Al Sr. Presidente de la Naci�n, Dr. Fernando de la R�a:
Ruego a usted que lea completamente este email, aunque el comienzo pueda parecerle un tanto confuso. Obra en mi poder una grabaci�n magn�tica en la cual usted acepta dinero de parte de un empresario del interior del pa�s a cambio de futuros favores. Fue registrada exactamente a las 18:00 horas del 7 de octubre de 1999, durante su campa�a electoral, de modo que esos favores se refieren innegablemente al per�odo de su actual mandato. La conversaci�n fue captada accidentalmente desde una estaci�n de radioaficionado rural de la zona central de la provincia de Entre R�os, mientras se calibraba un equipo de radio. El aparato que capt� la conversaci�n, seg�n se me inform�, fue tra�do legalmente de Miami poco tiempo antes y cumple con los rigurosos est�ndares fijados por el gobierno de los Estados Unidos en 1994 limitando la recepci�n de bandas. Me aseguran que no est� modificado, por lo que la captaci�n se debi� posiblemente a un problema t�cnico de la empresa telef�nica. Son factores conocidos como "im�genes" o "arm�nicas", seg�n me han explicado los especialistas. Dispongo de pruebas de lo que digo, aunque de momento hago reserva de la identidad de quien capt� la conversaci�n, por razones de seguridad. La se�al habr�a provenido de alguna de las localidades cercanas ubicadas hacia el sudoeste de dicha provincia, casi seguramente Gualeguay, o como mucho de San Pedro, que est� en la misma l�nea pero m�s lejos, ya en la Provincia de Buenos Aires. La hip�tesis de Gualeguay se refuerza porque usted hab�a pasado por all� en esos d�as. Poquito a poco ir� recordando. Yo hab�a estado haciendo un seguimiento de usted, en mi car�cter de investigador period�stico independiente, durante meses, y por varias provincias adonde usted iba durante la campa�a, interesado especialmente en conocer la organizaci�n y el funcionamiento interno de sus operativos de propaganda y captaci�n de fondos, porque ten�a sospechas en ese sentido. Tal vez usted me haya visto en la ruta, adelantando a la caravana con mi autom�vil, o tambi�n en los actos que organizaban, pero nunca hemos hablado usted y yo. Apenas un d�a antes de su comprometedora conversaci�n, el mi�rcoles 6 de octubre de 1999, hab�a aparecido un llamativo art�culo en el diario La Naci�n donde justamente se explicaba que usted fue el �nico candidato que se neg� a la iniciativa de Poder Ciudadano para transparentar el funcionamiento de las campa�as y para informar de d�nde proven�an los fondos obtenidos en el sector privado. Eso confirmaba que yo estaba en la pista correcta. En el art�culo tambi�n se hac�a referencia a la muy difundida creencia en que "los aportes privados a las campa�as pol�ticas muchas veces condicionan las decisiones del futuro gobierno". Tambi�n alertaba el periodista de La Naci�n que "El segundo punto conflictivo reside en que a menudo los candidatos realizan sus campa�as recurriendo a donaciones que no est�n sujetas al control partidario, ya sea por medio de sus propias fundaciones o de recaudadores de la confianza personal del postulante a un cargo p�blico". La grabaci�n a la que pude acceder es un testimonio clar�simo en ese sentido. No es una pinchadura de tel�fono donde hablan sus hijos... no es una c�mara oculta donde hablan unas golfas amigas de su esposa, o un jardinero. Es una conversaci�n donde usted mismo pregunta ansiosamente cuando se pueden reunir para que el empresario le entregue el dinero, y usted mismo le dice que ese dinero tiene que estar antes de ganar las elecciones, porque eso es como una carrera de caballos, y que si bien el dinero siempre le har� falta, si se lo da cuando ya haya ganado ser� como jugar unos boletos a un caballo ya ganador, es decir que habr� menos premio. �Va recordando la conversaci�n, se�or Presidente? Y usted le pregunta con sorna al empresario si piensa demorar tanto como para que le llegue para su siguiente cumplea�os, remarcando una vez m�s el car�cter personal y doloso de la operaci�n. Y usted mismo propone reunirse personalmente con el empresario, los tres en casa de determinada persona, a quien en la grabaci�n nombra. Y se comprometen ambos, el empresario y usted, a guardar absoluta reserva. �Recuerda ahora, se�or Presidente?. Y arreglan la forma en que el dinero le ser� entregado a usted, y usted le aclara al empresario que no deber� tratar con el partido, sino exclusivamente con usted y sus "amigos", as� los llama. Creo que es la primera vez en la historia que se graba a un presidente o candidato a presidente "in fraganti" cometiendo un delito. Creo, inclusive, que lo que formaban -o forman- usted y esos "amigos" constituye una asociaci�n il�cita, y que a partir de la investigaci�n de este hecho podr�n surgir otros en el mismo sentido. Por de pronto creo que el periodista de La Naci�n debe conocer alg�n caso m�s, porque aquel art�culo lo escribi� d�as antes, y parece saber mucho. Ning�n medio de prensa acept� hasta ahora adquirir los derechos de difusi�n del material period�stico que aqu� menciono, y que vengo ofreciendo desde mi p�gina de Internet www.meschert.freeservers.com donde tambi�n puede escucharse, a manera de muestra de la calidad del audio, un fragmento de 16 segundos de duraci�n, de los dos minutos que dura la grabaci�n completa. Esc�chela y recordar� mejor, si todav�a no recuerda. Ning�n medio ofert� ninguna cifra razonable hasta ahora, y ni siquiera es cara, tiene precio habitual de mercado para una nota y un material de primer nivel. Pero los medios tampoco hicieron saber a sus lectores, oyentes, o televidentes de la existencia de esa p�gina en Internet, y eso ya hubiera sido noticia, y para hacerlo no deb�an pagar nada, de modo que el tema del pago no les sirve de excusa. Pasa que la prensa ha fabricado para usted una imagen al estilo del ex presidente Arturo Illia ("lento pero honesto") y la grabaci�n viene a desmentir esa semejanza para la historia. Aunque no hubo ofertas, s� recib� en cambio varias amenazas, inclusive desde la redacci�n de un diario. Tal vez usted vea esa censura o autocensura o pacto de silencio de la prensa como una victoria suya. Pero existe Internet, y si demor� m�s de un a�o en ofrecer la grabaci�n es justamente porque durante todo ese tiempo estuve aprendiendo a enviar email, a no dejar rastros, a tomar el control de una computadora desde otra distante, y varios trucos m�s. Por ejemplo, si usted rastrea de d�nde se le acaba de enviar este email, y va inmediatamente a donde est� ubicada esa computadora, encontrar� seguramente trabajando en ella a una persona que est� haciendo otra cosa, que no sabe nada de esto ni me ha visto nunca, y que ni siquiera sabe que su computadora est� enviando emails en background mientras el o ella trabaja. Hasta tengo un programa instalado en tres computadoras de diferentes pa�ses del mundo preparado para activarse autom�ticamente y difundir la grabaci�n completa si no lo suspendo con una contrase�a cada 72 horas. �Se preguntar� qu� quiero de usted?. �Por qu� le escribo?. De acuerdo al derecho establecido en el art�culo 14 de la Constituci�n Nacional "de peticionar a las autoridades", solicito a usted su renuncia al cargo de Presidente de la Naci�n. Porque mientras usted promet�a p�blicamente en su campa�a terminar con la corrupci�n, y dec�a que con usted se acabar�an los gobiernos que gobiernan para los amigos del poder, en privado usted hablaba de encontrarse en la casa de tal para recibir cierto dinero, y convertir as� a ese empresario justamente en un nuevo amigo del poder, y usted y sus amigos empezaban a gastar a cuenta, estafando a su propio partido y al pueblo todo. Tal vez usted no sea el peor presidente que hayamos tenido, tal vez ni siquiera sea peor que yo, pero el contraste entre aquellas frases de campa�a que hablaban de moral y transparencia, y lo que dec�a usted en ese mismo momento en privado, aceptando una coima como una apuesta a los caballos, es un caso demostrativo del nivel alcanzado por la corrupci�n en la Argentina y debe ser conocido. Usted ya no puede ser ese presidente honesto que esperaban quienes lo votaron. Usted ya los traicion� desde antes de asumir. Pero puede todav�a ayudar al cambio moral que necesita el pa�s de parte de sus dirigentes. Puede todav�a ser �til al pa�s hablando al pueblo, explicando de frente que la grabaci�n Meschert existe, que es realmente usted el que habla all�, y que renuncia por eso, porque se da cuenta de que no es digno presidente. Agradezca tambi�n a la prensa su silencio pero expl�queles que no lo necesita, porque usted puede a�n servir de modelo, aunque sea de modelo de lo que no debi� hacerse. Pero para eso es necesario que no busque excusas para renunciar, y que si renuncia no se oculte en motivos de salud o en las dificultades econ�micas que atraviesa el pa�s. Tampoco servir�a que usted asuma una posici�n distante, sin negar ni aceptar los hechos, o que diga que es la justicia la que debe investigar, como hizo con la grabaci�n en la cual sus hijos se jactaban de conseguir que los profesores de la universidad les aprobaran sus ex�menes gracias a sus influencias. Para que su renuncia pueda servir como ejemplo para que disminuya la deshonestidad en los futuros gobernantes la cuesti�n �tica debe ser claramente expuesta. Y con un valiente discurso de aceptaci�n de la existencia de la grabaci�n, y su renuncia, recobrar� algo de honor. Yo a cambio no le ofrezco nada. La grabaci�n ser� difundida de todas maneras, renuncie o no renuncie. Pero si no renuncia, y si no es usted mismo quien hable de la grabaci�n, deber� entonces esmerarme yo en difundirla m�s y m�s a�n. No tengo nada contra usted, y en todo caso creo que la culpa de su ambici�n desmedida tal vez la tienen su desagradable esposa, o sus maleducados hijos. Y su deshonestidad puede ser fruto a su vez de la deshonestidad generalizada. Tampoco me interesa la pol�tica. Mi proyecto era simplemente vender mi trabajo de investigaci�n, y que se publicara en alg�n medio importante, y si la difusi�n p�blica lo llevaba a usted a tener que renunciar o por el contrario la gente olvidaba todo en unos d�as no era asunto m�o. El silencio de la prensa, el pacto de silencio, la censura, la autocensura, las amenazas, todo eso s� que va contra mi instinto. Cada empresa period�stica, individualmente, tiene derecho a no informar, pero cuando todas est�n de acuerdo en silenciar algo as� las cosas andan mal. Por eso probar� con Internet para hacer saber a la gente que existe esta grabaci�n. Si usted no renuncia, si usted no explica la existencia de esta grabaci�n, seguir� haciendo saber de su existencia directamente por emails masivos y cadenas de emails, dirigidos a decenas de miles de personas. Este mismo que le env�o ahora va con copia no solamente a m�s de cien periodistas y empresas period�sticas, sino tambi�n a todos los diputados, a los senadores salientes, ya que los nuevos legisladores lo recibir�n tambi�n pronto, a tres o cuatro personalidades p�blicas notables, a otras tantas instituciones, y fundamentalmente lo env�o ahora tambi�n a las primeras 100 personas elegidas al azar de varios directorios de Internet, es decir a 100 ciudadanos. Y pronto difundir� la grabaci�n completa. Aunque... �Qu� lindo ser�a que la gente se enterara por usted mismo!... que usted le hablara ma�ana al pueblo y le dijera: -"No habr�n le�do nada en los diarios, ni escuchado en la radio, ni visto en televisi�n, pero quiero ser yo mismo quien les cuente que existe cierta grabaci�n... "-. Pero si no lo hace lo har� yo. Lo har� sin apuro, pero con constancia. Y esa grabaci�n la recibir� cada gobernador, y cada intendente, y cada funcionario de gobierno, y decenas de miles de personas. Y cuando usted participe de actos oficiales en el exterior, cuando lo saluden presidentes de otros pa�ses, ellos ya habr�n sido informados de esto, ya habr�n escuchado su propia voz aceptando la coima. Y en aquel pueblo de Espa�a, si es que vuelve, y en el casamiento de sus hijos, si se casan, all� donde sea, les habr� llegado la grabaci�n. |