UNIVERSIDAD DE YACAMBÚ – 14/11/2007

 

MARIA EUGENIA VILORIA ORTIN

es.geocities.com/mevo_uny | [email protected]

 

PRODUCCIÓN EDITORIAL – Cohorte 032-052

T8

 

 

Sobre la

II ACTA INTERNACIONAL DE LA LENGUA ESPAÑOLA

‘Desafíos de la Industria Editorial

(Resumen de las Conclusiones Provisionales)

 

 

1. Introducción | 2. Objetivos | 3. Resumen del Contenido | 4. Análisis de Términos Principales | 5. Relación con la obra y el contexto sociocultural | 6. Valoración crítica en cuanto al problema, a las soluciones propuestas y al futuro | 7. Conclusiones | 8. Bibliografía

 

 

1. Introducción

 

Este encuentro realizado en Bogotá, aborda los temas más delicados y actuales en el mundo de la producción editorial, no sólo desde el enfoque filosófico de cada uno de estos temas, sino ubicándolos en la situación real editorial en iberoamérica.

 

Temas como la “Creación Intelectual, Derecho de Autor y Nuevas Tecnologías”, “La Industria Editorial”, la situación jurídica y económica del libro en concordancia con el Acuerdo de Florencia y el Protocolo de Nairobi, y la promoción de la lectura, son tocados desde el punto de vista del método FOA para la Planificación Estratégica.

 

Estos aspectos fundamentales de la Producción Editorial serán tocados en este trabajo para abordar los temas enfocados en dos realidades: una conocida por todos nosotros: la realidad venezolana, y otra situación que comienzo a experimentar: la realidad editorial peruana.

 

Mi enfoque para este trabajo, como siempre, será orientado hacia el aspecto humano, ontológico o estructural, la influencia del hombre sobre los procesos de cambio. Espero o hacer de ésto un juicio demasiado duro o insoportablemente existencial.

 

 

 

2. Objetivos

 

 

 

3. Resumen del Contenido

 

La Mesa Nº 1 abordó el tema de La Creación Intelectual generando una serie de afirmaciones sumamente importantes que no deben perderse de vista jamás en el mundo editorial. Estas afirmaciones son las siguientes:

 

“La creación intelectual es la fuente básica de la producción editorial”.

 

y

 

“El derecho de autor (…) implica libertad de expresión, pues un autor que puede vivir de su creación, es libre de expresar sus pensamientos”.

 

Precisamente porque la creación intelectual da origen a la producción editorial se hace indispensable la existencia de normas que regulen y protejan el Derecho de Autor. No valdría un real la producción editorial fuera de un control objetivo de la autoría de las obras, generando un caos de ideas y de plagios que ciertamente incidirían sobre una mayor producción editorial pero sin la competencia y la calidad requerida para el desarrollo de las sociedades en las cuales se encuentren estas situaciones.

 

El creador de ideas, el escritor o investigador, en nuestro caso requiere de la estabilidad que le puede ofrecer al Derecho de Autor para garantizar no sólo la propiedad de lo creado, sino también asegurarse su fuente de manutención que sería la creación literaria o científica fruto de la investigación.

 

La segunda afirmación entonces cubre este requerimiento que ha existido desde el nacimiento de obras literarias, donde los escritores contaban (como todos los artistas en general) con mecenas para subsidiar sus trabajos de creación.

 

En nuestra época contemporánea, ya los mecenas no existen como tal, pero es responsabilidad de ciudadano, evidentemente que tenga intereses en crecer como persona y dentro de la sociedad en desarrollo continuo, participar del crecimiento de la creación de ideas y literaria estimulándola a través de su intervención en el mercado editorial.

 

En este sentido, como decía en el trabajo anterior, la estandarización de la piratería editorial que conocemos como “copias”, que no es otra cosa que la violación de las condiciones y del derecho de autor y el reconocimiento de su autoría de manera real, ha deteriorado esta industria del conocimiento en cierto grado, pero por fortuna, aun se mantiene la estructura pasional y racional por el libro original.

 

Pero existe otra perspectiva, donde el Derecho de Autor de diversas obras se reconoce, pero  dichas obras no son realmente expresión sincera del autor, de in concepto nuevo o de un contenido novedoso, sino un medio comercial de mantenerse “vivo” gracias a la fama adquirida por obras precedentes. Esta lamentable actividad la podremos reconocer si miramos sinceramente algunas obras contemporáneas que sólo buscan al mercado pero no a las mentes con ideas originales o útiles.

 

Aquí me reservo el derecho a no emitir pecadores sino sólo pecados, pues gracias a la Publicidad seguramente tendrán sus dolientes, pero no es difícil identificarlos ¿verdad?

 

La publicación de un material se supone que es expresión de un Derecho de Autor reconocido, pero tantas veces encontramos publicaciones sin referencias de autores anteriores en las que descubrimos secuencias de otros autores.

 

Por allí hay un dicho que reza: “Las ideas están en el aire. Hay sólo que atraparlas”. Es decir, la creación es libre, al servicio de los pueblos. Lamentablemente la relación masa-lectura es aun un sueño lejos de ser realizado, y casi podría aseverar que es una utopía, pero esto no significa que para reducir las diferencias entre la realidad y el sueño, podamos asumir este tipo de justificaciones “humanistas” para aprovechar indebidamente de la idea y creación de otro.

 

No es sólo una cuestión de leyes la protección del Derecho de Autor, y por lo tanto de libertad de expresión, sino también requiere de la participación de las conciencias de la colectividad ante la obra original de uno de sus ciudadanos. El respeto por el otro, y más aun, el respeto por sí mismo, porque debe ser muy triste depender de la obra de otro para poder destacarse o “ser alguien”.

 

Entonces, el problema de Derecho de Autor no es un problema jurídico sino humano, de estima, de autoestima, de capacidad e incapacidad humana, de desarrollo personal, y como consecuencia de crecimiento o deterioro social.

 

La Mesa Nº 2 trabajó sobre La Industria Editorial”. En este punto podemos intervenir algunas ideas importantes:

 

La realidad tecnológica emergente para la aceleración, el perfeccionamiento y la divulgación de nuevas producciones editoriales en los distintos formatos, sean impresos o digitales, no son accesibles a todos los niveles de industria editorial.

 

El desarrollo de nuevas herramientas para la producción editorial requiere de personal capacitado para que la inversión no sea una pérdida sino una ganancia. La incorporación de Internet como un medio de difusión puede ser una agente de alcance a todo público pero el material editorial con autoría y con las esperadas retribuciones económicas sigue siendo de bajo alcance para sus cibernautas, pues requiere de la inversión monetaria de sus potenciales lectores.

 

Sólo algunos materiales pueden ser conseguidos gratuitamente, lo que mantiene aun el libro impreso como el rey de la lectura, pudiendo también ser adquiridos por vía Internet.

 

Por una parte las restricciones que la misma tecnología está generando para la producción rentable, pero es también cierto que hay una exagerada abundancia en creación de materiales que no poseen la calidad requerida, y éstas mismas restricciones permiten la depuración o el “filtrado” de lo que se produzca o edite para poner en el mercado.

 

Existe otro elemento a considerar y es el que más considero siempre, -y que seguramente es ya cansón en mi discurso- y es el elemento humano ante la producción editorial.

Podemos tener fantásticas editoriales, con excelentes editores, exclusiva selección de los materiales, última tecnología, inigualable política de distribución, pero… ¿tenemos la “cabeza” para aprovechar intelectualmente el material editado?

 

Cuado entro a las librerías ya no me asombro de ver las publicaciones nuevas, o la reedición de los clásicos en formatos nuevos, sino en la maquinaria de mercadeo que ahora es más fuerte que la misma calidad literaria.

 

Calidad: Es la palabra clave. Desde la primera letra hasta el icono más imperceptible del material editorial.

 

Recuerdo cuando trabajaba en Biblioteca Nacional. Para dar un ejemplo en el ámbito de la literatura. Existían pautas internacionales de evaluación tanto para la literatura de adultos como la de jóvenes y niños.

 

La UNICEF definió una serie de normas para producir libros infantiles. Normas que estimulaban la lectura gracias a la identificación de patrones psicológicos para ubicar los elementos de los libros: texto, imágenes, tamaño de la fuente, etc. Pero estas pautas no eras realmente comerciales.

 

¿Por qué no eran comerciales? Explico: Los niños –como todos los seres humanos- cuando abren un libro, revista o periódico, primero de fijan en la página impar, por lo tanto, para estimular la lectura en un niño no debe colocarse la imagen en esa página, pues verá el dibujo, se entretendrá, y luego pasará la página sin leer el texto que por la ubicación no podrá estar en otro sitio en la página par.

 

Pero, para la comercialización ubicar la imagen en la página impar es lo más rentable. Vemos los imágenes lindas y lo compramos, sin saber ni siquiera su contenido.

 

UNICEF propuso la ubicación de la imagen en la página par y el texto en la impar para que el niño cayera primero en el texto y luego pasara a la imagen. Esta estructura podemos encontrarla en los libros de Alfaguara, pero lamentablemente no es los de Monte Ávila. Lamentable, ¿no?

 

Retomando el discurso de la calidad, acerquémonos a cualquier librería en Caracas. Qué libros conseguiremos en las vitrinas? Seguramente encontraremos textos épicos-fantásticos con rostro de autenticidad o pseudos-religiosos, a cambio de Monterroso, Vargas Llosa, Hernández, Peri-Rossi, Vallejo. Es el comercio lo que nos está marcando el patrón de lectura contemporánea.

 

Pero ciertamente un amante a la lectura esto le favorece. Puedo decir con cierta acidez en el comentario que la ignorancia favorece. Podemos así encontrar obras desechadas por las masas en remate, abandonadas por las esquinas de las estanterías de las grandes bibliotecas a muy buen precio. Sólo hay que dejar dormir un tiempito el material bibliográfico en los anaqueles, pera luego comprarlos a un costo inferior del inicial. (Por cierto, tengo dos libros en Tecniciencia de Sambil esperando que maduren).

 

Otro ejemplo de la bondad de la ignorancia podemos encontrarla en las producciones editoriales de El Perro y La Rana, que han puesto en remate en cada Librería del Sur sus ediciones porque la gente no los compra.

 

Pero realmente me encantaría no contar con la ignorancia, sino encontrar dificultad en encontrar material bibliográfico por excesiva demanda, como sucede con el azúcar o los huevos. ¡Ojalá los libros tuviesen tantos dolientes!

 

En la Mesa Nº 3 se discutió sobre el aspecto político, jurídico y económico de la producción editorial, pero me asombró ver una cita de Ortega y Gasset, donde identifiquen gratamente una palabra que creo agregaré a mi vocabulario: Provincianismo.

 

Además nos presenta las limitaciones de demanda y transporte a territorios extranjeros de cualquier material editorial.

Pero ante estas posiciones, y abordando  de nuevo el tema desde el punto de vista ontológico, es necesario hacer la referencia cultural siempre.

 

Existen y existirán obras que por su lenguaje universal, y no hablo de idioma, sino de modalidades universales de expresión trascienden y trascenderán las fronteras, más aun contando con condiciones y tratados pautados internacionalmente, pues ofrecen un contenido de interés masivo y sin limitaciones de índole cultural, como por ejemplo, manuales, diccionarios, enciclopedias, material especializado de medicina, ingeniería, etc.

 

Pero es necesario también considerar que una incalculable cantidad de producción editorial jamás podría traspasar las fronteras de su dominio geográfico no tanto por los límites territoriales sino por los que impone la misma cultura. Esto no significa que no posea calidad, como es el caso de Chismarangá, Cruz Arnaldo Jiménez Riera, donde el corazón de este material es lo que Ortega y Gasset llama Provincianismo, pero que no le resta en absoluto una altísima calidad literaria. Pero jamás podría pretender en mi caso, conseguirlo aquí en Lima pues corresponde a una cultura muy particular que no interesa ni mueve el interés a otras culturas, por muy similares o cercanas creamos que están.

También sería absurdo no encontrar un Don Quijote al menos en todas las librerías de iberoamérica, por no decir de todo el mundo.

 

Pero más que las imitaciones arancelarias interculturales y territoriales, es preocupante cuando las limitaciones son dentro del mismo territorio, donde se restrinjan las posibilidades de producción por situaciones religiosas o políticas (que al cabo viene siendo lo mismo tantas veces).

 

Otra limitación más difuminada es la que significa que el creador deba costear su propia producción. Por fortuna en Venezuela existe una cierta libertad en cuanto a la publicación de material inédito para concursos literarios, a excepción de algunas colecciones pro-políticas que podemos encontrar, también en el Perro y la Rana.

 

Así, Venezuela aun se encuentra en una posición privilegiada en comparación con la realidad peruana en cuanto a la producción editorial, donde el creador debe correr con todos los riesgos, costos y distribución de su obra para poder hacerlo llegar a la colectividad. En este sentido, el creador es también productor editorial.

 

Ya en la Mesa Nº 4 abordan el tema con el que más me identifico: La formación de lectores.

 

Sociedad que no lee no se desarrolla.

La coherencia de expresión verbal es manifestación de un pensamiento coherente, y la comunicación se enriquece con la lectura. Por lo tanto, sin la lectura no adquirimos la capacidad de pensamiento lógico y universal. Si nazco, crezco y me desarrollo en un ambiente, sólo conoceré cómo se expresa ese ambiente. La lectura me permite conocer otras modalidades de comunicación, creando en mí una cierta universalidad.

 

En Venezuela existen políticas ciertamente positivas, como he dicho en diversas oportunidades, con su editorial El Perro y la Rana, con su colaboración con Monte Ávila con la colección económica, pero el problema que se presenta es otro: el colectivo. La educación al colectivo.

 

El Banco del Libro hace esfuerzos, pero como toda iniciativa buena, se queda en lo parcial, en el alcance personalizado que puede lograr en el contacto de fin de semana en Altamira, y en uno que otro punto con sus servicios de Caja Viajera (si aun existe).

 

Pero la lectura permanece como un sub-mundo, donde sólo logran vivir los mismos libros de siempre, los comerciales, los que aparentemente dan valor agregado en el crecimiento personal pero no verbal.

 

Más que el Estado, el deber de la promoción de la lectura está en el núcleo familiar, tomándolo como un valor para la vida, pero en las sociedades donde no se es consciente que la vida no sólo es comer y dormir, sino que existen otros elementos ontológicos que generan bienestar, será difícil despertar la iniciativa de forma espontánea.

 

La Mesa Nº 5 aborda el tema de las políticas gubernamentales y la piratería. No puedo desvincular esta Mesa de la Mesa Nº 4. El problema de la piratería en la producción editorial está vinculado a la comercialización de algunos materiales editoriales, sólo algunos. Todo aquel material comercial de atractivo común es el vulnerable a ser comercializado de manera ilegal. Quizás por eso tenemos el porcentaje positivo de lectores, pues es con la piratería que le material ibliográfico llega a las manos de la masa.

 

No debemos olvidar que aun cuando a muy poca gente le guste realmente leer (porque muchos dicen gustarle pero no lo hacen. Si les gustara lo harían. Cambiarían el rato de usan en tomarse una cerveza o el tiempo que le dedican al sexo, por leer un poco al menos), el libro es un objeto de admiración, casi de adoración para todos los hombres. Se considera que alguien que lee es culto, por ello es muy difícil que alguien diga que no le gusta leer, pues da status.

 

Para comprobar esta teoría podemos preguntarle a diez personas qué libros han leído y qué autores les gusta más… las respuestas serán casi las mismas… las que la escuela les hizo leer, lo que más ha sonado en los mass media o lo que el mercado esté señalando en el momento.

 

Un director de biblioteca que me recibió en Biblioteca Nacional una vez, ante mi reclamo de por qué habían novelitas de vaqueros en el área de literatura, me dijo respondió que quizás leyendo novelitas pudiesen luego pasar a leer algo más sólido.

 

En este sentido… ¿hasta qué punto es dañina la piratería? ¿No será un bien a largo plazo? Si conseguimos libros de mala calidad a bajo costo en forma irregular, quizás pueda nacer en ese neolector un verdadero placer por la lectura. Es una incógnita que me gusta dejar abierta con la confianza en esa esperanza.

 

 

 

4. Análisis de Términos Principales

                            

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5. Relación con la obra y el contexto sociocultural

 

Las posiciones fijadas en el Marco FODA son realmente relevantes y correspondientes con nuestra realidad iberoamericana: Fortalezas, Oportunidades, debilidades y amenazas coinciden con lo que podemos observar.

 

Pero hago énfasis en que es necesario el desarrollo de una matriz FODA contando con las expectativas y recursos correspondientes al ser humano. No poseemos la verdad absoluta, y ciertamente toda nuestra realidad es, como ya estamos acostumbrados a decir cuando no sabemos qué camino tomar y no tenemos el valor de llamar a las cosas pro su nombre: multifactorial.

 

Me identifico con las afirmaciones especificadas en el contenido producido en las mesas, pero creo que el problema es necesario abordarlo desde un punto de vista más critico y concreto y no tan etéreo donde las letras quedan en papel, contenidos de los que todos estamos concientes y que seguramente dentro de 10 años seguirá tan vigente como hoy.

 

 

6. Valoración crítica en cuanto al problema, a las soluciones propuestas y al futuro

 

Nuestros problemas de producción editorial no lograremos resolverlo nunca, como ningún problema de la vida, sin poder sembrar marcas que delimiten las responsabilidades éticas de nuestros actos.

 

Ya sé que vuelvo a caer en el discurso filosófico pero las transformaciones se realizan a partir de una necesidad identificada. La piratería por ejemplo nace de una necesidad, bien o mal asumida, y solucionada, pero resuelta al fin.

 

Las propuestas deben ser originadas por la necesidad, sea de la Industria Editorial, de los creadores, de los tecnólogos, de la ciudadanía. Cada uno de los entes intentará satisfacer su necesidad propia, pero a la larga se evidenciará quién asumió el problema de la manera más idónea.

 

La globalización ha generado y seguirá generando mayor diferencia social en todos los ámbitos: de salud, de formación, de capacidad, de recursos, de habilidades, de destrezas, de desarrollo. Es una nueva forma de evolución, de evolución social. Quien no se adhiere a las nievas modalidades morirá en la nueva sociedad global, donde sólo los capaces podrán asumir el rol que les corresponda.

 

La misma evolución marca y marcará el camino a seguir. Ciertamente son imprescindibles las medidas expresadas en esa Acta Internacional, que no debemos desechar sino más bien mantenerla debajo de nuestros ojos, también porque es extrapolable a otros ámbitos de la vida productiva. Pero existe el elemento humano que puede potenciar o destruir todos los planes que en ese trabajo se propusieron.

 

Proyectos de organización, planificación, fijación de medidas jurídicas, y respeto por la creación son instrumentos fundamentales, pero también la consideración del ser humano como un ente individual, con voluntan propia que puede o no adherir a esas mismas normas, y con ello construir o destruir una sociedad.

 

 

 

 

7. Conclusiones

 

Creo que mis conclusiones las he iniciado desde el punto 5, pasando por el punto 6, pero no está demás reafirmar que todos los esfuerzos que cada organización internacional y organismos nacionales de cada país buscan la democratización del conocimiento por todos los medios en la medida que a ellos les beneficie.

 

Ciertamente esto no garantiza la calidad de los contenidos. Ejemplos de propaganda política al alcance de toda la población podremos encontrar en tantas naciones y en todas las épocas del mundo moderno y contemporáneo, pero más allá de ello, podemos identificar también iniciativas saludables, quizás más concebidas, pero si bien intencionadas.

 

Entre estos intentos podemos recordar las Ediciones de Las Novedades, muy mal producidas, pero bien intencionadas. O los esfuerzos de El Nacional con sus ediciones bibliográficas y digitales, e todas las ramas del conocimiento.

 

O aquí en Perú con las publicaciones del Diario El Comercio. Es verdad, todas con objetivos mercantilistas, pero ¿es que acaso está moralmente atacable querer generar ingresos produciendo materiales de buena calidad?

 

Ese creo que es una de nuestras grandes opciones: la masificación de las buenas cosas, a ver si algún día podemos rescatar aquella hermosa palabra Estética.

 

 

8. Bibliografía

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Libertad_de_expresion

http://es.wikipedia.org/wiki/Derechos_de_autor

 

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