A la Orilla del Rio

El destello de la luna,
no hace justicia en el brillo,
de tus ojitos relucientes,
sollozantes bajo el frio,
electrizados por sus palabras,
por su crueldad y vacio,
agonizantes ante su destino,
que nacen y mueren a la par que el rio,
ante el que llora parpadeante
distrayendo la caida de hojas
el tambaleo que el viento toca
acompa�ando el desesperante
latido de sus dos mitades
que se separaron apenas un instante
para repararse sin dolor
sin pena, con angustia incesante
con resquicios del calor
que antes de ofrecia la brillante,
brillante strella dorada,
y que se atenuo, cego
dejo de alumbrar su vida,
cerro sus ojitos de nuevo,
se destrozo la maravilla
amamanto esperanzas vanas y perdidas,
y se quedo sin muerte,
sin vida.
 
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