REFLEXIONES
ONTOLÓGICAS
Abriendo
trincheras en el
tribunal de la conciencia...
1. Somos lo
que queremos ser y
lo que
nos hacen creer que somos.
De cualquier modo no somos
lo que somos ni por asomo.
2. Vivo
solo...alejado de los demás.
Vivo solo...alejado de mí mismo.
Vivo tan solo que ya ni
mi soledad está conmigo.
3. ¿A qué fin último
habremos de referirnos
los seres
humanos cuando tratemos
de saber cómo desarrollar positivamente
(“in puris naturálibus”)
todas las potencialidades originarias
de nuestra naturaleza animal?...
4. Cuando duermo dejo de
saber que existo...
Cuando sueño siento que sigo existiendo...
Cuando despierto siento tener que existir
y sueño con dejar de saberlo...
5.
Estoy encaminado a poner de manifiesto
la posibilidad y
el sentido últimos
de una muerte
digna en una comprensión
originaria del
sentido del ser
desde la que
llevar a cabo
la destrucción de
mi propia ignorancia.
6.
Si yo no fuese lo que soy
no
tendría la necesidad de serlo.
7.
Yo sólo sé que no sé nada pero creo...
Creo para
entender y creo entender que
todo lo que
se sobreentiende sobra.
La vida es así pero podría ser
de cualquier otra forma.
8.
¡Me siento vivo!...Y me siento tan
vivo
como si esto
de estar vivo
lo estuviese haciendo toda la vida...
Sólo por esto casi merezco vivir.
9. Ciertamente a mí me parece algo eminentemente
inverosímil el hecho
de poder fundar una opinión
a ciencia cierta a
cerca de lo que pudiera ser la
verdad absoluta, a través de la cual poder llegar a
formarnos una idea clara y objetiva sobre lo que
pudieran ser las verdades relativas.
Considerando todo esto y a riesgo
de tener que decir la verdad y
nada más que la verdad,
me siento en la imperiosa necesidad
de tener que especificar no obstante que
no habrá por ello que subestimar
el fundamental cometido desempeñado
por un necio en la realización de
las potencialidades trascendentales
de todo el colectivo humano.
¡La evidencia es elocuente!.
10.
Por capricho o necesidad
(como no podría ser
de otra manera)
Por una conjunción de circunstancias
y en la mejor de las posibilidades
Yo me aventuro a decir de mí mismo que...
¡Y yo qué sé!...
Y que yo sepa nadie lo sabe
Y aún suponiendo que fuera cierto
lo que se dice o se cree saber de mí,
no se tienen datos seguros y útiles
para enjuiciar a un don nadie como yo
Y hasta donde yo sé creo que
no está demostrado que se pueda demostrar
lo que se sabe.
Como es lógico, se me podrá rebatir
lo que diga o deje de decir pero
tampoco nadie podrá demostrar lo contrario.
Por otro lado, una sola excepción invalida
la universalidad de una ley
O dicho más crudamente,
una manzana podrida podría pudrir
a todo un manzanero.
Con todo (y sea o no con razón)
yo no me debo a otro que a mí mismo
Y no sería justo,
siendo hombre de bien
que descuidase un punto de tener
en mucho mi propia
persona.
Yo soy yo y el resto del mundo
Pero el resto del mundo
para mí está muerto
Y a mí nadie me
ha dado
vela en este entierro.
11.
Todos pagamos
un precio muy alto por la vida.
La vida está cara
y la cara es la etiqueta
en la que figura
el precio que cada cual
va pagando como puede por el derecho a vivirla.
Por otro lado, en la misma etiqueta figura
nuestro número de referencia que da cuenta
acerca de la probidad, solvencia
u otras cualidades que nos son necesarias
para el ejercicio comercial
en nuestras relaciones interpersonales.
De este modo habrá caras para todos los gustos:
Caras preciosas que son apreciadas y
se cotizan muy alto, y otras menos preciosas
que son menospreciadas...Caras despreciables
a precio de saldo,
caras despreciadas muy rebajadas
y otras que están tan deterioradas que se van
liquidando por el camino.
¡Definitivamente!,en esta vida todos tenemos
un precio y la etiqueta nos cuelga de un hilo.
12.
...¿Que cómo
me trata la vida?...
La vida me
retrata sobre un lienzo blanco
dentro de un marco histórico
y a fuerza de gruesas pinceladas
que van desfigurando mi verdadero rostro.
Pero acaricio la posibilidad de que este retrato
no sea sino una burda copia del original.
La muerte dará la última pincelada...
