. Adulto, pero adolescente. Peleador, pero caballero. Son esas las armas para luchar contra el peor enemigo de los muchos años - la vejez -

Es por todo esto y más que siempre que puedo me dejo llevar por el joven que me habita, porque la edad podrá afectar al cuerpo pero no al niño que soy, y permitir que los años amordacen y oxiden a ese infante rebelde es caer en la emboscada que la vejez le tiende a todos los que dejan de tener esperanza en el mañana y se rinden a los achaques que los años les regalan.
Lo que sí, no me cabe la menor duda de que moriré muy joven, aunque el cuerpo sea muy pero requete muy viejo.
¡Ojalá tú también!

 Autor: Bruno Kampe

 

 

 

 

*Anterior * Arriba * Siguiente *

 

 

 

 

 

 

 

Copyright © 2007.Stella Maris - All rigths reserved

 
Hosted by www.Geocities.ws

1