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"El despertar del Principito" por Nerd Simpson

 

Parece que al "Premio Príncipe de Asturias" le van las maduritas. Si al final resultará ser el mozo otro heredero como el de Mónaco.

Un gen recesivo, ya que los que le han precedido en el Reino han sido unos 'pichas bravas'. De 'tiítos' bastardos hay varios, reconocidos o no; de semblante semejante.

Yo me imagino aquella noche en Palacio. La del descubrimiento de "Harry Potter y la Cámara de las Mamadas".

El 'niño' no conciliaba el sueño. Ya la sueca no le mamaba la principesca pilila -los herederos del trono no tienen polla, se quedan con pilila- y masturbarse está mal visto para quien ha besado las manos de Su Santidad el Santo Padre de Roma, polaco él.

El 'chiquito' se revolvía en su cama, con una comezón de aquí te espero comiendo un huevo y un caramelo. Invocaba en su desazón a la Virgen de Covadonga, a la de Almudena y a Santa María Magdalena, Patrona de la Putas... porque de la religión ortodoxa de mamá, de las Santas Irenes, Sofías y demás sabía poco. Claro, se es Príncipe, pero las luces no las da Iberdrola, esa las pone, sino la genética y, siempre se ha dicho, a 'quien Natura no da, Salamanca no presta'.

Allí, en su lecho de dolor, con los reales y herederos cojones llenos de semen, se revolvía. Fuese a la Real Biblioteca y, al azar, tomo un libro. Pensaba que aquello de que no hay dolor mas inhumano que pillarse los cojones con la tapa de un piano era cosa de mamá, melómana o melanoma, no distinguía.

Tomo un libro al azar, ya lo he dicho. Al fondo se veía una figura regordeta. Era Alfred Hitchcock. Y al fondo de todo un conejo, Bugs Bunny. Palacio parecía un parque temático. Y la Palacio el bufón del palacio. También pareció atisbar una figura alta que cojeaba sensiblemente... ¿el Capitán PataPalo?.

Tomó un libro al azar. No sabía lo que era el azar, aunque sabía que papá era Jefe del Estado al azar. Al azar de aquel señor viejecito que se llamaba "Por la Gracia de Dios" y salía en las monedas de cincoduros que papá le daba y que en casa llamaban "el abuelito".

Tomó un libro al azar. Y se acordó de Eva, de Isabel, de chicas cuyo nombre no era capaz de recordar pues, entre vómito y vómito, su mente solo tenía recuerdos de Boris Izaguirre, de aquellas noches en Baleares, que son varias islas.

Al azar tomó un libro. Iba con su pijama azul de raso, con su camisita y su canesú. Con un bolsillo bordado con el Toisón o Vellocino de Oro, al loro pichurri.

Llegó el asistente, una especie de robot, y vió que el Bisbal de La Casa había tomado al azar un libro. Con su pijama de lunares le dijo "Señor, si me permite se lo puedo leer".

Aquel libro que había tomado al azar fue leído por el asistente que le acariciaba el sexo, el real sexo.El asistente en cada coma del texto, le sobaba los testiculines; en cada punto y coma se lo besaba. En cada punto y seguido se lo chupaba.

En cada punto y aparte Su Alteza veía el cielo, a punto de 'orgasmearse'. Bien la chupaba el asistente, Para eso estaba contratado con cargo a los presupuestos generales del Esta-do-re-mi-fa-sol.

Entonces Su Alteza eyaculó -cosa que no hacía con las hembras- y aquello fue el punto y final. Otro lamparón que se añadía al pijama de lunares del asistente.



 




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