UNIVERSIDAD DE YACAMBÚ – 22/10/2007

 

MARIA EUGENIA VILORIA ORTIN

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PRODUCCIÓN EDITORIAL – Cohorte 032-052

T4

 

 

EL LIBRO Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Un ensayo con recuerdos

 

1. Introducción | 2. Objetivos | 3. Desarrollo | 4. Conclusiones | 5. Bibliografía

 

 

1. Introducción

 

Muchos recuerdos ha traído a mi memoria la lectura del texto de Alejandro Zenker, donde me sentí plenamente identificada cuando presentaba tan gratamente los antecedentes de lo que ahora conocemos como Producción Editorial.

 

Pocos meses antes del famoso Caracazo ingresé a trabajar como Diseñadora Gráfica en OMNIS, Publicidad y Mercadeo Total, empresa de Diseño perteneciente al extinto Banco Latino.

 

OMNIS era una empresa de vanguardia en el área del mercadeo, y aun cuando tanto las ilustraciones como el diseño de cada arte los hacíamos a mano, los textos los hacíamos con el primer programa graficador: Adobe, sobre Macintosh. El levantamiento de textos se hacía con la PC, se imprimían en impresoras láser que en la época la calidad no era ni la mitad de la calidad actual, y luego debíamos rociar las impresiones con fijador, pues si no rociábamos el producto antes, en el procedimiento de montaje la impresión se deterioraba con el manejo, mientras ajustábamos el papel contentivo de la tipografía con Rubber Cement sobre el soporte final del arte.

 

Parte del trabajo de diseño también consideraba la supervisión en la producción de material bibliográfico. Los contenidos de los libros debían ser transcritos en las mismas casas de fotocomposición, donde ya comenzaban a utilizarse las mismas herramientas de última tecnología: las PC’s.  Cada “mancha” gráfica era un cuadro de papel autoadherible simplificando un poco el proceso de montaje de cada una de las páginas, pero igualmente debía hacerse el recordado “machote”, manipulando pliegos, dándoles vuelta una y otra vez, hasta llenar cada uno de las áreas con los recuadros de texto impresos.

 

Se había avanzado con pasos agigantados, pero aun seguíamos “montando” los artes.

 

Pero luego llegó el milagro: ya no montaríamos más trozos de costoso papel pegajoso. ¡Había aparecido el PageMaker! Hasta hace poco aun se utilizaba este sistema. Cuando fui Coordinadora Editorial en la Comandancia General del Ejército, después del 11 de abril, bajo el mando del G/D Julio José García Montoya, aun se utilizaba esta aplicación (para luego ser sustituida por InDesign).

 

Los contenidos que antes debían glutinarse con tipos, luego pasarse a las PC’s  por las transcriptoras, ahora simplemente se copian y pegan al formato idóneo, de acuerdo al diseño sobre la aplicación a utilizar. Es la simplificación de procedimientos que implica abaratamiento de costos en la producción.

 

 

2. Objetivos

 

 

 

3. Desarrollo

 

Pero esta simplificación de procedimientos que ha aportado la tecnología no se queda allí. Ya no solo el desarrollo tecnológico no aporta beneficios o nuevas modalidades en la producción de contenidos, sino también en la distribución.

 

Generalmente el ser humano teme a lo novedoso. A lo nuevo. Aquello que no domina siempre se presenta como una situación que arremete contra su autonomía. Por supuesto, es una forma inadecuada de abordar la realidad, pero es la única forma en general que el hombre entiende el desarrollo cuando ésta va mas rápido que su capacidad de aprehensión.

 

Las nuevas modalidades de edición de libros fue una forma de agresión para los diseñadores, los editores, los encargados de las tipografías, los impresores. Pero ya este período de adaptación se superó. El que no avanza retrocede. Y todos ellos asumieron el reto, lo superaron y con la paz que da el dominio de la herramienta se benefician ahora sin ningún tipo de trauma, complejo o problema.

 

Ahora el problema se presenta a otro nivel. Igualmente se aborda con temor, como en el caso inicial, pero por parte de los productores editoriales y del público en general.

 

El nuevo problema, la herejía: ¡el libro digital!

 

Los productores editoriales que no confían en el valor real y objetivo del libro físico, temen la desaparición del libro con lomo y páginas blancas y encuadernadas, llenas de letras como herramienta de lectura.

 

La tecnología ciertamente ha desarrollado otros medios para acceder al material bibliográfico. Entre ellos podemos encontrar estos formatos: los libros electrónicos o digitales y los audio-libros. Ambos formatos permiten acceder a contenidos de todos los géneros sin limitaciones ajenas a los que la misma tecnología ofrece, es decir, se requiere contar con las herramientas necesarias para poder disfrutar de estos formatos, además de un cierto conocimiento para poder conseguirlos, bajarlos y ejecutarlos. Es tecnología para personas que están familiarizadas con las tecnologías de punta.

 

Esto significa que aun hay esperanzas o espacios de actuación para los temores de los productores editoriales anticuados o que no han logrado aun adherir a lo recursos de la tecnología. Por supuesto, que estos temores sabemos que están absolutamente alejados de la realidad porque el espacio que el libro físico posee, nunca podrá ser suplantado por el soporte digital.

 

¿Por qué puedo hacer esta afirmación? Por experiencia. Analicemos las razones por las cuales justifico esa posición:

 

  1. El lector verdadero. Los libros son para ser leídos, y no solamente consultados. Existen culturas donde la lectura es fundamental, y hay culturas donde no. Pero en ambas, existen lectores reales. No de aquellos que solo abren un libro o revisan una página web para aclarar una duda, sino lectores reales. Un lector real o un lector verdadero es aquel que conoce el valor de la lectura como instrumento de crecimiento personal, y que por lo tanto lo percibe como una necesidad. Este tipo de lector (el único realmente) leerá en cualquier parte cuando tenga la menor oportunidad. Así podremos ver en un vagón de Metro, en el aeropuerto, en la clínica esperando ser atendido o en un café individuos con un libro en la mano. Y sabremos de personas que en la intimidad de la cama antes de dormir necesitan al menos leer dos paginitas. Para estas personas jamás el libro podría desaparecer.
  2. Comodidad y Salud. Un lector de literatura jamás podrá leer un libro y disfrutarlo a través de una pantalla iluminada y molesta. Podremos leer un cuanto corto, o un poema, pero hasta allí llegamos. No pasamos de unas cuantas páginas. La necesidad de descansar la vista no nos permitirá disfrutar de la lectura y si alguna vez intentáramos tomar el hábito de leer por la PC, perderíamos hasta el hábito de leer.
  3. La universidad del papel. Puedo leer un libro impreso sin tener que preocuparme qué tipo de PC tengo, con cuales aplicaciones cuento para abrir los libros digitales, o que tipo de sistema operativo utiliza mi PC.

 

Por supuesto que con estas afirmaciones no quiero disminuir el valor de los soportes digitales, pues realmente los medios tecnológicos han aportado un gran beneficio a la humanidad en cuanto al aspecto literario: la masificación de contenidos, el acceso a la producción editorial sin importar las fronteras, las distancias ni el tiempo.

 

Se puede notar que he hablado Producción Editorial y soporte digital. Y es que no se contradicen. Todo material que contenga letra, es consecuencia de la Producción Editorial.

 

Los pasos fundamentales para el éxito de una producción editorial impresa son los mismos que para producir publicaciones en formato digital. Claro, también existen pasos muy concretos que se requieren para la producción impresa que no son necesarios para el soporte digital, lo que redundará en el abaratamiento de costos en la producción.

 

Entre los pasos fundamentales podemos identificar algunos:

 

a)     Lectura y Consideración del Contenido, para verificar si es adecuada la publicación del material. Se debe considerar la necesidad de la elaboración de contenidos, tema, tipo de público a quien va dirigido.

b)     Estimación de costos, y análisis del posible éxito del material a producir.

c)     Corrección de Estilo, para depurar errores tanto de estilo como gramatical y ortográfico.

d)     Elección del soporte, ya sea digital o impreso.

e)     Elección del formato, considerando el tamaño y el recurso que se utilizará para la producción.

f)       Diseño del material. Tanto el material impreso como el digital requiere un aspecto grato, y que permita la lectura fácil de material. Podemos recordar el desastroso diseño de la Colección de Las Novedades de hace años, imposible de leer por la calidad de papel y el tamaño de la fuente. Todas estas consideraciones deben ser tomadas en cuenta a la hora del diseño.

g)     Producción específica del material. Llevar a término la realización del material.

h)     Modo de distribución, pero de una manera genérica, pues esta responsabilidad no corresponde a la Producción.

 

No debemos olvidar que si la publicación se realizará en forma física existirán muchos más pasos que pertenecen al paso g.

 

También debemos tomar en cuenta que muchas veces la producción editorial implica trabajar sobre el mismo material para ambos tipos de soporte, pues es necesario poner a disposición del público los contenidos de la manera que el lector lo requiera, y publicarlo de ambas formas permitirá un mayor acceso a la información, abarcando distintos tipos de público y diversas locaciones y culturas.

 

Un punto fundamental para el inicio del proceso de producción editorial es la consideración para la pertinencia de la realización del proyecto. Y hay dos elementos para lograr este análisis: la pertinencia del contenido y los costos y el retorno que implicará la producción de un material específico.

 

En cuanto a este último punto se han generado diversos modos de divulgación editorial:

 

 

Debo aquí compartir una experiencia un poco frustrante vivida en Perú luego de disfrutar de un beneficio vivido en Venezuela, y que hasta que no me topé con una realidad diversa no la estimé hasta el fondo.

 

La cultura de un pueblo se conoce a través de lo que dice, de lo que piensa, de lo que escribe. Cuando llegué a Perú lo primero que hice fue visitar una librería. Pregunté por la literatura emergente, la literatura joven, las nuevas letras que cada país posee siempre. Encontré libros independientes, cada uno con un formato distinto.

Pregunté por alguna colección literaria, y me dijeron que no existían, que cada autor editaba sus libros, los mandaba a producir y corre con los costos y riesgos de la publicación.

 

Ante los beneficios que he disfrutado gracias a El Perro y la Rana, me asombré con las limitaciones y pobreza creativa en cuanto a producción editorial que países tan avanzados a nivel de ideas pueden mantener.

 

Si no hay estímulo gubernamental será difícil difundir la cultura a través de las letras, aun cuando todavía hay que ver si la disposición de una gran producción editorial redunde en la masificación del placer por la lectura, y el crecimiento del hábito de la lectura en la colectividad.

 

Muy particularmente me parece que el placer de la lectura es un elemento moral que se desarrolla en el seno familiar, y en nuestra sociedad es muy deficiente por no decir inexistente, como muchos otros valores.

 

Egoístamente hablando la falta de placer en la lectura por la colectividad me ha beneficiado en los últimos años pues para evitar costos de almacenaje, los libros no vendidos los rematan en Las Librerías del Sur, antiguamente llamadas Kuai-mare.

 

 

4. Conclusiones

 

La Producción Editorial no es sólo un título en un carné, ni es sólo una actividad dentro del complejo mundo de las letras. La Producción Editorial es la combinación de Gerencia (por los planes estratégicos), Mercadeo (para el estudio de la pertinencia de la edición de material), Administración (por el estimado de costos y retorno de inversión), Arte (para conocer la cultura, el idioma y las ideas). Tiene que ser una actividad conciente, placentera y responsable, en continua profesionalización y una de las cosas más importantes que debe poseer un Productor Editorial: pasión por el futuro, por el avance tecnológico y los recursos que éste le ofrece para simplificar su trabajo, hacerlo más creativo, más hermoso, más logrado.

 

Yo disfruté inmensamente ese período de mi vida siendo Coordinadora Editorial. Ese espacio me permitió crear, desarrollar ideas nuevas para el logro de objetivos presentados por la organización.

 

En ese período de desarrollaron publicaciones impresas y digitales, calendarios con los valores del Ejército, vallas, postales, protector de pantallas… Todo depende de lo que se necesite expresar, la disponibilidad de las organizaciones, y la pasión que le ponga el Productor Editorial, asumiendo los nuevos retos que la sociedad impone y que la tecnología ofrece como recursos para la simplificación de los procedimientos.

 

 

5. Bibliografía

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Libro-e

http://www.cpel.uba.ar/articulos/informatica/librosdigitales/dossier/default.htm

http://audiolibros.blogspot.com/             

http://html.rincondelvago.com/produccion-editorial.html

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