|
Una Mujer notable y admirable
Sencilla, pequeña de tamaño, humilde, con evidente
huellas del trabajo y el tiempo, pasó por esta
vida sembrando amor, fé y esperanza. Tenía en
espíritu joven a pesar de su edad cronológica. Fue
una feminista de verdad. Sin ella buscarlo se hizo
famosa haciendo labores típicas de mujer; dando
amor, alimentando, peinando, consolando, curando a
los más necesitados, fregando pisos, etc. Una
honra para el género femenino, porque puso a la
mujer en un lugar muy alto al demostrar al mundo
de lo que una mujer podía hacer con sencillez,
humildad y amor.
Defendía la vida. No creía en la eutanasia y
acompañaba a los moribundos hasta el momento que
Dios los quisiera llamar. Estaba en contra del
aborto. Era una "súper-mamá" espiritual. Le
gritaba al mundo que el aborto era un crimen y le
decía a las mamás que si no querían a su hijo se
lo dieran a ella, que ella lo cuidaba.
No le
temía a los fotógrafos sensacionalistas pues ella
no tenía nada que ocultar. Al contrario tenía que
enseñarle al mundo el resultado de la injusticia y
la pobreza.
La
Madre Teresa fue una mujer llena de virtudes que
seguramente goza de un lugar especial en el
Banquete Celestial. A pesar de tantos malos
ejemplos que tenemos en este siglo XX, hemos
tenido la dicha de contar con grandes ejemplos de
santidad como fue la Madre Teresa de Calcuta.
El
legado de la Madre Teresa de Calcuta
La
llamaban "Madre", el nombre más amable y dulce de
la Tierra. Ese era el nombre que le dieron a la
Madre Teresa de Calcuta. A todos aquellos en los
que ella veía el rostro mismo de Jesús
"penosamente encubierto" -- los moribundos, los
destituidos, los leprosos, los bebitos, los
abandonados, los olvidados -- para todos y cada
uno, ella era la "Madre". ¡Y también lo era para
todos nosotros! Para todos los que están hundidos
en la peor pobreza de todas, la del pecado y el
egoísmo, la del dinero y la dureza de corazón,
ella era la "Madre".
La
Madre Teresa respondía a la súplica de ayuda con
el amor y la oración, y con sus propias manos --
las manos amorosas y cariñosas de una madre, una
madre entregada a sus hijos.
Cuando le dicen a la Madre Teresa que hay
demasiadas criaturas en la India, ella responde:
¿Piensa usted que hay demasiadas flores en el
campo? ¿Demasiadas estrellas en el cielo? Mire a
esta niña, es portadora de la vida; ¿no es una
maravilla? ¿Cómo no quererla?
¡Qué
legado de palabras y de hechos nos ha dejado! Será
recordada no sólo por su incansable ejemplo de
olvido de sí, sino también por su intrépido
mensaje en defensa de la vida y la familia.
Desconozco
Autor
|