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pobre pollito, camino del matadero. Los
engordan a base de tenerles
siempre con luces encendidas y en sitios
donde no pueden estirar las
piernas para hacer un poquito de ejercicio
para pollos.
Siempre es de dia, siempre es hora de
comer, siempre apiñados... para que
al final nos
traigan sus cadaveres en un plato y nos
los zampemos. Nadie da la cara por un pollo
o se planta una pegatina en el pecho por
estos bichitos.
       
Me encanta contar esto, de hecho casi no
hablo de otra cosa:
llevo años defendiendo a las focas,
luchando por las ballenas, tratando de salvar
a los toros de lidia,
llorando mucho por los pobrecitos zorros
ingleses...
mola ir a toda hora dando la vara con este
tipo de cosas y mi vida
era vacia de cojones hasta que encontre
esta ocupacion.
Debi salvar un monton de animalillos,
digo yo.
Los dias que mi abuelita o el señor
Kentucky traian cadaveres de
pollo fritos o con tomate a casa o yo me
hacia un huevo frito en el microondas
(pollos nonatos) todo yo era inconsciencia
y contradiccion.
Me reconcomia todo yo viendome a bofetadas
con la logica.
Por no hablar de los tacos de jamon, los
chuletones de ternera
(estoy llorando) o el pezcaito frito...
que ciego estaba.
      
Yo, Anton Garcia, era un radical en eso
de la defensa de
animales irracionales, :
queme todos los libros de Heningway
que encontre dentro de un baul porque le
iban
los toros al señor
y deje de tomar cafe con muchas personas
que
llevaban marabu o poseian iguanas.
Un fanatico integrista
que ademas se iba al Corte Ingles en bicicleta
a dejar cuatro pilas
gastadas en un buzoncito.
Bueno, en realidad todo sigue igual,
pero ahora hay algo que me pone enfermo
todas las mañanas.
Cuando a mi vecino Roque le remodelaron
la plantilla y se fue a vivir
al cuarto de los contadores de luz del patio
de
vecinos,
siempre le oia decir cuando salia yo antes
de amanecer
a abrir las jaulas de los zoos:
"acuerdate de mi cuando termines
con
las ballenas so maricon"
Me he hecho vegetariano,
aunque por miedo y porque ligaria una mierda
no me he sacado todos los dientes (menos
los
molares) para olvidar aquella dentadura
omnivora
asesina con la que nacemos y llevar mi recuperada
congruencia
a extremos kafkianos.
Pero si, soy consecuente conmigo al fin.
      
Lo malo es cada vez que paso ante la sede
del partido
verde mientras voy a la mani de los jueves
contra
la existencia de bomberos toreros y me fijo
en los geranios secos que
agonizan por el balcon me vuelvo a sentir
raro por dentro
y recuerdo el felpudo resplandeciente de
mi
puerta y el fregadero lleno de mierda de
mi cocina...
"Acuerdate de mi cuando termines
con la fiesta nacional, so maricon"
Esto es lo que me pone enfermo cada dia
y hace que me encuentre conmigo de frente
luchando a bofetadas con la razon, de nuevo.
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