Caimanes  del  mismo  pozo

 

            Hay mucha similitud en la situación crítica internacional, invasión al país Irakí y la situación interna que hemos vivido recientemente en nuestro país, conspiración, saboteo y golpe. El fascismo es uno solo, caracterizado por su soberbia, prepotencia, intolerancia, falta de escrúpulos y desprecio hacia el adversario. La razón de ello radica en su pragmatismo, ambición de poder y amor al lucro, que se antepone a sentimientos humanos de amor, caridad, solidaridad y patriotismo. Para el fascismo, la verdad es su “verdad”, la moral es su “moral” y la justicia es su “justicia”, tiene además, su propia “democracia” y otros valores que no somos capaces de entender, por lo contradictorio y absurdos que son,  pues chocan con los principios que hemos recibido en la escuela, en nuestro hogar, en nuestro medio y del medio literario. Su cinismo y descaro, su interpretación prejuiciada, su exabrupto e inmoralidad, cuando aplica términos como democracia, en sus actuaciones tiránicas; liberación por invasión y genocidio; desobediencia por actos delictivos; vacío de poder por golpe de estado; protección por detención; paro por saboteo y terrorismo; ayuda por miseria y muerte; etc.; nos ha creado una especie de anarquía y confusión en la correcta interpretación y uso de la lingüística, que debe tener preocupados a la real academia de la lengua, a educadores y a padres de familia.

 

            La cabeza del fascismo internacional, reside en el capital internacional, muy bien representado por gobiernos corporativos, capital petrolero, capital de la comunicación, el armamentismo y la banca. Estos recurren a individuos y grupos serviles locales, inescrupulosos, para el establecimiento de sus redes de actuación y la apropiación de los bienes nuestros. Ese papel lo han cumplido recientemente en nuestro país, las cúpulas corruptas, dueños de medios y otros sectores por todos conocidos.

 

            También hay diferencias en las situaciones, internacional y nacional; en el caso Irakí, el fascismo persigue la apropiación por la fuerza de su petróleo, el saqueo del país, su sometimiento y una venganza personal contra su presidente. Para ello, estos “libertadores”, desconocieron organismos democráticos y el derecho internacional (¡vaya demócratas!) y ya tienen un plan preconcebido de reparto de sus bienes (inmorales). Nacionalmente, ese fascismo internacional, ha actuado por la vía de la conspiración, el saboteo y el golpe de estado; no descartan tampoco una posibilidad electoral y continuarán con ese juego, si es necesario, por unos pocos años (hasta 30 años) hasta que la necesidad por nuestros inmensos volúmenes de reserva de crudos pesados les sea imprescindible; si esa situación se da, no vacilarán en una intervención armada. Existe sin embargo, una premura del fascismo local por la toma del poder, debido a su irresistible ambición de lucro y pillaje de todos nuestros bienes.

 

            La cabeza del fascismo es una, el capital internacional y su cuerpo está representado por otros sectores fascistas subordinados, ubicados en los distintos países de nuestro globo. Estos tienen características grupales e individuales comunes y una forma de actuar, un modus operandi, muy peculiar, identificable con facilidad,  son caimanes del mismo pozo.

 

                                                                                                JOKK

           

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