INTRODUCCIÓN
Cuando pensamos en ética y moral, inmediatamente se nos viene a la mente las imágenes de los bustos griegos a quienes le atribuimos nombres conocidos como Sócrates, Aristóteles o Platón. Pero cuando intentamos profundizar en los conceptos anteriormente mencionados, la mente se vacía no sólo de las imágenes sino también de ideas.
Este vacío revela que ya es hora de despertar del letargo filosófico e intentar indagar en el conocimiento ancestral, comprenderlo y aprehenderlo a través de la experiencia para poder adquirir de un modo intelectual y con el cinismo del que ha pisado el terreno desconocido, la libertad de Diógenes.
Y para comenzar este camino lo abordaremos con el ya clásico método escolástico de los conceptos conocidos.
SOBRE MORAL Y TODO LO DEMÁS
La palabra moral nace del latín mores que significa “costumbres”. Entonces nos referimos a los hábitos, normas y valores de un individuo o grupo social que rigen su conducta –sus obras-.
Es importante resaltar aquí que aun cuando la moral puede ser individual, el ser humano se mantiene en constante intercambio con el resto de los individuos, creando allí la necesidad de la política para el ejercicio de la socialización, la interacción y la convivencia. Estos conceptos fueron lanzados por la gran filósofa Hanna Arendt, a quien no le gustaba ser llamada así sino solamente ideóloga política.
En el intercambio humano, la moral es entonces fundamental para la aceptación y el bienestar social. Es el elemento válido para el juicio sobre el bien o el mal en el comportamiento del hombre y de las sociedades.
Aun cuando la moral intente e insista ser baluarte de la verdad, y nos ofrezca además la certeza de este valor universal, podremos ver más adelante cómo de acuerdo a las sociedades, sus necesidades y sus etapas de desarrollo, los valores fundamentales que agrupamos bajo el nombre de moral cambiarán para adecuarlas a la realidad. Y si una sociedad cambia su moral en el transcurso del tiempo, no significa que “enderezó” sus pasos o “se torció en el camino”, sino simplemente que la realidad varió. Es de medianamente inteligentes entender que leer las realidades de otras épocas con las herramientas morales de hoy, es anacronismo, y no ayuda ni a comprender el pasado ni aceptar el devenir consecuencia del presente, el futuro.
Siempre tendremos la tendencia a juzgar la realidad pasada y presente bajo la luz del bien o del mal. Es importante saber que el concepto de mal, nacido en el seno griego es “la inexistencia de un bien debido”. El mal no tiene en sí esencia, sino que carece de ella.
Esperando no parecer una relativista moral, y partiendo de este concepto de mal, el juicio sobre una situación moral se atribuirá a la existencia del bien o no. Y la autoridad para declarar la presencia o no de bien vendrá dada por la realidad moral del momento, lo que podremos interpretar por moral en ese “momento histórico”.
Cómo momento histórico puedo reconocer dos elementos: la situación concreta y el período de tiempo. Son dos realidades que es necesario abordar para poder tomar con pinzas, con respeto y adecuadamente el llamado momento histórico.
La cultura es el conjunto de características de una sociedad. Caracteriza al grupo social por involucrar a cada uno de los individuos, que a su vez son los co-creadores de la cultura. Es una realidad dinámica, cambiante y a su vez transformadora. Es un conjunto de cambios simbióticos entre los inividuos y la sociedad.
Se podria preguntar por qué incluyo el concepto de cultura si estamos hablando de moral. Pero es imprescindible estar conciente de la cultura para comprender concretamente la existencia de la moral dentro de un grupo social.
Por último, para no escapar del tema -tan sabroso por lo tanto con tantas aristas por donde poder fugarnos- abordamos el concepto de ética. La ética es la estructura filosófica de la moral. La herramienta cientifica para estudiar la moral.
La ética se rige por las normas del momento historico para juzgar el comportamiento moral de los individuos y las sociedades. Igual o más aun que la moral, requiere comprender el momento histórico en todas sus dimensiones sin prejuicios o preconceptos.
Monseñor Giussani (+2005) dió a la filosófía cristiana contemporánea dos conceptos para mí fundamentales para poder penetrar limpiamente en el llamado "momento histórico". Dió claridad -desde el punto de vista cristiano, pero creo pueden ser utilizados por fieles de cualquier creencia religiosa o no creyentes- a los conceptos de moralidad y de moralismo. Diferencia ambos términos a través de la libertad de entrar en la realidad a juzgar a partir del sentido de pertenencia.
Frente a un cambio, sea personal o social, el moralismo limita la realidad a lo que la norma dice de una manera rígida, no permitiendo una expresión diversa de aquella que se desea ver o mantener. La moralidad en cambio permite tocar la realidad desde los diversos puntos de vista, no quitando los valores morales preestablecidos, sino comprendiendo el sentido del posible nuevo enfoque que aparentemente esté agrediendo la realidad, y que esté estimulando el juicio del momento.
Un ejemplo que Giussani ponía cuando abordaba el tema era: ¿Por qué amas a tu madre? Generalmente la razón que las personas dan es "Porque es mi madre". Esta afirmación es realmente hueca si lo analizamos. No es una razón "razonable", es una razón melcochuda y pseudo-sentimental. Y sabemos que todo acto auténtico requiere de razón, fundamentación racional, pues ¡hasta la fe es racional!.
Quizás la respuesta más adecuada sería una más profunda, más razonada: "Me tuvo en su seno, me hizo nacer... me cuidó, alimentó... cuando me caía y rompía me curaba... me educó..." Es decir, el acto moral, de moralidad nace del sentido de pertenencia. Y esta realidad podemos extrapolarla a los demás ámbitos de la vida, con la escuela, la universidad, el trabajo, la ciudad, el país. No por nada las naciones, los gobiernos, los estados, los municipios intentan enseñar urbanidad a sus ciudadanos, o los padres poniéndoles tareas en el hogar, buscando enseñar a sus hijos el valor de lo propio, de lo familiar.
Y en ese sentido podemos ver frutos: hijos que han trabajado por lo que tienen, asi no necesiten esforzarse por estar en bienestar familiar, aprenden a estimar lo conseguido con su propio esfuerzo y como consecuencia se hacen hombres de bien. Y cuántas veces escuchamos decir: "ay, ese muchacho que lo recibió todo, que no le costó nada no quiere servir... cuántas angustias que dá!
En el campo de la moralidad entran también dos procesos intelectuales necesarios: comprender las motivaciones y los instrumentos, o mejor: el fin y los medios. Y muchas veces estos dos elementos se contraponen. Un ejemplo de ello lo podemos ver en el tema de la sobrepoblación y su consecuencias en cuanto al hambre, al abandono y la miseria, en oposición a las prácticas de anticoncepción existentes. O quizás consentir con la reproducción sin control pero proveer a la sociedad de alimentos creados en forma veloz y con manipulación genética, generando consecuancias a largo plazo en la salud humana.
Soluciones que se aplican y con el tiempo nos damos cuenta que son generadoras de otros problemas, ¿acaso pueden ser juzgados moralmente? ¿Quién podía leer el futuro y saber que una solución de hoy será un roblema de mañana?
¿Qué haría yo o que haría usted ante el problema antes planteado? ¿A las personas sin recursos económicos le impediría la reproducción? ¿O les permitiría la reproducción y les ofrecería alimentos manipulados genéticamente? ¿En cuál de los dos casos violaría más sus derechos individuales? ¿La motivación de científico en estos casos será justa? ¿O más bien serán los medios que utiliza?
Y el comportamento del político frente al terrorismo... un ejemplo del cual he tenido información últimamente: el comportamiento de Fujimori frente a Sendero Luminoso... ¿cuál es el comportamiento correcto a seguir? Sólo conviviendo con la realidad, inmersos en el "momento histórico" -con sus dos implicaciones- podremos hacer un juicio apenas cercano a lo "correcto".
La sociedad peruana en este aspecto está dividida: la gran parte de su ciudadanía, la gente que sufrió el terrorismo de Sendero Luminoso reconoce que hubo un sacrificio necesario para poder devolver al país la paz, y frente a los coches bomba, los atentados generalizados en todos los estratos sociales, consideran que el gobierno de Fujimori no tenía otra opción que "limpiar" a sociedad de algunos focos de terror. Otros defienden el derecho a la vida de los que fueron ajusticiados miembros de Sendero. Cada juicio nacerá de la experiencia, y particularmente no creo que sea válido para alguien que no ha vivido esa realidad, que juzgue el actuar de una nación, de un gobierno, o del modo de pensar de la sociedad.
Hay verdades absolutas. Eso nadie podría negarlo racionalmente. El derecho a la vida, a la libertad... pero será la moral la que impondrá sus razones de acuerdo al "momento histórico".
Una pregunta clásica que generalmente se me hace con desprecio cuando digo que amo el medioevo y a los Templarios: ¿Por qué las cruzadas? ¿Las defiendes? En estas situaciones necesitamos interpretar el momento histórico. Y eso no significa justificar. Pero hay un caso que escandaliza a la humanidad: ¿Por qué el exterminio nazi? Fue absolutamente espantoso, pero aun frente a la atrocidad, es necesario comprender el momento histórico.
Separar la comprensión de la justificación no significa tolerancia, aceptación o ausencia de sensura.
[Espero no estar aterrándolo]
Los significados fundamentales varían de un grupo a otro. Para unas culturas la monogamia es el valor familiar por excelencia, para otras culturas la poligamia es lo normal. Pero nadie podrá decir de manera racional, cuál de las dos formas es la más adecuada, pues es cada cultura la que puede realizar transformaciones, si no se adecuan a sus necesidades sociales. La aceptación de modalidades y cambios en el comportamiento por parte de las culturas vendrá dada por sus necesidades particulares, por lo tanto las estructuras éticas también serán variables, tanto como la realidad.
¿Cómo podemos identificar los cambios en las estructuras éticas de una sociedad? Lamentablemente ante el choque con el prejuicio el ser humano nota la diversidad de culturas en las contradicciones de sus convicciones o formas de conducta. Y eso no significa precisamente rechazo, sino que puede -y debería inicialmente- simplemente generar asombro, estupor.
¿Cuál es el mecanismo idóneo para afrontar este "asombro"? Tratar de comprender el momento histórico, entrar en él, y si es correcto o corresponde con lo que la moral personal tolera o acoge, aprehenderlo. Pero si no estamos abiertos a encarar esta realidad con apertura, con moralidad, sin moralismo, no hacemos nada cercándonos a ella. perderíamos el tiempo. Lo digo por experiencia propia.
He comprobado a través de la experiencia la realidad de mi propio moralismo, pero en la necesidad de identificar el momento histórico he logrado pasar a la moralidad en cuanto al tema: tráfico en Lima. Es un tema banal, pero muy plástico para explicar el proceso de adecuación o trasformación de la ética de acuerdo a las nuevas necesidades. No necesariamente quiero decir con ésto que el cambio que se genere en mí en este momento histórico deba o pueda extrapolarlo a cuando esté en Venezuela, por ejemplo. Es importante saber diferenciar las diversas realidades y situaciones.
Anexo a este trabajo se encontrará un vídeo de una transitada esquina de Lima, titulado "Primera Lección para Conducir un Vehículo en Lima". En él se podrá notar policías de tránsito que permiten la movilización vehicular que en Venezuela jamás habríamos imaginado y menos aceptado -aun cuando también allá manejamos anárquicamente-.
Vehículos que pueden cruzar a la izquierda en los semáforos, atravesándose en media vía esperando poder pasar. O vehículos que cruzan a la derecha en doble fila, también si el que está en el canal derecho desea seguir de frente. Todo esto permitido por la ley, frente a sus ojos.
¿Acaso por esto los limeños no tienen moral? Simplemente la ética aplicada a la forma de conducir ha sido transformada para adecuarse a una necesidad. ¿Está bien esta adecuación de la ética del conductor? Esta infringiendo normas internacionales ciertamente, pero... ¿no es esta su realidad, su "momento histórico"? Les pareció mejor trancar la vía para cruzar a la izquierda que darle la vuelta a toda la cuadra. Si la norma o la ética no se hubiese adecuado a las necesidades, la anarquía invadiría la ciudad, porque es la cultura, el ciudadano, el que marca la norma social, y por lo tanto la norma ética, nos guste o no.
Luego de grabar los vídeos en una de las esquinas, entrevisté al policía de tránsito (de apellido Flores), pidiéndole me explicara cómo funcionaba ese extraño orden en el quebrantamiento de normas vehiculares.
Me comentó que todo eso estaba permitido. Que los vehículos que se quedaban a la mitad de la vía para cruzar a la izquierda podían pasar, no sólo cuando la luz se los permitiera sino cuando ellos vieran que pueden hacerlo, es decir, implica un procedimiento para nosotros "super irregular". Y los vehículos podian cruzar a la derecha en las esquinas hasta en doble pero no en triple fila. Ante estas explicaciones me dí cuenta que realmente deberé estudiar los libritos de conducción en Perú antes de hacer el exámen de conducir, no sea que me reprueben por moralista (rígida).
CONCLUSIÓN
Quizás estemos retrocediendo en vez de avanzar humanamente hablando, pero ese es el camino que el hombre -por cierto muy animado- está transitando. Yo puedo tener mis códigos de conducta, mi moral, mi ética, ser consecuente con lo que creo y así actuar, pero esa es mi situación, particular y por lo tanto intocable, por ningún individuo o sociedad ajena a mi conciencia.
El sentido ético en la sociedad es en efecto una baranda para la implantación de una situación de respeto para todos sus individuos, pero a veces también puede ser una herramienta de evasión de la responsabilidad social de la adecuación de la norma a las nuevas necesidades. La estructura ética debe estar en función del bienestar integral de todos los hombres. De allí su valor estético.
Por fortuna cada individuo tiene la potestad de actuar como le dicte su conciencia. Por desgracia, a veces los demás deben pagar las consecuencias de nuestros actos, y allí la libertad se ve agredida. Esta es para mí la realidad humana más dolorosa. La impotencia del débil frente a la violación de sus derechos, su libertad. Pero como una vez un amigo ateo me dijo: "uds. los creyentes tienen la esperanza en algo más allá de la vida". Es lo único que permite aceptar las limitaciones a la propia y a la ajena libertad.
Pero el hombre tiene marcado su corazón con este ímpetu de justicia y verdad, y de un modo u otro la ética siempre buscará su cauce en los valores fundamentales, universales y absolutos de la vida.
Primera Lección para Conducir un Vehículo en Lima
Vídeo
Infografia
http://es.wikipedia.org/wiki/Moral
http://es.wikipedia.org/wiki/Cultura
http://es.wikipedia.org/wiki/Etica
http://www.clonline.org/funerale/ratzing240205_esp.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Maldad |