EL IMPERIO Y LA LIBERTAD
Primera
Parte: Globalización y la Resistencia Internacional
Williams Pitter
Profesor de la Universidad del
Zulia, Venezuela
e-mail: [email protected]
"Estamos enfrentando un momento histórico que tiene
mucho de sombrío, pero también de esperanza. El poder proclamó en alta voz que
tiene intenciones de gobernar el mundo por la fuerza. El Imperio expresó
explícitamente que no va a tolerar ninguna competencia ni ahora ni en el
futuro. Su doctrina no es nueva, pero nunca ha sido proclamada tan abiertamente
y con tanta arrogancia"
Noam Chomsky
“Los Estados Unidos parecen
destinados por la providencia a plagar de hambre y miseria a la América Latina
en nombre de la libertad”
Simón Bolívar
“Después vi otra bestia que subía de la tierra,
y tenía cuernos como los de un cordero, pero hablaba
como un dragón”
Apocalipsis 13:1
I. LAS DOS
BESTIAS APOCALÍPTICAS Y LA RESISTENCIA INTERNACIONAL
Cuando se examina el
mapa geopolítico mundial uno de inmediato advierte que, a pesar de su
complejidad, éste puede ser reducido a algunos elementos básicos claves: que
solo hay dos poderes que resisten a la supremacía de Estados Unidos. Uno de
ellos es el mundo musulmán el cual, por poderosas razones religiosas y
culturales, ha sido refractario a las ideas democráticas de Occidente. La
“occidentalizacion” del medio oriente es crucial para asegurar los “intereses
estratégicos” que el imperio tiene en esas regiones.
De acuerdo con Noam
Chomsky, el Departamento de Estado ha descrito las enormes reservas petrolíferas
del medio oriente como “una estupenda fuente de poder estratégico, y uno de los
mayores premios materiales de la historia” (El Nuevo Orden Mundial, Ed.
Critica, p. 244). Y por supuesto, ese premio es de ellos. Las grandes empresas
petroleras norteamericanas, la CIA y los marines, han sido hasta el presente
los recursos empleados para contener y subyugar los nacionalismos árabes o el
fundamentalismo islámico (p. 245ss).
A partir del 11 de
Septiembre del 2001, el imperio dio un viraje extraordinario en su política
hacia el medio oriente, y ha tomado la obstinada decisión en contra de la ONU y
desoyendo los clamores de los pueblos de intervenir con todo su poderío militar
a una nación musulmana. Esta invasión la ha emprendido en nombre de la libertad
y en contra del terrorismo, eufemismos farisaicos americanos con los cuales
pretende disfrazarse como cordero, para ocultar su corazón de dragón. La
civilización musulmana del medio oriente, si desea preservar su identidad
cultural, se verá obligada a amoldar sus formas de gobiernos al estilo de las
democracias occidentales. Naciones como Irak, Irán y Kuwait, por ejemplo, no
tienen escapatoria alguna y la razón es muy es simple: los jerarcas de
Washington están convencidos de que su petróleo se encuentra bajo
la arena de ellos, y harán todo lo posible por obtenerlo.
Las repercusiones de la invasión iraquí llegarán hasta la OPEP, organización
que se encuentra en la mirada del águila americana.
El segundo poder
opuesto al imperio, proviene de sus propias entrañas y del reavivamiento
de las ideas socialistas y de justicia social para los pueblos del mundo. Es un
movimiento internacional opuesto a
la llamada globalización neoliberal y al expansionismo cultural y militar
norteamericano. Este movimiento “esta generando una resistencia internacional,
una fuerza colectiva de firmeza y aguante frente al pillaje de la agenda
neoliberal del capitalismo” y se le denomina “movimiento antiglobalización
o antimundialización, términos a los que habría de agregarle el apellido
neoliberal” (Paúl L. Ravelo, Capitalismo y resistencia ciudadana internacional,
www.rebelion.org). No solo es una lucha
contra las pretensiones del poderío militar, económico y político de los
Estados Unidos es “una lucha a su vez, por la defensa de la
autodeterminación y la soberanía nacional, la paz y las relaciones
internacionales, las libertades civiles y la tolerancia cultural, en fin, por
la solidaridad y la justicia social” (Ibid).
La así llamada resistencia
ciudadana internacional cuenta entre sus filas a una hueste importante de
científicos e intelectuales de renombre, y un amplio espectro de organizaciones
sindicales, ecologistas, agricultores, movimientos comunitaristas, asociaciones
pacifistas, organizaciones no gubernamentales, asociaciones pacifistas,
estudiantes universitarios, etc. Podemos mencionar organizaciones como el Foro
Social de Europa y el Foro Social de Porto Alegre en Brasil, que se han
constituidos en escenarios para la discusión de los grandes problemas y
paradigmas del mundo, y una referencia obligada para intelectuales y grupos que
enfrentan el desafío de la creciente globalización neoliberal norteamericana.
En este rápido examen
no podemos pasar por alto que en el rompecabezas de la geopolítica
internacional existe una pieza fundamental; una minúscula nación
con una perenne vocación hegemónica de dominio universal, que por cierto una
vez fue opuesto al surgimiento de la democracia norteamericana y que luego, de
permanecer agazapado por varios siglos, formó con ésta una santa alianza para
derribar al comunismo. Este poder ya fue desenmascarado por Lutero y humillado
por Napoleón, y hoy día pretende convertirse en una referencia moral y una guía
para el mundo. Me estoy refiriendo por supuesto al Vaticano, o al papado como
se le conoce históricamente. Mas adelante mostraré pruebas históricas de su
final alianza con Estados Unidos, y como ello dará origen a un calvario de los
pueblos del mundo.
Para finalizar esta parte
tal vez seria necesario añadir algunas palabras de advertencia a fin de no ser
tomados por sorpresa por la astuta diplomacia vaticana. En primer lugar, El
Vaticano debe ser entendido como un poder político-religioso, que con
ramificaciones y creyentes en el mundo entero lo convierte en un caballo de
Troya para cualquier movimiento que se levante en cualquier parte del planeta
en contra de Roma papal. Si a ello se le añade los dotes carismáticos del Papa
y sus reiterados ataques al “capitalismo salvaje”, tenemos entonces un
(indeseable) vínculo de simpatía con el movimiento aniglobalizador. En segundo
lugar, a diferencia del imperialismo norteamericano y de su bendita
globalización neoliberal, Roma papal no cuenta con un movimiento opositor de
resistencia internacional al estilo de la antiglobalización. De hecho, tres de
sus enemigos históricos casi ya no cuentan. Con el colapso de la ex-URSS (en el
cual El Vaticano tuvo mucho que ver) solo quedan en el escenario mundial la
Iglesia Ortodoxa y el Protestantismo, debilitados por sus propios errores y por
un ecumenismo, movimiento de unificación, que está diluyendo sistemáticamente
sus respectivas identidades religiosas.
Advierto a los
intelectuales del mundo, y en particular a los que han cerrado filas a favor de
la resistencia internacional contra la globalización neoliberal, a tener en
cuenta a este poder político-religioso a la hora de quererlo contar como un
“amigo” o “mediador”. Seria un error fatal creer que el papado ha cambiado y
que la inquisición es cosa del pasado, por mencionar unos de sus crímenes mas
sonados. Los mismos errores y arrogancias de ayer se mantienen hoy día cuando
afirma que la libertad de conciencia debe estar sujeta o restringida a los
dictados del Magisterio romano (Juan Pablo II, El esplendor de la verdad, Ed.
Trípode, 1993, pp. 57-59). Su creciente poder e influencia en Estados Unidos
especialmente debe ponernos en guardia. Creo que ya ha llegado la hora de que
se levante un nuevo Lutero.
II. ¿CÓMO ENFRENTAR AL IMPERIO?
Es increíble, en medio
del siglo de las luces de la ciencia y la tecnología "estamos enfrentando un momento histórico que
tiene mucho de sombrío”. Estas palabras que cito aquí son parte del pensamiento
que encabezan este ensayo y provienen del genio de Noam Chomsky, premio Nóbel y
jinete de la antiglobalización, pronunciadas a principios de este año en el
Foro Social de Porto Alegre. En ese escenario dijo en voz alta el título de la
conferencia: "¿Cómo enfrentar al Imperio?". Y el mismo contestó:
"No pienso responder a esta pregunta porque ustedes conocen la respuesta
incluso mejor que yo: creando un mundo distinto, sin miedo a la opresión."
(Chomsky-Roy: Como enfrentar al imperio. La pagina de Noam Chomsky, 1 de
Febrero 2003 en www.rebelion.org).
Arundathi Roy, discípula de Chomsky, y también
presente en el Foro Social de Porto Alegre, abordó la misma problemática:
“¿Cómo resistirlo? se peguntó después de hacer un repaso sobre la actualidad de
su país...La respuesta: buenas noticias. "No nos va tan mal. En Bolivia,
Cochabamba. En Perú, Arequipa. En Venezuela, el presidente Chávez se mantiene a
pesar del esfuerzo del Norte, se mantiene. Y la mirada mundial se dirige ahora
hacia la Argentina, que está tratando de renacer entre las cenizas, luego de la
devastación. ¿Y cómo le ha ido a Enron, Arthur Andersen y todas esas compañías
que este año fueron solo escándalos y malversación? ¿Y quién era el presidente
de Brasil el año pasado y quien ahora? Aun así muchos de nosotros pasamos por
momentos de desesperación o desaliento. Las bombas nos caen al lado, las
patentes se están registrando, los recursos naturales se están devastando. No
parece fácil esta batalla, pero hemos ganado algo muy importante. Hemos
logrado desenmascarar al Imperio. Y al sacarse la máscara, lo vemos como
lo que es, brutal y homicida. Incluso los secretos de los Estados Unidos ya
son historia. Todos saben ahora que son mentiras. Y hasta ridículas. Nos dicen,
por ejemplo, que quieren llevar la democracia a Irak. Y ya pocos le creen. Nos
dicen que estaríamos mejor sin Saddan. Y muchos más creen que estaríamos mejor
sin Bush. ¿Tenemos por eso que bombardear la Casa Blanca?" (Ibíd).
Y una vez que ha descalificado las pretensiones y acciones del imperio, con la
misma ingenuidad de su maestro Chomsky, nos dice como resistir al imperio: "Podemos construir una opinión pública
que logre ensordecer a Bush y Blair, que los llame como lo que son: asesinos de
niños, envenenadores de agua, homicidas. Podemos reinventar la desobediencia
civil de mil maneras. Podemos sitiar al Imperio, quitarle el
oxígeno, burlarnos de él con nuestro arte, nuestra literatura, nuestra
obstinación, nuestra alegría y nuestro brillo. Negándonos a comprar lo que nos
venden: sus ideas, su versión de la historia, su noción de inevitabilidad.
Somos muchos y ellos son pocos. Nos necesitan más de lo que los necesitamos a
ellos. Otro mundo no es solo posible, sino que ya llegó. Ya se puede escuchar
cómo está respirando." (Ibíd).
Las ideas de Arundathi Roy, son una simple
extensión del pensamiento de Chomsky, revelan mas bien una ilusión, una visión
romántica que pretende “sitiar al imperio” por medio de una doble estrategia:
bajo nuevas formas de desobediencia civil y con “nuestro arte, nuestra
literatura, nuestra obstinación, nuestra alegría y nuestro brillo”. Suena
hermoso, pero se estrella y se estrellará con la cruda realidad de un imperio
que usará todos los medios disponibles a su alcance para contrarrestar toda
clase de disidencia. También se equivoca madame Roy al pensar que nosotros “somos muchos y ellos son pocos”. Tenemos con
honestidad reconocer su dominación cultural a todo nivel, es un simple y
contundente hecho de antropología social. El atractivo cultural del estilo de
vida norteamericano ha fascinado y penetrado casi todos los rincones del
planeta y de la conciencia de los hombres; que se necesitaría de una colosal
cruzada a fin de advertir, por un lado, acerca de los peligros inherentes de un
mundo globalizado, y por otro, reorientar las mentalidades hacia nuevos
escenarios de relaciones económicas y de intercambio comercial mas humano y
centrado en el crecimiento del hombre, mas bien que en el crecimiento económico
de las corporaciones e industrias. Se necesitan otros referentes
socio-económicos y éticos. Solo de esta manera la invocación de una
desobediencia civil de proporciones planetarias tendría mas sentido y alguna
esperanza de éxito.
Para contrarrestar el evangelio del libre mercado y
la dominación cultural americana, Chomsky propone un regreso a las ideas
socialistas. Esta propuesta se funda en dos tesis fundamentales: la primera
tesis imputa el fracaso de la antigua
URSS y de sus países satélites a la perversa puesta en práctica de un proyecto
personalista y dictatorial, mas bien que en las ideas socialistas que deberían
haber sustentaban un proyecto alterno al capitalismo. La segunda tesis apunta a
señalar la creciente decepción del modelo capitalista y de sus correspondientes
nefastas políticas económicas y comerciales. Estas ideas fueron expresadas en
una entrevista hacia 1995 y publicadas bajo el titulo Capitalismo y anarquía
(ver La Pagina de Chomsky, 26 de Marzo 2002, www.rebelion.org).
Un extracto de lo que dijo entonces es como sigue: “Más que nunca, las ideas
socialistas libertarias son relevantes, y la población esta mas abierta a ellas.
A pesar de la enorme propaganda masiva de las corporaciones, por fuera de los
círculos educados, la gente todavía mantiene bastante sus actitudes
tradicionales. En EUA, por ejemplo, mas del 80% de la población considera el
sistema económico como "inherentemente injusto" y el político como un
fraude, el cual sirve a "intereses especiales," no a "el
pueblo." La abrumadora mayoría cree que el pueblo trabajador tiene una
voz muy pequeña en los asuntos públicos (lo mismo es cierto en Inglaterra), que
el gobierno tiene la responsabilidad de asistir a la gente necesitada, que el
gasto en educación y salud debería quedar inmune a los recortes de presupuestos
e impuestos, que las actuales propuestas de los Republicanos en el Congreso
benefician al rico y dañan a la población en general, y así mas. Los
intelectuales podrán contar una historia diferente, pero no es para nada
difícil encontrar el por qué”.
En la misma dirección, Joseph Stiglitz, otros de
los campeones de la antiglobalización y premio Nóbel de economía, señala que si
la economía sigue el rumbo actual seguirá generando pobreza y malestar (El
malestar de la globalización. Ed. Taurus, p. 309). Aun mas, podríamos citar a un convencido economista
del ala liberal como John Kenith Galbraith, para seguir sosteniendo nuestro
rechazo al imperio: “Globalización es un término que los estadounidenses han
inventado para disimular su política de avance económico en otros países y para
volver respetables los movimientos especulativos de capital” (Citado por P.
López López, Derechos humanos y globalización, 11 de diciembre 2002, en www.rebelion.org).
El movimiento de resistencia internacional, si
desea enfrentar con éxito la marea globalizadora del imperio, debe realizar con
urgencia dos tareas que aun tiene pendientes. La primera de ellas es “fortalecer la coexistencia unificada para
que este movimiento mundial se convierta en una poderosa, plural y unida,
fuerza alternativa al capitalismo” (Paúl L. Ravelo, obra citada). La segunda es
tal vez mas importante que la primera: los intelectuales y teóricos de la
antiglobalización deben empeñarse en formular un nuevo modelo socio-económico
alterno al capitalismo y purgado de los vicios y fanatismos ideológicos del
socialismo. Estas tareas no pueden diferirse por mas tiempo. Paralelo a estas
descomunales tareas, debe avanzarse hacia la reconstrucción del proyecto de la
modernidad “que intente dotar a la historia de sentidos diferentes o con
valores contrarios a los de la hoy grosera mercantilización de las relaciones
humanas” (Ibíd). En otras palabras, es menester la elaboración y puesta en
practica de una nueva ética internacional (o “la internacional de la
razon-ética” como la llamó José Saramango), un nuevo modelo o reglas de
convivencias ciudadanas, que oriente y regule de acuerdo con la dignidad de la
persona humana los hallazgos e invenciones de la genética y la biotecnología,
que estas ramas del conocimiento (como las otras) no estén en manos de
corporaciones o capitales privados inescrupulosos, que las relaciones
comerciales y acuerdos financieros estén centrados en el crecimiento de la
persona humana y no sólo en la rentabilidad del capital (como hasta ahora) y
que tales acuerdos respeten además las soberanías de los pueblos y los
convenios internacionales destinados a dar estabilidad y gobernabilidad a las
naciones-estados del mundo.
Semejante proyecto, según creo, es la nueva utopía
del humanismo secular
(antiglobalizador), un humanismo que ha entendido que el desastre causado por
el capitalismo, propulsado y promocionado por el imperio, le ha brindado la
oportunidad histórica de enfrentarlo y de ofrecer al mundo una nueva esperanza.
Un humanismo que ha aprendido la dura lección, ya anticipada por la Biblia, “que
el amor al dinero es la raíz de todos los males” (1 Timoteo 6:10).
Con todo y el sombrío panorama, Chomsky también nos
hablaba que esta coyuntura particular era un momento histórico para la
esperanza. Y es en este contexto, como debe entenderse el actual proceso de
cambios que se está gestando actualmente en Venezuela. La llamada revolución
bolivariana, pacifica y democrática, tuvo el mérito de echar del poder a una
clase política corrupta e ineficiente, trastocó completamente la estructura y
el ordenamiento jurídico venezolano, y dotó al estado de uno nuevo basado en
una constitución (mas un conjunto de leyes orgánicas) que recoge las
aspiraciones de redención y justicia social para todos los venezolanos. Por
ello, Venezuela se ha constituido en una referencial internacional y en un gran
laboratorio social en donde se están ensayando un novedoso proyecto de país
afín a los ideales antiglobalizadores. (Véase por ejemplo, M. Harnecker, Venezuela:
Una revolución sui generis. 24 de Enero del 2003, en www.rebelion.org). No exagero al decir, que
las intenciones de éxito y de una esperanza para la resistencia internacional
está indisolublemente ligada al destino de la revolución bolivariana
venezolana.
En fin, lo mas que ha logrado la disidencia
internacional, con organizaciones tales como la del Foro Social de Porto Alegre
y bajo el apostolado de profetas antiglobalizadores como Chomsky, es desenmascarar
el carácter perverso del imperio y ofrecer una esperanza por un mundo distinto.
Nada mas que eso. Todavía no emerge un modelo alternativo sólido y coherente.
Chomsky, ni la hueste de intelectuales que le secundan, aparte de llamar la
atención hacia un regreso a las ideas socialistas, no han formulado una
propuesta racional plausible para enfrentar con éxito la creciente
globalización del imperio. No podemos atarnos a una ilusión y hacer de ella una
esperanza, porque seremos chasqueados. Necesitamos mejores razones para fundar
una esperanza, si es que hay alguna. Como un intelectual adventista manifiesto
mi simpatía por Chomsky y por todos los hombres y mujeres y organizaciones que
batallan contra las políticas expansionistas del imperio; pero tengo razones
(que daré mas adelante) para afirmar que no hay forma o esfuerzo humano para
detener la cruzada de Estados Unidos. En breve mostraré, como estos aspectos
socioeconómicos, usados para postrar a las naciones, entrarán en conjunción
explosiva con el uso perverso de aquel elemento que una vez constituyó el pilar
esencial de su constitución y el cual ha causado la admiración de los pueblos
del mundo: la libertad individual.
Para tener una visión mas clara de este asunto es pertinente que
penetremos mas profundamente en las entrañas mismas del monstruo a fin de
conocer su poder y debilidad esencial. Las próximas secciones apuntan hacia
eso.
III. EN NOMBRE DE LA
LIBERTAD (y GLOBALIZACIÓN)
“Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar
de hambre y miseria a la América Latina en nombre de la libertad”, cuando escuché por primera
vez este pensamiento del Libertador hacia 1981, quedé estupefacto. “¿Que clase
de visionario era este hombre?”, me dije a mismo. Aun cuando su visión de los
estragos que causaría el imperio estuvo limitada dentro de las fronteras de
nuestra expoliada América, previó el principio por medio del cual los Estados
Unidos justificaría su intervención: en nombre de la libertad, un astuto
eufemismo, que hoy día es mas vigente que nunca, y que encubre el perverso
principio de intervención a los pueblos del mundo.
En efecto, mas allá de los desastres económicos y
de los sufrimientos que sobre los pueblos aquellos generan, los efectos mas
perniciosos del evangelio del libre mercado se encuentra en el terreno delicado
de las libertades individuales y en consecuencia, en la soberanía de las
naciones. Para establecer este punto bastará citar algunas autoridades
internacionales que han abordado el tema con inteligencia y preocupación. Uno
de ellos, es nuestro anciano y venerable profeta Noam Chomsky, quien en una
conferencia en New México trazó a
grandes rasgos los esfuerzos realizados orientados a controlar nuestras vidas,
sus raíces y las actuales manifestaciones de tales esfuerzos: “Pero
volvamos al punto de partida: La cuestión de la libertad y los derechos
[humanos], y consecuentemente la soberanía que de ellos se deriva. ¿Es
inherente a las personas de carne y hueso, o solo a aquellas ricas y
privilegiadas? ¿O incluso a construcciones abstractas como las empresas, o el
capital o a los estados? En el siglo XX la idea que tales entidades tienen
derechos especiales sobre las personas fue defendida contundentemente. Los
ejemplos mas sobresalientes son el bolchevismo y el fascismo y la idea de la
empresa privada que constituye una forma de tiranía privatizada”. Mas adelante,
Chomsky vuelve apuntar sus criticas a la globalización propiciada por Estados
Unidos: “Dos de estos sistemas colapsaron. El tercero está vivo y avanzando bajo
el manto de TINA [There Is No
Alternative] al emergente sistema de
mercantilismo empresarial de estado disfrazado de eufemismo como globalización
o libre comercio” (Texto de la Conferencia Nos quieren controlar, 26 de Febrero
de 2000, publicado en la Pagina de Chomsky en www.rebelion.org y en www.cgt.es/biblioteca).
Estas ideas son compartidas por Stiglitz: “La globalización, tal y como ha sido
difundida...parece sustituir las antiguas dictaduras de las elites nacionales
por las nuevas dictaduras de las finanzas internacionales” (Obra citada, p.
308).
La cruzada por el sometimiento de los pueblos y sus
correspondientes heridas mortales a las libertades individuales y a la soberanía de la naciones, bajo el
esquema y las falsas promesas del evangelio del libre mercado y/o de la
intervención militar, ha tomado ímpetu renovado a raíz del derrumbamiento de
las Torres Gemelas de Nueva York. Pedro
López López. Vicepresidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de España nos
dice: “Y no puede considerarse,
desgraciadamente, que el estado de los derechos humanos en el mundo sea
prometedor en este momento.
El retroceso, desde el 11 de septiembre de 2001, está siendo evidente para
cualquiera que esté mínimamente informado. La lucha contra el terrorismo
está sirviendo de pretexto para culminar un proceso de derribo de los derechos
humanos que ya estaba en marcha. Nos quieren convencer de que el mayor
problema que tiene el mundo es el terrorismo, cuando todos sabemos que es la
pobreza y la mala distribución de los recursos. Pero el terrorismo es la
gran coartada para acelerar el proceso que, insisto, estaba ya en marcha antes
del 11 de septiembre”. (Obra ya citada)
Los derechos humanos y
las libertades individuales son subestimadas en nombre del mercado. Una
distorsión perversa y nefasta de valores ha ocurrido. Esto es mencionado por Saíd Villavicencio: “Dentro
del conjunto de libertades que se conocen, hoy en día, están, por ejemplo, la
libertad de conciencia ("facultad de profesar cualquier religión sin ser
inquietado por la autoridad pública"), de cultos ("derecho de
practicar públicamente los actos de la religión que cada uno profesa"), de
imprenta ("facultad de imprimir cuanto se quiera, sin previa censura, con
sujeción a las leyes"), de pensamiento ("derecho de manifestar,
defender y propagar las opiniones propias"), entre otras. Empero,
dentro del conjunto de las libertades, el sitial de privilegio que caracteriza
la fisonomía de esta época de globalización económica, política y
cultural, es la libertad económica” (En nombre la libertad, 23 de diciembre
del 2002, en www.rebelion.org). Luego,
Villavicencio denuncia a los falsos apóstoles del libre mercado: “Los
pregoneros de la libertad absoluta —entiéndase, por sobre todas las cosas, la
libertad económica que, en buen romance, es la libertad de explotar y expoliar
a los más débiles y atrasados: personas, empresas, países y regiones— son "los
grandes predicadores exorcistas que exigen el arrepentimiento como el obligado
peaje para ingresar en el Welfare State Universal... (ahí están) los
Reagan, Tatcher, Bush, Walesa, Yeltsin... el Papa Wojtyla", expresa, de
manera acertada, Mario Benedetti en La industria del arrepentimiento, al
referirse a los otrora militantes de la utopía del cambio social”.
Con esto hemos arribado al punto central de este
ensayo: las libertades individuales. La libertad de conciencia, redescubierta y
propulsada por Martín Lutero y el resto de los reformadores del siglo XVI, se
constituyó en el germen a partir del cual nacieron la ciencia y la democracia
en Occidente. Estas tres joyas son un producto de la civilización occidental,
que le ha permitido un mayor nivel de vida y desarrollo en comparación con
otras civilizaciones. Un conjunto de libertades individuales, basadas
inicialmente en la Biblia, fueron incorporadas a la constitución norteamericana
por hombres de fe evangélica o que se movían dentro del consenso de la ética
protestante, fueron secularizadas por un grupo filósofos de los siglos XVII y
XVIII quienes por medio de sus escritos e influencia propiciaron la revolución
francesa.
Así que, mas que un evangelio de libre mercado,
como buenas nuevas para el progreso, Occidente tiene a la democracia y la
ciencia, y por encima de ellas, la libertad de conciencia y de pensamiento,
todas las cuales, el imperio se ha empeñado neciamente en hollar. El ahora
imperio, está hollando la herencia que los padres peregrinos, quienes al llegar
a las playas de América se arrodillaron ante Dios y juraron construir una
nación sin rey y sin Papa. Y este es el verdadero secreto del poder del
imperio: la libertad individual, y este es el poder por medio del cual Estados
Unidos cae o se mantiene en pie. En la segunda parte de este ensayo
mostraré los pies de barro del coloso del norte, y como éste se aproxima a un
colapso inexorable. Es paradójico, el imperio sufrirá un derrumbe interno
exactamente por la misma razón y argumento por el que hoy invade al mundo: en
nombre de la libertad.
Como un adelanto mencionaré las dificultades que
vendrán sobre el mundo como resultado del Nuevo Mundial o la formación de un
estado universal regentado por las dos grandes bestias apocalípticas: Estados
Unidos y el Vaticano. Abordaré, la inminente crisis constitucional
norteamericana y las repercusiones sobre la economía mundial y sobre la
libertad de conciencia. Y aun así, en medio de tan sombrío panorama invitaré a
todos los intelectuales de la antiglobalización a confiar en Jesucristo, el
Señor de la historia. Si atendemos a sus palabras: “Buscad primero el reino de
Dios y su justicia, y todo lo demás será añadido”, tendremos la oportunidad de
iniciar una revolución mundial que conmueva hasta los mismos fundamentos del
imperio. Basta considerar una lección importante de la historia: La Reforma del
siglo XVI derribó al imperio papal sin armas materiales, y creó las fuentes
para una renovación espiritual y una transformación socio-económica y cultural para
Europa del norte, fuentes de donde ha bebido toda la cultura occidental. Por ello, no soy un ingenuo al declarar que
El es nuestra única esperanza.