LA LEYENDA NEGRA DE LA COORDINADORA DEMOCRATICA
| Enrique Plata Ramírez*
Para parodiar un poco la espinita que el reino de España lleva adherida en su conciencia, a raíz de la brutalidad ejercida desde el mismo momento del "desencuentro", aquel 12 de octubre de 1492, con la llamada "Leyenda Negra de la Conquista Americana", la cada vez más tristemente célebre Coordinadora Democrática, nace de las cenizas de un fallido golpe de estado que pretendió defenestrar a un gobierno elegido democráticamente por la mayoría, y comienza su declinar, escasos ocho meses después, con la puesta en escena de un paro forzoso, que devino en estruendoso fracaso, y por cuyo motivo se declara indefinido, sublevando, una vez más, a las "castas meritocráticas" que hacen vida en la empresa petrolera venezolana, con un nuevo y fallido golpe de estado mediático que, lentamente, se vino desmoronando, ante la actitud verdaderamente democrática del gobierno, y el cansancio del pueblo venezolano, obstinado de las "trampas mediáticas" que constantemente le tendían ciertos medios de comunicación social, algunos empresarios inescrupulosos, la alta jerarquía de la iglesia católica y la arrogante CTV, fragmentada a su interior, y difícil de recuperar para el obrero venezolano al ponerse de rodillas, una vez más, ante el patrón. Con tan funestos orígenes, nada bueno podía esperarse de una agrupación que pretendió, inútilmente, aglutinar a una buena parte de la población venezolana, que por una u otra razón, adversaba al presidente Chávez o a su revolución bolivariana. Y es que hasta las pocas agrupaciones políticas serias de oposición que hacían vida en el país, cayeron en el marasmo de la Coordinadora de marras - ello sin contar a los quintacolumna de siempre -, para encontrarse sin salidas, entrampados, al descubrir al interior, las distintas apetencias personales, el enceguecimiento de una casta esclerosada que pretendió a toda costa seguir gravitando en el corrupto universo político creado por el puntofijismo, la falta de un verdadero programa de oposición y renovación, y sobre todo, la inocua, repetitiva y burda planificación de un golpe de estado, perdiendo con ello la oportunidad de realizar un verdadero trabajo democrático de oposición, y no una labor sesgada desde la realidad misma del pueblo venezolano. En sus aciagos ocho meses de vida - a partir de ahora nadie podrá creer en ella y no tendrá más que vegetar un tiempo para luego desaparecer - sólo generó inmensas pérdidas para el país, económicas, intelectuales y humanas, con las llamadas a marchas, contramarchas, paros, definidos e indefinidos; la humillante genuflexión ante distintas potencias para que intervinieran asquerosamente la soberanía nacional; llanto para el pueblo al causar, directa o indirectamente, la muerte de distintos venezolanos, y un folklorismo tercermundista resaltado por las distintas agencias noticiosas internacionales con la seudo sublevación de militares sin mando ni comando, todos acusados de golpistas y extrañamente - o democráticamente - en libertad. Vergonzosa, igualmente, ha resultado la posición asumida por los distintos medios de comunicación social que, creyendo en el negado aglutinamiento de masas de la Coordinadora, se parcializaron descaradamente, asumiendo el rol de los distintos partidos políticos, mostrando sólo las aristas que consideraban pertinentes, para crear la falsa imagen de crisis política, social y nacional, y el advenimiento de un estado stalinista, de una tiranía con un dictador populista cuyas pretensiones no eran más que aislar a Venezuela en los espacios del retroceso y de la negación. Esta absurda posición llevó a crear estados de angustia y desesperación, y a que el pueblo, reaccionara sitiando los espacios que debieran informar a todos sin fisuras ni apasionamientos. Deberá pasar un largo período de tiempo para que el pueblo venezolano logre borrar las heridas causadas por estas actitudes y vuelva a aceptar con la misma credibilidad y franqueza a la mayoría de estos medios de comunicación social. El pan y el circo no funcionaron esta vez en medio de una sociedad que definitivamente maduró histórica, política y socialmente. La irrupción de la Coordinadora Democrática permitió la consolidación de la "Leyenda negra política" de la oposición venezolana. Los partidos políticos, cuyas estructuras aún se mantienen, desde cualquier ideología, si desean realmente establecerse como oposición democrática, deberán deslindarse de quienes han estado aupando un absurdo golpe de estado, de quienes han permitido la creación de un daño patrimonial que no será resarcido en muchos años. Algunas de esas organizaciones partidistas podrían representar la alternabilidad necesaria en el juego democrático. La CTV, cuyos líderes futuros deberán luchar a brazo partido para rescatar un mínimo margen de credibilidad, FEDECAMARAS, y la alta dirigencia de PDVSA, le deben pedir un sincero perdón al pueblo venezolano. A fin de cuentas este pueblo, del lado en que se encuentre, es bastante noble. La iglesia católica, cuyas posiciones han sido abiertamente a favor de la interrupción del hilo democrático, deberá revisarse a su interior. La iglesia católica perdió el carisma del pueblo venezolano y hecha de menos la valentía y la dirigencia de hombres de la talla de Arnulfo Romero. La historia, que nunca da un paso atrás, sabrá muy bien
como definir la actuación de la Coordinadora Democrática,
y con ella, a quienes pretendieron, llevados por sus ambiciones políticas,
o por su ceguera intelectual, reinstaurar el viejo y superado orden puntofijista
en una nación que, pese a todo, no deja de mirar al futuro plena
de esperanzas y posibilidades.
*Escritor venezolano Profesor de la Universidad de Los Andes Mérida, Venezuela. |