MARIA EUGENIA VILORIA ORTIN
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REDACCIÓN Y ESTILO
SOBRE
Trabajo Nº 3 | Cohorte Nº 033053
La
descripción como competencia ante presentación de textos escritos, sus
características e importancia en la formación profesional del Licenciado en
Información y Documentación.
[Inicio. Sólo como identificador
referencial de la intencionalidad de la redacción]
¿Cómo podríamos comunicarnos realmente sin el elemento de la descripción? Intentemos componer una oración sin descripción, sin atributos, sin alguna característica del sujeto, y sencillamente no podríamos identificar la composición como oración, pues es casi indispensable en el complemento para expresar una idea completa. Y la oración es la unidad mínima para la comunicación efectiva, por lo cual podemos afirmar que sin descripción no hay comunicación oral y escrita íntegra. Por supuesto, no estamos entrando en el profundo mar de la comunicación gestual, pues también podríamos agregar que hay descripción gestual elementales, y que podemos identificar con los gestos y señas tan propios en Latinoamérica. Y sino, cómo podríamos interpretar las identificables “muecas” frente a las cosas sucias, o las cosas hermosas o tiernas. Pero ese es otro discurso.
Hasta los niños cuando comienzan a verbalizar ideas completas incorporan la descripción en sus expresiones. Y cuando ya comienzan a comunicarse con fluidez, aun cuando no logren mantener un diálogo, se centran en la explicación y descripción de su entorno, de sus amiguitos, del colegio, de los juguetes y de toda la realidad que comienzan a individualizar.
En la medida que el ser humano va desarrollándose, requiere de mejores herramientas comunicativas, y comienza el proceso de acrisolamiento del lenguaje. Este acrisolamiento tiene un objetivo fundamental: la integración más efectiva en el entorno en el que se desenvuelve. Evidentemente, existen muchos entornos distintos, que manifiestan diversos intereses, significados, y por ende hasta diversas interpretaciones de la realidad y de la vida.
Es por ello que podemos identificar cuando una persona habla o escribe, el tipo de formación humana, familiar, cultural que el individuo ha recibido, y como consecuencia también podemos concluir su ubicación dentro de la sociedad, considerando el aspecto profesional, ocupacional y hasta psicológico.
A partir
de la concepción particular que el hombre tenga de si mismo, su habilidad
expresiva, ya sea oral o escrita, se desarrollará hacia un estándar comunicacional, una forma de expresión, un vocabulario
específico y hasta probablemente un argot en el caso que sea necesario.
Ejemplos de esto podemos identificar en los entornos humildes donde se habla de
“lucas”, “quiebres”, “soplar el bistec”, “perreo”, y un sinfín de expresiones que poseen en sí un
concepto y una descripción de objetos, entornos y características.
También
podemos encontrar expresiones como “performance”, “acabado
magistral”, “encomiable tarea”, “esculturas sonoras”, y similares para
identificar un guión comunicacional del entorno
cultural más puro, que comportan comportamientos y descripciones en sí.
Así,
la poesía desde siempre se identifica con la plenitud de una expresión
puramente descriptiva, aun cuando esta descripción esté elaborada desde el
corazón y para ser interpretada exclusivamente desde el corazón del que lo lee,
del que lo saborea.
Maravillosos
ejemplos que presento porque este estilo literario me apasiona, son dos obras
de un poeta venezolano muy conocido y amado:
o
Rostros,
Colores en los trajes,
Tonos de piel ¡tan inmediatos!
En los ojos
Cansados de ser míos.
(Rafael Cadenas)
También podemos ver dos ejemplos de uno de
tantos jóvenes poetas de esta década, que se revelan ante la realidad apática
de la belleza verbal:
Amo la memoria de mis tiempos. El ciclo gastado, la impureza.
La realidad tantas veces debatida.
Ya no creemos en nada. Me aferro a esta nostalgia sin dolores. Estoy
sujeto a la inmortalidad, de ella, de amigos, ya no nos salvamos. Tenemos el
paso a caballo o sobre ruedas. Trajimos a lo eterno todo lo olvidable. He
decidido encabezar la ruta pues no quedan caminos por recorrer.
o
Los días se hunden tan fuerte
Cae el tiempo en un ahogo
Salgo a la calle y no tengo aire
aquí adentro en las
afueras
no dejo de llamarme
y mi nombre es destierro
Se ahoga el tiempo de ser yo mismo
y no hay quien lo
salve
naufragio es mi propia soledad
soy el cielo de este
ocaso
su sol que con calma
grita y hunde
soy el camino que
dejo de buscar
el encuentro de mis
propias aguas.
(Christian
Díaz Yepes)
[Desarrollo. Sólo como identificador
referencial de la intencionalidad de la redacción]
Y esta misma esencia en el ámbito de la creatividad y la belleza, de la estética originada por la ética, debe ser el móvil de la vida misma, de la vida de las ideas. De la vida del hombre que requiere expresar sus experiencias a través de cualquier cosa, pero especialmente de la expresión verbal.
“El hombre manifiesta su esencia en el trabajo”. Esta expresión de Cristiana Piccardo revela una verdad no muy fácil de digerir: cada ser humano muestra lo que es en esencia en la cotidianidad. Cotidianidad que está llena de responsabilidad, de labor, de construcción de la realidad, del ejercicio de co-creación de la sociedad, ya sea en el aspecto laboral formal o laboral familiar.
Para el trabajador del campo de
Para presentar esta afirmación de manera concreta, podemos abordar algunos pasos en el ejercicio de la profesión donde la descripción se requiere, para luego concluir si sería posible el desarrollo de la especialidad sin este fundamento de la expresión humana.
Paso 1: Creación de
un sistema documental
Vamos a crear un sistema de Tecnología de Información y Comunicación, concretamente un sistema automatizado para la clasificación, la catalogación, el almacenamiento, y la búsqueda indexada de una serie de materiales documentales.
Debemos hablar con la empresa o equipo desarrollador. Explicar qué contendrá el sistema automatizado. Debemos decirles qué deseamos que haga el sistema. ¿Podremos comunicarles a los desarrolladores lo que deseamos sin la descripción?
Tanto la interfaz gráfica, la clasificación de los contenidos, las vistas de ingreso, mantenimiento de los contenidos, las consultas por parte de los usuarios tienen descripción… ¿Cómo entonces podríamos expresar las necesidades del sistema sin la descripción? Pero eso es sólo el comienzo.
Paso 2: Clasificación de los contenidos
documentales.
Ya tenemos el sistema (si fuese posible el desarrollo de la aplicación sin descripción). Ahora debemos clasificar el material a ingresar en el sistema. La clasificación de todo material documental, del género que sea, requieren una asignación de código. Los sistemas de clasificación asignan un tipo de código que corresponde a un tipo de material. Esta asignación es ya de por sí una descripción del tipo de material.
Paso 3: Catalogación de los materiales
documentales.
En el proceso de catalogación del material documental (si fuese posible sin la clasificación), hay un elemento fundamental para la búsqueda efectiva del material dentro de un sistema automatizado: lo que llamamos en bibliotecología “las trazas”. Estas especifican una serie de elementos de búsqueda, y que en los sistemas automatizados llamamos “meta”. Estos “metas” o palabras son de por si la descripción inicial evidente para el usuario, pues es a través de ellos que pueden acceder a la información.
Paso 4: Síntesis de los contenidos.
Muchos sistemas de información automatizados apelan al recurso de las síntesis o “abstracts” para resumir en una cuartilla el contenido de una obra documental. Estas síntesis son de por sí descripciones de cada uno de los contenidos almacenados en los sistemas documentales.
Paso 5: Demanda de material de investigación.
Intercambio entre el especialista y el investigador.
A la hora de gestionar un sistema de documentación especializado, el administrador del sistema, el especialista en Documentación e Información, debe estar en continua comunicación con los investigadores que acceden al sistema especializado para colaborar con él en la búsqueda del material requerido por el usuario. Sin este intercambio que es fundamentalmente descriptivo, no puede haber colaboración en la investigación y por lo tanto, no serviría de nada el ejercicio de la profesión pues no colaboraría en logro de las expectativas presentadas por el investigador.
[Cierre. Sólo como identificador
referencial de la intencionalidad de la redacción]
Estas referencias concretas puedo realizarlas gracias a mi experiencia laboral en Biblioteca Nacional (hace sopotocientos años), donde cada uno de estos pasos eran parte de mi responsabilidad. Y que ahora, dedicada al desarrollo de sistemas de información y documentación he debido adecuar los viejos conceptos a las nuevas modalidades y necesidades que la tecnología presenta. Pero no es complicado comprender que indiscutiblemente la labor del especialista en Documentación e Información, -que no está más allá del ejercicio racional de su humanidad en pleno y continuo desarrollo- requiere de la donación de toda su creatividad e ingenio en el espacio laboral y co-creador de su entorno que es específicamente la investigación.
Y si afirmamos –como digo en el inicio de este trabajo- que el pensamiento del hombre, que esta expresado a través del verbo, está absolutamente unido y dependiente de la descripción de la realidad, o al menos de lo que el sujeto (el individuo) cree que sea la realidad.
Hablar de la descripción como ejercicio elemental de la individualidad (siguiendo el concepto filosófico de individuo), significaría sumergirnos en el campo de la ontología, que no es el objetivo de este trabajo, pero quizás podríamos abordarlo en el foro que tendremos para esta materia, o al menos como una actividad recreativa a través del Chat. Toda expresión, intercambio, dialogo, discusión sobre el tema no será otra cosa que la puesta en práctica de la misma descripción de la cual hablamos en estas líneas.