El trancazo de un escuálido después del firmazo


Por  Cándido Domínguez.

¡Qué inteligente es mi compadre Adelino Copeyeco! Ese sí que va a llegar lejos. Cómo no va a ser vivo, si  tiene una labia que convence  a cualquiera. Para que tengan idea, había una vieja hablando por televisión, como a las 7 de la noche, informando, junto al compañero Timoteo, que entre siete de la mañana y seis de la tarde del 2 de febrero (2003), habían recogido 4 millones de firmas. Yo, que me asomé varias veces, a muchos lugares de recolección de firmas,  comprobé que si una cantidad se repite y repite, se puede multiplicar por lo que usted quiera. Yo, desde mi posición de acompañante de  mi compadre, (íbamos en mi carro, dizque para ahorrar gasolina), lo llevaba de un lado a otro, es decir de una funeraria, perdón, de una urna a otra. Jamás contabilicé más allá de unas 150 personas por lugar para el trancazo. Incluso, a veces, eran más los que estaban en las mesas que en las colas... pero eso no importa. 

Lo cierto es que cuando la señora regordeta, una paisana de Ejido, anunció que habían firmado más de 4 millones de personas,  yo estaba con mi compadre, y para serles sincero, aclaré, en honor a la verdad,  y les dije  que cuando mucho habrían  firmado unas 100.000 personas.¿ Será que a la señora los lentes ya no le sirven?, pensé. Mi compadre, corriendo, se colocó a mi lado, me tapó la boca, y me dijo: zonzo, así tú no hayas visto nada, di que cuando salimos, una inmensa cola de carros, en caravana, llegaron, con mucha gente, pues recorrieron primero las calles y después se  fueron a votar. Eso pasó en todo el país. Así no hayan votado, usted sólo repita lo que le digo, respáldeme y ya. Yo, en honor a la verdad, no vi nada de eso, pero para no contradecir a mi compadre...

Lo que sí quiero comentarles es que  mi alegría no tuvo límites cuando volví a ver juntos a todo esos hombres  destacados, eminentes, honrados, nacionalistas, que se juegan la vida por la soberanía de mi patria, por la dignidad de su pueblo y por el bienestar de todos. Allá vi a un Timoteo Aguirre, o a esa otra sobresaliente figura de la picaresca nacional como William Dávila, en compañía de Liliana Hernández, Carlos Ortega, Francisco Cova,  qué grupo, señores, pero qué grupo. Parecían próceres de la Independencia en pleno siglo XXI. Cuánta sabiduría junta, cómo no sentir, sin contagiarse, ese amor que derraman sobre su pueblo. Cómo no admirar  esa gran pasión de estrategas colosales, en que se jugaron el todo por el todo. Hombres de tal dimensión que sólo pueden expresar su pensamiento leyendo un texto, tal como lo hacen Juan Fernández, Carlos Ortega y Carlos Fernández. Y ello no es por falta de capacidad para balbucear unas dos o tres ideas juntas, ¡jamás! Según mi compadre, ellos no planificaban,  pero como todos los  grandes hombres, siempre  atentos a  otros ojos y países permitían que hombres de nacionalidad gringa, inglesa e israelita, les impusieran los suyos. Carajo, mi compadre y nuestros grandes dirigentes sí que se saben  codear con lo más granado de la élite mundial. El que sabe, sabe. 

Me confesó sus estrategias, pero eso sí, que no fuera a decírselo a nadie. Acordaron un paro con lo más granado de las fuerzas “vivísimas” del país, como un sector golpista de la Fuerza Armada,  CTV, Fedecámaras, la Iglesia, Primero Golpiza, El Más casi desaparecido, y formaron la Coordinadora Demoníaca. Desde hace más de un año, decretó una escalada de paros. El gobierno le debe medio a Cleto, huelga general, ante tanta maldad. Paros de universidades ordenados por fascistas desde Fapuv, Aeula, Soula, eso no importa, así el Gobierno nos haya reconocido y pagado gran parte de la deuda, se  jodió, pues vamos a un paro. Los médicos, nos paramos. Los educadores nos paramos. Los comerciantes nos paramos. Los industriales nos paramos. Hasta los vendedores de carros  nos paramos. Así de paro en paro, desde el 2 de diciembre,  yo me contenté porque por fín, íbamos a salir del “loco de la verruga” en cualquier momento, no más allá de la semana. Paro cívico, paro activo,  paro con luto activo, de allí a diligencias activas. Como a mí no me gusta discutir,  y lo que quiero es que mis próceres de la adecopedemocracia vuelvan (el puntofijismo),  yo no veía otra cosa que RCTV, Venevisión, Televén y Globovisión. 

Yo me soslayaba, con carterita de miche en mano, junto a mi compadre, de  lo que nos informaban los 4 canales. Pero había algo que me llamaba la atención, yo y mi compadre íbamos a las marchas de la oposición que se organizaban,  nunca vi mucha gente en ellas, y me parecía un acto de mago   ver por TV ese río humano, esa cantidad de gente que nunca vi en las marchas en que participé. Mi compadre me dijo que ése era el truco de la TV. Nos quedamos sin escuelas para nuestros hijos. No importa, es por la Patria, para que se vaya Chávez. De pronto, desaparecieron la catira y el oso. No importa, ésa es la vía. Se cerraron empresas comerciales, distribuidoras, fábricas... no importa, los trabajadores tienen conciencia del sacrificio que le piden los próceres, la seguridad de que los empresarios les cancelarán sus sueldos, hasta el último minuto de huelga. Se metieron con PDVSA, ¡qué bueno!, mi compadre me contó el acto heroico en que su primo, empleado petrolero, había participado. Como llegó, acompañando a otros,  a una gabarra en el lago de Maracaibo, y cortó los cables, dañó las instalaciones, abrió válvulas y derramó petróleo en sus aguas. Qué daño ecológico del cipote, lo que importaba era hacer aparecer a los trabajadores leales como ineptos que no sabían manejar la industria. Mi carro se quedó sin gasolina y tuve que dejarlo en una de las tantas calles caraqueñas.

Yo, soy empleado de una fábrica,  acepté mi cuota de sacrificio, gasté todos mis ahorritos, presté dinero,  tengo dos meses que no me pagan, y desde que la vieja del coño, anunció 4 millones de firmas, ya yo lo sabía, pues mi compadre me dijo lo que iban a  anunciar. No sé, tengo una sensación extraña, por los 4 canales anuncian el éxito del paro activo, del paro general, de la gran batalla, del luto activo y el  revolcazo del firmazo. El portugués, dueño  de la empresa donde trabajo desapareció, no he cobrado  mi salario desde diciembre, tampoco mis utilidades ni el mes de enero, y no tengo la certeza del trabajo. Pero no importa, hice un gran sacrificio, logramos que Chávez aceptara un Referéndum Revocatorio para agosto, aunque él mismo lo había planteado desde el mes de julio pasado. Por TV todas nuestras acciones fueron exitosas... pero me queda una duda, por TV  vi las empresas cerradas y al pasar por las calles las veía abiertas... serán misterios o será que me estoy volviendo loco... no importa,  mis compañeros adecos y mis amigos copeyanos dicen que están con el pueblo, bien lejos, porque  Carlos Ortega, Juan  y Carlos Fernández,  no lo soportan...Qué brillantes son  mi compadre y los otros  miembros de la Coordinadora, se las saben todas...cómo quieren a su pueblo...
 
 

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