LA GUERRA POR ENCIMA DE  TODO
 

Por Alfredo Portillo *

 

Los habitantes de la población española La Rota, donde funciona una base militar estadounidense, escuchan con atención, todas las noches, el ruido de los aviones que se dirigen a la región del  Golfo Pérsico. Son parte de los preparativos para la guerra que el gobierno de Estados Unidos tiene prevista desatar en Irak, a fin de derrocar a Saddam Hussein. Mientras tanto, centenares de miles de ciudadanos de todo el mundo han manifestado su rechazo a tal iniciativa. De hecho, 9 de cada  10 ingleses se muestran en desacuerdo con el apoyo que el gobierno de Tony Blair ha ofrecido a George Bush. Este último, sin inmutarse, ha reiterado la decisión de su gobierno de seguir adelante. Lo mueve, sin duda, la convicción de que la guerra está por encima de todo.

 

Por otra parte, en la Península de Corea, el gobierno norcoreano muestra con orgullo y en tono desafiante, los dientes atómicos de su poderío militar. El Lejano Oriente se intranquiliza ante la magnitud de tal amenaza. Chinos, japoneses, coreanos y vietnamitas, la raza amarilla toda, entran en conversaciones ante la posibilidad de que la guerra se coloque por encima de todo. Los hindúes y los pakistaníes observan con cautela hacia el Golfo Pérsico  y hacia el Lejano Oriente. También se miran con cautela entre sí, sin dejar de reafirmar sus posiciones en torno al conflicto por Cachemira. Ambos países, cruzados por el islamismo y el hinduismo, sacan también a relucir sus armas, algunas de ellas con ojivas atómicas. Al Norte, en el corazón de Asia Central, las tropas occidentales que patrullan el territorio afgano, se mueven con cautela en medio de  miles de minas explosivas, herencia del régimen talibán, algunos de cuyos miembros aún permanecen en las escarpadas montañas, esperando una oportunidad para atacar por sorpresa. Los jefes de las diferentes etnias afganas, cada uno con su porción de territorio bajo su “control”, desconfían de los occidentales y desconfían los unos de los otros.

 

A todas éstas, Alemania, Rusia y Francia, ante el temor de que la guerra esté por encima de todo, unen esfuerzos para cuidar sus intereses en el Golfo Pérsico, en el Lejano Oriente, en el  Subcontinente Indio y en Asia Central. Nada más catastrófico para sus economías que el desencadenamiento de las acciones bélicas en cualquiera de esas neurálgicas regiones. En medio de tales premuras, no dejan de echar un vistazo hacia América Latina y el Caribe. El conflicto en Colombia se agudiza aún más y se urbaniza aún más. Atentados en la principales ciudades colombianas han sido reportados por sus respectivos embajadores. Y en Venezuela, la crisis en torno a la disputa por el petróleo todavía no se despeja y son muchas las dudas que aún persisten. Amenazas de inestabilidad subsisten en los territorios de varios países latinoamericano-caribeños. Africa también grita, tal vez hoy, tal vez mañana. El mundo todo se pregunta: ¿la guerra por encima de todo?

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