Cabañas

 

 

 

 VACACIONES DE INVIERNO 2007

Complejo Las Moreras - Villa de Merlo (3er. Microclima del Mundo) - San Luis

 

 

                     Conocer juntos Merlo

 

 

 

 

 

 

 

Se ubica en el extremo noroeste de la provincia de San Luis, sobre el faldeo occidental de la Sierra de Comechingones, límite natural con la provincia de Córdoba.
Importante centro turístico, la ciudad fue fundada en 1796 y su relieve montañoso, entre pequeños bosques y arroyos cristalinos, le confiere una singular belleza.
El casco urbano de la villa posee un desnivel que va de los 850 m.s.n.m. a los 1280 m.s.n.m. en la zona alta, que le brinda, desde cualquier sector de la ciudad, una extraordinaria vista del Valle de Concarán.
Posee un excelente microclima (consagrado como el tercero mejor del mundo), con una atmósfera libre de contaminación y con ionización negativa, sumado a una temperatura media de 20º C, que provocan una saludable y muy grata sensación de bienestar.
La ciudad cuenta con confortables hoteles, resorts, cabañas y viviendas de alquiler temporario, campings y una infraestructura de alto nivel para el turista que la visita.
La oferta comercial abarca todos los rubros que hacen a la actividad turística como restaurantes, confiterías, artesanías, servicios de excursiones guiadas, y espectáculos, entre otros.
Las actividades posibles son muchas y muy variadas, relacionadas tanto con el descanso y la contemplación de espectaculares paisajes, como con el turismo aventura: trekking, cabalgatas, rapel, montañismo y paracaidismo, entre otras opciones.

Microclima

El microclima de Merlo convierte a esta región en un punto geográfico de interés turístico.

Entre los factores que permiten este fenómeno está la ubicación estratégica de la Villa puesto que las sierras cortan el paso de las corrientes de aire húmedo del Atlántico y de los elementos contaminantes que arrastran a su paso
por la pampa húmeda. Además, por tratarse de un macizo antiguo, la carga eléctrica de las rocas es muy baja, con ionización negativa y la descomposición del granito libera átomos de oxígeno que en la atmósfera se transforman
en ozono. La altura donde se enmarca la población, 800- 900 metros sobre el nivel del mar y a una temperatura media de 20°, se conjugan para provocar una saludable y grata sensación de bienestar.

Por estos factores, la atmósfera muestra una proporción óptima de oxígeno, algo que se revela en la abundancia
de líquenes que se observan en los troncos de los árboles. Estos líquenes sólo crecen en regiones donde la
presencia de oxígeno es alta y no se registra contaminación.

La conjunción entre los componentes minerales de las sierras (granito y uranio, entre otros), el sol pleno y el aire puro producen una carga energética particular, al tiempo que los iones con carga negativa actúan sobre los seres humanos con un efecto fortificante, relajante y sedante ideal para quienes desean caminar y descansar
tranquilos en sus anheladas vacaciones.

 

Actividades

 

 

 

Parapente

A 1700 m.s.n.m. se encuentra una rampa de despegue para realizar esta actividad. Existen velas biplazas con instructor para personas sin experiencia previa.

 Avistaje de Flora y Fauna

 Existen variadas posibilidades de observación de flora y fauna en la región.

 Trekking

Aventurarse en las sierras a través del trekking, conduce a los practicantes a lugares que rebalsan su capacidad de asombro. Gran parte de la zona es accesible para todas las edades y condiciones físicas.

Senderismo

El aire de las sierras y los maravillosos paisajes invitan a practicar esta actividad. Existen innumerables senderos que pueden ser recorridos por los turistas.

Montañismo – Rapel

Existen variados escenarios para la práctica de este deporte, a lo largo de toda la sierra de los Comechingones.

Cabalgatas

Tanto se trate de travesías o simples paseos, cabalgar por las regiones serranas significa una experiencia deslumbrante.

Mountain Bike y Motos Enduro

 La zona de las sierras es muy apta para esta actividad.

Excursiones

 

Circuito  Chico   

 

Algarrobo Abuelo

El devenir histórico de esta Villa ha transcurrido a la sombra del añoso Abuelo Algarrobo, impresionante ejemplar de Algarrobo Blanco, sobreviviente del antiguo y tupido bosque de algarrobos que poblara la zona hasta la llegada del ferrocarril. Se calcula que tiene entre 800 y 1200 años de vida.
Donde se encuentra este árbol vivió su infancia el poeta Antonio Esteban Agüero es de la especie "Prosopis Chillensis", de tardío crecimiento, su semilla tiene que tener contacto con los jugos gástricos para poder germinar, de su fruto, la algarroba se
...hacen comidas regionales, otra de sus características consiste en que una vez cortada la vaina, se come y es de dulce y agradable sabor.
Este lugar ha sido declarado "Sitio Histórico Nacional" en 1993.

Pasos Malos

Situado a 1600 m.s.n.m. Posee arroyos con hoyas naturales y en su curso se encuentra la Cascada Olvidada, salto de agua de 15 metros de altura, a la que se accede por senderos.
La vegetación exuberante de molles constituye un parque natural, en sus arroyos llamados El Molino y La Calera, se puede gozar de baños naturales en aguas cristalinas, dentro del contexto de un paisaje privilegiado.
Otro punto importante de destacar es el Salto el Tabaquillo, importante caída de 13 metros de altura, también varias cuestas permiten alcanzar las cumbres y visitar puestos y minas abandonados.

Rincon del Este

Enclavado en el faldeo, desde donde puede verse el extenso Valle de Concarán. Cuenta con un balneario construido sobre el lecho del arroyo Juan Pérez o del Zonso. Si continuamos subiendo, ya cuando nos internamos en la parte más agreste de este rinconcito puntano, podemos disfrutar de las claras y puras aguas del arroyo El Molino, más conocido como el Arroyo del Rincón.
Durante el recorrido se observa desde la playa del viejo hotel al cerro Pensador, cuya curiosidad radica en formar rocas que dan la imagen de una persona que se quedó como meditando al contemplar desde este punto, el inmenso Valle del Conlara.

 

 

 

Circuito Extenso o Sur

 

Papagayos

Es un pequeño pueblo enclavado en la sierra, donde la belleza de la naturaleza lo ha resaltado con un sin fin de palmeras Caranday, de la que se extrae su fibra para la confección de diferentes artesanías haciendo resaltar su carácter netamente autóctono. Este encanto de palmeras le confieren un marco singular y exótico a la zona, convirtiéndose en un espléndido lugar de intensa policromía silvestre, plantíos frutales y agrupaciones de palmeras. 
En las proximidades está la quebrada del arroyo papagayo con las laderas cubiertas de molles, helechos y chaguares, que contrastan con las rocas graníticas y rosadas, cuyos estratos se pueden ver desde los arroyos. Esta comarca constituye una verdadera reserva natural de la provincia de San Luis.

La Estanzuela

Se halla a 3 km. al oeste de la RP 1 sobre la RP 8 que nace a 19 km. al sur de Papagayos.
En este lugar existe el casco de una estancia que perteneció a los Jesuitas y que data del siglo XVIII, se encuentra casi a la orilla del arroyo de la Estanzuela. Aquí falleció en el año 1812 el General español Francisco Marcó de Pont, capitán y ex presidente de Chile.
Funcionó como posta y hostería para los patriotas que cruzaban a Chile para unirse al ejército libertador.

Carpinteria

En este lugar existe la estancia de los Dominicos que data de principios del siglo XVIII. El lugar está dotado de balnearios naturales y vegetación de molles. Una atrayente visita es la que se realiza a la cascada, la cual rompe al caer desde unos 15 metros.-

 

 

 

Parque Nacional Sierra de las Quijadas

 

Cuenta el baquiano Pilar Rodríguez, parte del místico paisaje de Las Quijadas, que durante el siglo XIX y principios del XX estas sierras fueron refugio de bandidos que asaltaban la carreta que cubría el tramo Buenos Aires - San Juan. Los asaltantes interceptaban las carretas y luego partían a la zona de Potrero de la Aguada, donde los intrincados laberintos rocosos les garantizaban esquivar la ley. Como premio, los bandoleros faenaban vacunos para sus asados y, por algún motivo, lo primero en asar y comerse era la quijada. Por esta razón, los carteles de búsqueda ofrecían recompensa por la captura de los "gauchos de las quijadas", que pasaron a formar parte de la historia folclórica del lugar sin imaginarse que ese mote daría origen al nombre de las sierras.

Interesante historia que, sin embargo, no cierra la discusión sobre la procedencia del nombre de Sierra de las Quijadas, este caprichoso ambiente serrano. Cierto es que, por el antiguo camino de los asaltantes, hoy pasa la Ruta Nacional Nº 147, que constituye uno de los límites del Parque Nacional, ubicado a a 116 km de la ciudad de San Luis, en el noroeste de la provincia homónima.
La idea de preservar este ambiente, y convertirlo en espacio nacional protegido, se concretó en 1991, en parte para conservar uno de los ecosistemas desérticos de Sudamérica. Su diversidad ambiental, utilizada como refugio de especies amenazadas, su representatividad como unidad biogeográfica y la protección de yacimientos arqueológicos y paleontológicos, fueron los fundamentos técnicos que sustentaron su creación.

En sus cerca de 150.000 has, el Parque Nacional Sierra de las Quijadas enmarca un conjunto de formaciones geológicas en superficie con una antigüedad de 100 a 120 millones de años. El conjunto de capas que componen las sierras se elevó a partir de un plegamiento ocurrido hace 25 millones de años y continúa, de modo imperceptible, levantándose en la actualidad. Una vez que el plegamiento originó la montaña, la erosión ocasionada por el agua y el viento hizo el resto: generó quebradas y valles que sacan a relucir los cortes sedimentarios. En esta etapa se formó el valle del Potrero de la Aguada, que no es más que una increíble ventana abierta por procesos naturales.

Los voluminosos acantilados, de un intenso color rojo adquirido por la fuerte oxidación de los materiales, construyen un magnífico anfiteatro natural, obra de una excéntrica artista: la erosión.
En este lugar se han hallado numerosas huellas de dinosaurios, abundantes restos de troncos y raíces petrificadas y algunas placas rocosas con pistas o galerías muy delgadas, que se presume fueron dejadas a partir de la acción excavadora de gusanos.

En la zona de Sierra de las Quijadas convive una curiosa asociación de flora y fauna perteneciente al Chaco semiárido y al Monte. El primero define una vegetación adaptada a vivir con escasez de agua, con un estrato herbáceo de gramíneas o pastos y numerosos tipos de cactus (cardoncitos y tunas) y bromeliáceas, de hojas alargadas con disposición arrosetada, epífitas aéreas o terrestres como el chaguar y el clavel del aire. Por su parte, el Monte se identifica por los matorrales, con el predominio de la jarilla, el garabato, la brea y el retamo. La conjunción refiere a una unidad exclusiva de la Argentina, que se extiende desde el sur de Salta hasta el noreste de la Patagonia. Los bosques se desarrollan sólo en condiciones locales favorables, como es el caso de los algarrobales mezclados con quebrachales empobrecidos.

Al borde de los paredones, con sus troncos retorcidos, crece la chica, un pequeño árbol endémico del Gran Cuyo, de crecimiento muy lento y madera durísima. Sus nutritivas semillas fueron utilizadas por los aborígenes. Actualmente, en las sierras de San Juan, se tuestan para hacer café.
Al oeste de las Quijadas corre el río Desaguadero, que ha provocado una gran llanura de inundación donde crecen bosquecillos de chañar y plantas resistentes a los ambientes salados (halófitas).
Una zampa, un romerillo y una rosetilla o mata piedra, valorizan el patrimonio del Parque Nacional por ser exclusivas de la zona (endémicas). En cambio, otra especie de flora en la región, la verdolaga, junto al algarrobo negro y al retamo, corre peligro de extinción.

Entre los reptiles propios del monte, habita la tortuga de tierra argentina, una de las especies en peligro de extinción a nivel internacional, el matuasto, el geko y algunas víboras y culebras. En el Chaco semiárido pueden encontrarse distintos tipos de lagartijas. Comunes a ambos ambientes son la falsa coral y la boa de las vizcacheras o ampalagua, también en peligro dentro del país por la caza para la obtención de su preciado cuero.

La diversidad de las aves se ve favorecida por las condiciones del lugar que le facilitan su alimentación, reproducción y refugio. Se puede apreciar, con mayor frecuencia, al loro barranquero, el pepitero de collar y el chico, la monterita canela y la de collar, el hornero, la chuña chica, el caserote castaño y el verdón, además del ñandú y el cardenal amarillo. Entre las aves rapaces, se encuentran el águila coronada y el águila mora, el cóndor y el halcón peregrino, que está considerado vulnerable en el orden internacional y nacional.

Dentro de los mamíferos, pueblan Las Quijadas el guanaco, los pecaríes de collar, maras, pumas y especies como el quirquincho chico, conejo del palo y la laucha colilarga baya. Asimismo, en las zonas de médanos se ven el pichi ciego pampeano, animal en peligro, y el tuco-tuco mendocino. En otros terrenos moran el gato montés, el cuis chico y el conejo del palo, los pericotes y el quirquincho chico. También están en riesgo de desaparecer el gato moro y la rata vizcacha colorada.
Completan la fauna del lugar, ejemplares incorporados por el hombre que provocan disturbios en el área, como ser los burros que se han hecho silvestres y las liebres europeas, que compiten con la fauna nativa por territorio y alimento.


Los descubrimientos paleontológicos de la Sierra de la Quijadas se remontan a 1937, cuando un geólogo dio a conocer el hallazgo de huellas de dinosaurios en la formación El Jume. A partir de allí, se sucedieron las exploraciones y se recuperaron centenares de restos fósiles, principalmente de dos especies de pterosaurios o lagartos alados. Uno de los singulares reptiles voladores es el Pterodaustro guinazui, encontrado en 1970. Sigue siendo el fósil más importante de la Sierra de las Quijadas, que sorprende por su peculiar mandíbula con centenares de dientes delgados y flexibles, cuya función es filtrar microorganismos de la superficie del lago que le servía de hábitat.

Yendo por Hualtarán, a la vera del camino de acceso a las Quijadas y antes de toparnos con las quebradas riscosas que cortan el cordón serrano, se puede observar un gran emplazamiento arqueológico con vestigios de la población indígena huarpe. Numerosos hornillos o tinajas son estudiados para determinar si funcionaban en la producción de cerámicas que, a juzgar por las piezas, presentan excelentes condiciones técnicas de fabricación. Consiste en una cerámica de color gris, paredes finas y cocción pareja con detalles decorativos.
Los huarpes estaban divididos en tres grupos circunscriptos a la región cuyana, muy cercanos entre sí pero cada uno con su propia lengua. Desgraciadamente, toda su etnia desapareció pasado el contacto hispano-aborigen del siglo XVI, siendo los huarpes de la provincia de San Luis, de los que menos información se posee.
El Parque Nacional Sierra de las Quijadas, elegido para filmar parte de la película "Un lugar en el mundo", nos invita a conocer y admirar la generosidad de la naturaleza.

 

 

 

 

 

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