1996, barrio de Macarena, Sevilla: dejando atrás sus viejas identidades de "lumpen" crecidos en la calle, entre drogas y estancias en la cárcel, nacen a una nueva vida los NARCO, un grupo dispuesto a dar voz a todos los relegados al "Cuarto Mundo" en la era de la globalización. Chato Chungo y Vikingo MD a las voces, Diablero Díaz a la guitarra, Amnésico con el bajo, Manipulador a la batería y el Abogado del Diablo y Dj Muerte en los samplers son los "alias" de unos músicos que esconden una fuerza cruda e imparable reencarnada en activismo sónico. Mezclando influencias del metal y el hardcore con nuevas tendencias como el hip hop y el rap, los NARCO se van haciendo un hueco dispuestos a hacer tronar los oídos y las conciencias de los que se atreven a romper el velo de ignorancia que rodea la realidad social cotidiana en el nuevo orden de la delincuencia mundial.

Entre 1997 y 2000 la banda recorre las carreteras nacionales en decenas de conciertos proclamando por innumerables ciudades su condición de ex-ciudadanos malditos y clarividentes, agresivos y sin pelos en la lengua. Sus dos primeros discos dan testimonio de una forma de hacer muy versátil para tratarse de una banda de sonido fuerte, con temas que enganchan por sus mensajes claros y contundentes y que poseen estructuras marcadas y sólidas.

La tercera entrega de NARCO, después de "Satán Vive" (Bruto 1997) y "Talego Pon Pon" (Bruto 1999) repite una serie de aciertos de partida que resumen el buen camino seguido hasta ahora. Producido como los anteriores por Jesús Arispont (ex Def Con Dos) y por Sergio Marcos como ingeniero de sonido y grabado en los estudios Box de Madrid (mezclado en Sincronía y masterizado en Sonoland), "CHAPARRÓN DE PLOMO" (Bruto 2001) reúne doce cortes que consolidan la propuesta musical del grupo: estamos una vez más ante un virtuoso ejercicio entre los esquemas duros y hardcore clásicos y la experimentación en el scratch, el drum'n' bass y los tonos de voces rapeadoras. La evolución es no obstante evidente desde los primeros riffs y sampleados del disco. Sobre la base de ritmos marcados que asumen cambios y se llenan de matices, las estructuras del metal y el hardcore irrumpen de forma nítida, mezclándose entre sí sin acoplarse ni confundirse; los estribillos, breves, directos y contundentes, se combinan con rapeos largos y claros que se prolongan más allá de la música… Los NARCO han logrado una riqueza musical que individualiza los diferentes cortes y se adapta a la variedad de temas y estados de ánimo que quieren expresar.

Y es que el trabajo es un extenso recorrido por el "zoológico" que puebla nuestros barrios: yonquis, soplones y "pringaos", camellos de a pie y "colgaos" son algunos de los tipos sociales que aparecen aquí retratados por gente que los conoce de cerca y les dedica su particular "homenaje". No faltan arengas de postergados y críticas a la falta de libertad cotidiana en la calle: temas como "Miseria, muerte y sangre", "La pasma está buscando…" y "Actitud gamberra"… están en la línea del rock de denuncia del que también son acreditados representantes. Pero las composiciones se vierten más hacia el rostro humano de quienes ejemplifican la inhumana supervivencia cotidiana en los barrios. Los NARCO son conscientes de que no hace falta irse a Bogotá para retratar al sicario ("El encarguito", "Nuestras mulas"), o a South Central para comprender la psicología del trapicheador ("El cotarro"). La portada subraya esa idea de que el barrio de la Macarena, sin perder su idiosincrasia, está más cerca de la Colombia de los sicarios o la Rusia de la mafias que de Bruselas. En suma, una instantánea de la vida cotidiana en la "otra aldea global" de los sin nombre, en cierto modo poética, pero sin piedad ni contemplaciones.

La banda ha escogido dos temas para sus singles que reflejan los dos extremos de lo que es el barrio: "A tomar por culo el mundo" resume un chaparrón de ritmos y sonidos toda una declaración de principios de un yonqui de la calle; "Vizco" es una exultante reivindicación de una noche de pastillas, con su "juerga, mambo y jaleo". Estas dos ráfagas son un buen anticipo de ese "CHAPARRÓN DE PLOMO" cargadito de balas de plata con el que los NARCO de muestran que además de hablar claro… tocan clarón.

DISCOGRAFÍA:

Satán Vive
1997
     
Talego Pon Pon
1999
     
Chaparrón de Plomo
2001

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