Bueno, tarde o temprano tenia ke aparecer
esta pregunta crucial. Yo, desde pekeñito
consumia
exclusivamente ColaCao con mi leche calentita
por las manyanas. Pero todos crecemos
y nuestros gustos
varian. De repente me empecé a
aficionar a la leche fria, helada, casi
congelada en cualkier dia del año
y
ahí la jodimos, porke tenia ke
poner una instancia al Ministerio para
ke el puto Colacao se decidiera a
disolverse en mi leche freskita. Y ya
me ves allí, agitando compulsivamente
cual onanista del cacao la
cucharilla, ke reflejaba en su fria cara
metalica el dolor de la derrota en akella
lucha perdida. Los
malditos grumos, tan apreciados por unos
y tan odiados por otros, marcaban mis
manyanas y por tanto el resto
del dia, creando en mi una depresion paranoico-colacoide
porke imaginaba como akellos
grumos se iban formando en mi estomago
y creciendo y creciendo hasta adueñarse
de mi cuerpo hasta hacer de
mi un hibrido de humano y bola de cacao.
Entonces lo descubrí, ese pote
de Neskui asomaba timidamente en akella
estanteria del Caprabo,
mirandome humilde y sencillo. Estaba allá,
triste y abandonado porke la gente preferia
el Colacao porke
regalaba la baticao y otros inventos satanicos,
mientras ke él solo regalaba unas
pateticas
calcamonias de una imitación islandesa
de los Power Rangers. Y en el fondo de
su metalico envase lo unico
ke keria akel pekeñin pote de Neskui
era... un amiguito.
Presionado por mi propia consciencia
arrebaté el pote de las garras
de la desidia y lo llevé a mi hogar,
para dejarlo en el confortable armario
donde antes residia el engreido Colacao.
Al dia siguiente, me levanté adormilado
y me preparé mi peazo bocadillo
matinal, lo calenté en la sarten
para ke estubiera el pan crujiente, abrí
la nevera y saké la leche freskita
preparada para la gran prueba.
Abrí temeroso el bote de Neskui,
metí la cucharilla y volké
el contenido de esta sobre la gelida leche.
Mis
ojos apenas podian creer lo ke estaba
sucediendo: Akel oscuro polvo de dioses
se perdió instantaneamente
entre la blancura del lacteo elemento
hasta convertir su virginal palidez en
un oscuro objeto de deseo
matinal.
Akel dia bajé a la calle con una
enorme sonrisa en la cara. Ya no tenia
atakes de violencia incontrolada
hacia los semaforos, y ni tan solo me
volví a preguntar por ké
los coches de F1 tienen el talon de
los neumaticos tan bajo. La pesadilla
había pasado.
Si amigas, si kereis ser felices la opcion
es el Neskuik.
Saludos nocilleros.